El Universo en Perspectiva

Cualquiera, sin excepción, con darle una mirada al profesor Flat hubiera dicho sin dudar, refiriéndose a su exmujer: qué bueno que lo dejo. El hombre tenía una obesidad mórbida, los pliegues de grasa no impedían que los calzoncillos se les escurrieran hasta las nalgas, planas por el tiempo que pasaba sentado, su vida era 80% sedentaria. Tenía manchas verdes sobre piel de un pálido gris crema, que se ennegrecía bajo las axilas, tras las rodillas, bajo las tetillas y el cuello, signo claro de su mala salud por el sobrepeso. Exudaba un sudor pestilente desde que se dormía hasta que se levantaba por la mañana para una ducha fría y embutirse con fuerza en sus pantalones baratos con manchas de grasa y camisa anaranjada cuyos botones amenazaban a cualquiera.

Y no sólo su apariencia era desagradable. El sobrepeso y las manchas de piel pueden ignorarse con una buena actitud, gracia al hablar y una hora de tratamientos de limpieza y perfumado. El gran problema, más grande que su neumático de tractor en su parte media, era su persona, su humor inexistente, su mal carácter, la amargura con la que vivía cuando en antaño era el astrónomo más apasionado en su trabajo e investigaciones. Vivía resentido con el mundo desde que su texto, "EL ESPACIO EN PERSPECTIVA DE UN VIAJERO", presentado no sólo ante los más aclamados astrónomos del mundo sino también frente a la inminencia científica, los representantes de los laboratorios Membrana y el Prof. Membrana en persona (pantalla flotante), fue la burla más grande de la historia. Fue objeto de chistes, toda su carrera fue desacreditada, votando al inodoro su prometedor futuro, llevándose su cabello y al amor de su vida, Luna.

Puso un par de cucharadas de café en la vieja taza que le había sobrevivido a la última pelea con su esposa y tres enormes de azúcar. Tomó la cafetera de la estufilla y la puso bajo el grifo de agua. Le contestó un ruido de succión, salieron un par de gotas que eran más tierra que agua y nada más. Miró la cafetera como si fuese una broma pesada por largo rato, quizá el mismo tiempo que invertía observando constelaciones 10 años atrás. Ese par de gotas de porquería le decían, casi jactanciosas "mírate, estas hecho una bola de grasa asquerosa que ni una mujer con eczema herpético y 10 kilos de más podría soportar. Eres la burla de todo el mundo. El hazmerreír junto con tu abucheada carrera como científico espacial. Y apestas"

El maestro Edson Flat hizo por arrojar la cafetera, siempre pasaba por una u otra razón, pero como cada mañana respiró lo más que su camisa le permitía sin disparar un botón. Dejó la cafetera de mala gana en la mesa y tomó una de las donas glaseadas de la nevera metiéndosela a la boca. Agarró su saco apolillado, un raído portafolio y encaminó a la calle buscando un taxi que lo llevara a la skool para las últimas semanas de clases antes de las vacaciones de verano.

—Sí, papá, pondré atención a la clase, sólo termino este capítulo—Gaz Membrana hablaba con su padre holográfico proyectado de su reloj. Eran los últimos cursos de su duodécimo grado y esta era la única clase que tomaba en la semana, el resto estaba exento de exámenes.

Años atrás, los estudios no habían implicado nada más trascendente que lo que formaba su rutina, era lo suficiente inteligente para aprobar las materias con calificaciones perfectas en los exámenes y no molestarse en engorrosos proyectos finales. Su calificación general no era sobresaliente, apenas mejor que lo mediocre, pero eso no le gustó a su padre, que no tardó en hablar seriamente con su hija. Gaz lo miró con sorpresa cuando entró a su cuarto, sin inmutarse por los peluches de seguridad que se detuvieron al grito de ella. Había pocas cosas en el mundo importantes para Gazlene Membrana y esas eran sus lanzamientos anuales de la Game Slave junto con los especiales de temporada, los nuevos sabores del Cerdo de la Pizza y el amor de su querido padre. Y él, ya preocupado por las calificaciones no sobresalientes de uno de sus hijos, decidió hacer la primera llamada de atención a su florecilla. No era tan desapegado después de todo. Sólo un tanto distraído y muy torpe relacionándose con sus hijos. Aquella tarde/noche hablaron largo y tendido sobre lo que él esperaba de ellos, la confianza ciega que les tenía y la promesa de un buen futuro si se esforzaban cuando debían hacerlo. Además, los cambios por los que Gaz estaba pasando en su crecimiento no debían ser ignorados.

