Bulma tenía un montón de trabajos escolares pendientes, se suponía que iría a ensayar una hora y regresaría a casa a terminar sus deberes, sinceramente quería salir con Yamcha pero éste le había cancelado, dijo que pasaría todo el fin de semana ayudando a su madre en el restaurante. Menos mal Vegeta apareció. Bulma sonreía y un suspiro la hacía caer en cuenta de lo que estaba sucediendo.
—¿Qué te pasa? No seas tonta Bulma Briefs... eso... está mal.—Se susurraba a sí misma, no podía olvidar lo atento que fue al cargarla a fuerzas cuando pisó con su pie esguinzado. Sacudía la cabeza, igual Yamcha era muy atento y excelente novio, era trabajador y siempre estaba al pendiente de su madre, le era fiel y hacían linda pareja. ¿Cómo podía reclamarle si tenía una situación económica complicada?
Tomo su celular y decidió escribirle a su novio, últimamente había borrado la confirmación de lectura, así que no podía saber si ya había visto sus mensajes. Los entrenamientos, la escuela y el trabajo en el restaurante debían ser una pesada carga, ahora también tenían lo de la obra escolar, aunque a Yamcha no le importaba mucho, seguramente improvisaría sus líneas o traería notas para decirlas. Ya podrían cortar un poco su papel, era la estrella del equipo de Base ball, así que cualquier cosa que hiciera sería motivo de celebración.
Bulma: Yamcha, ¿Cómo estás? Yo estoy bien... Bueno, tuve un accidente y estuve un rato en el hospital, pero estaré bien gracias al regenerador que inventó mi papá.
El mensaje llegó pero no fue leído, o quizás si, no hubo respuesta y no valía la pena esperar despierta, así que dejo todas sus cosas y se dispuso a descansar. Cerraba los ojos y todo lo que podía recordar era a Vegeta con su cara de gruñón. La próxima vez programaría los drones para ser más rápidos, un par de ajustes en los motores y vencerían más fácilmente la gravedad aumentada. Seguramente le encantaría entrenar con algo más retador.
El sueño llegaba y se veía a ella misma caminando en una playa, saltaba divertida y siguiéndola estaba Vegeta, ella lo animaba a jugar en la orilla del mar, pero él seguía caminando lento, como si la cuidara. De pronto el clima cambiaba, el sol se perdía y se cubría todo de nubes negras, las suaves olas comenzaban a golpear la tierra violéntente y Bulma volteaba buscando a Vegeta. No aparecía por ningún lado, el viento golpeaba fuertemente y levantaba el agua y la arena. Bulma era arrastrada hacia el mar, no tenía la sificiente fuerza para salir de allí.
—¡VEGETA! AYUDAAAA.—
Bulma gritaba su nombre una y otra vez, estaba muerta de miedo y no podía salir, no podía respirar. Unas manos alaban de ella hasta el fondo océano, sintió como se hundía en el agua salada y caía sin caer del todo. Trataba de salir cuando la vio. Una mujer de fuerte mirada, con largo cabello oscuro y piel sumamente pálida estaba frente a ella. La mujer portaba una banda real, algunas joyas y la mirada perdida.
—¡Sálvalo!—
La mujer señalaba a una dirección y Bulma volteaba, era Vegeta, estaba inconsciente dentro del océano, Bulma nadaba y no podía llegar, el aire se le acababa, parecía estar cerca pero estaba tan lejos.
—Lo siento.— Bulma se detenía, sentía que estaba muriendo y sus fuerzas se acababan.
—¡No te des por vencida!— Su amiga Milk aparecía junto con Lázuli en forma de sirenas, la tomaban de los brazos y nadaban hasta Vegeta.
—Si te das por vencida ¡Te mató!—
Lazuli empujaba a Bulma para llegar a Vegeta, Bulma se estiraba y lo tomaba del brazo, la mujer pálida la guiaba a la superficie pero se sentía tan pesada y tan débil.
—Sálvalo, yo te indico el camino.—
—¿Cuál camino?—
Bulma se perdía y soltaba la mano de Vegeta, el mar estaba oscuro y ella estaba totalmente desorientada, todo lo que sentía era culpa por haber soltado la mano de Vegeta. Bulma despertó en su cama sollozando, ya había amanecido, se le había hecho tarde pero era domingo. Se sentó en su cama y una profunda tristeza la inundaba, ¿Que significaba esa pesadilla? ¿Acaso ella le causaría daño a Vegeta? Ya había estado a punto de atropellarle, el no se había fijado pero ella tampoco iba con precaución, fue una suerte el que ella se lastimara solamente un tobillo, podría haber costado la vida de alguno.
La chica miraba su celular, por fin aparecía un mensaje de Yamcha, rápidamente abrió su app para leer la respuesta de su novio.
Novio: Hola Bulma, que mal.
—¡¿ASÍ NADA MÁS ?! ¡YAMCHA IDIOTA!— Bulma arrojó su celular y sonó con un montón de notificaciones, quizá era Yamcha nuevamente. Bulma respiró y se levantó por su móvil para revisar lo que le había llegado.
Goku:¿Cómo estás? Vegeta me comentó que te caíste, pasaré por Milk y nos veremos en tu casa... ¿le dices a tu mamá que si puede hacer panqueques? Es que le salen muy buenos.
Mensaje de LAS 3 FABULOSAS
MILK: ¿Cómo estás @Bulma? Goku me dijo que Vegeta le dijo que te caíste de la motocicleta.
LAZULI : ¿Qué? ¿Vegeta le dijo? ¿Ese idiota?
MILK : Creo que estaban juntos.
LAZULI: NOOOO @Bulma por favor dime que no estabas con ese. ¡Te lo prohíbo! Todos menos ese
MILK: Esta guapito...
LAZULI: Está idiotito
MILK: Iré con Goku a ver a @Bulma, ¿vienes @Lazuli?
LAZULI: Saliendo... me lleva mi hermano.
