Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener. Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia o referencia.
30. Fin de año.
Cuando Inuyasha llegó al hospital, Kimi ya se había ido y Touga estaba por hacer lo mismo, iba a ir por algo de comida para Sesshoumaru, quien no tenía intenciones de abandonar el área de maternidad, ya que Rin dormía luego de que le tuviesen que hacer cesárea y quería estar al pendiente ante cualquier eventualidad.
—Supongo que vendré en otro momento— dijo Inuyasha—. Felicidades Sesshoumaru.
—¿No la quieres conocer?
—¿A quién?— preguntó confundido el menor de los Taisho.
—Inuyasha, tu hermano es papá de una niña.
—¿Una niña?— realmente estaba sorprendido, por el carácter de su hermano iba hacer interesante verlo de padre de una niña—. Espero no saque tu misma expresión.
—Tiene suerte, es igual a la madre, no te lo tomes tan enserio— le dio una palmada en la espada a su hijo mayor—. Lleva a tu hermano a que conozca a su sobrina.
Desde el otro lado del vidrio, la mirada de Inuyasha estaba fija en un cunero en especial, aquel que tenía a una bebé envuelta con una manta con arcoíris, regalo de Kagome.
—Así que, ¿ella es mi sobrina?
—¿Por qué lo dudas?
—Padre dijo que era igual a Rin, pero yo aún no le veo parecido con alguien— aun no tenía cabello y no lo diría en voz alta, pero él la veía igual a los otros cinco bebés.
—Tarado— obviamente era como Rin.
—Parece que es tranquila.
—Espero lo sea.
—Aunque desde antes de nacer ya te mantenía preocupado, creo que hasta te salieron más canas, a este paso creerán que eres su abuelo y no su padre— bromeó.
—Ya te veré el día que tengas a tu primer hijo— sonrió cuando su hermano se puso rojo ante aquella idea—. ¿No tienes nada que decir?
—Primero tengo que solucionar mi contrato y luego ya pensaré en lo demás— pero si era sincero, desde que vio a Kagome interactuando con niños en el recorrido del museo, no había vuelto a pensar en tener hijos.
—Por ley, en seis meses más ya deben hacerte otro nuevo contrato, dejando o quitando clausuras.
—Entonces ya no…— estaba sorprendido, esa noticia no se la esperaba.
—Solo seis meses y si se rehúsan, ahora tú puedes demandarlos.
—El primer día con una hija y eres mejor persona— dijo burlón.
—¿No se te hace tarde para ir al set?
—Acabó de ser tío, no creo se molesten si llego tarde.
—Mañana llega temprano, graban el último capítulo de la temporada.
—Por cierto, ¿cómo se llama mi sobrina?
Se acomodó en su silla y retocó su maquillaje, para esa ocasión se había decidido por un reno albino con moños rojos, en referencia a la navidad. Prendió la cámara para iniciar su transmisión y sus seguidores no tardaron en conectarse.
—Hola, hola, mis adorables amigos, ¿listos para ver juntos la transmisión en vivo desde el set de Tokio ACC?, yo ya no puedo con la emoción, ¿será que muestren algún adelanto?
…
La transmisión inició con el personal aplaudiendo frente a unas escaleras cubiertas de nieve falsa, la última escena había sido rodada, Ayame recorrió el estudio de grabación entrevistando a maquillistas, camarógrafos, extras, vestuaristas y asistentes en general.
—Recuerden que luego de la pausa de fin de año, se reanudará la programación, aparten el día 17 de enero porque ese día se transmitirá el especial de dos capítulos. ¡Sango!— le llamó al verla tomar un agua de la mesa de comida.
—Hola Ayame.
—¿Algún mensaje que quieras dar?
—Claro, quiero agradecerles a todos por su apoyo, gracias por ver el programa, ustedes hicieron posible que se reanudara para una nueva temporada.
—Preguntan por tu compromiso— dijo al ver los comentarios—. ¿Ya hay fecha de boda?
—Aún no, Miroku y yo hemos estado con nuestras agendas muy ocupadas, tal vez aprovechemos estas vacaciones para decidirlo.
—Preguntan por Inuyasha, ¿dónde está?— miró alrededor, no lo veía por ningún lado.
—Debe estar descansando, pero aquí están Miroku y Kouga— dijo Sango cuando los dos chicos se acercaron a la mesa—. Muchachos, Ayame está transmitiendo para nuestros fans.
—Excelente, veamos que escriben— Kouga se acercó a Ayame para leer los mensajes que aparecían en la pantalla del celular—. Preguntan si daremos conciertos.
