Los condenados

Capítulo 2

Pov Mikasa

Y como todos los días, sin falta, tengo la misma pesadilla, a este punto ya es más una maldición. Casi todos los días, me despierto después de repetir el día en el que viví mi mayor desgracia, y lo peor es que, después de tanto tiempo, no he podido olvidar el rostro de dolor de Levi, lo traicionado que parecía cuando le dije que tenía que irme. Muchas veces quise buscarlo, estar cerca de él aunque sea, pero este deseo es imposible, jamás podré verlo de nuevo, porque Tybur lo mató, me lo ha repetido hasta el cansancio, y he terminado por creer que es cierto, porque de no ser así, yo lo sentiría en mi corazón, habría sabido de él, con lo exitoso que estaba siendo como economista, pronto tendría su propia empresa y estaba llamando la atención de los medios, algo tuve que haber escuchado en las noticias, en la televisión, incluso un pequeño artículo en el periódico. Pero no, desapareció de la faz de la Tierra.

Me parece la mayor de las desgracias que su vida no continuara, tenia mucho por hacer, incluso hubiera preferido verlo con otra mujer, formando una familia, sin mí, pero feliz. Él pudo haberlo hecho, no como yo, que estoy condenada a vivir en las tinieblas por el resto de la eternidad.

- Otra vez con eso. - Escucho que ese asqueroso hombre entra a mi habitación, sin tocar, como siempre lo hace. Salgo de mi ataúd para enfrentarlo.

- Deja de meterte en mi cabeza, ¡basta de leer mis pensamientos! - le tiro a la cabeza un florero que estaba encima de una cajonera, aunque sé que lo esquivará sin esfuerzo alguno. Y efectivamente, toda la porcelana ahora está hecha pedazos en el suelo.

- Aunque quisiera no podría hacerlo, es como si me gritaras directo a los oídos. Ese es mi don, convertirse en vampiro nos da algo distinto a todos; es una pena que la oscuridad no te diera un don más útil que el de realzar tu belleza, creí que serías más especial. - Eso le molesta mucho, por supuesto que la belleza es sumamente útil, él mismo se sorprendió cuando volvió a verme después de mi transformación, dijo que yo sería imparable como vampiresa, el depredador perfecto, atrayendo presas sin esfuerzo alguno, sin levantar sospechas, y ni hablar de todos los beneficios que conseguiríamos en sociedad. Por eso explotó en rabia cuando yo me negué rotundamente a salir la casa por ningún motivo, jamás pudo obligarme a hacerlo. Una de las pocas cosas en las que he podido salirme con la mía.

Tybur suele llamarme "La exquisita escultura que decora la casa" y no pierde oportunidad de mirarme como si quisiera comerme, de insinuarse, muchas veces ha intentado tener cualquier tipo de acercamiento sexual conmigo, pero ahora también soy fuerte y no permitiría que otro hombre que no fuera Levi me tocara, mucho menos él, así que nunca ha logrado ponerme un dedo encima. Willy es el ser más asqueroso que ha conocido en toda mi vida. - Desperdicias tus emociones, odiarme no hará que te deje ir, te necesito aquí conmigo. - Responde a mis pensamientos una vez más. Normalmente así son nuestras conversaciones, no intercambiamos muchas palabras, más que para pelear, y en su mayoría es él el que habla. - Pero no importa, tu mera presencia aquí compensa todo, eres un agasajo a la vista, - una mueca de asco aparece en mi rostro y él se ríe. - además, resultaste ser muy buena con los números, económicamente hablando nos mantienes bien, no tengo quejas.

El primer año fue el más difícil, su constante presencia a mi lado era una tortura, y yo me dedicaba a sacarlo de quicio, hacía lo imposible por obligarlo a dejarme ir, pero nada de eso funcionó, y en algún punto, decidí que me merecía pasar por todo esto, porque dejé a Levi a su suerte, a lo mejor hubiera podido resistirme al llamado de Tybur, así como me contuve para no lastimar a Levi. Si me hubiera esforzado un poco más, ahora él estaría vivo y con suerte yo podría saber de su día a día, seguro a la distancia, pero con él. Lo justo es que yo cumpla con el papel de esclava que se me impuso, se lo debo a él.

