Capítulo 15: La Orden del Fénix


Ginny obtuvo un permiso especial de la Orden para salir al mundo muggle y reunirse con la familia Creevey. Habían aprovechado el día en que Harry tenía que acudir a su juicio en el Ministerio, y fue llevada por su hermano mayor.

El viaje fue silencioso, Bill intentó hablarle, pero ella sólo le otorgó respuestas cortas y concisas. Primero se aparecieron en Newcastle, desde donde se transportaron en tren a Cramlington. Colin vivía en un duplex en la calle Kirton, con su hermano Dennis y sus padres, su padre era lechero y su madre ama de casa.

Partieron temprano al mismo tiempo que Harry y llegaron con Colin ya pasado el medio dia. Colin ya los estaba esperando, le había enviado una lechuza y estaba listo para recibirlos.

Les presentó a la señora Creevey, quien los recibió con calidez y emoción, nunca los había visitado una amiga de su hijo. Después de las presentaciones y la promesa de quedarse a la cena cuando el señor Creevey regresara del trabajo, charlaron un buen rato.

–Oh querida, estoy tan emocionada, – Dijo la señora Creevey por lo que parecía ser décima vez, estaban todos tomando el té. –Colin me ha hablado tanto de ti que siento que te conozco, él me ha platicado lo que ves, oh por supuesto que no me dice todo, sólo lo general. Es tan maduro. Incluso comenzó a remodelar ese viejo bunker para nosotros, se preocupa tanto por nosotros y la guerra que vendrá.

–¿Un bunker? – Preguntó Bill emocionado, le encantaban los escondites después de todo, –No sabía que los muggles tuvieran esas cosas.

–Fue de la segunda guerra mundial, – Dijo Dennis –Es normal que varías zonas de Inglaterra los tengan, para protegerse de los ataques aéreos.

–¿Aéreo? – Preguntó con sorpresa Bill, nunca había escuchado de eso. –¿Guerra mundial?

La expresión de sorpresa en los 3 rostros de la familia Creevey fue igual a la de Bill, pero tras recordar ambos hermanos la escasa información que poseían los magos sobre el resto del mundo, Dennis les explicó sobre la guerra y los ataques aéreos, aprovechando la charla, también se explayó con emoción sobre la medicina, la ciencia, sobre los viajes lunares.

Ginny escuchó en silencio, pensando, era algo que nunca había imaginado, no era de extrañar que el futuro se había tornado de esa forma si el mundo de la magia era tan ignorante.

–De todas formas, ese bunker no servirá mucho, Colin, – Dijo Bill tras reponerse de la sorpresa. –Sirve para ataques físicos como los que describes, pero no funciona con la magia, no usamos la misma energía ni afecta la materia de la misma manera.

–¿Por qué no los ayudas hermano? – Preguntó Ginny con cariño en su voz. –Podrías poner encantos protectores en el bunker para que estén seguros.

Todos estuvieron de acuerdo con esto, y Bill fue guiado por Dennis y la señora Creevey hacia el bunker que se encontraba en la parte de atrás de la casa. Colin y Ginny se quedaron rezagados.

Ella le explicó en pocas palabras lo que había pasado y el acuerdo al que había llegado con la Orden, y le preguntó qué debería hacer. Colin puso una expresión conmovida en su rostro, claramente lo había tomado por sorpresa ese nivel de confianza en él y sus capacidades, nunca nadie (tal vez sólo sus padres) había pensado tan bien de su juicio y de su toma de decisiones. Por lo mismo, tardó unos momentos en recuperarse de la sorpresa, pasar el nudo en la garganta que se le había formado y analizar toda la información que le había otorgado su mejor amiga.

–Espero que tu confianza en mí nunca se acabe Ginny, – Dijo casi en un susurro, para después despejar su garganta y comenzar a hablar con seguridad. –Bueno, en cuanto al tema que mencionas, dependerá de si quieres que haya cambios reales o no.

–Si fueran para mejor, tal vez, pero no sé si sea conveniente.

