Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.


Estúpido amor en la ciencia.


Interés.


—Puedes irte acostumbrando. El viejo siempre se queda trabajando/investigando después de que termina de dar clases en la universidad.—termino por contestar a la anterior pregunta de Kohaku sobre el paradero de Byakuya una vez llegaron al departamento.

—Wow. Realmente son padre e hijo—hablo a la par que seguía cortando un pedazo de carne. La rubia ya tenía una gota deslizándose tras su cabeza al escuchar que resultaba que Byakuya hacia lo mismo que Senku.

—Adoptivo.—metió su cabeza al refrigerador después de soltar eso último.

—¿Qué?

—Es mi padre adoptivo—como siempre ya tenía el dedo meñique de una de sus manos rascando su oído. Sin embargo, el ligero pensamiento de que estaba conversando de más con ella quiso colarse por su mente. Por supuesto, para nada era que se estuviera portando bien con ella (no recordaba haberse portado así de abierto respecto a su vida personal con alguna otra chica. Ni siquiera Yuzuriha), por supuesto que no, seguramente sus repentinas ganas de conversar eran porque necesitaba acercarse algo más a ella por el bien de sus planes, diez mil billones por ciento seguro.

Más halla de lo vivido en ese ajetreado día, y el día en que molesta le declaró que nunca le pediría ayuda (aunque después irónicamente se topo con que ella era la hija del amigo de su padre pidiendo asilo), no se conocían en nada. Hasta apenas el día anterior la presentaron ante él como Kohaku, la hija menor de Kokuyo. Así que sí, justo en ese momento ayudaba a una casi desconocida a preparar la cena mientras conversaba con ella como si la conociera de toda la vida.

¿Que el chico escoria era hijo adoptivo del amable Byakuya? Se quedo meditando un poco para sí misma. Si, tiene sentido resolvió su mente—¡Ja! Eso explica muchas cosas.

Senku arqueo una ceja al escucharla, por lo general cuando mencionaba que Byakuya lo había adoptado terminaba con la pregunta sobre ¿Quiénes eran sus padres biológicos? Y una vez que terminaba por decir que no sabía le cuestionaban con la típica pregunta de sí no le gustaría saberlo. Todo para que al final simplemente terminara por contestar que no y que no le interesaba. O está chica, a la que en ese momento le pasaba las papas del refrigerador era muy despistada, o era más perspicaz de lo que parecía.—¿Cómo que cosas explica?—soltó está vez interesado en saber que pasaba por su cabeza.

—Pues que Byakuya es una persona muy buena y amable y tú...—Kohaku hizo una pausa llevándose un dedo al mentón y mirando brevemente al techo a ver si ese techo blanco le daba la palabra que buscaba.—¿Apenas eres tolerable?

Senku rodó los ojos ¿Que había esperado escuchar sobre él? Sacudió la cabeza, nada, no esperaba nada y no estaba ni un milímetro interesado en lo que ella opinara de él.—Sí, como digas. ¿Qué más necesitas que te pasé?

—Zanahorias.

Sólo asintió y busco las zanahorias para pasárselas.

—Cuando terminemos de cenar. ¿Podemos empezar con química?—Kohaku se había ofrecido a hacer la cena una vez se enteró que posiblemente el padre de Senku tardaría en llegar.

Y el chico no se quejaba, él tenía pensando solo poner a hervir agua y ofrecerle ramen instantáneo.—Solo me daré una ducha y empezamos.—Sacrificaría su siesta después de la cena, pero sí funcionaba lo que tenía pensando para la rubia que le había dado la orden de mover la carne en lo que ella picaba los vegetales, entonces valdría la pena su sacrificio.

Algunos minutos después y la cena casi estaba lista.

Fue cuando los ojos azules de Kohaku observaban ya el guisó en su último hervor que escucharon la puerta abrirse.

—¿Qué huele tan bien?

Era Byakuya que al fin llegaba.

Solo entrar y el aroma a comida le golpeó en la nariz al mayor. Extrañado e imaginándose por el olor que había comida casera recién hecha en su hogar, le hizo acercase inmediatamente a la cocina apenas entró.

