CAPÍTULO XCI

COBARDÍA

(Hace varios años)

Sentado a la mesa y sin siquiera haber podido probar bocado, Gunther trataba de prestar atención a la interesante conversación que Heinre y su hermana mantenían.

"Pronto será verano. ¿Tienes planes?", el viejo cuestionó.

"Aún no, pero estaba pensando visitar Munchburg"

"Buena idea. Esta época del año es maravillosa para hacerlo", recordando sus paseos por esas calles, contestó. "¿Estás bien?, ¿La cena no es de tú agrado?", notando el semblante de su hijo, cuestionó.

"Si, por supuesto que sí, padre", Gunther contestó y luego llevó un bocado a sus labios.

No muy convencido el viejo asintió de forma ligera. "Tienes que visitar las terrazas, no hay una donde no sirvan un buen pay de manzana", reanudó la conversación.

"Lo haré", la aguamarina expresó.

Fingiendo disfrutar los alimentos, Gunther sonrió mientras que con atención los observaba a ambos; "Ahora lo entiendo todo", pensó fijando la mirada en su hermana. "Ellos son tan parecidos… su forma de hablar, sus ademanes y hasta la manera en que inclinan la cabeza es casi la misma. Y yo por más que lo intentó no logro reconocerme en ellos", pensó arrugando con el puño la servilleta. "Siempre tuve mis dudas sobre esa mujer, pero ahora me doy cuenta que siempre estuve equivocado. Ella si es hija de nuestro padre"

Notando sus expresiones, Henire se aclaró la garganta; "¿Cuando presentaras tu solicitud?"

"Mañana a primera hora", dudando en hacerlo el pelinegro respondió.

"¿A qué viene ese desánimo?", fue la pregunta que siguió.

"Tú de verdad no quieres que lo haga, ¿Verdad?"

Heinre asintió; "Es cierto, pero a estas alturas ya eres un hombre y aunque soy tú padre, hay cosas en las que no puedo detenerte. Tú y tu hermana deben seguir sus propios caminos"

Ante sus palabras Gunther volvió a dudar. "¿Padre?"

"¿Ocurre algo?", bastante pensativo el hombre se quedó.

"¿Crees que en mi hay algo que impida mi ingreso?, ¿Crees que verdaderamente estoy en condición de formar parte de esa élite?"

El hombre dejó a un lado los cubiertos, fijando su mirada en la del joven; "¿Porque habría de haberlo?"

Ante la agitación de uno y la serenidad del otro, sin comprender que pasaba la aguamarina se quedó en silencio, esperando que alguno de los dos dijera algo importante.

"No lo sé", a punto de dejar que las lágrimas libres fluyeran, el pelinegro respondió.

"Eres joven, educado, sano y fuerte. Representas todos los ideales que ellos buscan en un hombre"

Ante su respuesta él asintió, levantó la mirada y tomando los cubiertos comenzó a comer como de costumbre. "Es cierto, nada me lo impide. Haré todo lo que esté al alcance de en mi mano para demostrar que soy digno de representar mi raza"

Sin llegar a entender el pensamiento de su hermano, Michiru negó con la cabeza. "¿Qué no hay otra forma en la que puedas demostrar tu valor?, ¿Por qué tiene que ser así?"

"Porque para un hombre es importante, por alguna razón el ejército no fue hecho para las mujeres", su hermano respondió.

"Lo que decidiste va más allá de si eres hombre o mujer. ¿Qué pasará si el día de mañana la guerra inicia y tú tienes que ir?"

"Entonces estaré en toda disposición de proteger mi raza", aún más orgulloso que antes respondió.

"Solo hablan de la raza, nadie habla de los sentimientos"

"Eres mujer y por eso no lo entiendes, Michiru. Los hombres vamos a la guerra a fin de salvaguardar nuestro futuro. Tú parte consiste en engendrar y criar hijos"

"No soy una vaca"

"¡Ya basta!", Heinre intervino.