–Hay eventos que puedes modificar y mejorar el resultado. Por ejemplo, sé que odias a ese tal Sirius Black ¿no? – Ante el asentimiento enérgico de la chica él continuó. –Podrías salvarlo de ir al Ministerio y evitar su muerte.

–No quiero que ponga su nefasta influencia en Harry. – Se quejó Ginny. –Sólo dañará su visión de las cosas, en cuanto Harry tenga que huir, Black lo ayudará y estarán juntos por años, yo perdería a Harry para siempre.

–Eso no pasaría, sabes que no has visto qué sucedería, pero podemos adivinarlo. – Dijo Colin con una sonrisa, a veces Ginny era tan infantil. –Black es una persona ruin, acostumbrada a tratar mal a quien considera inferior a él y a los que no actúan conforme a su propio sistema de valores. Harry lo quiere porque casi no lo conoce, es una de las dos conexiones que tiene con sus difuntos padres, pero él no es tonto. No han convivido mucho y si muere ahora, cuando Harry no tiene otra figura paterna, cuando piensa que Black es lo máximo, él lo pondrá en un pedestal del que nunca lo podrás bajar.

Ante el silencio reflexivo de Ginny, Colin continuó: –No creo que quieras que alguno de tus hijos lleve el nombre de Sirius ¿o sí?

–¡no! – Exclamó Ginny y después frunció el ceño. –¿Desde cuándo te has vuelto tan sabio?

–Mi mamá es sabia, le consulté algunas cosas sin comprometer la información esencial. – Dijo él, sonrojado. –Nunca habría pensado que él fue egoísta al poner primero su venganza antes que proteger a su ahijado. Pero ella es madre y me dijo que ningún padre decente haría lo que él hizo. Y que el único método para dejar de idolatrar a alguien, es que lo conozca de verdad.

–Eso es bastante…brillante. –Dijo Ginny con emoción, realmente sorprendida, eran pensamientos parecidos a lo que ella sentía, sólo ella no había podido dar con las palabras adecuadas. –Bien, lo salvaremos, podemos permitir que le hagan un daño mínimo, para que no pueda acompañar a Harry sin ser una carga y lo traicione.

–Eso es bastante malévolo, Ginevra. –Dijo Colin, pero contradijo las palabras severas son una risita. –Puedes también hablarles de los horrocruxes, diles a los miembros de la orden más confiables, después de un juramento, te podrían ahorrar trabajo, y a Harry.

–Eso… podría ser, y también podría revelarles la información que quieren obtener del Departamento de Misterios, le aguaría el día a Dumbledore, él sabe perfectamente lo que Tom quiere y oculta la información a la Orden.

Siguieron planeando más qué información revelar y cómo hacerlo, también hicieron en ese momento el plan de escape de Harry. Cuando Voldemort comenzara su ascenso, tenían que buscarle un lugar seguro. Así, ayudada por Bill, se conectó en los siguientes días una red flu a la casa Creevey, podrían ir de la casa de té de Madame Pudipié. También, fue convencido por Ginny de realizar una Encantamiento Fidelio para proteger ese búnker, con Colin siendo el guardián secreto.

Cuando regresaron a la sede de la Orden, ya por la noche, Ginny envió una nota para Dumbledore.

o-o-o-o

Apenas se había recuperado Harry del juicio en el que quisieron expulsarlo de Hogwarts cuando otro sobresalto casi detiene su pobre corazón.

Esa noche había otra reunión de la Orden, aunque más pequeña. El profesor Dumbledore les había mandado una nota solicitando su presencia a unos cuantos miembros. Hubo disturbios entre ellos, los gemelos fueron incontrolables en su enojo cuando se dieron cuenta que incluso su hermano menor había sido solicitado y ellos no.

Y Sirius, estaba tan furioso que ni siquiera había dicho una palabra cuando fue excluido. Sólo comenzó a gritar cuando se dio cuenta que Snape sí había sido incluido en esa reunión, y permaneció ofendido cuando vio que Lupin también entraba al comedor.

