CAPÍTULO XCIII

CAPTURA

(Hace varios años. Siberatov)

Ante la mirada de sus captores, derrotados Gunther y sus hombres desfilaban.

Y es que cuando creyeron haber escapado del ejército del Sur, este los sorprendió mientras intentaban volar un puente a modo de distracción.

Así pues Agafonov, el comandante del lugar, desde su sitio los contemplaba mientras que a su paso los guardias lanzaban injuriosas palabras.

"Nos estamos quedando sin espacio. Habrá que pedir reubicación o que construyan un nuevo edificio", orgulloso expresó.

Como ya era protocolo, el capitán iba registrando sus huellas y demás datos mientras que el sargento los fotografiaba.

"Siguiente", el primero ordenó.

Y como sucedió en el caso del castaño Helmut, el pelinegro Gunther no se movió.

"Siguiente", el sargento repitió, a lo que de nueva cuenta el otro se negó.

Un oficial avanzó hacia él y tomándolo por el cuello, ante la mesa lo hizo arrodillarse. "Cuando se te habla tienes que obedecer. Tu nombre, edad y rango"

Orgulloso Gunther levantó la mirada, limitándose a formar en sus labios una burlona sonrisa.

"Siempre es lo mismo con estos idiotas", Agafonov murmuró y con un ademán le indicó a los guardias que procedieran.

Dos avanzaron hacia él, uno lo tomó por detrás mientras el otro lo golpeaba en el vientre.

Ante el dolor el pelinegro se retorció, pero eso no significaba que su ánimo sería destruido. Recobrando ese aire de autoridad, se puso de pie y fijó la mirada en sus captores.

"Todos son como tú, pero solo harán falta tres días para que termines llorando", el comandante alzó la voz.

"Crees que con callar no sabremos todo lo que necesitamos… con solo ver tu uniforme me doy cuenta de que eres su comandante. ¿Por qué lo sé?, porque he registrado a más de cien", señaló el capitán.

Ante el rango que ese sujeto ostentaba, Gunther torció los labios. "No tengo porque responderte, maldita paria"

"Idiota", chillo mientras lo golpeaba en el rostro.

Pero, ¿Sería locura u orgullo lo que lo mantenía a Gunther en ese estado de negación?. Dejando que la sangre emanara por sus labios, sonrió.

"Veamos que tenemos aquí". El comandante del lugar tomó el macuto y extrayendo su contenido, lo fue colocando sobre la mesa. "Enlatados… estos me los quedo yo", guardandolos en los bolsillos de su pantalón señaló. "Son cartas, ¿Para la familia?"

Ante sus palabras el capitán y el sargento las tomaron para darles una rápida lectura, pero poco pudieron entender.

"¡Vaya, creo que es una confesión de amor!", riendo uno de ellos expresó.

"¡Fotografías!", el otro añadió.

Ante sus acciones Gunther frunció el entrecejo. "Deja ahí, maldito idiota. No tienes ningún derecho"

Descubriendo la fotografía de la hermosa aguamarina, el capitán sonrió; "¡Mejor aún!"

"Déjame ver", Agafonov pidió despojándolo de ella. "Es muy bonita, ¿Es tu esposa?"

"Quita tus sucias manos de ella", tratando de escapar al agarre que los dos guardias ejercían en él, Gunther ordenó.

"Si, debe ser su esposa. ¿No te da pena haberla dejado tan sola?"

"¿O es tu hermana?", cuestionó el capitán fijando la mirada en la de él.

"No te incumbe. Devuélvemela", como si de una bestia furiosa se tratara, el pelinegro masculló dejando que la espuma brotara de su boca y se mezclara con el rojo de la sangre.

"Hace meses que no veo una mujer, así que también me la quedo. Me hará buena compañía", guardándola en el bolsillo de su camisa Agafonov sonrió.

"Es injusto, comandante. Yo la encontré", el sargento se quejó.

"Mañana te toca a ti", fue su contestación.

"Hijos de puta, devuelvanmela", embravecido Gunther ordenó.

