Sus pasos se volvieron menos pesados con el tiempo que estuvo caminando.
Su mente se despejó poco a poco del enojo que sentía, no solo por las emociones fuertes al tener frente a frente a su bastardo padre, sino también a su madre.
A él no le habría importado estar sólo en el estómago de Cronos. Pero cuando llegó Hestia, su disgusto creció rápidamente.
Le siguieron Deméter, Hera, Hades y Poseidón.
No entendía porque Rea no había salvado aunque sea a Hades, y probablemente podría salvar a Poseidón luego junto a Zeus.
Así tendrían mucha más ventaja cuando quieran sacarlos del estómago de Cronos, y podrían haberse ido con más anticipación.
Naruto miró su brazo anteriormente roto, que se había sanado poco a poco cuando encontró un animal que quiso atacarlo, pero el lo venció solo con partirle el cuello. Absorbió parte de la vitalidad del animal, y eso lo ayudó a curar más rápido.
Algo que había hecho muchas veces cuando algo de comida caía en el estómago. Muchas veces algún que otro animal entraba de repente ahí, y el con su parte absorbía la vitalidad del mismo.
"¿Qué tenemos aquí?"
Naruto giró su cabeza, viendo sobre lo que parecía una casa a una… ¿Mujer? Si tuviera que describirla, era más como una criatura mitad mujer y mitad arácnido con cuatro largas patas de araña unidas a la espalda.
Tenía un casco puesto, así que no podía ver bien su rostro.
"¿Qué hace un hijo de Cronos y Rea por estos lados?"
Una mano suave y a la vez firme acarició su hombro y su brazo, haciéndolo girar la cabeza para ver los ojos amarillos profundos y llenos de curiosidad de una mujer, aunque oscurecidos por lo que cubría su cabeza.
Su piel era blanca, un poco bronceada si miraba atentamente. Su cuerpo era… Atractivo. Naruto no sabía definirlo.
Naruto no quitó la mirada de sus ojos, antes de girarse para ver a la mujer mitad-mitad, que seguía con la cabeza fija en el.
"No estás nervioso…"
"¿Por qué tendría que estarlo?"
Su voz hizo alzar una ceja a la mujer que acariciaba su brazo, mientras la otra mantenía su cuerpo firme.
Una suave risa resonó en el cielo, haciendo levantar la cabeza a los 3 para ver a otra mujer de piel blanca, que lleva puesto un vestido cortado en sus piernas, con una parte que pasa por el medio de sus piernas. Tiene brazaletes en sus muñecas, y hombreras.
El escote del vestido demostró su amplio pecho. Sus ojos azules oscuros brillaron al ver al rubio de pie, viéndola fijamente y con seriedad.
"Así que es verdad… Los hijos de Cronos salieron del estómago".
La mujer bajó y se apoyó suavemente en el suelo, viendo a Naruto con serenidad.
El rubio no tardó en notar que estaba en desventaja.
Desarmado, y superado en número.
"No vinimos a pelear. Puedo sentir lo tenso de tu brazo, como si hubiese sido roto hace poco, sería malo para ti".
"El olor a sangre fresca lo delata. ¿Con quién peleaste, niño?"
Naruto miró fijamente a la mitad mujer con un gruñido.
"No es tan niño como crees, Megera. He oído que alguien con sus características causó miedo en Cronos siendo solo un bebé, y si esa herida me dice algo, es que peleaste con el. ¿Me equivoco?"
Debido a que no sabía nada del exterior, Naruto no pudo identificar quiénes eran ellas. Era la primera vez que oía un nombre fuera del de sus hermanas y su madre.
También la primera vez que oía que asustó a Cronos siendo un bebé.
Pero no le afectó.
"No. No te equivocas".
La que parecía ser la líder, si Naruto lo miraba de una forma más primitiva, sonrió y se acercó poco a poco.
"Para que sepas, somos Las Furias. Yo soy Alecto, la mujer detrás de ti es Tisífone, y la otra es Megera. Estamos a cargo de… Castigar a los que cometen ciertos delitos".
Megera gruñó en afirmación. Tisífone sonrió y se paró al lado de Naruto, viendo su brazo ya sano.
Ignoró que no le dijeron mucho de ellas. Solo eso, como si fuese suficiente para asustarlo.
"Nacimos de la sangre derramada del miembro de Urano sobre Gaia, cuando fue castrado por Cronos".
