Los condenados
Capítulo 1
Pov Levi
Todo a mi alrededor es glamour en su máximo esplendor. Aún no logro acostumbrarme por completo a este ambiente, y era de esperarse, mi vida era algo totalmente distinto a lo que es el día de hoy. Todo cambió desde el momento en el que Mikasa apareció en mi mundo.
Cuando la conocí, ella tenía veinticinco años, luego de terminar la carrera de administración de empresas se decidió por seguir sus sueños, el mundo de la moda, ser diseñadora era lo que quería. Por eso la escuela de modas de París fue la elegida para iniciar su camino.
Yo trabajaba en esa facultad como conserje, el sueldo me permitía hacerme cargo de mis necesidades básicas y mis estudios. Ahora soy economista, y si no quería que mis treinta y dos años de edad, en ese entonces, fueran un impedimento en mi vida laboral, debía costear una escuela que tuviera un prestigio tal que otro aspecto de mi persona no fuera relevante, y por supuesto, también debía destacar como uno de los mejores alumnos. Vivía de la escuela (que no era nada barata) al trabajo y viceversa, así que los lujos no formaban parte de mi realidad, y mucho menos tenía vida social.
Fue más o menos a la mitad de su primer año en la escuela cuando Mikasa y yo cruzamos palabra por primera vez. Yo estaba en la azotea fumando un cigarro, esperando a que mi hora de descanso terminara, y no me di cuenta, cuando una chica alta y delgada, de cabello negro, piel pálida y con un estilo evidentemente gótico, se puso a mi lado.
- ¿Tienes fuego? - volteé en su dirección, saqué el humo de la última inhalación que había dado mientras meto la mano en la bolsa izquierda de mi overol azul, enciendo la llama y cubriéndola del aire, la acerco a ella. La verdad es que fue la excusa perfecta para estar un poco más cerca de la guapa chica, hacia unos días que la vi pasar por los pasillos y estaría mintiendo si dijera que no quedé prendado de su peculiar belleza, sus rasgos asiáticos no son comunes por aquí y su forma de vestir es muy atractiva.
No esperaba que ella pusiera el cigarro en su boca con una sensualidad tan descarada, y que mientras lo ponía al calor del fuego, sus ojos no se apartarán de los míos, no sabía si se trataba de una invitación, pero se me apretó el estómago.
- Gracias, perdí mi encendedor y de verdad necesitaba un respiro. - se recarga en la misma barda que yo.
- ¿Mucha carga de trabajo? - entiendo que quiere conversar, y a mí no me disgusta la idea.
- Sí, y los profesores tampoco son muy amables. - con ese simple intercambio de palabras, comenzó una amistad que se desarrollaba en la azotea mientras nos hacíamos compañía, cada tarde después de ese día.
Un año después de este primer encuentro iniciamos una relación de noviazgo, y tres años más tarde, henos aquí, en uno de los días que Mikasa recordará con más cariño en su vida, un desfile, donde dará a conocer su primera colección al mundo.
Mikasa siempre me dice que nada de esto habría sido posible de no ser por mí, y que está en deuda conmigo por todo lo que he hecho por ella; pero yo le he repetido hasta el cansancio que estamos a mano, ella también fue un apoyo fundamental en todo mi proceso para terminar la carrera y siempre me motivó para no rendirme en todo lo que implicó construir una notable vida laboral. Estuvimos el uno para el otro en las buenas y en las malas, en aquellos momentos más difíciles, en los que el dinero y las oportunidades eran muy escasas, juntos salimos adelante y ahora recogemos los frutos de nuestros esfuerzos. Todo esto ha reforzado nuestro amor de una manera que jamás imaginé, estoy enamorado como nunca pensé que sería posible. Así que, por fin me he animado a pedirle matrimonio, será esta misma noche.
Las luces se apagan, dejándonos en total oscuridad por unos segundos, luego, unas cuantas lámparas iluminan la pasarela para que todos los presentes dirijamos nuestra atención hacia ahí.
Desde donde me encuentro sentado, tengo una vista privilegiada, puedo apreciar todos los detalles en las prendas, y por supuesto, todo el esfuerzo puesto en el espectáculo que estoy presenciando, además, dentro de mi campo de visión, también logro observar a Mikasa, se está mordiendo las uñas por los nervios, es normal, considerando lo exigente y dura que es consigo misma.
