Capítulo 11: Fragmentación

Mientras su novia bailaba animadamente, Shikamaru ni siquiera se estaba moviendo, ella sabía lo fastidioso y tedioso que le parecía el baile, además, simplemente no era lo suyo, tenía dos pies izquierdos.

—Vamos, estás en una fiesta, ¿piensas quedarte ahí parado toda la noche? —reclamó Temari, rodando los ojos, a veces pensaba que ella y Shikamaru eran demasiado diferentes.

—Tsk, no sé bailar, lo sabes —respondió, llevándose una mano a la nuca, se sentía avergonzado y no era para menos, Temari era una chica muy hermosa, que captaba las miradas masculinas a donde fuera, a él nunca le habían importado ese tipo de cosas, llamar la atención no era lo suyo, pero el hecho de que ambos desentonaran tanto lo ponía un poco incómodo, se sentía como una sombra al lado de un rayo de luz.

Temari lo observó en silencio por un momento, ese chico que una vez le dijo que preferiría ser una nube en lugar de tener que hacer las cosas era tan distinto de ella, que anhelaba hacer de todo, salir, disfrutar de la vida, ganar dinero, divertirse, eran tan opuesto y aun así le gustaba estar con él.

—Vamos —la chica rio, tomando la mano de su novio—. Si no quieres estar aquí, ¿qué te parece si nos vamos? Demos un paseo nocturno o algo, no me importa estar aquí, solamente vine para estar contigo.

Los ojos de Shikamaru se abrieron ligeramente, un tanto por las palabras que lo sorprendieron y enternecieron y, la otra parte porque le dio un poco de vergüenza estarse comportando como un niño, cuando Temari solamente quería pasar tiempo a su lado. Ante ese último pensamiento, entrelazó sus dedos a los de ella y dibujó una sonrisa en sus labios.

—Salgamos de aquí, podemos estar juntos en cualquier sitio mejor que este.

Sin decir nada, ambos asintieron con la cabeza y se marcharon, no creían que fuera necesario despedirse de sus amigos, luego enviarían un mensaje o algo para avisar.

Por otro lado, Sari y Kankuro estaban bailando muy animados, la música era de su gusto, así que se lo estaban pasando muy bien, ya llevaban un par de canciones, por lo que, cansado, Kankuro le pidió que se acercaran a la barra para beber algo.

—No sabía que eras bueno con el alcohol —se burló la chica al verlo beber un trago completo de cerveza de una sola vez.

—Mi garganta se estaba secando —dijo Kankuro, que se secó los labios con el dorso de la mano—. Para que lo sepas, soy muy bueno aguantando el alcohol, aunque no bebo tan seguido.

Sari también tenía un vaso que él había pedido, pero apenas bebía cortos sorbos.

—¿Sí? —la chica arqueó una ceja, mirándolo como si no le creyera—. Me acordé de lo del cumpleaños de Sakura hace dos años, qué mal me caías en ese momento.

—¿De qué te acordaste?

—¡Ya sabes! —exclamó Sari, apuntándolo con su dedo índice—. La broma estúpida que me hiciste, ¿ya se te olvidó?

Kankuro la miró como si ella le estuviera hablando en chino, no se acordaba de nada de lo que mencionaba, así que llegó a pensar que ella sólo estaba bromeando al decirle eso, cualquiera que fuera la respuesta, se olvidó rápidamente de aquello en cuanto sus ojos se posaron sobre la figura lejana de Tenten, la charlar animada, acompañada de alguien, le costó darse cuenta al inicio, pero luego lo entendió, era Neji Hyûga; ese imbécil.

—¿Kankuro? —Sari agitó sus manos frente al rostro del mayor, el cual parecía ido, hasta que finalmente volvió en sí para enfocar sus ojos en ella—. ¿Pasa algo?

—No es nada —él negó con la cabeza, soltando un suspiro—. Acabo de ver a mi ex novia con su ex, eh, eso sonó un poco confuso… —rio tontamente, a decir verdad, sí sonaba muy raro—. No importa, no debería fijarme en lo que ella hace, bueno, aún somos amigos, pero…

—¿Todavía te gusta mucho?

La sonrisa de él se borró, no quería responder a eso, pues hería su orgullo admitir que aún sentía cosas por Tenten y que le parecía injusto que ella haya preferido que sean amigos, fue como estar a un paso de la meta y no haber podido llegar.

—Eh… no lo sé, supongo.

—Ya veo… —el corazón de Sari dolió con esa respuesta, a pesar de que sabía que Tenten estaba de su lado, era cierto que no podía forzar los sentimientos de Kankuro, no podía hacer lo mismo que con Gaara, no quería mentirle como lo hizo con su hermano—. ¿Por qué no vas con ella y le pides otra oportunidad?

Kankuro se estaba bebiendo otro vaso de cerveza cuando escuchó eso, terminó de tragar hasta la última gota de aquel líquido de color claro y luego negó con la cabeza.

—No tendría sentido, ella no siente lo mismo y no quiero arruinar nuestra amistad.

¿Arruinar su amistad? Ah, eso era lo mismo por lo que ella estaba pasando, no quería decirle a Kankuro que él le gustaba porque eso podría poner en peligro su amistad, pero… ¿acaso eso tenía algún sentido? ¿Iba a vivir eternamente con esa traba que ella misma se había puesto?

No, ya estaba harta.

—¿Sabes algo? —alzó un poco la voz, la música había subido un poco el volumen y era difícil comunicarse—. ¡La verdad es que a mí me gustas y ya estoy cansada de actuar como si no lo hicieras! —exclamó, cerrando los ojos por el nerviosismo, así que no pudo ver la expresión en el rostro de Kankuro.

—¿Cómo dices? —él la observó con cierta confusión—. No te escuché bien…

De pronto ambos escucharon el ruido de una fuerte conmoción, la gente gritaba asustada que alguien se estaba peleando e incluso cortaron la música.

Un par de minutos antes…

Hinata salió del club junto a Toneri, no esperaba verlo ahí y menos sin aviso alguno, por lo que se sentía abrumada, después de lo ocurrido con Naruto, ya no podía seguir engañándose a sí misma. Por un momento creyó que podría seguir adelante con Toneri, que iba a poder enamorarse de él, pero ahora sabía que no sería así, incluso si Naruto ya no quería volver a verla en su vida, él era la persona a quien ella quería, tras ver a Toneri se había dado cuenta.

—Te extrañé mucho —dijo el albino, acercándose a Hinata para abrazarla, a lo que ella se quedó inmóvil. Entonces, Toneri levantó el mentón de la chica para hacer que lo mirara y se acercó a besarla; sin embargo, ella ladeó su rostro—. ¿Sucede algo? —preguntó confundido.

Ella negó con la cabeza, pero al cabo de unos segundos, soltó un suspiro, no podía seguir actuando de ese modo, ya venía siendo hora de que tomara una decisión, por mucho que eso le costara.

—Toneri-kun, yo… hay algo que debo decirte…

La expresión amable del chico se endureció un poco, pero no dijo nada, sólo la miró mientras ella continuaba hablando, quería escucharla, pues tenía la ligera impresión de que ella diría algo que no le iba a gustar.

—La verdad es que yo… —avergonzada por lo que sentía, Hinata bajó la cabeza—. Yo siento algo por otra persona —finalmente confesó; era la peor por decirle eso a su novio, estaba segura de que le estaba rompiendo el corazón a Toneri, pero era algo necesario, ya no podía fingir que no continuaba queriendo a Naruto—. Él fue mi novio durante la escuela y…

Escuchó la risa sarcástica de parte de Toneri, lo cual hizo que ella lo mirara un poco confundida —Es ese imbécil llamado Naruto, ¿no? —habló con cierta antipatía, con malicia, sorprendiendo a Hinata, ya que nunca lo vio usar ese tono antes—. Es evidente por cómo te mira y como tú lo miras, ¿pensaste que no me iba a dar cuenta?

—Y-yo…

—¿Acaso te acostaste con él y por eso me estás diciendo esto? Te debes sentir muy culpable, ¿no?

