Año 51

Geary Roswell - 15 años - Distrito 5.


Recorro este interminable pasillo, poniendo atención a cada rincón oscuro, en busca de algún lugar en donde refugiarme y descansar. Sé que, literalmente, la vida se escurre entre mis dedos... La sangre viscosa y caliente no ha cesado de manar de la herida en mi bajo vientre, ya me cuesta seguir poniendo un pie tras el otro y siento que las fuerzas empiezan a fallarme. «Esto es el infierno, es el puto infierno» Pienso una y otra vez, sin decidir si es mejor que acabe ya o si debo seguir luchando. A pesar de todo sigo un paso tras otro, muy despacio, nada de esto pinta bien.

Finalmente me doy por vencido y entro a una de las celdas, no parece haber mejor opción cerca y ya no me siento capaz de seguir buscando. Cierro la reja y con mucho esfuerzo arrastro uno de los camastros para encerrarme dentro. Tras tirarme en el otro catre hago un esfuerzo más me saco los zapatos y uso los calcetines para hacer una compresa y presionar con la poca fuerza que me queda.

Antes de cubrirla le echo un buen vistazo a mi herida: es espantosa, un orificio más o menos simétrico revela el sitio en el que introdujo el palo, y una línea bastante irregular marca el recorrido antes de que lo sacara de mí y corriera tras otro blanco. Durante el conteo previo al baño noté que no había armas evidentes a la vista, pero eso no fue problema para él, para esos brutos cualquier cosa es un arma, así que un palo afilado está a punto de sacarme de los juegos y de este mundo. Conociéndome era de esperar que no llegara lejos, quizá incluso habría agradecido que al fin se acabara tanto sin sentido, si no estuviera tan malditamente adolorido.

Una vez repantigado en la pequeña cama dejo correr las lágrimas, aunque me cubro los ojos con el antebrazo. Tengo miedo. No quiero morir solo, no quiero morir y punto, esa es la verdad. Es todo tan injusto, tan cruel, pero no quiero dejar de estar vivo.

Un suave pitido me informa que de alguna manera he conmovido a alguien pues mi mentor me ha enviado un paracaídas que cae silenciosamente a mi lado. Me apresuro a tomarlo y buscar en él, hay un spray, vendas y una manzana. Súbitamente la atmósfera ha cambiado a mi alrededor y me siento un poco esperanzado.

Antes de poder agradecer los regalos, el techo se ilumina y el himno comienza a resonar entre las cuatro paredes: siete rostros son proyectados, pero ni mi compañera ni mi atacante están en el recuento. Y yo no tengo tiempo que perder, voy a atender el estropicio que soy y voy a seguir buscando un refugio apropiado, alguien ahí afuera apuesta por mí y no lo pienso decepcionar. Yo no me rendiré.


¡Hola a todos!

En la edición anterior Roseanne y sus compañeros fueron los únicos profesionales que sobrevivieron a la erupción (12 tributos murieron ahí, incluyendo a los 5 pro que estaban buscando víctimas), un par de días después tres de los pro restantes sucumben contra Haymitch y Maysilee (que, tras este enfrentamiento, deciden aliarse). Roseanne fue la cuarta en caer, abandonó a Grace y fue devorada por ardillas carnívoras. Tras un duro enfrentamiento con Grace, a quien vence por medio de una estratagema, Haymitch Abernathy, al borde de la muerte, es declarado ganador del Segundo Quarter Quell. Por favor no me maten por el avatar que le puse...

En mi cabeza (y en un cuadrito de excel que siempre me acompaña) les puse nombre, edad y condición a los chicos de la manada profesional, dudo que a alguien le importe pero acá los dejo para que se hagan una idea:

D1: Candace (17 años, Voluntaria), Grace (18 años, Voluntaria), Derrick (16 años, Cosechado) y Leon (18 años, Voluntario)

D2: Denisse (17 años, Voluntaria), Victorie (18 años, Voluntaria), Octavio (18 años, Voluntario) y Slate (18 años, Voluntario)

D4: Fedora (17 años, Voluntaria), Roseanne (16 años, Cosechada), Timothy (16 años, Cosechado) y Valentine (17 años - Voluntario)

Quizá cuando termine el montón de historias que tengo inconclusas me anime a escribir sobre el segundo vasallaje.

Gracias por pasar, nos leemos en el próximo...

SS.