Capítulo III
La mirada perlada escudriñaba a aquellos ocho desalineados y peligrosos esclavos. Algunos de ellos eran extranjeros de otras naciones, lo había notado por el color de sus tez. Cómo sea, debía actuar rápido y sin levantar sospechas. Observó a Tenten y le transmitió su mensaje con su mirada, la castaña se acercó entendiéndola.
- Zabuza - lo llamó.
- Dígame señorita Hyuga - se puso a su lado - ¿está interesada en algunos de estos esclavos? - le preguntó lo obvio.
- Sí, quiero al más caro - fue tajante.
- ¿Al más caro dice? - preguntó un poco sorprendido. - ¿Para qué lo necesita? Quizás si me da especificaciones pueda encontrar al mejor para usted, y no le costara tanto dinero. -
- el dinero es lo de menos ¿no te parece? - Ella puso la mirada de que podría comprarle a todos los esclavos si así lo quería. Y él lo sabía. - para que lo necesite no es de tu interés -
- ¡Por supuesto! - Haku inspeccionó de manera sigilosa a la joven con el extraño pedido. No podía ser nada bueno. - Pues aquí tengo una selección muy buena. - tomó una de las cuatro cadenas y tiró de ella. Doce hombres fueron impulsados por la fuerza hacia adelante. Hinata observó con asco el trato del maldito comerciante. -Estos son unos de los más caros- ella sonrió, el maldito pensaba que iba a engañarla. Ninguno de ellos estaba bañado de sangre, además algunos no tenían ni músculos y otros eran obesos.
- ¿Estos son los más caros? - preguntó ella.
- ¡Por supuesto, pero claro que puedo dejarlos a un buen precio! Solo para usted - sonreía hipócritamente pensando que un buen negocio estaría por realizar.
- Tú ...- La joven Hyuga se cruzó de brazos. - ¿Quieres verme la cara? -
- ¿Eh ? - el comentario lo desestabilizó. - no estaría comprendiendo señorita – dijo sonriendo
- te preguntaré de nuevo ¿son estos los soldados más caros que tienes? - su mirada seria lo decía todo.
- Pues... .- tragó saliva.
- sí, son los más caros para servicio doméstico - respondió Haku interponiendo sus palabras ante la de su jefe, quien seguramente no sabría cómo responder. - si no la convencen podría entonces especificarle al señor Zabuza que está buscando y así le encontraremos el más indicado -
" Intenta sacar información" pensó la castaña. Observó a su señorita esperando que también se hubiera dado cuenta de las intenciones del siervo de Zabuza.
- Lo necesito para custodiarme - respondió, más ninguno de ellos se veía conforme con la respuesta. - Hace unos instantes me sentí agraviada por una de las tantas familias que están en contra de los Hyugas. Tenten pudo encargarse, pero ella es también mi familia...así que he decidido que necesito un guardián tanto para mí como para Tenten - Haku no se convenció, él por inercia desconfiaba de todos los Hyugas, pero para Zabuza estaba todo claro. - ¿satisfechos? -
- ¡Por supuesto señorita! - tomó otras cadenas y adelantó a otros doce soldados. Tres de ellos estaban manchados de sangre, pero la actitud de Haku en resguardar a los cinco esclavos del fondo la hacían sospechar. - ¿estos de aquí... que le parece? -
Tanto Hinata como Tenten comprendieron que ninguno de ellos quería ofrecerle a los mejores que tenían. Ambas pensaron que urgía un cambio de estrategia.
- ¿Puedo verlos más de cerca? - preguntó tiernamente a Zabuza.
-Po-por supuesto señorita – respondió sonriendo lascivamente. Haku blanqueó los ojos, su señor Zabuza siempre se debilitaba por la ternura de mujeres bellas.
Hinata se acercó a ellos, Tenten de atrás la custodiaba por si alguno se atrevía a tocarla. Las expresiones de algunos de ellos eran tan asquerosas como lascivas. Su señorita no estaba segura en esa zona, ni ella tampoco.