—Tadaima.

Kohaku se sonrojo levemente al verlo pararse al otro lado de la barra que dividía la cocina de la sala, el padre de Senku ya estaba olisqueando el aire.

—B-Bienvenido, Byakuya-san—¿Por qué de pronto se ponía nerviosa y casi quería tartamudear? ¡Ah sí! Debía ser que apenas caía en la cuenta de que era la primera vez que cocinaba para alguien ajeno a su familia, y en este caso era para dos personas. Padre e hijo.

Mismos que en ese momento parecían enfrascarse en una guerra. Senku peleaba por alejar los brazos de Byakuya cuando esté se había lanzado a abrazarlo apenas lo vio; y Byakuya luchaba porque Senku no lo alejara.

—¡Hijo, te extrañe mucho!—exclamo mientras seguía insistente en abrazar a Senku.

Kohaku observaba su pequeña guerra algo conmovida, algo en la atmósfera que rodeaba a esa pequeña familia de dos parecía cálida y cargada de complicidad (a su manera, claro) ¿Podría ser que ella llegara a encajar con ellos el tiempo que vivieran juntos? Porque justo en ese momento se sentía algo fuera de lugar.

Byakuya una vez ganó por su fuerza mayor a la de su hijo, se limito a rodear levemente los hombros de Senku conociendo que le fastidiaban mucho los abrazos más efusivos.

Senku con cara de fastidio recibió el abrazó de Byakuya con ambos brazos derrotados a los costados de su cuerpo. Maldecía la poca fuerza de su cuerpo.

—Kohaku-chan, a ti también te extrañé.—hablo después del apenas segundo que duró el abrazo que le dio a su hijo.

Kohaku dio un paso atrás temerosa de que también quisiera abrazarla como había visto hizo con su hijo ahora que el hombre de cabellos completamente blancos posaba su atención en ella. Parecía tener intenciones de hacerlo cuando dio el paso que ella retrocedió, inconscientemente tragó saliva.

—Llegaste antes.—Aun fastidiado el Ishigami de ojos rojos lanzó la afirmación qué podría ser pregunta ya que está misma buscaba saber el motivo por el que no se tardó como siempre dos horas más en volver a casa.

La afirmación de su hijo distrajo al mayor—Oh, eso es porque es el primer día de Kohaku después de la escuela en nuestro hogar. Quería estar aquí para cuando llegaran.—hablo dulcemente con una sonrisa cálida.

A Kohaku se le hablando el corazón de sólo verlo y entender sus palabras. Solo atino a asentir conmovida—Gracias.

—Pues diez mil billones por ciento seguro que llegaste justo a tiempo.—el Ishigami menor hablaba mientras se llevaba su dedo a rascar su oreja como siempre que mostraba su semblante despreocupado.

—Eso huelo. Huele delicioso, Kohaku-chan.—Sabía bien que la cena lista no era obra de su hijo.

Kohaku los miro sonrojada y se reprendió mentalmente, algo en esos dos la apenaba tanto como la confortaba—Ya está listo.

—Te ayudo a servir.

El hombre de cabello blanco alzó una ceja al ver a Senku pasar por su lado y comenzar a ayudar a Kohaku, sacudió la cabeza inmediatamente, no podía ser. Mentalmente se burló de sí mismo por pensar tonterías. ¿Senku interesado en ayudar a alguien en algo tan banal? Aunque él nunca ofrecía ayuda si no había algo que le interesará. No, tonterías, no era nada.

Entre una agradable conversación (sobre todo entre Byakuya y Kohaku) transcurrió la cena.

Hablaron de la escuela, el trabajo, investigaciones científicas (de las cuales Kohaku apenas entendía y que era casi lo único para lo que Senku sí se mostraba interesado en opinar), halagos a la comida y felicitaciones a la chef (felicitaciones de Byakuya claro).

Kohaku de verdad creía, que sí sus cenas serían así de amenas, de verdad sería un poco más fácil no extrañar cenar con su familia.

