Hola a todos, aquí Vera ❤ ¿Me extrañaron?
Primero quiero pedirles una gran disculpa si en los tres pasados meses no había actualizado este fic, mi atraso se debió principalmente a que me estaba enfocando únicamente a escribir los últimos seis capítulos de este fic para así poderlos traérselos seguido ya que quiero acabar este fic en este año.
Y espero hacerlo bien ❤
Bien, sin más, doy inicio a la temporada del invierno en este fic ❄
Disfruten la lectura ✨ ya que se viene un capítulo muy especial respecto a las cicatrices de Maki.
Y si, con este largo capítulo comienza la recta hacia la gran final de este fic ❤
De paso, este capítulo espero sirva como festejo de que Yuta sigue vivo.
19. ❄ Las Cicatrices Duelen Más Con El Invierno ❄
❄️Invierno ❄️
"Todas estas líneas en mi rostro, te cuentan la historia de quien soy"
◈ ━━━━ ❄️ ━━━━ ◈
22 de noviembre
34 semanas.
8 meses de embarazo.
Después de que Maki y Yuta descubrieran en el baby shower que su "semilla de soja" sería un varón, los preparativos para su llegada se intensificaron. El tiempo, tan veloz como el viento invernal que se aproximaba, parecía apresurarlos, y con las semanas volando, sentían una creciente urgencia por tener todo listo antes de que ese bebé llegara.
Esos padres primerizos tenían casi todo listo para la llegada de su bebé; Ya habían armado el ropero, donde guardaban la ropa en una variedad de colores como azul, verde, amarillo, morado y blanco, que ambos habían comprado. Además, que también ya lo habían llenado con las prendas que sus amigos y sus conocidos les habían regalado con tanta ilusión.
Sobre ese ropero tenían una repisa armada con todos los demás regalos que habían recibido.
Así mismo, ya tenían almacenados en su closet, todos los paquetes de pañales y toallitas húmedas que sus amigos y compañeros les habían regalado en aquella fiesta.
Igualmente ya habían comprado una silla mecedora, la cual ya estaba instalada en aquella habitación, inclusive habían comprado un sillón para lactancia, el cual, habían decidido ponerlo en la sala por mayor comodidad en cuanto espacio.
Toda la casa ya se podía ver más llena de cosas para ese bebé. Un bebé que estaba siendo esperado con tanta ilusión por parte de todos.
Pero aquel frío día, estaba siendo un poco difícil para aquella madre primeriza.
En aquel momento Maki estaba sentada en aquella silla mecedora, la cual había sido acomodada de tal forma que podía verse el reflejo de quien estuviera sentado desde el espejo de dicha habitación.
Maki estaba meciéndose suavemente mientras tenía sus manos sobre su gran barriga y abrazado contra su pecho, tenía el peluche que meses atrás Yuta le había regalado, el cual aún portaba aquel gorro en color verde pastel que ella había elegido para su bebé.
Aquel peluche y aquella prenda tenían un olor muy particular, uno que la hacía sentirse en calma en aquel momento donde no se sentía muy bien con ella misma.
Maki siguió meciéndose suavemente mientras veía aquella habitación, la cual ya se veía más llena y preparada para la llegada de ese bebé.
Pero aun así, aún faltaban varias cosas que comprar, como la tina donde sería bañado, así como lo más importante para ella, la cuna. Sobre todo porque estuvieron buscando una cuna que se adaptará a su cama ya que Maki quería estar cerca de su hijo.
Ese era su deseo como madre primeriza, quizás el único que podría cumplir al pie de la letra ya que había uno más que quizás no le sería tan fácil de cumplir.
Maki observaba con detenimiento el cambiador recién comprado para su bebé. Encima de él, se apilaban las cajas con los biberones y el calienta biberones, que también servía como esterilizador. Junto a ellos, se encontraba un extractor de leche, uno que quizás nunca llegaría a usar.
Al ver aquellas cosas en especial, esta soltó un muy largo suspiro, uno de desanimo mientras abrazaba con fuerza aquel oso de peluche y hundía un poco su rostro en este mientras soltaba algunas lágrimas.
Definitivamente, ese era uno de esos días "difíciles" que decían tener las embarazadas. No solo las hormonas y los malestares la llevaban al borde de las lágrimas, sino que también había dos asuntos en particular que la hacían sentirse mal, especialmente con su cuerpo y consigo misma.
El tema de los biberones y de la lactancia había sido todo un dilema para Maki. Ella deseaba poder amamantar, pero las cicatrices en la parte superior de su cuerpo, causadas por las quemaduras hechas por Jogo, no solo podrían impedirle el dar pecho a su hijo, sino que también eran una fuente de inseguridad respecto a su apariencia.
Aunque la doctora Azami le había dado una mínima posibilidad de poder amamantar debido a las quemaduras, esto solo lo comprobarían hasta el nacimiento del bebé. Aun así, la incertidumbre sobre este asunto continuaba generándole momentos de inseguridad y más al ver lo tan cambiado que se estaba volviendo su cuerpo con el último trimestre junto a esas marcas.
Maki siguió acariciando su barriga con cariño y más que en ese momento, una cuestión fugaz cruzo su mente al sentir a su bebé patearle. Quizás esté pequeño no quería que ella estuviese triste.
Detuvo el movimiento de sus pies para detener la silla, simplemente esa pregunta había llegado por mera curiosidad.
—¿Me pregunto a quién de los dos físicamente te parecerás más? Si a tu padre o...— suspiro mirándose al espejo.— A Mi...
Aquella cuestión se la venía planteando desde hacía semanas atrás y más cuando Panda dijo que ese bebé olía a una combinación de ambos, pero aun en el aire quedaba la duda de a quién de los dos saldría más parecido físicamente.
—¿Acaso tendrás el grueso y alborotado cabello como tu padre? O ¿Sacaras mi color de cabello? ¿Tendrás mi tono de ojos? O tendrás mi tono de...— se miró en el espejo al pensar en esa cuestión que ni pudo terminar de formular.
Todas esas preguntas junto a sus cicatrices la dejaban muy pensativa sobre si su aspecto no asustaría a su hijo, así como sus marcas ya habían asustado a uno que otro niño.
Maki miro las cicatrices que recorrían sus brazos y su rostro.
Rara vez aquellas marcas le causaban conflicto ya que solo eran un recordatorio sobre lo que ella era; una hechicera que sobrevivió a varias peleas, incluso había sobrevivido a las heridas hechas por Sukuna, quien le había dejado una que otra cicatriz en su abdomen y una más en su mejilla.
Pero aun así, de vez en cuando esas cicatrices no dejaban de causarle inseguridad, sobre todo las del rostro ya que las demás del cuerpo podía esconderlas con facilidad bajo la ropa.
Maki se levantó con cuidado de aquella mecedora y se acercó al espejo de cuerpo completo que tenían en la habitación.
Se alzo la camiseta hasta antes de su pecho y se miró de costado, observando que tanto había crecido su vientre en ese último mes. Realmente ver su cuerpo en ese momento le había causado inseguridad y más que toda su atención se centró en observar sus cicatrices y como estas parecían abrazar su gran vientre ya que cruzaban por este.
Maki soltó un suspiro de desanimo mientras su mano derecha acariciaba su mejilla, recorriendo aquellas marcas rosadas que bajaban por cada lado de su cara y bajaban por su cuello, las cuales eran muy llamativas para algunas personas.
Cuando algún no hechicero más chismoso de lo normal se atrevía a cuestionarle sobre que le había pasado en la cara y brazos, ella siempre decía que había tenido un accidente automovilístico del cual había salido viva de milagro, y que en dicho accidente había recibido aquellas quemaduras, así la gente dejaba de preguntar quizás por lástima o por desagrado.
Sin embargo, los hechiceros conocían el verdadero significado de esas marcas.
Aquellas cicatrices eran la prueba del porque seguía viva. Aquellas marcas eran la evidencia de que su restricción celestial la había protegido de ser calcinada por una maldición de grado especial. Y si no hubiera sido por esa restricción, ella podría haber tenido un destino fatal, así como lo tuvo el viejo de su tío, Naobito Zenin.
A pesar de que esas marcas le recordaban quién era y el largo y doloroso camino que había recorrido hasta llegar a su presente, de vez en cuando esas cicatrices no dejaban de acomplejarla como mujer.
Porque era bien sabido que en un hombre, las cicatrices son consideradas victorias, mientras que en las mujeres, las cicatrices solo eran consideradas como marcas horribles que arruinaban la belleza.