—Ay no...— Bulma dejaba su celular sobre el taburete y se apresuraba a arreglarse, ya iban sus amigos en camino a verla, se sentía agradecida de que se preocuparan pero por más que no quería estar enfadada con Yamcha, éste no hacía más que provocarla. ¿Qué mal? Como si le dijera que había perdido un lápiz...
Al poco rato llegó Lázuli, Goku vivía muy lejos y aún pasaba por Milk, así que tardaría un poco más. La rubia entró pisando firme hacia Bulma, la peli azul abría tremendos ojos al ver a su amiga enfadada y es que cuando Lázuli se enfadaba, hasta los demonios temblaban.
—¿Por qué? ¿Por qué el más pedante y gruñón de la escuela?—
—Ay Lázuli, yo creo que aunque se vea como una persona dura, por dentro es un buen chico.—
—¿Buen chico? ¡¿QUÉ TIENE DE BUENO VEGETA OUJI?!—
—Ay pues... estuvo en hospital esperándome todo el tiempo, pudo haberse ido.—
—¿Cómo es que estaba contigo esa sabandija?
—Pues... iba a mi ensayo en mi motocicleta, un poco rápido y Vegeta estaba hablando con alguien en un auto raro, atravesó la calle y al quererlo esquivar me caí.—
—¿Ves? ¡TE ACCIDENTASTE POR SU CULPA! ¡No es más que un mafioso y lo que no quería era que hablaras! Tal vez te silenciará si no haces low ue dice ahora que crees que le debes un favor.—
—No exageres Lázuli, pienso que es un chico amable.—
—Yo creo que le conviene a Bulma, tiene clase y buen trasero.— Tights hacia su intervención en la plática de su hermana y su amiga. —Trataría a Bulma como una... princesa.—
—¿Qué? ¡ESE TIPO ESTÁ LOCO!, me amenazó y sus ojos de rendija eran demoniacos.— Lázuli se enfadaba con Tights por aprobar algo entre Vegeta y Bulma.
—Dale tiempo, te va a sorprender hermanita.—Tights miraba sus uñas y saltaba a abrir la puerta, Goku y Milk llegaban a ver a Bulma.
—¡Bulma! ¿Cómo estás? ¿Tu lesión compromete tu participación en el próximo debate? ¿Podrás cantar y actuar en la obra escolar?— Milk con todo su instinto maternal se preocupaba por su amiga, llevaba una canasta llena de remedios orientales, caseros y medicamentos, así como bocadillos y juegos de mesa.
—Vamos Milk, Bulma es hija del Dr. Briefs, seguro algún invento suyo le ayudará a recuperarse.—Goku desaceleraba un poco a Milk.
—Muchas gracias amigos, estaré bien en unos días debido al Regen B6 que me puso mi papá.—
Panchy llamaba a desayunar a los chicos y feliz servia panqueques, omelets, avena y un sin fin de delicias a los visitantes. Amaba ver a sus hijas felices y rodeadas de personas que las querían. Bulma y los demás aprovecharon para hacer sus deberes y planear la obra escolar, Lázuli estaba a cargo de la dirección y ensayaba con Bulma, además Milk y Goku, con la ayuda de Tights, planeaban los efectos especiales y la guía musical que llevarían. Fue una mañana muy productiva, Bulma estaba feliz pero no podía dejar de mirar su teléfono. Yamcha era el gran ausente y ni sus luces.
De pronto llamaron a la puerta, la señora Briefs abrió y un mensajero entregó un ramo de 25 rosas amarillas envueltas en un papel verde agua. Era una entrega para la señorita Bulma. La peli azul se sonrojaba, después de todo Yamcha no se había olvidado de ella, este detalle hacía que todo el enfado se fuera. Miraba la tarjeta y solo decía, "recupérate pronto", sin firma, lo que le parecía raro, ya que Yamcha era de los que autografiaban todo. Respiró hondo, subió los hombros y sonrió, seguro las pidió por internet y olvidó fírmalas, estaba muy ocupado.
El día se pasó más rápido de lo que se imaginaban, los chicos se iban a sus casas y Bulma se preparaba para ir a la cama, no sin antes pensar en su sueño del día anterior, había ya olvidado gran parte pero el rostro de esa mujer era muy particular. Tomo una hoja de papel y trató de dibujarla, la garabateaba lo mejor que recordaba y la banda real era importante, sabía que la había visto pero no ubicaba de donde.
—¿Quién eres y de qué quieres que salve a Vegeta?— la idea daba vueltas en su cabeza, pero eso no impedía que consolidara el sueño rápidamente.
A un kilómetro de distancia, Vegeta terminaba sus tareas y decidía entrar a echarle un vistazo al Instagram de Bulma, aunque había un problema, no tenía una cuenta propia, era la casa real y ya. Las redes sociales estaban deshabilitadas para el príncipe, a pesar de tener muchos seguidores, él no las manejaba. Se cruzaba de brazos y fruncía el ceño, ni siquiera tenía la contraseña de sus redes sociales, era un engaño, la gente creía que les contestaba... cosas que jamás diría. Si tuviera la oportunidad de responder, les diría que se murieran o que no le importaba. Pronto recordó que su hermano si contaba con un perfil, el de su usuario para los juegos, otra de las libertades que Tarble disfrutaba y a Vegeta se le negaban. Podría hacer un perfil falso pero la estúpida Celry lo descubriría rápidamente, era hora de utilizar las habilidades de su hermanito.
—Tarble, ¿Sigues despierto?— Vegeta susurraba para no ser descubierto por su celadora.
—Si, voy acabando mis deberes ¿Qué pasa?—Tarble abría la puerta de su habitación y Vegeta se colaba.
—¿Puedo usar tu Instagram?—
—¿Qué? Pero si a ti no te importan esas cosas.—
—¿Puedo? ¡¿Si o no?!—
—Si... pero estas muy raro.— Tarble accedía a su VPN y tras algunos clicks estaba en su cuenta personal de Instagram, con su perfil alterno al de su perfil de jugador.