Esta vez los ojos de Hinata se abrieron enormemente, él jamás le había hablado de ese modo, ¿acaso había escuchado bien?

—No, T-Toneri-kun, yo no… e-eso no es lo que quería decir… —cuando lo miró, se sintió intimidada, el brillo de amor que siempre había en los ojos de su novio había desaparecido, ahora lucían vacíos y agudos, como dos dagas filosas que estaban dispuestas a atravesar su carne, eso la asustó y la hizo dar un paso hacia atrás—. Es mejor que me vaya, hablemos mañana… —intentó darse la vuelta, pero él la agarró por la cintura desde atrás, acercándose a su oído.

—No te vas a mover de aquí —le susurró al oído, su sonrisa se volvió en cierta medida diabólica, haciendo temblar a Hinata—. He estado esperando pacientemente a que seas mía, he sido bueno contigo y tú sólo vas y te metes a la cama de cualquiera, eso no te lo voy a perdonar tan fácilmente, Hinata.

Hinata intentó liberarse, quería gritarle que estaba equivocado, pero era cierto que estuvo a punto de entregarse a Naruto, así que no tenía la cara como para hacerse la digna, pues sabía que no lo era y, aun así, lo que él estaba diciendo la estaba lastimando, haciendo que las lágrimas enmarcaran sus ojos.

—Por favor, suéltame… —rogó con la voz temblorosa, ya había empezado a llorar cuando Toneri la volteó y la obligó a verlo a la cara.

—Mi dulce Hinata… —él sonrió, tomándola por el mentón nuevamente, estaba hirviendo de ira al imaginar que ella había estado con un perdedor como Naruto, por eso le iba a enseñar a que no debía jugar con él—. No es necesario que tengas miedo, no te haré daño, tampoco pienso dejarte —comentó, acercándose un poco más a ella—. Sólo te voy a demostrar que soy mil veces mejor que ese inútil —añadió, forzando sus labios contra los de Hinata, quien intentó empujarlo para liberarse, pero era mucho más débil que él.

Sintió que Toneri la acorralaba contra la pared de afuera del club, obligándola a corresponder a su beso, pero ella no quería hacerlo, no después de como él la trató, así que se resistió, entonces, de la nada, él se apartó.

—¡Suéltala, imbécil!

La chica abrió los ojos y observó asombrada como Naruto agarraba a Toneri de la camisa y luego le daba un feroz puñetazo en la cara que le sacó un poco de sangre.

—Naruto-kun…

—¿Por qué te metes en esto, basura? Ella es mi novia y yo hago lo que se me dé la gana con ella —dijo el albino, limpiándose la sangre con el dorso de la mano, tenía el labio roto y ardía como el infierno, no era común que cualquier parte de su cuerpo recibiera un golpe o herida, ya que siempre había sido un tipo mimado y bien cuidado.

Los ojos de Naruto estaban casi rojos de la ira.

—¿Acaso eres idiota? ¿Crees que porque ella es tu novia tienes derecho de forzarla? Miserable… me das asco.

Toneri rio con sarcasmo.

—Sólo estaba tomando lo que es mío, ¿o piensas que eres el único que puede hacerlo? Que se haya acostado contigo no significa que te la voy a dejar, ella me pertenece.

—¿Qué? —Naruto apretó los puños, este estúpido le estaba pidiendo a gritos que lo matara a golpes—. ¿Por qué hablas así de Hinata? Ella no se acostó conmigo, ella no es ese tipo de chica.

Hinata no sabía qué decir, sólo podía observar lo que ellos decían con los ojos llenos de lágrimas, se sentía tan estúpida, toda esta situación era su culpa, por no haber sido sincera mucho antes.

—¿Esperas que te crea?

—Ya basta, por favor, no discutan más —rogó, limpiándose las lágrimas, ahora mismo solamente quería irse a casa, ya no quería verlos pelear más.

—No llores, Hinata —dijo Naruto, acercándose a ella e ignorando a Toneri, cuyos ojos soltaron chispas al verlo moverse hacia la chica, por eso, antes de que la alcanzara, decidió devolverle el golpe de antes, dándole un puñetazo en la mejilla que lo tiró al suelo.

—¡Naruto-kun!

Naruto se levantó al instante y golpeó a Toneri, en cuestión de segundos, los dos se estaban peleando a puñetazo limpio, se daban patadas, empujones e incluso cayeron al suelo forcejeando. Al ver aquello, Hinata corrió hacia el interior del club para buscar ayuda de alguno de sus amigos o de su primo Neji, no supo en qué momento ellos la siguieron y empezaron a darse golpes dentro del club, empujándose contra las mesas y la gente, lo cual causó un gran alboroto.

Desesperada, Hinata empezó a buscar con la mirada a alguien conocido, hasta que se topó con Sasuke y Sakura, los cuales llegaron corriendo debido al escándalo, lo mismo pasó con Sai, que venía de la mano de Ino.

—¿Qué carajo? ¿Naruto? —Sasuke se acercó a tratar de separar a su amigo de Toneri, al igual que lo hacían los guardias de seguridad del local—. ¡Naruto, estás haciendo un escándalo! —exclamó, agarrándolo por debajo de los brazos para pararlo, pero el rubio tenía muchísima fuerza, así que Sai se acercó a ayudarlo.

—Oye, tranquilo, ¿qué te hizo este tipo para que estés así?

—¡Suéltenme! —exigía el rubio, pero no podía contra los dos.

A Toneri lo estaban conteniendo dos guardias, los cuales consiguieron calmarlo, mientras que el dueño del club llamó a la policía y algunos de los clientes se marchaban asustados e incómodos.

—¿Qué pasó? —Gaara llegó corriendo, un poco agitado y no del mejor humor. Se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y se sorprendió, no pensó que algo como eso ocurriría, la pelea de Naruto opacó totalmente a la suya.

Detrás de él, Matsuri también apareció, no entendía bien lo que estaba pasando, pero sólo faltó echar un vistazo para darse cuenta.

Sakura se acercó a Hinata y la abrazó, podía ver que ella estaba temblando de los nervios y el miedo, no sabía lo que había pasado, pero apostaba a que fue sumamente fuerte para su amiga.

—¿Estás bien, Hinata? —la ojiperla negó con la cabeza, escondiendo su rostro contra el regazo de la Haruno.

Sus demás amigos también se asomaron, pues la policía no tardó en aparecer, llevándose a los dos sujetos que habían causado problemas, pues no saldrían bien librados después de aquel escándalo.

—*—*—*—*—*—*—*—

A pesar de que solamente quería irse a casa, Hinata había sido forzada a dar su declaración de los hechos ante la policía, obviamente, se sentía avergonzada, pues todo era su culpa, ellos habían peleado por ella, porque no aclaró las cosas con tiempo; sin embargo, estaba demasiado sorprendida aún por la actitud que tomó Toneri, estaba claro que no era ningún idiota que no se daba cuenta de las cosas, pero además de eso, el modo en que la trató fue detestable.

La mayoría ya se habían ido a casa, Hinata solamente estaba en compañía de Neji, Sakura y Matsuri, las cuales decidieron quedarse a su lado para apoyarla, ya que no lograba calmarse después de tremenda conmoción.

Por otro lado, Gaara y Sasuke también estaban ahí, pero acompañando a Naruto, el cual estaba en el calabozo junto a Toneri, pero ambos habían sido puestos en celdas separadas, para prevenir que se volvieran a pelear.

—Ni creas que voy a estar mucho tiempo aquí, saldré en un par de minutos, pero no puedo decir lo mismo de un pordiosero como tú —dijo Toneri, ahora que su fachada amable y educada se había caído, ya no le importaba seguir fingiendo, menos frente al tipo por el cual Hinata lo había cambiado, se sentía todavía muy molesto, ¿cómo podía él perder contra un sujeto tan inferior como Naruto?

—Cierra la boca, imbécil.

—Puede irse, ya pagaron su fianza —dijo el guardia, que apareció para abrir la celda de Toneri.

