Para el primer fin de semana que los hermanos Ouji pasaban en la Capital del Oeste, Celry había organizado un viaje cultural en el cual los chicos conocerían los monumentos más emblemáticos, museos y disfrutarían de un día de descanso después de su llegada al nuevo continente. Sin embargo Tarble tenía otros planes, se despertó en la madrugada para poder tener una video llamada con Gre, era su cumpleaños y no quería perderse de saludarla. Últimamente los mensajes habían sido muy pocos, cuando Gre estaba despierta, Tarble dormía.
—Me está matando estar tan lejos en distancia y tiempo.— Gre hablaba con tristeza .
—No te desanimes Gre, en poco tiempo a mi padre se le baja el coraje o Vegeta hace algo tan malo que nos deportan al oriente. Jajaja no tardará en intentar asesinar a alguien.—
—No hables tan mal de tu hermano, es un buen chico, solo que se quiere llamar la atención. Tal vez necesite una novia.—
—¿Eso crees? Kamisama salve a esa pobre mujer, me parece que tiene un matrimonio arreglado... así que no le interesa buscar nada.—
—Pobre Vegeta, tener tu vida planeada debe ser pesado. ¿Tú no tienes ningún matrimonio arreglado?—
—No por ahora Gre, si Vegeta se muere probablemente me tocaría casarme con su prometida...pero dudo que eso pase, mala hierba nunca muere.—
Gre se quedaba seria, la idea de que si algo le sucedía a Vegeta, el destino de ella y Tarble sería imposible no le agradaba nada.
—¿Por qué tan seria? ¿Te molestó algo?—
—Tarble, y si mejor no dejas que tu hermano compita ni se arrriesgue... no quisiera que tomaras su lugar.—
—¿Lo dices por el matrimonio arreglado?—
Gre se sonrojaba, no tenía una relación formal con Tarble, pero le gustaba mucho y ella sabía que no le era indiferente al Duque. De cierta manera estaban en un nivel similar y probablemente el Rey no desaprobaría una relación entre la hija de un magnate petrolero y su segundo en la línea de sucesión.
—No te preocupes Gre, cuidaré bien de mi hermano, conmigo al mando todo está en orden.—
—YA DUÉRMETE TARBLE, MAÑANA TENEMOS UN DÍA DE EXCURSIONES EN LA CIUDAD.— la señora Celry gritaba a Tarble.
—Oops ya habló la capitana.—
—Si, el del mando ya se va a dormir.—
—Feliz cumpleaños Gre, pronto iré a verte.—
—Gracias Tarble, duerme bien.—
Tarble se recostaba. Entre sus planes para la mañana siguiente, no estaba ir a una tonta excursión con su par de niñeras, tendría un torneo intercontinental de e-games y representaba a su país, con ese dinero del premio podría ir a pasar unos días con Gre sin tener que solicitar nada a su padre, era perfecto. Le pediría salir formalmente. Por ahora debía descansar un poco, cerró sus ojos y cayó en un profundo sueño.
De pronto estaba en la Capital del Este, en la oficina de su padre, salía caminando tranquilamente y observaba gran movimiento, como si se estuviera preparando algo. Preguntaba a una mucama lo que sucedía, pero no le respondía, solo corría haciendo preparativos. Entonces su padre llegaba y lo tomaba del hombro, como dando una condolencia.
—Es hora.—
—¿Hora? ¿De qué?—
—Vamos.—
Tarble abordó una camioneta en la que estaba Vegeta con ropa ceremonial de un funeral, su hermano no le miraba directamente como lo hacía siempre, evitaba todo contacto. Tarble se desesperaba con no saber que sucedía.
—¿Qué sucede Vegeta?—
Su hermano no le contestaba, iba estoico mirando por la ventanilla y el conductor avanzaba. Tarble no lograba distinguir el camino, solo era conducido hasta una capilla en un jardin... era efectivamente un funeral.
Flores blancas adornaban el recinto y la muchedumbre se hacía a un lado para abrir paso al Rey seguido de sus hijos. Todo mundo estaba elegantemente vestido, parecía que alguien de la élite nacional había fallecido y Tarble no sabía quién era, seguramente alguien importante o de la familia ya que asistía su padre y se veía muy afectado. El Rey se acercaba a un hombre que lloraba desconsoladamente y le daba su pésame.
Al principio no lo reconoció pero cuando su hermano se acercó para dedicarle unas palabras, pudo darse cuenta de que era el padre de Gre.
—No pudimos protegerla, lo siento mucho...—
Fue entonces cuando saltándose los protocolos, Tarble corrió hacia la fotografía. ¿A quién no habían podido proteger? Sería acaso... los ojos se le inundaron de lágrimas y el corazón se le partió en mil pedazos. Era la fotografía de Gre, la chica había fallecido y estaba en el funeral de su querida amiga Gre. Tarble dio gritos de desesperación, gritaba si nombre pero nadie parecía escucharlo. Luego escuchó risas, la rubia y su novio estaban allí, se reían del dolor de Tarble y de la muerte de Gre.