—De momento no están planeados— contestó Ayame—. Tal vez para la siguiente temporada, escuché que la producción planea poner más canciones con el elenco.
—Piden más mercancía de la serie— dijo Sango.
—Claro que la tendrán, el próximo año saldrán tarjetas, llaveros, ropa y es muy probable que pronto se anuncien figuras de los personajes.
—No sabemos dónde pueda estar Inuyasha— dijo Miroku al leer la gran cantidad de mensajes donde preguntaban por su amigo—. Pero lo buscaremos y le pediremos les mande un saludo.
—Bueno chicos, el tiempo se nos agotó, esto sería todo por hoy, les agradecemos mucho por sus visualizaciones, nos vemos el próximo año con más casos y giros inesperados.
…
—Estoy triste chicos y chicas, no pudimos ver a nuestro bello agente, no sé ustedes, pero yo no sé cómo podré vivir todos estos días de espera, el final de temporada promete ser épico, el mejor de todas las temporadas, veamos que opinan ustedes— dijo al comenzar a leer los mensajes que le dejaban en el chat—. LunitaJun, yo también espero ver romance, Willow7639, tienes razón, yo también ya comenzaré a ahorrar para la mercancía nueva, ¿se imaginan una figura del sexy agente Takahashi? Ya me dio calor de solo pensar en ello— se abanicó con una mano—. Pero este calor no es nada al que sentí cuando lo tuve a mi lado, ¿ya les dije que huele exquisito? — aún no olvidaba su olor, había buscado en todos lados la colonia que usaban y no la había encontrado, eso le frustraba—. Creo que esto sería todo por hoy, ¿les parece que la próxima transmisión sea viendo el final de temporada juntos?
… …
Al entrar al dormitorio, Sesshoumaru vio a Rin sentada en la cama alimentando a su hija, suspiró para mantener la calma, ¿por qué no le llamó para que le ayudase?, apenas el día anterior había tenido una cesárea y esa mañana le habían dado el alta.
—¿Por qué no me llamaste?
—No pesa— su bebé era muy ligera.
—Tus suturas son muy recientes, se pueden abrir.
—Lo siento, prometo pedirte ayuda a la próxima.
—¿Estabas viendo la transmisión de Ayame?— le preguntó al ver que el celular de ella estaba aún con la pantalla prendida.
—Quería ver a los chicos.
—Por ahora debes descansar— tomó el celular de ella y apagó la pantalla.
—Eso hago.
—En cuanto termine de comer, debo cambiarte las gasas.
—Es una lástima que no podamos ir a casa de Touga e Izayoi para Año Nuevo.
—Nada de viajes largos, es lo que dijo el médico— le recordó.
—Lo sé, deberíamos invitarlos.
—Ya tienen planeada una cena e invitaron a la familia de Kagome.
—No ahora, para después, incluso Kagome puede venir, será bueno, así se distrae y olvida por un momento que Inu-chan está lejos.
—Ya le dije que podrá cambiar su contrato.
—Entonces hasta ese momento llevaremos a esta pequeñita al templo, quiero que Kagome esté presente— observó con ternura a su niñita—. Me alegro de que el elevador se dañara.
—Yo también me alegro— respondió Sesshoumaru al acariciar la cabecita de su hija.
—Por cierto, Kagura me dijo que ya mandó el álbum de fotos, ¿ya llegó?— sonrió cuando su esposo asintió—. Excelente, quiero verlo.
—Después, cuando mi madre no esté.
—¿Por qué?
—No quiero que nadie además de nosotros lo vea— dijo al besarla en la frente—. Creo que ya dejó de comer— comentó al ver que su hija ya había soltado el pecho de Rin, la cargó y se la acomodó para sacarle el aire.
Rin solo suspiró, no entendía la razón de que su esposo no quería que alguien más viese sus fotos.
Inuyasha entró a su antiguo dormitorio en casa de sus padres, al ver la ventana abierta, supo que Kagome había salido a sentarse en el techo. Se sentó en la cama, no podía creer que un comercial de 30 segundos había puesto tensión a la cena de Año Nuevo.
Mientras esperaban que la cena estuviese lista, Inuyasha y Kagome le hacían compañía a Souta en la sala, el chico veía un programa de comedia estadounidense, cuando en un comercial anunciaron que él y Kikyou serían invitados próximamente a un programa que transmitían. Kagome vio sorprendida a Inuyasha, él no le había comentado nada, al ver que no decía nada, se levantó y fue a sentarse al techo, necesitaba despejarse, no quería creer que le ocultó aquella información porque había algo más detrás. El frío la hizo temblar, su suéter no era apto para ese clima y parecía que iba a comenzar a nevar. No tardó mucho en sentir una manta caer en sus hombros.