Maki soltó un suspiro al recordarse momentáneamente como era físicamente antes de obtener aquellas heridas permanentes en su piel.
Ella en el pasado nunca se había preocupado tanto por el tema de la belleza. Simplemente consideraba aquello como un tema mundano ya que ella estaba enfocada únicamente a superarse y a exterminar a su clan.
Pero ahora que era una hechicera libre de su maldito clan y de paso una mujer que muy pronto se convertiría en madre. Aquel tema empezaba a golpearle un poco en la realidad, sobre todo con el tema como la vería su bebé.
—¿Acaso tú me tendrás miedo una vez me veas? — pregunto a su vientre, con la mano izquierda sobre este —¿Llorarás al verme con estas marcas así como todos esos niños que han llorado o se han asustado al verme?— su mano derecha seguía acariciando su rostro sobre aquellas marcas.
No podía dejarse de mirar en aquel instante. Ya no era la Maki de 16 años, aquella que no le veía importancia al cuidado de la piel como su gemela lo hacía o como Nobara lo seguía haciendo.
Ahora era una Maki llena de marcas. Una que quizás se arrepentía un poco de no haber apreciado su belleza de años atrás.
Estaba tan perdida en sus pensamientos que fue el sonido de su celular lo que la sacó de aquella dolorosa espiral.
Noto que le había llegado un mensaje de Yuta, diciéndole que su misión ya había acabado y que ya iba rumbo al centro comercial donde se verían para comprar la cuna que tanto a ella le había gustado. Y que no se preocupara en irse en transporte público, porque él ya había mandado a un director asistente por ella y que llegaría a su departamento en 20 minutos.
Maki miro aquel mensaje con los labios apretados. No se sentía de humor para salir y menos en ese momento que se sentía "horrible" en varios aspectos.
Realmente aquel no era un buen día para ella.
Pero sabía que la intensión de su esposo era buena y más que este le había prometido que ese día irían a comprar aquella cuna, aquella que días atrás vieron en aquella tienda un tanto a las prisas porque a último momento debían salir a atender un llamado de la sede.
Aquella compra era algo que ya no podían aplazar un día más y menos que estaban a un mes de que ese bebé naciera y sabían que debían estar preparados incluso por si el parto se adelantaba.
—"OK, ahí te vere"
Contesto Maki a las prisas para después acercarse a su closet.
—Quizás esta salida me ayude a despejar mi mente— se dijo a sí misma mientras veía que ropa ponerse para aquella ocasión.
En aquel momento agradecía que el invierno estaba a un paso de entrar y que el frío del otoño hacia acogedor el poder usar ropa que no mostrará tanta piel.
Así ella podía estar completamente abrigada, usando camisetas de mangas largas y con un cuello alto que pudiera cubrir las marcas que se extendían por su cuello y sus brazos.
Para aquella ocasión decidió usar unos jeans, el cual combino con una camiseta negra de manga larga, la cual era completamente cálida y encima un suéter en color gris. Al igual que saco de su closet unas botas que estaban afelpadas por dentro para mantener el calor.
Pero aun así, Sentía que con el frío del invierno, sus cicatrices dolían más, pero aquellos malos pensamientos en realidad eran las que incrementaban ese dolor.
Una vez terminó de vestirse, ya que cambiarse de ropa teniendo un vientre enorme con un bebé que pesaba ya casi tres kilos, era ya toda una tarea un tanto difícil de cumplir.
Comenzó a peinar su cabello, el cual, ya estaba más largo, incluso ya le llegaba un poco más abajo de los hombros.
Paso sus dedos entre sus mechones, mientras acomodaba un poco su fleco —Creo que sería buena idea cortarlo — pensó haciéndose una cola de caballo como las que usaba en sus años de preparatoria antes de... —Suspiro al recordarse cuando tenía 15 años— recibir esas marcas.
Mientras terminaba de peinarse, algo le llamo la atención en aquel tocador. Y esa era su pequeña bolsa de maquillaje. Aquella que tenía arrumbada en una esquina, olvidada debido a lo muy poco— ósea casi nunca— que lo usaba.
Maki apretó los labios y se miró una vez más al espejo.
Observó sus cicatrices y también notó las ojeras que tenía debajo de los ojos, los cuales ya se veían un tanto cansados. Esto se debía a que en las últimas semanas ese bebé no la dejaba dormir, ya fuera porque se movía mucho cuando ella intentaba descansar o porque le resultaba difícil encontrar la postura perfecta para conciliar el sueño.
Tomo un profundo respiro, analizando si lo que estaba pensando en hacer con ese maquillaje era buena idea.
Seguía viendo sus marcas por aquel espejo, cuando las palabras de una persona aparecieron en su cabeza.
—"Bueno, quizás un poco de Maquillaje pueda ayudar a cubrir esas cicatrices"— decía aquella voz que resonaba con fuerza en su cabeza.
Un desagradable recuerdo que pensaba ya había borrado de su mente, resurgió al estar tocando su piel cicatrizada.
Y ese recuerdo era cuando conoció a sus suegros hace un poco más de dos años atrás. Cuando Yuta la presentó como su novia frente a ellos.
Las caras de sorpresa y repulsión que pusieron sus suegros es algo que Maki nunca olvidaría y más en ese mismo momento donde más vulnerable se encontraba debido a todos los cambios que había experimentado en su embarazo
Sobre todo, porque bien dicen que las primeras impresiones, nunca se olvidan.
Flashback
Un poco más de casi dos años atrás.
A mediados de agosto.
Maki sabía que aquello que quería hacer Yuta era una mala idea. Lo sentía en todo su cuerpo, en como su instinto le pedía huir de ahí.
Lo percibía en el ambiente el cual era bastante pesado y bastante húmedo, realmente recordaba que aquel día de verdad estaba haciendo bastante calor a pesar que quizás tarde o temprano empezaría a llover.
Sus cicatrices dolían, pero las palabras que recibiría aquella tarde harían que estas dolieran más.
En aquel momento, ambos novios estaban esperando a las a fueras de un restaurante que estaba ubicado en un famoso centro comercial en Tokio.
Yuta había invitado a sus padres a que fueran aquel fin de semana de vacaciones por el festival del Obon, porque les quería presentar a alguien muy especial, él quería presentarles oficialmente a su novia y que un tiempo después se convertiría en su esposa.
Maki estaba demasiado nerviosa. Era la primera vez que vería a los padres de Yuta y quizás la última después de lo que pasaría dicho día.
Su entonces novio tampoco se quedaba atrás con aquel nerviosismo. Su pie se movía demasiado y eso lo noto ella.
—¿Estas bien?
—¿Eh?
—Pregunte que si estas bien, pareces bastante nervioso, incluso no has dejado de mover tu pie todo este rato— comento Maki cruzando los brazos.
Ambos estaban esperando de pie.
Yuta rasco su nuca.
—Perdón Maki san y sí. Admito que estoy bastante nervioso. Es la primera vez en varios años que mis padres aceptan el verme, supongo que lo están haciendo porque les he dicho que ya tengo novia y que me gustaría presentarte a ellos.
Maki chasqueo la lengua y después suspiro.
—Bueno, no eres el único que está nervioso por este encuentro. Tengo miedo de que no me acepten... sobre todo por mi apariencia.
Yuta se acercó a darle un beso en la frente.
—Yo sé que te aceptarán— le sujeto las manos entre las suyas —Les he hablado maravillas de ti.
—Creo que eso no ayudará mucho que digamos cuando me vean— comento ella con una leve mueca.
Yuta le acaricio la mejilla, haciendo que esta lo mirara a los ojos.
—Nunca olvides que para mí sigues siendo la chica más bella del mundo— le dio otro beso pero ahora en los labios, haciendo que las mejillas de Maki se tiñeran de rojo.
—¡Baka!— Estaba toda apenada pero aun así le correspondió al beso— Supongo que no puedo enojarme por eso.
En aquel momento, a Maki le llamo la atención dos adultos que venían directamente hacia donde ella y su novio estaban. Parecían curiosos mientras se acercaban a ellos.
—Yuta— se escuchó la voz de un hombre llamarlo.
Eso hizo que Yuta se despegara de su novia al notar que sus padres se iban acercando más y más entre toda esa gente que había en el centro comercial.
Aquel hombre se veía cercano a los cuarenta años al igual que su esposa, quien parecía ser menor que él solo por uno o dos años.