El albino miró a Naruto despectivamente y luego se marchó sin decirle nada, era obvio que su padre lo sacaría de ahí en un abrir y cerrar de ojos, a fin de cuentas, él no era un donnadie. Por su parte, Naruto simplemente suspiró, no sabía cuánto tiempo iba a pasar ahí, además ya le estaban empezando a doler los golpes que le había dado ese idiota, le clavó una patada muy fuerte en el costado derecho y el puñetazo en la mejilla también ardía, pero nada de eso le importaba tanto como la tristeza que vio en los ojos de Hinata, honestamente, no pensó que las cosas llegarían hasta ese nivel cuando decidió seguirlos, pero cuando vio que Toneri trataba de forzar a Hinata a besarlo, no lo pudo soportar, era evidente que ella no quería y explotó.

—Hinata… ¿estará bien…?

Cerró sus ojos y se sentó en el banco casi rústico que había ahí para los presos, pero solamente pasaron unos minutos más hasta que el guardia de antes regresó y le abrió la celda.

—Pagaron tu fianza, puedes irte.

Algo confundido, Naruto se levantó, asintió con la cabeza y salió, siguiendo al guardia fuera del calabozo de la comisaría en donde lo tenían retenido. Cuando llegó a la oficina, se dio cuenta de que los que habían pagado por él habían sido sus amigos.

—Gaara… Sasuke… —los nombró a ambos, se sentía avergonzado y un poco mareado por los golpes, ahora que la adrenalina estaba bajando, el dolor era mucho mayor, así que se tambaleó un poco.

—¿Estás bien? —Gaara fue quien lo agarró para que no se cayera, pasando el brazo de Naruto por encima de su hombro—. Por lo que veo te dieron una gran paliza.

El rubio chasqueó los dientes.

—Debiste ver como quedó él.

Sasuke se rio disimuladamente, claro que lo habían visto, los golpes en la cara hinchada de Toneri Osotsuki eran bastante graciosos.

—Sí, sí, Mohamed Alí, vámonos a casa —dijo Gaara, poniendo los ojos en blanco.

Ayudándolo a caminar, los tres salieron de ahí, dándose cuenta de que Sakura y Matsuri los estaban esperando, pero parecía que Hinata ya se había ido a casa con su primo, de Toneri no sabían nada y tampoco les importaba.

—Naruto, mira tu cara, te dejó el ojo morado —dijo Sakura al verlos asomarse, se acercó al rostro de su amigo y suavemente comprobó sus heridas con las manos, aunque apenas había empezado la carrera de medicina, ella podía decir que esos golpes se veían algo graves, pero seguro mejoraría con un poco de descanso y buenos cuidados.

—Vamos a casa —habló Sasuke, mirando a su novia—. Será mejor que te quedes en el departamento de Matsuri esta noche, las llevaremos y nos iremos al nuestro.

—Está bien, Sasuke-kun —la peli rosa asintió con la cabeza y se dio la media vuelta para dirigirse a donde Sasuke había dejado estacionado su auto.

Gaara miró a Matsuri, la cual había estado callada todo el tiempo, de hecho, desde lo ocurrido en el baño del club, no habían cruzado ni una sola palabra. Cuando ella se volteó sin más, se sintió adolorido, era evidente que ella estaba muy enojada, pero él también lo estaba, a fin de cuentas, Matsuri le había ocultado deliberadamente el hecho de que Sasori la besó. De cualquier manera, no iban a poder hablar ahora, así que simplemente se movió para ayudar a su amigo a llegar hasta el auto.

Durante el trayecto hacia el departamento de la castaña, ella estuvo mirando por la ventana todo el tiempo, seguía sin hablar con él o con nadie y cuando llegaron, se bajó sin siquiera despedirse.

—¡Matsuri! —la llamó Sakura, parpadeando varias veces por la actitud de su amiga, era raro verla actuar así. Se bajó del auto y se inclinó un poco hacia la ventana para despedirse de los chicos—. Buenas noches, Sasuke-kun, buenas noches, chicos, Naruto, cuando llegues a casa toma un antiinflamatorio y ve a dormir.

—Sí, Sakura-chan, descansa —contestó el chico, ahora se sentía un poco mejor, pero todavía le dolía todo el cuerpo.

—Buenas noches, te enviaré un texto cuando lleguemos —avisó el azabache, a lo que ella asintió y se alejó, corriendo detrás de Matsuri. Sasuke acomodó el espejo retrovisor del auto antes de volver a partir—. ¿Peleaste con Matsuri? —le preguntó a Gaara, el cual solamente desvió la mirada de mala gana.

—No quiero hablar de eso —respondió, aunque era más que evidente que sí se habían peleado—. Mejor que Naruto nos explique por qué estuvo a punto de matarse con el novio de Hinata.

—No quiero hablar de eso —Naruto se apresuró a decir, con el ceño fruncido, aunque le dolía hacer cualquier tipo de expresión.

Sasuke suspiró, a veces sentía que él era el más cuerdo de los tres y eso era bastante decir.

—*—*—*—*—*—*—*—

—¡Matsuri! —Sakura apenas y logró alcanzar a su amiga cuando ésta se adentró a su departamento, se suponía que Yukata y Fuu ya debían haber llegado mucho antes que ellas y así lo comprobó cuando las vio sentadas en la sala, esperando a Matsuri, pero ésta ni siquiera las miró, las pasó de largo y se fue directo a su habitación.

Las otras dos, sorprendidas, se miraron la una a la otra, parpadeando con enorme confusión, luego miraron a Sakura en busca de respuestas, pero ésta sólo se encogió de hombros, haciéndoles saber que no entendía lo sucedido.

—Iré a ver qué le pasa —avisó, yendo hacia la habitación de la castaña, a quien encontró acostada boca abajo en su cama—. Matsuri, ¿estás llorando?

—No —contestó la chica, su voz se oía un poco alterada y cuando se levantó para sentarse sobre su cama y mirar a Sakura, ésta pudo ver que sí tenía algunas lágrimas en sus ojos—. Bueno, un poquito… —admitió, bajando la cabeza.

—¿Peleaste con Gaara-san? —le preguntó, sentándose junto a su amiga, a la cual abrazó luego de verla asentir con la cabeza—. Ay, ¿fue una discusión muy fuerte? Pude darme cuenta del ambiente tenso en el auto, ni siquiera se hablaron en todo el viaje.

—No estoy segura, no sé… —Matsuri se limpió otra lágrima, rompiendo el abrazo con Sakura—. Descubrí que me mintió acerca de su amiga Shijima… —se mordió el labio inferior, ni siquiera quería acordarse de eso—. Además… ya sabe que Sasori-sempai me besó.

—¿Lo sabe?

Matsuri asintió con la cabeza.

—Nos escuchó hablar, no entiendo por qué sempai mencionó eso de la nada, Gaara-kun lo escuchó, se suponía que yo debía decirle… —tratando de no volver a llorar, la chica se cubrió la cara con una de sus manos, tapándose los ojos—. Se pusieron a pelearse a golpes, de no haber sido por el escándalo que causó la pelea de Naruto-san, no habrían parado.

La peli rosa abrió un poco los ojos por la sorpresa, ahora que se acordaba, había notado a Gaara un poco extraño, como si le doliera algo, pero con todo lo de Naruto, no le tomó demasiada importancia.

—¿Y en qué te mintió exactamente para que estés tan enojada?

Esta vez, Matsuri frunció el ceño, honestamente, jamás se había sentido de ese modo hacia su novio, sabía que ni siquiera tenía derecho a enfadarse con él en estas circunstancias, pero no podía evitarlo.

—Él dijo que Shijima-san y él solamente eran amigos… pero no es verdad —respondió, sus manos se aferraron con fuerza al edredón de su cama—. Ellos… ellos eran amantes…

Sakura no pudo decir nada, estaba sorprendida, entendía a Matsuri a la perfección, si ella supiera que Sasuke se llevaba como amigo con una chica con la que solía tener "ese" tipo de relación, tampoco estaría del todo cómoda, más sabiendo que él se lo había estado ocultando deliberadamente.

