- Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, para su creación "Ranma ", (a excepción de algunos que son de mi invención, y que se irán incorporando durante el transcurso del relato en una especie de "actores secundarios"). Esta humilde servidora los ha tomado prestados para llevar a cabo un relato de ficción, sin ningún afán de lucro.
Strangers on a train
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Capítulo X
"Desilusión"
Se encontraba disfrutando de su hora de colación sentada en una pequeña mesita alejada de todos. No había comido mucho del almuerzo que su hermana mayor tan amablemente le había preparado para aquel día, porque estaba absorta en sus recuerdos. Y es que simplemente habían sido días maravillosos los que había vivido junto a su novio después de ese fin de semana que habían permanecido juntos, por lo que ahora, ella se encontraba recordando cada una de las situaciones que había experimentado junto a él, desde una simple llamada telefónica, la segunda noche que habían compartido el lecho o el último beso apasionado que había recibido el día anterior, cuando se habían despedido con una tristeza enorme y mucha angustia, puesto que sabían que estarían separados durante tres días.
De acuerdo, eran tres días, pero ella se sentía tan enamorada que tres días le parecían una eternidad, sobre todo porque él le había advertido que probablemente tendrían problemas de comunicación puesto que él y su padre no viajaban a una ciudad gigantesca y tecnológicamente avanzada como Pekin; no, ellos se internarían en las montañas, en un pueblito alejado de la civilización, donde la señal de los teléfonos móviles seguramente sería nula, con lo cual la angustia se había apoderado de su corazón pues quizá ni siquiera podría escuchar su voz.
Suspiró y observó la pantalla de su teléfono móvil en donde se dejaba ver nítidamente la fotografía que él había tomado en el parque tiempo atrás, cuando recién habían comenzado a salir e inevitablemente una sonrisa adornó su rostro al sumergirse nuevamente en sus recuerdos recientes.
La tarde del día anterior, ella había pedido permiso para retirarse dos horas antes de su trabajo y así poder darle una sorpresa a su novio yendo a verle a su casa para despedirse de él antes de su viaje a China. Su plan había resultado un éxito porque él no se esperaba su visita ya que anteriormente habían acordado juntarse tal y como hacían casi a diario, cuando ella saliera de su trabajo, por lo que el asombro que se reflejó en su rostro masculino al abrir la puerta de su apartamento fue lo primero que se quedó grabado en la memoria de Akane. Luego, todo se había desarrollado como si estuvieran dentro de un sueño. Se habían besado, se habían prodigado caricias, habían bromeado, habían jugueteado, habían reído y finalmente, habían terminado haciendo el amor, entregándose el uno al otro con tanta pasión que a ella todavía le subían los colores al rostro de sólo recordar. Luego, habían permanecido largo rato en la cama, abrazados y regalándose suaves y tiernas caricias mientras conversaban de todo un poco… hasta que ella se había percatado que debía irse si no quería preocupar a su familia, por lo que de forma reticente y con una profunda congoja había decidido vestirse para retirarse a su casa. Él la había secundado y entre besos y abrazos habían salido del apartamento para realizar el camino hacia la casa de ella en un inoportuno silencio. Ella había notado que su novio se encontraba tan apesadumbrado como lo estaba ella con esa separación, así que se había obligado a tratar de levantarles el ánimo a ambos haciendo algún que otro comentario ocurrente, pero ante cada frase él simplemente le regalaba una exigua sonrisa y seguía en un obstinado silencio, hasta que llegaron a la puerta de su casa y ella no soportó más. Bajó la vista y cuando él la obligó a mirarlo acunando su rostro, sus ojos le devolvieron una difusa imagen de los irises azules de su novio puesto que se encontraba haciendo grandes esfuerzos por contener las lágrimas que de pronto habían hecho acto de presencia. Se reprendió a sí misma por demostrar debilidad; eran sólo tres días pero ella sentía muy en lo profundo de su ser que se estaban separando para toda la vida. Se estremeció al pensar en ello, luego pasó saliva y se obligó a esbozar una débil sonrisa. Entonces, él la abrazó con tanta fuerza que le pareció que desaparecería en sus brazos, luego de unos minutos la separó de sí y la besó con tanta pasión que tuvo que afianzar su agarre en la camisa de su novio para sentir estabilidad. Cuando se separaron comprobó que él se encontraba visiblemente emocionado y ese "nos vemos en tres días" que le dijo al despedirse, lo expresó con la voz totalmente quebrada. Quiso reaccionar, abrazarlo y besarlo una última vez, pero él se dio la vuelta y se alejó corriendo calle abajo como nunca antes lo había hecho, dejándola atrás, con una mano a la altura de su pecho y lágrimas escurriendo libremente por sus mejillas.
Así había sido su despedida la noche anterior y desde ese momento, ella se encontraba sumida en un estado de profunda melancolía. Sabía que él ya estaba en China pues Ranma y su padre habían viajado de madrugada y él le había estado escribiendo mensajes cada cierto tiempo, hasta que el último le había llegado esa mañana a las diez y desde ahí no recibió más. Suponía que lo que había dicho su novio respecto a los problemas de comunicación se había cumplido, ya que los mensajes que ella le envió después figuraban como recibidos pero no leídos.