—¿Cuántas cuentas tienes?—
—Mmm tengo 5 pero manejo 2, la de la casa real, duque Tarble y T0Vi_Gamer la manejan las agencias.—
—Pierdes mucho el tiempo.—
—¿Qué quieres ver?—
—A... — Vegeta se detenía, si decía que quería ver directamente a Bulma, Tarble descubriría que con la chica que estuvo había sido ella, si pedía a Tights, seguro saldría con Bulma y quedaría al descubierto.
—A Lazuli...—
—¿Qué? La güerita... pero si ella...—
—...—Vegeta fruncía el ceño y bufaba. —No pienses que me gusta, me molesta y quiero darle una lección.—
—Ah... yo diría que tienes buen gusto hermano, es muy hermosa aunque prefiero las chicas orientales.—
—¡Muéstrame su perfil y ya!—
—Así que te gustan las rubias... quién lo diría.—
Tarble rápidamente accedía al perfil de Lázuli, era privado y no la había agregado, mando la solicitud desde su perfil personal secreto y de inmediato apareció la sugerencia de agregar a Bulma y Milk.
—¡A ellas!, también a ellas agrégalas, las vigilaré.—
—Si ya voy, tranqui... oye... ¿Quieres que te instale este perfil en tu celular?—
—No se puede, la carcelera ve mi teléfono desde el suyo.—
Tarble soltó una risa.—Es que no me preguntas nada hermano, dame tu celular.—
Vegeta subió los hombros y entregó su dispositivo a su hermano, quien lo conectó a su computadora gamer. Hábilmente comenzó a dar clicks y programar algunas cosas. Vegeta no entendía nada pero se acercaba como si supiera a la perfección lo que hacía su hermano.
—Ya veo, está interceptado pero lo vamos a solucionar, instalare un gusano que...—
—¡¿QUÉ?! ¡NO LO HAGAS! Sabes que me dan asco...—
—Jajaja es un virus hermano...lo que va a hacer es bloquear a Celry en una pantalla mientras actives el VPN que estoy instalando, en el escritorio de la VPN vas a tener la red social y podrás utilizarla sin restricción y la vieja bruja únicamente va a ver como si no estuvieras en el celular... Bueno ahora solo hay que esperar a que Lázuli te acepte.—
—¿Y cómo se si me va a aceptar?—
—Le diré que soy yo, igual agregaré a Goku para que no parezca raro.—
—Bien.—
Vegeta tomó su celular y se fue a su habitación, se quedó mirando la pantalla del celular esperando que alguien aceptara la invitación, pero el sueño le venció antes de ver algún resultado. A la mañana siguiente, únicamente Goku se había agregado al perfil, aún faltaban las chicas. Sin darle más importancia echó una mirada, no había gran cosa, un par de fotografías de su abuelo, comida y etiquetas de algunos campeonatos. Al ver a Goku ganando torneos, se sintió extraño, queriendo vivir esa experiencia, esa vida. ¿Era envidia? Acaso ¿Un príncipe tenía envidia de un chico que no había conocido a sus padres? Desde ese ángulo, su cárcel de oro era triste y vacía. No le quedó más que dejar el celular y prepararse para ir al colegio.
Nappa conducía a Vegeta al colegio cuando una notificación sonó en el teléfono. La aplicación de Instagram estaba oculta, así que como Tarble le había indicado, Vegeta accedió a la VPN y luego le dio click en el cronómetro que en realidad era Instagram. Pudo ver que había una conversación entre Lázuli y su hermano, quien se había quedado recuperándose en casa.
Lazuli_18: ¿Quién eres? ¿Por qué me agregas? ¿Qué quieres?
T-Gamer: Hola soy Tarble. Disculpa que te haya agregado sin avisar.
Lazuli_18: awww no te preocupes, creí que era un acosador.
T-Gamer: Para nada.
Lazuli_18: te veo en la escuela, ya vamos saliendo.
T-Gamer: no iré, estoy enfermo
Lazuli_18: que mal, ¿Quieres que vayamos a verte después de clases? Seguro las chicas querrán saber cómo estás.
T-Gamer: No te preocupes, es contagioso. Estaré bien en un par de días más.
Lazuli_18: llevaremos cubrebocas . Milk tiene remedios orientales buenísimos y Bulma seguro llevará medicamentos experimentales y en dos horas estarás listo. Nos hubieras avisado Tarble.
T-Gamer: en serio estoy bien
Lazuli_18: con mayor razón nos vemos al rato. Mándame tu ubicación o te mato.
Vegeta al ver la conversación se asustó, irían a su casa y seguramente Nappa o Celry lo descubrirían, ideó entonces un plan para evitar que la chicas se aparecieran por allí, lo evitaría a toda costa. Después de la primera hora de clase, con toda la repugnancia que le causaba ir a la cafetería en horas concurridas, fue a buscar a Bulma y la rubia para pactar ensayos. Decidió pasar a lavarse las manos antes y haría un poco de tiempo en lo que se calmaba un poco el lugar. Una vez en el sanitario de hombres, alguien hablaba detrás de la puerta del baño. Esa voz sin duda la conocía...era el Neardenthal novio de Bulma.
—¡YA LO SÉ! ¿CREES QUE ESTO ES FÁCIL PARA MI? ¡NO ES OPCIÓN DEJARLA! EN TODO CASO TERMINEMOS CON ESTO... si ya perdón, perdón ¡No llores!... así deben ser las cosas, cuando termine la preparatoria cambiará, pero de momento así debe ser... ya tengo clase... yo también.—
El tipo hablando cosas raras... la situación no se veía nada bien, pero Vegeta no quería meterse en asuntos que no le correspondían, además no tenía pruebas de nada indebido. Se enfocó en lavarse las manos y Yamcha salió del baño.
—¡Ah! Vegeta... perdón eres algo bajo, no te vi.—
—... ¿Qué? ¿Me hablas? Es que eres muy imbecil y no te entendí...—
—¡Cierto eres taka taka y tu idioma nativo no es el español, perdón si no comprendes todo lo que digo!—
—... ja... tengo un perfecto nivel de español, lo que no hablo es simio.—
—No perderé mi tiempo con duendes... te veo luego... si es que encuentro un microscopio.—
—Tampoco puedo perder mi tiempo intentando discutir con submentales.—
Yamcha salía del sanitario de hombres y Vegeta lo miraba con odio.
