Enamórate de mi

Los nombres están basados en el manga Ranma 1/2 de Rumiko Takahashi.

Fanfic elaborado por la dinámica #Sextember5 de la página de Facebook Fanfics y Fanarts de Ranma Latino.

Aviso de contenido lemon y lenguaje explicito.

¡Disfruten la lectura!

...

Parte 1. La despedida de soltera.

—¡Akane!

La voz de Akari me saca de mi ensoñación. Levanto la mirada y noto que ella me está observando con desesperación.

Libero un suspiro y dejo los camisones de seda sobre el mostrador.

—No sé que decirte, las prendas me parecen igual.

Akari toma el muestrario y me empuja ligeramente con su voluptuosa panza de siete meses.

—¡Pero sí lo son, Akane! Esta es color marfil y esta es color hueso.

—¡Son lo mismo, Akari! Además, no creo que a Ryoga le importe el color de tu camisón, si vas a estar desnuda la mayor parte de tu luna de miel.

El rostro de mi amiga toma un tono rojizo y me suelta un manotazo mientras mira a la empleada con cierta timidez.

—Eso ya lo sé, pero eso no significa que no deba ser el color perfecto para ese día.

Formo una pequeña sonrisa y le froto los hombros para tranquilizarla un poco.

—De acuerdo, de acuerdo, me lo tomaré enserio. Pero te aseguro que los dos tonos se parecen... Por favor, cierra los ojos.

Ella hace lo que le pido.

Tomo las prendas de sus manos y las mantengo en el aire.

—Toca una, la que quieras.

Ella dirige sus manos hacia la de la izquierda y la frota entre sus dedos.

—¿Qué sientes?

—Es suave y fresca.

—Ahora toca la otra.

—Está un poco rasposa.

—¿Cuál te gustó más?

—La primera.

—Esta nos llevamos, señorita. Envuélvala para regalo, por favor.

Akari abre los ojos y frunce el ceño.

—Oye, no... ¿Pero de qué color fue?

—No te lo diré, lo descubrirás en tu noche de bodas —murmuro mientras entrego mi tarjeta a la empleada y cobra el artículo.

Akari hace un puchero, pero termina aceptando.

—Bueno. Creo que debí nombrar a alguien más como mi dama de honor.

—Ya quisieras, Akari. Pero como te lo dije antes, nadie te conoce mejor que Ryoga y yo, así que no tienes opción —murmuro divertida.

Ella me abraza de lado mientras sonríe.

—Lo sé, pero no te burles por eso.

La empleada se acerca con la prenda envuelta y me la entrega. Las dos caminamos hacia la salida y nos dirigimos por la plaza hacia una heladería.

—Oye, Akari. No me dijiste si querías que se hiciera una despedida de soltera.

Ella se tensa un poco y forma una sonrisa nerviosa.

—Eso es porque las primas de Ryoga se ofrecieron a organizarla y ya tienen todo listo.

—¿De verdad?, ¿Y cuándo va a ser?

Akari se muerde el labio inferior.

—¿Mañana? —murmura con preocupación.

Hago una mueca sorprendida.

—¿Mañana? ¿Y por qué no me habías dicho?

Akari aparta la mirada y observa hacia el mostrador de la heladería.

—Es que me da pena decir en dónde será.

Enarco una ceja y me acerco a ella, en modo confidente.

—¿Por qué? ¿Acaso planearon hacerlo en un bar de bailarines exóticos? —comento divertida, pero Akari se sonroja de nuevo y mi boca se abre por la impresión—. ¿Lo hicieron, Akari?

Ella entrecierra los ojos y asiente con la cabeza, afligida.

—Les pedí que fuera una fiesta pequeña, pero no quisieron hacerme caso.

—¿Y a dónde vamos a ir?

Akari saca su teléfono del bolso que lleva y me muestra la fotografía que le habían compartido por mensaje.

—¿Bar El paraíso? —pregunto en voz alta.

Ella vuelve a guardar su telefono y toma la cuchara para comer un poco de su helado.

—Sé que ese lugar es muy conocido en la ciudad, pero aún así me hubiera gustado que fuera algo más... tranquilo.

Le muestro una sonrisa.

—La despedida de soltera es un evento único en la vida y ellas quisieron organizarlo para tí. Sé que probablemente nunca hubieras celebrado tu soltería en un lugar como ese, pero no creo que ellas lo hayan organizado sin preguntarle antes al preocupón de tu casi marido, así que... ¿Qué te parece si vamos y lo disfrutas un poco?

Akari me mira y expande su sonrisa.

—¿Solo un ratito?