Tarble estaba furioso, nunca había sentido tanta rabia y quería destruirlos con sus manos. ¿Cómo podían burlarse en un momento así? ¿Quién los había invitado al funeral de Gre?
En su sueño ató cabos, los culpables eran ellos, de alguna manera Gre no había soportado sus abusos. La sed de venganza recorría todo su cuerpo y corría a golpear al Ten, sin embargo desaparecía entre la multitud, no podía encontrarlo. Entonces Tarble gritaba y gritaba tanto que despertó gritando en su cama, en la capital del Oeste con Celry a un lado tomando su temperatura y atendiéndolo.
—Tiene fiebre.— Celry miraba un termómetro.
—Ya llamé al médico, están en camino.— Nappa colgaba su celular y hacía guardia en la puerta de la habitación.
Unos minutos más tarde el médico revisó a Tarble y diagnosticó una infección en sus vías respiratorias, se cancelaría el día de paseo por la nueva ciudad. Vegeta estaba sonriendo en el umbral de la puerta de la habitación de su hermano.
—No se te pudo ocurrir un mejor pretexto para no salir de niños exploradores. Te felicito hermano.—
—¡Idiota!—
—Tsk... creo que aprovecharé el día entrenando en Kame house... algo así se llama el Dojan donde hace ninjitsu Goku con gente de otros colegios.—
—Uh... ya te hiciste muy amigui de ese tipo... si no sales con chicas y te la pasas pegado de él... sospecharía que lo que te gusta no son las mujeres jajaja.—
—¡CÁLLATE INSECTO! NO PIERDO EL TIEMPO CON MUJERES PORQUE YA TENGO UN MATRIMONIO ARREGLADO QUE DEBO CUMPLIR, NO PORQUE NO ME GUSTEN.—
Al oír el fuerte grito de Vegeta ofuscado, Nappa subió las cejas y se acercó a la habitación de Tarble, la pláticas sobre mujeres siempre eran un chisme jugoso para el guardia de élite, así que decidía participar.
—¿Escuche que hablan de mujeres?—Nappa entrometía su enorme nariz en la conversación de los muchachos. Tarble, aunque estaba algo desmejorado por la fiebre, reía a carcajadas y Vegeta por su parte se sonrojaba a más no poder.
—No importa que esté comprometido príncipe Vegeta, ¿Cree que el Rey únicamente salía con su alteza la reina? Descanse en paz La reina.—
Vegeta daba la espalda y no contestaba, por supuesto que sabía de las mujeres de su padre, en especial una que al parecer tenía toda la vida de ser su amante, incluso mientras estuvo casado con su madre. Un comportamiento que al príncipe le repugnaba, aunque tal parecía que a todos les caía en gracia alguna "travesura" del rey.
—Alguna chica linda podrías conocer, los matrimonios son cosa de nuestro padre, pero los noviazgos están permitidos. Si mi padre me comprometiera, pediría que fuera con Gre... si lo hace con alguna otra chica, probablemente abdicaría por Gre.—
—¡Muy buena elección Duque Tarble! La señorita Zama es hija se una de las mejores familias y no dudo en que El Rey aprobaría su decisión.
Vegeta apretaba los dientes, hasta en eso Tarble tenía mejor suerte, no solamente aprovechaba la oportunidad de hacer lo que le gustaba, competir a nivel profesional y derrotar a sus oponentes sin mostrar su identidad, podía elegir con quien compartir su vida. Sobre todo se había topado con alguien que le agradaba y cumplía los "estándares" de palacio.
—Si, claro... necesitas que papá te de permiso de salir con Gre Zama porque no tienes el valor de declararte tú mismo.— Vegeta estaba harto de que siempre manejaran su vida, así que no se midió y atacó al orgullo de su hermano.
—Lo dice el que no quiere salir con nadie porque es pérdida de tiempo... Apuesto a que no podrías traer a nadie para presentar en casa.—
—¿Quieres apostar?—
—15 grandes qué no traes a nadie al terminar el día...—
—¡Qué sean 30! Y asegúrate de ganar tu torneo para que tengas el dinero listo.—
Vegeta abandonaba la habitación de su hermano y se preparaba para salir, Nappa estaba al tanto de la apuesta, a ese hombre le encantaba ver el mundo arder, así que cubriría al príncipe para que pudiera salir "A un paseo educativo" con él. Mientras Celry se quedaba a cuidar de Tarble.
—¿A dónde lo llevó alteza?—
—A ningún lado, puedes ir a perderte en donde quieras, estaré de regreso a las 6 pm con una chica.—
—¿Se llevará un auto?—
Vegeta iba a decir que si, pero si tomaba cualquier auto disponible, llamaría la atención y no tardarían en hilar cabos cobre su identidad. Era mejor salir a pie... con los 30 mil dólares se compraría un buen auto.
