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Cap 5: De mal a peor


Albert se tomo un momento para ajustarse los lentes en sus ojos. Era mayormente incomodo usarlos alrededor de los ojos. Tenia la cabeza un poco sudorosa por el casco y mas el calor de los terrenos baldios lo hacia insoportable. Para alguien que habia crecido toda su vida en un refugio era un ambiente extraño de un ambiente seguro y limpio a uno salvaje y sucio.

Entre unas rocas vio lo que penso eran ratas gigantes debido a la piel rosa sin pelo dientes en la mandibula, ojos diminutos negros y brillantes. En en centro de la cabeza habia dos fosas nasales con bigotes. Estos emitian ruidos sibliantes y chiriantes. Al verlo se avalanzaron hacia el.

Albert saco rapido su pistola y empezo a disparar contra estas matando a dos con algunos tiros en la cabeza. Quedaban dos y acabo con ellas rapido.

'Son torpes' Penso al acabar con ellos mientras lo golpeaba con su pie al cuerpo inherte sin vida.

Recargo su arma y siguio avanzando viendo en el fondo un lago. Como habia dicho Billy las aguas estaban irradiadas y no seria seguro nadar en estas. Asi que tuvo que tomar una ruta alterna pasando por debajo del puente automivilistico y al fondo lo que penso que era un vecindario.

Paso esa ubicacion para avanzar por el Norte mientras entraba a lo que penso que era una zona de trenes donde entre estos habia dos mutaescorpiones comiendo el cadaver de un Brahman. Avanzo con cuidado en no llamar la atención de estos. Pero el golpeteo de un objeto metalico llamo su atención y al bajar la mirada los instintos se activaron para arrojarse hacia el frente al sentir el calor de la explosión. Alzo la mirada para ver a un saqueador siendo seguido por otros dos con armas contundentes como mazos y machetes. Albert saco una granada de fragmentación para quitarle el seguro. Conto el tiempo necesario antes de arrojarla.

"¡Cui-" La granada exploto matando a los dos acompañantes dejando al otro gritando de furia y avalanzarse hacia el. Albert se levanto de golpe y hizo hacia un lado para evitar el ataque de un hacha y sacar su pistola para apuntar al costado izquierdo de este y acabando con el saqueador.

Albert se aseguro que no hubiera nadie mas o uno nuevo uniendose a la lucha.

Por suerte nada.

Albert guardo su arma y inspecciono el cuerpo solo encontrando dos granadas. Reviso el hacha y estaba en pesimas condiciones al igual que el resto de ellos.

'Odio a los saqueadores' Dijo mientras se sacudia la suciedad de su ropa.

Albert siguio avanzando dejando los cuerpos atras.


"¡No! ¡Espera!" Grito un hombre antes de ser acribillado con balas por parte de una saqueadora.

"¡Smith! Prende un fuego, hoy vamos a comer bien" Dijo Ella, pero al voltearse a ver el cuerpo algo le mordio la garganta.

Al caer el cuerpo y ver el causante el animal los veia con sus ojos marron y azul y mostrando los dientres mientras gruñia. Solo para despues avalanzarse hacia ellos


"¿Que son esas cosas?" Pregunto al ver dos animales similares a una mosca volando sobre el cadaver de un saqueador. Queriendo evitar un ataque de estos saco una granada y la arrojo entre estas para que murieran por la explosión.

Albert solo vio las moscas mutadas y siguio su camino a lo que creyo que era Minefield. Mientras avanzaba parecia mas un deshuesadero de autos por la cantidad de chatarra de estos. Al pasar entre una pila de estos oyo disparos y saco su arma. Ala cercarse al origen vio a un saqueador ahogandose en su propia sangre y el causante estaba herido. Era un perro con pelaje gris y marron y dos ojos de distinto color. Parecia que estaba herido de una pierna por que estaba sangrando de esta. Al verlo trato este de mantenerse firme mientras le gruñia.

"Shhh, tranquilo chico" Dijo ALbert mientras se quitaba su mochila para sacar de una bolsa trocitos de iguana y se lo puso en la mano. El perro se acerco a olfatear el objeto y al no haber riesgo comio de este. Volvio a a hacerlo y lo acaricio. "Tranquilo. Dejame ver esta herida" Dijo para calmar al perro ya mas tranquilo.