Naruto miró a Megera en silencio por ese detalle… Inesperado.
"Naruto… Primogénito de Cronos y Rea…"
No dijo más nada, porque no tenía algo que agregar a su descripción.
Alecto se acercó un poco más, viendo más de cerca el rostro de Naruto, que se mantuvo sereno.
"¿Cómo es que llegaste aquí?"
Se encogió de hombros.
"Estaba paseando".
Tisífone se rió cuando notó la confusión de Alecto y Megera. Sus ojos no se despegaron de Naruto, viéndolo con curiosidad real.
"¿Necesitan algo de mí? Debo irme".
Alecto se quedó muda unos segundos.
Ella y las demás eran mucho mayores que este hijo de Cronos, con un poder que muchos temían, y este chico apenas salido del estómago de su padre… Simplemente quería irse de su presencia… Como si no fueran de mayor importancia.
Estaba esperando que les pida ayuda o algo para la guerra que claramente iba a venir ahora, entre los hijos de Cronos y los Titanes, pero… No parecía siquiera interesado.
"No… Eh, puedes irte".
"Lo iba a hacer de todos modos".
Naruto se giró y empezó a caminar rumbo al Monte Olimpo otra vez, aunque se detuvo y se giró para ver a Tisífone, que lo seguía viendo.
"¿Tu eres Tisífone, no?"
La mencionada asintió con un leve gruñido y un asentimiento, viendo como el la miraba fijamente a los ojos, antes de verla de arriba hacía abajo en solo dos segundos.
No fue una mirada lujuriosa. Fue más una mirada apreciativa.
Como si le gustase lo que veía, pero no con morbo.
"… Bella".
Tisífone sonrió, viendo al rubio decir nada más eso, y luego girarse y retirarse.
Alecto tardó unos segundos en salir de su confusión por el hijo de Cronos tan… Raro.
Miró a Tisífone, que parecía… Juró ver un leve brillo de locura en sus ojos.
"¿Puedo quedármelo?"
Alecto y Megera la vieron en silencio.
……
"¡Naruto!"
El grito de Rea llamó la atención del rubio, que caminó hasta donde oyó el grito y el sonido de pasos rápidos en el suelo lleno de vegetación.
Rea casi tropieza cuando notó a Naruto detenerse, pero el mismo la atrapó desde la parte trasera de su vestido.
La mujer se incorporó y miró a su hijo, que se veía totalmente sano y calmado.
"Naruto, ¿Podemos hablar?"
La miró fijamente, antes de asentir.
"No aquí".
Rea tomó la mano de Naruto, y ambos desaparecieron.
En el cielo, una nube extraña se deformó hasta desaparecer.
…….
Templo de Rea.
Naruto y la Titanide se sentaron frente a frente, viéndose en silencio.
Rea estaba nerviosa, no sabiendo como empezar. Naruto, en cambio, estaba listo para saber de que quería hablar la mujer.
"Yo…"
Cuando finalmente tomó el valor, posó sus ojos en la mirada indescifrable de Naruto.
"Lo siento, hijo".
Naruto no parpadeó. Siguió viendo a Rea, que a pesar de la montaña de culpa y emociones negativas que la estaban llenando lentamente, se negó a apartar la mirada de su hijo mayor.
"Se que puedes no estar feliz de verme, y no te culpo por eso… Después de todo, soy tu madre, y sin embargo no te protegí cuando lo necesitabas… Tú y tus hermanos".
Sus ojos llorosos lo vieron, incluso cuando se puso de pie y se acercó a Naruto, que mantuvo el silencio con una postura relajada.
"Aparentemente, todos nosotros… Menos Zeus".
La mirada de Rea se llenó de culpa.
"De alguna manera engañaste a Cronos para que se trague una piedra y no a otro hijo. ¿Por qué no hiciste lo mismo con nosotros?"
Su pregunta fue sincera, honesta. Para cualquiera sería difícil ver si había resentimiento en esa pregunta.
Sin embargo, la siguiente pregunta demostró cuánto le molesto en verdad.
"¿Era más importante para ti que el resto de nosotros o qué?"
"¡No!"
El repentino y vehemente grito de negación resonó en todo el templo.
La única palabra tenía un nivel de sinceridad desesperada y emotiva, y eso sorprendió a Naruto.
"Eso no es todo. ¡Nunca elegiría así entre ninguno de ustedes!"