—No soy tan bajo, aún me falta crecer... soy compacto para ser más veloz.— Vegeta se miraba en el espejo y se sonreía, además Yamcha no era mucho más alto.
El príncipe salía a paso firme hacia la cafetería, ya estaban las 3 fastidiosas en su lugar habitual con sus respectivos desayunos occidentales de niñas mimadas, smoothies verdes de aspecto asqueroso, panqueques, frutas y café... ¿A eso llaman desayuno? ¡Le faltaba arroz! Rollos de huevo o algo que no fuera dulce. No estaba para criticarlas salvo a Milk, negaba su herencia y eso lo hacía enojar.
—¿Que clase de porquería es esto? Si sigues comiendo tanto dulce te pondrás obesa y ningún chico oriental va a querer salir contigo ¿Que no sabes que a los chicos orientales nos gustan las chicas delgadas?—
—¡NO SEAS GROSERO! AQUÍ NO SE CRITICA EL CUERPO DE LOS DEMÁS, PARA TU INFORMACIÓN MILK ES OCCIDENTAL.— Bulma salía en defensa de su amiga enfrentando a Vegeta, éste la retó con su pesada mirada directo en los ojos, esperaba que la peli azul se rindiera, pero sorpresivamente le sostuvo la mirada y con más fuerza. Jamás había experimentado un reto así, no se había topado con nadie tan osado y le encantó.
—¿En verdad estoy gorda?—Milk preguntaba a Lázuli a punto de soltar una lágrima.
—¡Por supuesto que no! Ese chico es un idiota.—
Vegeta sin quitarle los ojos a Bulma respondió a Milk. —¡Que no te digan mentiras! Dentro de poco tendrás barriga de oso panda.—
—¡ERES UN GROSERO!— Milk se envolvía en rabia y le daba un gran bofetón a Vegeta, el murmullo de su alrededor desapareció, absolutamente todos en la cafetería voltearon hacia Vegeta. Aunque el golpe fue tremendo y dejó una marca enrojecida en el príncipe, éste no se movió ni un centímetro, seguía en su duelo de miradas con Bulma, quien a pesar del duro golpe que propinó su amiga a Vegeta, no cedió. En ese mismo instante Goku estaba llegando directo hacia las chicas.
—¡MILK! ESO FUE FABULOSO ¿Ya ves por qué te digo que debes estar en el equipo femenil de artes marciales mixtas? ¡ERES GRANDIOSA! ... ¿No lo crees Vegeta?—
—No le haría mal entrenar, así se le quita su salvavidas natural.—
—No le hagas caso Milk, si de algo sirve, a mi me gustan las chicas llenitas.—
—¡¿Ya oíste?!—
Vegeta bufaba sin dejar de lado la batalla con Bulma, al ver que la mujer no se daba por vencida decidió acortar la distancia, la pondría nerviosa y por fin le ganaría. Se acercó lentamente hacia Bulma, quien no retrocedió. A pesar de que Milk ya no estaba tan molesta, ella sí que estaba enfadada con Vegeta, ¿Cómo se atrevía a ser tan malo con una chica que ni conocía? Bulma se contuvo, las piernas le temblaban, tenía una mezcla de sentimientos, estaba enojada, asustada y a la vez hipnotizada, no sabía si golpearlo o besarlo, sus brazos se quedaron inmóviles así como todo su cuerpo.
—¿Quieren dejar de coquetear ya?— Lázuli rompía la tensión y tanto Bulma como Vegeta voltearon a ver a la rubia. La peli azul suspiró, no sabía que podría hacerle Vegeta si continuaban. El príncipe por su parte se sentía tan extraño, quería tomar a Bulma y acercarla a su corazón... jamás había tenido tal necesidad, así que aunque le caía mal, Lázuli le había salvado de hacer algo que no debía, aún así pensó rápido.
—¿Coquetear con ella? Estaba en personaje... ¡Ensayaremos esta tarde!—
—No podemos, iremos a ver a un amigo.—Lázuli se enfrentaba ahora a Vegeta.
—¡Ejm! Lázuli, creo que sería mejor ensayar, Tarble se siente mal y tal vez sea bueno dejarlo descansar.—Bulma estaba de acuerdo con el punto de Vegeta, a ella le preocupaba no hacer el ridículo enfrente de toda la escuela.
—Si quieren yo voy, puedo llevar algunos remedios a Tarble.— Milk sonreía y las chicas aprobaban su iniciativa, pero Vegeta se negaba.
—¡NO!—
—¿Por qué no Vegeta? yo puedo llevar a Milk y regresar a tiempo para el entrenamiento.—
—Nooooo... no sería buena idea molestar a alguien enfermo... además... ya que ensayaremos deberían probar... los efectos especiales, de hecho tenemos que acordar algunas cosas.—
—¿Perdón? Eso lo coordino yo.— Lázuli salía a defender su posición de directora de la obra.
—Si, como sea, el staff debe estar presente en los ensayos.—
—Vegeta tiene razón ¿Cómo es que sabes tantas cosas?— Los comentarios de Vegeta llamaban la atención de Bulma, atinados, como si supiera lo que hacía. Era sumamente extraño porque sentía que algo quería ocultarles, en el ensayo en su casa la profesora notó que conocía el repertorio... tal vez en realidad era un actor profesional y de alguna manera ocultaba su identidad. En ese momento Bulma pensó que podrían estar frente a un verdadero idol que quería estudiar en occidente para no tener tantas presiones.
—Eh... no te interesa.— Vegeta cruzaba los brazos y le daba la espalda, la mirada de Bulma le daba a entender que algo sospechaba y decidía terminar la plática para no seguir poniéndose en evidencia.