—Iré a ducharme.—Senku abandono la mesa en cuanto terminó de cenar.

Solo entonces Kohaku recordó que aún tenían que estudiar su materia menos favorita.—Cierto, aún tenemos que estudiar.

Byakuya los miro extrañado de uno a otro mientras que seguía con su vaso posado en sus labios ya sin continuar bebiendo el líquido que contenía ¿qué estaba pasando? ¿Ella había dicho tenemos?

—Kohaku-chan, yo me encargo.—De inmediato le quitó a la chica el plato que llevaba con claras intenciones de comenzar a lavar lo que habían usado para comer.—Después de que ustedes cocinaron me toca a mi lavar los platos.—casi se había caído de la silla cuando le contaron que su frío hijo ayudo con la preparación de la cena. Un excelente guiso de carne de res y vegetales acompañado de arroz. Aún así volvía a azotarlo está vez más rápido el pensamiento de que algo extraño (y no por eso malo) pasaba con Senku. ¿Sus ojitos deberían vigilarlos? Necesitaba más información, mil millones por ciento seguro los vigilaría.

—Oh, muy bien. Entonces, iré a prepararme para estudiar.—no alcanzó a ver cómo Byakuya asentía por irse rápido a su habitación, con el frío que empezaba a hacer debía prepararse.

Y mientras Byakuya Ishigami comenzó a limpiar la cocina y a lavar los platos sospechosamente lento y pausado, Kohaku se dedicó a preparar la sala con lo que necesitarían para estudiar.

—¡¿Qué rayos es eso, Leona?!

Solo hasta que escucho la exclamación irritada de su hijo dirigió sus ojitos para prestar atención hacia ellos ¿Leona? Alcanzó a divisar a Senku con las manos en las caderas y cara de fastidio que desde su altura observaba irritado a la rubia que lo esperaba sentada.—Oh...—susurro para sí al captar al instante el motivo de la nueva molestia de su hijo

—Deja de llamarme, Leona.—De verdad debió agregar al trato el prohibirle llamarla de ese modo. Ni modo, ya estaba pactado.

Byakuya solo negó con la cabeza en cuanto entendió que Senku ya tenía una forma "especial" de llamarla ¿Desde cuándo era bueno poniendo apodos?

—¿Y a qué te refieres con "qué rayos es eso"?—pregunto ya de brazos cruzados aún molesta por que la llamara Leona.

—A esto.

Kohaku solo entendió cuando Senku levanto el edredón sobre la mesa baja de la sala que le cubría las piernas al estar sentada y la mantenía bien calientita.—¿Mi edredón?

Senku asintió.

—Hace frío, así estaremos calientes.

Con un último bufido el Ishigami menor se resigno a sentarse (perdía más tiempo sí comenzaban a pelear por tonterías). Estupideces.

Observando la curiosa escena desde la cocina, Byakuya reprimió exitosamente una risa al verlo ceder al final sentándose en la mesa pero sin llegar a cubrirse con el bendito edredón azul floreado.

—¿Con qué comenzamos?—Kohaku extendió su enorme libro a Senku.

El chico solo lo cogió y comenzó a pasar página ante los atentos ojos azules.—Primero haz el repaso que viene al final del libro, después me encargaré de revisarlo y tendré idea de lo que ya dominas.

La rubia con un asentimiento de cabeza, se dispuso a realizar lo que su ahora tutor le pedía.

Por su parte en lo que ella se entretenía Senku saco su smartphone y se dedicó a leer un artículo científico que hablaba sobre la antimateria por simple interés de curiosear. En algún punto de su lectura se sorprendió a sí mismo removiéndose incómodo y sintiendo algo de escalofrío recorrerle el cuerpo. Sí, comenzaba a sentir frío, sobre todo en los pies que ahora sentía helados. Afortunadamente para él no era un hombre de orgullo frágil, le daba igual lo que opinaran, así que con esa idea y sintiendo muy levemente un ligero pinchazo de vergüenza que estaba dispuesto a ignorar, adentro medio cuerpo en el edredón que también cubría a la chica sintiendo al instante la calidez que, reconocía, por idiota se había estado perdiendo. Esperaba no terminar enfermándose por haber pasado algo de frío justo después de su ducha.

