Capítulo 26: Amores

Qué pesar siento por Azael. A pesar de que Athan se esforzó por mostrarse fuerte, su padre se afectó por verlo en ese estado. Espero de corazón que sus heridas no sean de gravedad… No puedo evitar recordar a mi amigo del pasado al verlo, a pesar de saber muy bien que no se trata de él.

Cuando nos dirigíamos a la casa para auxiliar a Athan, una incómoda sensación me detuvo, como si nos estuvieran acechando para atacarnos, e Impa sintió lo mismo, por lo que se quedó conmigo.

Sé que uno de los Yigas se encuentra muy cerca de nosotros.

- Tranquila, princesa. Ya se fue. – dijo Impa, relajando su postura de combate al ver que el peligro ya no estaba. – Estoy segura de que pretendía atacarnos, pero al final se echó para atrás.

- Nunca creí que volvería a ver a los Yigas, mucho menos a atacar la aldea.

- Usted sabe que ellos son nuestros mayores enemigos, nos detestan porque no adoramos a Ganon y por eso nos consideran traidores desde hace muchos años, sobre todo a los Sheikahs. – contó Impa, mostrando una mueca de rabia al describirlo. – Y los odio tanto porque… porque fueron los causantes de la muerte de mi familia. Ellos asesinaron a mi esposo y yerno, el padre de Apaya. Por culpa de ellos nos quedamos solas.

Fue ahí que caí en cuenta que Impa tiene muchas más razones que todos para odiarlos. Mi sentimiento es mutuo por todo el daño que han causado, por ellos sí habernos traicionado a nosotros para reverenciar a Ganon, dejando de lado su verdadera dignidad como Sheikahs.

- Vamos a la casa, estoy preocupada por las heridas de Azael. – dijo Impa, angustiada.

- ¿Por Azael? – pregunté confundida. – Querrás decir Athan.

- Pero si eso dije, princesa.

- No. – la contradije, soltando una pequeña risa. – Dijiste "Azael".

- ¡Para nada!

- Parece que tú y él se han hecho muy amigos y se agradan mucho.

- ¿Agradarme? ¿A mí? – preguntó, sin poder evitar que sus mejillas se sonrojaran. – Zelda, a mí no me gusta Azael. No te voy a negar que ahora nos hemos hecho amigos, pero solo por el hecho de investigar más lo relacionado con Ganon, pero nada más.

- Tú sí le interesas a él. – afirmé. – Se nota que se muere por ti.

- Ideas tuyas. Yo ya estoy vieja para pensar en esas cosas.

- Ya no eres vieja, te lo he dicho varias veces. – dije sonriendo. – Me encantaría verte rehaciendo tu vida, lo mereces después de tanto tiempo de soledad. No estaría mal que pienses en darte la oportunidad para conocerlo. Es un tipo muy agradable y aparte es muy apuesto.

- No tengo interés en nada más que una limitada amistad… – la Sheikah hizo una pausa, incomodándose. – Además, seguro solo quiere pasar el rato… y tampoco quiero faltar a la memoria de mi esposo.

- Eres viuda al igual que él, ya sus parejas no están. – dije seria. – Y no creo que Azael quiera aprovecharse, sino ya se hubiera ido al ver tu indiferencia. Si sigue aquí es por algo.

Impa no lo demuestra, pero sé que tiene temor de volver a involucrarse con alguien, por eso pone tantas excusas. Por una parte, la entiendo, pues paso parecido con Link, temiendo que su confusión lo aleje de mí.

- ¿Y tú? – preguntó Impa, dejando de lado su preocupación. – ¿Cómo van las cosas con Link?

Ahora soy yo la que se sonroja ante la pregunta de Impa, la que de seguro desvió el tema para no seguir hablando de su evidente gusto por Azael.

- Solo te diré que vamos mejor que nunca… y que estamos juntos. – respondí, sintiendo mi rostro arder.

- Tú sí tienes mucho que contarme. – afirmó Impa, emocionada. – Pero primero vamos a ver cómo está Athan.

Impa y yo nos dirigimos a su casa. Sé que tengo que contarle todo lo que ha ocurrido entre Link y yo en algún momento, incluidos mis temores.


