Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener. Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia o referencia.


31. Chibi Yoko.

Era el medio día cuando Inuyasha bajaba las escaleras cargando su maleta de viaje, de inmediato vio a Kagome quien le esperaba sentada en el sofá, dejó la maleta en el piso y ella volteó al escucharlo.

—Ya es hora— dijo Inuyasha, le dolía tener que irse.

—Cuídate mucho y no te metas en problemas— le fue indicando Kagome al acercarse.

—Claro que lo haré— la tomó de las manos.

—La casa se sentirá muy sola sin ti— su voz se quebró, ya antes había tenido que pasar tiempo sola allí, pero jamás por tanto tiempo.

—Cuando menos lo esperes estaré de vuelta.

—Quiero lleves esto— le entregó un Chibi Yoko de peluche.

—¿Segura?— ese peluche era especial para su novia, fue el primero que tuvo.

—Te hará compañía.

—Lo voy a cuidar con mi vida— lo guardó de inmediato en el bolsillo interno de su chamarra.

—Es mejor que así sea, ambos tienen que volver.

—Y así será— prometió—. ¿Pasarás estos días en casa de tus padres?— odiaba imaginarla sola en esa casa por tantos días.

—Sí, Ryu y Tessa vendrán conmigo.

—Estaremos en contacto todos los días— aseguró.

—¿Ya llegó?— preguntó ella cuando vio la llamada entrante de Totosai, Inuyasha contestó con un "Dame diez minutos"—. Buen via… ¿Qué haces?— su novio la cargó por sorpresa y la sentó en la mesa del recibidor—. Tienes que estar a tiempo— le recordó al sentir suaves besos en su cuello.

—Tengo tiempo de sobra— comenzó a desabotonar la blusa de Kagome—. Y ya que no te veré en más de un mes, quiero irme con un buen recuerdo.

—Inuyasha…— suspiró al sentir las grandes manos del chico acariciándole las piernas al subirle la falda—. No puedes perder tu vuelo.

—No lo perderé— hizo a un lado las bragas de Kagome y comenzó a acariciar su clítoris—. No veo que te resistas— dijo cuando sintió las manos de su novia abrirle el pantalón, fue que debió contener un gruñido al sentir una de las manos de Kagome recorrer su ya duro miembro.

—Si vas a hacerlo, hazlo ya— pidió al sentir que desfallecería, los dedos de Inuyasha dentro de ella y los besos en sus pechos la tenían al borde del placer—. Por favor mételo ya— suplicó viéndolo a los ojos.

—Como órdenes— la besó con intensidad antes de penetrarla de una sola embestida—. ¿En verdad ya te corriste?— preguntó divertido, la había sentido estremecerse y su cuerpo temblaba entre sus brazos.

—Cállate y comienza a moverte.

Inuyasha sonrió satisfecho, lograr enloquecer de placer a Kagome le llenaba de orgullo, verla con sus ojos llenos de deseo solo logró excitarlo mucho más, la besó e inició con los movimientos de cadera, las piernas de Kagome le rodeaban y le ayudaban a mantener el ritmo.

—Joven Taisho— llamó Totosai desde el otro lado de la puerta.

—Inu…— ocultó su cara en el hombro del chico para acallar sus gemidos.

—No se dará cuenta— susurró Inuyasha al tomar a su novia de los glúteos y atraerla más a él.

La fuerza y velocidad de las embestidas aumentaron, los dos podían sentir que estaban al borde del orgasmo y aunque a Inuyasha le encantaban escuchar a su novia gritar su nombre al llegar al clímax, debió callarla con un beso, no iba a dejar que Totosai al otro lado de la puerta escuchara algo a lo que solo él tenía derecho. Kagome se aferró con fuerza a la chamarra de Inuyasha intentando retrasar su próximo orgasmo.

—Córrete para mí— pidió Inuyasha, las paredes internas de Kagome lo apretaron más y solo hasta que la escuchó sollozar, fue que con una última y profunda embestida dejó salir su semilla en el interior de su novia.

Ambos amantes se vieron con complicidad y sonrieron. Inuyasha salió del interior de Kagome, sabía que, si seguía dentro de ella, en verdad perdería su vuelo y aunque la idea era muy tentadora, tenía que cumplir con su trabajo.