Pasados exactamente cuarenta y cinco minutos, el show termina y Mikasa sale a agradecer al público por su asistencia, ellos la reciben con una ola de aplausos que logran erizar la piel.
Por fin, ella dirige su mirada hacia mí y me lanza un beso al aire, luego con un pequeño gesto me da a entender que no tardará en reunirse conmigo.
Pov Mikasa
Las modelos me abrazan, gritan y brincan por todo el camerino debido a la euforia, y no es para menos, el recibimiento ha hecho que todos esos ensayos, las pruebas de maquillaje y vestuario, el tiempo invertido en el proyecto, valieran la pena por completo.
- ¡No puedo creerlo!, ¿Alguna vez habían escuchado tres minutos de aplausos? - Sasha está sumamente emocionada.
- Nunca en toda mi carrera. - Le responde Annie, que es la modelo con más experiencia esta noche.
- Esto amerita una gran celebración, ¿no crees, Mika? - Me pregunta Pieck, con su cálida sonrisa de siempre.
- ¡Sí, deberíamos ir al bar que está a unas cuantas cuadras de aquí! - Sugiere Hitch.
- Me encanta la idea chicas, pero me temo que no podré acompañarlas, Levi ya me ha pedido que celebremos. - Rechazo amablemente.
- Que venga con nosotras, la vamos a pasar muy bien todos juntos. - Dice Nifa muy animada.
- Me temo que tendré que pasar esta vez. - Me rasco el brazo nerviosa. - algo me dice que Levi tiene algo especial preparado para mí.
- Como ¿qué? - Me pregunta Ymir con una sonrisa traviesas.
- No me refiero a eso. - Le digo después de saltar una risa. - Hace poco Levi compró una casa en la playa, me dijo que quería cenar por primera vez ahí para celebrar estos logros juntos. Pero yo lo conozco muy bien, y creo que... esta noche me va a pedir matrimonio. - Una vez más, el camerino estalla en gritos y risitas de felicidad.
- ¡Amiga, eso es increíble! - Sasha me abraza por enésima vez en la noche. - Entonces no hay tiempo que perder, ve y luego nos cuentas todo con lujo de detalle, ¡celebraremos por todo el sábado!
Luego de prometer que así sería, les tomo la palabra y me despido para no hacer esperar más a Levi. Estoy muy emocionada, pero hay un sentimiento de intranquilidad en mi pecho que no me da tregua, y todo por...
Pov Levi
Emocionado y bastante nervioso, comienzo a conducir en dirección a la casa, la que pronto será nuestra, de Mikasa y mía. Ese pensamiento me llena el corazón, y se lo diré esta noche, luego de proponerle matrimonio.
Como tengo mil cosas en la cabeza, no había notado que el trayecto ha sido algo silencioso, sería bueno conversar un poco, ya que aún nos quedan dos horas de camino.
- Y... ¿las chicas estaban felices? - Miro de reojo a Mikasa, sólo para encontrarla absorta en sus pensamientos. Como no me responde, vuelvo a hablar. - ¿Iban a festejar o algo?
- ¿Eh?... Ah sí, irían al bar que estaba cerca. - Me sonríe y no dice nada más.
- ¿Está todo bien, pasó algo? - Me preocupa su comportamiento.
- No, no pasa nada, es sólo que... Desde que inició la pasarela noté en el público a un hombre que me pareció extraño, ¿no lo viste?- Yo pienso un poco antes de responderle.
- Creo que no, la verdad no preste mucha atención a la gente que estaba ahí. - Encojo los hombros para mostrar mi desconocimiento.
- Seguro lo notaste, estaba muy cerca de ti, y su ropa era rara.
- Pues como todos, ¿no?. - Bromeo para ayudarla a despejarse un poco, y funciona, pues ella se reí.
- Eso es cierto, de hecho, eras el único normal en ese lugar. - Me acaricia el cabello. - Tal vez sólo era mi imaginación, los nervios son traicioneros. - Se levanta un poco de su asiento, me rodea en un abrazo y me besa en la mejilla.
- Las mocosas suelen quedarse locas y ver hombres raros. - Con ese comentario me gano un pequeño empujoncito de su parte, el ambiente ya no es tenso.