Suelto una corta risita y la sujeto de la mano.

—Todo el tiempo que quieras, prometo estar contigo toda la noche.

Ella sujeta mi mano con suavidad y libera un suspiro.

—Gracias, Akane.

—Sabes que lo hago con gusto.

Akari me suelta y vuelve a tomar su cucharita para comer de su helado.

...

Las luces de moradas y verdes de neón iluminan toda la fachada del local. El enorme letrero en letras moradas confirma que he llegado al lugar correcto, así que bajo de mi chevy plateado y aliso la parte de atrás del vestido que elegí para el evento. Ya que Akari no pudo asegurarme si vendríamos de un solo color, opté por un vestido negro corto que se atora con un nudo a la parte baja de mi nuca con la espalda al descubierto.

Reviso mi teléfono móvil por última vez para releer el mensaje de Akari e ingreso al salón. Ella dijo que se encontraban en la zona VIP, frente al escenario, así que para allá es donde me dirijo.

Una tenue luz morada ilumina todo el piso, incluyendo el gran escenario con pasarela. En las bocinas resuena una música bastante fiestera a todo volumen. Hay muchas chicas bailando y hablando en las diferentes mesas que se ubican en todo el piso.

—¡Akane!

El grito de Akari me hace girar la cabeza hacia la parte izquierda frente al escenario y le devuelvo el saludo cuando finalmente la diviso.

—¡¿Me traes una botella de agua?!

Sonrío y le levanto el pulgar para que sepa que la escuché. Me muevo entre las mesas hacia la pequeña barra del lugar y mientras espero a que el barman me atienda, escucho lo que comentan dos mujeres en voz alta.

—Sayuri, ¿Te enteraste de que Pura Sangre quiere dejar de trabajar aquí?

—¡No te creo, Yuka! ¿No lo habían despedido por enrollarse con una clienta?

—¡Claro que no! Él quería renunciar porque conoció a una mujer que no le gustaba que trabajara en esto.

—¿Y por qué aún no se va, entonces?

—¿Por qué más va a ser? Ella terminó botándolo y él no tuvo más remedio que quedarse en el negocio.

—Pobre. Y con lo guapo y caliente que es...

—Sí, pobre. Pero es mejor para nosotras, porque va a seguir eligiendo a alguna mujer para hacerle un baile especial.

—¡Ayyyy, ojalá me elija a mí!

—¡O a mí!

Formo una sonrisa burlona y la mantengo mientras el empleado me pregunta qué voy a llevar.

—¡Dos aguas, por favor!

El hombre asiente y se gira para traer mi pedido.

Las dos chicas se apartan de la barra y sin querer comienzo a juzgarlas por su vestimenta. Vestidos lo suficientemente cortos para mostrar lo que llevan debajo y unos escotes tan pronunciados que si brincaran se les saldrían los senos. Bueno, no soy hombre, pero si tuviera que elegir a alguien, no sería a alguna de ellas.

El barman deja mi orden frente a mí y le extiendo un billete para pagarle. Él me sonríe y se niega a tomarlo.

—¡Va por la casa! —comenta con una sonrisa en el rostro.

—¡Eso no está bien, volveré por muchas más!

Él se ríe, pero continúa ignorando el dinero.

Me encojo de hombros tras agradecerle el gesto y me alejo un poco de la barra. Tal vez no sea la primera a la que le hayan dado ese trato, así que qué más da. Camino hasta la mesa donde mi amiga me espera y ella me recibe con una enorme sonrisa.

—¡Akane, te ves preciosa!

—Gracias, Akari.

—¡Déjame presentarte a mis futuras primas!

Les muestro la sonrisa más grande que puedo formar a las mujeres que me va presentando Akari y, cuando me presenta a las últimas mujeres del grupo, trato de evitar reírme en sus caras, pues eran las mismas mujeres que había estado escuchado en la barra.

—¡Llegaste justo a tiempo! —comenta mi amiga, al volver a sentarse en su silla y acercarse a mi oreja.

—¿Por qué lo dices? —cuestiono mientras me acomodo en mi asiento.

—¡Ya va a empezar el espectáculo!

Le devuelvo la sonrisa y de pronto, las luces y la música se apagan.

—¡Señoras y señoritas, bienvenidas al Bar El Paraíso! —comenta el presentador por medio de las bocinas—. ¿Listas para aventar su ropa interior al escenario?

Todas las mujeres comenzaron a gritar con efusividad mientras un juego de luces comenzaron a iluminar el lugar mencionado, de forma aleatoria.

Akari se abraza a mi brazo y no puedo evitar ignorar su emoción.