Harry entró al comedor y se sentó a la izquierda del pie de mesa, con Ginny sentada a pie de mesa. El chico se sorprendió cuando vio quienes llegaban; entraron Hermione y Ron, ambos emocionados por ser invitados a esa reunión. Entró un pálido Lupin, Harry lo miró preguntándose por qué se sentía tan enfermo, hasta que recordó que acababan de tener luna llena. Entró también Tonks, bastante animada y siguiendo a Lupin con alegría. También entró un mago negro, alto y fornido, ya lo había visto antes pero no lo reconocía. Llegó Moody, viendo con sospecha a Ginny, sentándose al lado de la cabecera, desde donde la podía vigilar sin problemas. Se unió el señor Weasley acompañado de su esposa y de su hijo mayor, la madre de Ginny estaba enojada, refunfuñando porque no quería que los niños estuvieran involucrados.

Finalmente, a las 7 en punto llegó Dumbledore, se cerraron las puertas y Bill activó un hechizo protector. Nada podía salir de esa sala, sólo los que estaban allí conocerían la información y serían incapacitados para compartir la información.

–Buenas noches, antes de comenzar la reunión, tengo un requisito para que ustedes puedan permanecer aquí, por petición de la señorita Weasley, quienes deseen permanecer en la reunión deberán firmar un contrato, la señorita Weasley desea que se firme un juramento inquebrantable…– Hubo protestas de varios de los reunidos, ese juramento era demasiado peligroso, el profesor impidió que siguieran hablando al levantar una mano, y cuando la mesa se calmó se dirigió a Ginny. –Señorita Weasley, como ya ve, todos están en contra, tal vez le bastaría con nuestra palabra de no filtrar información.

–Con todo respeto, señor, lo que todos deseen no me puede importar menos, si no hay juramento no habrá información, no puedo arriesgarme a que el más mínimo pedazo de información salga de sus bocas ni de sus plumas. – Dijo Ginny con seriedad, después vio a cada persona en la mesa a los ojos. –Si alguien está en desacuerdo es bienvenido a dejar la reunión.

Ginny finalizó mirando al profesor con firmeza –Y eso lo incluye a usted, señor.

Los señores Weasley y los hermanos de su novia estuvieron de acuerdo de inmediato, el resto tardó unos instantes, pero aceptaron, y el único que puso algo de resistencia fue Moody, aunque al final terminó cediendo y se hizo el juramento.

Dumbledore les explicó un método que se hacía en su época de juventud, que él mismo había creado antes de tomar verdadera importancia de lo que significaba un juramento inquebrantable. Con el puño y letra de Hermione, Ginny dictó sus condiciones, y sólo recibieron algunas modificaciones por insistencia de Dumbledore.

Cuando todos hubieron firmado, fueron pasando uno por uno con Ginny para hacerle el juramento, el último fue Dumbledore, y cuando éste terminó, le indicó a Ginny que podía comenzar.

–El primer de los tres puntos que quiero tocar es lo que están vigilando en el Departamento de Misterios. – Comenzó, ignorando las exclamaciones de sorpresa de todos, y habló con rapidez, evitando que Dumbledore la interrumpiera. –Tengo entendido que el profesor Dumbledore no les ha dicho lo que es, se los diré. Es una profecía, la profesora Sybill Trelawney la produjo en 1980, el profesor lo sabe ya que la dijo en su presencia.

–No es necesario hablar de eso, señorita Weasley, es un tema que prefería hablar a solas con el señor Potter. – Dijo Dumbledore con tranquilidad.

