Naruto miró al Minotauro cargar contra el en silencio.

Estando a un metro de el, lo tomó de los cuernos. El monstruo lo arrastró un poco, pero Naruto se frenó tras medio metro de movimiento.

Desvió la cabeza del Minotauro, dejándolo pasar a su lado, y lanzó un golpe derecho hacía el pecho del mismo.

El Minotauro voló un metro antes de detenerse con su hacha en mano.

Corrió hacía Naruto, lanzando un corte nada elegante pero fuerte hacía el mismo, con la intención de cortarlo a la mitad.

Naruto rodó fuera del corte, viendo el suelo partirse por la fuerza. Saltó rápidamente al lado del Minotauro y lo golpeó dos veces en el rostro, haciendo doblar al monstruo que lanzó otro corte.

Naruto rodó bajo el hacha, y movió rápidamente su pierna.

Golpeó la entrepierna del Minotauro, que rugió de dolor, pero se calló rápidamente cuando recibió un puñetazo en la garganta.

Aunque algo de sangre empezó a salir de la garganta del Minotauro, el mismo lanzó un corte con su hacha hacía Naruto, que lo miró en silencio.

Siguiendo cerca del Minotauro, saltó sobre el hacha, dejándola pasar. Aún en el aíre, golpeó el mango del hacha con su pie, forzándola a ir más rápido, sin que el Minotauro pueda hacer algo.

El hacha se clavó profundamente en el estómago del monstruo, que rugió aún más fuerte, con mucho dolor.

Naruto saltó sobre la cabeza del Minotauro, y lo tomó por los cuernos. Giró un poco a la derecha, y luego, con el doble de fuerza, giró la cabeza del Minotauro hacía la izquierda.

El sonido de huesos romperse resonó, y el Minotauro cayó muerto al suelo.

Naruto agarró el hacha del Minotauro sin esfuerzo, y la apoyó sobre su hombro, viendo al monstruo ya muerto.

Una energía en forma de orbes rojos y verdes salió del cuerpo del Minotauro, y entró en el cuerpo de Naruto. El cuerpo del monstruo se volvió polvo.

Múltiples gruñidos resonaron en el lugar, donde salieron varios grupos de esqueletos vivos, con espadas en mano. Tenían armadura, cosa que hizo alzar una ceja al rubio.

Agarró el hacha con ambas manos, y se preparó.

Los esqueletos a la espalda de Naruto corrieron hacía el, saltando y lanzando una estocada con el fin de atravesar al rubio.

Naruto giró rápidamente, y movió el hacha, golpeando con fuerza a 4 soldados esqueleto, que salieron disparados con un grito, y la armadura en el pecho rota.

Rodó rápidamente hacía atrás, dejando pasar de largo un espadazo que cortó el suelo. Movió rápidamente el hacha, y cortó la cabeza del esqueleto, que cayó muerto al suelo.

Cuando los grupos quisieron rodarlo, Naruto saltó dos veces en el aíre. Estiró sus brazos y el hacha hacía atrás, y cayó rápidamente, golpeando con fuerza el hacha contra el suelo, provocando un pequeño terremoto y una corta onda expansiva que disparó a los esqueletos.

Algunos cayeron muertos cuando la misma onda los hizo pedazos, y el resto se arrastró por el suelo para intentar atacar al rubio.

Naruto pisó a todos los esqueletos en la cabeza, matándolos finalmente. También tomó una espada, sintiendo que era más cómoda para enemigos como estos. Puso el hacha en su espalda, y flotó mágicamente.

Los orbes rojos que entraron en su cuerpo lo hicieron sentir más fuerte, y sonrió.

Un gruñido ronco resonó en el lugar, y Naruto volteó la cabeza para ver a su próximo enemigo.

Un animal raro… Cabeza de león, cuerpo de cabra, y cola de serpiente. Sus cuernos donde tenía la cabeza de cabra eran más largos que los del Minotauro.

La quimera cargó contra Naruto, que la tomó por los cuernos y la giró, haciéndola rodar unos metros, antes de detenerse y lanzarse otra vez contra el rubio.

Naruto golpeó con la parte sin filo del hacha la cabeza de león, cosa que hizo saltar un poco todo el cuerpo. La cabeza de serpiente en la cola abrió su boca, y Naruto rodó un segundo antes que el veneno lo toque.

Lanzó dos cortes rápidos con el espada que la Quimera no pudo esquivar. El pecho de la misma sangró un poco, pero Naruto no se distrajo con eso y rodó para evitar el coletazo de la serpiente.