Kohaku despego su atención del libro en cuanto sintió el movimiento a un lado de ella, una natural sonrisa ladina victoriosa apareció al instante en su rostro. Y en cuanto se sintió observado Senku dejo su lectura en la pantalla de su celular para encontrarse con los ojos burlones de la chica a un lado de él—Disculpa ¿Ya terminaste?—Sabía que no, pero fue lo primero que se le pasó por la cabeza para decirle y así que dejara de mirarlo con cara de "tenía razón".

Rápidamente negó con la cabeza—¡Ja! Es todo un placer ayudarte, Senku.—Por supuesto no perdió oportunidad en regresarle sus palabras.

—Mph... Será mejor que te des prisa, no pienso dedicar más de dos horas.—¿Alguna vez había sentido esa clase de molestia penosa con alguna otra persona? Lo dudaba mucho.

La chica le lanzó una mala mirada antes de volver su atención al libro y seguirse torturando con la electroquímica.

Para cuándo Senku ya estaba leyendo otro artículo de igual forma relacionado con la antimateria alcanzó a escuchar el "termine" saliendo de la boca de su compañera de escuela. No menciono nada y solo recibió el libro que Kohaku le ofrecía. Con mirada aburrida repaso todo lo que la rubia había contestado y no pudo más que quedar asombrado cuando termino—¿Cuánto falta para los exámenes?

—3 semanas.

—Quizá debo dedicarte más que solo dos horas.—Concluyo después de su breve análisis de lo que ella había respondido.

—Si. Hoy nos pusieron un examen de repaso, y obtuve la calificación más baja.—hablo completamente quitada de la pena, no tenía porque preocuparse, ahora tenía la ayuda del mejor promedio no solo de la escuela, también del distrito.

—Entiendo.—Soltó un cansado suspiro de resignación.—Por lo que veo no dominas nada, así que tendremos que empezar incluso desde lo básico. Prepárate, Leona.

Kohaku asintió sin imaginarse lo explotador que podría llegar a ser el chico que le dedicaba su roja mirada determinada.

Sin dejar de ponerles atención, se encontraba Byakuya observando con pena a Kohaku. Aún así, saco su smartphone de su bolsillo y tomo una discreta foto a ambos chicos, captando el momento justo en que Kohaku termino de asentir a lo dicho por Senku sin saber lo que le esperaba, mientras al mismo tiempo, su explotador hijo la observaba atentamente. Pobre, Kohaku-chan.

—Los conceptos básicos de química que seguramente vendrán en el examen son: magnitudes, enlaces químicos, estructura atómica, entre otros e iremos por partes por lo que tendremos que trabajar más de lo que creí ya que no pareces dominar alguno.

Casi parecía que con eso le decía idiota pero afortunadamente a Kohaku le daba exactamente igual, ni ella ni Senku fueron conscientes del gesto que ella tomo prestado del chico a su lado llevándose su dedo meñique a rascar su oído. Se encontraban más concentrados en continuar ella escuchando y el explicando.

Pero ese gesto de la rubia sí que fue notado por el hombre que ahora los observaba mientras secaba un plato blanco con un trapo Podría ser... Sacudió ligeramente la cabeza, no, no podría ser.

Senku observando a la rubia detenidamente sin quitarle la mirada de encima cuando está se levantó para ir al baño hasta que se perdió por el pasillo le dejó implantado en la mente a Byakuya de nueva cuenta el pensamiento emocionante de antes. Si es. Rio por lo bajo emocionado.

Interés.

Pequeño e imperceptible interés fue lo que logró captar. ¿Pequeño? ¿Imperceptible? Por Dios que era Senku, su hijo, su amado hijo que nunca de los nunca había mostrado si quiera una pizca de interés por algo que no fuera ciencia, menos por una chica. Por supuesto dudaba mucho que fuera interés romántico, pero lo poco que había alcanzado a notar en él le valía para decidirse.