Contemplando el efecto que sus procaces palabras tenían sobre él, Agafonov sonrió. "Nuestras tropas están avanzando y en cualquier momento se encontrarán ante las puertas de la capital del Norte. Así que no te preocupes, nuestros muchachos van a cuidar bien de ella. Así como ustedes lo hicieron con nuestras aldeanas y las oficiales que hicieron prisioneras"

Ante lo dicho Gunther terminó por enloquecer, golpeando a los sujetos que hasta hacía unos instantes lo mantuvieron inmovilizado.

"Antes muerta que…", no alcanzo a decir. Y es que un golpe seco en la cabeza lo dejó sin conciencia.

Agafonov se inclinó a su altura y tomándolo por el cabello, le escupió en la cara. "Desnudenlo y llévenlo a la celda de castigo… ustedes continúen con el registro"

Dos oficiales lo tomaron por los debilitados miembros, luego lo arrastraron dentro…


(Presente)

Sin conocimiento, esposado a una silla y con el rostro cubierto por una capucha negra, aquel sujeto era observado por sus captores.

"¿Y bien?", Ivanovich cuestionó.

"Ya corrobore sus huellas, señor. No hay duda de que es él. Lo capturaron mientras intentaba escapar a través de las coladeras, por suerte la bala le rozó la rodilla"

"Despiertelo", fue la orden que siguió.

El comandante avanzó hacia él y tomando la cubeta con agua fría que previamente prepararon, la vertió sobre su cabeza.

Gunther reaccionó; "¡Ah!", se quejó ante el dolor y la fría sensación.

Un ademán bastó para que le descubrieran el rostro.

"¡Vaya, vaya!", posando una burlona mirada en los oficiales que le rodeaban, sonrió.

"¿Gunther K.?"

"Y si no respondo, ¿Qué?. ¿Van a enviarme a la celda de castigo?"

"No, pero le aseguro que habrá quien pague las consecuencias"

Ante sus palabras el alguna vez comandante intentó liberarse; "¿Dónde está?. Si tú o alguno de tus hombres se atrevió a ponerle la mano encima, juro que voy a despellejarlo vivo"

Ivanovich sonrió y negó con la cabeza; "Aún luego del problema que causó voy a felicitarlo. Pocos, pero muy pocos logran escapar de las prisiones del Sur, aún más difícil es que logren sobrevivir a ese clima. No cabe duda, es casi imposible enjaular a una fiera"

Ante el reconocimiento Gunther levantó la mirada e inflamó el pecho.

"No se preocupe, su hermana está bien. Pronto podrá hablar con ella", tomando el expediente se puso de pie.

"¿Vas a dejarme aquí?", gritó.

"Atiendan sus heridas y después llévenlo a una celda. No queremos que luego diga que somos inhumanos",el oficial ordenó. "Ahora hay un aviso que tengo que dar", dijo antes de abandonar la habitación.


(A pocos metros de ahí)

Y mientras se defendían del ataque del que eran presas, hubo algo que llamó la atención de Digory Alexiévich, el coqueto oficial que durante toda la guerra no fue herido, hasta que Gunther lo sorprendió en un oscuro callejón.

"¿Lo escuchas?", cuestionó.

"No, ¿Qué?", su compañero preguntó.

"Conforme pasa el tiempo son menos armas las que son disparadas. Esos sujetos se están rindiendo, muriendo o quedando sin munición", y apenas dijo cayó sobre el suelo. "¡Pero qué demonios…!", chillo contemplando como la sangre emanaba de su muslo.

"Te hirieron"

Ante lo sucedido Alexiévich sonrió contento; "¡Fantástico!"

"¿A qué viene la alegría?", confundido otro preguntó.

"En los cuatro años que duró la guerra nunca me hirieron… ahora sí puedo decir que soy todo un héroe", volviendo a tomar su arma, continuo repeliendo el ataque.


(En reunión)

"Llegó un reporte desde el territorio que controla el general Smith, informa que poco a poco los civiles se están rindiendo", Pavlov anunció.

"Los comandos ya están listos para ingresar al edificio y arrestar a ese hombre", Volkov expresó.

"Poco ganamos con atrapar a ese tal Rudolf Himmler, a quien necesitamos es al verdadero responsable", Fedorenko replicó.

"Debilitamos sus defensas capturando a los principales perpetradores, sin aliados le será imposible continuar y no le quedará de otra que rendirse", Volkov dijo.