El padre de Yuta era de cabellos negros como los de su hijo, pero de facciones muy marcadas y frías. En cambio, la madre de este era muy parecida a él. Maki podía notar que Yuta había heredado mucho del rostro de su madre, su nariz y hasta sus labios, solo que esta tenía el cabello más castaño y corto al estilo tradicional de una ama de casa.
Maki pudo notar como los rostros de felicidad de esos dos adultos fueron perdiendo su alegría al irse acercando hasta donde su hijo y ella se encontraban. Sobre todo, Maki sintió aquella mirada que una persona hace cuando algo le desagrada o simplemente le decepciona.
Yuta no soltó en ningún momento la mano de su novia, mientras saludaba con su otra mano a sus progenitores. Los cuales se pararon frente a ellos.
Maki noto en ese momento, como el rostro de su suegra, quien al inicio parecía el de una dulce mujer, se transformaba en uno frío y juzgador, mirándola de pies a cabeza.
—¡Papá! ¡Mamá! Me alegra verlos después de tanto tiempo— comento Yuta con un tono de alegría que pocas veces mostraba.
—Hijo...— salió con dificultad en un carraspeo de la garganta de su padre—Cuanto tiempo...
—Varios años diría yo— respondió Yuta con una sonrisa —Me alegra que hayan venido hasta acá.
—Vinimos porque dijiste que...— La mirada de su madre se centró en Maki.
—Que querías presentarnos a alguien— la miro de pies a cabeza.
Para aquella ocasión, Maki iba con una camiseta en color negro que le dejaba ver sus hombros, mientras que de sus brazos adornaba una fina y bella manga algo transparente que cubría gran parte de su brazo y dejaba levemente al descubierto el final de su muñeca. Llevaba puestos unos jeans y unos zapatos negros para la ocasión.
Sin embargo, hubo un detalle en especial que provocó una expresión de asco casi imperceptible en su suegra, uno que Maki había aprendido a reconocer con el tiempo. Este gesto se debía a las cicatrices en su rostro, las cuales Maki decidió no cubrir ese día con maquillaje, pues deseaba mostrarse tal y como era. Además que semanas atrás se había cansado de ese tema, y se prometió a sí misma no volver a usar maquillaje después de que una sola vez le bastara para tomar la decisión. Asimismo, parecía que su suegra observaba con detenimiento lo corto que llevaba el cabello.
En cambio, su suegro la vio de pies a cabeza. El movimiento de sus labios, bajando parecía de total desaprobación. Sobre todo cuando esos ojos profundos fueron a las marcas de sus hombros y rostro.
En ese instante Maki lo entendió todo, ellos no la querían como parte de la familia, podía sentir el rechazo al instante.
—Padre, Madre— Empezó a decir Yuta con voz alegre —Quiero presentarles a mi novia, Maki Zenin.
Maki hizo un leve movimiento de cabeza, soltó con miedo la mano de Yuta e hizo una reverencia.
—Mucho gusto señor y señora Okkotsu, así es mi nombre es Maki Zenin y soy novia de su hijo— dijo con voz firme y con porte.
—Si... un gusto...— dijo el padre de Okkotsu haciendo una leve reverencia, más forzada que por gusto.
En cambio, la madre de Yuta solo hizo una reverencia sin pronunciar palabra alguna, marcando así una notable indiferencia y poco interés.
Maki solo apretó los labios y se tragó el enojo. Estaba haciendo aquello únicamente por su novio.
—¿Y Yuna? ¿Por qué no vino con ustedes?— pregunto Yuta extrañado de no ver a su hermana menor.
—Ya sabes cómo es tu hermana, tenía cosas que hacer, pero supongo que después puedes ponerte en contacto con ella para luego verse y presentar a ...—A la madre de Yuta le tomo un momento poder pronunciar el apellido de la novia de su hijo—A Zenin san.
—Perdón pero no me gusta que me llamen por mi apellido— respondió la peliverde firmemente —Prefiero que me digan Maki... por favor — trato de sonar muy cortes.
Aquella respuesta para nada agrado a su suegra. Quien solo abrió enorme los ojos ante tal contestación.
—Emmm ¿Qué les parece si entramos a comer? Dije que yo quería invitarlos esta vez— cuestiono Yuta con nerviosismo al notar la tensión entre su madre y su novia.
—Buena idea, vamos — comento su padre únicamente para que su esposa no hiciera un escándalo mayor.
Una vez dentro del restaurante, las cosas con los padres de Yuta para nada fueron cómodas. Sobre todo cuando las preguntas incomodas surgieron.
—Y bien — Empezó a decir el padre de Okkotsu —¿Dónde se conocieron?— preguntó tajantemente mientras empezaba a comer del platillo que ordeno en aquel restaurante de comida japonesa.
Yuta tomo la mano de Maki sobre la mesa, ambos de verdad estaban nerviosos.
—Bueno, nos conocimos en la preparatoria cuando me mude aquí a Tokio— respondió Yuta mirando a su novia.
—En sí somos compañeros de grado— contesto Maki con tranquilidad.
—Y ¿Cuántos son en tu salón? Supongo que para que ustedes dos anduvieran debieron elegirse entre tantas chicas y chicos ¿no?— cuestiono la madre de Yuta con rapidez.
Maki contesto con una suave sonrisa fingida.
—En realidad éramos muy pocas personas en el salón de clase. En teoría únicamente éramos Yuta, yo, otro chico llamado Toge y un panda.
—¿Y Un panda?— la madre de Yuta miro a su hijo con total confusión ante tal respuesta.
—Jeje es un poco difícil de explicar pero si, en teoría solamente éramos cuatro alumnos — respondió Yuta con una sonrisa nerviosa.
—Ya veo, bueno debe ser una escuela muy exclusiva para que entren muy pocas personas— respondió su madre llevándose algo de comida a la boca.
En cambio, el padre de Yuta dijo algo en voz muy baja, algo que Maki y apenas alcanzo a escuchar ya que este señor disfrazo sus palabras con la boca llena—Bueno... supongo que ella era mejor que nada— susurro.
Aquellas palabras hicieron que Maki se sintiera mal con ella misma, pero en ese momento se estaba soportando el coraje solo por su novio.
—Por cierto Yuta— comento su padre cambiando de tema— Te ves muy cambiado, yo te recuerdo más escuálido y hasta más chaparro. ¿Acaso en esa escuela a la que van los ponen a hacer mucho ejercicio?
Yuta rasco su nuca —Algo así, digamos que si nos ponen a hacer actividades extra curriculares y nos entrenan para las mismas, pero en sí, Maki fue quien también me ayudo a ponerme en forma— miro a su novia, la cual estaba comiendo un poco en ese momento—ella es la mejor en deportes de toda la academia.
—Bueno, supongo que ahí al fin te pusieron a hacer algo para que dejaras de ser un bueno para nada— soltó su padre con frialdad —Espero estés sacando buenas notas y que hayas conseguido un buen trabajo para poder invitarnos a esta comida.
Yuta se puso muy serio por ese comentario.
—Créeme papá, ahí me han tratado mejor de lo que me trataban en la anterior preparatoria, hasta puedo considerar a la academia como mi nuevo hogar y si, gano lo suficiente para invitarlos a esta comida. Por eso mismo les pedí venir.
El padre de este se quedó callado mientras decidía llevarse más comida a la boca. Lo que había dicho su hijo lo dejó mudo.
—Y dime Zenin— comenzó la madre de Okkotsu para cambiar de tema.
—Puede decirme Maki...— comento la peliverde con rapidez.
—Lo siento, es que apenas me estoy acostumbrando a ti...— soltó esa mujer con frialdad— Y cuéntanos ¿Qué es de tu familia? ¿A que se dedican?
Maki tomo un respiro.
—Lamentablemente mis padres y mi hermana murieron hace aproximadamente un año atrás.
Aquella respuesta dejó mudos por un momento a esos dos.
Eso hasta que la madre de Okkotsu volvió a preguntar.
— Perdona la pregunta pero ¿Qué le pasó a tu familia? Pero sobre todo ¿Qué te ocurrió para tener esas marcas en tu cara y brazos?
Maki sabía que en aquella comida le harían ese tipo de preguntas y sus suegros al ser No hechiceros, no comprenderían lo sucedido. Así que contó la mentira que siempre decía en estas situaciones.
—Bueno— Miro a Yuta primero antes de contestar —Desgraciadamente mi familia murió en un accidente automovilístico—mintió— y aunque yo salí viva de puro milagro de dicho accidente — suspiro— digamos que estas cicatrices son solo un recordatorio de todo lo que he vivido y del como sigo aquí.