Miró su reloj y exhaló un suspiro, debía volver al trabajo y realmente no quería hacerlo. Lo que ella quería hacer en ese preciso momento era levantarse de esa mesa e irse a su casa, tomar un relajante baño y dormir lo que más pudiera, porque además de sentirse triste, había tenido una mañana desastrosa soportando las constantes increpaciones y exigencias de su supervisora. La mujer simplemente parecía haberse ensañado con ella ese día y ella estaba a punto de mandarla a ella y a su puesto de trabajo al quinto infierno si mademoiselle citrón seguía fastidiándola.
Se levantó pesarosamente de su asiento, guardó con extremada calma sus cosas en su bolsito y emprendió el camino de regreso a la tienda en donde trabajaba.
Sus compañeras de trabajo, siempre atentas a lo que sucedía con ella y dispuestas a ayudarle, decidieron que la cubrirían, así que las siguientes dos horas hicieron que ella se dedicara a limpiar y ordenar los escaparates de la tienda mientras ellas se hacían cargo de la atención al público. Akane lo agradeció porque realmente no estaba de ánimo para atender a mujeres odiosas e inconformistas, sin embargo, no pudo escapar por más tiempo porque de pronto vio por el rabillo del ojo que dos personas se detenían aparentemente observando todo alrededor a un costado de donde ella se encontraba dándoles la espalda. Buscó con la mirada a sus dos compañeras, pero ambas se encontraban ocupadas atendiendo a dos clientas distintas, por lo que exhalando un suspiro se dio la vuelta y saludó a las dos mujeres fingiendo su mejor sonrisa.
-Buenas tardes, ¿les puedo ayudar? –dijo suavemente, pero su sorpresa fue enorme cuando de pie frente a ella pudo reconocer a la chica de castaños cabellos que Ranma le había dicho estaba obsesionada con él. Trató de no mostrar su turbación ante la muchacha y las invitó a adentrarse en la espaciosa tienda.
-¿Buscan algún artículo en especial? –preguntó amablemente.
-Estamos buscando vestidos –contestó la mayor de las mujeres.
A ella no la había visto nunca, pero el impecable peinado con el que lucía sus castaños cabellos, la dulzura en su rostro, su elegancia al desenvolverse y sus profundos ojos azules, le indicaron a Akane que estaba frente a una mujer muy distinguida.
-Nos recomendaron este lugar porque dicen que es uno de los que cuenta con los mejores y más exclusivos diseños –complementó la chica de largos cabellos castaños.
Akane asintió en silencio y sonriendo tenuemente les indicó con su mano extendida que la siguieran.
-Eso es correcto ¿Quieren ver algún tipo de diseño en especial? –preguntó-. Tenemos vestidos que son adecuados para lucir de noche y otros para lucir de día. Para celebraciones informales, o formales. Para bodas, galas o ceremonias formales.
-Es una celebración formal pero no demasiado elegante –dijo la mujer mayor.
-Pero señora Nodoka, usted sí debe ir elegante a la fiesta en honor al aniversario de su padre –dijo la chica con convicción-. Después de todo, su padre es el fundador de una de las cadenas más importantes de hoteles de todo el país.
-Es cierto, Ukyo, pero la celebración no será tan pomposa.
-Tenemos unos vestidos de noche bastante sobrios –dijo Akane observando detenidamente a la mujer que la chica había llamado Nodoka-. Déjeme mostrárselos.
-Bien –contestó.
Cuando Akane se dio la vuelta para comenzar a buscar los modelos que tenía intención de mostrarle a la mujer, no pudo evitar escuchar la conversación que la joven de castaños cabellos había empezado a desarrollar con su acompañante.
-Entonces, Ranma sí alcanzará a volver desde China para la celebración, ¿no?
-Sí –dijo la mujer-. Genma me aseguró que estarían aquí para el fin de semana.
-Qué bueno. Sólo espero que les vaya muy bien en las negociaciones para expandirse en esa región. Sería fantástico que pudieran abrir un hotel cerca de esas pozas. Una atracción que seguro llamará la atención de los turistas.
De pronto Akane se había olvidado incluso de respirar, ¿podía ser sólo una coincidencia o realmente se encontraba atendiendo a la madre de Ranma? Sus piernas temblaban al igual que lo hacían sus manos y comenzó a sentir los acelerados latidos de su corazón dentro de su pecho.
-Tenemos estos tres diseños que son muy elegantes, sobrios y muy sofisticados, señora…
-Saotome –dijo la mujer con una sonrisa sin percatarse del desconcierto que esa sola palabra había provocado en Akane-. Nodoka Saotome.
-Puede… puede verlos y elegir entre ellos –se obligó a decir con temblorosa voz-. Si no le gusta ninguno puedo buscar otros.