—¡No! Sería demasiado fácil que alguna chica interesada quiera salir con el príncipe más poderoso del mundo... mi encanto basta y sobra.—
—Tenía que ser el orgulloso Príncipe Vegeta, entonces si me permite, salgamos en el auto y lo dejo en la parada del autobús... pero lo seguiré de cerca.—
Vegeta rodaba los ojos, haría algo para perderlo e ir a entrenar, ya para la hora de la comida debería invitar a cualquier chica extraña a su casa... no tenía por que ser difícil. Subió al auto y bajó en la esquina de su casa, Nappa se estacionó al otro lado de la calle para observar los movimientos del príncipe. Vegeta caminaba nervioso de un lado a otro, esperaba poder perder a Nappa, si acaso llegara a entrometerse en el entrenamiento, todo se echaría a perder. Fue cuando se le ocurrió una idea, recordó que a unas calles se hacía una larga fila fuera de un local, se trataba de una famosa cadena de waffles tan exquisitos, que la gente esperaba horas para comerlos. Vegeta corrió hasta donde estaba estacionado Nappa.
—¡Nappa! ¿Ya probaste los waffles?—
—¿Waffles?—
— A dos cuadras y a la derecha, hay una gran fila pero atienden pronto. Quiero unos y compra unos para ti, son los mejores de la ciudad... si tienes suerte podrías encontrar celebridades.—
—¿Celebridades? ¿Estará bien mientras regreso?—
—Si, el autobús llega en 10 minutos... y siempre se retrasa...es suficiente.—
—Está bien.—
El guardaespaldas arrancaba y Vegeta sonreía, había sido muy fácil engañar a ese grandulón. Sabía cómo le gustaba retratarse con influencers y subir fotos a su Instagram, así que la carnada era más que perfecta. El príncipe caminaba para cruzar la calle cuando escucho un claxon y luego una motocicleta derrapaba esquivándolo, perdía el control y acababa cayendo. Vegeta corría a apoyar a la persona que se había accidentado, de todas maneras fue su culpa por ir mirando que Nappa se alejara.
—¿Estás bien?—Vegeta daba la mano a la chica para levantarla.
—¡FÍJATE IMBECIL!—
La conductora se retiraba el casco para despejarse un poco y daba la mano al chico. Vegeta abrió los ojos de par en par cuando notó que se trataba de nada más y nada menos que de la fastidiosa mayor. De inmediato el príncipe frunció el ceño y la jaló con fuerza para poderla soltar rápidamente.
—¡TEN CUIDADO! ¿QUÉ NO VES QUE SOY UNA DAMA?— La chica se limpiaba el polvo y Vegeta en un último apoyo levantaba la motocicleta para orillarla.
—Las damas no gritan en la calle.—
Bulma fruncía el ceño al igual que Vegeta y comenzaba a caminar cojeando siguiendo al muchacho.
—¡Apúrate retrasada!—
—Si no me hubiera caído esquivando a un tarado, podría caminar más rápido... mejor te hubiera atropellado.—
—Debiste hacerlo.—
—¡ESTÁS LO...— Bulma miró su espalda y su cabello, era exactamente la silueta del chico de sus sueños, su corazón comenzaba a latir a gran velocidad. —No puede ser...—
Al escucharla, Vegeta se puso nervioso... seguramente esa chica había visto que enviaba a Nappa por waffles... su identidad había quedado expuesta. ¡Estúpida caballerosidad! Debía dejarla tirada y huir del lugar.
—Escucha... pagaré los daños de tu motocicleta.— Vegeta volteaba a ver a Bulma. —Pero por favor...—
—Auch—Bulma intentaba seguir el paso pero estaba lastimada de una pierna y Vegeta noto que el pantalón de Bulma se impregnaba de sangre.
—Estás herida... —Vegeta sacaba su celular para ubicar un hospital cercano. —No queda lejos.—
—No es necesario que me lleves, yo puedo ir sola.—
—Además de Vulgar eres bruta, no puedes conducir lesionada.—
Vegeta, siguiendo su instinto, ayudó a Bulma a subir a la motocicleta y se dirigió directamente a emergencias. La cargaba hasta la sala de espera, le apoyaba a sentarse en una sala y caminaba hasta la mesa de registro para apoyarla con su ingreso.
—¿Nombre de la paciente?—
—¿Nombre?— Vegeta volteaba y gritaba a Bulma. —¡MUCHACHA! ¡MUCHACHA AZUL!—
—¡AY PERO QUE GROSERO! POR SI NO LO SABES MI NOMBRE ES BULMA.—
—¿Apellido?—
—¡TU APELLIDO!—
—¡BRIEFS, SOY BULMA BRIEFS!—
—¿Cómo se accidentó la paciente?—
—Eh... Bueno... yo tengo la culpa, crucé...—
Al escuchar al tonto chico guapo dar una declaración que lo inculpaba, Bulma se puso de pie como pudo y se acercó al mostrador.