Athan sufrió varias heridas en su torso y brazo izquierdo. Apaya se apersonó en sanarlas junto con Azael, quien elaboró algunas curaciones naturales para aliviar el dolor y evitar infecciones. Me sorprende ver que también tiene conocimientos médicos. Es una caja de sorpresas.

- ¡Argh! ¡Despacio, padre! – se quejó Athan. – Esa cosa arde… y apesta.

- Duele menos que los trancazos que te diste con los Yigas. – dijo Azael, concentrado en las heridas. – Esta cura es efectiva, tantas veces la hice cuando de pequeño te raspaste las rodillas o llegabas con la cabeza sangrando. Me la sé de memoria.

Una vez que Azael termina de aplicar la medicina, se dispone a vendar las heridas. Sin embargo, Apaya interviene en su acción.

- Señor Azael, yo… permítame hacerlo a mí. – pidió nerviosa. – Soy muy buena en eso.

- Así es. – dijo Impa. – Permite que ella lo haga.

El Sheikah da paso a Apaya para que venda las heridas de Athan. Se la ve muy nerviosa, pero aun así lo hace con suavidad, cuidando el no incomodar al joven, quien no le quita la mirada de encima.

Una vez Apaya termina, se dispone a retirarse. Sin embargo, se ve detenida por Athan, quien la toma de la mano.

- Gracias por tus cuidados, Apaya… eres tan buena.

- Eeeeh… – la joven Sheikah se pone más nerviosa, hasta el punto de no poder hablar. – Athan… yo… no es nada. Pronto estarás mejor.

Y roja como un tomate, Apaya sale corriendo. Me parece ver que Athan también está sonrojado, a pesar de que sonríe por lo causado en la joven.

- Claro, y nada de gracias a tu padre. – se quejó Azael, irónico.

- Gracias… a pesar de haber usado esa cosa asquerosa. – respondió Athan.

En ese momento, la puerta suena y Apaya corre a abrirla. Para nuestra sorpresa, Prunia ha llegado, cosa que me satisface.

- ¡Hola a todos! ¡Clic clic!

- ¡Por fin! ¡Pensé que no ibas a llegar! – se quejó Impa.

- Llegué muy rápido gracias a la función de teletransportación de la tableta Sheikah. – dijo Prunia, para luego fijar su mirada en Link y en mí. – Sé que liberaron exitosamente a Vah Rudania. ¡Los felicito, chicos!

- No fue fácil… – dijo Link, seguramente recordando todo lo duro que se vivió. – Pero valió la pena, pues sus resultados fueron los mejores.

Link me mira sonriendo al decir esa última frase, siendo yo la única que la entiende. Lo que aparentemente es el mediado de nuestro periplo, significó el reconocimiento de nuestros sentimientos, sin importar cuantas confusiones haya.

- ¡Excelente! – exclamó Prunia.

Todos, incluyendo Athan, vulnerable por sus heridas, nos reunimos alrededor de Prunia para escucharla. Apaya nos sirve té y bocadillos como cena.

Lo que Prunia tuviera que decir era de mucho interés para nosotros.

- El próximo viaje que deberán realizar es la región de Tabanta. – dijo Prunia. – Ahora deberán liberar a la bestia divina Vah Medoh.

- Vah Medoh… – mencioné. – La bestia divina piloteada por…

- Revali… él la piloteó. – dijo Link.

Link menciona el nombre del campeón, lo que me deja sumamente sorprendida. Parece que su memoria se sigue recuperando.

- Así es, Link, y me alegra que lo recuerdes. – dijo Prunia. – Ahora deberán ir para allá.

- Pero antes, exijo saber todo lo que hicieron desde la última vez que nos vimos. – dijo Impa. – Sé que no todo se relaciona con Rudania.

- ¿Cómo les fue en la fuente del poder? – preguntó Azael.

- ¿Princesa, pudo tocar la lira? – consultó Apaya.

- ¿Link, cuidaste bien de la princesa? – preguntó Athan, interesado en el tema a pesar de estar herido.

- ¡Esperen, por favor! – pidió Link, nervioso por todas las voces hablando, pero mirando enojado a Athan por alguna razón. – Por supuesto que cuidé de la princesa, eso no tienes ni que preguntarlo.

- Vamos a responder a cada una de sus preguntas. – indiqué, esperando que todos se calmen. – Créanme que hay mucho que contar.