-Este está muy lindo, señora Nodoka –dijo la muchacha de castaños cabellos sonriendo ampliamente.
Akane simplemente se había apoyado con su mano en la pared porque sospechaba que en cualquier momento podía caer al piso.
-Sí, me gustan estos dos. ¿Serán de mi medida?
-Puede probárselos –acotó Akane tratando de imprimirle seguridad a su voz-. Me aseguré de buscarle algo acorde a su contextura física.
-¿Puedes adivinar eso? –preguntó la chica.
-Trabajando tanto tiempo aquí, uno se acostumbra –sonrió forzadamente.
-De acuerdo, iré al probador.
-Por acá, señora Saotome –indicó con un gesto de su mano.
Cuando deshizo sus pasos en total confusión, se encontró a la chica de castaños cabellos descorriendo los distintos vestidos que permanecían ordenados en colgadores.
-Estos vestidos son para personas mayor edad, señorita –dijo con un hilo de voz-. Para chicas jóvenes tenemos otra colección. Por acá –indicó avanzando delante de la chica quien la siguió sin chistar.
-Lo único que a mí me importa es que sea un vestido elegante y en un color azul -comentó tras Akane-. Debe combinar con el color de los ojos de mi prometido.
Akane se detuvo de improviso, logrando que la joven que iba atrás se chocara con su espalda.
-Lo siento, señorita –se disculpó-. Acá… acá están los diseños juveniles.
La vio sonreír y luego observar los diseños que colgaban ordenadamente y por tonalidades en ese lugar.
-Éstos de acá –la escuchó decir emocionada.
-Azul petróleo –susurró Akane sintiendo el entumecimiento en todo su ser.
-Sí, como los ojos de mi prometido –afirmó-. Sabes, no me gusta andar exponiendo mi vida delante de desconocidos, pero estoy tan feliz que quiero que todo el mundo se entere. Ese día debo lucir esplendida porque la señora Nodoka –indicó haciendo un gesto con su mano hacia el lugar en donde habían estado antes-, ella me comentó que al parecer el día de la fiesta harán oficial la fecha de nuestra unión. Ella y el padre de mi prometido están dichosos de que me case con su hijo y creo que Ranma también lo está, me lo insinuó antes de irse con su padre a finiquitar unos negocios en China.
Akane abrió mucho los ojos y luego trató de serenarse, lo que menos quería era tener un ataque de angustia frente a esa mujer. Se dio la vuelta rápidamente, respirando con mucha dificultad y comenzó a sacar un par de vestidos mientras hacía enormes esfuerzos por no ponerse a llorar delante de la castaña. Lo que no vio Akane fue la sonrisa malvada con la que la chica de castaños cabellos la observada desde atrás; tampoco se enteraría que el plan de esa mujer era vengarse de ella sembrando la duda en su mente y corazón. Ukyo se había dedicado a averiguar todo lo que más pudo respecto a la chica que había escuchado en el apartamento de Ranma el día en que había ido a pedirle que la acompañara a correr. No se le había hecho difícil confirmar que la mujer que le estaba arrebatando a quien creía de su propiedad era la misma chica que había visto en uno de los gimnasios en donde Ranma ejercía como maestro de artes marciales, puesto que en un descuido del joven, ella había visto su fotografía en la pantalla de su teléfono móvil. Luego había sido cosa de seguirlo y confirmar sus sospechas y así averiguó dónde trabajaba la insulsa mujer que le había robado al que consideraba su amor verdadero. Fue así como comenzó a maquinar su plan, porque si no lograba separarlos con su mentira, al menos conseguiría que esa mujercita sufriera un par de días con la incertidumbre hasta que Ranma volviera. Sabía que probablemente él se molestaría mucho con ella al enterarse de su malvado plan, pero valía la pena soportar su enojo por un tiempo si con ello conseguía hacer pasar un mal rato a la mujercita esa y lograr así hacerla sentir tan mal como se había sentido ella cuando había descubierto la "traición" de quien creía sería su esposo.
-Felicidades por su pronta boda –se obligó a decir Akane una vez que volteó a ver a su clienta-. Creo que estos dos modelos le quedarán muy bien, señorita.
La mujer los miró como si quisiera evaluarlos, luego buscó las etiquetas y negó con un movimiento de cabeza.
-No –dijo finalmente-, está no es mi medida, necesito algo dos tallas menos.
-Pero creo que si se prueba un vestido dos tallas menos, no sé si…
-Estoy segura de que me quedará bien.
Akane no dijo nada, estaba tan abatida con la información que había recopilado sin querer, que lo único que quería era que esas dos mujeres se fueran de la tienda para poder irse a un lugar solitario y descargar toda su tristeza y desilusión libremente.
-Estos dos son de la medida que busca.
-Bien, me los probaré y me dirás cuál de los dos debería usar para deslumbrar a mi prometido y futuro esposo.
-Sí –musitó Akane con los ojos anegados en lágrimas, el corazón acelerado y las piernas temblorosas, mientras la veía avanzar hacia los probadores.