—*—*—*—*—*—*—*—

Gaara y Sasuke ayudaron a Naruto a recostarse, después de darle un medicamento para la inflamación, éste rápidamente se quedó dormido, honestamente, estaba agotado tanto física como mentalmente.

Después de dejar a su amigo descansando, los dos se dirigieron a la sala, para irse a sus habitaciones, pero Sasuke le extendió una pastilla a Gaara.

—Ten —le dijo, había notado desde hace rato que el pelirrojo se estaba sosteniendo las costillas y su expresión demostraba dolor—. Ya me di cuenta que también te agarraste a golpes.

Gaara chasqueó la lengua, agarró la pastilla y se la llevó a la boca, luego fue a la cocina por un vaso de agua y se marchó a su habitación sin decir nada. Ni siquiera tenía ganas de quitarse la ropa para ponerse algo ligero de dormir, solamente se quitó los zapatos y se echó boca abajo. No sólo le dolía el cuerpo, sino también el corazón.

—Matsuri… —rodó sobre su cama y se quedó mirando al techo, el cuarto estaba totalmente oscuro, igual a como se sentía en este momento, rodeado de oscuridad.

Era un idiota, le hizo daño a Matsuri, le mintió y encima le reclamó por algo que obviamente no fue su culpa, era evidente que ese estúpido de Sasori se había aprovechado de ella, era por eso que Matsuri no le había querido contar que antes estuvo ahí.

—Tengo que disculparme con ella —se dijo, sentándose de golpe en la cama, lo que provocó que le doliera todo el cuerpo, pero lo ignoró. Tomó su celular y buscó la aplicación de mensajes, miró la hora mientras estaba en ello, eran las tres de la madrugada, dudaba que Matsuri siguiera despierta, así que, aunque se moría por contactarla, tuvo que rendirse en ese momento, iba a tener que esperar hasta mañana.

Frustrado, se recostó nuevamente, tenía sueño, pero su mente no dejaba de funcionar a toda marcha, las imágenes de todo lo sucedido esa noche, el hecho de haberse enterado que Matsuri no le contó sobre aquel beso, ¿acaso pensaba decirle algún día? Luego la expresión de tristeza de ella al saber que él le mintió acerca de su relación con Shijima.

—Maldita sea… —masculló, dándole un golpe de puño a su cama, ya que no tenía nada más para golpear.

—*—*—*—*—*—*—*—

Cuando Hinata y Neji llegaron a casa, el padre de ella ya se había ido a dormir, tenía tanta confianza tanto en su sobrino como en su yerno, que no tenía la necesidad de esperar despierto a su hija, ella lo suponía, por lo mismo, apenas cruzó la puerta, se dispuso a correr hacia su habitación.

—¿Qué fue lo que pasó con Toneri y Naruto, Hinata? —escuchó la pregunta de Neji, haciendo que detuviera sus pasos, mientras le daba la espalda al mayor, quien fruncía el ceño, aunque en realidad no estaba enojado, sino muy preocupado.

—No sé —fue todo lo que dijo la chica, antes de escabullirse rápidamente escaleras arriba.

Se metió a su cuarto, se sentó en su cama y cerró los ojos, llevándose las dos manos a la cara para tratar de parar las lágrimas que ya no se podía aguantar. Todo lo sucedido esa noche había sido una mierda, todo se fue al carajo. Toneri no era el chico amable que ella creyó y Naruto… él simplemente la defendió sin importar todo el daño que ella le hizo.

¿Por qué era tan tonta? ¿Por qué dudaba tanto de sus propios sentimientos?

—Naruto-kun… —murmuró, limpiándose las lágrimas.

Ahora todo lo que quería era verlo, ofrecerle una disculpa y decirle que, en realidad, siempre debió elegirlo a él.

—*—*—*—*—*—*—*—

"¡La verdad es que a mí me gustas y ya estoy cansada de actuar como si no lo hicieras!"

Kankuro sacudió la cabeza para volver a la realidad, no estaba seguro si había escuchado bien esas palabras o si solamente las había imaginado. ¿En serio Sari le dijo eso o realmente se estaba volviendo loco? ¿Y si sí se lo dijo…? ¿Qué se supone que tenía que decirle cuando la viera?

—No, no, seguro que oí mal —murmuró para sí mismo, llevándose las dos manos a la cabeza.

—Cariño, ¿te pasa algo? —preguntó Karura, que acababa de poner un cuenco de arroz blanco sobre la mesa, al lado de su hijo.

Estaban desayunando en familia, su padre leía el periódico, mientras que Temari parecía divertida intercambiando mensajes con su novio por teléfono. Por su parte, Karura terminó de servirle a todos y se sentó.

—No es nada, mamá, estaba pensando en tonterías —respondió, esbozando una leve sonrisa—. Oh, qué delicioso se ve el desayuno, gracias —añadió, agarrando el cuenco de arroz para empezar a comer.

—¿Cómo estaba su hermano Gaara? Últimamente no ha llamado, no está enfermo, ¿cierto? —la mujer miró a sus dos hijos mayores con cierto desánimo, todavía le parecía un poco triste que el menor de los tres fuera el primero en irse de casa, aunque sólo llevaba un par de meses fuera, sentía como si ya hubiese sido demasiado tiempo.

—Gaara está bien, casi no nos hizo caso anoche, se la pasa pegado a su novia —dijo Kankuro, encogiéndose de hombros—. Igual que cierta chica que no ha soltado el celular en toda la mañana.

Temari lo miró con el ceño fruncido.

—¿Yo qué?

Karura rio ante la reacción de Temari, la cual empezó a discutir con su hermano, los dos eran muy cercanos, pero siempre estaban peleando por tonterías.

—Qué escándalo —se quejó Rasa, rodando los ojos, pero a pesar de ello, sonrió al ver a sus hijos, no quería pensar en que ellos también se fueran como Gaara, a decir verdad, al igual que su esposa, lo extrañaba mucho.

—*—*—*—*—*—*—*—

Cuando Naruto se levantó aquella mañana, sentía que le dolía todo el cuerpo, apenas y pudo meterse bajo la ducha, le ardían las heridas con el agua tibia, pero sus músculos tensos y sus magulladuras se relajaron. Después de vestirse, se dirigió a la cocina, sus amigos ya estaban desayunando y él se sentó a la mesa.

—¿Cómo te sientes? —le preguntó Sasuke, antes de beber un sorbo de jugo. El rubio se llevó una mano a la costilla derecha e hizo una mueca de dolor—. Te ves fatal —añadió, dejando el vaso medio lleno sobre la mesa.

—Me duele todo —confesó Naruto. Se tocó la mejilla y sintió que todavía tenía esa zona un poco hinchada, además el moratón de su ojo se veía peor que anoche.

—Adivina qué —el azabache señaló a su amigo Gaara, el cual estaba sirviéndose un poco de humeante té en una taza, sentado a al otro lado de la mesa—. No eres el único que se divirtió anoche.

Naruto abrió un poco los ojos y miró a Gaara, no se había dado cuenta hasta que Sasuke lo mencionó, pero éste tenía un ligero golpe en el rostro, además se movía como si le doliera el cuerpo.

—¿Con quién te peleaste? —preguntó sorprendido, ni siquiera había puesto atención a nada más anoche, había sido un momento lleno de adrenalina, incluso sentía sus recuerdos un poco borrosos; ahora que lo pensaba, le daba un poco de vergüenza haber hecho ese escándalo en frente de tanta gente, seguro que no podría regresar a ese local nunca más en su vida, pero era cierto que ese estúpido de Toneri se lo buscó.

—Es cierto, no te lo pregunté —comentó Sasuke.

En ese momento, los dos miraron a Gaara con curiosidad, y aunque era obvio que éste no estaba de humor para contarles nada, sabía que no lo iban a dejar en paz hasta que no les dijera con lujo de detalles lo sucedido, en ese sentido, sus dos amigos eran más pesados que sus hermanos.