Después de eso, la conversación fluyó con normalidad por una media hora, hasta que, a los pocos kilometros de entrar a la carretera, el coche se apagó (genial, ¿no?) Intenté encenderlo un par de veces, pero no funcionó. Mikasa me sugiere que bajemos a revisar el motor.
- ¿Puedes ayudarme con la linterna de tu celular? - Le pido mientras abro el cofre.
- ¿Ves algo? - Echa un vistazo también.
- No, nada fuera de... - No termino la frase, pues un escalofrío me recorre todo el cuerpo, veo en mis brazos el vello erizarse. Volteo a nuestro alrededor.
- ¿Qué? - Mikasa alumbra la carretera en la dirección donde estoy viendo.
- Es que, sentí algo. - Por un par de segundos, todo es silencio, hasta que un grito aterrador le pone fin.
- ¡Levi! - Y lo primero que veo es a Mikasa en el suelo, siendo arrastrada a toda velocidad en la carretera por una figura vestida con una capucha blanca.
Corro en su dirección, y luego veo que esa cosa la suelta, la alcanzo y me agacho para verla, tiene las piernas llenas de raspaduras, y hay rasguños en sus brazos, el miedo está estampado en su rostro.
- ¡Amor! ¿Estás bien?- Toco su mejilla derecha, hay una herida bastante grande ahí que sangra.
- ¡Es ese hombre, el de la pasarela!. - Llora desesperada.
No me da tiempo a reaccionar cuando una mano, de un color tan blanco que parece de un muerto, me toma del hombro, sus dedos son tan largos como sus puntiagudas uñas, me aprieta, la sensación me causa frío. Como si no pesara nada, me lanza por encima de su cabeza, mi caída hacia el barranco es detenida por la barrera de contención, el golpe me deja muy aturdido pero no llego a desmayarme.
- ¡No, déjalo! No lo lastimes. - escucho a Mikasa suplicar mientras ese hombre camina despacio hacia mí.
- ¿Quién eres tú, qué quieres de nosotros? - La digo enfrentando su rostro.
- De ti nada, sólo vengo por ella. - Se agacha hasta quedar a mi altura. No me da tiempo de decir nada más cuando su cara alargada ya se encuentra escondida en mi cuello, su largo cabello rubio cubre mi vista, y me desespero porque escucho a Mikasa gritar. Con la poca fuerza que me queda, intento empujar lejos a ese hombre, pero no puedo, lentamente siento sus colmillos atravesar mi piel y la sangre dejando mi cuerpo para terminar en la boca de ese sujeto.
Siento desvanecerme, pero poco antes, el rubio me suelta, y me mira hasta el alma con esos ojos que hasta hace un momento eran de un azul muy brillante, pero ahora tienen la esclerótica de color negro y el iris rojo sangre, lo que le da un aspecto aún más tenebroso.
- Hoy me siento bondadoso, me parece que lo justo es que al menos sepas quién se quedará con tu chica. Podrás darte cuenta que no soy una bestia como seguramente piensas. - Sonríe maliciosamente y pasa sus uñas por mi mandíbula. - Ella estará en buenas manos, compartirá el resto de la eternidad con nada más y nada menos que Willy Tybur.
Yo quisiera matarlo, gritarle un par de cosas al menos, pero ya no puedo más, es como si hubiera drenado toda mi fuerza, así que me rindo y estoy dispuesto a dejarlo terminar con mi vida, aún con el miedo que siento por lo que pueda hacerle a Mikasa.
Pov Mikasa
El corazón se me rompe al darme cuenta de que Levi ya no se mueve más, pareciera un maniquí sin vida, y no puedo hacer nada más que llorar con todas mis fuerzas. Lo único que quiero es que ese hombre termine conmigo de una vez por todas.
Él se comienza a acercar a mí, cuando lo tengo enfrente, sin animos ni ganas por pelear, le pido, le suplico. - Sólo mátame, por favor. - Pero lo único que consigo es hacerlo reír.
- Entiendo tu sufrimiento, preciosa, yo sufro contigo. - Toma un mechón de mi cabello y lo acaricia, luego baja su pulgar para limpiar unas cuantas lágrimas, yo quito su mano con asco por tenerlo tan cerca. - Bueno, si así lo quieres. - Toma con mucha brusquedad mi cabello y me pone de pie de un tirón.