Link y yo comenzamos a relatar todo lo vivido desde que partimos a la fuente del poder, como el reencuentro con Astor, la teoría sobre su traición, la aparición de Daruk y la liberación de la bestia. Contamos también, pero sin tanto detalle, la adquisición de la casa de Hatelia.

Lo que omitimos totalmente fueron cosas más personales, como la relación que ahora Link y yo tenemos. Era algo que solo a Impa iba a contarle más adelante cuando la oportunidad se diera.

- Ganon es tan astuto e infeliz. – comentó Azael. – Hace daño por los caminos que sea.

- No permite que las almas de los campeones descansen en paz. – comentó Impa, llena de rabia. – El muy maldito las utiliza a su antojo para doblegar a sus enemigos. Imagino lo difícil que fue para ustedes enfrentar eso. Y sobre Astor… nunca nos relacionamos mucho con él, pero siempre me dio mala espina.

- Todo ha sido muy difícil y doloroso de enfrentar. – respondí con malestar.

- En mi caso, luchar contra Daruk me dio complicaciones por esa vieja amistad que nos unía. – dijo Link, recordando el doloroso hecho. – Sin embargo, eso ayudó a mi cuerpo a recobrar su experiencia en batalla… aunque aún me falta.

- Link, te aseguro que eso lo recobrarás, pues hay cosas que no se pierden ni en cien años. – comentó Athan.

Link sonríe, a diferencia de cuando miró a Athan con enojo.

Después comencé con la segunda etapa de mi historia, la más preocupante, mi infección, y cómo por eso llegamos hasta Rotver y al dragón Naydra. Impa y Prunia se preocuparon mucho por mi salud, pero les dije que estaba segura de que todo iba a salir bien… o al menos eso creo.

A decir verdad, desde que me enteré de esa noticia, tengo temor. ¿Y si no logro superarla? Lo que sí estoy segura es que así muera, no lo haré sin antes cumplir con mi deber, liberar completamente a Ganon de este mundo… proteger la vida de Link, así me cueste la mía, pues no soportaré perder a otro ser amado nunca más.

- Así que ese viejo demente de Rotver sigue vivo. – dijo Prunia, riéndose.

- ¿Viejo? Pero si es hasta menor que tú. – comentó Impa.

- ¿Menor? En edad será, porque físicamente es mi tatarabuelo. – comentó Prunia, indignada. – Recuerda que ahora estoy en la flor de mi juventud.

- Ay… – Impa suspiró, ya resignada en las excentricidades de su hermana mayor. – Como sea, lo que importa ahora es la libertad de Vah Medoh, pues a más avances, la princesa recuperará su poder y acabará con esa maldición que la amenaza.

Impa mira a su nieta, la que de inmediato se pone de pie y sube las escaleras. A los pocos segundos regresa con dos llamativos objetos en las manos.

- Yo los hice para Link y la princesa Zelda con mucho aprecio. – dijo Apaya, sonrojada. – Espero les guste.

Apaya ha elaborado para nosotros dos trajes de invierno. El de Link posee colores rojos y claros, con una diadema de plumas. Se nota que todo está elaborado con material orni, típico para la fría región de Tabanta.

La mía es especial… nunca creí que la volvería a ver.

- Princesa, mi abuela Impa me dio el diseño de este traje para confeccionarlo, una réplica del que usó hace más de cien años. – dijo Apaya, causando en mí más sorpresa. – Sé que visitó al campeón Revali usando este traje. ¿Qué mejor que portarlo ahora?

El traje de invierno que utilicé en mi pasada vida, el que usó mi madre cuando me llevaba a jugar en la nieve. No será el original, pero aun así me cautiva, sobre todo cuando lo tomo en mis manos para sentirlo. De no saber que es una versión distinta, juraría que es el original.

- Gracias, Apaya. – dije, conteniendo las lágrimas, no deseaba llorar en público. – Y a Impa también. Han hecho un hermoso trabajo.

- No es nada, creo que eso hará más sencillo el viaje a Tabanta.

- Apaya, yo también te agradezco por el traje. – dijo Link, tomando el que la Sheikah hizo para él. – Sin duda tienes el don para esto.

La joven Sheikah se sonroja, mientras Link toma su traje. En ese momento, Athan se pone de pie y se acerca a mí.