En algún punto entendí que me convenía mantener mi mala actitud a raya, porque así, de vez en cuando Willy responde alguna de mis preguntas. Aunque no me gustaba en lo que me había convertido, quería entender cómo era ser un vampiro, lo que eso implicaba. Es obvio que él no me dice nada más de lo que considera sumamente necesario, la primera cosa importante que me dijo es que podemos sobrevivir de sangre animal, fue un gran alivio para mí, porque yo me negaba rotundamente a matar a un ser humano.
También mencionó que es muy peligroso beber de un cuerpo que ha muerto, uno siempre debe detenerse antes de que la víctima de el último suspiro, o tus habilidades se verán disminuidas por un buen rato, y eso es muy peligroso en nuestra posición, sumado a que, aunque no sentimos dolor de una manera humana, la muerte del cuerpo del que nos alimentamos cala hasta los huesos, es una de las peores sensaciones que he experimentado jamás, y ese conocimiento lo adquirí por cuenta propia, el pobre perro que se atravesó en mi camino sufrió los estragos de mi insaciable sed, y yo aún no controlaba mis impulsos e instintos. Por supuesto que Tybur me encontró en un muy mal estado, y entonces me explicó que debía tener cuidado.

Supe también que esa extraña leyenda sobre vampiros en ataúdes es cierta, dormimos en ellos porque te aíslan de la luz del Sol perfectamente, y si alguien encuentra nuestro lugar de descanso, difícilmente se atreverán a abrirlo, la gente le tiene una mezcla de miedo y respeto a estos artefactos.

Con esta pobre información pude comprender el motivo por el que Willy no mató a Levi esa noche, pero sigue siendo un misterio cómo es que, de un momento a otro, se llenó de la fuerza suficiente para pelear conmigo, aunque yo ya tenía el poder de un vampiro y él estaba al borde del colapso. - Deberías ocupar tu mente en cosas más productivas, como te he dicho, entender lo que pasó es inútil teniendo en cuenta que su final llegó de todos modos. No pienses más en ese enano, olvídalo. - Siempre da por terminado el tema así, pero yo no puedo olvidarlo, el recuerdo de Levi es lo único que me mantiene un poco cuerda, si es que lo estoy aún.

Muchas veces he considerado terminar con este limbo entre la vida y la muerte en el que me encuentro, pero no tengo el valor, y la verdad es que tampoco sé cómo hacerlo, él me ha dicho que cualquier cosa que haga para tentar contra mi existencia, solo va a imposibilitarme por un tiempo y luego todo volverá a la normalidad, sanaré. Lo odio tanto, no sólo por lo que me hizo, sino porque, cuando estaba apunto de transformarme, él me dijo que ya no sentiría dolor nunca más, la mayor de sus mentiras, dolor es lo único que mi vida como vampiro me trajo, lo que se me arrebató me hiere como una daga directo al corazón.

No tengo más remedio que dejarme llevar por la corriente, hacer del cajero automático personal de Tybur, porque sí, al venir de una familia influyente y acomodada, tuve todos los contactos y recursos a mi disposición, para esto tuve que rogar (evidentemente no personalmente, no pueden verme, notarían que he cambiado) para que se me regresara mi parte de la herencia a la que había renunciado para seguir mis sueños, al final accedieron. Al principio trabajaba para ellos, pero con el tiempo me fui independizando, y actualmente, sólo me dedico a crecer el dinero que hice mediante inversiones, así es como mantengo el costoso estilo de vida del asqueroso vampiro que me gobierna.