"Mi intención no fue ofenderte, pero debes entender que cada uno debe cumplir con su rol", Gunther respondió. "Ahora más que nunca estoy decidido a convertirme en un soldado, porque estoy forzado a demostrar que merezco llevar tu apellido. Además he dejado de sentirme culpable y eso me ha resultado liberador. El hombre que yo creía mi padre no lo es, por mis venas no corre la misma sangre, Michiru… Sí tú supieras la verdad, ¿Seguirías viéndome como tú hermano?, ¿Llegará el día en que me veas como lo que realmente soy, un hombre?", pensó mientras estiraba sus dedos buscando contacto con ella.

Notando su acción, Heinre se aclaró la garganta; "Sabía que tarde que temprano este asunto no dejaría nada bueno, pero ¿Qué tanto sabrá?", también pensó.


(Presente)

La mayor parte de la acción se concentraba cerca del teatro y en torno al refugio de los altos mandos.

Ivanovich, habiendo logrado regresar a la prisión, contemplaba los abandonados edificios que les rodeaban.

"No son muy inteligentes que digamos. Esos sujetos siguen cierto patrón, una vez que creen tener seguro un lugar, lo abandonan a fin de tomar otro… apaguen todas las lámparas, excepto la de la celda de la mujer", ordenó.

"¿Está seguro de que su plan funcionara?", cuestionó el comandante a cargo de la prisión.

Ivanoivich asintió; "De una forma u otra alguno de los dos tiene que ceder. Si ella es cómplice no tardará en romperse y revelarnos la ubicación de su hermano. O él viene personalmente a buscarla. A ningún hombre le haría gracia saber el infierno que una mujer de su familia está pasando", pensando en las amenazas hechas en su mensaje, murmuró.

A pocos metros de ellos y alumbrada por la tenue luz de la lámpara, nerviosa la aguamarina aguardaba.

"¿Qué planean?, ¿Por qué me retienen?", ante lo poco que podía distinguir entre las sombras, se preguntó.

"¿Por qué estás tan sola?", el regordete Boris interrumpió.

Ella desvió la mirada.

"¿Dónde está tú novio?, ¿Por qué permitió que cayeras en este sucio lugar?... quizá ya está muerto, por eso no ha venido a buscarte"

"Cállese", molesta elevó el tono de su voz.

"Aléjese, sargento. Concéntrese en seguir mis órdenes", desde más allá Ivanovich grito.

"Si, señor", el sujeto contestó.


(Bajo tierra)

Enfurecido, Guther y sus hombres se desplazaban a través del descontinuado y poco seguro alcantarillado.

"Jure proteger nuestro futuro y eso mismo estoy haciendo. No importa contra quien tenga que pelear", murmuró mientras la memoria le traía un viejo recuerdo.

-Flashback. Hace varios años-

La primavera había llegado, dejando en el aire el aroma de las flores cuya hermosura desentonaba con el grotesco rojo de las banderas y el negro sus retorcidas cruces.

Del otro lado un grupo de jóvenes marchaba, alzando los brazos ante el cruce de los soldados. Más allá y como si de asustadas presas se tratarán y sin distinción alguna salvo el que llevaban en las mangas de la ropa, un grupo de personas era molestado.

Y ahí en medio de esa histórica escena estaba él, envuelto en su negro e impecable uniforme.

Avanzando por entre las calles finalmente llegó al sitio indicado en el diario y quedándose a prudente distancia, encendió un cigarrillo.

Y fue luego de un cuarto de hora que la puerta de aquella casona se abrió, permitiendo el paso de un hombre.

Él, de cabello entrecano y rostro pálido, con paso lento comenzó a recorrer la acera.

"¿Es él?", Gunther exclamó dirigiéndose hacia él. "Sus documentos, señor", a pocos centímetros de darle alcance pidió.

Confiado el sujeto asintió y volviéndose, fijó su oscura mirada en la del joven; "Aquí tiene, señor", contestó.

Ante ella Gunther empalideció, y es que en sus ojos había un algo muy suyo, cosa que nunca encontró en los de Heinre; "Alfrend Gruber"

"A sus órdenes, señor", quitándose el sombrero, orgulloso el hombre respondió. "¿Está todo en orden?"