"Hay un mensaje, señor. Lo envía el teniente coronel Ivanovich", anunció el encargado de establecer la comunicación .

"¿Qué dice?"

"Ya atraparon al responsable"

"Es momento de avisar a los civiles para que dejen las armas. Usted, escuche con atención…"

El encargado de la máquina de pulsos a través del canal que esos criminales utilizaban, fue transmitiendo el mensaje de su superior.


(Del otro lado de la acera)

Y fue una hora antes de que se cumplieran las veinticuatro desde que el ataque comenzó, que la gravedad del problema comenzó a revelarse ante Rudolf Himmler.

"Me queda poca munición. Nada resultó como lo habíamos planeado", nervioso murmuró.

"Hay un mensaje"

"¿Quien lo envía?", el calvo preguntó.

"De parte del ejército del Sur. Dice que en tres de los cuatro territorios los grupos civiles ya comenzaron a rendirse. Además informa que nuestro comandante Wolf, o mejor dicho Gunther K. ya fue capturado"

"Solo esto nos faltaba. Esto jamás fue contemplado como una posibilidad", nervioso murmuró.

"¿Cuál es la siguiente orden?"

"Vivos no nos pueden atrapar. Sea como sea tenemos que terminar lo que empezamos", respondió continuando la ofensiva.


(Cerca de ahí)

Un grupo de civiles, habiendo abandonado las armas, nerviosos comenzaron a debatir.

"¿Qué caso tiene seguir en la batalla?. No queda munición"

"Lamento decirlo, pero de nueva cuenta hemos sido engañados"

"¿Nos rendimos?"

"Es eso o esperar a que nos maten"

"Rindanse, el hombre que los comandaba ya fue capturado", a través del altavoz un oficial repitió.

"Ya escuchaste, no tiene caso seguir resistiendo"

"¿Y si se trata de una vil mentira para que dejemos las armas?", uno más preguntó.

"Ponto será de madrugada, dudo que alguno de los grupos pueda resistir un día más"

"¿Ya se van a rendir?", habiendo cesado el fuego, los del Sur volvieron a interrogar.

"¿Qué garantías pueden ofrecernos?. Van a arrestarnos y tomaran represalias en contra de nuestras familias"

"Les diremos que nosotros somos los únicos responsables"

"¿Y crees que van a creernos?"

"Habrá que arriesgarnos", el primer civil en hablar poco a poco se fue poniendo en pie; "No disparen, por favor no disparen", expresó y tomando su arma y las de sus compañeros, las arrojó lo más lejos que pudo. "Nos rendimos"

"¿Son todas las que tienen?"

"Si, señor… uno por uno vamos a salir", avanzando hacia el otro lado de la acera, expresó.

Y así como dijo uno a uno fueron haciendo, extendiendo sus manos para ser arrestados.

Pero entonces una serie de disparos proveniente desde el otro lado de la calle volvió a quebrantar lo pactado, dando muerte a cada uno de esos civiles.

"¿Quién está contraatacando?", cuestionó un soldado.

"Viene de ese edificio. Mira, es uno de los nuestros", observando a través de los binoculares, señaló.

"No, no lo es. Es uno de los infiltrados"

"¿Cómo lo sabes?"

"Es más que obvio, los rebeldes no desean que quede uno vivo a fin de evitarles el interrogatorio", y apenas dijo fueron testigos de cómo ese sujeto terminaba con su propia vida.


(En la prisión)

Ivanovich, sentado frente a la aguamarina, permanecía en silencio y con la mirada fija en la de ella, cosa que a Michiru comenzaba a incomodarla.

"¿Hay algo que quiera decirme o preguntarme?"

Michiru asintió; "¿Qué va a pasar con el joven oficial que arrestaron?, él se defendió de ese sujeto"

"Cuando le hice la pregunta usted bien sabía que no me refería a eso… dígame, antes de proceder ¿Hay algo que yo deba saber?"

"Señor, le juro que no sé nada. Ese sujeto quería hacerme hablar por la fuerza y ni siquiera sé el motivo por el que estoy aquí. Tampoco sé si mi esposo sigue vivo"

Ivanovich asintió y colocó la mano sobre el expediente; "Hay algo que quiero mostrarle. Por favor sígame"

"¿Está seguro, señor?, ¿No será mejor decirle que ya capturamos a su hermano?. Saber lo que le espera a los implicados en el ataque la hará confesar", el comandante expresó.