- Sin duda se la verá hermosa con ese traje, princesa Zelda. – dijo el Sheikah. – Imagino que su antiguo maestro también se lo vio puesto.

- ¡Ya es algo tarde! – intervino Link, acercándose a mí, demasiado. – Quiero decir que… ya es de noche y considero que la princesa debe dormir, el viaje fue sumamente pesado.

- Así es, debemos… debemos ir a descansar. – dijo Impa, inexplicablemente nerviosa. – Apaya preparará todo para que duerman.

- Ahora que tengo activo el módulo de teletransportación, dormiré en el laboratorio. – dijo Prunia. – Así que me voy.

- Hasta pronto, Prunia. – me despedí.

- ¡Nos vemos pronto! ¡Clic clic!

Prunia se retira, mientras que Azael también se dispone a hacer lo mismo.

- Yo también me retiro, pues tengo... unos asuntos que atender. – dijo el Sheikah.

- En ese caso yo haré lo mismo. – dijo Athan. – Quiero recuperarme mejor de estas heridas.

Athan se acerca un poco más, con esa sonrisa que tanto me recuerda a mi mejor amigo. Aún me parece mentira tenerlo frente a mí, pero sabiendo que no es él.

- ¿Pudo leer lo que le di, princesa? – preguntó interesado.

- Esta noche lo haré sin falta.

Tengo una sensación extraña a mi derecha, descubriendo que Link nos mira a Athan y a mí con demasiada seriedad.

¿Le ocurrirá algo? Quizás se quedó con hambre.


Hace horas que todos duermen en el cuarto de Impa, mientras Link se encuentra en el de Apaya.

Él no tiene idea de tantas cosas que pasan por mi mente… pero yo entiendo las circunstancias de esta relación, que aunque seria, se ha creado en medio de confusión.

Seré paciente el tiempo que sea necesario, aunque me duela tanto que no me ame como lo deseo… como lo necesito.

Aprovechando que la abuela y su nieta duermen, salgo con cuidado de la habitación, pues no quisiera que el sonido de las páginas las despierte.

Ansiosa, abro la primera página del texto que he esperado tanto para leer…

.

Empiezo este diario con el corazón destrozado, pero con la mente limpia y abierta.

No sé cómo ni cuándo llegará este escrito a tus manos, pero sé, mi querida Zelda, que cuando lo leas te enterarás de tantas cosas, entre esas mis sentimientos por ti.

Princesa mía, mi lirio de la calma, el que crece y florece en la adversidad… te he amado desde el día en que te conocí, pero tu inocencia y pureza no te permitieron verlo, pues a tus ojos solo fui tu amigo, tu confidente de alegrías y tristezas… pues tu amor se lo ganó otro, el caballero advenedizo, el intruso al que siempre envidié por ladrón de tus suspiros, por hurtarte las miradas que deseaba para mí.

Hasta el sol de hoy, sabiendo la distancia que nos separa, yo, refugiado en mi natal aldea y tú conviviendo con Ganon… te sigo amando, y sé, desde el fondo de mi alma, que así será hasta el día que me muera. Y solo bastó verte despertar tu poder para darme cuenta, pero sobre todo ver a tu guardián entregar su vida por la tuya, con un amor que solo en un valeroso hombre como él puede existir.

Talvez él te amó más de lo que yo te amo, pero eso no significa que yo te ame menos.

.

Hago una pausa en mi lectura, sin creer lo que acabo de descubrir.

Siempre sentí que Athan tuvo por mí un especial sentimiento, al igual que yo por él, pero jamás me imaginé que llegara hasta esos alcances… que me amara como mujer.

¿Cómo pude ser tan ciega? Quizás mi amor disfrazado de resentimiento por Link hizo que no me diera cuenta… a pesar de que el haberlo sabido no hubiera cambiado nada.

Amo a Link con toda mi alma y corazón, sintiendo que le pertenezco desde antes de la existencia de mi vida y nunca podría haber amado a Athan como a él. Sin embargo, mi maestro tiene su propio sitio en mi corazón, como mi mejor amigo, mi confidente, mi mentor, y ese lugar nadie lo podrá arrebatar.

Amé a Athan, pero de una manera distinta, pues su base fue la pureza de la amistad.

Con lágrimas en los ojos procedo a leer la siguiente parte, correspondiente a otro día. Quiero conocer más el alma de mi querido Athan.

.