Como si lo entendiera dejo que viera la herida. La herida fue por una bala de 10. mm, por suerte salio y no quedo atrapada dentro, pero si daño un poco el hueso. Albert saco uno de sus estimulantes y lo inyecto al can y envolvio su herida en una venda limpia.

El perro al sentirse mejor comenzo a ladrar de felicidad y a lamerle la cara a Albert quien reia por eso. "Jajaja, Tranquilo chico" Dijo mientras lo apartaba. Vio los cuerpos de los saqueadores junto el cuerpo sin vida del hombre con chaqueta con multiples bolsillos. "Supongo que es el tu amo ¿No?".

El perro gimio en respuesta. "Te entiendo. ¿No quieres viajar conmigo?" Pregunto.

El perro ladro en respuesta mientras movia la cola con alegria. "Muy bien, pero antes necesitas un nombre...¿Que tal Albondiga?"

El perro ladro feliz. "Jejeje, muy bien Almbondiga. Vamonos".

Albert junto Albondiga saldrian del deshuesadero de autos y verian a lo lejos un pueblo reforzado. Pero antes de entrar Albondiga ladro por que al bajar la mirada. Vio Albert una mina terrestre. "Gracias chico" Dijo para agacharse y siguiendo los pasos de desactivacion la apagaria y la guardaria. "Creo que nos acercaremos un poco. Maximo hasta el parque" Albert le dijo a Albondija para avanzar con cuidado.


Los ladridos alertarona al viejo Arkansas quien se levanto de su colchon y tomo su rifle de francotirador y vio por la mira a un chico con mono azul y su perro. Debian ser esclavistas. Ya se habian llevado a todos sus vecinos, pero a el no. No se lo llevarian, no sin luchar y mientras el respiraba seguiria protegiendo Minefield.


"¡Whoa!" Grito al evitar un disparo que impacto contra un auto. Y para su terror se empezo a incendiar. Albert corrio lo mas rapido hacia los restos de una casa destruida cuando este exploto junto otras minas cercas de esta. Albert saco su rifle de caza mientras Albondiga gruñia. "¡Buscalo muchacho!" Grito.

Albondiga olfateo y al tener el olor corrio hacia la zona. El hombre encima de un edificio en ruinas se sorprendio al ver al perro. Pero trato de apuntarle, pero el perro era mas rapido mientrad dejaba un camino de explosiones y evitando los disparos del arma. Albert enfoco su arma a donde estaba el tipo y al estar seguro disparo logrando darle en el cuello. Este por la accion de sujetarse el cuello caeria al suelo justo al lado de una mina que explotaria matandolo.

"¡Buen trabajo Albondiga!" Grito en aprobacion.

"¡Woof!" Dijo Albondiga para que se acercara a su nuevo amo quien le acaricio la cabeza mientras movia feliz la cola.

Albert se acerco al cuerpo sin vida de este para ver que tenia una llave destruida y un rifle de francotirador de .308, Lo inspecciono un poco y estaba en buenas condiciones junto algo de munición que compraria para mas tarde. Tomo el rifle y se fue junto a Albondiga al nido de aguila del francotirador.


Mientras tomaba las cosas de las cajas de municion un francotirador los veia, pero no disparaba "Hijo de puta..."Murmuro para si mismo.

Llevaba tres meses intentanto entrar a minefield y matar a Arkansas, el mas loco y dificil de los objetivos que se había quedado atrapado en Minefield y había matado a cualquiera que se acercara con su rifle. ¿Y ahora este y su perro aparecen de la nada y lo matan en cinco minutos?

Había sufrido innumerables heridas a manos del rifle de Arkansas y su maldito suministro aparentemente inagotable de minas terrestres. Y había convertido eso en un juego, tratando de entrar en Minefield y reivindicar su título de francotirador maestro del país. Pero en lugar de que ese sueño se hiciera realidad, ahora se sentía como un completo y total idiota por haber desperdiciado todo ese tiempo.

Pero solo consideró que había perdido el tiempo por un momento. Ahora tenía un nuevo objetivo.

O debería decir dos, pero sólo si esa noche le apetecía comer perro.

Quería ese rifle de francotirador que llevaba el hombre. Era suyo por derecho. Los mataría y se quedaría con ese rifle, ¡sí! Pero no ahora, no. Todavía no. Tenía, en su propio sentido retorcido, sentido del humor y honor. Creía que el chico se había ganado el derecho a vivir por matar a Arkansas. Los dejaría andar libres; para él, no le parecía correcto atacarlos ahora.