–No se preocupe por mí, profesor, sé sobre la profecía. – Harry dijo, satisfecho, de saber algo que el resto desconocía

–Cómo dijo Harry, señor, él ya la conoce, hace años que sabe de ella. Al igual que usted y que el profesor Snape, aunque claro, el profesor sólo conoce una parte, la que le informó a su amo. – Dijo Ginny, después, cerró los ojos y pronunció la profecía completa ante todos. –"El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes…"

–Oh, Harry. – Pronunciaron al unísono Hermione y la señora Weasley, mientras lo veían con tristeza, y él sólo se sintió un poco incómodo, pero ya hace mucho había superado el horror del motivo del asesinato de sus padres. Lupin miró con odio a Snape por primera vez en su vida, Harry sintió un repentino afecto por el hombre, por primera vez se daba cuenta que él también había perdido a alguien cuando sus padres fueron asesinados.

–Tom, – Harry se dio cuenta que Ginny se equivocó al decir ese nombre, ella no había tenido la intención, pero tras una expresión rara en su rostro, se mostró decidida y continuó. –…Tom sólo se enteró de las primeras dos frases, y nunca se dio cuenta, de que, al marcar a Harry como su igual, le dio el poder para destruirlo. Esa profecía se encuentra en la sala de profecías en el Departamento de Misterios y es lo que tanto busca.

–Director. – Dijo el mago negro con un poco de enojo, –¿Es eso lo que nos has puesto a proteger? Solo es una profecía, no es algo por lo que debamos arriesgarnos.

–Querido Kingsley, es de suma importancia que Lord Voldemort no obtenga la profecía, es la única arma que tenemos contra él. – Dijo Dumbledore, intentando calmar a todos en la mesa.

–¿y dejar que un mocoso carge con toda la responsabilidad?– Dijo Moody con un gruñido –Eso es bastante cruel de tu parte Albus.

–Alastor tiene razón, Albus, – Dijo el señor Weasley. –La profecía es útil, imagino, sino mi hija no la mencionaría, pero Harry sólo tiene 15 años, sigue siendo un niño que no ha alcanzado la mayoría de edad, no podemos dejarlo sólo contra Quien-no-debe-ser-nombrado.

Siguió más discusión entre los adultos. Y Ginny sólo se inclinó hacia Harry y le sonrió. Harry sintió las orejas calientes, ultimamente le pasaban cosas incómodas cuando ella se le acercaba sin que él se preparara mentalmente. Se miraron fijamente a los ojos, él tenía curiosidad sobre qué otras cosas les hablaría, y a ella sólo le brillaron los ojos de emoción. Él reconoció los síntomas de una gran revelación, estaba tan emocionada que era adorable.

–Bueno, ya que pasamos ese punto tan espinoso pasaremos al peor y con el que requiero de su cooperación para permanecer en silencio hasta que les permita hacer preguntas. – Dijo Ginny cuando todos habían acabado de hecharse culpas. –Primero que nada voy a decir que Tom tiene horrocruxes, y para los que no conocen el término, le pido a mi hermano Bill que nos haga el favor de explicarnos qué son.

–¿Qué? – Bill, y Ojoloco Moody parecían ser los únicos que sabían de qué estaba hablando Ginny, Moody asintió hacia sí mismo con expresión satisfecha, como felicitándose por poder tener una explicación a una duda, pero su cuñado se veía horrorizado por la palabra. –¿Es en serio? Hermana.

–Nunca bromería con esto Bill, por favor explícales a los demás que son – Dijo Ginny con indiferencia mientras desviaba la mirada y encontraba interesante un rayón en el piso.

Y Bill les explicó, Harry sintió como su cabeza explotaba ante esa información, su cara estaba anonadada, al igual que todos alrededor de la mesa. Dumbledore se veía molesto con la revelación de esta información, pero sus intentos de detener las explicaciones fueron detenidos por todos, demasiado horrorizados para importarles lo que el profesor dijera.

–Un momento. – Dijo Harry, interrumpiendo las discusiones que acontecían al otro lado de la mesa, y se volvió hacia su novia. –¿Dijiste Horrocruxes? ¿en plural?

–Sí. – Ante este conocimiento todos se quedaron en silencio.

–Siempre dude que hubiera solo uno. – Dijo Dumbledore mientras veía a Ginny. –No es algo propio de Lord Voldemort arriesgarse a sólo un objeto para asegurar su inmortalidad.