La joven Hyuga camino frente a los doce esclavos, pero no le prestaba atención salvo a los tres ensangrentados, más ninguna la convención. Aquellos tres no estaban en realidad bañados de sangre, eran sus propias heridas que tenían, y cuya sangre, se habían acumulado de quien sabe cuántos días. Se dirigió hacia atrás con la imagen de que observaría la parte de atrás de los doce, más sus intenciones eran observar a aquellos cinco que estaban en el fondo resguardados.
Ignoró el aliento y las muecas de aquellos esclavos, camino detrás de ellos con total calma. Tenten de atrás intentando con su altura tapar la parte superior de la Hyuga y evitar así que Zabuza observara sus intenciones. Pero con Haku no correrían la misma suerte. Por ello debía ser rápida en inspeccionar.
Los ojos perlados observaron disimuladamente al primero de los cinco. Un hombre de unos cuarenta y tantos de años, alto, musculoso, tenía un parche en su ojo izquierdo. Este no la observaba, su mirada entre perdida miraba hacia el sol. El siguiente era un poco más joven, menos musculoso. La mirada de este la asustaba un poco. Parecía leer cada una de sus intenciones.
Un carraspeo de Zabuza las puso en sobre aviso. – Tenten ¿Qué opinas de este? - comentó Hinata tocando la armadura de uno de los doce. Tenten comprendió el plan de distracción.
- Creo que es un poco delgado - comentó la castaña.
- ¡Nada que un poco de comida no lo solucione! - Zabuza cayó en el engaño.
Retomó la Hyuga la tarea de examinar a los tres que le quedaban, mientras Tenten dialogaba con Zabuza sobre habilidades y características, de guerra y lucha.
El tercero se veía mucho mayor que el primero, pero mucho más alto y musculoso. Alguien así sabía que no podría dominar. Así que paso hacia el cuarto. El esclavo se veía joven, quizás uno o dos años mayor ella y mucho más alto que Tenten, su contextura era atlética, tenía músculos desarrollados como si fuera alguien que combatiera día a día, su cabello era de un negro mucho más profundo que el de ella y sus ojos estaban vendados. La fina línea que hacia al juntar sus labios en una expresión seria, no le llamó tanto la atención como su cuello. Por una extraña razón ese joven estaba más bañado en sangre que los anteriores, pero su cuello también tenía sangre y tierra seca, casi como si hubiera sido puesto a propósito y con el objetivo de cubrir...pero ¿qué?
- Señorita Hyuga - Haku interrumpió su inspección. - ¿Desea alguna recomendación? -
Hinata solo lo observó. Sabía que el siervo de Zabuza estaba observándola examinar a los cinco esclavos restantes, pero ¿por qué recién decidió intervenir? Observado de nuevo al cuarto esclavo, ¿intervino por él?
- ¿Señorita? – insistió.
-Zabuza...- lo llamó ignorando al siervo.
- ¡Si señorita Hyuga! - se acercó al instante. - ¿Le interesa alguno? -
-Sí- exclamó firme. -Éste de aquí- señaló al cuarto esclavo.
- ¿eh...éste? - preguntó dudoso.
-si - se cruzó de brazos intentando no parecer muy interesada en la transacción de compra, y que aquellos solo pensaran que era una mimada niña rica que gastaba dinero en custodias y más. Tenten se colocó a su lado, observó al hombre que su señorita había elegido, él resaltaba más que los demás; tal vez ¿porque parecía estar ciego?
- disculpe señorita, pero...estos cinco esclavos ya han sido comprados... - le respondió. Tenten se preguntó, ¿por qué comprarían a un hombre ciego?
- ¿Por quién? - le interrogó esperando que nombrara a algún cuartel de batallas.
- esa información es confidencial - le respondió Haku - usted sabe que no podemos divulgar información ajena -
Ella no respondió, pero lo que decían solo confirmaba sus sospechas. - Bien te entregaré el doble por éste -
- Verá señorita Hyuga...no podría venderlo aun si es por el doble. - exclamo nervioso.
- Bien, te daré el triple…- dijo resuelta.
- ¿El triple? - preguntó dudando.
- El triple, y te ahorras que caigan todos los feudales Hyugas que no están de acuerdo con tus ventas de esclavos en el mercado - Zabuza y Haku se observaron serios, ambos sabían que los Hyugas querían desbancar su negocio, solo porque una minoría Hyuga también manejaba ese tipo de negocio negro a las afueras de la zona.
