Capitulo 13

Ya habían pasado varias semanas, Corina seguía estancada en su búsqueda, habían releído mil veces los artículos de periódicos pero no servía de nada, ese día quería distraerse un rato de su búsqueda, y fue a la gruta de Rita donde daba clases a las sirenas pequeñas, pero estas eran un trio de problemas

–Atlántica, deja…pon ese erizo en su lugar–Dijo Corina a punto de perder la cabeza–Si te conviertes en espuma de mar no es mi culpa–dijo la rubia mientras le quitaba el erizo a la niña pecosa de pelo negro–Dominica, la tinta de calamar es muy valiosa, solo se encuentra en el Caribe–dijo Corina mientras veía como la pequeña sirena trigueña lanzaba el frasco de tinta a la tercera niña, Aruba quien tenía el cabello dorado, pero cuando trato de atrapar el frasco la tinta cayó sobre ella

–Veo que te diviertes–dijo Rita al entrar a la gruta a supervisar las clases–Y tienes una mancha sobre ti

–No es divertido, Rita–dijo Corina mientras se veía en un espejo toda su cara manchada

–Tú eras igual de traviesa–respondió Rita–mientras le pasaba un pañuelo para que se limpiara su cara–Solo que en vez de jugar con frascos de tinta, recuerdo que te ponías mis vestidos y jugabas con mis collares de perlas los cuales rompiste más de una vez, y decías que eras una princesa

–Tenía cinco años, y en mi defensa eran collares muy largos y me tropezaba con ellos –dijo Corina mientras escondía otros objetos valiosos–Y amaba esos vestidos–dijo al cerrar un ropero detrás de ella–miro seriamente a las 3 sirenitas–Escuchen bien trio de renacuajos–dijo Corina comparándolas con los pequeños anfibios, y hizo una cara seria, para tratar asustar a las pequeñas–Ustedes están aquí conmigo, porque Ondina piensa que las tres necesitan ayuda extra para controlar sus poderes–dijo Corina mientras caminaba en círculos por toda la gruta–Y ninguna quiere estar aquí–dijo la rubia–Y si queremos terminar con este martirio debemos dar lo mejor de las cuatro–dijo Corina–Y así ya no les daré más clases extras


Zoey ya se había acostumbrado a la compañía de Corina, ya que siempre pasaban los días juntas, ya sea investigando el pasado de ella o entrenado para al fin controlar sus poderes mejor, sabía que esto la ayudaría especialmente en los días de luna llena, donde sus poderes eran un descontrol y sabía que al final se convertían en una carga para sus padres ya que tenían que ingeniárselas para controlarla, para esas noches, habían preparado un sótano el cual parecía un bunker ya que era aprueba del reflejo de la luna, pero casi siempre por cosas del destino había ocasiones que si fue afectada por la luna, más de una ocasión ha estado a punto de empezar pequeños incendios, por altas temperaturas que su cuerpo emitía; una noche tuvo un ataque de hambre insaciable, pero si cesaban estos ataques si sus padres la llevaban a la piscina lunar; y la peor fue el baile escolar


–¿Estas bien?–Pregunto Rikki a su hija–estas muy callada

–Recordé que en dos días habrá luna llena–Dijo Zoey a su madre–Además que es la reinauguración del café–dijo Zoey sabía que era una gran noche para sus padres, era un proyecto que habían trabajado en el último año –Y creo que debo quedarme aquí

–No digas estupideces–dijo Ricki a su hija, entendía que aún le tenía miedo a luna llena–No debes dejar que el miedo te controle–No te pasara nada–agrego mientras abrazaba a su hija–Por algo polarizamos la ventanas–dijo mientras le guiñaba un ojo–el reflejo de la luna no te afectara, solo si lo permites

–Lo dices como si fuese un juego de niños–reclamo Zoey–las ultimas veces no recuerdo nada de lo que hice–dijo la castaña–casi quemo la casa, o recuerdas la vez que casi salto a la piscina de la escuela en el baile escolar–dijo Zoey llena de frustración por la influencia de la luna que no la dejaba ser ella y hacer imprudencias

–No paso nada malo–dijo Rikki–No estabas sola, estabas conmigo o con tu padre–Agrego Rikki mientras tomaba la mano de su hija–siempre estaré para ti, siempre

–Lo sé– dijo Zoey mirando su madre a sus ojos, pensó que Corina por ser mitad sirena también debe pasar por mismo, tal vez ella le podía ayudar–Gracias por cuidar de mi


–Renacuajas–dijo Corina mientras les explicaba a tres niñas como hacer una de las tantas pociones que debían aprender, pero está en específico era una loción para sanar ciertas cortadas por corales –dijo la rubia al mezclar unos cuantos ingredientes –Deben entender que a la diferencia de las otras dos opciones que hicimos, en está el orden si altera el producto–dijo muy seria mientras majaba las algas

–¿Qué pasa si nos equivocamos?–pregunto Dominica

–Bueno podrían pasar una catástrofe, como una loción que podría quemar la piel–dijo Corina–Es por eso que deben tomar nota de todo

–Que bien–dijo Atlántica mientras veía ya loción terminada–Huele rico–dijo mientras tomaba un poco de la loción

–Creo que es todo por hoy–Dijo Rita satisfecha por la labor de Corina–Buen trabajo Corina–Felicito a la chica rubia–Y niñas ustedes también lo hicieron un buen trabajo

–¿Ya podemos irnos?–pregunto Aruba ansiosa por irse, ya que quería ir a jugar con sus otras amigas

–Si, pueden irse–dijo Corina mientras se sentaba en uno de cojines–Son agotadoras

–Pero lo hiciste bien–dijo Rita orgullosa–Es por eso que siempre fuiste la primera en tu generación

–Gracias, Rita–dijo Corina–Dile eso a Celeste–Dijo Corina mientras Rita solo reía–Recuerdo que tus clases eran difíciles y el examen final fue una pesadilla

–Pero aprendiste bien y pasaste el examen–Dijo Rita

–Es que tuve a las mejor maestra–Dijo Corina–de todas sirenas del consejo, Rita era con la quien se sentía más identificada, ya que Rita había vivido muchos años en tierra firme, ella entendía esta dualidad con la que ella vivía

–Qué bueno que pienses así–dijo Rita recordando que cuando fue directora, tenía cierta fama de ser algo dura–¿Y cómo vas tu búsqueda?