Pov Levi

Después de tanto tiempo, esa noche sigue presente en mi mente, me ha marcado de por vida, desde ese día, no soy más que un cascarón, un alma en pena. De no ser por mi tío Kenny, quién apareció tres meses después del accidente, no sé lo que habría sido de mí.

Él sabía cosas, lo hizo evidente desde que puso un pie dentro de la casa en la playa, ahí me aislé, ese era mi refugio, o mejor dicho, mi prisión; yo cumplía una condena auto impuesta, me odiaba por no haber podido proteger a Mikasa. No quería saber más nada de nadie, mis planes eran dejarme a morir poco a poco. Me volví un alcohólico, la casa estaba hecha un asco y yo ni siquiera hacía el mínimo esfuerzo por bañarme, todo esto a pesar de mi obsesión con la limpieza. De vez en cuando, si el hambre era insoportable, comía lo suficiente para dejar de pensar en eso y volver a concentrarme en mi desgracia.

- ¡Mierda, enano! Jamás habría imaginado que el despertar te haría hundirte en la miseria. Yo me sentí más vivo que nunca, pero bueno, es diferente para todos. - Fueron sus primeras palabras hacia mí, ni siquiera le respondí. De un solo trago, me bebí lo último que quedaba de mi botella de wiski, ya estaba sentado en el piso, pero quería llegar al fondo de la Tierra, me deslicé hasta quedar acostado en el suelo y le di la espalda. - Sí que eres una verdadera rata. - Me puso de pie de un tirón y me llevó directo al baño.

Hacía muchos años que no sabía nada de Kenny, incluso llegué a pensar que seguramente ya estaba muerto, pero no podía estar más equivocado, me di cuenta de que se veía inusualmente joven, justo como cuando yo era niño, estaba muy bien conservado. Un tiempo después, cuando le comenté que eso me parecía extraño, me dijo que es debido al despertar, cuando sucede, el envejecimiento físico se detiene, nunca nos veremos viejos, pero eso no nos hace inmortales, sólo prolonga nuestra vida bastante más allá de lo normal.

Mi escandaloso tío decidió que tenía que hacerse cargo de mí, aunque yo le dije, le exigí y en algún punto hasta le rogué que me dejara, que ya no quería vivir más, que la vida no tenía sentido sin ella a mi lado, y si él me preguntaba a qué me refería, yo no le explicaba, no quería hablar de eso. Pero, para mi buena fortuna, se quedó a pesar de todo, y aunque él no dejó el alcohol, su compañía me sirvió como apoyo para que yo sí pudiera hacerlo.

Muchas veces le pregunté qué era lo que sabía de todo lo que había pasado, y se mantuvo esquivo en el tema o me contestaba a medias. Pasado un tiempo, cuando por fin estuve lo suficientemente entero como para escucharlo, Kenny me explicó que fue precisamente mi despertar lo que lo hizo venir a mí, algo sobre que la sangre es fuerte y este "poder" nos une de alguna manera, y con algo de esfuerzo dió conmigo, pues no teníamos ningún tipo de comunicación. Me dijo que lo que me pasó es algo genético, corre por nuestras venas, y que sucede cuando nuestra vida peligra a manos de alguna criatura de la oscuridad, pues somos enemigos naturales.

Debo admitir que le tomé mucha confianza, él no tenía ninguna obligación conmigo y aún así me tendió una mano, entonces me decidí a contarle todo, por supuesto que me dió mucha vergüenza, porque el llanto y los lamento no se hicieron esperar mientras dejaba salir cada palabra. Me quebré.

- Lamento mucho lo de tu novia. - Puso una mano en mi hombro y lo apretó para darme apoyo.
- No puedo hacer nada para cambiar lo que pasó. - Suelto el aire de mis pulmones y me seco el rostro. - Pero lo que sí puedo hacer, es buscar a ese bastardo y matarlo, entonces podré traer a Mikasa de nuevo conmigo. Y tú puedes ayudarme con eso.
- Oye, oye. Debes tranquilizarte, no sabemos con quién estamos tratando, además, tú no tienes ni idea de cómo tratar con este tipo de bestias. - Me dice intentando hacerme entrar en razón.
- Entonces enséñame, sí es verdad que nacimos con esta habilidad, voy a poder desarrollarla. Tienes que enseñarme. - Le digo mirándolo a los ojos. - Porque si no me ayudas, lo haré yo sólo. La buscaré e iré contigo o sin ti.