—¿Cuándo me lo ibas a decir?— preguntó a su novio cuando él se sentó a su lado.
—Luego de hoy, no quería estuvieses triste.
—Enterarme así no fue la mejor manera, debiste decirme en cuanto lo supiste, no debiste dejar que planeara esa salida a la cabaña— ella en verdad quería ir.
—Lo siento.
—¿Cuánto tiempo será?
—Vuelvo a mediados de febrero, será una gira internacional.
—Te voy a extrañar— se recargó en el hombro de su novio y él de inmediato la abrazó.
—Y yo a ti, el lado positivo es que en seis meses podré quitar esa cláusula.
—Ese día festejaremos yendo al puesto de ramen en el puerto.
—Claro que si— la abrazo con más fuerza, en definitiva irían al lugar donde tuvieron su primera cita.
… …
Inuyasha veía desde afuera por la ventana a Kagome que seguía en la pequeña oficina, ya todo el personal se había ido y ella continuaba frente a la computadora. Entró a la bodega y se dirigió a donde la chica estaba.
—¿Sigues con eso?
—Ya casi termino— respondió sin verlo.
—Ya no hay nadie, todos se fueron hace horas.
—Tú sigues aquí.
Inuyasha volvió a salir, ¿qué no se daba cuenta que volver sola a su apartamento era peligroso?, volteo a verla, ¿acaso ella esperaba que él se fuera para irse? Ante esa idea sintió una punzada en el pecho. "¿No estarás enojado con ese personaje porque ella te gusta y estás celoso?", aquellas habían sido las palabras de su madre cuando él se quejó de la obsesión de Kagome con Yoko.
Kagome apagó la computadora, tomó su bolsa y salió de la oficina, todo estaba silencioso, en verdad ya no debía haber nadie, apagó las luces y al salir se decepcionó al no ver a Inuyasha, ella pensó que él estaría afuera. Al llegar a la entrada principal de la constructora se dio cuenta que Inuyasha estaba sentado en la caja de una camioneta.
—¿No que ya casi terminabas?— le reprochó fingiendo enfado.
—Sí, pero… creí que ya te habías ido.
—Fui por una camioneta— bajó de la caja y se dirigió a la puerta del copiloto—. Sube— indicó al abrirla.
El que Inuyasha la llevase a su apartamento no le era extraño a Kagome, hace tiempo que eran amigos, pero desde que sus sentimientos habían crecido, le era complicado estar a solas con él, se sentía ansiosa y los silencios como el que en ese momento se había creado, le ponían nerviosa.
—¿Ya le pusiste nombre al perrito?— preguntó para hacer plática.
—Ryuurin.
—Me gusta, ¿cómo está?
—Está bien, es tranquilo y se adaptó a la casa de mis padres, espero que cuando conozca mi casa la pase bien.
—Inuyasha, por aquí no es— dijo al percatarse que habían dado vuelta en una avenida equivocada.
—Vamos a comer ramen al puesto del puerto.
—¿Me estás invitando a una cita?— preguntó juguetona.
—Te estoy llevando a una cita— confirmó, lo había pensado mientras la esperaba y decidió que ese era el día que daría el siguiente paso.
—¿Qué dijiste?— le observó a la espera de que el dijera que era un chiste.
—Que te estoy llevando a una cita.
—¡Pero ni siquiera me preguntaste!, ¿y por qué tan de pronto?— tenía que calmarse, sentía su corazón latir como loco.
—¡Carajo!, ¡Porque me gustas!— soltó sin más, pero pronto se dio cuenta que no había sido la mejor manera de hacérselo saber, seguramente la había espantado—. Lo siento, olvida lo que dije.
—En verdad que eres un bruto para decir las cosas, ¿ahora a dónde vamos?— preguntó al ver daban vuelta en "U".
—Te llevo a tu apartamento.
—Creí iríamos a comer.
—Pero no aceptaste— se detuvo a un lado de la avenida, estaba confundido.
—Jamás dije que no, dije que eres un bruto para decir las cosas, estoy aceptando ir a cenar contigo.
Al llegar al pequeño puesto de ramen, a Inuyasha no le sorprendió que el local no hubiese cambiado mucho en todos esos años, guio a Kagome a una mesa mientras él iba a la barra a pedir su orden.