Se levantó y agarró por los cuernos a la Quimera cuando cargó contra el. La levantó un poco, y golpeó su cabeza contra el suelo con fuerza, aturdiendo a la misma.

Saltó sobre la Quimera, y con la espada cortó la cola de serpiente.

"¡Graaah!"

La quimera rugió, poniéndose en dos patas, antes de lanzar una bola de fuego por su boca hacía Naruto, que volvió a rodar para esquivar la misma.

Rodó otra vez, esquivando una segunda bola de fuego, y saltó para evitar el pequeño hueco de fuego que se formó cuando la quimera escupió con más fuerza.

La Quimera lanzó dos zarpazos, que Naruto esquivó pasando debajo de las patas de la misma, y estando detrás de la misma, agarró el hacha con su mano derecha, y la clavó en toda la espalda de la Quimera.

El rugido de dolor de la Quimera hizo que se mueva con más fiereza, y Naruto saltó sobre la cabeza de la misma, agarrándose de los cuernos.

Pateó la cabeza de cabra, oyendo en silencio como rompía los huesos de la misma. Agarró uno de los cuernos, ignorando los movimientos descontrolados de la Quimera para sacárselo de encima, y tiró con fuerza.

El cuerno salió en manos de Naruto. Lo giró y clavó la parte puntiaguda en el medio de los ojos de la cabeza de león, y con eso, la Quimera cayó al suelo muerta.

Agarró el hacha, sintiéndose más fuerte aún cuando muchos orbes rojos salieron de la quimera y entraron en el.

"Has superado la prueba".

Las manos en la puerta se movieron, apretando con más fuerza las anillas.

Las dos puertas empezaron a abrirse poco a poco, con un brillo rojo en el medio.

Naruto puso el hacha en su espalda, viendo finalmente el camino cuando la puerta se abrió por completo.

Caminó a paso tranquilo hacía dentro, con una mirada serena.

Se detuvo a mitad de la puerta, y movió la cabeza en varías direcciones, buscando… algo.

'Siento que alguien me observa…'

"Los peligros que acechan serán tú perdición…"

Esa voz hizo que Naruto frunza el ceño.

Avanzó, y cuando ya pasó toda la puerta, la misma se cerró lentamente.

Sus pasos se volvieron lentos. Se detuvo al borde del camino que llevaba hacía abajo, y miró todo lo que era el Tártaro en silencio.

Con nueva determinación, Naruto empezó a caminar otra vez hacía las profundidades del Tártaro.

Sintió la emoción recorrer su cuerpo.

Hubo un pequeño sonido de choque, y giró su cabeza para ver varios esqueletos con escudos y espadas caer de una roca en la altura, y empezar a trotar hacía el.

Sonrió de lado, y caminó lentamente hacía esos esqueletos.

……

Monte Olimpo.

Solo habían pasado unas horas.

Zeus, Poseidón y Hades estaban preparándose para emprender camino a las puertas del Tártaro. Estaban esperando a Naruto, cosa que molestó un poco a Zeus.

Se suponía que debía estar aquí a primera hora.

Hera, Deméter y Rea estaban buscando con la mirada a Naruto, puesto que sus aposentos estaban relativamente cerca, y que aún no se haya despertado era raro.

El sonido de una puerta romperse los tomó por sorpresa, más cuando vieron a Hestia correr hacía ellos con una mirada preocupada.

"¿Dónde está Naruto?"

La hermana mayor miró a todos, pero ninguno dijo nada, solo negaron con la cabeza.

Hestia sacó de su mano un pedazo de hoja, que tenía algo escrito.

"Iré sólo al Tártaro. No quiero que vengan, yo volveré con los Cíclopes y lo que haga falta.

Entrenen. Prepárense para pelear. Estoy seguro que Rea tiene algo con lo que podrían mejorar más.

No se preocupen si no vuelvo.

La muerte no podrá conmigo".

Hubo un silencio abrumante en el templo. Rea puso una mirada triste y preocupada, al igual que Hestia.

Hera y Deméter guardaron silencio, totalmente mudas.

Poseidón giró su cabeza, viendo la mirada sería de Hades. Zeus gruñó levemente, no sabiendo si sentirse molesto o que.

"Confío en el Hermano Naruto, por más que sea bastante imprudente. Será mejor que nos hagamos más fuertes".

La voz de Hades resonó. La seguridad y la confianza que había en su tono al hablar de Naruto siempre fue igual.