—Tuve una pelea con el sempai de Matsuri —respondió al fin, luego de un momento de silencio—. Ese imbécil de Akasuna no Sasori.

Los otros dos se miraron entre sí, luego volvieron a verlo a él, ahora con más interés que antes.

—¿Por qué? ¿Qué pasó? ¿Es por eso que Matsuri-chan y tú estaban enojados anoche? —Naruto empezó a acribillarlo con preguntas, en ese pequeño instante, se olvidó de todos sus problemas, era un alivio momentáneo para todo lo que le estaba pesando adentro.

A ciencia cierta, Gaara no sabía por dónde empezar a contarles todo lo que anoche pasó, intentó recapitular la historia desde que se encontró con Shijima y ésta le confesó que había hablado con Matsuri acerca de su antigua relación, después de eso, les dijo lo que escuchó al momento de llegar a la zona de los baños, por el tono de su voz, sus amigos entendieron que se sentía indignado, pero también dolido.

—A ver, pero espera un poco… —Naruto le hizo un gesto de pausa con las manos, tratando de procesar la información—. ¿En serio hacías esas cosas con esa chica? ¡Pero si estaban muy jóvenes!

—Era un adolescente hormonal, no es la gran cosa —dijo el pelirrojo, mirando en otra dirección, no es que se sintiera orgulloso de contar eso, al contrario, ni siquiera le gustaba realmente Shijima, sólo había tenido esa relación con ella porque quería experimentar, por aburrimiento y curiosidad.

—No te juzgo —habló Sasuke, llevándose las manos al mentón—. Pero es normal que Matsuri esté molesta si le mentiste con algo tan delicado, sobre todo porque esa chica no es cualquier persona, es alguien a quien ves todos los días en clases.

Gaara chasqueó la lengua.

—Ya sé…

—Por otro lado, si yo supiera que un imbécil besó a Sakura y ella no me lo dijo, también lo habría matado.

—¡Eso! —Naruto secundó al Uchiha—. ¿Cómo que se besaron?

Hubo un corto periodo de silencio, hasta que Gaara nuevamente retomó la palabra, aunque parecía tranquilo, no podía evitar sentir como si le hubieran dado una patada en el estómago… otra vez.

—No entendí muy bien el contexto… pero por lo que escuché, él la besó y Matsuri lo rechazó.

—Ya veo, ¡entonces no te preocupes! Matsuri-chan te ama, ella jamás te engañaría —dijo el rubio, estaba tratando de subirle el ánimo a Gaara, pero no parecía funcionar, pues éste solamente bajó la mirada, estaba confundido.

—Pero ella me lo ocultó…

Naruto se sintió incómodo, no sabía qué decir para hacerlo sentir mejor, se suponía que siempre tenía palabras de aliento, pero él mismo se sentía hundido en la oscuridad ahora mismo, aunque sonriera, el dolor de su cuerpo le recordaba constantemente todo lo que pasó.

—Ambos se ocultaron cosas, ninguno de los dos fue sincero y eso está mal, pero no creo que ganes mucho con estarte lamentando —le dijo Sasuke, a pesar de lo que muchos podían pensar de él, que era demasiado serio y frío, en realidad su relación con Sakura era estable, debido a que ambos tenían una excelente comunicación.

—¿Crees que debería llamarla?

—Conociendo a las mujeres, si tú no la llamas, ella no lo hará —aseguró el azabache, cruzándose de brazos—. Ya que ambos se equivocaron, esto pasó a ser una guerra de egos y déjame decirte que las mujeres jamás se dejan ganar en eso.

—Creo que el teme tiene razón —apoyó Naruto, asintiendo varias veces con la cabeza, aunque tuvo que limitar un poco sus movimientos por el dolor que lo asedió—. Matsuri-chan es una chica dócil y sensible, pero puedo apostar lo que sea a que igualmente es orgullosa.

El pelirrojo no contestó nada, pero se quedó pensando en esas palabras, a decir verdad, Matsuri sí era orgullosa y bastante terca, si alguien lo sabía, ese era él. Pero ¿estaba bien que fuera el primero en ceder? ¿Y si esperaba un poco más a ver si ella lo llamaba primero?

—*—*—*—*—*—*—*—

—No voy a llamarlo, no quiero verlo —dijo con firmeza la chica, sus ojos negros brillaban de ira, mientras se mordía levemente el labio inferior. Su celular estaba sobre la mesa de la cocina, la pantalla estaba apagada y ella no dejaba de mirarlo con ese enojo que la carcomía—. Si él no me llama, entonces yo no lo haré.

Fuu estaba de pie junto al refrigerador, bebiendo leche directo de la caja, mientras que Yukata se servía un vaso de agua, al mismo tiempo que Sakura suspiraba, sentada frente a Matsuri.

—¿En serio te vas a poner en ese plan? —la peli rosa no sabía qué decir, entendía lo enojada que estaba su amiga, pero también podía entender lo mal que debía estarse sintiendo Gaara. A pesar de que ellos no eran mejores amigos, ni nada por el estilo, tenía algo de mérito el conocerlo desde el segundo año de instituto, él era un chico reservado, pero claramente bajaba todas sus defensas con Matsuri, porque estaba perdidamente enamorado de ella, seguro que le había dolido enterarse de que otro chico besó a su novia.

—¿Y qué se supone que haga? —Matsuri cambió su expresión de enojo por una de tristeza, no sabía qué pensar ni qué acción tomar, tenía mucho miedo de que Gaara no quisiera saber nada de ella, pero también sentía dolor por la mentira de él, no podía sacarse de la cabeza las palabras de esa chica, lo cual le hacía imaginarlos juntos.

Odiaba eso, lo odiaba. No quería admitirlo, pero estaba celosa y temerosa al mismo tiempo, Shijima era bonita y claramente sabía mejor que ella cómo tratar a Gaara, cómo complacerlo, hacer las cosas que a él le gustaban, por algo tuvo ese tipo de relación con ella durante un tiempo y no fue sólo una vez.

—Llama a tu novio, tienes que explicarle cómo fueron las cosas —aconsejó Yukata, sentándose al lado de ella. Tomó a la chica del mentón y la obligó a verla a los ojos—. A ver, dime qué es lo que te preocupa.

—Matsuri… —murmuró Sakura.

Los ojos de Matsuri se llenaron de lágrimas, se sentía estúpida por no poder evitar llorar, por tener miedo de perder a Gaara, de que él estuviera odiándola ahora mismo, por sentirse celosa de alguien a quien él nunca se tomó en serio.

—Es que… Gaara-kun y yo sólo estuvimos juntos una vez… —explicó, su expresión era cada vez más triste—. ¿Qué pasa si ella es mejor que yo? ¿Qué pasa si se aburre de mí? Y ahora que se enteró del beso que me dio sempai… ¿si ya no quiere verme…? ¿Q-qué voy a hacer? —se cubrió la cara con las dos manos, ya que sentía vergüenza por sus inseguridades, por dejarlas salir frente a sus amigas; sin embargo, sintió el cálido abrazo de Fuu, quien estaba de pie detrás de ella.

—No digas eso, ustedes son se aman, ¿no es así? —le dijo la chica de cabello verdoso y sonrisa deslumbrante—. No tienes por qué sentir miedo ni mucho menos pensar que ella o cualquier otra persona es mejor que tú, las relaciones se construyen con tiempo y paciencia, ustedes han hecho eso por dos años.

—Eso es verdad —dijo Sakura, tomando la mano de Matsuri, haciendo que se descubriera el rostro—. Gaara-san y tú se adoran, yo sé que él te ama y que jamás te cambiaría por nadie, menos por la odiosa y tramposa esa, el hecho de que hayan tenido una relación en el pasado que no ha tenido aún contigo, no la hace mejor ni hace que ella lo conozca mejor que tú. Lo de ellos se acabó por una razón y lo de ustedes sigue intacto por una razón también.

—En cuanto a lo del beso, ya te lo dije, tienes que explicarle cómo se dio eso y por qué no le contaste, es la única manera de que lo entienda —habló Yukata, la cual sonrió hacia su amiga.