—Yo venía a exceso de velocidad, el joven me ayudó a levantar y amablemente me trajo a emergencias.—
—Muy bien señorita, tome asiento, en un momento vienen por usted.—
Vegeta sirvió de apoyo nuevamente para Bulma y se sentó junto a ella en las sillas de la sala de emergencias.
—¿Por qué mentiste? Eso no fue lo que pasó.—
—¿Por qué? Si te inculpas en un accidente con lesiones te meten preso. ¿No lo sabías?... tu no eres de aquí.—
Vegeta creyó que la peli azul lo ubicaría al menos de vista, llevaban algunas materias juntos y era amiga de su hermano, se parecían lo suficiente como para que lo reconociera. Bulma lo miró nuevamente, entre todo el alboroto y la sorpresa de la silueta del chico ni siquiera le había puesto atención. Fue entonces cuando lo reconoció.
—¡YA LO SÉ! Ya se quien eres.—
—¿lo... sabes?—Vegeta pasó saliva, esa mujer era inteligente, quizá con el accidente te se había atontado un poco, pero seguro ya sabía su verdadera identidad.—
—Si... eres el fantasma de la ópera... y tu nombre... ¿Es Vegeta verdad?—
Bulma reía y Vegeta se quedaba frío, pensó que indudablemente ella sabía que él era el príncipe, sin embargo, lo recordaba de la obra de teatro, nuevamente respiró hondo.
—¡DEBEMOS ENSAYAR NUESTROS PAPELES! No me gusta quedar mal y justo iba a una clase de canto y actuación. Tendremos que tomarnos muy en serio. Si quieres puedes acompañarme a mis clases particulares ya que también protagonizas la obra... pero no dejaré que te enamores de mí, aunque me encuentres muy atractiva.—
—...—Vegeta apretaba los dientes y volteaba hacia el otro lado mientras cruzaba los brazos, en ese instante solo pensaba en lo vulgar que era esa mujer y en lo mucho que gritaba.
—Señorita Briefs, ¿puede por favor pasar a la silla de ruedas?—
Bulma se levantó con ayuda de Vegeta y se sentó en la silla de ruedas, Vegeta se quedó parado mirando como desaparecía detrás de la puerta de urgencias. Camino hacia la salida y sintió las llaves de la motocicleta de Bulma. Salió a estacionarla correctamente y regresó al mostrador con la intensión de dejar sus llaves e irse. Pero algo no le permitió hacer tal cosa, después de todo era el responsable de su accidente y lo había salvado de un cargo de lesiones...probablemente perdería sus 30 mil y un día de entrenamiento, pero daba igual, la esperaría hasta que saliera.
Pasó algo así como una de una hora, Vegeta esperaba sentado en la sala de urgencias, de vez en cuando miraba los textos enviados por Nappa, Tarble, Goku...la verdad no tenía ganas de contestarle a nadie. ¿De verdad importaba dónde estaba? Ganar la apuesta se habia vuelto un asunto secundario, pagaría lo que fuera y soportaría a Tarble burlándose un rato.
Dos personas entraron corriendo a la sala de emergencias, una señora rubia de mediana edad con un peinado alocado y un señor mayor. Ambos se veían muy preocupados, se acercaron al mostrador y preguntaron por Bulma. Vegeta notó que se trataba de sus padres, no pudo con la vergüenza de haberles causado problemas y se levantó para retirarse, al menos al salir la mujer ya no se tendría que ir sola... después le daría las llaves de su motocicleta, diría que tuvo que irse y se olvidó de dejarlas. Justo cuando se alejaba escucho su nombre.
—¡VEGETA! ¿A DÓNDE VAS?—
—Ash... cómo grita.—
El chico se quedó inmóvil sin mirar directo a la chica, sacó las llaves de la motocicleta y rápidamente extendió su mano en dirección a Bulma, se sentía totalmente fuera de lugar, ni siquiera debería estar allí, no entendía como él, el príncipe mas poderoso del mundo, el hijo del rey que gobernaba con brazo de hierro, al que todos temían por su forma hostil de solucionar las cosas, estaba esperando a saber sobre el estado de salud de una tipa que no le importaba y quien únicamente era una insignificante compañera de colegio.
—¡Oh hija, te pusieron el Regen B5, eso quiere decir que tuviste al menos un esguince de grado 2, fue grave! En casa tengo la versión 6 en Beta, de una vez lo probamos, aumentaría la velocidad de regeneración al menos un 13%.—
—¿Qué? ¿Un regenerador?— Vegeta volteaba sorprendido a mirar la pierna de Bulma, esta portaba un aparato ortopédico en el pie parecido a una férula para esguince pero se veía un poco más gruesa y con un panel.