Decir que las cosas cambiaron sería un eufemismo. Todo comenzó con un lunes en que el asiento al final de la clase quedo desocupado, ahora la aterradora chica tomaba sus notas al frente de la clase. Sin sacar su videojuego, gruñir al profesor o amenazar con la mayor oscuridad concebida a sus compañeros, únicamente tomaba notas. Se empezó a aplicar a conciencia en sus estudios. Junto al cambio de los semestres, su atuendo oscuro dio paso a diversas camisas gamers y pese a su inamovible fama el carácter dejó de ser tan corrosivo, ahora tenía un mejor balance de su persona y su tiempo. Las clases de literatura le abrieron un mundo completamente nuevo con novelas góticas, de terror clásico, filosofía y hasta ciencia ficción, género que le dio pie a una mejor interacción con su hermano mayor, sin el factor miedo de por medio. Las clases extracurriculares dejaron de aplazarse y el teatro fue otro gran cambio. Hubo amigos o conocidos de cursos más avanzados que no eran reverendos simios sin cerebro, así como bolas de carne que prefería sólo ignorar. Sin contar la época dorada en que la señorita Bitters tuvo un pretendiente, el cambió de la menor de los Membrana fue lo mejor que le pudo pasar al colegio. Decir que era la alumna favorita, pese a su osco semblante, era sólo la regla que se rompe con el hombre que en ese instante entraba al aula.

—Cuando guste, señorita Membrana, tenemos todo el tiempo del universo—dijo ni bien ver a la chica con su libro, dejó su portafolio en la mesa con un golpe y se arrancó el saco ya sudando.

—Considerando que el timbre sonó hace casi 15 minutos, es la imagen proyecta—puso el separador de cerditos vampiro y cerró el libro.

—No, no cariño, no debes responder de esa manera a tu profesor. ¡No importa cuán ignorante y fantasiosas locuras y contradicciones exponga en su clase! junto con un mal manejo de cálculos básicos y científicamente mal aplicados sea responsable recuerda siempre que debes respetar su autoridad en el salón de clase—todos en el salón se rieron con el comentario del profesor Membrana. Aquello no hizo sino poner de peor humor al gordo maestro de ciencias.

—Bueno, profesor Membrana, si me permitiera, junto con su hija, comenzar mi clase, se lo agradecería mucho—dijo apretando los dientes amarillentos.

—Claro, claro que sí. Te veré en casa, cariño. Me despido. Jóvenes mentes hambrientas de conocimiento, profesor Fat.

Nuevas carcajadas.

— ¡Es profesor Flat! —Grito, pero el holograma había desaparecido— ¡Muy bien! ya que todos están tan animados esta mañana, ¿qué les parece si comenzamos a discutir sobre el trabajo final?

Todos se quejaron del disgusto, el proyecto valía el 30% de la calificación global, si este sacaba una nota positiva y se habían presentado todas las tareas a lo largo del ciclo escolar, uno podía tomar el examen final. Era lo mismo cada año, sin excepción desde que había llegado a la escuela, el tema: defender en formato tesina a "El espacio en perspectiva de un viajero" hecho hace 10 años por el "ilustre" astronómico Edson Flat.

Un chico levantó la mano. El maestro rodó los ojos y le dio la palabra con cara de fastidio.

— ¿Será en parejas?

—Buena pregunta. No me importa, pueden hacerlo en parejas, pero en dos semanas quiero el trabajo en mi escritorio ¡el viernes en dos semanas! —recalco de mala manera.

—No tenemos clases con usted los viernes—dijo Gaz con tono jactancioso sin ver al maestro siquiera. Pasaba la vista por las tonterías escritas por su maestro.

—Señorita Membrana, nuevamente interrumpiendo mi clase. ¿Acaso no puede llevar el ritmo o se siente más importante que sus compañeros por ser hija de un supuesto científico famoso?

—Ni una ni otra, partiendo desde el punto que esta clase no cuenta con un ritmo y mi padre ES un científico.

—Claro, claro, entonces imagino que no tendrá ningún problema en hacer este trabajo por su cuenta—dijo en un supuesto intento de reto amenazante.

—Ninguno—inmutable. El hombre obeso gruño.

—Trabaja con Greenberg—corto rendido en su intento de intimidación barato—Y este año quiero que agreguen la ejecución de las fórmulas prácticas—se escuchó un ahogo—. Disfruten, chicos, van a meterse de lleno en las grandes maravillas que tiene el espacio exterior. Si leen completo ese texto verán como las cosas cambian de perspectiva y un simple planteamiento práctico, si llevas el correcto procedimiento como se estipula, te llevará a la respuesta más realista y acertada. Verán la verdad detrás de lo que esos necios de la comunidad quieren hacerlos creer. Yo, hace unos 10 años blablablá.