Me dirás papá, Kohaku-chan...Oh sí, era hora de que actuará como buen padre y metiera las narices en la inexistente vida amorosa de su hijo, él se encargaría de que existiera. ¿Qué por qué se metía? No lo haría, sí no hubiese captado lo que para muchos seguramente no sería nada, pero para él que era su padre sabía el real significado de todos los pequeños detalles. Su hijo solo necesitaba un empujoncito, o más bien, necesitaba que lo aventaran hacia el vacío que era la felicidad de tener un amor y vivirlo.

Y completamente ajenos a los pensamientos del mayor tanto Senku como Kohaku se miraron entre ellos extrañados cuando al mismo tiempo se sacudieron ligeramente al sentir escalofríos.—Si, hace frío.—hablo Senku a la chica a su lado que solo asintió.

Que escalofrío tan extraño pensó la rubia que en esos momentos veía con sufrimiento su libro.

Después de otra hora más de estudió para los chicos y Byakuya al fin había terminado de limpiar la cocina, el peliblanco se enfrasco tanto en sus divagaciones anteriores sobre que quizá había una pequeña posibilidad del tamaño de un grano de arroz de que su hijo le diera nietos, que se olvidó por completo de los chicos que seguían estudiando en la sala. Solo cuando terminó y se acordó de ellos para ofrecerles té, fue que alzó la cabeza y se topo con una de las imágenes más tiernas que había visto.

Ninguno de los dos chicos fue consiente del momento en que les pesaron los párpados y lentamente terminaron ambos por apoyar la cabeza sobre la mesa quedando dormidos en una posición no muy cómoda, pero no por eso menos adorable a los ojos del hombre mayor que ya se acercaba con el celular en mano listo para tomar las fotos que quisiera.

Mientras sacaba fotos de distintos ángulos, el pensamiento de que ambos se veían realmente bien uno al lado del otro le llegó a la cabeza a Byakuya y eso no hizo más que reforzar sus ánimos en cuanto a sus pensamientos anteriores se refería.

Oh, bueno, no perdía nada con intentarlo.

-...-...-

Parpadeo un par de veces antes de abrir sus adormilados ojos por completo.—Maldición.—Su espalda dolía horrores a causa obvia de la posición en la que se había quedado dormido. ¿Por qué su viejo no se acercó a despertarlo como hacía cuando terminaba dormido en su escritorio?

Sobándose la espalda llevo su mirada hasta la rubia que igual que él se había quedado dormida sobre la mesa, su ceño se frunció ligeramente al verla dormir ¿Esa feroz leona podía verse así de tranquila mientras dormía? Casi, y solo casi, pareciera que desprendía un aire pacífico de ella. Senku no fue conscientes hasta segundos después de que se había quedado contemplándola con detenimiento y así alcanzó a detallar que tenía pestañas muy largas, una nariz de verdad pequeña, respingona y a la vez algo chata, pero sin duda, a lo que más dedicó tiempo fue a sus carnosos labios algo entreabiertos. Sacudió la cabeza, estupideces ¿qué demonios hacía él observando como idiota a la chica dormir? Se reprendió una vez cayó en la cuenta del tiempo que pasó detallando su rostro.

De verdad estaba cansado, ya tenía el ceño fruncido, pero junto aun más sus cejas y llevo una mano a sujetar el puente de su nariz. No recordaba haber tenido un día así de agotador desde que era niño y otros niños idiotas iban a molestarlo. Y tenia a la causante de su agotamiento durmiendo tranquilamente, pareciera realmente inocente justo en ese momento como sí no rompiera ni un plato. Tenía una suerte de mierda, pero de verdad esperaba, que los planes que tenía para esa Leona valieran la pena. Aún así, algo de excitación expectante a los resultados le recorría ligeramente al pensar en lo que tal vez podría lograr. Que emocionante.

Y con algo de ánimos renovados fue así que se digno a despertar a la leona durmiente moviendo ligeramente su hombro—Despierta.

Después de su tercer sacudida al hombro de ella fue que está al fin abrió sus azules ojos y lo miro mal por ser despertada.

