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Bajo la atenta mirada de la Quinta

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En mitad de la reunión, Tsunade parpadeó, preguntándose si realmente estaba viendo lo que creía estar viendo. ¿Acaso Kakashi tenía la mano sobre el muslo de Sakura? La escena era tan dantesca que pensó que su mente le estaba jugando una mala pasada. Pero no, no era una ilusión. Ahí estaba, inconfundible, la mano de Kakashi descansando con una tranquilidad casi insolente sobre la pierna de Sakura, justo bajo la mesa.

"¿Esto es en serio?" pensó con incredulidad, esforzándose por mantener la compostura mientras echaba un vistazo alrededor de la sala, intentando averiguar si alguien más había notado lo que ocurría. Sus ojos recorrieron a cada uno de los asistentes, buscando señales de que no era la única que había notado lo que estaba ocurriendo.

Tsunade respiró hondo, su atención pasó de uno a otro, intentando descifrar sus expresiones. Primero miró a Shizune, que estaba sentada justo a su lado. Su fiel asistente parecía concentrada en las notas que estaba tomando, con su bolígrafo moviéndose rápidamente sobre el papel, sin mostrar ningún signo de haber notado algo inusual. La seriedad en su rostro indicaba que estaba completamente inmersa en la discusión sobre los presupuestos. Luego, Tsunade dirigió su mirada a los dos consejeros sentados más lejos. Ambos estaban enfrascados en sus documentos, asintiendo ocasionalmente mientras uno de ellos hablaba sobre las proyecciones económicas. Ni un parpadeo fuera de lugar, ni una señal de distracción.

Los siguientes en su escrutinio fueron el asistente financiero, quien estaba tan concentrado en los documentos de presupuesto que parecía ajeno a todo lo demás, sus ojos recorriendo las cifras con la precisión de un halcón. Incluso Ino, sentada al fondo, parecía estar revisando mentalmente alguna estrategia médica, sus dedos tamborileando suavemente sobre la mesa mientras fruncía el ceño, concentrada en su propia tarea. Tal vez realmente era cosa suya, una mera distracción momentánea. Tal vez el cansancio acumulado de días estaba jugando con su mente.

Pero cuando su mirada llegó a Shikamaru...

El ayudante del Hokage estaba sentado al otro lado de Kakashi. Tenía su habitual expresión de cansancio a pesar de sus interesantes intervenciones durante la reunión. Sin embargo, había algo diferente en su gesto de desinterés continuo. Sus ojos estaban fijos en algún punto concreto, como si estuviera observando algo que no terminaba de encajar en su idea de lo que debía ser una reunión de este cariz. Concretamente, sus ojos estaban fijos en el brazo de Kakashi, o más bien, en la mano de Sakura que, con una naturalidad inquietante, acariciaba el antebrazo de Kakashi.

Tsunade sintió que su atención se desvanecía de la conversación que se estaba llevando a cabo. Sus ojos volvían una y otra vez a la escena frente a ella. Sakura, aparentemente ajena a todo, trazaba pequeños círculos con sus dedos en el brazo de Kakashi, mientras él, en un gesto casi automático, acariciaba el muslo de Sakura con una suavidad que casi parecía lo más natural del mundo. Era como si los dos estuvieran en una dimensión paralela, como si hubieran olvidado completamente dónde estaban y lo que se estaba discutiendo.

—Entonces, ¿cuánto estimamos para el presupuesto del hospital? —preguntó Shikamaru, sin apartar la vista de lo que ocurría a su lado.

Sakura, sin apartar la mano del brazo de Kakashi, respondió de inmediato, sus palabras fluyendo con tanta naturalidad como sus caricias, dejando pasmada a Tsunade una vez más.

—Estamos solicitando un aumento del diez por ciento para cubrir las necesidades adicionales de personal y equipamiento. Con el crecimiento de la aldea, es fundamental que podamos atender a todos sin comprometer la calidad de los servicios.