También sabía que no podía hacerlo solo. Se esforzó por ponerse en contacto con su antiguo y amistoso rival, Laszlo Redford. Él lo ayudaría a localizar a esos dos.

Después de todo, ¿qué tan difícil podría ser encontrar a un habitante de la bóveda con un número grande 101 en sus espalda?

No es difícil para un francotirador como Sam Warrick.


"Mierda..." fue lo único que Albert pudo decir. Albondiga gimió.

La entrada de Megatón estaba llena de humo y la gente se movía por todos lados. Cuando se acerco, uno de los colonos lo llamó.

—¡Tu! —dijo, acercándose—. ¡Todo esto es culpa de tuya, maldita sea!

—¡Sí! —gritó otro, que se acercó al primero. Luego quedaron tres, luego cuatro, todos gritándoles a Albert. Russ empezó a ladrar con fiereza, pero no atacó.

Albert no sabía cómo reaccionar. ¿Qué estaba pasando?

"¡Oigan! ¡Retírense todos!", gritó una voz fuerte y resonante. La multitud se alejó del chico y su perro cuando Lucas Simms apareció en la entrada de Megatón. "¡Regresen todos a trabajar! Tenemos que volver a poner esta puerta en su lugar, ¡ahora muévanse, maldita sea!"

Refunfuñando, reanudaron su trabajo, aunque más de uno los miró con odio. Albert vio que estaban atornillando y soldando metales para tapar el agujero.

—Lucas... ¿qué carajo pasó aquí? —preguntó Albert, acercándose al sheriff y al alcalde de Megatón.

"Creo que deberías venir conmigo."

Entro a Megatón en dirección a la casa de Lucas. Mientras lo hacían, un hombre que estaba afuera le arrojó una botella vacía a Albert, pero falló. La botella pasó volando junto a él y se estrelló contra la pared. Cuando esto sucedió, Lucas los llevó rápidamente a los dos adentro; si contabas al perro.

Cuando se cerró la puerta, Albert habló primero: "¿Qué pasa con esa gente?"

Lucas suspiró. "Toma asiento", le indicó. Se sentaria y Albondiga se acurrucó a sus pies, gimiendo suavemente. Lucas encendió un puro.

"¿Lucas? ¿Qué pasó aquí? ¿Me voy temprano por la mañana, vuelvo a última hora de la tarde y Megatón se va al infierno en algún momento entre medias?" Preguntó Albert.

"Eso es exactamente" Dio una calada lenta y expulsó el humo de sus pulmones antes de continuar—. Un grupo de mercenarios extremadamente tenaces y despiadados, conocidos como la Compañía Talon, vino a rescatar a Burke de aquí. Entraron a la fuerza, dispararon y mataron a una buena cantidad de personas buenas.

"Oh dios..." dijo Albert.

"Sacaron a Burke y no pudimos seguirlos. No con los heridos que ya teníamos que atender. Un pequeño grupo de asaltantes de la escuela primaria Springvale nos atacó, mató a siete personas más e hirió a más".

"¿Escuela primaria Springvale?", preguntó Albert. "Pase por allí antes de cruzar el río..."

"En total, hemos perdido a mucha gente hoy... y muchos de los supervivientes te culpan a ti, porque Burke es a quien vinieron a buscar".

"¿Yo?" Susurró Albert. Lucas asintió.

"La Iglesia del Átomo comenzó a difundir rumores de que tus acciones eran la causa directa de todos los problemas. La captura de Burke fue el principal catalizador".

"Sí, pero también desarmé la bomba y arreglé el agua de esta ciudad" Casi gritó Albert. "¡Burke iba a hacer estallar esta ciudad y nos deshicimos de él! No podía saber que esto..."

Lucas levantó las manos e interrumpió a Albert, diciendo: "Lo sé, lo sé. Pero algunas personas no pueden ver más allá de los cadáveres con los que todavía estamos lidiando. Jenny perdió a su hermano. Maggie recibió un disparo en la pierna durante el ataque de los asaltantes".

"¿Maggie? ¿La hija adoptiva de Billy?" Preguntó Albert. Lucas asintió y Albert jadeó un la cabeza gacha en señal de derrota.

Y culpa.