–Seguimos en el mismo punto de partida–respondió Corina desanimada–Pienso a creer que Ondina tiene razón y es una pérdida de tiempo después de todo

–Llevas apenas un par de semanas–Recalco Rita, tratando de darle ánimos–Se que los primeros días van a ser difíciles–Dijo Rita quien conocía muy bien a chica y sabía que ella era alguien de carácter fuerte que a pesar de todas las adversidades salía adelante

–Gracias, Rita–dijo Corina dándole un fuerte abrazo, para los ojos de la rubia ella veía a Rita como una abuela amorosa y consentidora; ya que después de Mimmi, Rita siempre estuvo de acuerdo que Corina aprendiera más de su pasado


Piscina Lunar

–Llegaste–dijo Corina a ver a Zoey después de estar todo el día dando clases

–Que esperabas–Dijo Zoey riendo un poco, ocupaba distraer su mente de la próxima luna llena–Además me gusta aquí para pensar y descansar la mente–Dijo Zoey mientras miraba las nubes atreves del cráter del volcán–Estaba pensando–dijo la castaña–¿Si creciste en Mako, como es que hasta ahora te conozco?

–No lo sé–dijo Corina pensando lo mismo–Viaje alrededor del mundo con Mimmi, estuvimos en lugares asombrosos como en el Mediterráneo, el sureste asiático, también cerca de las costas de Canadá entre otros sitios como el Caribe–Explico la rubia –y veníamos a Mako de visita–Explico Corina–Y a veces veníamos al menos dos veces al año–Comento

–Ya veo–dijo Zoey –Creo que tiene sentido

–Si–dijo Corina–Una de las razones por las que Mimmi y viajamos por el mundo, es porque mi relación con las otras sirenas nunca fue la mejor

–Recuerdo a Celeste–Dijo Zoey rodeando los ojos–En otros temas, en dos días hay Luna llena–Dijo Zoey quería saber cómo ella lo controlaba o si la luna la controlaba a ella–¿A ti te afecta la Luna?

–Cuando era más niña–dijo Corina al recordar su infancia– si me afecto la Luna llena –Recordó –Pero ahora no me hace ni cosquillas, ya no le temo, ¿sabes?

–Qué suerte tienes–Dijo Zoey un poco cabizbaja

–¿A ti como te afecta?–pregunto Corina, sabía que una sirena como Zoey la Luna llena era aterradora

–No sé, cada mes es distinto–Trato de explicar la castaña–La última fue la peor de todas–Dijo Zoey avergonzada por sus acciones, aunque su madre le decía que no tenía nada de qué avergonzarse ya que ninguna de esas noches ella no estaba en si–Recuerdo una vez–relato Zoey–era el baile escolar y casi salto a la piscina en frente de todos mis compañeros, por suerte mi madre fue chaperona esa noche y lo evito a toda costa–confeso Zoey

–No es tan malo–dijo Corina–Cuando tenía 5 años casi quemo Mako–Confeso–Si quieres me puedo quedar contigo para que nada malo pase

–Gracias–Dijo Zoey pero ya era demasiado con lo sus padres tenían que lidiar, no quería que nadie más se involucrara–Pero no es necesario–Dijo Zoey

–Necesitas de mi experiencia–Dijo Corina–Puedo enseñarte a meditar y así la Luna llena no tomara control sobre ti

–Creo que podemos intentarlo–Dijo Zoey, pero sabía que con la vasta experiencia de sus padres, no había hecho nada para ayudarle–Fue lindo hablar con alguien que entiende por lo que estoy pasando

–Pienso lo mismo–dijo Corina con una gran sonrisa y esta vez lo decía en serio–Creo que nos parecemos más de lo que pensamos–En eso la chica rubia recordó algo importante–¿Zoey la inauguración del café no era en dos días?–Zoey solo asintió con la cabeza

–Creo que con la meditación bastara–dijo Zoey con una sonrisa traviesa–espero que la meditación funcione


Unas horas antes en California, Aeropuerto de Los Ángeles

–Tus abuelos esperan por ti cuando llegues al aeropuerto–Dijo una madre quien extrañaría a su hija mientras ella se ausenta de su hogar por unos meses–Quiero que me mandes mensajes en cuanto llegues–Replico mientras aguantaba las ganas de llorar

–Claro mamá–dijo la chica mientras sostenía con fuerza su pase de abordaje y su pasaporte

–En tu equipaje de mano llevas la batería recargable para que no se te descargue el celular ni tu tableta–Dijo la madre a su hija sabían que esa era la mejor decisión para la seguridad de su hija–Lei que no era confiable usar los enchufes del aeropuerto o de los aviones, podrían hackear tu información–Dijo tratando de ser fuerte y no llorar en frente de su única hija, pero en el fondo sabía que esta era la mejor decisión por el bienestar de la niña

–Gracias, mamá–dijo mientras abrazaba a su madre, no quería irse de Malibú, el lugar donde creció, pero por un tonto error debía huir por su seguridad–te llamare cuando llegue a la Costa Dorada