—Está bien ensayemos al término de clases.—
La hora de descanso había terminado y la ola de estudiantes hacia su traslado a su siguiente clase, era una de las materias que Vegeta, Bulma y Lázuli compartían, literatura. Bulma se levantó y avanzó con ayuda de sus muletas, Lázuli caminaba a su lado cuidando que su amiga no resbalara. La imagen causó vergüenza a Vegeta, aún sentía que era su culpa que Bulma no pudiera caminar, tenía la necesidad de cargarla a su salón, pensaba que Lázuli no hacía suficiente, pero mantuvo un poco de distancia. Las seguía lo suficientemente cerca para reaccionar si Bulma tropezaba, pero lo suficientemente lejos para no hacerlo obvio.
Yamcha por su parte interseptaba a Bulma, era la primera vez que se veían en el día, mientras la Peli azul optaba por entrar a la escuela a primera hora, Yamcha siempre elegía entrar lo más tarde posible, le costaba levantarse temprano.
—¡Bulma! Vaya, no sabía que estabas en muletas.—
—¿Cómo que no lo sabías? ¡Te mande mensajes! ¡Incluso me enviaste unas rosas!—
Yamcha abría sus ojos sorprendido y Vegeta ardía en furia. En su país se acostumbraba enviar un número impar de rosas amarillas en ramos adornados con telas o papel en colores azul claro, verde claro o amarillo para desear pronta recuperación a la gente cercana que enfermará. ¡COMO ERA POSIBLE QUE BULMA NO NOTARA QUE HABÍA SIDO ÉL, NO EL NEARDENTHAL DE SU NOVIO!
—Ahh... si... yo las mandé, ¿Te gustaron? Recordé... tus hermosos ojos azules y pensé... ¿Que flor combina mejor con el azul de mi novia? Obvio un ramo de rosas rojas—
—Eran amarillas...—Bulma frunció el ceño.
—¿En serio? ¡Esos inútiles de las aplicaciones ! Jajajaja debieron haberse confundido, a la próxima iré yo mismo a comprarlas, siempre mandan lo que quieren.—
Los chicos entraban al salón de clases, Yamcha observaba a su alrededor, si acaso los seguía algún acosador o competencia por su chica, ¿Quién podría haber mandado esas flores? Además en su cabeza pensaba que ni para querer robarla eran buenos, las flores favoritas de Bulma eran sin duda las rosas rojas...
—¿Sabías que a Bulma no le gustan las rosas rojas porque son cliché?— Lázuli pasaba burlona al lado de Yamcha y tomaba su lugar.
Una chica francesa de cabello color lima, alta, delgada y de piel pálida con ojos celestes se acercaba a Lazuli, su actitud era arrogante. Volteó a ver a Vegeta y no le quitaba la mirada de encima, parecía como si supiera quién era. Su mirada era triste por la forma de sus ojos curvos, pero su tono gélido era tétrico.
—¿Cuando me toca ensayar con ustedes? Seré Meg en la obra.—
—Hola Briand, justo hemos quedado hoy al terminar clases ¿Tienes tiempo?—
—Oui...avisaré a mis amigas, ton beau frére ... ¿estará con ustedes má chere?—
—¿Lapis? Pfff... tendremos suerte si asiste el
Día de la obra... pero intentaré que vaya. ¿Te gusta?—
—Oh... es bello pero no es mi tipo.— Briand miraba a Vegeta y se mordía el labio inferior.—Mi amiga Roasy necesita ya un galán.—
—Ah... no sé si el quiera... ahora mismo está interesado en cuidar árboles.—Lázuli volteaba a ver a Lápis, quien se hacía el dormido sobre sus cuadernos.
—No importa. Nos vemos en la salida.—
La chica se daba la media vuelta y volvía a observar a Vegeta, quien ponía cara de asco. Le repugnaban las chicas así de atrevidas.
—Uuuuy el nuevo ya ligó... con la francesa jajaja.—
—¿Que? ¡Cállate pariente de Arale!—
—Jajaja, es linda... no me cae bien pero es graciosa... deberías darle una oportunidad.—
—...—Vegeta se quedaba frunciendo el ceño y queriendo asesinar a su estúpida compañera de clases.
—Ya deja en paz al chino, parece como si a la que te gustara es a ti... hermanita.—
—¿A ti quien te hablo?—
—¡NO SOY CHINO!—
Los gemelos comenzaban a discutir y Vegeta perdía la paciencia a tal grado que se levantaba de su asiento y salía del salón. No le importó que la profesora intentara detenerlo, solo quería estar lejos de todo mundo. Llegó a su lugar en la biblioteca donde sorprendentemente estaba Goku.
—¿No entraste a clase?— Vegeta preguntaba al chico que se quebraba la cabeza con unos problemas de física .
—No, tengo examen y no sé nada... si repruebo no podré ir a los regionales.—
—A ver...— Vegeta observaba problemas de coaliciones y se le ocurrió explicarle como si estuvieran en un combate. —Mira imagina que las dos masas que chocan son dos peleadores, de los pesos que dice aquí, hay que determinar que tanto puede lesionar el golpe...—
—Ahhh ya veo Vegeta, creo que ya entiendo...—
Terminaron la hora de clase y Goku muy contento se fue a su examen, mientras Vegeta retomaba el resto del día escolar, aunque no le daban ganas de ver a nadie, en esta ciudad era solo un alumno más y tenía que esforzarse si quería que así continuara. Por lo pronto al terminar las clases se aseguró de vigilar que las fastidiosas estuvieran ocupadas, por muy aburrido que fuera tenía que invertir tiempo y energía en que no descubrieran su verdadera identidad.
—Bonjour mon beau.— La fastidiosa número cuatro hacía si aparición persiguiendo al príncipe mientras Vegeta apretaba el paso, no tenía nada que decirle a la pelos de pasto.—¡No te vayas! ¿Que no sabes tratar a una dama?—
Vegeta se frenaba en seco y volteaba, la mirada asesina del príncipe apuraba y disparaba mil veces a la muchacha, no era de su agrado y no le importaba demostrarlo, no tenía que guardar las apariencias como se se tratara de un encuentro diplomático. Braind de Chateu era una chica francesa de alta sociedad, se encontraba estudiando en la capital del oeste ya que la mayor filial de la empresa de sus padres se encontraba en esta ciudad. En si, la señorita de Chateu no era la más inteligente, era superficial y voluntariosa. Se fijaba únicamente en el físico de las personas, la marca de ropa que usaban y pugnaba por el poder del amor... ¿Que podía saber de amor alguien tan superficial?