—Ya veo... — soltó aquella mujer sin imprudencia alguna — Bueno, quizás un poco de Maquillaje pueda ayudar a cubrir esas cicatrices. Digo porque hoy en día hay muy buenos maquillajes corporales que hacen maravillas. Un poco de eso y te veras como toda una chica de tu edad.
Maki soltó el aire con molestia pura ante aquel consejo no pedido, quería gritarle a esa mujer, pero su novio le tomó de la mano para calmarle. Aquel fue un golpe muy bajo para ella, sabía que esa mujer esperaba que la novia de su hijo fuera hermosa y sin ninguna imperfección.
—Gracias, quizás siga su consejo — soltó con despreció.
Fue en ese momento cuando Maki marcó su línea. Sabía que esos dos nunca la aceptarían y tratar de encajar con ellos no era una opción y menos para una mujer como ella.
Después de aquel intercambio de consejos no pedidos, la comida transcurrió con prisa. Esto debido a que los padres de Yuta no querían estar ni un momento más cerca de ellos dos y más cuando le preguntaron a Maki si ella podía ver lo mismo que su hijo.
Cuando la respuesta fue si, que ella podía sentir las maldiciones, los padres de Okkotsu solo se miraron entre sí y decidieron acabar lo más pronto su comida.
Yuta noto aquel comportamiento, el cual reclamo, pero sus padres decidieron simplemente decir que tenían un asunto más que atender en su ida a Tokio y que por eso ya debían irse.
Una vez acabaron la comida y la cuenta fue pagada, los padres de Okkotsu se despidieron más de dientes para afuera que con gusto. Haciendo aquella despedida apresurada e incómoda.
Después de que Yuta y Maki se despidieron de los padres de este, la peliverde suspiro mientras ambos iban rumbo a la academia.
—¿Sabes Yuta? tienes suerte de que mis padres ya estén muertos— comento Maki mientras caminaba al lado de su novio por aquellas calles al caer el sol.
—¿Eh? ¿Por qué dices eso Maki San?— pregunto este confundido.
—Porque — suspiro—así nos evitamos por el lado de mi familia, comidas incomodas como la de hace un rato...— soltó ella deteniéndose— en serio, se nota que tus padres me odian. O mejor dicho, creo que esperaban a otra chica... una con piel hermosa y cabello largo...
Yuta suspiro al escuchar eso.
—No digas eso amor, tú eres hermosa y perfecta tal cual eres— soltó el aire de golpe —Y por los comentarios que te hicieron hace rato, te debo una gran disculpa, perdón que mis padres sean algo— rasco su nuca — complicados...
El pecho de Maki se elevó y bajo al soltar el aire.
—Se nota... sobre todo, miraban mucho mis cicatrices...— remango un poco sus mangas y miro con desanimo las cicatrices que había a lo largo de sus brazos —Esto es algo que yo no pedí obtener... sé que me volví un monstruo con todas estas marcas que cubren mi piel... sé que para algunos soy horrible... y sé que desde nuestra primera cita oficial como novios, me prometí que no me maquillaría porque siento que eso no va conmigo. Además, que traer una plasta de maquillaje es bastante incómodo con este puto calor de verano...
Yuta rápidamente le tomo su barbilla con su mano derecha y le hizo mirarlo a los ojos —Prometo que no volverá a pasar algo así— su mano acariciaba su mejilla —No eres horrible, tu sigues siendo demasiado hermosa a mis ojos y siempre lo seguirás siendo y eso no evitará que te amé como eres incluso ahora— beso su frente— Y cómo te dije ese día en nuestra primera cita oficial. No es necesario que uses maquillaje sino te sientes cómoda, siendo tu misma basta y sobra para mí.
Maki sonrió levemente. De verdad le había afectado los comentarios de esos dos. Pero agradecía que Yuta no fuera como ellos.
Rápidamente ambos se abrazaron, haciendo que esta se sintiera un poco mejor ante todo lo ocurrido. Pero en el fondo, las palabras de su suegra sí llegaron a afectarle debido a ese estúpido comentario del maquillaje.
Regresando al presente.
Aquel recuerdo en ese momento sí que le había dado un golpe muy duro de realidad. Y más que ahora, las indirectas de sus suegros parecían que cobraban sentido.
—¿Debería maquillarme un poco?— se preguntó a sí misma mientras volvía a pasar su mano por las cicatrices de sus mejillas que se extendían por la parte baja de sus ojos.
Recordó que una vez hace años le pidió a Nobara que le ayudara a cubrir sus cicatrices y más en su primera cita formal con Okkotsu siendo novios.
Esto a petición de Maki debido a un pequeño suceso ocurrido en una salida junto con Yuta a comprar unas cosas a una tienda de conveniencia, donde alcanzó a escuchar los comentarios que unas chicas más jóvenes hicieron sobre su aspecto.
Sabía que aquello no debería afectarle, pero de verdad, había días que su aspecto físico le llegaba a importar como a cualquier chica.
—Espero esto no sea una mala idea...— se dijo a sí misma debido a lo que pensaba hacer en ese instante.
Tomo su bolsa de maquillaje y empezó a sacar los muy pocos, pero básicos productos que su amiga había elegido para ella y que en sus palabras no podían faltar aunque sea en el bolso de cosméticos de cualquier mujer.
Maki observo aquel frasco de maquillaje que sujetaba en su mano, admirando el color piel que tenía en su interior. Estaba casi lleno debido a que solo una vez lo había usado.
Recordó cuando Nobara le aplico aquella base y después siguió con todos los demás productos, sus cejas se juntaron un poco y sus labios se fruncieron levemente ante tal recuerdo de su amiga maquillándola.
En palabras de la futura madre, Nobara tenía talento, pero sobre todo tenía la paciencia suficiente para eso del maquillaje, cualidades de los que ella carecía.
Un suspiro salió del pecho de Maki, aquel día se sentía insegura de su aspecto, algo que muy rara vez pasaba pero que ese día si parecía ser todo un tema.
—Malditas hormonas...— refunfuñó, sabía que aquel estado la traía mal.
El movimiento de su bebé dentro de ella le recordó que debía darse prisa y más si aquella persona que iría por ellos no tardaría en llegar.
—Podría intentarlo solo por esta vez— se dijo abriendo aquel frasco de maquillaje líquido.
Recordó que aquello no parecía ser tan difícil de hacer. ¿Cierto? Una gran cuestión para una principiante.
Maki recordó las dos veces que uso maquillaje.
El primero que recordó fue el que le aplico Nobara en aquella cita con Okkotsu. Y el segundo y el que quizás fue el más significativo fue el del día de su boda, quizás porque fue hecho por un profesional.
Sólo esas dos veces recordaba ya que antes de obtener todas esas cicatrices, no usaba nada.
Maki recordó como Nobara le había aplicado aquel liquido color piel con leves golpecitos con una esponjita para que quedara uniforme, para después seguir con todo lo demás para al final le aplicará algo de lápiz labial.
Así como recordaba aquella vez que su amiga, empezó a esparcir todo ese maquillaje como si su piel fuera un lienzo que debía cubrir.
Suspiró —En serio Mai, como me gustaría que estuvieras aquí diciéndome si esto es lo correcto — dijo con melancolía mientras terminaba de poner aquella capa de maquillaje, observando como su rostro parecía volver al ser como era años antes sin ninguna de esas marcas.
También en ese instante recordó que Mai era una chica que le gustaba también ese tema del maquillaje. Incluso recordó que ella tenía uno que otro cosmético escondido en casa.
En cierta forma siempre considero a su gemela como más femenina que ella en ese tema y en muchos más. Pero no había tiempo para pensar en ello, simplemente debía darse prisa.
Después de estar casi cinco minutos aplicando todo lo necesario, Maki termino de cubrir sus mejillas y su frente con aquel color piel.
Suspiro al verse en el espejo, parpadeando varias veces ante aquello que acababa de hacer. Era como verse en otra piel, pero al mismo tiempo, era como no sentirse ella misma.
—Estamos listos...supongo — se dijo acariciando su vientre sin dejar de mirarse al espejo.
Pero parecía que aquel sentir ni con un poco de maquillaje no lo podía cubrir del todo.
Aun así, ya no había tiempo de arrepentirse, Ya que aquel asistente había tocado el timbre.
03:56 p.m.
La tarde estaba pasando rápidamente en Tokio. El frío empezaba a calar más en el ambiente y los tonos naranjas del otoño empezaban a desvanecerse de poco en poco para convertirse en tonos fríos que anunciaban que muy pronto el invierno empezaría.
