CAPÍTULO LXXXIX

PRISIÓN

(Hace tres años. En alguna prisión del Sur)

Contrario a lo que de forma precipitada se pensó y sucedería, aquella sangrienta batalla terminó a favor del ejército del Sur, dejando como prisioneros a un grupo de oficiales del ejército del Norte.

Y fue que habiendo sido trasladados a los gélidos campos de la región, nerviosos aguardaban sin saber qué sucedería a partir de ese momento.

Orgulloso, desde la torre de vigilancia Agafonov, el comandante del lugar, contemplaba al centenar de sujetos que abatidos desfilaban ante él.

Un capitán, detrás de su escritorio iba registrando los datos y huellas de cada uno de ellos mientras que un sargento los fotografiaba a fin de completar sus expedientes.

Y ahí, entre los vencidos estaba el castaño Helmut cuyo turno estaba a punto de llegar.

"Nombre, rango y edad", sin siquiera dirigirle la mirada, el capitán pidió.

Orgulloso el hombre ergio la mirada y apretando los labios, se negó a responder.

"Su nombre, rango y edad", el capitán volvió a preguntar, sin embargo de nueva cuenta Helmut no contestó.

Ante su soberbia negativa, dos oficiales avanzaron hacia él. Con fuerza uno lo sostuvo por detrás mientras que el otro lo golpeaba en el vientre.

Ante el terrible dolor, imposible fue que el castaño no se encorvara.

"Tu nombre, rango y edad", el capitán alzó la voz.

Helmut torció los labios y escupiendo hacia un lado, por fin hablo; "No estoy forzado a responder ante ustedes, no son nadie"

Ante esa maldita arrogancia el comandante abandonó su sitio y avanzando hacia él, lo tomó por el cabello y acto seguido lo abofeteó en ambas mejillas.

"El capitán necesita saber tu nombre, edad y rango a fin de que podamos ser hospitalarios, pero si te sigues resistiendo, no me quedará de otra que hacerte hablar por la fuerza, ¿Entendiste?", volviendo a golpearlo, señaló.

Adolorido Helmut cayó sobre sus rodillas.

"Esta es mi prisión, así que o contestas o te atienes a las consecuencias. ¿Cuál es tu nombre?", con su pie volvió a golpearlo.

"Helmut"

Ante su quebrada voz, los oficiales que vigilaban el lugar rompieron a reír, por su parte los oficiales del Norte bajaron la mirada.

"No sé cuántos Helmut, Rudolf, Adolf, Fritz y Hans hemos recibido esta semana. A como vamos todos ustedes acabarán muertos, o en prisión. Pronto no quedarán hombres en tu nación, pero no tienes de qué preocuparte. Tarde que temprano los nuestros llegaran"

"No tiene ningún caso encerrarlos, deberíamos acabar con todos. Es lo que ellos están haciendo con sus prisioneros", un teniente expresó.

El comandante negó con la cabeza; "No, porque sería demasiado fácil… Miren, he aquí a la raza de superhombres que se supone gobernará al mundo. Ahora dime, el sujeto que te envió a pelear, a morir por tu tierra y por él, ¿Dónde está?, ¿Por qué no viene a liberarte?. No es más que un maldito cobarde que se esconde detrás de un estúpido bigote"

"Púdrete", Helmut se atrevió a mascullar, luego lo escupió en el rostro.

"Será difícil educarte, pero no imposible", Agafonov respondió y acto seguido volvió a golpearlo. "No es tan fácil cuando estás del otro lado, ¿Verdad?"

Sin conocimiento el castaño se derrumbó sobre el frío suelo.

"Desnudenlo y pónganlo en una celda", dándole la espalda el comandante ordenó. "Ya vieron lo que sucede con todo aquel que no obedece, así que más les vale hacerlo", alzó la voz para que todos lo escucharan.

"Cuando yacen en este estado no son tan valientes", un oficial expresó.

"La mayoría al tercer día termina llorando y este no será la excepción"

"Ellos se lo buscaron", encogiéndose de hombros, uno más replicó.


(Presente)

Y mientras afuera el infierno continuaba, Ivanovich esperaba por respuestas.

"¿Ya tiene los resultados?", cuestionó al médico encargado de realizar la autopsia del castaño.

"Como lo dije antes, este sujeto murió a consecuencia de las heridas infringidas. ¿Ve este impacto de bala?, fue hecho una vez que yacia muerto"

"Quien lo hizo debió estar muy furioso con él, pero ¿Por qué?. Es lo que necesitamos saber"

"Quizá decidió renunciar a lo que estaban haciendo", cubriendo el cadáver con la sabana, el médico respondió.

De pronto la puerta se abrió, dando paso a un oficial.