Se acercó lentamente, como si cada una de sus piernas pesara una tonelada y se instaló muy cerca de la puerta del probador al que había entrado la chica.
No podía creerlo, eso no podía ser verdad ¿Ranma le había mentido? Él le había hablado de la chica de castaños cabellos y le había dicho que sólo era una muchacha que se encontraba obsesionada con él, no que era su prometida. Y si todo eso que había escuchado era cierto y él había mentido, ¿por qué lo había hecho?... para jugar con ella y sus sentimientos, para tener una entretención antes de casarse, para…
Detuvo su tren de pensamientos, porque si seguía dándole vueltas al asunto terminaría desmayada de pura angustia.
-¿Me puedes ayudar? –escuchó que la llamaban. Se acercó lentamente, golpeó la puerta y la chica de castaña cabellera abrió para dejarla pasar-. No digas nada, estoy segurísima de que esta es mi medida, pero la cremallera se atascó y no sube.
La vio con el vestido puesto, realmente era un lindo diseño y a la muchacha le quedaba muy bien. El vestido era largo, ceñido al cuerpo hasta la altura de las rodillas, con un escote en v, con detalles y aplicaciones de pedrería en el costado izquierdo y con una falda que terminaba en cola.
-No sube –escuchó decir a la chica tratando de cerrar el vestido por su costado derecho-. ¡Ayúdame! –exigió.
Akane la observó con el ceño fruncido al escuchar su exigencia y trató de subir la cremallera.
-No se puede, la tela no cede y…
-¡Es mi talla, maldita sea!, nadie mejor que yo conoce mi cuerpo.
Akane suspiró y siguió tratando de subir la cremallera hasta que un grito agudo la hizo retroceder asustada.
Ella no se había percatado, pero la joven de larga cabellera castaña había hecho un brusco movimiento cuando ella había intentado subir la cremallera, logrando que ésta se rompiera al tiempo que dañaba la piel de su costado.
-¡Mira lo que hiciste! –exclamó la chica-. ¡Has roto el vestido y me has lastimado con la cremallera! –reclamó tocándose el costado.
-Lo siento, yo…
-¡Vete, voy a vestirme y voy a ir a hablar con tu supervisora! ¡No es posible que tengan a chicas incompetentes a cargo de la atención de las clientas!
-¿Qué pasó, Ukyo?
Akane vio a la mujer mayor con temor y retrocedió un paso, recibiendo los vestidos que ella llevaba en sus manos.
-¡Esta chica inútil acaba de dañar mi piel con la cremallera del vestido y además lo estropeó!
Fue tanto el escándalo que se armó, que las compañeras y la supervisora de Akane llegaron al lugar, la última tratando de hacer bajar la voz a la chica de castaños cabellos.
-Señorita, le pido mil disculpas -escuchó decir a mademoiselle citrón-, seguramente la cremallera se trabó y…
-Por supuesto que se trabó, no soy idiota, pero esta incompetente la forzó y dañó mi piel.
-Yo le ofrecí probarse otros modelos más holgados y ella…
-Te digo que este vestido es de mi talla. Tú lo rompiste e hiciste que me rasgara la piel.
-Yo no…
-¿Usted es la supervisora de la tienda? –le escuchó preguntar y vio a mademoiselle citrón asentir en silencio-. Pues exijo que la despida. Una mujer que no sabe atender a sus clientas y les causa daño no puede seguir trabajando en una tienda de prestigio como esta. O la despide o demandaré a la tienda por daños en mi persona.
Las cinco mujeres que se encontraban en el lugar junto a la muchacha de castaños cabellos la miraron sorprendidas.
-Ukyo, creo que estás exagerando. Fue sólo un accidente –dijo seriamente la mujer mayor.
-Y aunque hubiera sido un accidente, ella es responsable de dejarme este feo arañazo.
-Pero no por eso vas a pedir que…
-Exijo que la despidan porque estoy en mi derecho, de lo contrario demandaré a la tienda.
-Señorita, podemos hacer que reciba una compensación y…
-¡No quiero una compensación, los voy a demandar!
-Akane –dijo la señorita Kuno de pronto-, acompáñame, debemos hablar y…
-No hace falta, señorita Kuno –contestó ella suavemente-. Yo renuncio.
-¡Finalmente reconoce que fue su culpa!
-¡No! –explotó Akane dando una patada al suelo y empuñando sus manos-. ¡No fue mi culpa porque tú quisiste probarte diseños que son dos tallas inferiores a la tuya, salta a simple vista! –dijo perdiendo toda la compostura y suavidad que siempre la había caracterizado-. ¡Estoy harta de atender a niñas caprichosas como tú, que lo único que hacen es tratar de pisotear a los demás porque se creen superiores, pero tú no eres superior a mí sólo porque puedes darte el lujo de comprarte un vestido de alta costura!, ¡al contrario, eres una muy mala persona por culpar a alguien de dañarte y no reconocer que la imprudencia fue tuya al insistir en usar una ropa que evidentemente no te queda sólo por deslumbrar a tu prometido! –se detuvo un momento y miró con lágrimas contenidas a la muchacha que la observaba sorprendida-. Eres una persona vil y cruel, espero sinceramente que encuentres un vestido que impresione a tu prometido y que sean muy felices en su próxima boda.
