Capítulo 12: Pacto
Sin recuerdos y a duras penas identidad, siempre me pones como prioridad, Link… incluso por sobre tu propia vida.
Ni cien años logran cambiarte…
La garra se ha convertido en una especie de fortaleza cristalizada que ha encerrado a Link. De no ser por él, en estos momentos me encontraría ahí, encapsulada. Tal y como Ganon me tuvo en varias ocasiones para torturarme o cuando lo hacía enojar…
Oscuridad total…
- Todo por tu culpa, princesita…
No puedo seguir mirando a Link encerrado en el ánfora, pues volteo a encontrarme con Mipha… o quien creo que es.
¿Dónde se fue la nobleza de Mipha? Ahora la reemplaza su misma imagen pero tomada por la oscuridad. El cuerpo de la Zora se encuentra posesionado por una armadura que me recuerda tanto a ciertas partes del cuerpo de Ganon. Su lanza ceremonial no existe, pues ahora es un arma cristalizada en azul, terrorífica y afilada. Ni qué decir del aspecto del rostro de Mipha, pues ahora su elegante coleta está rodeada por cabello rojizo que solo me trae malos recuerdos… y su mirada ambarina ya no es tal.
- ¿Qué hiciste con Mipha?
La villana comienza a burlarse de mi ingenua pregunta, lo que me hace sentir ridícula y humillada. La verdadera Mipha jamás tendría estas conductas, por lo tanto, no puede ser ella.
- Por supuesto que soy yo, princesa…
Ella comienza a caminar hasta donde me encuentro, pero el terror me tiene tan paralizada que no sé qué hacer, no puedo moverme. Me horrorizo más cuando coloca su mano en mi mejilla, tan helada y escalofriante.
- Claro que soy Mipha, frágil princesa. – respondió con la voz que conocía, la que ya no es dulce y apacible. – Solo que ahora estoy perfeccionada, y todo gracias al señor Ganon.
Una vez que deja de tocar mi rostro, se acerca hasta la urna de cristal, en donde Link permanece dormido y con un rostro perturbado. Mipha acaricia el pedestal, roza su rostro contra él. Me hace sentir tan incómoda el ver cómo hace eso. Sobre todo porque ella y yo compartimos tantas cosas, secretos y confesiones, cuya prueba tangible es el traje que me encuentro portando.
- Todo lo que les he dicho es cierto, princesa. – habló Mipha, sonriendo horriblemente. – Llevo aquí encerrada cien años, y todo por culpa de la bestia a la que me enfrenté, pero se lo agradezco… pues gracias a ella soy más fuerte.
- ¿Qué?
- El monstruo con el que me enfrenté era una ramificación del amo Ganon, la simbología de su ira hacia ustedes. – relató, mientras yo sentía que desfallecía. – Cuando pensé que había sido vencida, asesinada por esa bestia, se fusionó conmigo. Desperté y me encontré con esta encantadora imagen. Me enseñó que poseo una fuerza más allá de mi entendimiento, pero para mantenerla tuve que quedarme en este lugar por un siglo… esperando mi momento.
Las manos de Mipha vuelven a posarse al cristal donde Link yace inconsciente, deleitada y deseosa, mirándola de manera enfermiza. Después me observa a mí, burlona, descarada.
- Siempre quise tener a Link conmigo, y por tu culpa nunca pude hacerlo. Tu maldita presencia siempre está interponiéndose.
- ¡Tú no eres Mipha! – reclamé enojada. – Ella jamás me dirías estas cosas.
- ¡Esta soy yo! ¡Siempre he sido yo! – exclamó, separándose de la urna y caminando hacia mí. – Pero perfeccionada, ya no la misma tonta que solo pensaba en sanar a otros, en querer ver a Link feliz… así no sea conmigo.
- Tú y yo hicimos un pacto…
- ¿Pacto? – preguntó indignada. – Eso fue hecho con la Mipha estúpida, la que te hizo ese horroroso traje que llevas puesto… Ahora vas a conocer cuál es mi verdadero pacto.