—¿Qué hora es, Senku?—hablo con voz adormilada mientras se tallaba un ojo con el dorso de su mano izquierda.

Senku consulto su reloj de pulsera.—Son las once y cuarto.—

—¡No puede ser!—Kohaku se levantó de un brinco alarmada causando que Senku la mirara con extrañes, y solo por esa mirada Kohaku se apresuró a explicar—Debo llamar a mi hermana. Debe estar esperando mi llamada.—hablaba mientras recogía sus libros y mochila pero dejaba su edredón en la mesa, seguramente servía más sí lo dejaba.—Te veo mañana, Senku.

Senku solo asintió sin que Kohaku lo alcanzará a ver. Fue el turno de Senku de al fin estirar las piernas y dirigirse a su cuarto, no solo estaba cansado porque hubiese tenido un día diferente a su usual rutina, sino que al no haber tomado su siesta después de comer y ducharse como normalmente lo hacía lo tenían molido ya para esa hora, por lo que solo estar en su cuarto camino a su cama y cayó de cara a ella. Necesitaba dormir sin que su espalda sufriera.

-..-..-

Ya en la que ahora era su habitación Kohaku lanzó su mochila a la silla junto a su tocador. Al fin saco su smartphone y marco a Ruri. Ansiosa escucho como timbraba un par de veces antes de que al fin contestará.

—¡Ruri-nee! Lo siento, lo siento. Me quedé estudiando y se me pasó hablarte más temprano.—por supuesto no espero a que su hermana hablara para comenzar a disculparse por lo tarde que llamaba.

Del otro lado del teléfono Kohaku alcanzó a escuchar el característico sonido de la voz de su hermana negando con un murmullo suave.—Sabes que puedes llamarme cuando quieras.

Algo aliviada, Kohaku se llevó una mano al pecho al escucharla, sabía que Ruri nunca se molestaba con ella pero, escuchar su cálida voz restándole importancia la hacía sentir realmente bien.—Te extraño mucho.

—Yo también te extraño, y a papá. Pero verás que antes de que te des cuenta volveremos a estar juntos.—Kohaku casi sentía que podía dormir escuchando la suave voz de su hermana, era tan parecida a la de su madre cuando le llamaba.—¿Y cómo te fue con los Ishigami?

De inmediato Kohaku frunció el seño al recordar su horrible mañana—Ishigami hijo es un idiota.—Del otro lado del teléfono alcanzó a escuchar a Ruri reír.—Pero aún así, me fue mejor de lo que esperaba. Resulta que son... una familia muy cálida.—hablo recordando la amena cena que compartieron.

—Me alegro mucho por ti...—Y Ruri no pudo decir más porque comenzó a toser.

—¿Ruri-nee?—Pero Kohaku no tuvo respuesta más que alcanzar a escuchar de lejos la tos de su hermana, al parecer Ruri había alejado el teléfono para que no escuchará lo fuerte que tosía.—¿Ruri-nee, estás bien?

—Si... es solo que... estuve algo resfriada... y la tos es lo último que... queda como secuela—Apenas podía contestar cada vez que tosía.—Debo colgar... Te llamo mañana...

Kohaku quedó con el celular en la mano solo observándolo por un par de minutos, algo en lo que acababa de escuchar no le gustaba. Se reprendió a sí misma en cuanto recordó que era su hermana, sí algo pasaba con ella se lo diría porque así de unidas eran. Además, Ruri ya le había dicho el motivo de ese repentino ataque de tos.

Dejo de pensar en problemas que no existían y al fin se acostó en la cama después de cambiarse y ponerse su pijama, Senku le había cocido el cerebro con toda la cantidad de información que vieron ¡Y apenas era el primer día! Por dios, esperaba no terminar sangrando por la nariz por forzar tanto su mente. No era idiota, pero simplemente la química no le entraba, debía interesarle para aprender y entender mejor pero al no hacerlo, su mente quedaba en blanco apenas abría el libro. Aún así, estaba decidida a por primera vez, pasar química e incluso quedar entre los 50 mejores.