—¡Damas... que nuestra noche comience!

Las luces volvieron a apagarse y comenzó a escucharse una canción bastante movida mientras un grupo de seis hombres vestidos con un atuendo diferente comenzaban a desfilar por la pasarela.

Las luces comenzaron a parpadear y del centro del escenario sale un hombre vestido con únicamente una corbata y un pantalón negro de cuero con tirantes. El mismo que hizo que todas las féminas del local gritaran enloquecidas.

—¡Démosle una gran bienvenida a nuestro hermoso Pura Sangre, quien continuará con nosotros en este potrero!

Akari comienza a zarandearme emocionada cuando el "Pura Sangre" voltea hacia nuestra mesa y nos manda un beso al aire.

Me río por la expresión fascinada de mi amiga y tomo la pequeña tiara que había en el centro de nuestra mesa para ponérsela en la cabeza. Hoy es su noche para divertirse.

Tras una pequeña introducción de los siete hombres, los bailes comienzan a realizarse y el tiempo se pasa volando. Cuando miro la hora en mi reloj, me doy cuenta de que ya pasa de la media noche y que solo falta que se realice el baile especial del pura sangre.

—Akari, ¿Cómo te sientes? ¿Ya te quieres ir?

Mi amiga me mira con una enorme sonrisa en el rostro y niega con la cabeza.

—¡Me siento genial! ¡No había sentido esta adrenalina desde la última vez que lo hice con Ryoga!

—¡Está bien! ¡Voy al baño y regreso!

—¡Con cuidado!

Asiento con la cabeza y me levanto de mi silla.

El camino hacia el baño se encuentra lleno, así que voy moviéndome entre la gente hasta que finalmente llego a una puerta con la imagen de una mujer y un hombre. Toco la madera un par de veces, pero al no escuchar respuesta la abro despacito y me asomo en el interior.

—¿Hola, está ocupado?

Una vez confirmado que no, camino hacia el interior y me acerco al lavabo para lavar mis manos.

Saco un poco de papel del pequeño bolsito negro que llevo y me limpio el maquillaje corrido bajo mis ojos. Iba a aplicarme un poco de brillo labial cuando la puerta se abre de repente y alguien entra.

—Oh, no sabía que había alguien aquí —comenta el bailarín "Pura Sangre", mientras me observa con una sonrisa en el rostro.

—¿Este no es el baño de mujeres? —pregunto, repentinamente confundida.

Él se ríe en voz baja.

—No, este es el baño para los bailarines.

—Oh, lo siento... no sabía.

—No, está bien. Solo venía a lavarme mis manos. ¿Ya terminaste de usar el lavabo?

—No realmente.

Pura Sangre se acerca y yo me pego a la pared izquierda para dejarle espacio frente al lavabo.

Él es un hombre guapo, tiene músculos en los lugares correctos y su cabello es largo atado en una trenza perfectamente hecha. Dirijo la vista hacia el espejo y noto que él continúa mirándome por el espejo.

—¿Primera vez que vienes?

—Eh, sí... gran show el que tienen ahí, me gustó mucho —murmuro con cierta torpeza.

Sus ojos se achican un poco por la sonrisa que se extiende en su rostro y sacude sus manos sobre el fregadero después de enjuagarse el jabón de ellas.

—Gracias, preciosa.

Un corto silencio se crea entre nosotros, pero no es para nada incómodo.

—Escuché que ibas a hacer un baile especial esta noche.

—Sí, esa es la idea —murmura mientras se seca las manos con un trozo de papel.

—Parece que has cautivado a muchas chicas allá afuera.

—¿De verdad? —él gira su cuerpo hacia el mío y apoya su mano derecha sobre el lavabo, acortando mi espacio personal—. ¿Y qué hay de ti?

—¿De mí? —repito confundida.

—¿No te cautivé con mi baile?

Humedezco mis labios y río con diversión.

—Yo necesito más que un baile para enamorarme de un hombre.

Él arquea una ceja.

—Eso es porque todavía no me has visto bailar enserio.

—¿Ah, no? —murmuro al cruzarme de brazos.

—No.

De repente, todo el baño se ha llenado de una tensión tan palpable que siento que solo un beso entre nosotros podría romperla. Pero el sonido de los altavoces llamandolo fuera de la habitación me trae de vuelta a la realidad.

Aclaro mi garganta y deslizo los brazos por mi abdomen hasta que los tengo a cada lado de mi cuerpo.

—Creo que te están buscando afuera.

Él forma una pequeña sonrisa de lado y da un paso lejos de mí.