Zeus no sabía porque Hades quería tanto a Naruto. No había preguntado por la vida de sus hermanos en el estómago, más que nada porque Rea le dijo que ninguno estaba cómodo hablando de eso.

"Entonces tendré que entrenarlos. ¿Vendrás con nosotros, Zeus?"

El menor de los hermanos negó, aunque ninguno preguntó porqué.

"Iré con Metis".

Rea suspiró, sabiendo que iba a hacer su hijo con la Oceánide.

Probablemente todo menos entrenar.

"Muy bien. Síganme, hijos".

Zeus salió por el otro lado, mientras el resto se iba detrás de Rea.

……

Tártaro.

Naruto se sentó en el borde de un acantilado, respirando pesadamente.

Detrás de él, había espadas, escudos, garrotes, hachas, y muchos huesos rotos esparcidos en todos lados.

Se pasó la mano por el pecho, limpiando la sangre que tenía en ese lado.

No era de él, claramente.

Su propio Icor caía nada más de su palma, cuando detuvo un hacha de un Minotauro por el filo, usando las manos.

Fuera de eso, había descubierto una cosa.

Era muy diestro para la lucha con cualquier tipo de arma.

Como si hubiese nacido para la batalla.

Mientras más enemigos mataba, más fuerte se hacía al absorber la fuerza vital de los mismos.

Sentía que tenía un largo camino hasta encontrar a los Cíclopes.

El Tártaro era enorme. Estaba seguro que había una chance de que sea infinito o algo similar.

"¿Te estás divirtiendo?"

Naruto saltó hacía atrás, y afirmó su postura, viendo nuevamente que esa voz resonó en todos lados.

"¿Quién eres?"

Hubo una fuerte risa. Una risa que tenía poder, y Naruto lo sintió.

Era de lo más poderoso que sintió en su vida.

"Ah, ah, ah… Aún no es momento que me conozcas. Sigue con tu viaje, y cuando sea el momento, me tendrás frente a ti…"

La expresión de Naruto se llenó de molestia.

"¡No juegues conmigo! ¡Muéstrate!"

La voz no volvió a responder, y eso hizo enojar a Naruto.

Agarró nuevamente el hacha que había robado al Minotauro del inicio, la puso en su espalda, y tomó otra decisión.

Tomó un poco de impulso, y empezó a correr.

Estando al borde del acantilado, saltó.

Giró en el aíre, y golpeó sus piernas al viento, impulsándose hacía abajo con más fuerza.

Su mirada estaba llena de irá escondida.

……..

En un templo, que estaba siendo sostenido por dos figuras que eran conocidas por todos los hijos de Cronos, y los mismos Titanes.

Una estatua de Zeus y otra de Cronos sostenían el templo en lo alto.

Dentro del templo, tres mujeres miraban lo que parecía ser una proyección mágica en un espejo.

"Su hilo es tan raro…"

La mujer que habló tenía cabello cobrizo, que junto a su piel blanca, y lo atractiva de su figura curvilínea, la hacía ver bastante hermosa.

Sin embargo, la mitad de su rostro era una calavera, y el otro lado era normal.

También tiene una corona de espinas en su cabeza, con una rosa en un lado.

Su vestido cubre desde sus pechos hasta sus pies, pero no le hacen imposible caminar.

"Su destino por si solo es extraño. Incluso si intentamos cambiarlo, sus acciones lo alteran, como si lo evitase".

La mujer que habló tenía puesta una toga que solo cubría uno de sus pechos. Su piel, sus ojos y su cabello eran blancos, aunque su cabello estaba cubierto por un casco de guerra. Tiene alas algo azules en su espalda.

La mujer al lado de ella se mantuvo en silencio. Su piel parecía muerta, y sus ojos, aunque blancos, parecían muy oscurecidos por las enormes ojeras alrededor. Una armadura cubría sus pechos hasta la mitad de sus muslos, ya que luego parecía un espectro oscuro.

Su cabello blanco está atado en dos enormes coletas, y sus manos tienen garras enormes.

"¿Creen que sea un protegido de Lady Caos?"

Laquesis, una de las tres Hermanas del Destino, miró a Cloto por su pregunta.

Mentiría si dijera que no pensó lo mismo. Átropos tenía una línea de pensamiento similar.

"No lo sabemos, y la verdad, lo dudo. Es muy fuerte, pero si fuese protegido de Lady Caos, ya habría acabado el primer día su… Paseo por el Tártaro".

Cloto y Átropos no dijeron nada a las palabras de Laquesis. Siguieron viendo el viaje de ese hijo de Cronos y Rea, que sin duda era más interesante que el otro que vino a suplicarles arrodillado que les otorgarán la victoria contra los Titanes.