La lanza de Mipha vuela hacia mí, pero logro esquivarla a tiempo. Me aterro al verla incrustada en el piso, casi a mis pies. Seguramente Link e Impa la hubieran evitado a la perfección, pero yo soy tan débil y nada hábil para este tipo de cosas.
Papá nunca quiso entrenarme por no ser cosa para "mujeres"… Siempre me insistió tanto en que mi purificación y el despertar de mi poder era mi única prioridad.
- Link siempre ha sido tu única defensa, abusando de él para que te proteja. – dijo Mipha, acercándose a mí. – Me cuesta creer que, a pesar de tus malos tratos, de tus rechazos, él haya insistido en seguirte protegiendo… pero se enamoró de ti. Lo enloqueciste hasta el punto de hacer que no me vea como más que una simple amiga.
Mipha me mata con cada palabra, sobre todo porque me cuesta creer que se trate de ella. La verdadera y yo tuvimos una conexión tan grande de nuestros sentimientos.
Mipha conoce muy bien el inmenso amor que siento por Link…
*.*.*.*.*
La ceremonia en homenaje a los campeones salió mejor de lo esperado. Modestia aparte, papá y yo nos lucimos…
Ver a los campeones adquiriendo su nombramiento con las prendas que hice con tanto esfuerzo y cariño, me llena de satisfacción, sobre todo porque por fin pude darle uso a esa tela tan especial, la única que posee el aroma y material que me recuerda a mamá. Mi padre me la entregó cuando me encomendó la tarea de confeccionar todo, y aunque lo hizo casi inexpresivo, sé que él sintió la misma emoción que yo.
Papá nunca ha superado la muerte de mamá… ni yo.
Por un instante pienso entregarme a la amargura de mi pasado, pero unos pasos lo impiden.
Pensé que iba a quedarme aquí sola unos minutos… y él ha aparecido.
- Link…
Mencionar tu nombre hace que te acerques a mí, causando que inevitablemente camine a tu encuentro. Tu mirada se cruza con la mía, provocando en mí ese corrientazo tan brutal que mi cuerpo siente cada vez que se cruza con tus ojos, con esos mares intensos que solo me hacen desearte conmigo y probar el manjar de tu boca…
Rozas tu mano en mi mejilla, pues sabes que eso me mata y yo no hago nada para evitarlo, solo entrelazo mi mirada con la tuya para pedirte, no… para exigirte que no me hagas esperar más.
Me haces caso…
Al inicio rozas tus labios en los míos, sabiendo que eso me provoca, pero después te apasionas y tomas mi boca con deseo, con esa fiereza que solo yo conozco, pues ante los demás no eres más que mi silencioso y obediente escolta, el que incluso aguanta mis desplantes.
Nadie sabe que desde hace tiempo eres mi todo… incluso más tiempo de lo que ellos se imaginan.
Voy al cielo al sentir como tus manos rozan mi cintura de una manera descarada, pero al mismo tiempo respetuosa, pues sé que no te atreves a ir más allá por miedo a un punto sin retorno… en el que estoy segura caeré yo si sigo dejándome llevar por tus caricias.
Tu aliento en mi boca, tu lengua enloqueciéndome… desfallezco en tus manos inquietas.
- Lo siento…
Me encanta que te disculpes después que me has alborotado cada parte de mi piel, pero me enciendes cuando al abrazarme, supuestamente arrepentido, chocas tu aliento con mi cuello. Sé que lo haces a propósito para provocarme, pero eres incapaz de reconocerlo…
- ¿Explícame qué fue esto, caballero? – pregunté seria, con deseos de intimidarlo.
- No la he visto todo el día… – respondió jadeante. – Ha pasado de mí algunas veces y ni me ha mirado, y eso no lo soporto. El amor acumulado enferma.
- No me he fijado… – dije apenada. – Sabes que he estado atareada con la organización de este evento.
- ¿O acaso la heredera del reino me está utilizando?