-Haku - lo nombro esperando una respuesta de su siervo. Este asintió. - De acuerdo señorita Hyuga, haremos el trato...pero debe saber que éste es el esclavo más caro -
Ella sonriendo - No hay problema -
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A las afueras, y cerca del límite de las fronteras, un grupo de soldados estaban reunidos. De los seis hombres que se encontraban allí, tres charlaban animadamente mientras se pasaban una botella de licor. Otros dos miraban con aburrimiento la conversación de los otros, y el último de ellos se encontraba más retirado y en el genuino trabajo de afilar su espada.
- La verdad es que Konan tiene agallas - comentó un rubio animadamente.
- ¿agallas? - respondió otro de cabello color plata. Sorbió un trago largo de licor – Yo diría que más bien es bastante demente –
- ¿demente? - preguntó un pelirrojo curioso. - ¿Por qué lo dices? -
El de cabello plata volvió a tomar otro trago, un poco más largo y continuó. - ¿En serio lo preguntas? Todos sabemos que Itachi tiene prometida –
- Eso no explica lo de demente - retrucó el pelirrojo.
- Dime tú ¿Qué mujer se enamoraría de un tipo que ya tiene prometida? - cuestionó. - ¡y qué prometida!, esa tal Izumi es un pastelito listo para comer! –
- Eres desagradable – vociferó el pelirrojo quitándole la botella de alcohol y tomando muy poco.
- Cuando el corazón se enamora, la razón pierde Hidan - respondió con aburrimiento un joven de cabello borgoña y ojos de color violeta.
- Vamos Nagato, esa ridiculez del amor es solo para mujeres. Los hombres que se enamoran son débiles – cuestionó el nombrado Hidan tomando de nueva la botella. Nagato no contratacó esa respuesta. Se quedó viendo al vacío restándole importancia a la conversación.
- Eres humano, tarde o temprano esa ridiculez va a golpearte en la cara – comentó el pelirrojo. – Aunque viniendo a ti es seguro que te golpee en el culo -
Una explosión de carcajadas de parte del rubio resonó en la zona, más Hidan se había ofendido por esas palabras.
- Suenas como todo un experto Sasori - comentó molesto. – ¿No me digas que ya has experimentado el amor? – el nombrado levantó una ceja inmutada por el comentario y la pregunta. - ¿En serio, tú? – exageró la actuación y estalló en risas. A su lado el rubio le siguió como eco. – ¡Y yo que pensaba que todavía eras virgen! – y continuó riendo.
- ¿Qué me dices de ti? – lo interrogó el pelirrojo. – ¿Acaso solo te llevas a la cama a las mujeres de las cuales te has enamorado? –
- ¿Qué dices? ¡claro que no! - contestó Hidan – ¡Yo no me enamoro, me llevo a la cama a la mujer que quiero y cuando quiero! –
- Eso si la chica no lo rechaza antes - se burló el rubio.
- ¡Nadie me rechaza a mí, Idiota Deidara! - declaró molesto.
- Sí, claro. ¡Sigue engañándote! – tomó esta vez Deidara de la botella, ahogándose por no aguantar la risa.
La conversación continuó hasta que una figura conocida por todos los presentes se acercó a ellos.
- Señoritas – saludó – Que bueno encontrarlos a todos reunidos- todas las miradas se dirigieron al mismo.
- ¿Traes noticias de Itachi? – preguntó Nagato.
- Ahh - exclamó al sentarse en el suelo. - No. Todo marcha igual –
- Pues es raro verte por aquí Shisui – comentó Sasori.
- Es que quería descansar un rato – aceptó la botella que le había tendido el rubio y tomó un trago. – Itachi con el asunto de Sasuke está más malhumorado que nunca –
- ¿Aún no hay noticias de Sasuke? – preguntó el soldado que estaba afilando su espada.
- No. Ninguna. – respondió Shisui masajeando las tensiones de su cuello. – Es como si se lo hubiera tragado la tierra -
- ¿Cómo es eso posible? – comentó Nagato. – Ya ha pasado ¿Cuánto, un mes? –
- Y quizás más - respondió Sasori.