Lo más divertido, para ellas, fue que Cronos llegó e hizo lo mismo. Y de igual forma, se negaron entre risas y burlas.

Debido a eso, crearon dos estatuas de Cronos y Zeus sosteniendo su templo, en forma de demostrar que ellas estaban sobre los Titanes y sus hijos.

"Que mocoso más extraño".

Átropos miró con diversión a Naruto agarrar otro Minotauro por los cuernos, y romperle el cuello con fuerza. Sacó uno de los cuernos, y se lo clavó en el medio de la cabeza de león a la Quimera que quiso atacarlo.

……..

"Si mi memoria aún funciona, ha sido casi un año que llevo aquí. Probablemente falte poco para que se cumpla.

En todo el tiempo que llevo caminando por el Tártaro, perdí la cuenta de cuantos monstruos he asesinado.

Miles, seguramente. Esqueletos, Minotauros, algunos Gigantes también. Las Quimeras eran tediosas, porque no podía simplemente cortarlas a la mitad, ya que la bastarda se levantaba en dos patas y empezaba a pelear por separado.

Aún siento en mi rostro la expresión de estúpido que puse cuando pasó eso.

Como sea. La voz que me habló en el inicio de mi camino me ha estado felicitando por mi avance, y me decía que estaba cerca de mi objetivo.

La verdad es que espero esto no sea más complicado. Quiero volver al Olimpo y dormir, y comer algo.

La carne de Gigante sabe asquerosa, ni hablar de la carne de Minotauro.

Naruto - ¿Día 300?'

Naruto caminó a paso firme hacía adelante.

Su cabello estaba largo, hasta la mitad de su espalda. Tenía la sombra una barba en su cara, que no podía sacar ya que no tenía tiempo.

Sentía unas presencias a pocos kilómetros, todas con las que sentía una extraña conexión.

Aumentó el paso, ya habiéndose adentrado bastante en el Tártaro. Probablemente estaba en una de las partes más profundas del mismo.

Escuchó unos gruñidos, y finalmente, pareció haber llegado a su destino.

Miró, finalmente, a los Cíclopes encadenados, que estaban casi todos durmiendo. Uno de los que estaba despierto escuchó unos pasos, y miró a Naruto acercarse a ellos, aunque aún había una gran reja frente a ellos.

"¿Están todos vivos?"

La pregunta de Naruto no fue hacía alguien en específico, sino en general, esperando respuesta.

Una respuesta que no tardó en llegar.

"Si…"

Naruto miró la cerradura en la puerta, que podría romper sin problema.

Sintió peligro acercarse, y el sonido del viento ser cortado llegó a sus oídos.

Rodó lejos del camino, viendo una espada detenerse antes de cortar la enorme reja, y se puso de pie con una expresión severa.

"Un hijo de Cronos se atreve a venir a liberar a los Cíclopes…"

La voz femenina era claramente distinguible, pero su cuerpo ciertamente no le hacía favor.

Cuerpo de serpiente, piernas de león, y alas de dragón. Aunque tenía un torso con un abdomen totalmente marcado, sus pechos descubiertos, y un rostro claramente femenino, Naruto no se alteró.

Los ojos totalmente blancos de la mujer brillaron con fuerza.

"Campe…"

La espada en manos de la mujer monstruo brilló. Naruto se quedó de pie firmemente, levantando la mirada para ver a los ojos a Campe, aunque sea muchos metros más alto que ella.

Naruto podía estimar unos 50 metros.

"Has venido a buscar tu muerte, niño".

El rubio apretó una vez sus puños, haciendo crujir sus huesos con fuerza.

"No moriré sin llevarte conmigo".

Campe sonrió burlonamente, ante la mirada entrecerrada de Naruto.

"Vaya mente la tuya. Soy demasiado monstruo para ti".

Naruto la miró en silencio, con una mirada confundida. Parpadeó una vez, viendo a Campe prepararse para moverse en pocos segundos.

"Créeme que hacerte el amor no es algo que esté en mis planes. Claramente no eres mi tipo de mujer".

"¡No hablaba de eso mocoso pervertido!"

Campe se preparó para atacar a Naruto, que se encorvó un poco y sacó el hacha en su espalda. Un leve aura dorada rodeó la misma, y se preparó el también.

Los Cíclopes se despertaron, y sus ojos vieron a su Carcelera y un rubio a punto de pelear.

Él Cíclope más grande sonrió ampliamente.