"Por supuesto… ¿Aquí vive?", devolviéndole los papeles, Gunther cuestionó.

"Si, junto con mis tres hijos", sin inmutarse respondió.

"Puede marcharse"

"Con su permiso", Alfred contestó.

Ante la sonrisa del hombre Gunther apretó el puño; "¿Ese… ese hombre es mi verdadero padre?, ¿Por qué mi madre y Heinre me mintieron?... ¿Por qué ese maldito sujeto dice ser otra persona?", apretando el puño se cuestionó. Observando que impávido se alejaba, alzó la voz; "¿Jacob Levy?"

"¿Si?", el sujeto volvió la cabeza hacía él, descubriendo al instante el terrible error que cometió.

Gunther torció los labios como emulando una sonrisa y sin decir nada más, se alejó en sentido contrario…

Esa misma noche Alfred, o mejor dicho Jacob, el verdadero padre de Gunther, fue capturado junto al resto de su familia mientras intentaban huir. ¿El motivo?, haber falsificado sus identidades. ¿El responsable?, el pelinegro que nada contento con su origen decidió denunciarlos.

Sin que la culpabilidad o algún sentimiento dentro de su pecho se moviera en beneficio de su verdadero padre y sus hermanos, Gunther sonreía ante la escena que se abría frente a sus ojos.

"Han cometido un error, señor. Déjennos en paz", el hombre suplico.

"Ninguno", Gunther contestó. "Subanlos al camión y confisquen todos sus bienes", ordenó.

-Fin flashback-

"En esta historia todos son culpables, mi madre por fijarse en un hombre que no era para ella, él por mentirle y no decirle que ya tenía una familia. El padre de Michiru por darme un apellido que no me correspondía… ellos me convirtieron en esto"


(Prisión)

"Haga lo necesario a fin de que la mujer diga donde se oculta ese sujeto", desde detrás del teléfono Volkov ordenó.

"La estoy presionando a mi manera, señor. Considerando su estado y las condiciones en las que se encuentra la forzaran a hablar", Ivanovich contestó.

Oculto detrás de un muro, Boris escuchaba la unilateral conversación; "¿Por qué ella les resulta tan importante?, ¿Que tiene que ver en este asunto?", se preguntó.

"Quedo a sus ordenes", Ivanovich finalizó la comunicación.

Michiru, habiendo luchado con todas sus fuerzas contra el cansancio, al final terminó siendo su presa.

De pronto el sonido de la pesada reja que se abría la devolvió a la realidad y contemplando al sujeto que se dirigía hacia ella, en vano trataría de encontrar refugio en un rincón; "Por favor no…"

"No voy a lastimarte. El teniente coronel Ivanovich me ordenó que te trajera algo de comer", dijo un joven oficial mientras que sobre la improvisada cama colocaba la charola de alimentos.

"Es usted muy amable, gracias", no fiándose de él, contestó. "¿Sabe por qué me arrestaron?"

"Lamento decirle que no… coma y descanse. El teniente coronel pronto vendrá a hablar con usted"

Michiru asintió y aunque desconfiaba de quienes le rodeaban, no le quedó de otra más que sentarse a comer.

"Espero y pronto me dejen en libertad", ante ese ligero dolor que a ella regresó, pensó.


(En la clínica de la cirujano Mizuno)

"Profundamente dormido, el rubio yacía sobre su cama.

"Al fin los medicamentos surtieron efecto", Mizuno expresó.

"Va a matarnos por haberlo sedado", preocupada Mina contestó.

"Era necesario, de lo contrario habría seguido lastimándose"

"¿Crees que ella está bien?"

Mizuno se encogió de hombros; "Imposible saberlo, lo que no me explico es que motivos hay para su arresto. Dudo mucho que haya sido por casarse con él, no hay tiempo para atender ese asunto cuando afuera hay una rebelión"

La puerta se abrió, dando paso a Fiódor. "Puedo hacer el intento. No podemos hacer caso omiso. Si él despierta nos exigirá respuestas"

"En cuanto haya un cambio haremos lo posible por acercarnos a la prisión"


(Bajo tierra)

Ante la bifurcación en el alcantarillado, Gunther dudo.