-…-…-

Seguían estudiando en la sala ambos sentados con medio cuerpo metido en el ridículo edredón, se apreciaba por la oscuridad de la ventana que era de noche y solo los iluminaba pobremente la luz encendida en el techo.

Por alguna razón, la mirada escarlata no se despego de los dientes incrustados en el carnoso labios inferior mientras la rubia distraída seguía observando con insistencia su libro, ajena a la insistente mirada. Sin embargo, Senku fue muy consciente del sutil movimiento de su compañera cuando movió su pierna y sintió como su rodilla terminaba rozando la de él ¿eso fue a propósito? Ella seguía sin mirarlo.

Tragando saliva y siendo consciente del contacto de ella se decidió a meter una de sus manos en la tela que los cubría, a su mente llegó el recuerdo de las bragas rosas que alcanzó a notar por la mañana ¿Cómo se sentiría esa tela mojada?

El cuerpo al lado suyo ya lo había recorrido por completo con la mirada, recordaba claramente lo que encontraría sí hacía esa tela rosa a un lado. De verdad, no estaba pensando cuando terminó por dejar su mano en la rodilla de la chica que seguía sin mirarlo. Suavemente y expectante a cualquiera reacción de ella, deslizó su áspera mano por ese suave muslo hacía arriba, logro sentir el borde de su falda, la cual solo levantó y siguió subiendo, solo cuando estaba ahora a punto de llegar al lugar que quería tocar fue que de la boca de Kohaku salió un pequeño jadeo de anticipación. Apenas rozo el borde de la tela….

Su alarma comenzó a sonar insistente y ruidosamente provocando que abriera los ojos al instante y como platos sorprendido.

¿Qué demonios?

De inmediato, se apoyo sobre sus codos para alzar la mitad superior de su cuerpo y tal como lo pensó, se encontró con una erección mañanera.

Respiro un par de veces y se llevó una mano hasta cubrir sus ojos. Se negaba a creerlo. Había esperado en la pubertad lidiar con las malditas hormonas y los sueños húmedos que se supone cualquier puberto sufre, pero al final no fue necesario, no para él.

Sus estúpidas hormonas no habían despertado cuando se supone lo harían, lo cual en su momento agradeció, pero ahora, estúpidamente tendría que tomar una ducha fría, maldiciendo se levantó de la cama. En ningún momento dejo de cubrir sus ojos con su mano, no estaba avergonzado, estaba sorprendido de sí mismo por la causa de su estúpida erección mañanera.

Todo era culpa de la Leona y de sus estúpidas hormonas qué al parecer elegían el peor momento para aparecer.

Sus hormonas elegían el momento en que una chica vivía bajo el mismo techo que él, y además era una chica de la que por él momento no podía darse el lujo de alejar. Sólo negó con la cabeza maldiciéndose a sí mismo. Estupideces, había esperado pasar por esas estupideces en su pubertad. Pero sí resultaba que las pasaría ahora como parecía ser el caso se controlaría, después de todo, tenía cosas mucho más importantes por las cuales interesarse.

Bufando se dirigió a la ducha está vez tocando antes de entrar, no quería otro accidente que provocará que ella le lanzará algo nuevamente; y además, no quería una imagen más que alimentara su imaginación y provocará que volviera a despertar excitado por un sueño. Al no escuchar respuesta, al fin se adentro para tomar su necesario baño.

—Esto no afectará mis planes. Diez billones por ciento seguro.—Soltó una risa algo demente que solo él escucho, ya debería saber su cuerpo traicionero de todo su autocontrol.


Cómo quisiera tener más tiempo para escribir pero sé me complica mucho con el trabajo. ¿Alguien sabe o conoce sobre el anexo 22? Necesito saber cómo aplicar una regla 8va para exentar igi /

Jajaja espero disfrutarán la lectura y no sé notará que por un momento me dio por shippear a Byakuya con Kohaku O.o jajaja hasta pensé ¿Qué pasaría si le quisiera quitar la novia a Senku? Jaja ignoren eso, ya debo estar enferma por tanto trabajo ajaja.

Saludos!