Se dio la vuelta y comenzó a avanzar conteniendo las lágrimas. No lloraría frente a ella, pero debía sacarse de alguna forma la rabia y amargura que sentía en ese momento, por eso había dicho lo que dijo a último momento, por eso y porque aún no podía creer que él le hubiera mentido.
-Akane Tendo –dijo su supervisora intentando detenerla.
-Puede descontar ese vestido de mi finiquito, señorita Kuno. Yo me voy y pretendo no volver a pisar este lugar –contestó sin voltear, dirigiéndose rápidamente hacia la trastienda del lugar.
Cuando llegó al lugar en donde se encontraban los casilleros que cada chica utilizaba para guardar sus cosas fue cuando finalmente se permitió llorar. De pie frente al mueble metálico descargó toda su rabia y amargura dando un fuerte manotazo contra la superficie de metal. Sintió la presencia de alguien tras ella pero no volteó, siguió dejando que las lágrimas bañaran sus mejillas mientras contenía los sollozos que luchaban por escapar de sus labios.
-Akane, la señorita Kuno no quiere que te vayas –escuchó decir a Sayuri-. Me pidió que viniera a verte, todo fue un mal entendido y un accidente. No tienes que irte por culpa de una estúpida niña ricachona.
-Es la prometida de Ranma –dijo en un susurro que Sayuri no logró escuchar.
-¿Qué?
-Esa señora tan distinguida y elegante –se obligó a decir un poco más alto-, ella es la madre de Ranma y la chica es… es su prometida.
-No –contestó su amiga llevándose una de sus manos a sus labios.
-Ella misma me lo dijo antes del incidente.
-Quizá se refería a otra persona –razonó Sayuri-, una coincidencia.
-¿Quién más se puede llamar Ranma Saotome y encontrarse en China en estos momentos?
-¿Ella te dijo…
Akane asintió en silencio y se afirmó del mueble metálico ya que sus piernas se sentían débiles y a punto estuvo de caer. Su amiga se acercó de inmediato y la sostuvo, haciendo que se separara de donde estaba para sentarse juntas en un banquito que había en el lugar.
La dejó abrazarla, la dejó acariciar sus cabellos, la dejó acurrucarla en su pecho y se abandonó al llanto.
-Debe ser un malentendido, Akane. Ranma no puede haber mentido con algo semejante.
-Se van a casar… -dijo controlando el llanto- Los vestidos que estaban buscando son para una celebración que se realizará cuando él vuelva… allí anunciarán la fecha de su boda. Me engañó y yo caí como una boba.
-No lo creo, él está profundamente enamorado de ti. Debe haber una explicación lógica a todo esto.
-No la hay, por eso ayer él se despidió… como si no fuera a volver nunca más.
-No, Akane, para él debe haber sido difícil separarse de ti, eso es todo.
-¿Y cómo explicas el compromiso con esa otra chica? Ella no me conoce, no sabe quién soy y sin embargo dijo todas esas cosas.
-Tal vez es un matrimonio concertado –dijo Sayuri-. Esas cosas todavía existen y si su familia es adinerada, puede que lo estén obligando a aceptar el compromiso con esa chica.
-¿Y por qué no me lo dijo cuándo se lo pregunté? –dijo levantando la mirada para enfocarla en su amiga-. Yo la vi al igual que vi a la otra chica de cabellos violeta y él me dijo que sólo estaban obsesionadas con él, que entre ellos no había nada, que yo era la única… -se interrumpió y bajó la mirada-. Fui una tonta, Sayuri.
-Debe haber una explicación, seguro que sí –trató de tranquilizarla-. Cuando Ranma vuelva, debes hablar con él, sólo así podrás aclarar las cosas.
-Me engañó… seguramente quiso tener una aventura durante el tiempo que le quedaba de soltería y…
-¡No digas tonterías! –le amonestó su amiga haciendo que se volteara y la mirara a la cara-. Akane, bien sabes que desde un comienzo su relación fue en serio, que fueron despacio porque tú se lo pediste. Si él hubiera querido tener una aventura como dices, contigo o con cualquier otra chica, simplemente hubiera desaparecido cuando le pediste ir a tu ritmo. Él no lo hizo, te esperó, te dio tu espacio, eso sólo lo hace alguien que está realmente interesado en mantener una relación. Lo que tú tienes que hacer ahora es esperar a hablar con él para aclarar todo esto, porque a mí se me hace muy extraño y sospechoso este asunto. Ninguna clienta por muy deslenguada que sea comienza a contarte su vida así como así, debe haber una buena explicación, Akane, confía en él.
Ella no contestó de inmediato, permaneció en silencio un momento, con la mirada baja, sopesando las palabras de su amiga hasta que reunió las fuerzas para ponerse en pie.