—¿Dónde estás sentada? —me pregunta mientras se acerca lentamente a la puerta, sin apartar su vista de mi.

—Cerca del escenario, en la mesa de la novia.

—¿Te vas a casar?

—No, yo soy dama de honor, ¿Por qué?

Ranma choca su espalda contra la puerta y sujeta el pomo con una mano.

—Subirás al escenario conmigo —comenta antes de salir de la habitación, dejándome sola.

...

Cuando salgo del baño, la música continúa sonando en los altavoces y el escenario se encuentra vacío. Camino hasta mi asiento y Akari me mira preocupada.

—¿Por qué tardaste tanto?

—Había fila... ¿Sabes? Creo que ya es hora de que me vaya.

—¿Qué? Pero si ya va a terminar el evento.

—Lo sé, pero...

Las luces y la música volvieron a apagarse. El presentador comenzó a anunciar el baile de Pura Sangre y las mujeres volvieron a gritar eufóricas.

La punta de la pasarela es iluminada por una luz blanca, la cual muestra una silla ocupada por cierto bailarín ojiazul. La música se hace presente y él comienza a bailar utilizando la silla como apoyo para su rutina.

El presentador comenta que el bailarín está a punto de elegir a alguna de las presentes y yo me levanto de mi asiento.

Es hora de irme.

Akari me agarra del brazo y me mira preocupada.

"¿A dónde vas?" gesticula con sorpresa.

Las luces comienzan a bailar sobre nuestra zona y de repente todos los ojos femeninos se encuentran fijos en mi dirección.

Akari abre la boca con una mezcla de sorpresa y diversión, y me suelta el brazo. Alguien toca mi hombro izquierdo y cuando giro mi rostro hacia ese lado, lo veo ahí. Pura Sangre me mira con rostro serio, pero en sus ojos noto cierta diversión que me hace tensarme.

—Ven conmigo. —pide en voz alta, casi como si me retara a rechazarlo.

Miro brevemente hacia Akari y ella forma una sonrisa amplía mientras se frota su vientre abultado.

—¡Ve, Akane, ve! —me grita, antes de tomar el bolso de mis manos.

Tomo la mano que Pura Sangre me extiende y lo sigo hacia el escenario, donde me hace sentarme en la silla.

Una canción lenta comienza a sonar en los altavoces y todas las mujeres comienzan a gritar. Formo las manos en puños mientras lo veo bailar frente a mí y en algún punto de la canción él se gira y comienza a acercar su rostro al mío.

Apesar del estruendo de la música, escucho cómo aspira el aroma de mi perfume y gruñe en voz baja cerca de mi oído. Giro mi rostro hacia el suyo mientras él se aleja un poco y mis labios logran rozar los suyos.

Pura Sangre suelta el respaldo de la silla y frota su labio inferior con su pulgar, limpiando el poco brillo de labios que se le había quedado pegado. Me tenso sobre el asiento y él forma una sonrisa justo antes de chupar el brillo de su dedo y volver a acercarse a bailar contra mi.

Los gritos histéricos de mi amiga Akari me hacen sentir repentinamente tímida, tanto que me cubro el rostro con mis manos, pero Pura Sangre los aleja con suavidad.

La música comienza a bajar de volumen y el presentador agradece la presencia de todas las clientas en el bar. Pura Sangre me ayuda a levantarme de la silla y mantiene su vista fija en mis ojos a pesar de que las luces vuelven a apagarse. Sus manos se colocan sobre mi cintura, ayudándome a mantenerme de pie, pues mis piernas estaban bastante inestables por la tensión en la que estuve sometida.

—¿Ya te enamoraste de mí? —me pregunta con suavidad.

Me abrazo a su cuerpo y suelto una risita divertida.

—Eres terrible —le respondo de vuelta.

Ranma me rodea la cintura con uno de sus brazos y me ayuda a bajar del escenario en cuanto las luces se encienden y todas las clientas comienzan a desalojar el lugar.

Akari y algunas de sus primas de Ryoga se acercan a nosotros para reconocerle el gran baile que brindó esta noche y él les sonríe con cortesía.

—Muchas gracias por devolverme entera a mi amiga, Caballito —le comenta Akari con una gran sonrisa.

Él le guiña un ojo y me dirige una última mirada antes de comenzar a alejarse del grupo.

—¡Vaya suerte tuviste! —comenta Saori con un poco de molestía en la voz.

—¿Sí, verdad? —respondo con un poco de incomodidad.

—Supongo que la próxima vez eligirán a alguien más linda —opina Yuka mientras se lleva a Saori hacia la salida.