"Alto, traigan el mapa", ordenó.

"Estamos en este punto, señor", señalando el sitio, un joven expresó.

"Entonces debemos ir por la derecha"

"¿A dónde se supone que nos conduce?", nervioso otro de sus hombres preguntó.

"Yo ordeno y tú obedeces sin cuestionar, ¿Entendido?"

"Aun así necesitamos respuestas"

"Tú no necesitas nada… siganme"

Dos de los civiles se quedaron sin moverse.

"Si, señor, pero debemos ser conscientes del siguiente paso que daremos. No podemos ir sin saber a que"

Relajando sus duras facciones el alguna vez pelinegro asintió; "Tienen razón, un buen comandante debe escuchar a sus hombres y yo no he hecho otra cosa que dar órdenes, así que… todo aquel que no esté seguro de lo que hacemos puede irse"

En silencio unos se vieron a otros.

"Con confianza, no puedo forzarlos a seguirme", sonriendoles respondió.

"Gracias, señor", uno de ellos exclamó.

"¡Adelante!"

Ante su inesperada benevolencia tres sujetos se dieron a la huida. El alguna vez pelinegro sonrió y justo cuando estaban a punto de doblar la esquina, tomó su arma e hizo tres disparos.

Los que decidieron quedarse a su lado empalidecieron.

"Todo cobarde debe morir, de lo contrario se convertirá en un estorbo", burlón masculló.

"Si, señor", respondieron.

"Sigamos, estamos a punto de llegar", reanudando la rápida carrera expresó, reviviendo en su memoria lo que desde su escondite tuvo que atestiguar luego de que el ejército del Sur rompiera el cerco impuesto alrededor de la ciudad. "Michiru es una mujer muy inteligente y estoy seguro de que encontró la forma de mantenerse a salvo", pensó, pero ante las amenazas de Ivanovich la ira lo invadió. "Más les vale mantenerse a distancia, porque pobre de aquel que se atreva a ponerle las manos encima. Juro que voy a despellejarlo vivo", imaginando mil escenarios enloquecido chillo.


(Prisión)

Levemente iluminada por lámparas, sobre los muros de la prisión se reflejaban las siluetas de los que dentro quedaban, dándole a todo un aspecto aún más tenebroso.

La reja de la celda de la aguamarina se abrió dando paso a Ivanovich, que tomando una silla, se sentó frente a ella.

"¿Disfruta su estancia?", burlón cuestionó.

"¿Por qué me arrestaron?"

"Pensé que sería usted quien me daría la respuesta"

"Necesito saber los motivos, quizá pueda serle de ayuda"

Él asintió; "Las prisiones del Sur son muy diferentes a esta. Todo el año hace frío, pero en invierno se tornan insoportables porque durante meses es imposible diferenciar el día de la noche. Las jornadas de trabajo comienzan en la madrugada y terminan bien entrada la noche, y ni hablar de la brutalidad de los guardias. No es algo que una mujer como usted y menos en su estado pueda soportar"

"¿Van a transladarme a ese lugar?", sin casi aliento preguntó.

"Depende de usted. Por su hijo no tendrá que preocuparse, el estado se encargará de buscarle un buen hogar. Aunque con los antecedentes de la madre y su familia en general, será difícil que alguien quiera hacerse cargo"

"¿Por qué me amenaza?, ¿Por qué quieren separarme de mi bebé?"

El hombre golpeó la mesa; "Entonces dígame, ¿El coronel es partícipe de sus planes?"

"No sé de qué habla"

"Digame donde se oculta Wolf, ¿O debería decir Gunther?", Ivanovich gritó.

"No conozco a ese hombre, además ya le dije que no sé qué pasó con mi hermano", rompiendo en llanto respondió.

"No me force a hacerla hablar", poniéndose de pie exclamó. "En cuanto yo de la orden debe llevarla abajo", ordenó al joven encargado de su custodia.

"Si, señor"

(Bajo tierra)

Llegando al sitio indicado en el mapa, desconcertado uno de los civiles hablo; "Es aquí"

"Abran la coladera", el cazador ordenó.