-Seguramente tienes razón –reconoció un poco más tranquila.
-Por supuesto que tengo razón.
-Por ahora necesito salir de aquí y no volver nunca más.
Yuka llegó en ese momento y se acercó preocupada al lugar en donde se encontraban sus dos compañeras.
-Akane, la señorita Kuno me envió a decirte que si quieres te puedes tomar unos días, los que tú quieras y no se te descontarán, pero que no aceptará tu renuncia porque… -la chica sonrió-. Ella reconoció que eres su mejor dependienta, no solamente ante mí, sino también ante esa estúpida chica y la señora que la acompaña, que dicho sea de paso, se disculpó por la insolencia de su acompañante, pagó el vestido roto e insistió en que no era necesario que te despidieran, pero la señorita Kuno le dijo que no se preocupara, que jamás había pasado por su mente despedirte por un berrinche de una clienta inconformista.
-Vaya, finalmente la arpía no es tan arpía –dijo Sayuri.
-Pero yo no quiero seguir aquí –musitó Akane.
-Mira, si yo estuviera en tú lugar –dijo Sayuri-, aprovecharía para pedirle la semana completa a madeimoselle citrón, esperaría a que Ranma regrese, hablaría con él para aclarar el asunto y luego, me presentaría a trabajar el próximo lunes.
-¿Qué asunto? –preguntó Yuka.
-Después te explico –contestó su amiga-. Todo estará bien, Akane, sólo debes calmarte, averiguar qué diablos pasó y volver con fuerzas renovadas.
-Hablaré con la señorita Kuno –declaró sacando sus cosas del casillero para luego dirigirse a la oficina de su supervisora.
Cuando se presentó ante su exigente supervisora, ella la recibió amablemente e incluso le sonrió, cosa extraña en una mujer que nunca sonreía. Llegaron a un acuerdo y la mujer no sólo aceptó que se tomara una semana, sino que le ofreció tomarse dos semanas de descanso, después de todo, ella se lo merecía por ser la mejor empleada de la tienda. Akane se sorprendió y aceptó la oferta. Necesitaba unos días para arreglar su vida personal, porque sabía que cuando él volviera de su viaje, seguramente la tormenta se desataría.
Se despidió de sus compañeras de trabajo y se retiró con pesar hacia su casa, tratando de poner en orden sus pensamientos y decidiendo qué era lo mejor que podía hacer. Cuando llegó a las puertas de su hogar se obligó a recomponer su semblante puesto que había llorado bastante y siempre que lloraba, sus ojos se hinchaban como dos globos. Suspiró y decidió decir la verdad… o parte de ella, así que le contó a su familia que había tenido un incidente bastante desagradable en la tienda en donde se le había acusado de algo que no era cierto, que debido a ese incidente se había visto en la obligación de presentar su renuncia la que finalmente no había sido aceptada y que su supervisora la había enviado a la casa con unos días de permiso para que descansara y recuperara su talante; sin decir una palabra más sobre el asunto y fingiendo tranquilidad se dedicó a compartir el resto de la noche con su familia, tratando por todos los medios de despistarlos para que no se enterasen del verdadero motivo de su melancolía. Lo consiguió a medias y no fue hasta que se fue a dormir que no volvió a pensar en todo lo que había pasado durante ese día. Hasta el día anterior se encontraba tan feliz, viviendo un amor que parecía irreal y perfecto, sin embargo ahora se encontraba sumida en la peor aflicción que había vivido al no saber si lo que había dicho esa mujer en la tienda era real, si Ranma había sido tan desalmado como para engañarla, si en realidad ese amor que él había dicho profesarle alguna vez había tenido algo de verdadero o simplemente había sido todo un juego para él. Suspiró, con calma se cambió para vestir su ropa de dormir y luego se arrojó como estaba en la cama; trataría de dormir y al día siguiente decidiría qué hacer, pero no contó con que el sueño no llegaría por lo que pasó gran parte de la noche en vela, hasta que cerca de las seis de la mañana recién pudo conciliar un sueño intranquilo que la tuvo en un duermevela por apenas tres horas.
Cuando despertó se sintió muy cansada y sin ánimos para comenzar el día, por lo que bajó a desayunar en pijama, saludando a su padre y a su hermana mayor.
-¿No les molesta que baje así, no?
-Por supuesto que no –contestó su padre-. Estas descansando y esta es tu casa.
-Gracias –dijo recibiendo un cuenco de manos de su hermana mayor para luego comenzar a comer despacio-. Papá.
-Dime, hija.
-En tu adolescencia como artista marcial, ¿conociste a alguien llamado Genma?
-¿Genma?, creo que no pero… ¡Oh, sí!, no lo conocí personalmente pero oí hablar de él. Ganó bastantes competencias y prestigio en la misma época en que yo comencé a forjar mi camino en el circuito pero luego desapareció. Se rumoreaba que era muy bueno y que de haber querido hubiera llegado a ser campeón en su estilo e incluso hubiera podido representar al país a nivel de selección, pero creo que dejó todo a un lado porque se casó muy joven con una chica, no recuerdo su nombre, pero sí se decía que era muy bella y millonaria. ¿Por qué lo preguntas?