—¡¿QUÉ DEMONIOS QUIERES?! ¡DEJA DE QUITARME EL TIEMPO NIÑA ESTÚPIDA!—
Briand sonreía, a pesar de que Vegeta estaba siendo lo más hostil posible, a la peli verde no le importaba. —Te ves tan varonil cuando eres así de brusco... príncipe Vegeta.—
—¡¿Cómo?!—
—Soy una de Chateu, tu padre tiene negocios con mi padre... mon amour.—
—Maldita sea...—
—No entiendo por qué no te has anunciado adecuadamente... supongo que... estás escondiéndote de algo o alguien ¿Que hiciste esta vez? No estás aquí de gratis.—
—No te interesa...—
—Eres bello...sal conmigo.—
—¡NUNCAAAAA!—
—Entonces le diré a todos quien eres.—
—POR MI HAZ LO QUE QUIERAS.—
La chica se sacó una selfie con Vegeta de fondo y escribió en su Instagram con más de 3 millones de seguidores, "En la escuela estrella dorada estudiando con mi compañero de clase, Príncipe Vegeta" . Antes de darle publicar, Vegeta le arrebató el celular y borró la foto, se lo regreso y la tomó de la mano.
—Saldremos... pero que te quede claro, esto es chantaje y lo vas a pagar. Solo serás un pasatiempo, deberías saber también que tengo un matrimonio arreglado y no tengo interés en no cumplirlo. No te elegiré por sobre la corona, no soy tierno, no soy cariñoso, no obtendrás nada de mí, no te quiero, no me gustas y eso no va a cambiar y lo más importante...Si dices algo sobre mi identidad, considérate muerta.—
—No me importa siempre que vaya de tu mano.—
—Estúpida.— Vegeta sacudía su mano fuertemente y se soltaba del agarre de Briand.
—¡Auch, me lastimas! —
—Es lo que te buscas, siempre puedes alejarte.—
Vegeta se adelantaba hasta el auditorio donde ya están Bulma, Milk, Lapis, Lazuli, Goku y el resto del elenco, todos excepto Yamcha, quien tenía entrenamiento de Base Ball y al ser la estrella del equipo, todo le era permitido. El príncipe arrebató el libreto a Lázuli y se puso a hojearlo haciendo caso omiso a las reprimendas de la rubia. Vegeta era demasiado voluntarioso para su propia salud mental, no pudo evitar sonreír al verificar la lista de efectos especiales que indicaba el guión, aunque estaba recortado ya que se trataba una obra escolar, mantenía los principales accidentes en la obra. Miró a Goku y no pudo evitar su instinto asesino, la inocencia de su amigo era increíble, sería demasiado fácil hacerse de su complicidad para poder vengarse de la rubia y ahora de la pelos de limón.
—¿Terminaste de maltratar mi libreto? ¡Señor director! Para algo les envié a todos los guiones.—
Lázuli seguía berreando y Vegeta sin mas se lo regresó aventándolo directo a su cara.
—¡OYE ERES DEMASIADO GROSERO!— Bulma enfrentaba a Vegeta desde su asiento, aún traía la férula y caminaba algo lento, era una chica débil y lesionada, aún así se atrevía a retar al príncipe más malvado del mundo. Vegeta la miraba sintiéndose extrañamente atraído y divertido, podría iniciar una discusión que acabara en un buen pleito y quizá una que otra demanda. Era perfecto hasta que la señorita oui oui interrumpió el fabuloso momento de tensión.
—¡BULMA, NO TE PERMITO QUE LE GRITES A MI NOVIO!—
—¿Su que?— Lázuli estaba sumamente sorprendida, no pensaba que sería tan veloz esa francesa.
—¡NO SOY TU NOVIO!— Vegeta gritaba fúrico mientras Briand le tomaba del brazo.
—Amore, vas a ser mi novio o...— Briand acortaba la distancia entre el rostro de Vegeta y el de ella.
—Hazlo y te mueres.— Vegeta sostenía la mirada, quizás Briand podría sostenerla como lo hizo Bulma, pero no fue así, Briand cerró los ojos y sonrió.
—No te tengo miedo.— Entonces la osadía de la francesa traspasó los límites e intentó plantarle un beso en la boca a Vegeta, pero el muchacho alcanzó a voltear la cara esquivando a la chica. Se soltó de su agarre y se fue a recargar a una esquina. Esperaba que su desplante alejara a Briand, sin embargo no sabía que la chica era de armas tomar y lo que quería lo obtenía como fuera.
Bulma resopló, no le había gustado nada lo que estaba presenciando. Era incómodo que su corazón latiera con ese nervio y sentir ese vacío en el estómago. Sacudió la cabeza para ubicarse, ¿Estaba nerviosa? ¿Qué estaba sintiendo? ¡NO DEBÍA SENTIR NADA! Tenía novio, no estaba interesada en nadie que no fuera Yamcha y ella no era así. Una parte de sí misma le gritaba que algo estaba cambiando pero por otro lado no podía seguir con ilusiones, el que Vegeta pareciera la silueta, no quería decir que lo fuera. Tomó su celular y por nervio abrió Instagram, una solicitud estaba pendiente de aceptar, así que sin pensar lo hizo, jamás aceptaba a nadie que lo conociera por eso tenía pocos seguidores.
El celular de Vegeta vibró, pero no le tomó atención, estaba ocupado pensando en cómo convencer a Goku de ser su secuaz, con la lectura previa del guión tenia ya un plan para deshacerse de las molestias de una vez por todas.
—¡Oye insecto!—
—¿Yo?—Goku volteaba a ver a Vegeta.