Matsuri estaba sorprendida, sus amigas eran maravillosas, siempre que se sentía mal o estaba perdida, ellas tenían las palabras justas para volver a ponerla en el camino correcto, por eso sabía que podía confiar en ellas, que podía contarles todo. Y era así como debía ser su relación con Gaara, lo sabía, sabía que ambos se amaban y que tenían que poner a un lado su orgullo.

—Tienen razón, lo voy a llamar —dijo con seguridad, limpiándose las lágrimas con el dorso de su mano libre, pero justo cuando iba a tomar su teléfono de encima de la mesa, la pantalla de éste se iluminó, dejando ver el nombre de su novio—. ¡Es Gaara-kun! —exclamó nerviosa.

—Contesta, rápido, rápido —Fuu rompió el abrazo y se sentó al lado de Sakura, mientras Matsuri respondía con las manos temblorosas.

Las tres chicas se la quedaron viendo con curiosidad, tratando de escuchar la conversación.

—Bueno… —la castaña se mordió el labio, estaba tratando de que su voz se oyera clara, no quería que él se diera cuenta de que había estado llorando.

Matsuri… ¿podemos hablar? —escuchó la voz de Gaara, su corazón latió con fuerza, el solo hecho de oírlo provocaba escalofríos en todo su cuerpo—. Necesito explicarte algunas cosas, si es que quieres oírlas, claro.

Miró a sus amigas, las otras tres asintieron al mismo tiempo con la cabeza y Sakura, por su parte, agitó las manos representando un "adelante, acepta".

—Está bien —respondió, no dejaba de temblar, él sonaba tan serio, no estaba la calidez habitual en su voz cuando hablaban por teléfono—. Yo… también quisiera explicarte.

Hubo un corto silencio, fueron sólo unos segundos, pero la hicieron sentir desesperada, apenas y se podía contener las ganas de decirle que dijera algo rápido, lo que sea.

Te veré en el parque que está cerca de tu edificio en treinta minutos, ¿puedes?

—Sí, sí, puedo —contestó con más emoción de la que hubiera querido—. Entonces… uhm, nos vemos…

Nos vemos.

Tras decir eso, Gaara colgó. ¿Cómo podía estar tan tranquilo? Mientras que ella sentía que las piernas se le iban a volver de gelatina.

—¡Pero bueno! No puedes ir a ver a tu novio en esa facha —dijo Yukata, poniéndose de pie con bastante prisa para correr hacia la habitación de Matsuri a buscar algunas cosas para ayudarla a arreglarse.

—¿Cuál facha? —se preguntó, pero al echarse una rápida mirada a sí misma, se dio cuenta de que traía puesta todavía la pijama, tenía el cabello todo despeinado, los ojos rojos por haber llorado (lo notó cuando miró su reflejo en la pantalla negra de su teléfono) y, además, estaba pálida como una hoja de papel—. ¡E-estoy horrible! —exclamó.

—No podemos dejar que él vea que te hizo sufrir —Sakura sonrió, levantándose de su asiento—. Vamos a dejarte muy hermosa para que se le caiga la baba, es lo mínimo.

Sin que Matsuri siquiera pudiera protestar, las tres chicas se dieron a la tarea de dejarla presentable en sólo un par de minutos, ya que no tenían mucho tiempo.

—*—*—*—*—*—*—*—

En la mansión de los Hyûga, Hiashi estaba desayunando junto a su hija menor y su sobrino, los tres estaban sentados en la enorme mesa del comedor, sin siquiera hablar entre sí, hasta que el mayor interrumpió el tranquilo y común silencio.

—¿Hinata no va a bajar? —preguntó, limpiándose la boca con una servilleta blanca.

Su hija Hanabi se encogió de hombros ante el cuestionamiento —No ha salido de su habitación, ni siquiera la he visto hoy —explicó la menor, su ceño se frunció ligeramente antes de continuar—. Y me pareció escuchar que estaba llorando anoche.

Hiashi miró a su sobrino, el cual se tensó, sabía lo que había pasado anoche, pero Hinata no le relató toda la historia, por lo que no estaba seguro de cómo la iba a cubrir en esto.

Neji y Tenten estaban charlando cerca de la zona más silenciosa del club, donde la música no se escuchaba tan fuerte. Él no dejaba de preguntarse cómo había tenido la cara para decirle que esa noche se veía realmente hermosa, lo había hecho cuando se encontraron, a pesar de que era una acción impropia de él, no pudo evitarlo.

—¿Eso te dijo Lee? No cabe duda que es un tonto —reía Tenten, cubriéndose la mitad de la boca con el dorso de la mano, se veía tan bonita, que Neji se sentía embobado.

¿Cómo es que ella actuaba con tanta naturalidad cuando a él le costaba mantenerse sereno? No era nada justo.

—Por supuesto, pero ambos sabemos que sin ese tonto ni siquiera nos hablaríamos tú y yo —hizo una pausa, aclarándose la garganta—. Me refiero a que él nos presentó.

—Ah, claro —Tenten asintió con la cabeza, quería decir algo, pero por algún motivo se contuvo—. Uhm, oye… —se mordió el labio inferior.

Neji se dio cuenta de inmediato que a Tenten le daba miedo preguntarle algo, no tenía ni la menor idea de qué podía ser, pero tenía mucha curiosidad al respecto.

—¿Pasa algo?

Cuando la chica movió los labios para hablar, de pronto escucharon una conmoción que llamó la atención de ambos, la música se detuvo y oían a la gente quejándose de una pelea. Tenten se asomó para poder bien lo que pasaba, incluso encendieron las luces y observó con claridad la golpiza que se daban Naruto y otro chico que no conocía.

—¿Naruto?

Neji también se asomó, él sí que reconoció a Toneri, el novio de su prima, así que rápidamente corrió hacia la escena para saber qué estaba sucediendo. Cuando llegó la policía y se llevó a ambos detenidos, Neji tuvo que acompañar a Hinata, la cual no dejaba de llorar y de abrazarlo, parecía una niña pequeña y asustada. Al final, no pudo seguir hablando con Tenten, lo cual lo frustró, ya que era la primera vez en mucho tiempo que ella no lo trataba despectivamente, pero sabía que no podía dejar sola a Hinata, aunque ella no quiso contarle sobre el motivo de la pelea.

—Neji, ¿tú sabes algo al respecto? —cuestionó Hiashi Hyûga, claramente molesto por el largo silencio que había estado manteniendo su sobrino, el cual enfocó su vista en él, para luego asentir con la cabeza.

—Tengo entendido que discutió con una amiga —mintió, no podía decirle que el problema había sido entre su actual novio y su ex novio, para empezar, su tío ni siquiera sabía acerca de que Hinata fue novia de alguien durante la escuela, seguramente la mataría, no podía decirlo.

El hombre hizo una mueca de disgusto, cerró sus ojos y asintió con la cabeza.

—Ya veo, entiendo.

—*—*—*—*—*—*—*—

Gaara llegó al parque en donde quedó de verse con Matsuri, ella todavía no estaba ahí, así que se sentó en una banca que quedaba mirando hacia los juegos infantiles, había algunos niños jugando y divirtiéndose, contagiando el ambiente con sus risas. No pudo evitar que algunos recuerdos de su infancia vinieran a su mente, cuando él y Matsuri solían jugar juntos, cuando ella le sonreía de forma tan inocente y provocó que él se enamorara de ella.

Había estado enamorado de ella desde ese momento, desde que eran pequeños, siempre quiso estar a su lado al crecer y ahora que estaban juntos, no hacía más que arruinar las cosas.

—Maldita sea… —masculló, enojado consigo mismo. Se cubrió el rostro con ambas manos y encogió su cuerpo en pose fetal, casi abrazando sus rodillas, a decir verdad, estaba asustado, jamás había visto a Matsuri tan enojada como anoche.

¿Y si ella decidía mandarlo al diablo qué iba a hacer?