- ¿Creen que esté en terreno enemigo? – cuestionó Deidara.
- Es lo más probable - respondió el Uchiha. – Pero lo extraño es que los cuervos no detectan nada -
- Quizás es cuestión de tiempo – exclamó Nagato. – Imagino el humor que se debe estar trayendo Itachi –
- Ni me lo recuerdes. Debo vivirlo en carne propia - respondió Shisui. – Ni siquiera quiere comer, mucho menos dormir - comentó. – Parece un muerto viviente. -
- Hidan y Kakuzu saben mucho de eso. – comentó el rubio divertido. – Los tipos son atravesados en el campo de batalla por los enemigos y aún siguen de pie - Hidan lo observar orgulloso de las palabras del rubio. Más el otro solo continuó afilando la espada restando importancia a cualquier cosa que dijera Deidara. – Quizás deban decirle su secreto a nuestro líder-
- Por lo que dices dejaremos de tener líder en cualquier momento – comentó Kisame quien salió de su silencio y decidió ser parte de la conversación.
- Esperamos que no llegue a tal extremo – comentó el Uchiha – ya le eh dicho que debe cuidarse, estar con mujeres…pero el testarudo me ignora -
- ¡¿con mujeres?! – se exaltó Hidan. - ¿Y qué dijo? ¿Aceptó? ¿Podemos nosotros también? -
- Míralo, míralo…- comentó Kakuzu – Si parece que le hubieras dicho que la guerra se terminó, con la alegría que lleva-
- Ni siquiera el final de la guerra lo haría tan feliz - respondió Sasori.
- En cualquier caso, no está interesado – contestó el Uchiha desanimando así al Soldado de pelo plata. – Pero dijo que nosotros podemos ir –
- ¡Pero no se diga más! – saltó Hidan del suelo hasta ponerse de pie – ¡ya es hora que la virgen pelirroja se vuelva más hombre que nunca! -
- No me metas en tus planes – comentó Sasori molesto.
- Y bien ¿solo hablaban de mujeres? – cuestionó el Uchiha.
-No de mujeres, solo de una – respondió Deidara. Shisui levantó una ceja –Sí, hablábamos de Konan-
- ¿De Konan? – preguntó intrigado. - ¿y que hablaban de ella? -
-Lo mismo de siempre – respondió el rubio. – su desamor por nuestro líder, y las ridiculeces que hace para que Itachi la mire. -
- ¿Ridiculeces? - cuestionó. Shisui sabía del enamoramiento de Konan por su primo, pero jamás la había visto realizar ninguna estupidez por llamar la atención de Itachi.
- Si. Resulta que Hidan tiene un infiltrado en el campo, y ese mismo nos comenta todo lo referente a Konan- comentó el rubio.
- ¿Qué informante? - interrogó Shisui. - ¿Espían a Konan? – se extrañó por ello. En realidad, no había ninguna necesidad de espiar a la única mujer Akatsuki entonces ¿Por qué hacer aquello? ¿Qué sabía Konan que no le comentaba a todos los Akatsuki? Y entonces lo entendió – No espían a Konan, sino a Itachi ¿verdad? –
- No, claro que no – comentó Hidan. - ¿Por qué espiaríamos a nuestro líder? -
- ¿Por qué molestarse en espiar a Konan entonces? – comentó el Uchiha con sigilo.
- Tampoco espiamos a Konan- respondió Hidan tajante – En realidad es a Obito Uchiha-
- ¿Obito? - cuestionó
- Sabemos que es un infiltrado de Madara. – respondió Kisame.
Shisui suspiró. Menos mal que no era lo que pensaba, sinceramente no estaba preparado mentalmente para lidiar con espías en contra de su primo. – Si, también lo sabemos-
- ¿Itachi lo sabe? - preguntó Deidara.
- Si- se sinceró el Uchiha. – De hecho, tuvieron una discusión hace algunas noches atrás- continuó – Itachi le dejo muy en claro que no recibiría ordenes ni de él, ni de Madara. -
- Quizás es por ello que anda muy sigiloso – comentó Hidan.