Por un momento, todo quedó en silencio.

"¿Aún soy bienvenido a Megatón?", preguntó albert.

Lucas negó con la cabeza. "No lo sé. Creo que sería mejor que te alejaras de este lugar por un tiempo. No puedo predecir qué podría pasar si te quedas. No puedo recomendar muchos lugares a los que ir, pero hay algunos otros asentamientos que no están lejos".

Albert se quitó el casco de combate y las gafas protectoras. "Lo siento, Lucas... por todo".

"No es tu culpa" Dijo una nueva voz que entró en la choza. Era Billy Creel.

"Billy, yo..." Comenzó Albert . Billy levantó la mano.

"No hagas más de lo que se necesita, Albert . No es tu culpa. A Maggie la han curado y pronto volverá a caminar".

Albert asintió. "Me alegra oírlo".

"Lamento que haya llegado a este punto, Albert. De verdad. A veces la gente no puede ver más allá del momento, ¿sabes?"

"Sí."

Billy puso su mano sobre el hombro de Albert. "Eres un as para mí, Albert. Tienes mi bendición en todos tus viajes".

"Gracias, Billy" Dijo Albert mientras se levantaba.

Billy asintió con la cabeza a la compañía reunida y luego se fue. Lucas se volvió hacia Albert. "No te voy a mentir, Albert. Mientras la Compañía Talon esté en la nómina de Burke, vendrán a por ti. No estarás a salvo ahí fuera, en las tierras baldías". Se tomó un momento para dar una calada a su cigarro. "Eso no quiere decir que las tierras baldías sean normalmente seguras, pero cuando una compañía de mercenarios va a por tu cabeza, las cosas tienden a ponerse más duras".

"Casi muero varias veces hoy", dijo Albert. "En lo que a mí respecta, nada ha cambiado en el yermo".

Lucas asintió, pero luego cambió de tema. "Les escribí una carta a algunas personas con las que solía relacionarme antes de establecerme aquí como sheriff y alcalde. Se llaman los Reguladores".

"¿Reguladores?" preguntó Albert.

"Investigarán la relación de Talon Company con Burke y verán si Littlehorn Associates está involucrado de alguna manera".

"Littlehorn, ¿y qué?" Preguntó Albert.

Lucas cerró los ojos. "Hay muchas cosas en el páramo que tu aún no sabes. He visto muchas cosas en mis días como Regulador. He visto lo peor que hay ahí fuera, y la Compañia Talon y Littlehorn Associates son dos de las peores. Littlehorn es una compañía de asesinatos por encargo que contrata mercenarios, cazarrecompensas y asesinos para matar a personas que consideran "buenas". Los asesinos luego recogen la oreja de la víctima y se la venden a Daniel Littlehorn, un hombre muy inquietante y escurridizo.

"¿Por qué alguien en su sano juicio crearía algo tan horrible?", preguntó Albert, horrorizado por la descripción que Lucas hizo de la empresa.

"Los Reguladores llevan mucho tiempo en guerra secreta con Littlehorn. Si su conexión con la Compañía Talon, algo que sospechamos desde hace tiempo, es un hecho real, entonces los Reguladores están en serios problemas".

"Y si Burke controla la Compañía Talon, tendrá mucho que decir sobre Littlehorn, ¿No?"preguntó Albert. Lucas asintió.

"Entonces, tanto la Compañía Talon como Littlehorn vendrán por mi".

"Ese es mi miedo, sí", confirmó Lucas.

Albert asintió y aceptó con tristeza la realidad de la situación en la que se encontraba. —No me quedare en Megatón, Lucas. No pondre en peligro a esta gente por el simple hecho de estar aquí y ser un objetivo para ellos.

"Quiero que tengas esto" Dijo Lucas, levantando una bolsa. Albert la tomó y la abrió. Estaba llena hasta el borde de chapas.

"Dos mil" Dijo Lucas. "Todo mi tesoro personal".

"Lucas, yo... no puedo aceptar esto" dijo Albert. Lucas negó con la cabeza.

"Tómalo, compra los servicios de Jericho y haz que te lleve a DC y tal vez, después de que pase un tiempo, puedas regresar. Tu casa siempre estará aquí. Me aseguraré de que nadie la toque".

Albert miró a Lucas, quien le dirigió una mirada comprensiva. "Volvere, Lucas. Pero sólo después de que haya arreglado las cosas".