No pienso llenar estas páginas con la sangre de mis lágrimas, sino con recuerdos en los que solo tu sonrisa se asoma, los momentos que más atesoro.

¿Recuerdas el día que me dijiste estar harta de las clases? Te disculpaste a los segundos conmigo, aclarándome que el problema no era yo, sino las frías paredes del castillo. Mi mente se iluminó en esos momentos, todo por desvanecerme con el encanto de tu sonrisa.

Pedí permiso a tu padre para una clase más didáctica, por lo que nos dirigimos a pasear por la llanura.

Tú en tu corcel y yo en el mío, nos encontramos con un zorro correteando por la suave hierba, y como ejercicio práctico te solicité le dediques un poema.

¿Lo recuerdas?

"Cuánta libertad posees, amigo zorro, corriendo por esta pradera sin fin

El viento te persigue, el rocío te acaricia, mientras el aroma de las flores se posa en ti

Eres la envidia de los enclaustrados, que por la ventana te ven sonreír

Tan feliz, tan libre en tu ir y venir".

Recuerdo que me reí tanto cuando lo escuché, causando que te sonrojaras a más no poder, y no porque estuviera mal estructurado, sino por la auténtica inocencia con la que lo relataste.

Aunque hubo alguien a quien no le dio risa, pues tu hermoso corcel estaba lleno de envidia.

Con su blanco pelaje y crin dorada, reclamó tu atención el caballo Mond…

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- Mond…

Como algunas veces me ha ocurrido, a mi mente ha llegado el recuerdo de un ser muy importante para mí, el que también fue mi compañía desde mi más tierna infancia.

Mond, mi amado corcel blanco, único en su clase, fue un regalo de mis padres en mi quinto cumpleaños… un año antes de la muerte de mi madre. No era más que un tierno potrillo cuando lo conocí, por lo que crecimos juntos, hasta que se convirtió en un hermoso y elegante caballo.

Fue mi acompañante en mis paseos con Link… hasta que el cataclismo me lo arrebató.

Otro amigo que Ganon arranca de mi lado…

Una vez más, las lágrimas resbalan por mis mejillas. ¿Cuánto daño me seguirá haciendo mi enemigo?

No me da tiempo de llorar, pues en ese momento un sonido me saca de mis pesares. La puerta de la casa comienza a abrirse, por lo que rápidamente subo las escaleras y me escondo para ver de qué se trata.

¿Será un ladrón?

En ese instante me doy cuenta de que no se trata de eso, sino de algo mucho más interesante.

- ¡No hagas ruido! ¡Todos están durmiendo!

- Pues si a la dama no se le hubiera ocurrido tener una cita en la madrugada, todo sería más sencillo…

¿Qué? ¡Son Impa y Azael! Pero yo la vi acostada en su cama… o al menos su cuerpo cubierto por las cobijas.

Parece que la Sheikah armó un muy buen escenario para que nadie la descubra. ¡Qué astuta!

Veo como Azael toma su mano y se la besa, causando que ella mire para otro lado, sonrojada.

- Hice una broma al decirte que quería una cita a mitad de la madrugada… – comentó Impa, apenada. – No me imaginé que alquilarías todo el lugar solo para los dos.

- A mí nadie me desafía, Impa, y con eso ya sabes de lo que soy capaz… – respondió riéndose el Sheikah, para luego pasar a la seriedad. – Y también pretendo demostrarte lo mucho que me gustas.

- ¡Por la Diosa! – exclamó Impa, soltándose de su agarre y dándole la espalda. - ¡Soy demasiado vieja para ti!

- ¡Ya no eres vieja! – exclamó el hombre, abrazándola por la espalda. – Eres sabia y muy hermosa, y desde la primera vez que te vi sentí algo muy especial por ti. Quiero conocerte mejor, Impa. Hace tiempo que no me siento así.

- ¿Cómo así?

- Enamorado, quizás…

- Tonterías…

- Pronto te haré cambiar de opinión, pues no creas que no me he fijado en cómo me miras. – dijo el Sheikah. – Mueres de celos cuando las mujeres se me acercan o me sonríen. No finjas.