Deseo abofetearte por la estupidez que acabas de decir, pero en vez de eso me lanzo a besarte, a morder esos labios que me vuelven loca y a fantasear con cosas que solamente leí en textos prohibidos. Y que ahora quiero vivirlos, soñar que me enredo con esos fuertes brazos que me arrinconan en cada pared que se nos cruza.
- La heredera del reino enloquece contigo… y te ama. – respondí sin aliento. – Nunca te usaría.
- Yo también te amo… – hizo una pausa, para luego sonreír descaradamente. – Pero no me molestaría que me utilices un poco…
Suelto una carcajada, no lo aguanto. Cada faceta de Link me sorprende y me encanta. Ante los demás es tan serio, callado, dando esa imagen de escolta fiel que, según todos, "hace mi voluntad", pero solo yo tengo el privilegio de conocer esa parte auténtica de él, donde se comporta como un niño inocente, pero a la vez como un hombre voraz descubriendo estas sensaciones exquisitas que nos paralizan.
Esta vez nuestras frentes se unen y los ojos se cierran, deleitándonos con la cercanía. Estos momentos para mí también son exquisitos, pues la conexión que tenemos es impresionante y me ha hecho olvidar el recelo… y hasta el rencor que alguna vez te tuve en esos años en los que estuve sola.
No existe nada más que este amor que siento por ti, Link…
- La túnica te ha quedado muy bien. – dije, rozando mis manos en su cuerpo. – Temía equivocarme con las medidas.
- Lo que más me agrada de ella es que tiene tu aroma… el mismo de los lirios que tanto te gustan. – respondió susurrando.
- Al menos así podrás sentirme cerca cuando estemos alejados. – respondí, no queriendo separar mi frente de la suya.
La magia se desvanece cuando te separas de mí abruptamente, y sé que cuando haces eso es porque alguien se ha acercado…
- Link, princesa…
Mi caballero y yo nos damos la vuelta para encontrarnos con Mipha, quien está acompañada de Impa.
- Hola, Mipha… – saludé nerviosa, rogando que no nos haya visto.
- Hola, princesa… – respondió. – Disculpen, pero vinimos aquí porque el rey ha preparado una cena especial para nosotros. Nos está esperando.
¿Mi padre planeando sorpresas? Eso sí es extraño… pero como siempre tomaré bien sus buenas intenciones.
Todos nos retiramos de la glorieta… y después de la cena debía resolver un asunto pendiente…
…
Regresé a la glorieta a la llegada del anochecer, y esta vez no iba a encontrarme con Link. Mi conversación iba a ser de otra índole, con otro ser muy importante para mí, a la que estaba segura le debía explicaciones… o ella a mí.
- Princesa…
Mipha me esperaba en la glorieta, con esa sonrisa tan dulce y auténtica que a todo el mundo encantaba. Incluso yo deseaba esa cualidad, pues no creo que en su reino hablen de ella a sus espaldas, como lo hacen conmigo.
- Buenas noches, Mipha. – saludé bastante nerviosa. – Gracias por haber venido.
- ¿Qué necesita?
- No me hables así, por favor. – pedí, como tantas veces lo había hecho. – Llámame por mi nombre, creo que tenemos confianza…
- Lo sé… – respondió riéndose, nerviosa. – Solo que a veces me cuesta…
- Y es por esa misma confianza que hay algo que quiero preguntarte.
Me silencio por unos segundos, tratando de plantear mi pregunta. La mejor manera de hacerla es siendo directa y sincera.
- ¿Me viste hoy con Link? – pregunté, sabiendo que la cuestión era tan obvia. – ¿Qué viste?
La mirada de Mipha se entristeció ante mi pregunta, pero lo disimuló rápidamente. Sé que este tema ya debíamos tocarlo hace tiempo.
- Vi su frente y la de Link bastante unidas… – respondió tímida. – Y es por eso… es por eso que… quisiera que él me corrobore la duda que tengo.
- Mipha…
- Entre mujeres nos entendemos y sé que usted puede darme la respuesta sin tanto preámbulo. – caminó más hacia mí, esbozando una sonrisa. – Pero Link es mi mejor amigo, y por eso deseo saberlo primero por él. Tengo algo especial para darle, y solo así sabré qué camino tomar.