Los árboles empezaban ya a quedarse sin sus hojas en sus colores naranjas, rojos y amarillos para pasar a la desnudez total del tronco.
En el aire podía sentirse que pronto el otoño diría adiós y le daría la bienvenida al invierno.
En aquel momento, Maki estaba esperando a su esposo afuera de la tienda de cosas de bebé donde unos días atrás habían ido a ver cosas y precios, aquel lugar donde a pesar de las miradas curiosas de la vendedora hacia Maki, habían dado con la cuna que tanto ella había buscado. Pero que por desgracia aquel día por las prisas debido a una misión de último momento, no pudieron encargarla.
La peliverde miro por aquel cristal y observo a "esa" vendedora que la atendió aquella vez.
Realmente aquel no era un buen día para esa embarazada ya que rápidamente recordó la mirada morbosa y llena de curiosidad de aquella vendedora días atrás.
En aquella ocasión, ella no le quitaba los ojos de encima a Maki y mucho menos a Yuta. Al cual, había considerado un hombre atractivo y muy gentil.
Ante tal recuerdo, la boca de Maki se torció en una amarga mueca mientras sus manos descansaban sobre su vientre.
Recordó que escucho unos no tan sutiles comentarios entre esa vendedora y otra de sus compañeras mientras ella admiraba un pequeño conjunto que le había llamado la atención para su semilla de soja.
—¿Cómo un hombre tan gentil como él puede tener un bebé con "ella"? — dijo aquella vendedora. Esa pregunta la alcanzó a escuchar Maki mientras elegía la ropa para su hijo, escondida detrás del estante.
—De seguro por eso se embarazo... para "amarrarlo"— dijo la otra mujer.
—Lo más seguro porque esas cicatrices están horribles... pobre bebé, espero no se asuste con una madre así...— susurro la vendedora.
A Maki le hervía la sangre por aquellos comentarios y por la actitud tan hipócrita de aquellas mujeres. Recordó que cuando estaba dispuesta a encararlas, Yuta había regresado para decirle que debían irse ya que lo estaban llamando de urgencia a una misión y ella no quería quedarse un momento más ahí.
Maki suspiro ante tal recuerdo, simplemente podrían haber ido a otra tienda o podían haber visto más opciones en línea, pero realmente ahí es donde ella encontró lo que realmente buscaba.
Así que no quedaba de otra que regresar ahí por esa cuna que quería para su hijo.
La peliverde fue sacada de sus pensamientos cuando unas manos la rodearon desde la espalda con demasiado cariño y sobaron con ternura aquel enorme vientre, incluso ella sabía que su bebé había sentido la llegada de su padre, ya que este de un modo u otro siempre reaccionaba a su voz y a su presencia.
Yuta reconoció a su esposa desde la distancia, observándola mientras ella miraba por el escaparate de aquella tienda.
La miro tan concentrada que quería sorprenderla un poco, pero el sorprendido en aquella ocasión fue él.
—Amor ya ...— se calló rápidamente al mirar el rostro de Maki, quien se había dado la vuelta con cuidado para verlo de frente
Yuta parpadeo varias veces, pensó por un momento que había abrazado a otra mujer pero sabía que ella era su Maki, únicamente había algo diferente en su cara.
Maki noto aquella mirada de sorpresa de su esposo—¿Qué?— pregunto Molesta, levantando una ceja.
—Nada amor es solo que... por un momento no te reconocí porque...
—Porque esta vez me maquille ¿No? — comento ella encogiéndose de hombros y poniendo los ojos en blanco.
Yuta seguía con la boca abierta.
—¿Acaso me veo mal?— pregunto Maki cruzando los brazos ante el silencio de su esposo.
Yuta movió rápidamente las manos de un lado a otro, no quería hacerla enojar.
—¡No, para nada! Siempre te vez hermosa, pero... es solo que es raro de ti maquillarte...— dijo este rascando su nuca.
Maki torció los labios ante tales palabras de su esposo, Yuta al notar ese cambio de humor tan defensivo y repentino, supuso que aquel no era un buen día de embarazada.
—Pero para mí siempre serás la mujer más hermosa, tanto con maquillaje como sin el— su esposo le tomo de las manos para calmarle.
Maki solo relajo los hombros y contó hasta diez.
—Vamos amor, ¿Qué te parece si entramos a comprar esa cuna y las demás cosas que nos hacen falta para el bebé?— comento Yuta emocionado y mirando aquella tienda aun por fuera de esa ventana.
En cambio, Maki no se sentía lista para entrar y menos al ver su reflejo en el cristal.
—Yuta...No me siento lista para entrar a comprar las cosas...— comento ella en un suspiro.
Aquello le pareció bastante extraño a su esposo. Quien sospechaba que algo no andaba bien.
—¿Sucede algo amor? ¿No te sientes bien? ¿Acaso es el bebé? ¿Acaso sientes las contracciones o alguna molestia?— pregunto Yuta con ese toque de preocupación que lo caracterizaba bastante.
Maki pudo notar esa preocupación en su voz y en su mirada. Estaba dudosa si decirle como se sentía en realidad ya que lo consideraba como un tonto sentir.
—Es solo que... — tomo la mano de su marido— primero quiero ir al baño, además el bebé y yo traemos mucha hambre y eso me está poniendo de mal humor — frunció los labios.
—¡Oh! Entiendo, bueno —Yuta soltó el aire en un suspiro de alivio — Entonces vayamos a comer y después vengamos por esta cuna— dijo en una sonrisa mientras acariciaba la mejilla de Maki, viendo como en su dedo, se quedaba un poco de aquel maquillaje.
Por petición de Maki, ambos entraron en un restaurante donde tenían un menú variado. Una vez les tomaron sus órdenes, ambos estaban esperando en su mesa.
Yuta reconoció rápidamente el lugar a donde habían entrado, así como también él sabía perfectamente las señales que Maki daba cuando no estaba de buen humor.
Eso podía notársele en el desinterés de prestar atención a su alrededor, al igual que podía verlo en su mal carácter, el cual iba acompañado de pequeños gruñidos y más con aquellos bochornos que le daban.
Aunque estuviera haciendo algo de frío afuera, para una embarazada con las hormonas a todo lo que dan en un sube y baja extremo, el calor corporal era bastante molesto.
Maki chasqueo la lengua después de que se limpió el sudor con una servilleta, viendo así que como se traía consigo algo del maquillaje que se había puesto. Desgraciadamente no traía más de ese producto en su bolso.
Gruñó —Agh! ¿Cómo le hacen las demás mujeres para tener siempre el maquillaje tan perfecto? Además ¿Cómo pueden estar acostumbradas a traer esta maldita plasta en la cara todo el día?
Yuta apretó levemente los labios ante tal comentario. Pensó que lo mejor era guardar silencio.
Maki sintió esa mirada de su esposo sobre ella.
—¿Qué?
—¿Segura que estas bien?
—Ya te dije que lo estoy— contesto muy molesta —¿Por qué esa estúpida pregunta?
—Simplemente lo preguntaba porque desde que nos encontramos fuera de aquella tienda te notas molesta y de paso estas renegando con el maquillaje.
—No estoy renegando. Solamente tengo mucho calor— se hecho algo de aire con las manos —Y lo que odio es que este maquillaje se venga cada que me paso la mano... en serio, todo esto me está sofocando...
—Si no te sientes cómoda podrías quitártelo.
—¿Qué?— ante tal respuesta, sus ojos se abrieron como platos.
—Maki— Yuta tomo la mano de su esposa —No es normal de ti usar maquillaje, y si no te sientes cómoda con el podrías quitártelo. ¿Acaso paso algo para que decidieras en esta ocasión usarlo?
—¡No paso nada!— mintió muy molesta —Y simplemente quería probar algo diferente, quería usar algo de maquillaje eso es todo o ¿Acaso me veo mal?— pregunto con una mezcla de molestia y preocupación.
—No te vez mal, pero simplemente te notas incomoda. Es como si no fueras tu misma.
—¡Ya te dije que simplemente traigo mucho calor, este lugar está sofocante!— alzó un poco la voz —Las putas hormonas me están matando este día.
—¿Entonces quieres que vayamos mejor a otro sitio?
—No, yo quiero comer aquí — Maki se cruzó de brazos— Simplemente es un bochorno. Ya pasará — dijo con una gran mueca mientras se recargaba en su asiento.
Yuta suspiro desanimado, odiaba verla asi.
—De acuerdo...