Lo que él y los suyos ignoraban, es que una vez que sus cómplices abandonaron los alrededores, los hombres de Ivanovich los tomaron a fin de intentar atraparlo.

Un oficial, contemplando lo que sucedía a pocos metros de él, a través de intercomunicador dio aviso; "Hay movimiento en las coladeras, señor"

Ivanovich sonrió para con la mujer; "Sabía que vendrían… tomen sus posiciones y esperen mi señal", ordenó.

Y fue ante el rápido movimiento de los que quedaban en la prisión, que el nerviosismo de la joven se triplicó.

"¿Qué ocurre?", sin que nadie le diera respuestas, pregunto.

(Mientras tanto)

"Tú, sube", Gunther le ordenó a un joven.

"¿Qué?, ¿Pretende que nos acerquemos a la prisión?"

"Es cierto, podría tratarse de una emboscada tendida por ese maldito sujeto… Quizá es mentira que tienen a Michiru", con claridad durante un instante pensó. "Yo ordeno y ustedes obedecen, sube… de él sigues tú…", siendo presa de las dudas, señaló los turnos a tomar.

Sabiendo que de negarse les dispararía, al hombre no le quedó de otra que cumplir sus exigencias.

"Están saliendo, señor. Ordene que disparemos y lo haremos", uno de los oficiales que espiaba señaló.

Apostados detrás de las puertas de la prisión, Ivanovich y sus hombres aguardaban.

"No, esperen. Debemos dejar que se confíen", comunicó.

De la coladera el sujeto emergio y observando los alrededores, transmitió lo que vio; "Esta limpio, señor"

"Ya saben lo que tienen que hacer", ordenó a los demás.

Fue así que utilizando las sombras que los altos muros les proveían, que aquellos hombres comenzaron a aproximarse. Él, como es de esperarse de un cobarde, en su escondite permaneció.

Esperando órdenes, los civiles se miraron unos a otros..

"¿Y ahora?", fue la pregunta que siguió.

Por detrás y sin que ellos lo notaran, un grupo de oficiales comenzó a aproximarse.

"Suelten sus armas", fue la orden.

"Es una trampa", gritó uno de los civiles.

"Lo sabía", desde su escondite Gunther masculló y lanzando un disparo, dio comienzo al fuego cruzado…

Notas de autor;

Michelle; Todo lo contrario, su estado es algo que él está aprovechando a fin de que confiese donde está Gunther, pero como bien sabemos es algo que ella también quiere saber. Como vemos Haruka es terco, necesitaron dormirlo a fin de que no se esfuerce.

Isabelle; Sabemos que si Michi tuviera que elegir entre la seguridad de su hijo y la de su hermano, su prioridad sería el primero, así que si algo supiera hablaría. Ivanovich cree que está en complicidad con él a fin de vengarse del ejército, pero lo que menos quiere ella es que siga habiendo más muertes.

Isavellcota; Gunther no quiere a nadie, es un ser incapaz de sentir empatía, así que es de dudar ese amor que dice tener hacia su hermana. Ni siquiera sintió algo hacia su verdadera familia. Un ser así es más que peligroso.

Kaiohmaru; Dentro de lo que cabe ya dudo de que la tengan hecha prisionera, pero como vemos sigue sacrificando gente. No es tan valiente como él cree, es todo lo contrario a lo que alguna vez quiso demostrar.

szer; Lo que Ivanovich está haciendo es una apuesta en la que tiene dos opciones, si ella es cómplice habla, sino lo es él va a buscarla. Es cierto que Gunther no tiene sentimientos (al menos buenos), pero está confiando en que por sus amenazas él querrá ir en búsqueda de su hermana. Después de todo él conoce de primera mano la brutalidad que en esas prisiones se ejerce y no querrá lo mismo para ella. Heinre no rompió con la madre de Gunther, ella murió y luego lo envió al internado no porque quisiera, sino que tenía que trabajar. Cosa que él mal interpretó, fue la combinación de todos esos elementos, la época y el desequilibrio mental que padece lo que lo llevó a ser así.