—Tengo una idea, vamos a hacer más entretenida esta obra.—
—Pero, Lázuli no va a aceptar cambios, se va a enojar.—
—¿Crees que confetti rojo cayendo va a ser una amenaza de muerte para su personaje?—
—Pues no... pero ... ¿Qué idea tienes?—
Vegeta tomaba su celular y mandaba una lista de cosas para hacer la verdadera compra de los efectos especiales, cuando Goku abrió tal lista y la revisó comenzó a negar con la cabeza.
—No creo que nos alcance el presupuesto, además comprar san...—
—¡Baja la voz! es una sorpresa, no te preocupes por el dinero, mañana iremos antes del entrenamiento, esto va por mi cuenta.—
—Siendo así, me parece divertido.—
Durante todo el ensayo Bulma no podía dejar de pensar en el duelo de miradas que había tenido con Vegeta, jamás se había topado con nadie que la hiciera enojar tanto y a la vez le atrajera con ese magnetismo. No se atrevía a comentar sus sospechas con nadie, si esparcía un rumor sobre su teoría de que Vegeta era un Idol, seguro tendría problemas con él y tal vez su manager. No iba a descansar hasta averiguar quién era Vegeta en realidad, pero tendría que actuar discreta. Tan discreta como su mente se lo permitiera, era una tarea difícil ya que sus miradas se cruzaban frecuentemente.
—Para la canción de piensa en mí... ehhh no está Yamcha entonces la pasamos a espejo... sería Vegeta y Bulma, ¿Cantarán en vivo?—
—Lo intentaré, pero si no puedo me pones playback por fa.— Bulma se animaba en el escenario.
—¿Y tú Vegeta?— Lázuli preguntaba frunciendo el ceño.
—No hago ridiculeces, da gracias que estaré aquí parado.—
—Ash como sea, solo debes estar en el espejo fingiendo que cantas y Bulma hará el resto, se supone que Yamcha tendrá que hacer una escena de celos y luego viene fantasma. Esa lleva más coreografía... Otra vez Bulma hará todo y Vegeta... tú te pararás aquí y fingirás que cantas.—
—Si... como sea, no me interesa.—
—¿Puede su alteza Vegeta ayudarme a marcar música de la noche?—
—¿Su ... alteza?— Vegeta abría los ojos pensando en que la pelos de pasto había soltado la boca.
—¿Necesitas un memorándum? ¡MUEVE EL TRASERO, ESTA CANCIÓN ES TODA TUYA!—
—Ah... si, ya voy.—
Vegeta se ponía en posición sin que Lázuli le mencionara exactamente que tenía que hacer, algo que le sorprendía y sacaba de quicio a la vez, nadie era actor profesional, no entendían el libreto, a duras penas aprendían sus líneas y tampoco cantaban salvo Briand y poco a poco Bulma, quien al verse en desventaja estaba creando un micrófono que le ayudara a poder cantar esas canciones tan difíciles. Lázuli ordenó poner la pista y Vegeta hacía un playback perfecto de la canción, parecía como si cantara en realidad, mientras actuaba llevando a Bulma por el escenario. En algunos pasos la peli azul daba trompicones pero Vegeta la ayudaba a verse con mayor soltura hasta la parte donde Bulma debía desmayarse.
—Déjate caer, confía.— Vegeta susurraba al oído de Bulma quien cerró los ojos y se dejó caer segura en los brazos de Vegeta. La chica fingía estar desmayada, pero sentía que el corazón se le salía, juraba que Vegeta en realidad cantaba aunque sabía que era la pista. La recostó y se posó junto a ella hacia el final de la canción acercándose a su rostro y acariciando suavemente su mejilla. La escena había salido casi perfecta al primer ensayo, pero Yamcha quien acababa de llegar no estaba de acuerdo, se enfadó al entrar y no lo primero que veía era a su novia recostada mientras el oriental idiota se le iba encima.
—¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO?!—Yamcha gritaba lleno de rabia y todos volteaban a ver su rabieta, incluyendo a Vegeta quien disfrutaba de la escena que estaba haciendo el descerebrado y con más ganas acariciaba a Bulma.
Bulma nerviosa tardó en procesar las caricias de Vegeta, había pasado de sentir que el corazón se le salía a un hueco en el estómago y sus mejillas calientes de la vergüenza, fue cuando se dio cuenta de la cercanía de Vegeta y decidió empujarlo y salir de allí.
Vegeta se reía, estaba muy complacido con todo el circo que se había armado ignorando la mirada de hielo de Briand, a quien tampoco le había encantado ver a Vegeta tan acaramelado con Bulma.
—Se que eres un gran actor... pero no te pases.—
—Lo sé, merezco un serie donde sea protagonista todo el tiempo.—
—Mereces que les diga a todos quien eres.—
—Pues si haces eso merecerás ir a tocar las campanas de norte dame porque quedarás irreconocible, francesa estúpida.—
La hora del entrenamiento llegaba y los chicos del equipo de artes marciales mixtas salieron a su entrenamiento mientras los demás se quedaban a terminar de montar la obra, Vegeta se fue tranquilo con la hora, era imposible que fueran a su casa a ver a su hermano. De todas maneras mantenía el celular vigilado por si Tarble avisaba algo. El tiempo pasó volando y era hora de ir a casa, todo mundo tomó su propio camino y Yamcha se ofreció a llevar a Bulma. De una cápsula salía una camioneta familiar en lugar de la típica motocicleta deportiva, estaba castigada, así que la camioneta de mamá podría ser manejable para la joven. Yamcha ayudaba a subir a Bulma y el conducía a casa de la peli azul, iban ambos muy callados hasta que Yamcha decidía volver a discutir.