"Señor, ya le tengo la información que pidió", expresó entregándole los documentos.

"Veamos que tenemos aquí", Ivanovich los tomó, dándole una rápida lectura. "¿Pero qué demonios significa todo esto?", desconcertado frunció el entrecejo.

"Ya corroboramos la información con la oficina de gobierno del Sur y con lo que queda de los archivos nacionales, señor. No hay ningún error"

"Según su informe este hombre respondía al nombre de Helmut Bauer, de treinta años de edad. Se unió al ejército en el año de mil novecientos treinta y uno. Participó en la invasión de nuestro territorio. Dos años después fue capturado y enviado a la prisión de Siberatov, donde murió durante el invierno de ese mismo año. Sin duda debe haber algún error porque según la identificación encontrada entre sus pertenencias su nombre era Henrik Hess"

"Sin duda estamos ante el caso de un impostor, señor. Sus huellas ya fueron comprobadas y corresponden con las de Helmut Bauer, el hombre que murió en Siberatov"

"Necesitamos llegar al fondo de este extraño asunto. Yo mismo hablaré a la prisión a fin de que me entreguen respuestas", expresó dirigiéndose hacia la oficina. "Es justo como dijo el coronel. Los responsables se tratan de ex combatientes, pero ¿Cómo es posible que este sujeto esté aquí cuando se supone que hace años murió?", pensó. "Ustedes, diríjase al sitio donde lo encontremos y que no quede ladrillo ni hueco sin registrar", ordenó a sus mejores hombres.


(Cerca de ahí)

"Es una maldita masacre", apuntando desde detrás de la ventana del edificio que ocupaban, la castaña expresó.

"Es el infierno", Dimitri replicó mientras dirigía sus pasos hacia la puerta.

"¿A dónde vas?", ella preguntó.

"A combatir, no voy a quedarme sin hacer nada"

"Entonces vamos"

"¿No lo has entendido?, no puedes regresar porque no solo se trata de tú vida", furioso alzó la voz. "Ni siquiera sabemos quién es el enemigo. Ante su infiltración es como si estuviéramos ciegos"

"Pero…"

"No hay pero que valga", avanzando hacia ella la tomó por los hombros. "Te amo y espero puedas entender que mi intención no es prohibirte las cosas, pero en esto tengo que ser inflexible", expresó y acto seguido la besó.

Dejando que el llanto brotara y dándole la razón, Lita asintió.

"Volveré", soltando el agarre que ejercía en ella Dimitri avanzó hacia la salida y sin volver a dirigirle la mirada, detrás de sus pasos cerró la puerta.

"Esta… Esta es la primera vez que nos separamos", recordando que desde que decidió unirse al ejército él siempre estuvo a su lado, murmuró.


(En alguna prisión del sur)

Sentado detrás de su escritorio, Agafonov, el comandante a cargo del lugar, bebía sin preocupación.

"De nuevo pronto será invierno. Tengo que conseguir lo necesario para pasarla bien, de lo contrario no habrá mucha diferencia entre cómo vive un prisionero y como vivo yo", sirviéndose otro trago, pensó.

De pronto alguien llamó a la puerta y cediendo, dio paso a un nervioso oficial.

"¿Por qué entras sin que antes te diera permiso?", bajando los pies del escritorio, grito.

"Señor, diríjase a la torre de comunicaciones, el teniente coronel Ivanovich lo llama desde Tremlin. Dice que es urgente"

"¿Ivanovich?. Sin duda debe tratarse de algo urgente, quizás habla para ascenderme por el magnífico trabajo que he desempeñado. No es de extrañar", acomodándose el gorro, orgulloso se dirigió hacia el sitio indicado. Tomando el intercomunicador, hablo; "Habla el Comandante Agafonov", orgulloso respondió.

"Comandante, entregeme toda la información que cuente del señor Helmut Bauer"

"En un minuto, señor", respondió mientras buscaba entre la pila de expedientes. "Aquí está y procedo a informarle. Helmut Bauer nació en la ciudad de Tremlin, fue capturado por nuestro ejército en el año de mil novecientos treinta y tres durante la batalla de Volgrado y enviado a la prisión de Siberatov, donde fue condenado a veinte años. No cumplió su condena porque murió durante el invierno de ese mismo año", expresó.

Ante la respuesta obtenida, Ivanovich montó en cólera y con fuerza golpeó el escritorio; "¿Entonces puede decirme a quién diablos tengo sobre la mesa?"

"No entiendo, señor", el comandante respondió.

"No finja, comandante. El hombre que usted dice que murió está aquí, muerto, pero en mi presencia. Haciendo uso de otra identidad. ¿Cómo es posible?"

Nervioso el comandante trago saliva; "Debe tratarse de un error, señor", aflojando el cuello de su camisa, expresó.