—Papá, el es Vegeta, es mi compañero de clases y me trajo a emergencias luego del accidente.—
—Ay pero si es un Joven muy apuesto, es igualito a los muchachos que miro en las series orientales. No cabe duda que cada día mejoras en tu gusto Bulma.—
—¡MAMÁ!—
—Así que ayudaste a mi hija a llegar a emergencias, te lo agradezco muchacho ¿Cómo puedo pagártelo?—
—¿Eh? ¡NO! En realidad todo esto fue mi cu...—
—¡NO!— Bulma interrumpía. —Lo que Vegeta quiere decir es que agradecería mucho acompañarme en mis clases de actuación y canto, es que es mi coprotagonista de la obra y quedamos para ensayar.—
—¿Qué? Pero si a mí no me importa ensayar.—
La mirada de Vegeta hacia Bulma era fuerte y con mucha ira, ¿Quién se creía ella para estar hablando por él? Estaba de acuerdo en que no quisiera que fuera a prisión, pero en realidad eso le daba igual. No le molestaba pagar una fianza.
—Ni hablar Bulma, mandaré por tu maestra y ensayarás en casa.—
—En serio estoy bien papá, podemos llegar.—
—Yo prepararé comida oriental, es mi oportunidad de que alguien pueda decirme si mi galbitang en verdad es delicioso.—
—¿Ga... lbintag?— Vegeta comenzaba a salivar, era uno de sus platos favoritos.
—Mamá, todos sabemos que eres la mejor chef de de la capital del Oeste, no es momento de presumir.—
—¿Tú mamá es chef?—
—Si, es su hobbie, no necesita trabajar así que se la pasa cocinando en casa... no sabes lo que me cuesta no engordar por su culpa.—
—¡Si!... ensayemos en tu casa.—Vegeta estaba completamente atraído al galbintag que había prometido la señora Briefs, aguantar a la fastidiosa sería un pequeño sacrificio por probar esa delicia.
Al salir de emergencias, Bulma apretó un botón en su motocicleta y lo convirtió en cápsula, Vegeta quedó sorprendido, la tecnología de cápsula aún no llegaba a su país, era la solución perfecta para los problemas de estacionamiento, logística y un gran avance para la reducción de emisiones. Más grande fue su sorpresa al enterarse que el padre de Bulma era el inventor de toda esa tecnología, no solo de regeneración sino de las cápsulas y muchas cosas más. No podía evitar pensar como él futuro dirigente de su país y de alguna manera negociar las tecnologías del Dr. Briefs, si no fuera porque debía permanecer su identidad oculta.
—Pareces fuerte muchacho, no se si hagas artes marciales, tengo un invento que me gustaría probar.—
—¡Papá! Deja de molestar a Vegeta, se supone que va a ensayar conmigo.—
—Hmm... ¿De qué invento habla?—
Vegeta ignoró a Bulma mientras seguía al científico al laboratorio, tenía curiosidad de su invento relacionado con las artes marciales, tal vez podría mejorar rendimiento de alguna manera, era grandioso.
—¿Has entrenado alguna vez en montañas?—
—Mi ciudad es más alta, pero no he hecho campamentos.— Vegeta se apenaba, sus soldados entrenaban a nivel del mar y en montaña, pero él no tenía permitido salir a ese tipo de entrenamientos. Aún así era el mejor, si pudiera tan solo entrenar en diferentes alturas, podría ser imparable.
—Bien, sígueme entonces.—
El Doctor Briefs abría una puerta que conectaba al laboratorio, se trataba de un cuarto anexo con un panel de control al centro y nada más, la puerta era muy gruesa y el piso se veía muy resistente también, algunas cámaras estaban dispuestas al rededor de la habitación, el príncipe observaba con detenimiento todos los detalles, pero no ente. El por qué pasaban a ese lugar.
—Te presento la primera cámara de gravedad en el mundo, aquí puedes experimentar un aumento de gravedad significativo, también se crea presión y tu cuerpo se esforzará mucho más para poder mantenerte en pie, una vez que domines la gravedad aumentada, serás muchísimo más rápido. ¿Te gustaría probarla?—
—¿Bromea? ¡Por su puesto!—
No podía ser mejor, un entrenamiento de montaña se quedaba corto con la potencia de la cámara de gravedad, el padre de Bulma salió de la habitación y desde una computadora externa encendió la máquina con su conejillo de Indias dentro. Bulma llegó a toda prisa al laboratorio sobre un scouter flotante, sabía que su padre estaba loco y sospechaba que Vegeta también era un desquiciado, pero comprobaba que igual era un tonto. Estaba arriesgando su vida y los Briefs no tenían una idea de quién estaba en su invento.