—Te amo— murmuró Kagome.

—Yo también te amo.

—Joven Taisho— volvió a llamar Totosai—. Debemos irnos ya si queremos librar la hora pico y llegar con tiempo.

—¡Ya voy!— le respondió Inuyasha conteniendo la risa.

—Aquí estaré cuando vuelvas— dijo Kagome al darle un beso en la mejilla.

—Espero sea esperándome en nuestra cama— le sonrió pícaramente al acomodarse la ropa.

—Claro que sí.

… …

Por la ventana del avión, Inuyasha veía la pista de despegue, los carritos con maletas estaban alejándose del avión, esa era una señal de que pronto despegarían. Tomó su celular para enviarle un mensaje a Kagome, avisándole que ya estaba en el avión. Se estiró y se mentalizó para las diez largas horas de vuelo a Sídney.

—Hola vecino, ¿listo para la gira?

—Tanto como lo podría estar— no le sorprendía que Kikyou estuviera también en ese mismo vuelo.

—No fue mi idea, yo tenía planeadas unas vacaciones en Oslo— intentaba que su viaje no fuese incómodo.

—Descuida— le sonrió.

—¿Ya has estado antes en Sídney?

—No.

—Yo sí, también en el programa en el que nos presentaremos, son muy amables, todo irá bien, pero cualquier duda que tengas, puedes decirme.

—Gracias.

Las sobrecargo comenzaron a dar las indicaciones de seguridad e Inuyasha se quitó la chamarra para ir más cómodo, en ese instante Chibi Yoko llamó su atención y una idea se le vino a la cabeza, lo puso junto a la ventana y le tomó una foto.

—¿Es un peluche?— preguntó intrigada Kikyou.

—Sí, mi acompañante.

… …

"Les presento a mi pequeño compañero de viaje, estará conmigo toda la gira ya que YokoStar no puede hacerlo", Miroku le dio corazón a la foto su amigo, sabía que esa gira sería complicada para él, pero había tenido una excelente idea para sobrellevarla, cerró la aplicación y fue al baño, Sango ya se había tardado.

—Sango, amor— tocó a la puerta—. ¿Todo bien?

—Tengo nervios— dijo al abrir la puerta con una caja de prueba de embarazo en la mano.

—Sea positiva o negativa, todo estará bien— la tomó de la mano y la llevó a que se sentara en la cama.

—Se suponía que tendríamos un bebé luego de la boda.

—Estaremos bien, podemos adelantar la boda o esperar a que nazca.

—Miroku, si es positiva yo si quiero tenerlo— desde el momento que comenzaron a sospechar que podía estar embarazada, supo que quería tenerlo.

—Y lo tendremos— la rodeo con un brazo y la besó en la frente para darle apoyo.

—¿Listo?— dijo Sango al agitar la caja, obviamente ya habían pasado más de cinco minutos, Miroku asintió y sacó de la caja la prueba, ya se mostraban con claridad las dos líneas.

—Sango, te amo tanto.

—Seremos padres— dijo al borde de las lágrimas.

—¡Claro que sí!, ¿qué tan difícil será cuidar a un bebé?, podemos hacerlo— estaba muy confiado.


Kagome no alcanzó a tocar el timbre de la puerta de la casa de Sesshoumaru y Rin porque se abrió apenas estuvo enfrente, de inmediato fue recibida con un fuerte abrazo de Rin.

—¡Kagome!, me da tanto gusto que aceptaras venir, pasa.

—Rin, calma.

—Tienes que conocer a tu sobrina— la tomó de la mano y la llevó al segundo piso.

Kagome estaba sorprendida, ¿En verdad hace dos semanas que tuvo una cesaría?, Rin parecía tener mucha energía.

—Kagome, ella es Airi— dijo Rin al tomar a su bebé de la cuna.

—Es tan pequeña y linda— Kagome estaba enternecida.

—¿Quieres cargarla?

—¿Segura?

—Claro, eres su tía— con cuidado se la entregó a Kagome y se fue a sentar en la mecedora.

—¿Estaban solas?

—No, Sessh está haciendo de comer.

—No sabía que cocinaba.

—Un poco, en estos días a mejorado— bostezó.

—¿Qué tal tu vida ahora como mamá?