-No, es que recordé haber leído en alguna revista que un exponente de las artes marciales llamado Genma había desarrollado una técnica muy difícil de aprender y pensé que tal vez tú sabrías algo de eso.
-No, no conozco ninguna técnica de su autoría, pero ¿por qué no le preguntas a Ranma?, quizás él conozca esa técnica.
-Se lo preguntaré cuando vuelva –dijo bajando la cabeza para fingir que estaba muy concentrada en los alimentos que consumía y así evitar que su padre notara las lágrimas que nuevamente se comenzaban a agolpar en sus ojos.
El desayuno siguió de forma normal para Kasumi y su padre, sin embargo, Akane sólo contestaba con monosílabos a las preguntas que le realizaban, totalmente abstraída en sus pensamientos porque ya lo había decidido, tenía que averiguar antes de reunirse con Ranma lo que más pudiera sobre su vida oculta.
Así que terminado el desayuno, subió a su habitación y comenzó su investigación con ayuda de su laptop. Lo primero que quiso saber fue si él tenía redes sociales ya que le había dicho que no, así que respiró aliviada cuando pudo comprobar que eso era cierto, al menos en eso no le había mentido… salvo que tuviera un perfil falso, pero eso ya era hilar demasiado fino.
Luego comenzó a investigar sobre su familia. Sabía el nombre de su madre y de su padre, así que buscó información en la red y descubrió que efectivamente su padre había sido un buen exponente de las artes marciales, pero que a los veinte años había dejado todo para casarse con Nodoka Saotome, la heredera de una importante cadena de hoteles en el país. Se decía en el reportaje que había encontrado, que el padre de Ranma había tenido que incluso renunciar a su apellido para casarse con la mencionada mujer, ya que el padre de ésta última no había aprobado nunca esa relación por considerar a su hija muy superior a un simple exponente de las artes marciales, así que, para ganarse la aprobación de su suegro, Genma Saotome había adoptado el apellido de su mujer, había tenido que renunciar a su prominente carrera como exponente de las artes marciales y había tenido que dedicarse al negocio familiar junto a su suegro. Del matrimonio habían nacido dos hijos, hermanos mellizos quienes se habían destacado siempre en los deportes, hasta que la hija había muerto en un trágico accidente automovilístico.
Por lo menos en eso él no había mentido, pensó Akane. Siguió leyendo el reportaje en donde hablaban del gran patrimonio con el que contaba la familia Saotome ya que la cadena de hoteles "Lirio de Plata" era famosa por seguir una línea tradicional que era muy atractiva para los turistas y estaba pronta a expandirse hacia otros países de la región. Akane suspiró y busco información sobre los hoteles Lirio de Plata; frente a sus ojos aparecieron notas periodísticas y fotografías, filtró la información para que le mostrara sólo las imágenes y la pantalla se llenó de fotografías de las fachadas de los hoteles, de los interiores de los mismos, de los lugares en donde se encontraban ubicados y también aparecieron fotografías de reuniones de aniversario, en donde pudo distinguir perfectamente a Ranma, a sus padres, a la chica con la que había tenido el altercado el día anterior y en algunas de ellas, a la hermana melliza de Ranma. Las fotografías retrataban distintas épocas que ella calculaba iban desde que Ranma tenía diez años aproximadamente hasta fotografías actuales. En otras circunstancias a ella le hubiera provocado ternura el ver a Ranma de niño, pero ahora sólo podía pensar en ¿por qué él había ocultado aquella información?, ¿por qué no le había dicho que su familia era adinerada?, ¿por qué nunca había hablado abiertamente de la relación que mantenía con sus padres? y ¿por qué le había hecho creer que era un simple maestro de artes marciales que se dedicaba a enseñar en distintos dojos y gimnasios de la ciudad? Luego, sus ojos se enfocaron en unas cuantas fotografías en donde aparecía la chica de castaños cabellos que se había presentado el día anterior en su trabajo y que había dicho ser la prometida del artista marcial. Pinchó una de las imágenes y en el monitor se desplegó la fotografía de la familia de Ranma al completo, acompañados de la chica de castaña cabellera y de un hombre que aparentaba tener la misma edad de los padres de Ranma. Leyó el pie de página de la fotografía donde aparecían los nombres de quienes posaban para la cámara y su corazón dio un vuelco en su pecho al leer claramente el apellido Kuonji al lado del nombre de la chica. Conocía ese apellido porque su hermana Nabiki era asidua consumidora de la comida que vendían en la cadena de okonomiyakis más famosa del país y que en varias oportunidades la había nombrado con aquel apellido, ¿sería que la chica era la hija del dueño? Al ver la fotografía encontró el parecido, así que definitivamente la muchacha debía ser familiar del hombre que aparecía junto a ella en la imagen. Puso el nombre de ella en la barra del buscador y aparecieron más imágenes en donde la sonriente muchacha aparecía junto a su padre; abrió una de las imágenes y entonces confirmó sus sospechas, la chica era la heredera del "imperio del okonomiyaki", así describían en el reportaje a la cadena de restaurantes de la que el padre de la chica era el dueño. Suspiró; quizá Sayuri tuviera algo de razón y la tal Ukyo estuviera comprometida con Ranma por un asunto de conveniencia, después de todo, ambos eran herederos de la riqueza de sus respectivas familias. Volvió atrás y buscó información sobre las redes sociales de la castaña. Descubrió que usaba varias de ellas, sin embargo, se enfocó sólo en su instagram puesto que en la fotografía que aparecía en el perfil se mostraba a una contenta chica de castaños cabellos, besando en la mejilla a un sonrojado chico de negros y trenzados cabellos, mientras rodeaba el cuello del chico con ambos brazos.