—¡Papá! ¡Esto es muy peligroso, no sabemos si Vegeta resistirá tu invento!—
—Es un chico muy fuerte, míralo, está caminando como si nada a 3G.—
—¡Aumente una más! Esto apenas es el calentamiento.— Vegeta comenzaba a ejercitarse calentando sus músculos, al ver el entusiasmo de Vegeta, el Dr Beiefs decidió enviar un regalo más.
—Te mandaré unos drones, cortesía de Bulma, el objetivo es que los desactives aparentando el botón rojo... ¡Ten cuidado porque atacan!—
—¿Bulma?— Vegeta se sorprendía, para él era solo una nerd fastidiosa, pero al ver salir los drones una nueva faceta de la joven se revelaba. Igual le podía aer útil a su entrenamiento.
Mientras Bulma miraba asustada, su padre sonreía y activaba dos drones a la cámara de gravedad, Vegeta al principio se movía lento, pero comenzaba a habituarse a la cámara, entonces pudo perseguir a los drones hasta que éstos comenzaban el modo hostil y atacaban al joven, Vegeta esquivaba para evitar ser golpeado por los robots, estaba teniendo el mejor día de su vida, pronto olvidó la molestia por no haber podido llegar con Goku y sus amigos, entrenar en la cámara de gravedad era muchísimo mejor.
Bulma por su parte ponía atención en sus robots y se sentaba en su computadora para tomar mediciones y datos de los drones, pronto estaba programándolos para mejorar la resistencia de sus preciados inventos, al inicio eran muy superiores a Vegeta, pero conforme pasaba el tiempo el muchacho dominaba el algoritmo de movimiento, tenía que irlos mejorando si no quería que terminaran rotos.
—Ese muchacho aprende rápido y es muy resistente, vamos a tener mucho trabajo.— El padre de Bulma reía mientras la chica se concentraba en las órdenes de los drones. El ensayo había pasado a segundo plano, estaba completamente enfocada en retar a Vegeta.
—¡A comer!—
La madre de Bulma llamaba a todos a la mesa, entonces el De. Briefs dio aviso a Vegeta quien accedió a regañadientes, no podía creer lo emocionante de su entrenamiento, estaba agotado. En una hora entreno lo que hubiera tomado días. Estaba deseoso de estar allí todo el tiempo.
—Espero que te guste, lo aprendí en mi curso de comida oriental.—
La señora Briefs servía un festín digno de la realeza, era mucho más de lo que Vegeta podía esperar, comenzaba a probar de todo y no mencionaba ni una palabra, su apetito era voraz y los padres de Bulma estaban complacidos y agradecidos con el joven.
—Muchas gracias por cuidar de Bulma, ya le he dicho que no conduzca tan rápido.—
Al escuchar al Dr. Briefs, Vegeta se atragantó y dejó de comer, en realidad no había sido culpa de Bulma, sino de su distracción. No soportaba mentir más, entonces se dispuso a contar la verdad.
—En realidad...—
—Ya revisé la cámara y sensores de la motocicleta y si Bulma hubiese respetado los límites de velocidad, no te hubiera puesto en riesgo de ser atropellado, discúlpala de verdad... Y Bulma, la motocicleta queda castigada hasta que aprendas a conducir con precaución.—
—¡Papá!—
—Yo... Yo me distraje también... —
—Bueno sigan comiendo, afortunadamente no pasó nada grave.— La madre de Bulma aligeraba el momento tenso y servía más comida. La peli azul miraba a Vegeta y sonreía tiernamente. Sabía que estaría castigada, pero seguramente en unos días tendría su motocicleta nuevamente.
Por su parte, Vegeta se ponía algo tenso y nervioso, ninguna chica le había dedicado un gesto como el de Bulma o tal vez el no había visto a ninguna ya que no le interesaba perder el tiempo. Se sentía raro y le incomodaba, así que decidió olvidarlo y concentrarse en acabar su plato de Bulgogi.
—¿Y? ¿Cuál es el veredicto? ¿Te gustó mi comida joven Vegeta?—
—Mamá, ¿Que no ves cómo lo disfruta? Yo pienso que si le gustó.—
Vegeta no dijo nada, pero siguió comiendo a manera de aprobación, los Briefs soltaron una risa y el ama se llaves llegó al comedor seguida de la profesora de canto y actuación.
Rápidamente Vegeta y Bulma se reunieron con la artista y comenzaron su ensayo, la verdad era que a Bulma le parecía pérdida de tiempo el practicar artes, pero no haría el ridículo, así que como en todo lo que hacía, destacaría con el papel que le tocó representar. Vegeta por su parte, no le tomó la mayor importancia, sabía que era un gran actor ya que había desempeñado un personaje toda su vida por complacer a toda una nación ¿Qué retos le podría dar una obra escolar?