Cerrando la distancia, Rea tomó a Naruto por sorpresa cuando rápidamente le agarró los hombros, aunque no con ningún tipo de agarre similar a un apretón. Más bien, su toque era notablemente suave y gentil, mientras se aferraba a él con un agarre firme que solo una madre verdaderamente preocupada podía lograr.
Ella era mucho más baja que él. Solo un poco más alta que cualquiera de sus hermanas en ese momento, pero el ahora estaba sentado.
Sin embargo, eso no le impidió acercarse tanto a su cara, hasta el punto de que podía ver cada onza de angustia que tenía. Cada pedazo del dolor y la miseria que sintió por lo que había dejado que sucediera, todo el arrepentimiento y la vergüenza casi aplastante.
Todo estaba siendo exhibido ante él. Tanto en su expresión como sus ojos.
"Mi querido hijo… Créeme, si hubiera pensado que podría salirme con la mía, habría hecho todo lo posible para asegurarme de que ninguno de ustedes pasara por lo que hizo. Juro que lo haría…"
La gran cantidad de honestidad en cada palabra que habló no dejó ningún argumento sobre si estaba diciendo la verdad o no.
"No tienes ni idea de lo mucho que desearía que nada de esto hubiera tenido que suceder. Si no fuese por ese bastardo esposo mío…"
Naruto apretó levemente los dientes.
"Ni siquiera tuvo remordimiento por lo que hacía, ni con ustedes ni conmigo. Él no escuchaba razones. Solo pude salvar a Zeus cuando se volvió menos atento de lo que comía".
Naruto sintió algo dentro de el agitarse, mientras su corazón empezaba a latir con fuerza. Sus dientes se apretaban cada vez con más fuerza.
"Incluso… Tuvo el descaro de decir que fue una misericordia encerrarlos en su estómago".
Rea no podía verlo, pero solo había aumentado una semilla dentro de Naruto. La estaba forzando a germinar antes de tiempo.
Naruto estaba listo para levantarse, hasta que sintió algo presionarse contra su pecho. Parpadeó un poco, antes de bajar la cabeza y ver a Rea con la cabeza apoyada contra el mismo, sollozando abiertamente.
"Por favor… Perdóname, hijo. Se que después de lo que sufriste por mi incapacidad para actuar, puede que no me creas, pero lo siento… Lo siento mucho…"
Naruto se quedó en silencio unos segundos.
En verdad, es cierto que se había molestado con la mujer.
Tal vez no fue tanto el hecho de que todos habían quedado atrapados en el estómago de su bastardo padre. Era obvio para el que Cronos no veía más allá de su propia nariz y su propio culo.
Incluso los otros nacimientos de sus hermanas y hermanos. Podía sentir en Rea que en verdad no había ni siquiera un átomo de amor por Cronos, solo odio y rencor. El Titán simplemente la usaba para satisfacerse, y luego se ocupaba del "problema".
No… Eso no le molestó.
Fue que ella haya encontrado la forma de salvar a Zeus de ese destino, pero no a ninguno de ellos. Eso realmente le generó molestia.
No lo suficiente para que la odie o nada, solo para que le altere los nervios lo suficiente.
Soltó un suspiro resignado.
Está bien. Te doy el perdón, estamos bien…"
"¿Estamos bien?"
Ella murmuró aún en su pecho, apartando un poco la mirada para verlo a los ojos.
"¿E-eso significa que tú…?"
El ojo de Naruto se estremeció cuando notó la mirada que ella le dio.
A través de toda su tristeza y angustia, hubo un enorme destello de esperanza en sus ojos.
"Si, si… Ahora, ¿Podrías…?"
Naruto no pudo terminar cuando Rea se empujó contra el de nuevo, haciéndolo caer hacía atrás mientras ella rodeaba su torso, en un abrazo casi sofocante.
Podía sentir los amplios pechos de Rea presionarse contra su abdomen, apretándolo aún más.
Un grito estremecedor se escuchó en su pecho, aunque no de tristeza, sino de alegría.
"Gracias, querido. Gracias…"
Naruto no sabía que hacer en esta situación. Rodeó un poco sus brazos por los hombros de Rea, dándole algunas palmadas en la espalda.
La Titanide sonrió felizmente, acurrucada en el pecho de su hijo mayor, que ni siquiera notó que el parecía no entender nada de su comportamiento.
…….
En un enorme templo blanco, con una mesa de considerable tamaño en el medio, estaban todos los hijos de Cronos, menos Naruto.