Así eran las clases, mitad regaño y tareas absurdas, mitad monologo de un viejo amargado.

Menos mal sólo duraba una hora. Gaz guardaba sus libros cuando una molesta y chillona voz le habló por la espalda.

—Ahora se ensaño con nosotros por culpa de tu padre—el paso del tiempo podía favorecer o no a los jóvenes.

—Piérdete, Iggins, ese maestro es un idiota sólo por su propia idiotez. No molestes, te mandaré un mensaje por GS si necesito tu ayuda— Un buen ejemplo sería la chica Gazlene, a sus 17 años tenía una altura de 4.92 pies, se había deshecho de los broches para el cabello dejándolo suelto, sus rasgos de niña quedaron atrás, pero sin perder esa apariencia delicada, sólo la apariencia. Su voz ya madura imponía respeto. Su cuerpo, sin ser tan alto ni desarrollado como el de otras chicas con medidas exageradas, estaba lejos de pasar como feo o desagradable. Era una adolescente, casi joven adulta, muy guapa.

— ¿En serio piensas hacer el proyecto sola? ¿Recuerdas que el lanzamiento será el jueves por la noche? ¿Crees terminar a tiempo para hacer fila por dos días? —en cambio, el caso de Iggins a sus 19 años y repitiendo el año escolar, era una historia distinta y extraña. Ser un soquete de primera no se había esfumado, como tampoco su apariencia grasosa ni la obsesión por los videojuegos. Lo que sí ocurrió fue que dio un buen estirón, casi desapareció el sobrepeso y era un desastre al aferrarse a esos pantaloncillos cortos.

—No haré fila por dos días, tú lo harás—la única ocasión en que Iggins fue agradable a la vista fue cuando se hizo novio de Gaz Membrana, por el corto periodo de una semana. Y cómo no sería así si la chica no podía soportar estar en su presencia a menos que estuviese recién salido de la ducha o ella llevase un traje protector.

— ¿Y me pondrás en el trabajo? —escupió. Gaz tomó la libreta con la que se cubrió la cara. Durante la semana que salieron, la apariencia de Iggins cambió completamente. Su cabello cortado estilo militar, una sudadera oscura con la palabra "DOOM" en rojo; pantalones café y un baño diario en su patio trasero con manguera de bomberos que casi le saca los boxers.

—Sólo estorbarías, papá o Dib pueden ayudarme, no te necesito para esto, pero puedes ser remotamente útil usando tu trasero y comprando el nuevo juego de PH—sacó un par de billetes de su mochila para ofrecérselos. Iggins era de los pocos, sino únicos, con los que hablaba más allá de lo que la cortesía indicaba. Ella cambió, incluso su carácter maduró para ser funcional en un grupo social.

—Suena razonable, es un trato, pero sólo te entregaré el PH Zero cuando vea una A+ en nuestro proyecto—le arrebató los billetes y salió corriendo. Puede que el carácter de Gaz dejase de ser tan volátil, pero quién era él para ponerlo a prueba.

—Como sea—dijo retirándose a paso tranquilo con un libro en mano—Dib seguramente me ayudará, a él le encantan estas cosas del espacio—casa de los Membrana, una caminata más tarde— ¿¡Cómo que no me ayudarás!?

—Puedes copiar mi trabajo o usa mi telescopio, pero no puedo ayudarte. Mi curso avanzado de matemáticas aplicadas empieza mañana—Dib Membrana, estaba inclinado en su libreta con extrañas formulas y ecuaciones junto con un libro, abarcando casi toda la mesa mientras esperaban a que la cabeza flotante de su padre les diera la cena.

— ¿Sigues intentando superarlo? Dib ¡Nunca vas a superarlo en matemáticas, programación o ciencias! —alzó los brazos. Su hermano había pasado un año sin ir a la universidad, tiempo que invirtió enfrentándose a su archienemigo jurado en cuantos proyectos e inventos mal empleados pudiesen ocurrírseles. Luego de que la flota de la armada se perdiera junto a la Inmensa dentro del Florpus hace años atrás, el invasor se había dedicado a la mayor cantidad de mejoras que pudo para no quedarse atrás en la enemistad con el chico de la tierra ¿qué tipo de irken sería sino pudiera poner cara a una larva humana? En su intrincada mente, si él era el último invasor, el resto de Irk necesitaría de un líder pronto y él pensaba seriamente en postularse para el puesto apenas llegase el llamado. Para ello, debía como primer punto superar en todo lo que su hermano le planteara, llámese llevar una chica a la fiesta de graduación, sacar el carnet de conducir, conseguir un trabajo de medio tiempo, etc. Está de más decir que varios de esos planes fueron saboteados de un lado para el otro.