- ¡Mentira! – reclamó la mujer, sonrojada y enojada. – Yo… yo soy una viuda respetable y no estoy para estas cosas. Si acepté salir contigo es porque… porque…

- Porque sientes lo mismo que yo… – aseguró Azael. – Impa, yo soy viudo como tú, tenemos derecho a darnos una oportunidad. Además, ya no somos unos niños. Somos bastante adultos, criamos a nuestros hijos, tú hasta a una nieta… es tiempo de pensar en nosotros.

- También pienso en Apaya con todo esto. – dijo Impa, mortificada. – ¿Qué pensará ella? ¿Qué pensará tu hijo? ¿Acaso ya no amas a tu esposa?

Azael se queda callado por las preguntas de Impa. Toda su alta moral se fue al piso.

- El amor por Jana, mi difunta esposa, trascendió con su muerte. – respondió el Sheikah, apenado. – Y lo único que amo de ella es el recuerdo que me dejó, a mi hijo Athan. Yo aún soy joven y quiero tener a alguien para compartir mi vida, cosa en la que caí en cuenta el día que te conocí. Pienso que aparte de la atracción, tenemos muchas cosas en común y nos complementamos.

- Si lo que buscas es una aventura, pierdes tu tiempo...

- ¡No me ofendas! – reclamó el hombre. – ¡Yo ya no estoy en edad para esas cosas! Yo… busco algo serio y permanente.

- Azael…

- Llevo años solo al igual que tú, sin mirar a nadie, dedicado en cuerpo y alma en criar a mi hijo, quien perdió a su madre muy pequeño. Fui un mocoso cuidando a otro… y pues… hay cosas que aún no sabes...

- ¡Ya no sigas! – exclamó Impa, volteándose y mirando a Azael. – Yo… no quiero que te apenes recordando cosas tristes, te pido disculpas… pero aparte de mi nieta, también me preocupa tu hijo. ¿Crees que él estará de acuerdo con esto?

- No lo sé. – comentó nervioso. – Athan tiene muy vivo el recuerdo de su madre, siente por ella demasiada abnegación… Nunca me he preguntado cómo reaccionaría al verme con alguien más.

- ¿¡Lo ves!?

- Si él me quiere, tendrá que aceptarlo, y tu nieta también.

- Creo que… es mejor irnos a descansar. – comentó Impa, incómoda.

- Está bien, pero quiero que sepas que no voy a detenerme aquí. – dijo el hombre, sonriendo con picardía. – La vida nos está dando una segunda oportunidad, sobre todo a ti… y la aprovecharé al máximo.

Azael besa a Impa en la mejilla, quien apenada lo permite, luego él se retira de la casa.

Al ver que la Sheikah está a punto de subir, corro a la habitación, por suerte no logra escuchar ninguno de mis pasos. Me acuesto en mi cama y me hago la dormida, tapando mi rostro debido al sonrojo que tengo por la escena que vi.

Tengo tantos deseos de hablar con Impa del tema, sin embargo, creo que por ahora me lo guardaré. Es mejor que ella me lo cuente, pues si le digo que la vi es capaz de cortar el inicio de esta relación con Azael, con lo terca que es.


Link y yo terminamos de desayunar y estamos listos para partir a la región de Tabanta. Impa se encuentra resolviendo algunos asuntos en el pueblo, mientras que Apaya está arreglando algunas cosas en la cocina. Solo estamos él y yo en la mesa.

- ¿Link, ya leíste las cartas que encontraste en tu casa? – pregunté, muerta de la curiosidad.

- Ayer las leí… – respondió Link, algo extraño en su voz. – Pero antes, me gustaría que me cuentes si leíste el diario de tu maestro.

- Sí, ayer lo leí… – dije sonriendo, pero al mismo tiempo apenada. – Y me enteré de algo que no me había dado cuenta antes… Mi maestro estuvo enamorado de mí.

Los ojos de Link se desorbitan, su rostro se pone rojo, pero aun así lo veo tranquilo. Parece que tiene fiebre. ¿Estará enfermo?

- ¿Te pasa algo? – pregunté preocupada. – ¿Te sientes mal?

- ¿Yo? ¡Para nada! – respondió Link, recuperando la compostura. – Solo te estoy escuchando, princesa. Es… es normal que él se haya enamorado de ti… ¿Quién no lo haría?

- ¿Y tú? – pregunté, iniciando así otro incómodo tema? – ¿Tú estás enamorado de mí?