Intento resistirme cuando me hace caminar hacia la barra de contención. - Es inútil que pelees, soy infinitamente más fuerte que tú. - Y sin previo aviso, salta al barranco llevándome con él. Estoy tan asustada que ni siquiera puedo gritar, él hace una maniobra extraña para acercarse a mi cuello, clava sus filosos colmillos en el y comienza a beber mi sangre como si no hubiera un mañana. Me siento sumamente mareada, y sé que le falta muy poco para dejarme totalmente vacía. Debo ser totalmente sincera, tengo miedo, siempre me ha aterrado esa idea, no quiero morir.
- Lo sé. - Habla el vampiro susurrando a mi oido. Cuando la confusión en mi rostro es evidente, él me dice. - Puedo leer tus pensamientos querida, al menos los que vienen de lo más profundo de tu corazón. - A toda velocidad, como si estuviéramos volando, me lleva al mismo lugar donde nos atacó, me acuesta en el suelo y se arrodilla a mi lado. - Tranquila, voy a hacerte el mejor regalo que nadie puede darte, y tu sufrimiento se acabará, ya no sentirás más dolor. - Con sus filosos dientes, rasga su muñeca, y acerca la sangrante herida a mi boca. - Vamos, bebe. - Giro la cabeza, negándome, pero él se acerca más y toma mi rostro con violencia. - Si no lo haces, vas a morir pronto.
- ¿Cómo sé que no me estás mintiendo? - Logro decir con mucha dificultad.
- Vas a tener que confiar en mí. - No tengo otra opción, la muerte es lo único que tengo seguro en esta situación. Con recelo, tomo su muñeca y comienzo a beber, el sabor metálico es desagradable al inicio, pero luego, siento algo extraño, una sed impresionante que me obliga a continuar, hasta que el mismo pálido hombre que me ofreció beber, arranca la extremidad de mi poder.
- ¡Es suficiente! - Me reclama. - Ya está. - Cuando el sangrado se detiene, arregla sus vestiduras, y con elegancia se pone de pie, me mira por unos segundos, y yo hago lo mismo, hasta que, en menos de un minuto, me golpea un dolor agudo de pies a cabeza que provoca que regrese al suelo y hace queme retuerza como si fuera una lombriz cubierta de sal. - Nos vemos en un rato. - Me da la espalda para irse.
- ¿A dónde vas, qué me hiciste? - El dolor es insoportable a este punto, aprieto los puños con tal fuerza que mis propias uñas me hacen daño, me cuesta horrores respirar, mi corazón está tan acelerado que casi puedo asegurar que los latidos se escuchan a varios metros de distancia. De a poco, dejo de sentir los pies, luego las piernas, hasta mis intestinos se quedan pasmados.
- Tu cuerpo está muriendo, eso es todo. Nos pasa a todos, me pasó a mí. - Lo miro con rabia, y la mandíbula me duele de lo mucho que mis dientes se están apretando. - Esto es necesario, querida, el don que te doy no iba a ser gratis. - Hace una pausa. - En fin, te dejo, no quiero estar aquí cuando los fluidos comiencen a dejar tu cuerpo, sorprendentemente eso toma su tiempo. Yo tengo que preparar el lugar donde te quedarás para darte una cálida bienvenida. - Y sin voltear a verme de nuevo, salta al barranco y desaparece.
Mi agonía dura otros veinte minutos más.
Pov Levi
El dolor de cabeza tan intenso es el que me obliga a cobrar conciencia de a poco, toco mi cuello en automático, intentando detener el sangrado de las heridas que hay en mí, pero siento que ya se ha hecho costra. Una vez que soy plenamente consciente, recuerdo a Mikasa, con desesperación, la busco por todos lados.
La encuentro a unos metros delante de mí. Como puedo, me acerco sin dejar de ver su rostro, y siento muchísimo miedo al ver que su piel ha perdido cualquier rastro de vida, está muy pálida, y no logro ver ningún signo de respiración en su pecho.
Por fin estoy a su lado, pongo una mano en su mejilla, está helada, busco su pulso y confirmo lo peor. Mikasa está muerta. ¿Por qué yo no morí? Ese hombre me ha dado un castigo mucho peor que la muerte, me ha condenado a vivir el resto de mi vida sin ella, y me lo merezco, porque no pude hacer nada para protegerla. Lloro, lloro como no lo hacía hace mucho tiempo, la abrazo como si de esa manera pudiera hacer que ella regresara conmigo. Me duele que se fue y no pudimos compartir esa casa en la playa, jamás envejeceremos al lado del otro. Ella merecía todo y yo no pude darle nada.