—Es lo que dices, pero ya vi su punto débil, Gaz, todo ese avance tecnológico lo enceguece, lo descubrí. Es como si nosotros intentáramos resolver problemas medievales con nuestra ciencia, no se compaginan, no puede tomar ventaja de sus métodos. Tienen que sentarse y estudiar tal y como yo y es allí donde se demuestra ¡quién es la especie superior!

—Esto lo pagarás… —gruñó su hermanita, ya era muy tarde para pedirle de vuelta el dinero a Iggins

—Lo siento, Gaz, además —dio una mirada sobre su hombro asegurándose que no hubiese nadie escuchando —no le digas a papá, pero ¿adivina que cucaracha se postuló para la pasantía en los laboratorios membrana?

—No me interesa y creí que papá te prohibió usar su computadora.

—Lo hizo, pero tenía que saber si mis papeles pasaron al siguiente filtro y fue cuando me di cuenta que Zim también se postuló a esa famosa pasantía tan codiciada y escasa que si llegas a demostrar tu genio te dan un puesto en los laboratorios con libertad completa en tus proyectos. Supo que yo me postulé e hizo lo mismo, el muy envidioso.

—Dib, esa pasantía sale cada año o cuando el pasante anterior muere. No entiendo por qué no simplemente le pides a papá un puesto.

—No es lo mismo, Gaz, y no hables tan fuerte. No quiero que la pantalla flotante aparezca.

— ¿¡Vas a ayudarme en mi proyecto o no?!

—No puedo, ¿por qué no le preguntas a papá? Yo lo consulté un par de veces.

Como llamado al instante, una pantalla flotante proyecto la imagen del profesor junto con un par de platos con la cena.

—Lo siento, hijo, pero la ciencia no puede desviarse para apoyar un texto tan demente como el del profesor de tu hermana. Hija, espero que hagas tu mejor esfuerzo, recuerda nuestra platica, sacar buenas calificaciones es esencial para entrar a la universidad—y con esto la pantalla se apagó.

—Ammm Gaz…lo siento, creo que esta vez sí tendrás que pedir ayuda a tu compañero de equipo.

—Dib…—gruño entre dientes.

—Gaz, por favor, este curso también es para que yo pueda entrar en la universidad y la prueba de los laboratorios está a la vuelta de la esquina.

—No es una petición, es una exigencia. Me ayudarás en este proyecto o juro que no volverás a descansar por las noches sin hacerte en los pantalones—lo sujetó de la camiseta amenazándolo con su puño.

— ¡Espera, creo que tengo una idea! —sonrió con algo de sudor rodándole por la cara.

— ¡¿Esta es?! ¡¿Esta es tu brillante idea?! Prefiero triturar mis dedos y luego acariciar tiburones blancos sin jaula de protección.

—Oh vamos, no seas tan pesimista, además ¿quién mejor para ayudarte en tu tarea sobre el espacio que un extraterrestre? —"No digamos que así lo distraerás para que yo tome ventaja en sacar la mejor calificación del examen de ingreso. De cierta forma lo compadezco…nah".

—Y dices que esto no tiene nada que ver con tu estúpida competencia.

—Absolutamente nada.

—Y que va a ayudarme en mi trabajo porque…

—Porque no me ayudó la vez en que te arroje la maldición del chancho oscuro, aún tengo recuerdos de aquello—se estremeció de nauseas al recordar el olor a 10 metros de distancia de esa pocilga—Además, él también hizo este proyecto el año antepasado, fuimos compañeros ¿lo recuerdas?

—A veces me pregunto sino todo aquello de la eterna enemistad no es sino fachada para su estúpido romance.

— ¡Qué asco! Eso no sólo es interracial, ¡es inter especies! Está mal y enfermo en muchos niveles.

—A la sirenita no pareció importarle.

—Si bueno, sino acepta sólo tienes que pedirlo tú.

— ¿Qué diferencia tendría?

—Tienes algo que hace que no puedan decirte que no—sonrió desviando la mirada para no ver esa mirada inquisitiva. Doblaron la esquina y allí estaba. La base del Invasor Zim. Siendo invadida por cerdos con alas y patas de pollo.

N/A: Ya venía pensando en hacer un ZaGr, pero no había considerado exactamente qué tema sería ideal, así que lo que mejor se me ocurrió fue esto. No sé si lo hice bien o mal, espero que no estén muy fuera de personaje y cualquier idea, sugerencia, pregunta, invitaciones a cenar, serán muy bien recibidas. Si te gustó déjame un comentario o critica que eso ayuda a que este proyecto no se quede estancado.

Pues…estoy dándole una leída seria a mi trabajo para resubir los caps, no se preocupen, no serán demasiados cambios, pueden pasar de ellos.

DD, fuera.