Aunque no estaba muy entusiasmado, los años siguientes no tuvo más remedio que prepararme para que mi travesía no fuera un suicidio seguro.

Resulta que, por más fantasioso que suene, Kenny había estado en Rumania, donde se dedica de manera profesional a acabar con todo tipo de monstruos (lo sé, de no haber vivido lo que viví, también me habría parecido ridículo, muy cliché). Me ha enseñado mucho, gracias a él sé exactamente lo que debo hacer para que ese maldito Tybur pague por lo que le hizo a mi vida, a mi futuro con Mikasa. Aunque lo que pase entre nosotros cuando la encuentre es un misterio, no pienso echarme para atrás, Kenny me recuerda todos los días que no está seguro de si seremos capaces de reprimir nuestros impulsos de matarnos el uno al otro al reencontrarnos.

- Como ella fue el primer vampiro que viste al despertar, es como si ella fuera la causante de que tu instinto saliera a flote y por lo tanto, querrás acabar con la chica. - Eso me asusta, no quiero hacerle daño, y las probabilidades son altas, pues me he vuelto muy fuerte. En los últimos meses, Kenny me ha expuesto de manera periódica a situaciones riesgosas que ponen a prueba mi control, y ha funcionado, tengo la esperanza de que el amor que siento por Mikasa me ayude para que mis instintos no nublen mi juicio.

Los años pasaron, diez para ser exactos, Levi y Mikasa, cada uno por su lado, fueron aprendiendo a vivir con lo que les fue dado, el tiempo era llevadero, pero no hubo ni un segundo en el que no pensaran el uno en el otro. Pero es un hecho que el infierno en su interior no los dejaba nunca, Mikasa se lamentaba la inevitable pérdida de su amado, y se culpaba por no haber sido capaz de resistirse al control de Tybur y quedarse para protegerlo de su verdugo. Levi, por su parte, vivía únicamente para entrenar, y añoraba el día en que pudiera encontrar a su amada y no dejarla ir nunca más.

Por otro lado, Kenny disfrutaba de ayudar a su sobrino, la única familia que le quedaba. Antes de volverlo a ver se sentía completamente sólo, siempre pensó que su sangre Ackerman era una maldición que lo destinaba a morir como un perro, su trabajo no era precisamente común y estaba en constante peligro de no volver a casa jamás, por eso nunca se casó, no podía darse el lujo de dejar una familia desamparada. Pero Levi tenía otra perspectiva al respecto, para él, el despertar es la única oportunidad de recuperar su felicidad, y aunque Kenny tenía sus dudas al respecto, no se negaría a hacer lo que estuviera en sus manos para que esto sucediera.

Tenerle cariño a una persona no significa disfrutar de compañía todo el tiempo, la personalidad seria del Ackerman más joven agobiaba al mayor, desde que él dejó el alcohol y se dedicaba únicamente a entrenar, Kenny se aburría aún más, por eso, cada pocos días se escapaba a algún bar cercano.

Estaba disfrutando de su tiempo libre y todo parecía ir como de costumbre, hasta que pasadas las once y media, cuando ya estaba algo mareado por el efecto del alcohol, sintió un escalofrío bastante conocido para él. No tenía dudas, era una de esas criaturas que solía cazar. Miró a su alrededor, buscando al responsable de su repentina sobriedad, pero no con intenciones de atacar, sólo quería mantenerlo vigilado, por si acaso.

De golpe, se topó con unos grandes y sombríos ojos verdes. El dueño de esa mirada se había sentado a su lado en la barra sin que él se diera cuenta.