"Si es así, mio no es. ¿Qué sucedió?"

"Señor, tengo sus identificaciones y…", no alcanzó a decir.

"¿Va a decirme que quizá atraparon a otro hombre?. Sus huellas corresponden con su identidad, es imposible que alguien llegue a falsificarlas"

"Por supuesto que no, señor…", balbuceante respondió.

"Helmut Bauer es un doble criminal de guerra, así que más le vale que me responda con la verdad, de lo contrario lo haré responsable de lo que aquí está pasando. Créame, una condena de veinte años será poco para usted"

Recordando lo que esa noche sucedió, el comandante asintió y con dificultad trago saliva; "Poco tiempo después de su captura él logró escapar…"

Ante la respuesta obtenida, Ivanovich se llevó una mano al rostro; "¿De qué diablos está hablando?, ¿Tan fácilmente lo dejaron ir?"

"Era invierno, señor. Él estaba enfermo, nevaba y hacía mucho frío. Una docena de hombres fuimos detrás de sus pasos, al no poder darle alcance dejamos que los lobos se encargaran. Al día siguiente lo declaramos muerto"

"¿Hay algo más que deba saber?", harto, fue la pregunta que formulo.

"Si, señor. Ese hombre no escapó sólo, con él había uno más"

"Su error hoy ha cobrado muchas vidas, comandante. Parte de lo esta pasando aquí es su responsabilidad y desde ahora le aviso que por su negligencia usted y sus hombres tendrán que enfrentarse a un tribunal militar"

"Como usted ordene, señor"

"Ahora dígame, ¿Cuál era el nombre del otro prisionero?"


(Dos horas después)

"Más que increíble me resulta inaudito que esos imbeciles no hayan hecho nada por capturarlos. Sin duda nuestro sistema penitenciario se está convirtiendo en una maldita burla", molesto Ivanovich caminaba de un lado a otro.

De pronto alguien llamó a la puerta.

"Adelante", ordenó.

"Señor, ya tengo el expediente correspondiente", entregándole los documentos, el oficial expresó.

Ivanovich lo tomó dándole una rápida lectura y ante lo que descubrió, no pudo evitar fruncir el entrecejo; "Gunther K. Treinta y tres años de edad a la fecha de hoy, antes de unirse al ejército trabajaba en el banco. En el verano del treinta y uno partió rumbo al sur, donde fue capturado y enviado a la prisión de Siberatov. También murió durante ese invierno", molesto arrojó los documentos sobre el escritorio. "¿Cómo es posible que ese par de imbéciles hayan podido burlar los bosques y llegar hasta aquí y armar este maldito alboroto?... Tenemos que atraparlo vivo, si es que aún lo está. Hay mucho a lo que tiene que responder"

"Hay una coincidencia más, señor"

"¿Cuál?", pensando que el asunto no podía tornarse aún peor, fue la pregunta que siguió.

"La dirección en su expediente es la misma que figura en el expediente de una mujer llamada Michiru K, de veinticinco años de edad y profesora de preescolar. Creemos que se de trata de su hermana"

"Vayan inmediatamente a buscarla. Dudo mucho que no sepa lo que su sucedio con su maldito hermano, mucho menos debe ignorar lo que esos dos estuvieron haciendo"

"En el expediente de la mujer también figura una declaración a favor del coronel Haruka T. y en contra del capitán Kozlov"

Ante la serie de inconcebibles coincidencias, Ivanovich golpeó el escritorio; "Yo mismo iré a arrestarla. Si él esta detrás de esto, teniéndola como prisionera hará que termine por rendirse"


(En la clínica de la cirujano Mizuno. Veinte minutos despues)

Evadiendo el ataque, un camión militar se estacionó justo en la entrada, del cual descendieron tres oficiales.

"Abran, tenemos órdenes del teniente coronel Ivanovich", uno de ellos anunció.

Reconociendo al mayor en rango como uno de sus hombres, Mizuno asintió; "Pueden entrar"

La puerta cedió, permitiendo el paso de aquellos hombres.

"¿Qué pasa?", cuestionó la cirujano.

"Buscamos a una civil que responde al nombre de Michiru K.", el comandante a cargo respondió mientras que él y sus hombres se desplazaban por el abarrotado pasillo.

"Si, ella esta por aquí", desconociendo los motivos, ella misma los condujo.

Mientras tanto el rubio y la aguamarina conversaban.

"¿Ya vas a decirme qué fue lo que viste?", una vez más Michiru insistió.