Qué pesadas.

Akari se abraza a mi cuerpo y dice:

—Estoy muy excitada por esto, ¿Me llevas a la casa de Ryoga?

—Claro que sí.

Akari decide pasar al baño y las dos nos dirigimos hacia la zona de sanitarios. Mientras la espero afuera, una de las puertas se abre de zopetón y de ella sale Pura Sangre.

—Hola —murmura sorprendido.

—Hola.

—¿Estás esperando a alguien?

—Sí, a la novia.

Él sonríe y se recarga en la pared de enfrente.

—No respondiste mi pregunta hace rato.

—¿Qué pregunta? —murmuro haciéndome la despistada.

Él se ríe y junta las puntas de nuestros pies.

—Tú sabes a cuál me refiero.

Formo una sonrisa y aparto la vista.

—Ah, esa pregunta... No sé, creo que aún me falta corroborar algo.

Pura sangre se despega de la pared.

—¿Qué cosa?

Señalo mis labios y digo:

—No sé si me guste cómo besas.

Pura Sangre borra su sonrisa y rompe el espacio que queda entre nosotros. Coloca su manos a cada lado de mi cintura y une sus labios con los míos. Mis manos suben hasta su cuello y lo atraigo hacia mí para profundizar aún más nuestro beso.

¡Santo Dios, qué bien lo hace este semental!

Mi cuerpo se pega al suyo y sus brazos me rodean hasta que comienzo a sentir su calidez a través de la tela de mi vestido.

Por favor, que esto no termine nunca.

La puerta del baño se abre y ambos dejamos de besarnos. Akari sale al pasillo y nos mira con sorpresa.

—¡Ajá! ¡Con razón la subiste al escenario! —exclama de forma acusadora.

Limpio los restos de labial de mi rostro y miro hacia el bailarín que observa a mi amiga con una sonrisa traviesa.

—¡Shh! que esto quede entre tú y yo, ¿De acuerdo?

Akari asiente con la cabeza, divertida, y tira de mi brazo con suavidad.

—Lo siento, Caballito, pero no te puedo dejar a mi dama de honor antes de la boda.

Él libera una risita y asiente, comprensivo.

—Ya será en otra ocasión.

Akari se despide de él y comienza a caminar por el pasillo, dándome tiempo para despedirme.

Pura Sangre se gira hacia mí y acaricia mi mejilla.

—¿Y cuál fue el veredicto?

Extiendo mi mano para limpiar el brillo labial que había sobre su labio superior y deposito un último beso en sus labios.

—Sí. Lo hice —murmuro, justo antes de caminar lejos de él.

...

Parte 2. El gran día llegó.

Akari se nota nerviosa. El día llegó y no puede parar de caminar en círculos.

—Vas a marear al niño. —comento con un tono de burla.

Akari se detiene a medio paso y se acomoda sobre el pequeño sillón de la habitación.

—Lo sé. Es que Ryoga dijo que sus padres vendrían a verme antes de la boda y ya sabes que ellos no estaban muy de acuerdo de que tuvieramos que casarnos por nuestro pequeño arrocito.

Me levanto de la silla junto a la puerta y camino hasta sentarme junto a ella en el sillón.

—Todo va a salir bien, Akari. Ellos te adoran y adoran al bebé. ¿Qué importa por qué motivo se haga la boda? Lo importante es que tú y Ryoga se aman y que los tres van a formar una hermosa familia juntos.

Akari hace un puchero y sus ojos se le llenan de lágrimas.

—Ay, no, Akari, vas a arruinar el maquillaje —murmuro divertida.

Ella se abraza a mi cuerpo y libera un gran gemido.

—¡Ay, Akane! ¡No sabes cuanto te amo!

Le devuelvo el abrazo y froto su espalda con dulzura.

—Yo tambien te adoro con locura. Y ahora, mamita, controla ese llanto y muestra esa hermosa sonrisa tuya al mundo, ¿De acuerdo?

Akari sonríe y asiente con la cabeza.

—Sí.

El sonido de la puerta nos alerta a las dos ya que por ella ingresan los padres de Ryoga, quienes al verla, mostraron su alegría.

—Akari, mi niña, estás preciosa.

—Hermosa, diría yo.

—Muchas gracias, suegritos.

Me levanto del sillón para dejarlos un momento a solas y salgo de la habitación en silencio. Este es un momento de intimidad entre ellos.

Libero un suspiro y cuando me doy la vuelta para caminar hacia la recepción, choco contra el pecho de un hombre.

—¡Ay, perdón! —comento sorprendida.

—No hay problema, preciosa.