—Gaara-kun… —escuchó la voz de su novia, así que se enderezó inmediatamente para buscarla con la mirada, ella estaba de pie justo frente a él, le sorprendió notar lo hermosa que se veía, por un instante, se quedó sin aliento y no supo qué decir, así que ella habló primero—. Y-ya estoy aquí… ¿qué querías decirme? —las mejillas de ella se tiñeron de rojo e inmediatamente miró en otra dirección.

Gaara se aclaró la garganta, no sabía por dónde empezar, se moría por abrazarla y por besarla, pero sabía que no podía hacer nada de eso ahora.

—Yo… bueno… —cerró sus ojos y respiró profundamente, primero tenía que estar tranquilo, no quería alterarse como anoche, quería que arreglaran las cosas, no empeorarlas—. Siéntate primero.

La chica asintió con la cabeza y se sentó a un lado de él, aunque dejó cierta distancia entre los dos, tampoco lo miró a la cara, se mantuvo todo el tiempo viendo hacia los niños que jugaban.

—Perdón por lo de anoche, es lo que quería decirte… —Gaara suspiró, empuñó sus manos, pero mantuvo la calma mientras hablaba—. Reaccioné como un animal, me agarré a golpes e incluso te lastimé, realmente lo lamento, pero… —hizo una pausa y luego posó sus ojos sobre ella, entonces Matsuri también lo miró, pudo darse cuenta del dolor que él estaba sintiendo, no el físico, sino del corazón—. ¿Cómo se supone que debía comportarme al saber que ese sujeto te había besado? Yo…

—Gaara-kun —lo interrumpió Matsuri, tomando su mano entre las suyas, la piel de Gaara estaba fría, incluso tembló un poco cuando ella hizo contacto—. Sé que debí habértelo contado, sucedió cuando fui a ese lugar la primera vez con mis amigas, él no sabía que yo tenía novio y de algún modo creyó que estaba bien hacer eso, pero apenas me besó lo aparté y lo abofeteé.

—¿De verdad?

Matsuri asintió con la cabeza ante su pregunta —Ino-chan es testigo, puedes preguntarle a ella.

—No necesito hacer eso, yo te creo… —dijo Gaara, que rápidamente entrelazó sus dedos con los de Matsuri, pero repentinamente ella apartó su mano—. ¿Qué sucede?

—¿Por qué me mentiste acerca de Shijima-san? —cuestionó la chica, sus ojos mostraron un ligero grado de enfado, incluso se mordió el labio inferior—. Yo te pregunté… dijiste que solamente eran amigos, pero no lo eran, Gaara-kun…

El pelirrojo cerró sus ojos y apoyó su espalda contra el respaldo de la banca, al hacer eso, sintió un poco de dolor por los golpes que todavía no se habían curado, pero decidió ignorarlo por ahora.

—Te mentí porque me sentía muy avergonzado respecto a eso —confesó, podía sentir que incluso su rostro se sentía ligeramente caliente, seguro su piel se había puesto roja—. No quería que pensaras que soy esa clase de persona que juega con los demás y no se toma las cosas en serio, o que sólo me dejo llevar por las hormonas —explicó, observando a Matsuri para ver su reacción—. No nos vimos durante muchos años y no sabes cómo fui durante ese tiempo, no quería arruinar tu imagen de mí, sé que fui estúpido, que te lastimó que te haya mentido y lo siento, sólo fui cobarde.

Tras escuchar su explicación, Matsuri no pudo evitar sentirse sorprendida, para ella, su novio siempre había sido el fuerte de la relación, el más seguro de los dos, que no flaqueaba ante nada, que no dudaba acerca de las cosas. Saber que ambos tenían ese tipo de inseguridades, de algún modo, la hizo sentir mucho más aliviada, le hizo sentir que sus celos y sus miedos no estaban mal del todo, que eran algo normal.

—Nos conocemos desde que éramos niños —habló Matsuri, acercándose sutilmente a él, Gaara ni siquiera lo notó—. Recuerdo que solíamos jugar en un sitio como este, tú eras un niño muy dulce y cuando nos volvimos a encontrar después de mucho tiempo, me sorprendió el cambio que habías tenido —continuó hablando, él se mantuvo en silencio, sólo escuchando sin atreverse a abrir la boca—. Pero siempre he pensado que eres una buena persona, Gaara-kun, el hecho de que hayas cometido errores en el pasado no cambia eso, el tipo de relación que hayas tenido antes con otras chicas no me importa, lo único que realmente me lastimó es que no me contaras la verdad, pero entiendo por qué no lo hiciste… —notó que él iba a responder, pero Matsuri se apresuró a abrazarlo antes de que él tuviera tiempo de hablar—. Yo también me he sentido así, a veces tengo miedo de no ser suficiente para ti, yo… —se sonrojó como un tomate, así que escondió su rostro contra el pecho de Gaara—. Me asusta que te aburras de mí, que pienses que no soy lo suficientemente mujer para ti, por eso… cuando supe lo que realmente hubo entre ustedes, me dolió.

—Matsuri, no… —Gaara rápidamente la rodeó con sus brazos, lo hizo tan fuerte que su calor no tardó en esparcirse a través de su unión—. No, jamás digas eso, ¿cómo puedes pensar que no eres lo suficientemente mujer para mí? ¿Acaso no te das cuenta de lo mucho que te deseo? Todo el tiempo, siempre que te veo e incluso cuando no te veo, todo lo que quiero es estar junto a ti —susurró a su oído, ya que decirlo en voz alta podía ser un poco comprometedor—. Me muero por hacerte el amor…

—Gaara-kun… —la chica levantó la cabeza para buscar la mirada de su novio, sus ojos estaban brillando como dos estrellas en medio del cielo nocturno—. ¿C-cómo puedes decir eso en un lugar como este? —su cara estaba ardiendo de la vergüenza, los padres de los niños que estaban jugando fruncieron el ceño al verlos y algunos se estaban llevando a sus hijos—. E-eso es demasiado, estamos en un lugar público.

—No me importa —Gaara arrugó un poco el puente de la nariz, tomó a Matsuri por el mentón y la miró fijamente—. Explícame por qué te ves tan hermosa para venir a verme, esto claramente es una provocación de tu parte.

—N-no es… y-yo sólo… no quería que me vieras fea —aclaró rápidamente, abultando sus mejillas de forma graciosa—. Gaara-kun, lo que dijiste antes…

—Lo dije totalmente en serio —aseguró él, acariciando la mejilla de Matsuri de forma dulce, sólo con las yemas de sus dedos—. Matsuri, te juro que nunca quise hacerte daño, jamás volveré a mentirte, lo prometo.

La chica nuevamente escondió su rostro contra el pecho de él, no podía verlo a la cara en ese momento, pues la vergüenza que sentía era demasiada, pero al mismo tiempo estaba feliz, su corazón no dejaba de latir con fuerza después de escuchar la confesión que él había hecho; ambos deseaban lo mismo, los dos se deseaban mutuamente y ya no había ninguna duda al respecto.

—Y yo jamás volveré a ocultarte nada, Gaara-kun, también lo prometo —dijo en voz baja, pero lo suficientemente alto como para que él pudiera oírla—. Y también lo siento por haberte lastimado, fui cobarde y fui egoísta —a medida que hablaba, su abrazo se volvía más estrecho, lo cual le sacó un quejido de dolor al chico, así que ella se separó de golpe—. ¡L-lo siento! ¿Te duele?

—Sólo un poco —respondió Gaara, cerrando un ojo debido a la molestia—. El tipo ese… es decir, Sasori… —se corrigió cuando vio que ella parecía un poco molesta, era natural, no quería que hubiera más altercados entre ellos—. Creo que me dio una patada en las costillas, no he revisado, pero me molesta mucho.

—Prométeme que no volverás a hacer eso, no me gusta que pelees —la chica soltó un suspiro—. Vamos a la farmacia para comprar algunas cosas para que pueda atenderte, ¿sí?

El chico estaba a punto de decirle que no era necesario, pero al notar la expresión de reproche que ella tenía, no fue capaz de negarse, Matsuri lo iba a regañar si no le hacía caso y ahora que se habían reconciliado, no quería volver a meter la pata.