Mipha toma mi mano y sonríe, le correspondo de la misma manera. Ella tiene todo el derecho de enterarse por la persona que más quiere la respuesta que tanto le urge. Lo único que me da curiosidad es el saber qué tiene que darle a Link para corroborarlo.
- Gracias por confiar en mí, princesa… ahora más que nunca la consideraré la amiga más importante para mí.
Yo también, Mipha… confío totalmente en ti. Eres mi especial amiga.
*.*.*.*.*
Esta es la Mipha que guardo en mi corazón… no la macabra que se encuentra frente a mí, gobernada por el mal, enlodada por la malicia de Ganon.
Y pensar que de no haber sido por mi poder, él me hubiera hecho lo mismo…
- ¿Ya volviste en sí, princesa? – preguntó Mipha. – Veo que has vuelto a perderte en los recuerdos de tu pasado, como te ocurrió cuando activaste la primera llave. Qué desvergonzada…
Tengo muy presente el recuerdo que vino a mi mente en ese momento, y me decepcioné mucho cuando Link no recordó lo mismo…
¿Desvergonzada? En ese tiempo no tanto, pues recién descubría roces que jamás había experimentado… pero no puedo pensar en eso ahora. El terror no me lo permite.
- Lo que haya recordado no te interesa. – respondí seria. – Sea lo que sea que te haya poseído, pienso detenerte. Mipha no merece sufrir lo mismo que yo.
- ¿Detenerme? ¿Sin poderes? – preguntó seria, para luego invadir la sala con sus terribles carcajadas. – No seas estúpida. Definitivamente, la convivencia te atrofió las neuronas. Nunca podrás vencerme. ¿Sabes por qué? Porque no eres más que una inútil que todo lo hace tarde, por eso el reino cayó, tu padre murió, los demás títeres murieron dentro de las bestias divinas, y Link tuvo que perder su juventud en una cápsula helada para seguir rescatándote. Nunca has sido suficiente para nadie.
Son palabras dolorosas que me queman los oídos, pero no me afectan tanto… Ganon las tenía para mí a diario, e incluso las materializaba en mis peores pesadillas y más grandes ilusiones. A veces me asusta pensar que ya nada puede herirme más que la cercanía con él.
- Ya me cansé de ti, tonta… ya termínate.
Mipha se lanza hacia mí con su arma, enviándome de lleno a una de las paredes de la sala. Ese golpe en la cabeza fue brutal, creo que jamás había sentido tal dolor físico. Aprovechando mi aturdimiento, veo cómo rápidamente vuelve a aproximarse a mí, pero esta vez logro esquivarla y termino en otra de las paredes… y en el camino mi tobillo se lesiona.
Es ahí que la Zora me alcanza, me alza de mi túnica y me golpea en el rostro con su puño, provocando que sangre en el acto.
No sé qué me duele más, si estos golpes físicos o quien me los está dando…
- ¡La que debería estar en esa urna eres tú! – exclamó, lanzándome otro golpe en la cara. – Tú has vivido engañada, pues Link no te ama, él solo te está utilizando para recobrar su memoria, para recordar las cosas verdaderamente importantes para él.
Culpas… más culpas… más dolor que ya no soporto.
Mipha comienza a levitar, y al mismo tiempo se escucha un estruendoso ruido en la sala. Me doy la vuelta y veo a Link consciente, golpeando la urna con fuerza y desesperación. Leo sus labios y sé que me está llamando, pero no logro escucharlo.
- ¡Agh! ¿Si ves, estúpida princesa? – se quejó Mipha. – Por tu culpa, por andar de llorona, Link se ha despertado.
Sin dejar de levitar, Mipha se acerca hasta Link, quien la mira con rabia e impotencia.
Hace mucho tiempo que no lo veía tan irascible…
- Link, querido… – habló Mipha. – Lamento que seas testigo de este espectáculo tan bochornoso, pero tengo que acabar con ella para liberarte de su yugo. Solo así seremos felices.