Levanto la mirada hacia el rostro del hombre y abro la boca por la impresión.

—¡Pura Sangre!, ¿Qué haces aquí? —chillo sorprendida.

Él sonríe nervioso y me aparta de la multitud que nos rodea hasta acomodarme contra una pared.

—Me llamo Ranma, preciosa.

Me cubro la boca con ambas manos y observo su rostro avergonzado.

—Perdón, olvidé que no debía llamarte así.

Ranma retira mis manos de mi rostro y roza con su pulgar mi mejilla.

—Es mi culpa, debí decírtelo desde que nos conocimos en el baño del bar.

Formo una sonrisa tensa, pues no quiero mostrarle el efecto que su simple toque me provoca.

—Sí, debiste hacerlo.

Ranma apoya su brazo contra la pared y ladea su rostro.

—No he podido olvidarte desde esa noche —murmura con suavidad.

¡Yo tampoco pude!

—¿En serio? Yo no he pensado en ti en absoluto.

Él suelta una risita corta.

—Creí que dijiste que ya te habías enamorado de mí.

Humedezco mis labios y no puedo evitar formar una sonrisa.

—¿Lo dije?

—Sí... ¿Quieres que te lo recuerde?

Aprieto los labios y ladeo la cabeza.

—No estaría nada mal, pero mi amiga está a punto de casarse.

Él sonríe y separa su mano de la pared.

—¡Qué coincidencia! Mi mejor amigo también va a casarse hoy.

Nuestras miradas permanecen unidas hasta que escuchamos la voz de Ryoga y ambos nos giramos para verlo.

—Ah, que gusto que se estén conociendo. Akane, te presento a Ranma Saotome, nuestro padrino. Ranma, te presento a Akane Tendo, nuestra dama de honor.

Ranma levanta una comisura y toma mi mano derecha con suavidad.

—Un placer conocerte, Akane.

La forma en que mi nombre sale de sus labios me hace querer besarlo, pero la puerta de la habitación de la novia se abre y de ella salen los padres de Ryoga.

—Ya estamos listos, hijo —comenta su padre.

Ryoga sonríe emocionado.

—¿Me acompañan al altar? —nos pregunta con nerviosismo.

Los dos seguimos a Ryoga hasta la entrada de la recepción y, mientras el novio camina solo por el pasillo, dirijo la mirada hacia el padrino, quien se encontraba observándome con una pequeña sonrisa.

—¿Quien diría que te encontraría aquí? —le susurro en voz baja.

—¿No te gustó verme de nuevo?

—Yo no dije eso.

Ryoga se acomoda en su lugar y le hace un gesto a Ranma para que se acerque.

Él me da un breve beso en el dorso de la mano antes de que camine hasta Ryoga. El novio le susurra algo a su padrino y él se ríe con burla. Ryoga le suelta un codazo a su padrino y Ranma lo jala para comenzar a acomodarle la corbata.

Formo una pequeña sonrisa y observo la escena con ternura. En el rostro de Ranma solo puedo ver admiración y cariño hacia Ryoga y en el novio logro ver compañerismo y confianza hacia su compinche.

—Buenos días, hija —me saluda el padre que presidirá la boda, al colocarse junto a mí en la entrada.

—Buenos días, padre.

Él mira por toda la sala y dice:

—Que bello quedó el lugar, ¿verdad?

—Así es, padre. Es hermoso.

Él me devuelve la sonrisa y coloca una mano sobre mi hombro.

—¿Cómo está la novia?

—Nerviosa, pero segura de lo que está a punto de hacer.

Él asiente y mira hacia el novio, brevemente.

—Muy bien, hija. Ya no hagamos sufrir más a ese pobre hombre.

—Sí, padre. Iré por la novia.

Me dirijo hacia la habitación dela novia y abro la puerta.

—¿Ya es hora? —me pregunta mi amiga, un poco más tranquila que hace rato.

—Todo está listo.

Ella me sonríe y se levanta del sillón.

—Muy bien, hagámoslo.

...

Parte 3. La cena de la boda.

La ceremonia fue hermosa, apesar de que el novio lloró a mares en cuanto vió a la novia entrar a la sala. El padre dijo unas hermosas palabras sobre la importancia del matrimonio y todo salió acorde a lo planeado.

Tomo una copa nueva de la mesa y camino hasta el área de los novios para descansar un poco los pies. Ranma se acerca al poco rato y se acomoda en la silla de junto.

—Hola —saluda, tras apoyar su brazo sobre el respaldo de mi silla.

—Hola.