- ¿Puedo ayudarte en algo, amigo? - Mientras pregunta, Kenny mete la mano en el bolsillo derecho de su gabardina, ahí encuentra la navaja que siempre carga consigo y la sostiene firme.

- No busco problemas, puedes estar tranquilo. - El joven de cabello castaño recogido en media coleta llama al bar tender para pedir una cerveza.

- Estoy relajado. - Responde Kenny apretando con más fuerza el arma.

- Por supuesto que no, podría oler que estás a la defensiva a kilómetros. - Con ese comentario supo que lo que tenía enfrente era un hombre lobo. - Juro que estoy aquí en son de paz, de hecho, quiero hacer un trato contigo.

- ¿Quién eres? - Kenny no podía darse el lujo de bajar la guardia sólo por lo que decía el chico.

- Me llamo Eren, de la familia de los Jeager. - El Ackerman se sorprendió un poco, pues tenía una relación cordial con esas personas, no podían llamarse amigos, pero tampoco había conflictos entre ellos.

- No sabía que tenían nuevos integrantes. - Tomó un trago a su wiski, relajando su postura al fin.

- Tampoco estoy aquí para hacer amistad, iré al grano. - El aspecto sombrío del muchacho se acentuó aún más. - He estado vigilándote... bueno, no personalmente, pues no sabía qué tan complicado era acercarse. - Kenny se extrañó, no se había percatado de que alguien lo estuviera persiguiendo. - Quiero tu ayuda, y en un inicio, iba a ofrecerte una cantidad importante de dinero, pero gracias a la información que me dieron mis hombres, supe que podríamos tener intereses en común.

- Continua. - Kenny se giró en su asiento para ponerle mirar de frente a Eren.

- Mi hermano Zeke fue asesinado hace un año a manos de un vampiro, Willy Tybur. - La sorpresa en el rostro de Kenny no pasó desapercibida. - Y como podrás imaginarte, quiero venganza. El problema es que mi familia no hará nada, dicen que no quieren problemas con ese bastardo y que seguramente Zeke se lo buscó... - Por un momento , el chico dejó ver dolor en su mirada. - Como sea, no puedo hacerlo sólo, tú y tu sobrino pueden serme sumamente útiles, y a cambio, Levi tendrá a Mikasa de vuelta. - A Kenny esas palabras lo tomaron desprevenido. - Yo sé donde encontrarlo, ¿cuándo lo hacemos?

- ¡Oye, chico! No tan rápido. - Le dio unas cuantas palmadas en la espalda a Eren, y se echó a reír. - Me das bastante miedo, aunque te agradezco que me dejes en claro que necesito andar con más cuidado, casi te has enterado de todas las veces que he cagado. - Eren no se inmutaba en lo absoluto. - Entiendo la prisa, pero la paciencia es una gran virtud. Levi ha estado entrenando, y es bastante bueno, pero sus impulsos aún no están controlados al cien por ciento, así que, aunque logremos matar a Tybur y traer a Mikasa de vuelta, no sé cuanto tiempo pueda estar cerca de la chica sin hacerle daño. La seguridad de ella es prioridad, sin esta garantía estamos fuera. - Explicó Kenny.

- Ese no es problema, yo sé lo que hay que hacer para que no terminen matándose el uno al otro. - La seguridad con la que Eren habló hizo que Kenny considerara seriamente acceder a su oferta, aunque aún sentía algo de recelo hacia el muchacho. Se tomó unos cuantos minutos para pensar en los pros y los contras, hasta que se decidió. Tomó el hombro del muchacho con fuerza.

- ¡Eres muy extraño! Esa falta de esperanza en tu mirada hace que te tenga confianza. Es suficiente para mí. ¡Vayamos a ver a la rata enana!- Eren se sintió aliviado, esta era una gran oportunidad que no podía desaprovechar, así que siguió a Kenny cuando este comenzó a andar hacia la salida.