—Bien, las partituras son para tenor y soprano, ¿Alguno de los dos canta?—
—Yo no, pero me esforzaré.— Bulma contestaba con una mirada agresiva, era un reto para ella y llamó la atención de Vegeta al estar tan decidida a dominar algo nuevo.
—¿Y usted joven?—
—¿Yo? No haré ridiculeces, playback.—Vegeta se recostaba escuchando una y otra vez la melodía, como miembro de la realeza tenía entrenamiento en artes, la música era una materia obligada, así que entendía de lo que estaban hablando e incluso conocía el repertorio, pero no le interesaba poder nada de atención.
El príncipe se percató de la hora, era demasiado tarde para salir a buscar cualquier chica para ganar su apuesta, miró a Bulma y se dijo así mismo que no importaba si la utilizaba, algo le hacía pensar que no diría nada, quizá podría manipularla con algo, pero ¿Que? No la conocía tan bien y no había manera de chantajearla. Así que se resignó, tal vez tendría que pagarle ese dinero a Tarble y aceptar que era un idiota.
—Me voy a casa.— Vegeta tomó su chaqueta y salió de la sala de música improvisada en la casa de Bulma.
—No, espera, te llevaré ¿Dónde vives?—
—No, no hace falta.—
—No conoces la ciudad, apuesto a que no sabes ni dónde estás.—
Vegeta no entendía por qué se preocupaba por él, solo era su compañero de algunas materias y lejos de estar molesta por haber tenido un accidente, quería ayudarlo a no perderse. Definitivamente era una chica muy tonta.
—No la conozco, pero para eso está el celular.—Vegeta ponía la dirección de su casa en el buscador y sonreía, estaba muy cerca, podía llegar caminando.
El príncipe no se detuvo a despedirse de nadie, salió andando siguiendo el GPS mientras Bulma lo encaminaba apoyándose en sus muletas, no era algo que la chica haría de manera habitual, pero la forma de Vegeta era exacta a la de la silueta misteriosa, además se había quedado a ayudarla pudiendo irse y continuar con su día. La intrigaba su comportamiento y sentía que había mucho que decir, sin embargo no podía decir nada.
Justo en el momento que Vegeta se dirigía al jardín frontal, un auto estacionaba estorbando el camino del príncipe y una mujer bajaba del deportivo.
—Ay perdón!— la joven se excusaba con el príncipe, quien apenas si la vio, la actitud de Vegeta molestó a la chica y ésta se aclaró la garganta. —Hm Hm.. Dije.. ¡PERDÓN! ¿ESTÁS SORDO O QUÉ TE PASA?—
—Hm— Está vez, Vegeta no pudo evitar voltear a ver a la chica, se trataba de una universitaria con una larga cabellera rubia, tenía el mismo porte agresivo y vulgar que su compañera de clases, pero al ser mayor que él, Vegeta no le contestó con un grito como podía hacer con la gente de su edad o menor, maldita educación oriental.
—¿Eres amigo de mi hermana? ¡Ay no me digas que por fin dejó a ese Yamcha y ahora sale contigo!—
—No es mi amigo y ya se iba.— Bulma se molestaba con Tights, su hermana mayor, no entendía el por qué se sentía así, hizo un berrinche y dio un pisotón con su pierna en recuperación. —¡Auch!—
—¡Mujer inútil! Con esa pierna no.— Vegeta regresaba y cargaba a Bulma en contra de su voluntad, se sentía tan extraño como familiar, había sido un día totalmente loco y era mejor terminarlo. Dejó a Bulma en la banca de la entrada principal y se dio la media vuelta caminando a paso firme.
—¡Espera! Te llevo a tu casa, ayudaste a mi hermana y es lo mínimo que puedo hacer.—
Vegeta miraba a Tights, sin decir palabra subió al biplaza, tenía la extraña sensación de que si regresaba una vez más al lado de Bulma no se iba a querer ir, algo le recordó a la chica de sus sueños, esa que había estado perdiendo una y otra vez, ese sentimiento de protegerla lo invadió. Era mejor irse. Tights subió al lado del conductor y arrancó su deportivo.
—Vaya vives cerca, pero de todas maneras te llevo es aproximadamente un kilómetro caminando.—
—...—Vegeta como era su costumbre no contesto, miro hacia la ventana para no tener ningún contacto con la universitaria.
—No hablas mucho, pensé que por ser el príncipe Vegeta ibas a ser más simpático.—
—¡¿QUE?!— Vegeta volteaba boquiabierto, ¿Cómo lo supo? Había pasado desapercibido por días.
—Jajaja, cuando estuve de viaje en la capital de este, te ví en una fiesta de cumpleaños...¿recuerdas?.—
—Iba a fiestas cada fin de semana...—
—Fue hace poco más de un año, casi arrojas a alguien desde un balcón por querer obligar a una chica a besarlo.—
—... si, también te puedo arrojar si gustas.—
—Si vas a defender así a Bulma te apoyo.— Tights sonreía.