El rostro de Link se sonroja mucho más, causando que empiece a tartamudear. Deseo tanto que me dé la respuesta que por años, que por un siglo he esperado… pero ahora el destino no está de mi lado.

El sonido de la puerta suena, por lo que Apaya corre a abrirla.

- Buenos días, mi querida Apaya.

Athan ha llegado a la casa y saluda a la joven Sheikah, tomando su mano y besándosela. Apaya, ante esa acción, se pone sumamente nerviosa, por lo que se aleja sin remedio.

Athan presenta una expresión seria ante el alejamiento de la chica, pero luego cambia a una sonrisa cuando se acerca a nosotros.

- Buenos días a los dos, espero que hayan dormido bien.

- Buenos días, Athan. – saludé. – Lo hicimos, gracias por preguntar. ¿Te sientes mejor?

- Mucho mejor. Vine a esta hora porque la vengo a invitar a dar un paseo antes de su partida. ¿Le gustaría acompañarme?

- ¿Un paseo? – preguntó Link, interviniendo en la conversación. – Lo lamento, estamos próximos a partir de viaje y tenemos mucho que preparar aún.

- Link, no te preocupes, no tardaremos. – dijo Athan, sereno. – Tengo que hablar con la princesa para saber si ya leyó el diario de su maestro. Quiero hacerle unas preguntas.

- En ese caso iré con ustedes. – dijo Link, poniéndose de pie.

- No es necesario, señor héroe.

- Soy el encargado de la seguridad de la princesa… Es mi obligación. – contestó mi caballero, está vez más seco.

- Por favor, Link, no exageres. – dijo el Sheikah, relajado. – Este pueblo es más que seguro. Además, si algo llega a pasar, conmigo basta y sobra para protegerla.

- Claro, como te defendiste tan bien de los Yigas… – expresó Link, irónico y con mofa

- ¿Qué dijiste? – preguntó Athan, esta vez enojado… – Repítelo…

- ¡Tranquilos! – expresé, riéndome nerviosa. – Yo… claro que te acompaño, Athan, pues tengo algunas dudas relacionadas con el diario.

- Princesa, pero…

- Link, prometo que no me tardaré… Esto es importante para mí.

- Lo que diga…

Link acepta las circunstancias, bastante serio. ¿Qué será lo que le ocurre?


Athan y yo llegamos hasta el cementerio de la aldea Kakariko, donde el viento sopla de manera agradable. Cualquiera diría que el sitio es aterrador, sin embargo, solo se respira paz, lo que demuestra que las almas que descansan aquí estaban llenas de bondad.

Athan señala una tumba en particular, para luego mirarme con una sonrisa.

- Esa tumba es la de tu maestro, el viejo Athan. – confesó, causando en mí más sorpresa. – No sé si habrás llegado a esa parte del diario, pero en el mismo él pide ser enterrado en dirección a la llanura central, donde se encuentra el castillo de Hyrule… sitio en el que te conoció.

Aun no asimilo el haberme enterado sobre el secreto amor de mi amigo Athan, y me duele tanto que haya muerto sin haberse enamorado de alguien más, pues yo no podía corresponderle más allá de la amistad.

- Imagino que ya sabes que mi ancestro te amó hasta el día de su muerte. – dijo entristecido.

- Lo sé, ayer leí esa parte del diario. – respondí apenada. – Lamento haber sido tan ciega, de no haberme dado cuenta de sus sentimientos.

- No tienes que lamentarlo, pues en el corazón no se manda. – dijo el joven, sonriendo, aunque luego cambió su expresión a una triste. – Yo… entiendo mejor que nadie cómo se sentía él… sé lo que es no ser correspondido.

No sé qué decir ante la confesión del hijo de Azael… Sin embargo, él suelta una carcajada al ver mi expresión.

- Tranquila, princesa. – dijo, riéndose. – Eres más hermosa de lo que mi ancestro describe en su diario… pero mis sentimientos por ti son solo de admiración. Mi corazón se está inclinando por alguien más.

Qué alivio siento al escuchar algo así, pues no soportaría romper el corazón de otra alma buena.

- ¿En serio estás interesado en alguien?

- Así es, y hasta podría decir que me he enamorado… pero ella no me presta atención, solo huye de mí. – confesó el joven, entristecido. – Hemos salido y conversado varias veces, somos amigos… pero sé que ella está interesada en alguien más.