- Dirás silencioso – retrucó el pelirrojo. – Hidan no digas palabras que no conoces-
-Maldito- susurró el de cabello plateado.
- ¿Aun así que tiene que ver Konan en todo esto? - esa parte le intrigaba.
- No tiene nada que ver- respondió Deidara. – Pero como Óbito esta calmado, hay un cese de guerra, y otras cosas más, pues nos quedamos sin tema de conversación. Y ese soldado como está enamorado de Konan nos cuenta todas las cosas que hace-
- ¿Y qué cosas hace? –lo interrogó curioso.
- Nada extraño – respondió Nagato. – La mayoría de las cosas que dice son inventos-
- ¿Cómo estás tan seguro? - comentó Kisame.
- Porque conozco a Konan desde hace tiempo y ella no actúa así- la defendió Nagato. En verdad no podía creer la mayoría de las cosas que se comentaban de ella. Decidió hablar con Konan apenas la viera. Debía ponerla en aviso sobre las ridiculeces a su persona que se esparcían por el campamento.
- ¿Dices que Konan no se desmayó en pleno entrenamiento para ser socorrida por Itachi? – se burló Deidara.
- También dicen que le prepara comida que él ni siquiera toca – aportó Sasori la información que había escuchado.
- ¡Eso no es nada! – exclamó Hidan con expresión de que tenía el chisme ganador sobre su compañera – Escuche de muy buena fuente…- todos rodaron los ojos, ya sabían cuál era la fuente, ¿para qué hacía alarde? – …que la noche anterior – Todos los ojos estaban expectantes – Se desnudó frente a Itachi –
- ¡¿Qué?! – se alarmó Shisui. Los demás lo veían sin creer en sus palabras.
- Y eso no es todo – continuó Hidan –El desgraciado la rechazó –
-Eso no puede ser cierto – Comentó Nagato.
- Yo tampoco lo creo – aseguró Hidan – Mira que rechazarla – varios ojos lo miraron con intención de acuchillarlo - ¿Qué? Konan puede ser un témpano de hielo, pero está como quiere –
- No digas esas cosas de Konan – lo amenazó Nagato.
- Vamos, estoy seguro que solo tú la ves como una hermana – respondió sin temor a las amenazas de su compañero de pelo borgoña - ¿No es así? – preguntó a todos. Sin embargo, ninguno le respondió.
- Konan es atractiva – exclamó Sasori – pero es nuestra compañera. Creo que eres el único que la ve con mente perversa –
Shisui comenzó a sentir que el poco alcohol que había consumido le estaba afectando. Él también creía que Konan era atractiva, y sentía un poco de incomodidad cada vez que ella miraba a Itachi con expresión de ensoñación. ¿Por qué ella no podía ver a alguien más con esa mirada? Alguien que en verdad la apreciara.
- ¿Cómo tú? – exclamó una vos femenina. Shisui se atragantó con un trago que nunca tocó su garganta.
- ¡¿Eh? ¿Qué?! – exclamó el Uchiha nervioso. La mujer que era el tema de conversación ahora estaba delante de él. - ¿Ko-Konan? – ella lo observó elevando su ceja y totalmente enojada.
- Dije que alguien como tú debería estar en su puesto y no emborrachándose con estos tipos – Dijo tajante. Shisui no pudo evitar suspirar de alivio. – Y ustedes ¿creen que no se de lo que están hablando a mis espaldas? – los miró taladrándolos con la mirada.
- Solo decíamos de las cosas que hiciste para llamar la atención de nuestro líder – Hidan llamó su atención con sus palabras.
- Yo no he hecho nada- respondió furiosa – Y te sugiero que le digas a tu topo que deje de seguirme, la próxima vez no seré misericordiosa con él –
- Vamos ¿por qué estás tan furiosa? – la enfrentó Deidara – Ninguno creyó lo que este imbécil decía – lo señaló a Hidan.
- Hmp – vociferó ofendido – Pero bien que se interesaron cuando hable de que se desnudó frente a Itachi –
- ¿De qué carajos estás hablando? – dijo ella con un tic de ira en sus ojos.