"Quizá, pero para una mujer es más fácil mentir con la boca que con el corazón"

Mientras tanto, con la cabeza apoyada en sus manos, Gunther se revolvía el sucio cabello.

"Debo escapar", observando la diminuta ventana por la que difícilmente cabría, pensó. "No será ningún inconveniente, si pude hacerlo de la prisión más temida del Sur, también puedo hacerlo de aquí"

De pronto la chirriante puerta se abrió, dando paso a una titubeante mujer, quien recordando las amenazas del abyecto Boris, negó con la cabeza y se resistió a avanzar.

"Por favor no…"

"No se preocupe, señora T. Tenga por seguro que esta vez él no va a escapar", burlón y confiando que en cuanto ella viera a su hermano accedería a confesar su propia participación, señaló. "Con confianza, acérquese un poco más"

Ella lo hizo, contemplando al sujeto que cabizbajo se presentaba ante ella.

Molesto Gunther levantó la mirada y contemplando que se trataba de su hermana, se aproximó hacia la reja, extendiendo los brazos a fin de poder tocarla. "¡Estás viva, Michiru! sin poder creer que ella estuviera bien, expresó.

Ella, sin reconocer a ese extraño sujeto frunció el entrecejo y volvió la mirada hacia Ivanovich, quien sonriéndole tan solo se limitó a asentir.

"¿Qué pasa?, ¿No me reconoces?. Por favor mírame bien", emocionado se llevó una mano al agitado pecho.

Detrás de ese cabello entrecano, la mirada apagada y las cicatrices de su rostro, la mujer negó con la cabeza, pero ante el inconfundible tono de su voz dudo.

"¿Gunther?"

"Si, soy tu hermano y he regresado por ti", recobrando su perdida humanidad dejó que por primera vez en mucho tiempo las lágrimas libres fluyeran.

"A partir de ahora cualquier cosa puede pasar, estén alerta", Ivanovich ordenó para con sus hombres.

Dejando que el llanto brotara, ella corrió hacia él. Y aunque lo deseaba, imposible fue que lo abrazara, la reja los dividía. "¿Dónde estuviste todo este tiempo?, ¿Que te pasó?, ¿Por qué estás aquí?"

"Estuve más cerca de lo que crees… si, lo sé. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos"

Aún incrédula de lo que sus hermosos ojos veían, le acarició el cabello. "Tu pelo… tu rostro…"

"Soy un viejo, ¿Verdad?", besando su otra mano preguntó.

"Estás vivo, es lo que de verdad importa"

"Por ti me mantuve en pie, por ti no dejé que ellos me rompieran", respondió fijando una iracunda mirada en los soldados.

"La oficina de gobierno dijo que no sabían qué pasó contigo ni con tu unidad. Padre murió a causa de la pena"

"Fueron unos cobardes, cuando nos capturaron nos abandonaron a nuestra suerte", molesto contestó.

"Están fingiendo no haberse visto antes", el comandante murmuró.

"Quizá", Ivanovich respondió.

"No eres capaz de imaginar el infierno que en sus manos tuve que soportar", trayendo a la memoria lo vivido, Gunther inició su relato.

-Flashback-

Tumbado sobre el suelo de aquella fría y húmeda celda, Gunther despertó. A su lado, un prisionero curaba sus heridas.

"Pensé que no reaccionarías. Bienvenido"

Confundido a consecuencia del golpe, el pelinegro dudó mientras su vista se esclarecía, entonces contempló el rostro del sujeto que le hablaba; "¿Helmut?"

"Es toda una sorpresa encontrarnos en este lugar, ¿No?"

"Antes de venir mi padre me pidió que te saludara. Yo le dije que sería imposible encontrarte… ¿Hace cuanto estás aquí?"

"Tres meses, de veinte años que me restan. Pero bien sabes que no estoy dispuesto a quedarme"

Recordando las amenazas hechas por Agafonov, Gunther rechino los dientes; "La guerra aún no está perdida, tenemos que volver y advertirles… estos sujetos se las van a cobrar con los que se quedaron. No podemos permitirlo"

Gunther y Helmut, dos orgullosos sujetos que no estaban dispuestos a soportar las vejaciones a las que día con día eran sometidos y que en ellos iban dejando cicatrices no solo físicas, sino también de las que son difíciles de ver y sanar, llegaron a trazar un minucioso plan de escape que lograron llevar a cabo durante la noche más fría de ese año.

