Año 22

Joshua Rouseff - 18 años - Distrito 1.


Era habitual que en el distrito pensaran que entre Amber y yo había más que una amistad, siempre hubo entre nosotros una especie de magnetismo que nos mantenía cerca el uno del otro, lo cual dio lugar a muchas habladurías, lo que provocó que sus padres se opusieran contundentemente a nuestra cercanía. Nosotros no lo negábamos, pero tampoco lo afirmábamos, allá ellos y su consciencia, como dicen por ahí cada ladrón juzga por su condición... Aun así, supongo que en casa seguirán haciendo teorías...

Durante los últimos años hemos sido prácticamente inseparables. En la escuela, en la mina, en la academia, en todas partes... Ir a los juegos, aunque no lo planeamos, fue algo que no escapó de ese patrón. Ahora estamos aquí, tomando consciencia de que sólo uno de nosotros, con suerte, volverá a casa. En un principio tratamos de ignorarnos, de dejarnos de lado mutuamente, apoyándonos en nuestros respectivos mentores: Gianna y Elliot, pero es difícil romper con un hábito de tanto tiempo y terminamos jugando en equipo.

Es una lástima que los juegos no cuenten historias de amor y amistad, porque de seguro seríamos la pareja protagónica de estos: Amber ofreciéndose voluntaria por su prima pequeña... Yo haciendo lo mismo, para protegerla... Por lo cual ninguno de los voluntarios originales vino a dar a esta arena, Amber y yo actuamos más rápido. Y aunque también se ofrecieron, el escolta nos seleccionó a nosotros, que fuimos los primeros en llegar a la plataforma... Supongo que es la primera vez que algo así pasa, dos chicos seleccionados y otros cuatro disputándose el ir a los juegos, no había protocolo a seguir y él tuvo que improvisar...

Y todo porque Anabella decidió crear suspenso antes de presentarse voluntaria, disparando los nervios de Amber de ver a Ruth, su primita de doce años, ser escogida para los juegos...

Conforme pasan los días no dejo de pensar en los muchos momentos que vivimos juntos y recrearme en ellos, porque sé que acabarán pronto... Que nos separaremos de una vez y para siempre. Y me duele, porque no pudimos vivir estos últimos días como los amigos que siempre hemos sido, Amber sólo es la chica del Distrito Uno cuando estamos a solas y no es algo que ocurra frecuentemente. Sólo entonces me permite volver a ver su genuina sonrisa y no esa despectiva mueca que le dedica a nuestros aliados cuando sueltan alguna de sus payasadas, no entiendo cuál es la necesidad que tienen de ser tan fanfarrones...

Cada vez somos menos y se empieza a sentir la tensión que anuncia el final de esta alianza. Seis contra dieciocho es una gran idea. Pero cuando quedan sólo diez tributos, se calientan las cosas... Halley y Mabel no desaprovechan ningún momento para amenazarse, Pietro y Stuart han estado a punto de irse a los golpes. Sólo Amber y yo permanecemos impávidos, esperando el momento justo para dejarlos, eso sí, tratando de no despertar sus sospechas.

Sentado y absorto en mis pensamientos observo la superficie del lago, que reluce bajo la luz del sol, entonces Mabel se cruza en mi campo visual, se desliza en el agua de un lado a otro con movimientos precisos y elegantes. Se suponía que nos daríamos un rápido baño y saldríamos de cacería luego que las ropas se secaran, pero una vez que todos dejáramos las prendas del uniforme secándose en un improvisado tendedero en la orilla, cada uno se retiró en soledad escondiendo nuestras respectivas desnudeces, y ella se volvió a meter al agua.

La chica da todo un espectáculo flotando y sumergiéndose como en una coreografía... Su camiseta y bragas de color blanco se transparentan con el agua, debajo su piel morena se empeña en no ocultarnos nada. Mis ojos recorren la extensión de su cuerpo, sin poder evitarlo, es muy atractiva, no se puede negar. Amber se hace notar, con unas fuertes pisadas sobre la capa de hojas secas que lo cubre todo, y por primera vez me dedica a mí esa fea mueca.

– No entiendo qué le ves...– Farfulla, enojada, dirigiendo su mirada hacia Mabel, con el ceño fuertemente fruncido. Sonrío internamente, es la primera vez que la veo celosa. Yo nunca me he interesado en nadie aparte de ella y de hecho esta vez tampoco, pero por primera vez siente inseguridad respecto a mí. Y me veo en la tentación de alimentar sus celos:

– No es preciso que lo entiendas, Amber – Repongo indiferentemente. – Sería extraño, a decir verdad...

– Es una gran nadadora– continúa ignorando mi comentario–, pero supongo que abundan en el Cuatro... Las podrías conocer si ganas los juegos, con Mabel no tienes oportunidad... Aun así, si prefieres quedarte con ella yo me iré por mi cuenta esta noche... – Obviamente la idea de separarnos me duele, más aún cuando es por una estúpida broma.

– No, Amber... – Me levanto de un salto para mirarla a los ojos. – Nunca. –

Una pequeña sonrisa empieza a nacer entre sus labios, pero entonces Pietro aparece detrás de ella y nos mira inquisitivamente a ambos, como presintiendo que algo se cuece entre nosotros. Espero que no haya escuchado los planes de huida de Amber, poco puedo pensar en ello porque Stuart pasa corriendo a un lado, a punto de derribarnos a todos y es cuando vemos a los dos chicos del Siete corriendo tras él a unos quince metros de nosotros, blandiendo dos hachas cada uno...

Los cuatro vamos prácticamente desnudos y desarmados, subestimamos a los restantes al pensar que no se atreverían a atacarnos... Nuestras armas y ropas están a unos cuantos metros, justo en la dirección en que corre Stuart, pero no logra alcanzarlas pues en segundos una de las hachas le alcanza la cabeza. Pietro se interpone entre los dos que vienen corriendo y nosotros, ordenándonos que fuéramos a por ellas. Amber retrocede apenas unos pasos, aterrorizada, sin detenerme a pensar mucho sé que es ahora o nunca, la cojo de la mano y la obligo a correr alejándonos de la lucha, y al mismo tiempo de nuestros aliados, de las armas, los uniformes y las provisiones.

Es el momento de irnos…


¡Hola de nuevo!

Alpha, he de comentarte que, a pesar de la insistencia de Abigail, Alrik, sigue roto, pero eso no es problema del presidente Lambert, para la siguiente edición lo levantaron de la camilla y lo obligaron a participar como mentor, aunque no estuvo del todo presente, su mayor aporte para sus tributos (que tristemente fueron bastante jóvenes) fue al principio, pero conforme se desarrollan los juegos pierde la esperanza y los deja solos...

¡Gracias a todos por leer! Nos vemos en el próximo...