Su comida no tardaría en llegar
—Aquí tienen su orden— comento la mesera dejándoles aquellos platillos—Provecho.
—Muchas gracias.
Agradeció Yuta mientras Maki seguía luchando un poco con todas sus hormonas y con el maquillaje, el cual sentía que estaba a punto de quitárselo por completo de la frente y mejillas, ya que seguía arrastrándolo cada que se limpiaba el sudor.
En cambio, Yuta soltó una suave risita al estar observando aquel lugar.
—¿Y ahora tú de que te ríes?— pregunto Maki muy extrañada.
—Solo acabo de notar que a este lugar vinimos en nuestra primera cita como novios y que por allá — apunto hacia afuera del restaurante, hacia un árcade, más específicamente apunto a unas máquinas saca peluches que tenían en la entrada — está el lugar donde saque el peluche que panda después nos robó.
Aquello también lo decía para tratar de distraer a Maki.
—Oh, ¿Te refieres a aquel lugar donde nos dimos cuenta que Nobara, Panda y Toge nos habían seguido?
Yuta rio ante tales palabras y de nuevo tomo la mano de su esposa.
—¿Recuerdas que más paso ese día?
Maki suspiro.
—Ni como olvidarlo— volvió a quitar algo de sudor de su frente — Sucedió algo similar a lo que me está pasando en este momento con el tema del maquillaje ¿Recuerdas?
Yuta beso su mano, no la quería soltar por nada del mundo.
—Lo recuerdo bastante bien.
Ambos intercambiaron unas miradas mientras seguían tomados de la mano.
—Maki san ¿Te gustaría acabando de comer ir al árcade?— pregunto Yuta con una sonrisa.
—¿Acaso esta es una cita?— pregunto su esposa a punto de darle una mordida a su baguette de pollo.
—Lo es, es una cita, pero con mi ahora esposa. La cual este día se ve muy hermosa.
Maki por un momento olvido lo mal que lo estaba pasando. Aquello parecía un dejavu de hacía dos años atrás.
—Realmente me estás haciendo recordar lo que fue nuestra primera cita— comento Maki dándole una mordida más a su comida para después limpiar sus labios con una servilleta, en la cual, miro un poco de su maquillaje.
Yuta observo aquella mueca de su esposa. Rápidamente le pasó su dedo pulgar por la comisura de sus labios
—Ni como olvidarlo. Realmente ese día te veías igual de hermosa que hoy...
Flashback
Casi dos años atrás.
—¡Ya estas listo!— dijo Panda levantando el pulgar.
—¡Shake!— comentó Inumaki terminando de peinar el cabello negro de su amigo para que quedara presentable.
—Quedaste como todo un galán— comentó Gojo con una gran sonrisa.
—¿Ustedes creen?— pregunto Yuta sintiéndose un poco extraño por aquellos halagos.
—¡Definitivamente a Maki senpai le encantaras! Y más que es su primera cita oficial como novios— comento Itadori también animando a su senpai.
Yuta se miró en el espejo que tenían en la oficina de Satoru. Verse con ropa casual, pero de Marca que le había comprado su sensei al igual que estaba usando un desodorante y un perfume caro, lo hacían sentir un poco fuera de si, pero quería estar presentable para Maki.
—Fiuu en serio Yuta me llenas de orgullo— dijo Satoru poniendo sus manos sobre sus hombros —Luces como todo un descendiente de Sugawara. Así te vez como alguien popular entre las chicas.
—Jeje Creo que si— comentó Yuta rascando su cabeza.
Aquel adulto empezó a darle algunos consejos como;
—¡Muy bien Yuta, escucha con atención!— Satoru lo giro y le siguió sujetando por los hombros —¡Esta es tu primera cita con Maki como tu novia oficialmente, así que aquí van algunos consejos de tu sensei favorito!
Yuta trago algo de saliva.—¿Consejos? Pero si ya he salido antes con Maki.
—Pero ahora eres su novio oficial, así que de ahora en adelante debes decirle lo hermosa que se ve siempre, nunca le digas que ha engordado y sobre todo, si ella dice "No sé a dónde ir a comer" es una trampa, ella va a querer ir a comer donde a ella le gusta más la comida— le apunto con su dedo índice —¿Entendido? Y cuando diga "Que no tiene nada" no le creas, significa que pasa algo ¿OK?
Yuta hizo un si con la cabeza.
Satoru siguió hablando —Ya de ahí en más diviértanse, pero con precaución y usen protección. Luego tienen bebés que consumen todo su tiempo– hizo un leve puchero mirando a su hijo Takeru, quien en ese tiempo era un niño de tres años en ese tiempo y que estaba jugando con Megumi.
Aquello ultimo incómodo un poco a Okkotsu.
—Gracias... Gojo sensei...
—¡Lo harás bien como su novio! Maki te quiere mucho — comentó Panda muy feliz por esos dos.
—¡Takana!
—Eso espero... por cierto ¿Saben si ella ya está lista?— pregunto Yuta todo temeroso.
—La última vez que fuimos a ver si ya estaba lista, Nobara nos corrió del pasillo. Así que supongo que ella nos va a avisar— comento Itadori mientras le daba un peluche a Takeru, mientras este estaba en los brazos de Megumi.
—Solo espero que esto vaya bien— comento Yuta en un suspiro. Quería ser un buen novio para Maki.
En cambio, ella estaba en la habitación de Nobara siendo maquillada.
—Creo que ya me estoy arrepintiendo de esto...— dijo entre dientes, mientras sentía como sus pestañas eran peinadas con aquella mascarilla para pestañas. Sentía como eran jaladas hacia arriba, y la sensación de querer pestañear le estaba desesperando.
—¿Hablas de salir con Okkotsu o del maquillaje?— cuestiono Nobara elevando una ceja.
—Hablo del maquillaje...
—¡Pero te vez muy bien Maki San! ¡Estoy haciendo una maravilla contigo resaltando tu belleza!— comento la pelinaranja buscando ahora un labial.
—Aun así, no se si esto fue buena idea... además está haciendo un calor horrible allá afuera y siento la cara como una plasta— Dijo está secando un poco su sudor con el torso de su mano, viendo como el maquillaje se venía un poco.
Nobara le dio una leve palmada para que dejara de quitarse el maquillaje.
—Solo son tus nervios los que te hacen sudar, además Maki San, tu fuiste la que me pidió de favor que te maquillara.
—Lo sé, y creo que me deje llevar por ese estúpido comentario que hizo esa chica sobre mis cicatrices— dijo con mucha molestia.
—No te muevas, ni frunces los labios, voy a aplicarte el labial— dijo Nobara tomando el mentón de Maki y empezó a ponerle ese lápiz rojo sobre sus labios — Además, dijiste que tenías curiosidad por ver cómo te veías con maquillaje, así que — termino de poner aquel color —¡Aquí lo tienes!— tomo un espejo y se lo paso a su amiga —¡Abre los ojos!
Maki abrió los ojos enormes al verse así de maquillada. Parecía su antigua yo. Incluso llevo su mano izquierda a su mejilla.
Nobara le quito los pasadores que sujetaban el fleco de su amiga para arreglarle el cabello—¡No te toques el maquillaje! Lo vas a arruinar, así que espera — dijo Nobara trayendo un pequeño spray— cierra los ojos.
—¿Que vas a hacer?
Maki solo sintió como Nobara le rociaba algo en la cara.
—¡Listo! ¡Esto ayudará a que te dure un poco más el maquillaje y de paso te sientas fresca! — Nobara tenía una gran sonrisa en sus labios—¡Maki san, Te ves súper hermosa!— Ayudo a su amiga a ponerse de pie para que se viera frente al espejo de cuerpo completo.
Maki miro el look que su amiga le había elegido para aquella cita con Yuta.
Nobara le había elegido unos shots negros combinados con unas medias y unos botines negros también muy a su estilo. Llevaba una camiseta en color blanco sin mangas y arriba de esta una chaqueta negra que le ayudaba a cubrir las cicatrices que se asomaban por sus torneados brazos.
—Le diré a Fushiguro que ya estás lista para que le diga a Yuta— Nobara comento muy emocionada, mandando aquel mensaje.
Maki tomo un respiro, verse al espejo en esa piel la hacía sentir diferente. Llevo su mano a su mejilla, observando como el maquillaje había cubierto por completo aquellas marcas.
Aquella idea de usar maquillaje en aquella cita, fue por un comentario que otra chica hizo sobre su apariencia cuando acompaño a Yuta a una tienda de conveniencia, aquello le había desatado muy en el fondo, la curiosidad por ver cómo se vería maquillada.