Veo a Link golpeando con más rabia la urna, hasta el punto que le sangran las manos.
Esto es demasiado para mí. Mis lágrimas ya no pueden ser contenidas…
Mipha vuelve a mirarme con enojo. Asciende a más altura su levitación y comienza a realizar movimientos con su lanza. El suelo de la sala comienza a temblar y a llenarse de agua, dejando solo unas cuantas estructuras flotando.
El agua hierve como la furia de Link al golpear la urna…
- No hay nada que puedas hacer para detenerme, pues el agua es mi aliada y puedo manejarla a mi antojo.
- ¡Mipha, reacciona! – reclamé desesperada.
- ¡Cállate! – gritó furiosa. – ¿No entiendes que soy real? Esto no es un sueño o un espejismo y te lo voy a demostrar.
El ambiente se enfría terriblemente, y es ahí que Mipha empieza a hacer movimientos extraños con su lanza, hasta que fríos cubos de hielo se forman… y se aproximan a mí.
Me lanzo al agua para esquivar el ataque, sintiendo como si filosas agujas me atravesaran la piel, pues el agua está helada, tanto que cuando logro subirme a una plataforma mi túnica se ha cristalizado.
Debe haber alguna manera de terminar con todo esto… y es ahí que mi mente se ilumina.
- La runa de congelación de la tableta sheikah sigue intacta. Sin embargo, la única manera de comprobarlo es ponerla a prueba… y ni modo que usemos al pobre Link para eso.
Prunia ha vuelto a ayudarme con su sabiduría al recordarme que puedo ser de utilidad a pesar de no saber usar un arma.
Otro grupo de cubos de hielo se aproxima a mí y justo cuando se encuentran a punto de impactarme, los destruyo con la runa de la tableta.
Enfurecida, Mipha me avienta la lanza, pero prefiero lanzarme al agua helada para evitar ser golpeada, lo que causa que la Zora se lance a ella y nade hasta a mí, dando los saltos y piruetas con los que ella se maneja tan bien.
- ¡Vas a morir, princesa! – exclamó furiosa. – ¡Por el señor Ganon que vas a morir!
Una vez que Mipha me encuentra, me toma del cuello para ahorcarme. Siento como la cabeza me pesa, como la falta de oxígeno se enlaza con el frío del agua en una combinación mortal, terrible y tormentosa…
Los golpes de Link a la urna se escuchan cada vez menos sonoros, lo que me hace entender que está derrumbándose ante esta horrible escena.
No puedo dejarme vencer así…
Vuelvo a hacer uso de la tableta sheikah y congelo a Mipha de la cintura para abajo. En ese momento ella está enfurecida, furiosa por haber sido humillada por mí por segunda vez.
Lamentablemente, logra liberarse al poco tiempo que me subo a una de las plataformas…
- ¡Muérete, maldita!
Su lanza se acerca directo en mi pecho, mi fin se acerca…
Sin embargo, el sonido de cristales destruyéndose me saca de mi terror. Link ha llegado a tiempo para cubrirme con su cuerpo, evitando con su escudo la agresión de la lanza de Mipha y empujándola por los aires.
- Mi querido Link… ¡No te metas! – ordenó alterada.
- ¡Tú no eres, Mipha! – reclamó Link, enojado. – Ella es mi mejor amiga, jamás me haría algo como esto.
Mipha tambalea al escuchar las palabras de Link, lo que me hace visualizar por pocos segundos una humareda púrpura rojiza saliendo de su cuerpo.
No puedo seguir viéndola así… quiero verla libre.
Hago a Link a un lado, impactándolo con mis acciones, sobre todo cuando ve que abrazo a Mipha con todas mis fuerzas, arriesgando mi vida con su lanza tan cerca de mi cuerpo.
- ¡Suéltame, tonta! – reclamó furiosa. – ¡Quita tus asquerosas manos de mí!
- ¡Nuestro pacto, Mipha! – le recuerdo, desesperada. – ¡El juramento de amigas que hicimos, ver feliz a lo que más amamos!