Akane dejó caer ambas manos en la superficie del escritorio y se quedó pasmada mirando la fotografía. Mordió su labio inferior y con un movimiento calculado bajó el monitor para hacer desaparecer esa fotografía de su vista, luego hizo a un lado el aparato y se recostó en la superficie del escritorio enfocando su vista en el cielo moteado de blancas nubes que se apreciaba desde la ventana de su habitación. Inspiró profundamente y luego exhaló, hizo el mismo ejercicio un par de veces para tratar de calmar la angustia que sentía en aquel momento, pero sus esfuerzos fueron inútiles, las lágrimas volvieron a empañar sus ojos y las dejó caer libremente mientras se recriminaba internamente por haber guardado una mínima esperanza de que las palabras de aquella mujer hubieran sido una vil mentira.
No, al ver esa última imagen a ella le había quedado claro que la chica de castaños cabellos había dicho la verdad, que él seguramente sí estaba comprometido, que la había engañado no sólo al ocultarle su compromiso con esa mujer, sino que también le había mentido respecto a su verdadera situación familiar y de vida, porque él nunca le había hablado abiertamente de sus padres, de lo que hacían, de dónde vivían o siquiera si los visitaba a menudo. Había ocultado deliberadamente toda esa información y ella ya se estaba comenzando a hacer una idea del porqué; sólo habían dos explicaciones que se le venían a la mente, una era que realmente él la hubiera estado utilizando para divertirse un rato hasta que tuviera que casarse con esa chica y la otra era que se avergonzara de ella y de su precariedad económica, porque seguramente a sus padres no les parecería bien el que su único hijo, heredero de la fortuna Saotome, se estuviera viendo con una chica que ni siquiera contaba con los recursos económicos para estudiar y tuviera que trabajar de sol a sol para juntar algo de dinero y así cumplir su sueño. La congoja se hizo aún más intensa en su maltratado corazón y se dejó caer boca abajo en la cama. Según él había dicho, llegaría la madrugada del jueves de su viaje a China, así que sólo quedaba esperar para hablar directamente con él y tomar una decisión respecto a esa relación… si es que había alguna decisión que tomar, pero no pensaría más en ello por ahora. Había averiguado las cosas por sí misma y había descubierto y corroborado mucho más de lo que se hubiera imaginado y sólo de una cosa estaba segura: hablaría con él porque merecía una explicación, sin embargo, había decidido que fuera como fuera aquel encuentro, ella se alejaría porque se sentía decepcionada y engañada, así que decidió que llamaría a una tía que vivía en Yokohama y le haría una visita. Contaba con días libres y con la suficiente fuerza de voluntad para alejarse de él… alejarse de aquel que creyó por unos meses, que sería el novio ideal y que ahora la tenía sumida en un profundo dolor.
Notas finales:
1.- Hola, he aquí un nuevo capítulo que creo no será tan agradable para algunas/os lectoras/es. Pues bien… problemas en el paraíso, ¿por qué?, simplemente porque si no incorporara algunas escenas con algo de dramatismo en mis escritos no los sentiría míos. Es algo complicado de explicar, pero siento que, a menos que sea un one shot, simplemente no podría escribir algo dulce desde principio a fin porque encuentro que sería una historia demasiado plana y quizás, hasta poco creíble. De todas formas, es una opinión muy personal y que va de la mano con mi forma de relatar historias.
¿Qué hará Ranma cuando vuelva de su viaje a China y se entere de todo esto? ¿Qué hará Akane cuando se encuentre frente a frente con él?, ya veremos…
2.- Agradecer como siempre a todas aquellas personitas que se toman el tiempo de dedicarme algunas palabras para los capítulos que subo, en verdad nunca me cansaré de agradecerles. Esta vez mis más sinceros agradecimientos a: Benani0125, Darkarinita, luceritoorozco07, yess1524, , Bealtr, Bayby Face (X9) y nancyriny , muchísimas gracias por sus comentarios.
Será hasta una próxima actualización y que tengan todas/os una linda semana.
Madame…