—Aun así ¿Por qué no me siento yo misma?— se preguntó Maki mentalmente —¿Acaso le gustare a Yuta de esta manera?— fue sacada de sus pensamientos por su amiga.
—¡Vamos Maki! Tu novio te está esperando en la entrada de la academia — dijo Nobara con una gran sonrisa mientras tomaba el bolso de su amiga y la tomaba del brazo para sacarla de ahí.
Yuta tomo un respiro más mientras esperaba en aquella área donde ya estaba un asistente esperando con el auto para llevar a esos dos a la ciudad.
—Bueno, ya estoy lista— Yuta escucho la voz de Maki venir de detrás de él. Pero al girarse, parpadeo varias veces ya que quedo sorprendido por cómo se veía su novia.
Maki elevó una ceja.
—¿Qué pasa?
—Maki estas... estas – Tartamudeo de la sorpresa —¿Y tus cicatrices?— pregunto atónito.
—¿Sorprendido?— pregunto esta con una gran sonrisa en los labios—Nobara fue quien me cubrió las cicatrices con algo de maquillaje...— miro a Yuta con el rostro todo sorprendido —¿Me veo bien?– pregunto preocupada por la expresión de su novio.
—Te vez bastante Hermosa– comento Yuta tomando las manos de su novia.
—Gracias, quería mmm probar algo emm diferente— dijo está encogiéndose de hombros.
—Wow, en serio hoy te vez muy diferente— dijo Yuta aún sorprendido.
Maki frunció un poco los labios.
—¿Que estas tratando de decir?
—Lo que trato de decir es que si tú te sientes a gusto así, yo lo respeto — sonrío tiernamente.
—¡Baka!— dijo Maki en un leve puchero.
Yuta en ese momento, posó su mano en la mejilla de su novia. Parecía estar hipnotizado que incluso acercó su rostro al rostro de Maki.
—De verdad te vez tan radiante el día de hoy Maki san— dijo sin dejarla de ver a los ojos.
—Empiezo a creer que sólo lo dices por el maquillaje ¿No? Esto cubrió mis horrendas cicatrices...— susurro ella.
Pero Yuta le interrumpió.
—Con Maquillaje o sin él siempre serás hermosa para mí.
Maki comenzó a sentir que el rostro se le ponía rojo y un tanto sudoroso por la tensión y sentía que eso haría que el maquillaje manchara las manos de Yuta. Aun así no podía resistir la tentación de besar a su novio.
En ese momento cuando sus labios se iban a unir en un beso, un carraspeo les llamó la atención.
—Veo que de verdad ustedes se quieren bastante — soltó Satoru muy emocionado, al mismo tiempo que el clic incesante de la cámara de un teléfono sonaba activamente.
Ambos se detuvieron de besarse y miraron a aquellos intrusos, ya que sus amigos y su maestro estaban muy atentos mirando esa escena.
—Bueno chicos, es hora que vayan a su cita, es hora que se diviertan, pero si van a hacer travesuras usen protección — comento Satoru con una gran sonrisa.
Aquel comentario hizo que ambos novios se pusieran rojos.
—Mejor ya vámonos, odio a la gente chismosa— comentó Maki abriendo la puerta del auto y entrando primero. Rápidamente se tocó la cara, sentía como aquel maquillaje se le iba a escurrir por toda esa bochornosa situación y más que el calor de la primavera no estaba ayudando.
Después subió Yuta rápidamente, lo que querían era ya salir de ahi.
—¡Diviértanse senpais!— grito Nobara.
—Disfruten su primera cita como novios — dijo Panda moviendo muy animado sus orejas.
—¡Atún!
Dijeron esos tres mientras aquel auto salía de la academia.
Maki tomo un respiro más y se toco levemente la frente.
—¿Estas bien Maki san?— pregunto Yuta mirando como esta retiraba un poco de sudor de su frente.
—¡Lo estoy! Es solo este estúpido calor...— en realidad se sentía incomoda con el maquillaje.
—¿Gustan que prenda el aire acondicionado chicos? —pregunto el director asistente.
—Si por favor — pidió Yuta.
Así irían frescos mientras llegaban a su destino.
—¡Bien!— Satoru se giró a sus demás alumnos. —Las misiones en este momento dan inicio, así que — Trono los dedos —Ustedes tres — apunto a Toge, Panda y Nobara — Irán a espiar a esos dos y se van a asegurar de que tengan una linda primera cita de novios como habíamos acordado ¿Entendido?
—¡Entendido!
—¡Tuna mayo!
Dijeron esos tres en coro y levantando la mano en señal de haber captado la señal.
—Bien, yo no podré acompañarlos ya que tengo una misión, a la cual me llevare a Megumi y a Yuji— comentó Satoru con una gran sonrisa.
—¿Y de qué tratara nuestra misión sensei?— pregunto Itadori muy emocionado.
—¡Ustedes dos me ayudarán a cuidar a Takeru!
Aquello decepcionó un poco a Itadori pero le gustaba convivir con el hijo de Gojo sensei. En cambio, Megumi creía que ambas opciones eran un fiasco.
—¡Bien! ¡Que comience la misión "cita"!
Y así empezó aquella cita.
Yuta y Maki llegaron a aquel centro comercial donde tendrían su primera cita oficial como novios.
Primero estuvieron paseando por aquel gran centro comercial, recorriendo sus tiendas tomados de la mano.
Por ratos Maki se sentía incomoda debido al maquillaje, ya que estar secando el sudor provocado por el calor de la primavera hacía que este se le viniera un poco y el estarlo retocando también era un fastidio.
Incluso se detuvieron un momento a descansar afuera de aquella tienda de bebés, la cual dos años después visitarían para comprar las cosas de su primer hijo.
Fueron y vinieron por varios pasillos, incluso se besaron varias veces mirando las pequeñas fuentes que tenía aquella plaza, donde sus amigos les sacaron fotos a la discreción, las cuales usarían en la fiesta post boda de esos dos.
Después de pasear por ahí un rato y de entrar a una función de cine, donde Maki empezó a sospechar que alguien los seguía, ambos decidieron ir a comer a aquel restaurante.
Maki de nuevo torció los labios y se retoco una vez más el maquillaje.
Parecía ya estar harta de eso y más que el calor no le daba tregua.
En ese momento, Maki se estaba despojando de su chaqueta. Pero al notar sus cicatrices decidió no quitársela por la inseguridad.
Aquello lo noto Yuta.
—¿Estas bien?
Maki acaricio sus brazos sobre las mangas de su chaqueta.
—Lo estoy... es solamente que — se secó el sudor una vez más— Gruñó —Agh! ¿Cómo le hacen las demás mujeres para tener siempre el maquillaje tan perfecto? Además ¿Cómo pueden estar acostumbradas a traer esta maldita plasta en la cara todo el día?
—Si no te sientes cómoda podrías quitártelo.
—¿Qué?
—Maki— Yuta tomo la mano de su novia —No es normal de ti usar maquillaje, y si no te sientes cómoda con el podrías quitártelo.
—¿Acaso me veo tan mal con él?— pregunto Maki alzando un poco la voz.
—Para nada te vez mal, pero...
—¿Pero?
—Pareciera que no eres tú misma.
—¿A qué te refieres con eso?— pregunto su novia con confusión.
Yuta tomo un respiro antes de responder a eso, mientras tomaba la mano de esta.
—Me refiero a que seas tu misma Maki san. Con maquillaje o sin el, te seguiré viendo hermosa, porque lo que me enamoro de ti es tu forma de ser, aquella que no ocultas bajo el maquillaje o bajo un disfraz.
Maki sonrió suavemente ante tales palabras.
—¿Entonces mis cicatrices no te molestan?
Su novio beso su mano.
—Para nada. Tus cicatrices te hacen única, y aún con ellas, me encantas.
Aquello conmovió demasiado a Maki, la cual, seco algunas de sus lágrimas y aprovecho a quitarse su chaqueta. Acaricio sus cicatrices. No tenía que sentir vergüenza por ellas.
—Gracias Yuta.
—¿Por qué me agradeces?
—Por hacerme sentir yo. Pero sobre todo por hacerme sentir cómoda conmigo misma— contesto Maki con una gran sonrisa.
—Por eso eres el mejor novio del mundo.
—¿E-en serio soy un buen novio?— pregunto todo apenado.
—Lo eres y más ahora que ya somos una pareja oficial.
Yuta beso su mano por esas palabras. Mientras a Maki le llamo la atención tres cabezas que parecían estarse ocultando
Esta le hizo una seña con su mano para que este se acercara un poco más a ella.