—Maravillosa, aunque sí sentí mucho miedo, cuando nos dijeron que debían hacer cesárea…— su voz se quebró—. Les pedí que hicieran todo lo posible por salvarla a ella, aún si yo…

—Rin— se hincó en la alfombra y tomó la mano de su amiga—. Todo salió bien, ahora ya tienen a su princesa.

—Eres buena, algún día serás una mamá excelente.

—Solo es porque tengo experiencia con Souta— meció con suavidad a Airi al sentir que se despertaba—. Creo que tú mamá realmente estaba muy cansada— dijo a la bebé al ver que Rin ya se había quedado dormida.

Kagome intentó poner a Airi en su cuna pero de inmediato se agitó, obligándola a cargarla de nuevo, caminó por la habitación meciéndola para volver a dormirla. La puerta se abrió y Sesshoumaru entró.

—Hola, Rin se quedó dormida mientras hablábamos.

—Gracias por la ayuda— dijo Sesshoumaru al poner una manta sobre Rin.

—No hay nada que agradecer.

—¿Quieres comer algo?

—No, gracias, es mejor que me vaya— se acercó para entregarle a Airi.

—Tengo una junta en línea, ¿podrías quedarte un poco más y cuidarla?

—Claro.

—No tarda en pedir de comer, en la cocina hay un calentador con una mamila de leche— le indicó.

—Entiendo, yo se la doy.

—Cualquier cosa puedes interrumpirme.

—Descuida, estaremos bien.

… …

A pesar del silencio y los sillones cómodos de la sala de espera VIP, Inuyasha no lograba dormir un poco, así que decidió que lo mejor era terminar de comer el almuerzo que le fue llevado.

—Creo que necesitas un café— dijo Kikyou al sentarse frente a Inuyasha y poner una taza de café en la mesita.

—Gracias.

—No has podido dormir.

—No mucho— las camas de hotel eran cómodas, pero a mitad de la noche despertaba sobresaltado al no sentir a Kagome a su lado.

—Intenta dormir las casi tres horas de vuelo, esta aerolínea tiene unos asientos muy cómodos.

—Lo intentaré.

—He visto que has subido fotos de este peluche— comentó al ver que, en la mesa a un lado de su vaso de jugo, estaba aquel peculiar peluche—. No tenía idea de que te gustasen este tipo de cosas, ¿es de la suerte?

—Sí, es de mi novia, Yoko— se acomodó en su asiento y debió contener las ganas de arrebatarle el peluche a Kikyou.

—Yoko, un nombre interesante.

—Sí, pero el peluche es Yoko, de un anime— no soportó más y estiró la mano para que Kikyou le devolviese a Chibi Yoko, en cuanto lo hizo, lo guardó en su chamarra.

—Ahora recuerdo, de aquella película infantil.

—No es infantil— nunca se imaginó defendiendo al personaje por el cual se llegó a sentir celoso.

—Perdón, nunca la he visto, desde los doce años dejé de interesarme en las caricaturas, me gusta más la ópera y el teatro.

—Yo paso mi tiempo libre con los videojuegos.

—¿En verdad?, me pareces más alguien que en su tiempo libre va al gimnasio.

—No tanto, me gusta más el aire libre.

Pasajeros del vuelo AMAD1501 con destino a Madrid, España, el abordaje está por comenzar.

—Hora de abordar— dijo Kikyou.

—Adelántate, tengo que contestarle a Sesshoumaru— en ese momento le acababa de llegar un video de su hermano.

"Cómo te has comportado bien, te voy a mostrar lo que te espera en el futuro", Kagome cargaba a Airi mientras caminaba por el cuarto del bebé y le cantaba un arrullo, pausó el video, la misma sensación que tuvo al ver a Kagome con los niños en el museo volvió a él, pero en esta ocasión con mayor intensidad.


06/04/2024

Luego de pensarlo mucho, decidí que tendrían una pequeña recompensa por seguir leyendo la historia, sus mensajes y el tiempo de espera. Más adelante pondré algo más, pero por ahora es lo que surgió. Deseo de corazón que les gustase este capítulo.

Para quienes se sorprendieron al ver que Sessh y Rin tuvieron solo una niña, la razón por la que no tuvieron a las gemelas, es porque no conecto con esos personajes, es muy complicado para mi escribirlas.