—¿Qué te parece si nos vamos de aquí y retomamos lo que nos quedamos la otra noche?

Niego con la cabeza, divertida, y bebo un sorbito de mi copa.

—Los padrinos no pueden irse antes que los novios.

—¿Entonces eso es un sí? —murmura cerca de mi oreja.

Giro mi rostro hacia el suyo.

—Puede ser.

Ranma amplía su sonrisa y se levanta de la silla.

—Baila conmigo —pide con amabilidad.

Tomo su mano y me levanto de mi asiento.

—Creí que solo bailabas en el Bar.

—Ja, ja, lo hago, pero hoy haré una excepción solo porque es la boda de mi mejor amigo y porque me gusta su dama de honor.

Me abrazo al cuerpo de Ranma y comenzamos a mecernos al ritmo de la música. Sus manos se sienten cálidas sobre mi espalda y su pecho se siente muy cómodo para mi mejilla.

—Me gusta esta sensación —murmuro con suavidad.

Ranma me aprieta un poco y apoya su cabeza en mi coronilla.

—Sí, es bastante cómoda.

Akari y Ryoga se acercan a nosotros y yo me separo de Ranma por un momento.

—Ya nos vamos, Akane.

—¿Tan pronto?

Akari se sonroja y mira hacia Ryoga, pidiendole apoyo.

—Ya es algo tarde y tanto Akari como arrocito necesitan descansar.

Ranma y yo arqueamos las cejas por su mentira descarada, pero lo dejamos pasar y comenzamos a despedirnos de ellos.

—No se preocupen por nada y disfruten la luna de miel —comenta Ranma.

—Llámanos si necesitan algo —le pido a Akari mientras la abrazo.

Los dos novios comienzan a alejarse de nosotros para despedirse de los padres de Ryoga y Ranma coloca su mano en mi cintura, atrayendo mi atención.

—En cuanto ellos se vayan, nosotros desaparecemos de la fiesta. —susurra, confidente.

Levanto mi rostro hacia el suyo y formo una pequeña sonrisa.

—¿Y qué hay de los invitados?

—Ellos estarán bien. Se irán en cuanto se termine el alcohol.

Me río por lo que ha dicho y le doy un pequeño empujón con la cadera.

—Es un trato.

Me alejo de Ranma para verificar que el auto se encuentre listo y camino de regreso para avisarle a Akari.

—El camisón y las maletas ya están en el auto. Solo faltan ustedes.

Ella me sonríe con ternura y me abraza por última vez en la noche.

—Gracias, Akane. Y cuidate, no quiero volver de mi luna de miel y descubrir que mi dama de honor también va a tener un bebé.

—No te preocupes por eso, tú disfruta de tu viaje.

Akari coloca su mano sobre mi mejilla y Ryoga se acerca a nosotras para finalmente llevársela.

Ranma se acerca para acompañarme a despedirlos y en cuanto el auto desaparece por la calle, me sujeta de la mano y tira de mí hacia el estacionamiento.

—Hora de irnos.

Me río por su comportamiento juguetón y dudo un momento en seguirlo, pues los padres de Ryoga se acercan.

—Hola, chicos... ¿También se van? —pregunta la señora Hibiki.

—Eso planeamos —les confiesa mi acompañante.

—Bueno, váyanse con cuidado, mi esposa y yo nos haremos cargo de los invitados.

—Gracias, señor Hibiki —responde Ranma, al estrechar su mano.

—Que descansen, querida —me desea la madre de Ryoga.

—Igualmente, señora Hibiki.

La pareja se aleja de nosotros y Ranma vuelve a tirar de mi mano.

—Vámonos, Akane.

Me acerco a su rostro y le doy un beso en la mejilla.

—Está bien, vámonos.

...

Parte 4. Un futuro juntos

La boca de Ranma recorre mi lado derecho del cuello y una risita se escapa de mi cuerpo cuando besa una zona sensible. Levanto su rostro hasta que mis labios se encuentran con los suyos y deslizo las manos desde su cuello hacia su camisa para desabrochar todos los botones que me impiden tocar su piel.

Al terminar mi tarea, Ranma detiene nuestro beso y apoya sus manos sobre la pared que se encuentra detrás de mi espalda. Aparto la prenda para observar su abdomen trabajado y me inclino hacia adelante. Mi lengua lame su pezón izquierdo y él gruñe en voz baja.

Repito la acción en el otro lado y observo su rostro con detenimiento. Tiene las mejillas sonrojadas, los ojos cerrados y se ve muy guapo. Abro el botón de su pantalón de vestir y meto una mano dentro.