—¡¿yo?! ... estás loca.—
—Si puedo presumir de algo es mi buena intuición.—
—¿Si? Pues intuye que si dices algo sobre saber quién soy a tu hermana o a quien sea, no dudaré en matarte.—
—¿Por qué te interesa guardar tanto tu identidad? ¿No es genial ser un príncipe?—
—¡NO!—
—Bien, pero ¿Qué gano a cambio?—
El deportivo aparcó enfrente de la casa de Vegeta, el príncipe callado miraba al frente, mientras Tights sonreía, era una chica inteligente y sabía que llevaba ventaja, además de descubrir la química entre el joven heredero y su hermana, también sabía su identidad. Vegeta tenía que jugar bien sus cartas, entonces con media sonrisa la invitó a pasar a su casa.
—No seria educado de mi parte si no te invitara a pasar por algo de té.—
—¿Té? ¿Guardo un chisme jugoso y todo lo que me ofreces es té? Al menos soyu...—
—¡¿Vienes o no?!—
La rubia subió los hombros y bajó del auto, Vegeta le ofreció su brazo y entraron juntos a la propiedad, los ojos del príncipe apuntaban como águila hacia su presa. Lo había logrado, llevar a una chica para el final del día. Tarble y Nappa quedaron estupefactos, pensaban que seguramente pagaría a cualquier mujer que quisiera ir con él a su casa, pero no se imaginaron que llegaría con una chica tan espectacular.
—¿Ganaste tu torneo hermano?—
—Si...—Tarble asentía sin dejar de mirar anonadado.
—Soyu para la señorita.—
—En seguida.— Nappa corría al bar, pero no esperaba que llegara la anciana molesta a acabar con su fiesta.
—¿Cómo que soyu? ¿Es usted mayor de edad señorita?— Celry con su mal genio y peor cara irrumpía en el recibidor escaneando a la hermosa rubia que acompañaba a Vegeta, era evidente que se trataba de una mujer joven pero varios años mayor que el príncipe.
—Pfff, claro, tengo 21 años.—
—Bien, pues el joven príncipe tiene 17, así que no es legal que salga con el.— Celry cuál perro guardián cruzaba los brazos imponiendo su presencia.
—Tranquila anciana, yo no soy el crush de tu jefe, esa es mi...—
—¡NADIE!— Vegeta interrumpía a Tights, no tenía ningún tipo de tensión romántica con nadie, Bulma ... solo, era... una compañera y quizá sentía culpa por haberla hecho caer. ¿Gustarle? ¿La fastidiosa? ¡Jamás!
—¡Oye! ¡Entonces hiciste trampa!— Tarble enfadado reclamaba a Vegeta.
—No, la apuesta era traer una chica al final del día, no traer el amor de mi vida. Así que legalmente, yo gano.—
Tarble sacaba su teléfono y abría una app, luego de algunos movimientos el mobil de Vegeta aviso una notificación. La transferencia había sido exitosa.
—Querías ganar algo, ¿están bien 3 grandes?—
—Ah... ya veo, que sean 6.—
—¡Es excesivo!—
—Quieres que no hable... eres muy amable, acepto 10.—
—Maldita serpiente... está bien serán 10 y ni un dólar más.—
—10 mil dólares a mi cuenta... está bien por ahora.—
Una vez hecha la transferencia Tights salió dando saltitos de la casa del príncipe, por su parte Vegeta disfrutaba de 20 mil más en su cuenta, había sido tan fácil, quizá debería apostar más seguido.
—¡Espera! Algo me dice que estuviste con alguien y no fue precisamente esa chica... por cierto... me recuerda a alguien.—
—Tarble... Obviamente te va a recordar a alguien, es una rubia tonta y básica igual a todas las mujeres de acá, todas son iguales.—
—En verdad siento que la he visto en algún lado.—
—No seas idiota, es una tipa igual a cualquiera.—
Vegeta subía las escaleras, no quería que Tarble pensara de más, había un cierto parecido entre Tighs y Bulma, al fin y al cabo como hermanas compartían ADN, pero eran lo suficientemente diferentes como para no relacionarlas de inmediato. El solo pensar en Bulma hacía que su corazón latiera más fuerte, el príncipe sacudía la cabeza, se sentía extraño y aspiraba el rastro de perfume que llevaba en su ropa.
Se echó en la cama boca arriba y se convencía a sí mismo de que eran solo tonterías, cosas de la edad, pérdida de tiempo. Debía concentrarse en lo realmente importante, el campeonato regional y llegar a los mundiales. Si lograba ser el mejor del mundo, acallaría a su padre y a todo su país, quería y necesitaba ser alguien por mérito propio, no por haber tenido la suerte o desdicha de haber nacido príncipe, sino por ser el mejor combatiente mundial.
Continuará