Siento mi cuerpo cálido y acogedor… No es la primera vez que me ocurre.
Mipha me empuja y empieza a agarrarse la cabeza con mortificación, mientras lágrimas rojas salen de sus ojos. Todo su cuerpo comienza a llenarse del humo turbio con el que conviví por años, y la sala empieza a vaciar el agua que la rodea.
Un grito desgarrador se apodera de la sala y una cegadora luz nos obliga a cubrirnos los ojos.
Ya con la mente y el corazón despejados, nos encontramos con la verdad de todo… una encantadoramente dolorosa.
Frente a nosotros comienza a tomar conciencia la princesa Zora, libre de toda atadura del mal, hermosa como nunca antes… pura como la azulada luz que la rodea.
Guardé una esperanza falaz y desgarradora…
Tus ojos han vuelto a colorearse tan bellos como la puerta de sol y tu sonrisa ilumina a todo este ambiente, que con cada paso tuyo se va sanando y restaurando. Un ser tan maravilloso no puede deshonrarse al estar en este mundo, y es por eso que el destino cruel nos arrebató tu presencia.
- Gracias a los dos… Link, Zelda.
Sin duda eres tú… me has vuelto a hablar como la amiga de antes.
- Gracias a ustedes, mi espíritu se liberó de la influencia de la Ira del Agua de Ganon. – habló Mipha, sonriendo y mirándonos a los ojos. – Y Ruta ha sido recuperada… pero lo que más me alegra es verlos con vida, y juntos.
No puedo soportarlo más, mis lágrimas salen disparadas, y sin contenerme me acerco a abrazar a Mipha, a quien puedo sentir a pesar de que se trata de un espíritu, alguien ya ajena a este mundo, su piel no es física, pero se siente como un terciopelo suave y acogedor. Link también se acerca, conmovido, y aunque no cede al llanto como yo, sé que se está conteniendo, pues conozco mejor que nadie el gran cariño que siente por Mipha.
- Fueron cien años de vivir fusionada a la Ira del Agua, soportando sus burlas y encadenando mi alma a su voluntad. – dijo Mipha, con lágrimas en los ojos y abrazándonos. – El monstruo logró aniquilarme y como castigo mantuvo mi espíritu en pena en la oscuridad de este lugar, el que solo se llenó de luz cuando ustedes ingresaron.
- Perdóname, Mipha. – supliqué, triste, impotente y avergonzada. – No pude hacer nada para evitarlo, y por un instante guardé la esperanza de verte viva.
- Nada de culpas, mi querida Zelda. – dijo ella, tomándome del rostro. – El destino ya estaba escrito, y por defender lo que amo lo acepto con gusto… no me arrepiento de nada.
Mipha se separa de nosotros, sonriendo enormemente, con la dicha rodeando su corazón.
- Nuestro pacto, Zelda… – dijo ella, causando en mí inmensa consternación. – Verlo materializado en estos maravillosos trajes me hace dar cuenta que nada fue en vano, y que valoro cada una de las vivencias que tuve.
- Mipha…
Link llama a Mipha, consternado. Sé que él no entiende a qué se refiere con el pacto, pero aun así sé que se encuentra tan emocionado y dolido como yo.
- Link, mi gran amigo, a quien más quiero. – dijo Mipha. – Gracias por haber sido el inicio de mi despertar, y por haber salvado a Zelda de mi desequilibrada alma. Y les pido perdón por todo lo causado.
Nada que perdonar, y eso lo sé a pesar de sentirme mal física y espiritualmente. Por un momento siento que mi cuerpo va a caerse, pero Link me toma en sus brazos y me calma con esa fuerza que tanto me atrae, la única con la que me siento segura cuando contacta con mi piel. Sus manos ensangrentadas por los golpes a la urna van a mi rostro para limpiar la sangre de mis labios y mejillas.
Mi caballero piensa en mí antes que en él. ¿Amor? ¿Convicción?