- Eso es lo que todos en el campamento están diciendo – se defendió Hidan – Y que Itachi te rechazó – Konan temblaba de ira. Su espada en su cintura le suplicaba incrustarse en Hidan – El muy imbécil ¿no? – iba a continuar su monólogo, pero un puño firme se estrelló en su ojo derecho y cayó al suelo, en el mismo lugar en donde estaba sentado. Tomó impulso para levantarse con todas las ganas de golpear a Konan, pero tragó saliva al sentir el filo de la katana de la peli azul en su garganta.
- La próxima…- Konan dirigió el filo de la hoja hacia las partes nobles de Hidan - deberás inventar historias de conquista – Hidan se quedó mudo al comprender cada palabra de la guerrera de hielo. Konan dejó de apuntarlo y guardó su espada en la funda. Salió templada del lugar.
- Eso debe servirte de lección – comentó Nagato cruzando sus brazos.
- Como si entendiera de lecciones – se burló Sasori.
- ¡Cállensen! – gritó furioso.
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Hinata no se arrepintió. El precio que había pagado por ese esclavo fue más elevado de lo normal. Cualquier "señorita" en su lugar estaría preocupada, el patriarca seguramente esperaría respuestas ante una transacción de dinero tan elevada y realizada en segundos. Pero ella no estaba preocupada. Su padre había tomado la actitud de hacer como que ella no existía. Perfecto, ella tomaba la misma postura.
Tenten iba caminando detrás de la nueva adquisición de su "señorita", con preocupación. Ese joven hombre le producía incertidumbre, inquietud y nerviosismo. No sabía por qué, pero algo en su presencia la intimidaba. Además, era demasiado silencioso, sus pasos casi no se sentían. Observó a Hinata, quien caminaba delante seguida de su nuevo custodio, sin ningún alpiste de nerviosismo. Quizás es mi imaginación.
La joven Hyuga caminó aún por el mercado. Le desagradaba llevar a aquel joven por la cadena, era denigrante para cualquier persona ser llevada de esta manera, pero no tenía opción. No podía confiarse, no lo conocía, y mucho menos las intenciones que tuviera. Por ahora se contendría en soltarles las cadenas.
- ¡TENTEN! – la llamó. La castaña levantó su mirada, pero bajo ninguna circunstancia dejaría de caminar detrás. – Compremos unas telas –
Ambas se dirigieron hacia los puestos donde metros de seda de distintos colores colgaban. Tenten se colocó al lado del esclavo, sus manos nunca abandonaron la empuñadura de una de sus espadas.
- ¿Qué te parece este color? - tocó con sus manos una tela de color lavanda. – Creo que es lindo –
- Es un color que te favorecería – contempló la castaña como se vería Hinata con aquel color. Sonrió.
Hinata le pidió dos metros de la misma, el comerciante cortó y se la entregó. Tenten debía pagar, ya que Hinata le había encargado a ella el dinero luego de haber comprado al joven. Hinata observó al dichoso joven a su lado; se preguntó si estaría cansado o con hambre. Se sintió mal por no ir antes a comer algo y luego a comprar sus prendas.
- Tenten, vamos a comer algo – dijo. Tenten la observó extrañada; Hinata casi nunca comía afuera. La razón era que no le gustaba ser observada, y en los lugares de comida, siempre había personas observándola.
Cuando estaban dispuestas a dirigirse a su nuevo destino, de pronto, un barullo se levantó en las calles. Gritos se sintieron, algo de que hubo un ladrón que robó una bolsa de mucho dinero. Soldados oficiales se reunieron y rodearon el comercio, en medio del mismo Tenten quedó entre la multitud, y Hinata fue corrida hacia las afueras. Sostuvo las cadenas un poco más fuerte, al sentir empujones hacia su persona.
- ¡Qué sucede…!- exclamó enojada. Notó que Tenten no estaba, iba a llamarla cuando, su puñal de punta bífida la picó en su cuello. Se quedó quieta, sintió el frío de su propia arma apuntándola desde atrás. Lo sabía, su nuevo esclavo estaba a punto de asesinarla.
Continuara
Si, los Akatsuki no son malos :)