Kakashi, mientras acariciaba el muslo de Sakura, asintió y también intervino, para sorpresa de la ex Hokage.

—Es una solicitud razonable, considerando las circunstancias. La salud de la aldea es una prioridad, y no podemos permitirnos escatimar en recursos médicos.

"¿Qué demonios está pasando?", pensó Tsunade, sintiendo un ligero dolor de cabeza formarse. "Y todo mientras cerramos el presupuesto anual de la aldea" No podía creer lo que estaba viendo y oyendo. Por una parte, eran capaces de participar activamente en la reunión, y a la vez estaban inmersos en una burbuja personal de caricias y contacto físico. "¿Realmente no se dan cuenta de lo que están haciendo?", se preguntó, reprimiendo el impulso de carraspear para llamar su atención. ¿Cómo podían mantener esa dualidad con tanta naturalidad? Era, cuanto menos, alucinante.

Volviendo a centrarse en Kakashi y Sakura, Tsunade observó con asombro cómo la mano de Kakashi seguía trazando patrones suaves en la pierna de Sakura, cada vez con más confianza. Mientras tanto, Sakura, al parecer notando finalmente algo, levantó la vista y vio la expresión de Shikamaru, siguiendo su mirada hasta su propia mano, que aún estaba acariciando a Kakashi.

El sonrojo de Sakura fue instantáneo, y en un gesto casi reflejo, retiró su mano de golpe, como si acabara de darse cuenta de lo que estaba haciendo.

Sin embargo, Kakashi, al notar la ausencia del contacto, en un movimiento infantil deslizó su brazo más cerca de la mano de Sakura que ahora descansaba en la mesa, intentando recuperar sus caricias. Era como si, inconscientemente, su cuerpo buscara el consuelo del tacto que acababa de perder.

Sakura, todavía sonrojada y tratando de ignorar el gesto, permaneció en silencio, mientras la mano de Kakashi en su muslo intensificaba suavemente sus caricias, como si quisiera compensar la falta de contacto en su brazo.

—¿Qué opinas, Kakashi? —preguntó uno de los consejeros, dirigiéndose al Hokage—. ¿Crees que deberíamos destinar más fondos a la defensa, considerando los recientes incidentes en la frontera?

Aunque Tsunade se había perdido y no sabía de dónde salía esa pregunta, Kakashi respondió con lógica, aunque su mano seguía trazando círculos en el muslo de Sakura.

—No digo que no sea prudente fortalecer nuestras defensas, pero también debemos asegurarnos de que la aldea esté bien abastecida en otros aspectos. Los incidentes en la frontera fueron menores. No hay tantas amenazas externas de las que protegernos. Creo que ahora es vital asegurar que la vida en Konoha evoluciona en otros aspectos que durante años hemos dejado a un lado.

Kakashi durante su intervención había permitido que su mano pasará del muslo de Sakura donde su piel era visible, a la parte superior en la que el short negro la cubría. Colándose ligeramente por debajo de su faldita.

Tsunade, que había estado observando todo esto, sintió cómo su paciencia se agotaba lentamente. Era increíble cómo en medio de una reunión tan crucial, esos dos estaban tan distraídos en algo tan... tan... ¿qué diablos pasaba entre ellos? No podía decidir si quería reírse o gritarles que dejaran de meterse mano.

Shizune se dio cuenta de la falta de atención de Tsunade y la sacó de su ensimismamiento llamándola suavemente.

—¿Tsunade-sama? —susurró Shizune, haciendo que Tsunade volviera a la realidad.

—¿Eh? —Tsunade parpadeó, dándose cuenta de que le habían hecho una pregunta—. Lo siento, ¿puedes repetirlo?

—Estábamos discutiendo la asignación para la infraestructura del hospital —repitió Shizune con paciencia.

—Ah, sí... claro —Tsunade carraspeó, tratando de retomar el hilo de la conversación—. Estoy de acuerdo en que debemos asegurarnos de que todos los fondos necesarios estén disponibles. No podemos permitirnos fallos en ese aspecto —su intervención vacía de contenido dejó a los demás mirándola extrañados.