"¿Qué quieres decir con eso?" Preguntó Lucas.

"Voy a hacer una promesa, Lucas, aquí y ahora, de destruir a la Compañía Talon, a Littlehorn y también a Burke. No se saldrán con la suya con las cosas que han hecho".

Albondiga gimió.

"No tienes por qué hacer nada de eso" Le dijo Lucas. "Es una tontería enfrentarse a semejantes probabilidades. Es suicida. Talon tiene números que sólo podemos adivinar, y Littlehorn nunca entregará su escondite sin luchar con todas sus fuerzas".

"Sí, lo sé. Es demasiado tarde para mi, Lucas. No quería quedar atrapado en tu guerra invisible, pero aquí estoy. Ya no hay vuelta atrás".

Lucas se quedó callado durante un buen rato. "Sabes, muchacho, me recuerdas un poco a mí mismo. Yo también fui estúpido una vez. Valiente, pero estúpido. Me lastimé. Perdí más de lo que podría haber conservado si no hubiera actuado como lo hice".

"Estás todavía aquí, ¿No?" preguntó Albert.

"No siempre se trata de sobrevivir para contar la historia, muchacho. A veces se trata de perder aquello que más quieres".

Albert tragó saliva y se tomó un momento para calmar sus nervios. "Sí... Está bien. Centrémonos en eso".

Lucas señaló las chapas. "Yo tomaría el dinero y me iría antes del anochecer", aconsejó Lucas. Arrojó el cigarro a un lado y dijo: "Que Dios te ayude".

"Gracias, Lucas. Por todo", dijo Albert.

"Eres una buena persona. No merecías nada de esto, pero al menos todos sabemos cuál es nuestra posición".

Cuando se dieron la vuelta para marcharse, Albert miró a Lucas. "¿Todavía hay asaltantes en esa escuela de Springvale?" Preguntó. El sheriff asintió. "Bien. No por mucho tiempo".


"Ni se te ocurra empezar conmigo, Jericho" Dijo Jenny mientras limpiaba la encimera con el farol de latón. "Déjame en paz y vete a emborracharte como siempre".

"Mira, lo único que dije fue que lo sentía por tu hermano, ¿De acuerdo?", dijo Jericho. "Él no merecía morir de la forma en que lo hizo".

"Cállate."

Jericho negó con la cabeza. En el fondo, sabía por qué Jenny lo odiaba tanto, por lo que había intentado hacer en el pasado. Desde entonces, lo habían ignorado y nunca hablaban mucho más allá de que Jericho pedía comida todos los días. Suspiró, se puso de pie y se alejó. Se dio la vuelta y dijo: "Algún día te lo compensaré, Jenny".

"¡Jericho!" Gritó Albert. El viejo asaltante se dio la vuelta y lo vio acercarse. "Tengo tu dinero".

"Mierda, muchacho, ¿en serio? Eso fue jodidamente rápido" Albert arrojó la bolsa de gorras que Lucas les había dado.

"Eso es el doble de tu cantidad. Cómprate algo realmente bonito, Jericho, porque vamos directo a la escuela primaria Springvale y vamos a matar hasta el último maldito asaltante que haya allí" Albert habló en voz alta para que cualquiera que estuviera cerca pudiera oírlo. Se dio la vuelta y se fue caminando hacia su casa.

Jericho no podía creer su fortuna. ¿Dos mil chapas? Ni siquiera sabía qué hacer con tanta riqueza. Y hablando de matar a todos esos asaltantes en la escuela primaria Springvale...

Jericho miró a Jenny. No dijo nada, solo la miró. Tomó la bolsa y se alejó rápidamente, la emoción guiando sus pasos.


Albert fue a su casa a tomar todos los suminitros que pudo, junto la unico cambio de ropa que tenia. Mientras ponia todo en su mochila su ira hacia los saqueadores, Talon y Littlehorn asocciates. Los mataria a todos por venganza hacia las personas de Megaton.

De solo pensar en ellos le hervia la sangre.

Calmate, no entres a ese rincon Albert.

Esa misma voz hizo que sus pensamientos se calmaran. Casi volvia a esa misma situacion similar cuando le rebelaron que habia nacido en el yermo. Ahora con una mente mas tranquila respiro hondo y exhalo y siguio preparandose para lo que haria en la escuela de Springvale.