–¡¿Usted lo sabía?!– La pregunta de Harry reflejaba los ánimos de todos.

–El diario, con el que la señorita Weasley fue manipulada para abrir la cámara de los secretos, era un Horrocrux.– Dijo Dumbledore, dirigiendo una mirada de diculpa hacia los señores Weasley, la señora Weasley estalló en llanto mientras se lamentaba que su bebé hubiera enfrentado a una porquería así, y a tan corta edad. –Me di cuenta en cuanto vi el diario de lo que era, y no me extrañó que Lord Voldermort se atreviera a romper tantas reglas contra la naturaleza, pero siempre consideré sospechoso que él tratara con tan poco cuidado su propia alma. ¿sabe cuántos son? Señorita Weasley.

Todos la miraron, Harry se dio cuenta de que ella estaba decidiendo si decir una verdad o una a medias, tal vez los demás no se daban cuenta porque manejaba muy bien sus expresiones, pero él la conocía bien, había pasado años admirando su rostro y podía distinguir bien las emociones de su mirada. Finalmente, si la conocía como lo hacía ella dijo una verdad a medias.

–Dividió su alma en 7

Todos soltaron explamaciones de sorpresa.

–¿Creó siete Horrocruxes? – dijo Harry, aterrado, mientras los demás emitían ruiditos de asombro e indignación –Pero entonces podrían estar escondidos en cualquier rincón del mundo, enterrados o invisibles…

–Me satisface comprobar que sabes valorar la magnitud del problema –repuso Ginny mientras veía a Dumbledore–. Pero, antes de nada, permíteme que te corrija, mi amor: no creó siete Horrocruxes, sino seis. La séptima parte de su alma, es quien regresó a la vida, él nunca intentaría dividirse en mas ni en menos que 7.

–¿Por qué? – Preguntó Hermione, era evidente que había superado el shock, y quedaba sólo su curiosidad y avidez de conocimiento que eran característicos de ella.

–Es el número más mágico de todos. – Dijo Ron mirándola con asombro, como si le sorprediera que no supiera eso, y ella sólo se sonrojó.

–Asumo, señorita Weasley, que usted sabe dónde están los horrocruxes. – Dijo Dumbledore con tranquilidad.

–Por supuesto, y se los diré,– Dijo Ginny asintiendo, para después mirar a Moody y a Lupin, para después volver a mirar a Dumbledore. –Para soltar esa información necesito otro juramento de ustedes.

–Señorita, ya hemos hecho bastantes concesiones con usted. – Dijo Moody con odio.

–Debo apoyar al querido Alastor, señorita Weasley, no sé qué otra cosa podría hacernos prometer.– Dijo el profesor.

–Necesito que los horrocruxes me los entreguen, yo los pondré a salvo hasta que necesitemos destruirlos. – Dijo Ginny mientras tambaleaba las uñas sobre la mesa.

–Eso es una estupidez Weasley, no te haremos un juramento de obediencia. – Dijo Snape mostrando sus amarillentos dientes con desdén.

–Oh, es desagradable hacer más de uno ¿no es así? – Dijo ella con burla, Harry aguantó la risa al ver la expresión del hombre.

–Snape tiene razón, mocosa, cómo podríamos confiar en ti después de todas las cosas que permitiste que pasaran. – Dijo Moody con resentimiento, claramente pensando en el año que pasó encerrado en un baúl. –Cómo sabemos que no usarás los horrocruxes para otros fines y nos traicionarás.

–Yo sólo quiero que Harry esté bien y sólo si él no tiene enemigos estará a salvo, esa es mi única motivación. – Dijo Ginny mientras miraba al chico. Harry sintió sus orejas enrojecerse y agredeció a sí mismo no tener que decir una palabra, porque su voz temblaría. –Pero, soy muy compresiva y entiendo sus dudas, a cambio yo también haré un juramento, juraré que mantendré los horrocruxes en un lugar seguro y serán destruidos por el mismo Harry cuando sea el momento necesario. ¿Será eso suficiente profesor?