—Muchacho que alegría verte— saludó el señor Meazumi, dueño del local.
—Dos razones de ramen espacial.
—En seguida, tu cita es muy linda.
—No es una cita, ella no me ve de esa forma.
—¿En verdad? Yo creo que tú le gustas— agregó la señora Reiko.
—Se equivoca, apenas si somos amigos.
—Como digas muchacho, ve a sentarte, ya te llevo la comida.
—Es un chico muy lento— dijo Reiko, a lo que su esposo asintió.
…
Kagome desabrochó su cinturón de seguridad una vez Inuyasha aparcó frente a donde ella vivía, vio al chico por el reflejo del vidrio, de nuevo ese silencio incomodo se había creado, no entendía cómo es que pasó, mientras comían todo iba bien, platicaron con mucha naturalidad y hasta hicieron bromas.
—Gracias por invitarme, fue muy agradable.
—Kagome, ¿fue una cita?
—No puedo creer que estés preguntando eso— murmuró, ¿acaso no fue eso lo que él dijo?
—Entiendo— solo se engañaba, Kagone jamás lo vería como algo más que un amigo.
—No, yo no entiendo cómo me gusta alguien que tiene poco tacto, es algo bruto, medio idiota e inmaduro, debe ser porque también es lindo, atento, está al pendiente de mí, se ve realmente adorable cuando se enoja, en el fondo es una buena persona que se preocupa por su familia y es bueno con los animales.
—Kagome…
—Ya lo dije, nos vem…— no alcanzó a terminar su frase porque Inuyasha la abrazaba con fuerza.
—No sabes lo feliz que me haces.
En definitiva, tener a Inuyasha en casa las 24 horas le estaba costando mucha energía y no porque tuviese que llegar a limpiar o hacer de comer, eso lo hacía él. Pero su novio se aburría con mucha facilidad y la mejor manera de matar el tiempo era quemando energía con ella. No es que eso le molestara, lo disfrutaba mucho, pero ella tenía que levantarse temprano para ir a trabajar y justo ahora sentía todo el cuerpo entumido. Volteo a ver la cafetera y aún le faltaba para que su café estuviese listo, ha este paso terminaría dormida sobre la mesa con los huesos.
—Feliz año señorita Higurashi.
—Joven Kagewaki, feliz año.
—¿Visitó a su familia?
—Sí, ¿también usted visitó a su familia?— preguntó al querer obtener más información de él, ese hombre de alguna manera le causaba mucha intriga.
—Algo así, no somos muy unidos, la reunión fue "de negocios".
—Lamento eso— dijo al llenar su termo con café.
—No lo haga, así siempre ha sido, por cierto, debido a la carga de trabajo que se tuvo en fin de año, no se hizo una cena de fin de año, por lo que planeo organizar algo, espero pueda asistir.
—Claro, será un placer ir con todo el equipo.
—En cuanto todo esté organizado le haré llegar los detalles.
—Nos vemos, debo volver al trabajo.
—La dejó seguir con lo suyo, fue un verdadero placer verla.
Antes de volver a clasificar los huesos, Kagome se colocó los audífonos y tomó su celular para volver a poner su lista de reproducción, en ese momento una burbuja de notificación apareció, Inuyasha le había enviado una foto, abrió el mensaje y se sonrojó de inmediato al ver que él estaba leyendo en la bañadera uno de los mangas que le prestó, se alcanzaban a ver sus piernas sobresalir de la espuma y el manga tapaba su entrepierna, "podrías estar entre el manga y yo, pero decidiste irte al trabajo".
—Higurashi, ¿todo bien?— preguntó Midoriko al notarla nerviosa.
—Doctora, hola, todo bien— respondió nerviosa, Inuyasha se la pagaría ¿cómo es que se le ocurrió mandarle esa foto mientras ella trabajaba?, pero sobre todo ¿cómo se le ocurrió estar leyendo en la bañera? Tomo aire antes de escribirle, "Sí tiras mi manga al agua, estás acabado".
31/03/2024
Hola, hola, lamento la demora, pero estuve ocupada en algunas cosillas y perdí la noción del tiempo. Aprovecharé estos días libres para adelantar y no tardar demasiado en actualizar.
Preguntaban por qué Inuyasha no había renunciado a la serie, pues porque iba a perder muchísimo dinero si lo hacía, sin olvidar los problemas legales, y pues porque no le quiero poner las cosas tan fáciles, muahahaha.
Millones de gracias por sus mensajes, me siento realmente feliz cada vez que los recibo, cuídense y nos seguimos leyendo.