- ¿Cómo puedes saber eso si ni siquiera se lo has confesado?

- Digamos que, al igual que tu maestro, lo plasmó en unas páginas. – respondió serio, para luego sonreír. – Los Sheikahs fanfarroneamos de ser seres de las sombras, pero a veces nos ponemos en evidencia.

- De todas maneras, deberías hablar con ella… a veces las cosas no son lo que parecen.

No comprendo por qué le digo eso, pues no tengo idea sobre quién habla. Sin embargo, siento que es lo más adecuado en este momento.

- Me conformaré con su amistad. – respondió seco, para luego volver a mirarme. – Ahora, lo más importante es el diario, y creo saber qué tema es el que más te importa.

- ¿Ah?

- Mond, tu caballo. ¿Lo recuerdas?

- Sí, lo recordé… gracias al diario de mi maestro. – expresé apenada.

- ¿Qué harías si lo volvieras a ver?

- ¿Qué? – expresó incrédula ante la pregunta. - ¿Qué dices?

- Yo sé donde puedes encontrar a tu caballo…

Es imposible lo que acaba de decir...


Comentarios finales:

Hola a todos.

Espero que hayan pasado una feliz navidad en compañía de sus seres queridos. Que estas fiestas sean la excusa para recordar cuánto los queremos y los apreciamos.

Aún seguimos dentro de los capítulos de transición, espero que no les aburra. Al menos a mí, como lectora, me encantan este tipo de capítulos, pues son el puente para resolver misterios de los personajes y la puerta abierta para lo que se viene. La próxima bestia divina es Medoh, la penúltima que nos falta. Esto significa que el final está a un poco más de medio camino. El tiempo pasa tan rápido que nos parecerá mentira cuando ya tengamos a todas las bestias divinas.

Sobre este capítulo salieron varias cosas interesantes, los trajes de nuestros protagonistas, los amores de los personajes, y lo más esperado, el inicio de la lectura del diario de Athan. A partir de aquí, se conocerá este libro hasta su final, y ahora mucho más que se dirigen a la región de Tabanta. ¿Saben por qué? Espero que lo indiquen en los comentarios.

La última frase de la primera página del diario de Athan la saqué del drama coreano que hizo llorar a media humanidad hace más de diecisiete años (sí, aunque no lo crean), "Escalera al cielo", tan hermoso y desgarrador que no tengo el valor de verlo de nuevo, a pesar de mis ganas. Espero que todos lo conozcan.

Link muere de celos por Athan, pues ahora siente a Zelda más suya; pero ya se dieron cuenta de que él no está enamorado de Zelda, sino de alguien más. ¿Ya adivinaron de quién? Creo que la respuesta es bastante fácil. Sin embargo, hay una razón por la que el Sheikah se esmera en sacarle celos a Link, y aunque no lo crean, lo hace por su bien.

Al igual que el caos amoroso de Athan, a Impa y a Azael le esperan también dificultades.

En el siguiente capítulo comenzará la etapa de Revali y Medoh. ¿De qué manera se dará? Ya se dieron cuenta de que la aparición de los primeros campeones no fue común y nada parecida entre ambos, así que esta seguirá con la tradición.

Debido a las festividades, la siguiente parte será publicada el Lunes 10/01/2022, pues esta semana sí la tengo muy copada con los compromisos personales y de trabajo, por ser cierre de año, a pesar de que tengo un avance ya hecho. A partir del 10/01 regresamos a la continua normalidad.

Ya que no nos veremos hasta Enero, deseo para todos un feliz y bendecido año nuevo. Para ser honesta, este año no ha sido nada bueno, o mejor dicho, ha sido pésimo X(, pero me aferro a las cosas buenas que he logrado, como terminarlo con mi familia completa, saludable, con esta historia que se inició en Mayo y haber conocido a personas especiales, como ustedes, mis queridos lectores. Y si este 2021 fue el mejor de sus vidas, de corazón me alegro muchísimo, y que el nuevo que viene sea aún mucho mejor… (aunque algo me dice que comparten mi sentir, este año post covid ha sido demasiado complicado).

Sin más que decir, les envío todo mi cariño y abrazos. ¡Nos leemos! ^^

PD: Aprovecharé a leer historias pendientes y a subir imágenes referenciales de la historia a mis redes sociales.