Y mientras corrían a través de los espesos y salvajes bosques, los guardias que les seguían disparaban al mismo tiempo que las embravecidas bestias comenzaban a rodearlos…

-Fin flashback-

"Hace más de un año que conseguimos llegar, lo hicimos haciéndonos pasar por pobres civiles desplazados. Pedíamos ayuda en cuanta aldea seguía en pie… las ancianas se compadecían de nosotros, de dos pobres moribundos. Nos recibían y alimentaban con lo poco que les quedaba sin imaginar que éramos los causantes de sus desgracias… a veces usábamos los transportes que llevaban heridos", dijo recordando como él mismo de la piel tuvo que arrancarse el tatuaje de su grupo sanguíneo. "Fue difícil, pero conseguimos hacerlo. Muchas veces dormimos bajo la protección de los comandos del ejército del Sur, y es que nadie sospechó de un cojo y un viejo", riendo añadió recordando como muchas veces ayudó a las pobres madres a cargar a sus hijos, hijos que por sus ideales él juró destruir.

Imaginando las terribles condiciones a las que su hermano se tuvo que enfrentar, Michiru lloraba.

"Ser su prisionero es el infierno mismo… pero dime, ¿Te hicieron daño?, ¿Se atrevieron a tocarte?"

"Estoy bien y muy feliz por tenerte de vuelta", replicó volviendo a acariciarle el rostro.

Entonces en su hermana hubo algo que llamó su atención, provocando que desconcertado se alejara de ella…


Notas de autor;

Una disculpa, no me fije que el capítulo se publicó cuatro veces. Lo que sí me ha pasado es que a veces teniendo las sesión abierta en varios dispositivos los párrafos se repiten y tengo que borrarlos, quizá fue lo que sucedió. Gracias por el aviso.

Isabelle; Si Gunther fue capaz de denunciar a su verdadera familia, poco podía esperar otra gente de él. Al menos durante un tiempo fue capturado, pero nos damos cuenta de que eso solo sirvió para incrementar su odio.

Michelle; Si Gunther y Haruka se encontraran se enfrentarían a muerte y muy seguramente Michiru no sabría ni que hacer, para bien o para mal ambos son su familia.

Kaiohmaru; De Gunther hacia esa mujer no podíamos esperar nada bueno, podríamos hasta decir que se tardó en hacerle lo que le hizo. Desde hacía mucho Boris quería aprovecharse de Michiru, solo hay que recordar como la maltrataba a ella y a sus compañeros. Como bien dices, por su estado estaba muy confiado en que ahora sí podría hacerlo.

Isavellcota; Dentro de lo que cabe Gunther fue un ser incomprendido, durante los primeros años de su vida no la tuvo nada fácil, eso fue forjando su carácter. Además para él fue muy duro descubrir que durante toda su vida vivió una mentira (de lo cual es inocente), el verdadero problema radica en las obsesiones que a partir de su desequilibrio desarrolló. Para él ya no hay vuelta atrás ni habrá nada que cambie su pensamiento, él es lo que ya es.

szer; Gunther si era una amenaza para todos esos civiles, pero tampoco hay que restarles su grado de culpabilidad. Ellos bien sabían bien no solo lo que iban a hacer, sino las consecuencias que sus actos traerían. Ya rodeados les es muy fácil victimarse y repartir culpas.

Más que ser una afección genética, hubo algo que aún infantil psique de Gunther.

Kyoky; Muy cierto, Michiru no tiene para donde hacerse. A los ojos de todos ella es la responsable de lo que pasó. Solo falta que Haruka crea que ella lo estuvo usando en complicidad con su hermano para vengarse de todo el ejército. Si ese fuera el caso Haruka tendría que ser muy tonto y Michiru muy buena actriz, pero no es así. Ambos no saben fingir.

Alice; Con tal de estar al lado de su familia, a Haruka no le importaría desangrarse, pero tampoco puede arriesgarse. Si se muere ambos se quedarían solos y sin que nadie vea por ellos.