Ranma disminuye el espacio que hay entre nosotros y dice con voz ronca:

—Akane, me estás matando.

Retiro la mano y empujo la pretina de la prenda hacia abajo, dejándolo solo con boxer puesto.

—Ranma.—Mi voz le hace abrir los ojos—. Ayudame a quitarme el vestido.

Su tacto es suave mientras me separa de la pared. Me doy la vuelta para darle la espalda y él se inclina para besarla. El cierre se desliza lentamente hacia el inicio de mis glúteos y sus pulgares acarician mi piel desnuda.

—Hermosa —susurra, justo antes de deslizar la parte superior del vestido hacia mi cintura y que éste caiga hasta el suelo, dejándome únicamente con mi pantaleta negra de encaje.

Ahora estamos iguales.

Me giro hacia él y siento cómo con su simple mirada hace que me hormiguee todo el cuerpo.

—¿Ranma?

Sus ojos se conectan con los míos e inmediatamente se acerca para volver a besarme. Libero un gemido de placer y coloco mis manos sobre su espalda. Sus músculos se extienden y se contraen mientras me levanta del suelo y se dirige a su cama.

El colchón blando y su cuerpo firme sobre el mío hace que clave mis dedos sobre su espalda y que él gima en respuesta. Nuestras entrepiernas se rozan sobre la tela, pero pareciera que ni siquiera se encuentran ahí.

La liga atada a su cabello ha desaparecido y mientras mis manos acarician la base de su nuca, su cabello nos rodea como un velo que oculta nuestro deseo desenfrenado.

Deslizó mi mano derecha hasta el borde de su boxer y acuno su virilidad mientras él succiona las puntas de mis senos. Los ruidos de satisfacción que emergen de nuestras gargantas, nos dan pauta para dejar las caricias atrás y comenzar el tan anhelado suceso.

Ranma se endereza y camina hacia un mueble cercano, abre un cajón y saca un puño de bolsitas plateadas.

—¿Tantos? —cuestiono con inocencia mientras él vuelve a acercarse con una sonrisa en el rostro.

—Creeme, aún así nos faltará otro tanto igual.

Le devuelvo la sonrisa y me siento en la orilla de la cama.

—¿De verdad?

Mi pregunta lo pone serio.

—Akane, si por mí fuera, nunca saldríamos de esta habitación.

Arqueo una ceja.

—¿Debería preocuparme de que tengas tantos condones en tu casa?

Él niega con la cabeza.

—Me los regalan en el Bar, no los uso así que se han estado acumulando.

Apoyo mis manos sobre su cintura y dejo un beso sobre su abdomen.

—¿Y qué esperamos, entonces?

Ranma se deshace de nuestras últimas prendas y una vez que se ha colocado el látex sobre la parte que más deseo sentir, me recuesta en la cama y con una gentilidad más allá de lo que yo había experimentado antes, nos convierte en una sola existencia durante toda la noche.

...

Dos noches después de la boda, Ranma terminó su jornada en el Bar El paraíso y tras llevarme a mi departamento me pidió que me mudará a su casa, pues quería que viviéramos juntos. Abandonó su empleo en el Bar y se decidió a abrir un negocio propio junto a Ryoga.

Tres meses más tarde, Akari dió a luz y nombraron a su arrocito, Katsuni, convirtiéndolo en un hermoso bebé que ríe, duerme y llora en partes iguales.

Y yo, bueno, me mudé a la casa de Ranma y estamos comenzando a plantear la posibilidad de formar una familia.

Ranma me abraza por la espalda y pega su cuerpo al mío. El aroma a jabón y el perfume que se pone para ir a su negocio me envuelve y yo dejo el plato que estaba lavando para girarme a besarlo. Sus manos acunan mis mejillas y las mías se dirigen a sus glúteos.

Ranma deja de besarme y me sonríe con picardía.

—¿Qué intentas, Akane? —pregunta con diversión.

—Nada... solo esperaba que me lleves arriba.

La sonrisa de Ranma comienza a desdibujarse y sus ojos azules se oscurecen.

—Debo volver en quince minutos al trabajo.

Desabrocho un botón de su camisa y digo:

—Entonces no habrá juego previo.

Ranma me levanta del suelo y se dirige con rapidez hacia nuestra habitación.

Está bien, está bien, ya somos una familia, pero eso no significa que no podamos divertirnos antes de que nos casemos, ¿Cierto?

Fin.

...

¡Gracias por la invitación a la dinámica!

Espero que les haya gustado esta pequeña historia.

Aún no termino su fanart, así que estén atentos en los próximos días.

Les quiere,

TKB.