Pierdo la noción del tiempo, y pienso que mi cerebro me está jugando una mala pasada cuando siento que Mikasa se mueve un poco, aunque, al mismo tiempo noto que empieza a emanar un calor extraño de mi, es como un hormigueo que se expande a todos los rincones de mi cuerpo.
La respiración se hace irregular, y sin quererlo mis manos se aferran con mucha fuerza a los brazos de Mikasa, y no doy crédito cuando la veo moverse, ¿está viva?, esta información no puedo procesarla porque de golpe un dolor de cabeza me ataca y me hace llegar al piso. Ahora, la previa sensación de dolor se transforma en adrenalina, me alejo de Mikasa un poco, porque algo en mí, al verla cobrar conciencia, me ordena que le haga daño, y eso es lo último que quiero que pase.
Sólo veo la espalda de la mujer que amo, noto que le cuesta trabajo ponerse de pie, y cuando al fin lo logra, parece estar buscando algo, por alguna extraña razón, siento una inmensa rabia, y sin poder controlarme más, me levanto y me lanzo en su dirección con toda la intensión de matarla, con una fuerza que jamás sentí y que no sé de dónde salió, porque hace poco estaba moribundo. Ya estoy muy cerca, pero con unos reflejos impresionantes, ella detiene mis manos, que iban con toda la intención de someterla, y me doy cuenta que también tiene mucha fuerza. Y ahí están esos ojos negros de iris rojo, idénticos a los de la bestia que no veo por ningún lado.
- Mikasa. - Por un momento, me mostró esos afilados colmillos, pero de inmediato se retracta y me mira, igual de confundida que yo. - Esto es... no puede ser.
- Querías hacerme daño. - Me lanza lejos pero me aferro a ella y la llevo conmigo, así que pronto estamos forcejeando.
- ¡No es así!, quiero decir... sí, pero no pude controlarme, ¡fue un impulso! - Giramos por el suelo y ella queda debajo de mi, así que apreso sus muñecas con mis manos a los lados de su cabeza. - Cuando me acerqué tú también querías atacarme.
- ¡Sólo me estaba defendiendo! - Nos hace girar y ahora soy yo el que está debajo de ella. No entiendo cómo es que es tan fuerte.
- ¿Qué está pasando? - Aunque parecemos más tranquilos, la verdad es que yo estoy haciendo todo lo posible para no atacarla, y estoy consciente de que ella también. - Él me dijo que venía por ti, ¿por qué, lo conoces? - Hay tanto que quiero entender.
- ¡No! - Me grita molesta, y de la nada, se sostiene la cabeza liberándome de su agarre. Parece que le duele.
- ¿Qué pasa? - Aún en el panorama en el que nos encontramos, no puedo evitar angustiarme. Ella se quita de encima, y a una velocidad sobrehumana, se aleja de mí. Yo le grito. - ¡Mikasa, vuelve aquí!
- No puedo... tengo que ir con él. Me está esperando. - Comienza a caminar mientras se tambalea y la veo contener el llanto. A este punto sus ojos ya han regresado a su estado original, esas bellas joyas grises que tanto amo, pero conserva ese aspecto místico idéntico al del hombre que nos hizo esto. Su piel tan pálida que parece falsa, y ese aura hipnotizante, tanto que incluso sus afilados colmillos me atraen.
- ¿Te vas con él, a dónde? - Camino para alcanzarla, despacio, pues aún siento la adrenalina corriendo por mi cuerpo y no quiero hacerle daño.
- Perdóname, Levi. - Y cuando alcanza el borde de la carretera, salta. Yo intento ver hacia dónde se dirige, pero la noche me limita la vista totalmente. Cuando supongo que está lo suficientemente lejos, siento como mi cuerpo se relaja por completo, pero mi corazón, ese se va corriendo detrás de ella, dejando un agujero negro en mi pecho, con el que no sabía que cargaría durante mucho tiempo.
Holi.
Regreso una vez más por estos lares.
Espero les guste, esta es una historia por comisión, la idea original se la debo a Bell-tero. Le puse mucho cariño y fue un gran reto para mí.
En fin, agradezco su tiempo, sean felices.