En la mesa había un mapa que mostraba todo el mundo alrededor de ellos, creado por la misma Gaia.
"Necesitamos armas".
Lo dicho por Hades recibió un asentimiento en conjunto.
"Yo se de donde sacarlas, pero… Hay un problema".
Todos miraron a Zeus, que se puso un poco tenso al pensar en ese lugar.
"Los cíclopes. Son muy buenos herreros y grandes luchadores. Pueden proporcionar tanto armas como ayuda en las próximas batallas".
Siguieron viendo a Zeus, que apretó un poco sus dientes, señalando con su dedo en el mapa una gran puerta.
"El problema es que están encerrados en el Tártaro".
Todos se tensaron al oír la palabra Tártaro.
Hubo un corto silencio, mientras veían el mapa y pensaban en silencio que podrían hacer.
"¿Y por que están encerrados ahí?"
La entrada al templo se abrió de repente, tensando aún más a los hermanos, que se relajaron al ver quién era, aunque Zeus siguió algo tenso.
Naruto se acercó y miró el mapa, concentrado en la puerta que Zeus dijo era la entrada al Tártaro, ya que aún tenía su dedo ahí.
"Eh… Los encerró Urano, el Padre de Cronos".
"El abuelo Urano… ¿Y por qué los encerró? ¿Qué peligro le darían a alguien como el?"
Zeus miró a Naruto con leve molestia.
"¿De verdad importa eso?"
Naruto lo miró con seriedad.
"Nada nos confirma que nos ayudarán. Podríamos estar liberando un futuro enemigo, o peor aún, un futuro aliado de los Titanes. Yo creo que de verdad importa".
Que su hermano tenga razón hizo gruñir a Zeus.
Los demás vieron en silencio la interacción, notando lo tenso que estaba Zeus a comparación de Naruto.
"No se sabe. Algunos dicen que a Urano no les gustaba, otros que representaban una amenaza…"
Naruto asintió lentamente, viendo el camino desde el Monte Olimpo hasta el Tártaro, que era ciertamente largo.
"Espero que sea por lo primero. ¿Hay alguien protegiendo este Tártaro, o la prisión de los Cíclopes?"
Zeus asintió. Naruto se giró. Miró a todos sus hermanos, que esperaban su palabra en silencio.
"Esta guerra no es solo de venganza. Se trata de nuestra libertad total, del fin del reinado de los Titanes. Espero que todos den hasta la última gota de sudor y sangre, hasta que nos alcemos en la victoria".
Hades afirmó su postura, viendo a su hermano mayor con un leve brillo de admiración que siempre tuvo desde el primer día que lo salvó de hoy ser probablemente el más raro de todos ellos.
Poseidón, Deméter, Hera y Hestia sonrieron.
Zeus mantuvo su expresión seria.
…….
Unas horas después.
La noche llegó al Monte Olimpo.
La gran mayoría de Los Kronadas estaban descansando bien después de tanto tiempo.
Aunque el sueño no era necesario para ellos, dejar su mente descansar tras largos años en el estómago de Cronos… Era satisfactorio.
Zeus estaba en sus aposentos, acostado junto a Metis.
El mayor de los hermanos, sin embargo, tenía otros planes.
Naruto se paró frente a una puerta, en silencio total. Su mirada clavada en la enorme puerta, cuyo diseño era imponente.
El diseño hecho de oro estaba oscurecido. Había cuatro anillas, dos en cada puerta, sostenidas por unas manos y brazos que eran solo huesos. Había diseños de monstruos y rostros a lo largo de la puerta, y en lo más alto de la misma, había una cabeza extraña, de alguien con dos cuernos hacía abriéndose hacía atrás.
Naruto dio un paso más y se acercó a la puerta. Quiso tocar con su mano la misma, pero no pudo.
Se movió un paso hacía atrás cuando sintió un leve temblor. Levantó la cabeza, viendo como los ojos de la cabeza brillaban, y su boca se movía.
"Supera las pruebas si al Tártaro quieres entrar…"
Un gruñido llamó la atención de Naruto, que se giró lentamente para ver una especie de toro de 4 metros salir del suelo, con lo que debería ser un hacha en sus manos. Los cuernos en su cabeza eran bastante grandes.
Naruto inclinó levemente su cabeza, viendo al Minotauro rugir, inclinarse un poco, pateando el suelo con fuerza.
Cuando cargó contra el, Naruto sonrió de lado.