Haruka asintió; "No tiene caso que te lo siga ocultando, si ya lo sabes. Luego de que nos emboscaron vi a los civiles robar las armas y los uniformes de los que yacían muertos. Supongo que no robaron el mío porque estaba empapado en sangre. Me alegra mucho que no lo hayan tomado, de lo contrario les habría servido para su infame propósito y me habrían dejado desnudo", dijo sin poder evitar reír un poco.

Michiru también dejó escapar una ligera risa.

Sin previo aviso la puerta se abrió, dando paso a los tres oficiales.

"¿Qué pasa?", ante su interrupción el rubio cuestionó.

"Pasa que la señora Michiru K. tiene que venir con nosotros", el comandante replicó.

Al instante los otros dos oficiales avanzaron hacia ella y tomándola de los brazos, hicieron que se pusiera de pie.

"¿Qué hacen?. Me lastiman", ante la violencia ejercida, imposible fue que no se quejara.

"¿Qué significa esto?. Comandante, le ordenó que la libere", Haruka alzó la voz.

"Son órdenes del teniente coronel Ivanovich. Sin importar que, tenemos que presentarla ante él", el comandante respondió.

"Soy su superior y le exijo que me diga bajo qué cargos están llevando este arresto. ¿Por qué?, ¿Por qué es mi esposa?"

"Debió hacer caso cuando tuvo oportunidad, coronel. Esta mujer lo único que ha hecho es acarrearle problemas"

"No hice nada como para recibir este trato. Libereme", ella expresó.

Y como si se tratara de un maldito criminal, las infames esposas le fueron colocadas.

"No se atreva a tocarla", intentando reincorporarse, Haruka masculló

"¿O qué, coronel?", burlón, el sujeto cuestionó. "A Partir de este momento usted ya no posee ninguna autoridad"

"No me importa, pero ¿Qué no ve su estado?", exaltado preguntó.

"¿Y eso que?. Podrá engañarlo a usted, pero no a nosotros. Su estado no ha sido un impedimento, ¿Verdad?", el comandante cuestionó dirigiéndole a ella una burlona mirada.

"No sé de qué habla", fue su contestación.

"No finjas"

"Suélteme, me lastima"

"Entonces más te vale cooperar", empujándola un poco el oficial expresó. "Avanza"

"No la toquen. Déjenla", logrando ponerse en pie, en vano el rubio pediría. "Exijo una explicación a este maldito trato", siguiéndolos casi a rastras, grito.

"No se meta. O tendremos que arrestarlo", el sujeto expreso.

"Entonces también lléveme"

"¿Bajo qué cargos la están arrestando?. Saben que no pueden actuar sin motivo alguno", habiendo escuchado el escándalo, Mizuno se interpuso.

"Hágase a un lado, capitana", empujándola el comandante replicó.

Fue así que sin que ninguno pudiera detenerlos, la aguamarina fue puesta dentro del camión militar.

"¿Qué significa todo esto?, ¿Qué hice?", dejando que el llanto la embargara, temerosa pregunto.

"Es justo lo que tiene que responder. Vamonos", Ivanovich, sentado frente a ella, ordenó.


Notas de autor;

Isabelle; Pese a todo nuestro Haruka se mantiene fuerte. Es de admirarse.

Kaiohmaru; Si Haruka se muere Michi es capaz de seguirlo, pero le queda pollito y por él debe mantenerse lo mejor posible. Es mejor que ninguno de los sepa que fue lo que pasó, sin embargo las cosas para ambos se han tornado peor.

Michelle; Entre ambos jamás volverá a haber secretos, la sinceridad es base de su relación. Haruka ni cuenta se dio de lo que le paso, y es lo mejor. Suficientes preocupaciones tienen ya.

Isabellcota; Con sus inconscientes acciones Gunther ha llevado a todos a su límite, incluidos los civiles que nada tienen que ver con el ataque. He ahí que en su ambición Michi ha caído presa.

szer; A Gunther poco le importa la gente, es su orgullo lo que según él está defendiendo, solo que en medio de su odio y sentimiento de venganza la gente no se da cuenta de que todo por lo que él pelea es a título personal.

Alice; Para ellas siempre puede ir peor, perdón :(. Me alegra mucho que hayas decidido darle una oportunidad a mis otras historias. La verdad es que yo tampoco soy muy fan de crystal. Siempre he preferido a la pareja de los noventas porque sus personalidades me resultan mas dinámicas que en crystal, donde son demasiado rígidas. Es por eso que siempre que escribo una historia lo hago pensando en el primer anime.

Kyoky; Es cierto, ahora los civiles tendrán que esforzarse el triple para volver a levantar la ciudad. Hacía ya tanto tiempo que no hacía sufrir tanto a nuestra Michi :(. Una de dos, o Gunther se rinde o ignora el hecho de que tienen a su hermana. Mina tampoco tiene para cuando dejar de sufrir, ella también ha callado mucho.