- Quedarme con mi poder curativo sería un desperdicio. No lo necesito. – dijo Mipha, alejándose un poco de nosotros. – Por eso, quiero encomendárselo a ambos, para siempre… Les otorgo la plegaria de Mipha.
La princesa Zora une sus manos y aparece frente a ella dos esferas, las que se dirigen a nosotros e ingresan a nuestros corazones, llenándolos de sanidad y calidez. En solo un instante, las heridas de nuestro cuerpo desaparecen, acabando con todo agotamiento y malestar físico.
- Hasta hace unos momentos me ahogaba en mi pesadumbre. – relató ella, apenada. – Estaba resignada a quedarme atrapada con aquí para siempre… un alma en pena, sin esperanza, pero… Ahora están aquí. ¡Por fin soy libre, vuelvo a tener esperanza! Sé que mi poder los protegerá para siempre, hasta en los momentos más oscuros… Y con eso, mi alma descansará en paz.
Link, consternado, con la mirada entristecida, da unos pasos adelante para decir algo más, pero Mipha lo detiene en el acto.
- Mipha…
- Ya es hora… – dijo ella, sonriendo a mi caballero. – Ruta y yo hemos de cumplir con nuestro deber, y ahora que soy libre lograré uno de mis sueños más grandes… que me espera afuera.
- Mipha, no… – llamé de la misma manera, entristecida.
- Será un honor apoyarlos en la batalla contra Ganon. Esta vez lo venceremos. – dijo ella. – Y sea como sea, nos volveremos a ver, recuerden que ahora una parte de mí vive en ustedes.
El cuerpo de Mipha comienza a resplandecer mucho más. Link da otro paso adelante, angustiado, pues al igual que yo, sabe que la despedida es inminente.
- Link… cuida mucho a Zelda. Ella es tu tesoro más valioso… Adiós.
Y con esas palabras, nuestros cuerpos se ven rodeados por una inmensa iluminación que nos desfragmenta, llevándonos fuera de la bestia divina Vah Ruta.
Hasta siempre… Mipha.
Comentarios finales:
Hola a todos, buen inicio de semana.
Mipha está muerta, como lo está en el canon del juego, y en esta historia no iba a ser diferente. Me entristeció bastante imaginar cada escena, pues ella dejó muchas cosas pendientes en vida, pero ahora que está libre quizás pueda cerrarlas.
Para los que quedaron con dudas, Zelda se enfrenta a Mipha, la verdadera, pero fusionada con la Ira del Agua de Ganon. Siempre pensé que hubiera sido interesante pelear en las bestias con los mismos campeones corrompidos por Ganon, y es por eso que quise traer esa idea a este capítulo, y espero que haya resultado bien. Como ustedes ya saben, no me gusta enfocarme tanto en peleas físicas y estrategias, sino en temas emocionales, en atacar al contrincante con las cosas que más le afecta, y Link y Zelda son objetos perfectos para eso. Eso no quiere decir que no habrá peleas de verdad, pero al menos en los campeones, que son una parte tan importante del juego, prefiero enfocarme en lo psicológico.
Y sobre las proezas de Zelda, tome su estilo de batalla de AOC cuando usa la tableta sheikah. En el juego es algo bastante deprimente, no me gusta como lucha, pero al menos aquí quise darle otro tinte y que no sea vea tan ridícula jaja.
Muchas gracias a todos por leerme. Y espero que el siguiente capítulo les agrade, pues se encontrarán con algo sorpresivo y diferente.
Ahora, paso a responder los comentarios anónimos:
Sakura: Me alegra leerte ^^. Y la verdad es cierto que yo también necesitaba zelink en mi vida. Sin embargo, eso no lo puse por poner, sino por una razón importante que se dará en los próximos viajes de nuestros protagonistas y que afianzarán más los escondidos recuerdos de Link. Espero que este capítulo te haya despejado algo de dudas.
Y bueno, esto no es una respuesta, pero quiero dar la bienvenida a Bargo, nuevo lector/lectora. Espero poder seguir leyéndote por aquí. Igual por interno ya te respondí.
Un abrazo para todos ^^