–Entonces ¿te unirás a la órden? – Le preguntó Dumbledore con seriedad, y Harry lo miró con sorpresa.

–Me seguiré negando a esa petición en particular. – Le dijo ella con una sonrisa. –No es algo que quiera hacer.

Ellos llegaron a un acuerdo, Harry vio como volvían a desfilar y dieron otro juramento con respecto a los horrocruxes tras otra larga discución con Dumbledore. Ginny no había cedido ni un ápice de información, por lo que habían tenido que cumplir sus condiciones y dieron el juramento de que desde ese mes hasta diciembre se encargarían de hacer llegar a Ginny los horrocruxes y ella los guardaría en un lugar seguro que Harry también tenía que conocer.

–Bien, el primer lugar usted ya lo conoce director, – Comenzó Ginny mientras veía a Dumbledore. –Es el anillo que es la reliquia de los Gaunt, se encuentra escondido en Pequeño Hangleton, en la vieja choza de la familia de Tom, está protegido por poderosas barreras que usted podrá traspasar sin dañar, es importante que él no sospeche nada y el anillo sea sustituido por una copia fidedigna.

–Bien, podré hacerlo en diciembre, cuando termine de hacer la copia.– Asintió el profesor mientras pensaba.

–El otro objeto es la copa de Helga Hufflepuff, se encuentra en una bóveda en el Banco Gringotts, a nombre de Bellatrix Lestrange. – El silencio inundó la sala, sería muy dificil, por no decir imposible, sacarla de la bóveda, pero tendrían que hacerlo o morir, le ahorrarían bastante trabajo. El conocimiento de esto sumergió a todos en el pánico, ella los había engañado, si no cumplían esa tarea imposible, romperían el juramento y morirían.

–Cariño, ese juramento es muy peligroso. – Dijo la señora Weasley mirando a su esposo, obviamente preocupada por toda su familia.

–Harry y sus amigos pudieron sacar la copa, sería ridículo que magos adultos y aptos no puedan hacer lo que hicieron 3 adolescentes de 17 años. – Dijo afín y mientras veía a Ron y Hermiones, quienes se veían bastante emocionados por esta revelación. –Seguro encontrarán una forma, mi hermano trabaja en Gringotts, tienen una metamorfomaga y sangre Black a su disposición.

–Sugiere que tiene que ser ilegal la sustracción de la copa. – Dijo Dumbledore, aunque Bill se veía listo para protestar a esa idea.

–Por supuesto, sería una estupidez irnos por lo legal, se darían cuenta en seguida. También tienen que dejar una falsificación allí. Tendrán que ingeniárselas, los goblins no deben saberlo nunca, porque lo sabría Tom, y ya saben que según su juramento nadie debe saberlo. – Completó ella mientras veía su hermano mayor, para después pasar su mirada a Moody. –Ahora, sobre el siguiente Horrocrux, se encuentra en una cueva cerca de donde el orfanato de Tom llevaba a los niños a pasear, allí guardó el relicario de Salazar Slytherin.

–Creo saber dónde es, . –Dijo Dumbledore con un brillo en los ojos. –En cuanto los otros Horrocruxes, contando el diario, llevamos 4, faltan 2 si Lord Voldemort es el último.

–Uno es la diadema de Rowena Ravenclaw, la cual se encuentra en Hogwarts escondida, de esa nos ocuparemos nosotros –Dijo Ginny mientras tomaba la mano de Harry y señalaba a Hermione y Ron, todos asintieron emocionados con la idea. –Y del último, con ese tendremos problemas, sé que Nagini fue un Horrocrux, pero desconozco cuándo lo hizo, puede ser que ya lo sea o no, por lo que tenemos que enfocarnos en matarla sin que parezca sospechoso.