—Yuta, una cosa más ...— susurro, acercando su rostro al oído de su novio.
—¿Que pasa Maki san? — se sonrojo pensando en que quizás ella le daría un beso.
—Creo que alguien nos está persiguiendo — comento en voz baja.
—¿Quién?— pregunto Yuta queriendo voltear a todos lados. Pero Maki le sujeto las mejillas con ambas manos para que no mirara.
—Tres idiotas que conoces bastante bien.
—Entiendo, bueno Maki san ¿Quieres que saliendo de aquí vayamos al árcade para perderlos de vista?— pregunto con una sonrisa.
Maki le dio un beso fugaz.
—Me encantaría.
Ambos novios terminaron de comer y antes de salir del restaurante, Maki decidió entrar al baño.
Se miró en el espejo y aunque el maquillaje cubría aquellas cicatrices, esa que se veía en aquel reflejo no era "ella misma" sino que era lo que podía haber sido la antigua Maki de unos años atrás. Pero ahora era diferente, había sobrevivido a varias cosas y esas cicatrices eran solamente las evidencias de todo lo vivido.
—Esta no soy yo...
En ese instante, Maki tomo un respiro, abrió las llaves del lavamanos y empezó a quitarse el maquillaje, sabía que Nobara se molestaría por eso, pero que importaba, quería ser ella misma.
—Estoy lista— dijo Maki una vez salió del baño y se fue a reencontrar con su novio afuera del restaurante junto a su chaqueta.
Yuta parpadeo varias veces al ver a Maki ahora sin aquel maquillaje y eso lo noto ella.
—¿Qué pasa?— pregunto llevando sus manos a sus caderas.
Yuta solo sonrió un poco.
—Nada, simplemente veo que ya estás más fresca ¿Cierto?
Los hombros de Maki, subieron y bajaron en un suspiro de alivio.
—Algo así, tanto maquillaje no hacía sentirme como yo misma. Aunque supongo que te gusto más con Maquillaje ¿No?
Su novio le tomó de las mejillas y le plantó un beso en los labios.
—En realidad me gusta más cuando no tienes maquillaje puesto— le dio un beso más— Nunca olvides que eres hermosa.
Maki sonrió un poco mientras correspondía aquel beso.
—Ven, vayamos al árcade a divertirnos.
En cambio, sus tres espías los seguían de cerca.
Nobara alcanzó a notar que su amiga se había desmaquillado.
—¿POR QUE DEMONIOS LO HIZO?
—¿Hacer que?— pregunto panda.
—¿Tuna?
—¡Desmaquillarse! ¡Yo la había dejado muy hermosa para esta primera cita oficial!— reprocho.
—Quizás no le gusto.
—Copos de bonito.
—O quizás simplemente no se sentía cómoda con el.
Ambos amigos se encogieron de hombros.
Nobara apretó los labios, pero decidió no reclamar nada a su amiga, la cual estaba disfrutando del momento junto a su novio mientras empezaban a jugar en algunos juegos.
Primero intentaron en uno donde debían disparar a varios objetivos en movimiento en aquella pantalla, en el cual, Yuta demostró tener un poco de mejor tiro que Maki.
—Supongo que Mai se estaría burlando de mi por disparar tan mal— dijo esta con un tono de burla a sí misma.
—Yo digo que estaría orgullosa de ti— contesto Yuta animándola.
Después de ese juego, ambos se pasaron a uno donde debían seguir el ritmo tocando unos tambores, en el cual, Maki demostró tener más ritmo que Yuta.
Jugaron también en uno de lanzar unas pelotas, donde ambos quedaron casi empatados.
Así estuvieron jugando un poco más mientras notaban como sus amigos, los seguían vigilando muy de cerca entre las máquinas.
En aquel momento, Maki y Yuta habían decidido tomar suerte en una máquina donde se sacaban peluches con una pinza.
Primero lo intento Maki y falló, después lo intento Yuta y también falló. Eso hasta que sintieron como si una cámara de un celular los estuviera apuntando.
Maki ya no soporto más —Oigan trío de idiotas — comentó mirando hacia una máquina expendedora—Dejen de esconderse, ya vimos que están ahí.
En ese instante, Toge y Nobara asomaron la cabeza.
—¿Como es que nos descubriste?— pregunto Nobara inmediatamente.
—¿Salmón?
—Los descubrí desde que estábamos en el cine, ahí fue donde note su presencia— cruzo sus brazos sobre su pecho — No me digan ¿Los mando él idiota de los ojos vendados, cierto?
—Si, digamos que si— comento Nobara.
—Bueno, nuestra misión ha terminado — comentó Panda bajando las orejas y saliendo de detrás de otro juego.
—Tontos— comentó Maki mejor acercándose a su novio.
Yuta río por aquella situación mientras intentaba sacar de nuevo un peluche.
—Veo que no te das por vencido — comento Maki apoyándose a un lado de la máquina.
—Quizás lo que quiero es impresionar a mi novia en nuestra primera cita oficial— comentó Yuta con una sonrisa.
Pero aquel intento fallo una vez más.
Maki soltó una leve risita— Bueno, quizás esto es algo en lo que no somos buenos.
—Podría ser— Aun así, Yuta quería darle un regalo a Maki antes de que se acabará su cita. Así que decidió intentarlo una vez más.
Cosa que así hizo, incluso sus amigos estaban mirando como su amigo estaba super concentrado manejando aquella pinza.
—Vamos, si lo voy a lograr— comento Yuta en voz baja, sin despegar su vista de su objetivo.
Incluso Maki estaba sorprendida al ver la determinación de su novio por conseguir algo para ella.
En ese momento, la pinza bajo y logró atrapar un pequeño peluche en forma de panda. La pinza se elevó y como por golpe de suerte, logró sacar aquel peluche.
Una vez el peluche salió de aquella máquina, todos sus amigos festejaron y hasta Nobara tomo video de aquella hazaña.
—¡Lo logre!— comento Yuta muy feliz.
Maki se acercó y paso sus manos alrededor de su cuello.
—Si que lo lograste — comento con una sonrisa, además que aprovecho a besarle.
—Como dije, quería sorprender a mi ahora novia, así que aquí tienes Maki san, nuestro primer regalo como novios.
Aquello hizo que Maki se pusiera roja, ya que las risitas y los comentarios de sus amigos le dieron pena. Aun así, lo beso frente a todos ellos.
Después de aquel leve festejo, Panda les robaría aquel peluche.
Regresando al presente.
Maki salió del cubículo del baño. Realmente las ganas de orinar a cada rato no las iba a extrañar una vez su embarazo llegara a su fin.
En ese momento Maki se lavó las manos y se miró al espejo.
Quien diría que hace dos años atrás habían ido a ese lugar como novios y ahora, dos años después estarían casados y esperando a su primer bebé.
Una vez más, Maki miro su rostro con aquel maquillaje.
—Aunque no me veo mal, no me siento yo misma, además, ya me harté de tener esto en la cara — comento empezando a quitarse aquel maquillaje. Y de paso, estaba lista para ir a esa tienda.
Yuta estaba esperando a su esposa afuera de aquellos baños, estaba mirando las tiendas a los lados hasta que una voz le hizo voltear.
—Estamos listos.
Yuta se giró a ver a su esposa. Y una vez la vio de nuevo, una gran sonrisa apareció en sus labios al ver a su esposa sin una gota más de ese maquillaje.
—Y ahora ¿Como te sientes tú y el bebé?— pregunto tomándole de la mano.
—Nos sentimos mucho mejor.
—¿Y bien? ¿Quieres que vayamos a comprar esa cuna o quieres que lo dejemos para otro día?— pregunto Yuta sin despegar la vista de su esposa.
Maki tomo un respiro profundo.
—Vayamos por esa cuna, estoy lista— sonrió confiada en sí misma.
Notas:
Espero les haya gustado ❤
¿Qué les pareció el capítulo? Siempre quise escribir sobre las cicatrices de Maki, el como tal vez se sentiría con ellas y el tema del maquillaje.
Y así como leyeron al inicio, desde aquí tanto empezó la temporada del invierno, como la recta final de este fic. Así que espero traerles pronto el siguiente capitulo, el cual será un poco picante 🔥
En fin, espero este capítulo haya servido de confort después de todo lo sucedido en el capítulo del manga.
Nos seguimos leyendo ❤ Estaré leyendo sus comentarios.
En fin, nos seguimos leyendo ❤