—No me gustó que el Chino se te acercara tanto y tú se lo permitieras—
—Ya te dije que solo es actuación, ¿Que hay de malo en eso?—
—¡TENGO UNA REPUTACIÓN! NO PUEDO SER EL CORNUDO DE LA ESCUELA, SOY LA ESTRELLA.—
—SI YA LO SÉ, ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA? ¿UN TRABAJO MEDIOCRE?—
—¡QUÉ TE DES A RESPETAR! ¡PARECES UNA CUALQUIERA!—
—¡DETÉN EL AUTO!—
—COMO QUIERAS.—
Yamcha detuvo la camioneta y salió enojado, sacó una cápsula con su motocicleta y arrancó dejando a Bulma a mitad del camino a casa. La chica como pudo se bajó de la camioneta y lentamente caminó al lado del conductor, no necesitaba que la llevaran, era más que autosuficiente. Se puso su cinturón y miró por el retrovisor, abrió los ojos y un grito ahogado, la silueta se acercaba a ella, corría directo a su camioneta. Su corazón iba a mil, se pellizcó para saber si no estaba soñando, estaba allí, la sombra de sus sueños y ella quedó petrificada.
Pasaron unos segundos que sintió como si fueran años y por fin pudo verlo, no era una silueta desconocida, era Vegeta quien había visto de lejos lo que sucedía y corría a ayudar a Bulma.
—¿Te lastimó? Si te toco un cabello juro que lo...—
—¿Vegeta?—
—No, soy su hermano gemelo...—
—¿Pero qué haces aquí? ¿No te vas en auto a tu casa? Si vives cerca de donde yo, hay que ir en auto.—
—Salvando niñas idiotas, es mi pasión.—
—¡DEJA DE JUGAR!—
—No tengo auto genia... perdí el último autobús y no quise molestar a Goku.—
—Mi padre tiene muchos, te presto uno.—
—¡No necesito tu caridad! ¡Dame las llaves! No deberías conducir con tu pie lastimado.—
—Es automático, si puedo, ¿Cómo crees que llegue a la escuela? Genio.—
—Aún así... ¿Crees que reaccionas igual lesionada? No sabes nada y que irresponsables en no enviarte un chofer.—
Bulma entregó la llaves de su auto y abordó en el asiento del copiloto, se sentía apenada y con una ligera emoción que no podía explicar, el hecho de que Vegeta corriera a ayudarla cuando en verdad lo necesitaba. Su mente daba vueltas ¿Y si el se sentía igual de raro que ella? ¿Será la silueta o acaso sólo ella quería que fuera ese chico misterioso? Necesitaba distraerse, estaba pensando demasiado. Vegeta condujo hasta la corporación cápsula, no era lejos de su casa aunque pasaban las 10 y media de la noche, en el camino ninguno de los dos dijo nada, pero Bulma analizaba al chico oriental.
—No conduces mal, obviamente cuentas con licencia de manejo ¿Verdad?—
—Conduzco estupendo y obviamente no tengo permiso de conducir.—
—¿En tu país no dejan conducir a los jóvenes?—
—Si.—
—Entonces ¿Por qué no tienes permiso?—
—NO LO NECESITO, Y YA CÁLLATE MUJER PERICO.—
—A MI NADIE ME CALLA, CARA DE RAMEN CHUPADO.—
—Pff. Jajaja.— Vegeta no aguantó soltar una carcajada, era la primera vez que se reía en mucho tiempo de manera espontánea, sus risas casi siempre eran de maldad o de disfrute... de una maldad. —¿Cómo es un ramen chupado?—
Bulma acompañó un poco la risa de Vegeta y pensó un poco antes de dar una respuesta. —Mmmm pues por tu peinado. En si pareces mango chupado, pero como eres oriental y no se mucho de las frutas o cosas que tienen allá, solo se me ocurrió decirte ramen chupado.—
—Mmm mango, es muy caro en mi país, no muchos pueden comerlo.—
—¿En verdad? ¿Nunca lo has probado?—
—¿Qué? ... pues si...—
—Seguramente tus padres gastan mucho dinero en tu educación y tengas pocas oportunidades de comer frutas de acá... lo siento mucho, cuando quieras algo de fruta puedes venir a mi casa, tenemos mucha comida.—
—Hmp.— Vegeta no sabía que contestar, como príncipe, no tenía ninguna carencia y aún en su país podía comer lo que quisiera. Decidió no decir nada, que pensara lo que quisiera.
—Gracias por traerme a casa, si gustas puedes llevarte el auto. Mis padres tienen muchos.—
—No lo necesito.—Vegeta se molestó, suficiente caridad a un extraño, bajo de la van y ayudo a Bulma con su maleta hasta la puerta de su casa. Se dió la media vuelta y comenzó a caminar a la salida.
—Gracias, me salvaste.—
—...— Vegeta no contestó pero se retiró con una media sonrisa.
Al llegar a casa lo esperaba una gran reprimenda por parte de Celry, misma que estaba siendo transmitida en vivo a su querido padre al otro lado del mundo, mientras la anciana gritaba, Vegeta rechazaba la comida, estaba harto del mal sazón de Celry y hacía huelga de hambre.
—No comeré estas porquerías, prefiero morirme de hambre.— El príncipe terminó su rabieta y subió a su habitación.
El celular de Celry sonó inmediatamente.
—Señor—
—Veo a Vegeta más delgado, ¿Ha comido?—
—No señor, lleva días con ramen instantáneo.—
—¿Y QUÉ DEMONIOS ESPERAS PARA PEDIR UN COCINERO?—
—Lo siento señor.-
—¡SON UN PAR DE INÚTILES, NAPPA NO PUEDE CONTROLARLO EN LA ESCUELA Y TÚ NI SIQUIERA SIRVES DE NIÑERA!—
—Lo siento señor, soy diplomática no no...—
—¡CÁLLATE!A LA BREVEDAD SALEN PARA ALLÁ UN COCINERO DE PALACIO Y RADITZ! ¡TRAMITA YA SU INSCRIPCIÓN AL COLEGIO Y LAS VISAS DE INMEDIATO! —
—¿El joven Raditz señor? Pero él...—
El rey cortaba el teléfono y Celry y Nappa se miraban entre sí, no creían que tener en la misma casa al joven Raditz fuera buena idea, sobre todo con lo mal que se estaba portando Vegeta.
—Bueno al menos ya no comeremos más pizza congelada.—
Continuará.