—Está bien, vamos —aceptó, sintiéndose totalmente derrotado, pero estaba feliz de haber podido ser sincero con ella y de que hayan arreglado todo. No dejaría que ningún otro malentendido los separara de nuevo, ni siquiera por un segundo.

O eso era lo que pensaba.

—*—*—*—*—*—*—*—

Después de desayunar y charlar un rato con Sasuke, Naruto decidió regresar a su habitación. Se suponía que ese día trabajaba, pero su jefe le dio libre el fin de semana en cuanto éste le contó que se sentía enfermo, ya que no podía decirle que en realidad se había peleado con alguien. Sasuke había salido a casa de sus padres y él no tenía nada mejor que hacer, así que estaba muy aburrido, además, no dejaba de pensar en Hinata.

No soportaba pensar en la tristeza que vio en sus ojos mientras ese estúpido de su novio decía todas esas cosas de ella, es obvio que le había roto el corazón… Hinata debía estar muy enamorada de él para reaccionar así.

—Ah, maldita sea… ¿por qué sigo pensando en eso?

Se revolvió el cabello y se echó sobre su cama, estaba molesto y confundido, después de lo que casi pasó entre ellos, que luego Hinata lo ignorara, para al final terminar agarrándose a golpes con su novio porque la insultó y trató de obligarla a besarlo. No tenía sentido que Hinata realmente estuviera enamorada de él, pero no quería hacerse ilusiones falsas, no quería pensar que tenía alguna esperanza.

Sin embargo, el rayo de esperanza se encendió instantáneamente cuando entró una llamada a su celular y, en la pantalla, apareció el nombre de Hinata. Por un instante dudó si debía contestar o no, no sabía lo que podía pasar y, honestamente, estaba asustado, pero tras pensarlo por un par de segundos, decidió que lo mejor era enfrentar todo esto.

—Hola, Hinata —dijo al teléfono, tratando de mantenerse sereno y calmado, aunque por dentro su corazón quisiera explotar—. ¿Estás bien? —se atrevió a preguntar, tragando saliva.

Estoy bien, Naruto-kun —la escuchó decir, no estaba seguro, pero parecía que ella había estado llorando, y es que lo de anoche no era para menos—. ¿Tú cómo te sientes? Perdóname si te molesto… me gustaría verte… ¿podemos encontrarnos?

Naruto miró hacia el techo blanco de la habitación, ¿que si podían verse? Él se moría por verla, por abrazarla, pero le daba demasiado miedo que otra vez las cosas resultaran mal.

—De acuerdo, ¿dónde te veo? —respondió, había sido cobarde por mucho tiempo con Hinata y ya no quería serlo, tenía que enfrentar todo esto de una vez, decirle lo que sentía (aunque ya lo había hecho antes) y, sobre todo, quería estar seguro de que ella realmente estaba bien.

¿Te parece bien en la cafetería cerca de la universidad? Te estaré esperando allí.

—Ahí voy a estar —aseguró, después de eso terminaron la llamada y Naruto se levantó de la cama para correr al baño a darse una ducha rápida y buscar algo que ponerse. Una vez estuvo listo, salió del departamento con rapidez y tomó un taxi para llegar antes, ya que si esperaba el autobús se iba a tardar demasiado.

Las manos le sudaban y las piernas le temblaban, se sentía como un niño tonto que se enamoraba de alguien por primera vez, porque iba a verla. Cuando llegó a la cafetería, tras pagarle al taxista, se bajó apresurado y entró al local, buscó con la mirada y la vio, Hinata estaba ahí, se veía tan hermosa como siempre.

—Hinata… —dijo parándose frente a ella, la cual alzó la mirada para verlo, dedicándole una dulce sonrisa que hizo que se sonrojara un poco, así que tuvo que aclararse la garganta, avergonzado—. Veo que estás bien, ¿para qué me necesitabas?

—Siéntate, por favor —indicó la chica de ojos perlados, cuyas cuencas estaban un poco enrojecidas e hinchadas, seguramente había llorado demasiado, eso le rompía el corazón a Naruto—. Gracias por haber venido, no sabía si llamarte fue demasiado…

—Claro que no, no me molesta, de hecho, quería verte —contestó el rubio, manteniendo sus ojos fijos en ella—. Sé que puede ser un poco incómodo hablar de lo que pasó anoche, pero… ¿realmente estás bien? Tu novio se comportó como un imbécil, lamento haberme puesto a pelear así, pero… no podía soportar que te tratara de ese modo… —enojado al recordar todas las cosas que dijo Toneri, Naruto empuñó sus manos y apretó los dientes, al mismo tiempo que arrugaba el entrecejo, gestos que no pasaron desapercibidos para Hinata.

Ahora que él lo mencionaba, ella se sentía casi como si estuviera rota, como si se hubiera quebrado al caer desde una gran altura y los fragmentos de sí misma se hubieran esparcido por el suelo.

—No sé si realmente estoy bien —admitió, bajando la mirada, sus manos se aferraron a la tela de su falda—. A decir verdad… no esperaba que él se comportara de ese modo, yo… —cerró sus ojos—. Todo fue mi culpa, todo es mi culpa por no haber sido sincera conmigo misma, Naruto-kun.

Naruto la miró con confusión.

—No entiendo…

—Le dije a Toneri-kun que me gustaba otra persona —cuando dijo eso, los ojos de Naruto se abrieron con sorpresa—. Él estaba tan enfadado que empezó a decirme cosas horribles, yo no sabía cómo reaccionar y si no fuera por ti, quizá me habría lastimado, así que te agradezco que me hayas ayudado —intentó retener las lágrimas que querían escapar de sus ojos, estaba en un lugar público y no quería dar un espectáculo.

Por su parte, Naruto no sabía qué decir, no era muy listo para la mayoría de las cosas, pero hasta un tonto como él podía entender qué era lo que Hinata estaba tratando de decirle.

—¿Soy yo esa persona?

Sin siquiera mirarlo, Hinata simplemente asintió con la cabeza.

—Lo siento tanto… —dijo con voz temblorosa—. Yo… yo jamás dejé de quererte, desde que estábamos en la escuela… siempre has sido tú, Naruto-kun, pero fui una estúpida, hice que me odiaras y luego yo… yo…

—¡No digas eso! —el rubio la interrumpió, tomando sus manos por encima de la mesa y apretándolas con fuerza, pero no la suficiente como para lastimarla—. ¿Cómo puedes decir que yo alguna vez te he odiado? Hinata, eso no es cierto, estaba dolido y me comporté como un estúpido, te dejé ir y no sabes cuánto me arrepiento, no sabes lo mucho que me dolía pensar en que lo preferías a él, que él te trataba mejor de lo que alguna vez lo hice yo… que él te merecía más que yo —mientras hablaba, se inclinó un poco hacia la chica, quien no despegaba sus ojos de él, mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas—. Pero después de ver lo de anoche, yo no puedo permitir que sigas a su lado, Hinata, ya no puedo quedarme sentado sin hacer nada, maldita sea, ven conmigo… yo jamás te trataría de ese modo, yo jamás te haría sufrir.

Hinata se mordió el labio inferior para no ponerse a llorar como un grifo abierto, soltándose del agarre de él, se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y luego sonrió.

—Naruto-kun… te amo…

Después de haberlo guardado por tanto tiempo, después de que nunca pudo corresponder cuando él dijo que la amaba, Hinata finalmente había sido capaz de decirlo, y por fin se sentía libre, por fin era honesta, ya no necesitaba nada más, ni siquiera la aprobación de su padre.

—Yo también te amo, Hinata —respondió Naruto, terminando de inclinarse hacia ella para besarla, mientras le secaba las pocas lágrimas que todavía quedaban en su rostro.

Ahora sí, ambos estaban seguros de que harían las cosas bien, pero primero, Hinata necesitaba terminar todo con Toneri y enfrentarse a su padre, no había modo de que las cosas salieran mal.

¿Cierto?