Después se levantó de la silla y caminó hacia la cabecera, acercándose a Dumbledore. –El último asunto que quiero tratar es Sirius Black, no me malentiendan, creo que parecería muy sospechoso que estas alturas proclamara mi afecto por él, cuando es cierto que me da lo mismo si ese hombre muere. – Ginny se dirigió hacia él y le sonrió con afecto. –Pero Harry lo quiere, y nunca permitiría que sufra. Es por Harry que les digo que él está destinado a morir en batalla a finales de este año, y que intentará escapar de esta casa y lo reconocerán, deben asegurar que esté siempre dentro de esta casa y no pueda comunicarse con nadie en Hogwarts.

Sólo se escucho una grave sonrisa burlona de parte de Snape, Harry sólo pensó para sí mismo que nunca lo había visto más feliz.

o-o-o-o

Ginny rio sinceramente esa mañana de antes de que el Tren partiera a Londres, para iniciar las vacaciones de Navidad, enfrente de Luna y Colin podía ser totalmente sincera. Todos los miembros de la orden habían cumplido su obligación y le llevaron los objetos, eran auténticos, Moody había salido muy lastimado, casi enloquecido de esa cueva.

–Ahora no será un problema, al inhabilitar al mayor duelista junto con Dumbledore, estamos avanzando bien, – Dijo Ginny mientras tomaba el falso relicario y lo ponía junto al verdadero, no había sido dificil convencer a Kreacher de entregarlo, no cuando le había brindado consuelo, afecto y amor, claro que sentía compasión verdadera por el bicho que tenía que servir a Black, así que no había sido dificil preocuparse por él. A cambio, Kreacher le había otorgado su lealtad y ahora podía proceder a su siguiente plan.

–Eso fue bastante inteligente Ginny, – Dijo Luna mientras admiraba los horrocruxes con interés. –¿Dónde los vas a guardar?

–Colin ¿podrías hacerlo tú? Cuando sea el momento lleva a Harry y a los demás al búnker, nadie sabrá en dónde están, ni siquiera yo. – Dijo Ginny, mientras ponía los objetos en un baúl pequeño, ella ni siquiera conocía el secreto del búnker, no había permitido que Colin le dijera el secreto, los pondría en peligro.

–¿Realmente me confiarías esto?. – Dijo Colin con la voz quebrada, pero después carraspeó. –Por supuesto, los protegeré con mi vida, hoy mismo me los llevaré al búnker apenas llegue a casa.

–Gracias Colin, confío en ti. Por otro lado, fue demasiado divertido ver a Dumbledore casi escupir cuando me tuvo que entregar el anillo, desearía que lo hubieran visto. – Dijo Ginny divertida mientras veía el anillo de oro con la piedra negra, después cerró el cofre y lo puso en manos de su amigo, pronto partiría el tren y ellos se irían a sus casas. –Será un alivio podernos librar del Sapo Umbridge por un mes, es un fastidio permanecer callada y apenas y he podido contener a Harry para que no sea castigado.

Siguieron charlando animadamente hasta que llegó el momento en que el tren partiría.

Vio con tristeza cómo se iban cuando los despidió a la entrada del castillo y suspiró, serían largos días hasta que ellos volvieran, eran las personas en las que más confiaba, con los únicos que podía expresar todo lo que sentía sin temor a que la juzgaran.

Todo estaba saliendo adecuadamente, Dumbledore había caído en la trampa del anillo, y como la vez anterior, fingía que no pasaba nada cuando poco a poco se estaba consumiendo. Moody también había quedado debilitado por su travesía con los inferis en la cueva, apenas y podía caminar cuando le entregó el horrocrux. Tonks y Bill habían logrado sacar la copa, no alcanzaba a imaginar cómo lo habían hecho, pero habían tenido éxito, aunque sospechaba que habían utilizado sangre Black, ya que Lupin estuvo muy interesado en limpiar cuando Black en un arranque de irá azotó y rompió unos vasos, cortándose la mano.

Black… Black, Colin tenía razón. Lo mejor era que Harry lo conociera realmente.


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