Pero no la importó. Ni siquiera se dio cuenta. Estaba más centrada en entender qué pasaba entre su antigua pupila y el actual Hokage.

La dejaba perpleja cómo ambos lograban intervenir en la reunión con total claridad y precisión, como si no estuvieran enredados en ese intercambio de caricias que parecían subir de intensidad con cada momento. Kakashi aportaba comentarios calculados sobre las proyecciones de gastos, mientras que Sakura argumentaba con firmeza sobre la necesidad de priorizar los recursos en el hospital. Todo esto mientras la mano de él seguía subiendo lentamente por debajo de la falda rosa de Sakura. ¿Cómo podían concentrarse? ¿Cuánto llevaban actuando, así como que fuera tan natural? Al cabo de un rato, Kakashi volvió a mover el brazo hacia Sakura. Y esta vez, Sakura, que estaba sumida en la discusión del presupuesto, comenzó a acariciarlo nuevamente. E incluso se inclinó un poco más sobre él, para poder acariciarle con mayor comodidad.

"Esto es ridículo", pensó Tsunade, mientras su mirada se deslizaba nuevamente hacia Shikamaru, quien esta vez la miró de vuelta y dejó escapar un leve suspiro, como si hubiera decidido que era mejor simplemente dejarlo pasar.

Finalmente, la reunión llegó a su fin, y mientras los demás comenzaban a recoger sus cosas y a comentar entre ellos, Tsunade observó cómo Sakura y Kakashi se inclinaban el uno hacia el otro, continuando la conversación sobre los temas recién discutidos, pero ahora en un tono más íntimo. Las manos de Kakashi, descansando justo por encima de las rodillas de Sakura, se movían suavemente sobre su piel desnuda, trazando pequeños círculos que parecían calmar su respiración. Sakura, por su parte, se acercaba más, con una mano apoyada en el hombro de Kakashi mientras acariciaba suavemente su cuello, justo por encima de la máscara. Era como si mezclar trabajo y aquel intercambio de caricias fuera lo más natural del mundo.

Tsunade sintió cómo su paciencia llegaba al límite. No solo era una falta de profesionalismo, sino que también era confuso ver cómo dos de las personas más competentes de la aldea podían estar tan ajenos al contexto mientras mantenían un comportamiento tan íntimo. "Esto no puede continuar así", se dijo, decidiendo que era momento de intervenir.

Cuando Kakashi se dispuso a salir de la sala, Tsunade lo detuvo con un gesto firme sujetándole por el hombro. Su expresión impasible, aunque por dentro se debatía entre la irritación y la incredulidad.

—Kakashi, un momento —dijo, manteniendo su tono neutro, aunque su paciencia estaba claramente al límite.

Kakashi, ajeno a lo que se avecinaba, se giró hacia ella con su habitual expresión relajada, como si todo estuviera en orden.

—¿Sí? —preguntó claramente sin tener idea de lo que quería.

Tsunade observó cómo la puerta se cerraba tras Sakura, dejando a solas a ella y a Kakashi en la sala de reuniones. Se tomó un momento para reunir sus pensamientos, mientras Kakashi la miraba con curiosidad. La anterior Hokage cruzó los brazos sobre el pecho, adoptando una postura que denotaba autoridad, y miró directamente a Kakashi, quien sonreía bajo la máscara.

—Kakashi —empezó Tsunade, tratando de mantener un tono moderado—, ¿te das cuenta de lo que ha pasado en la reunión?

Kakashi inclinó la cabeza ligeramente, como si estuviera reflexionando sobre su respuesta.

—Hemos discutido los presupuestos anuales, se han planteado algunos desafíos para el próximo año... —respondió, con su voz despreocupada de siempre.

Tsunade cerró los ojos por un breve segundo, controlando su creciente frustración.

—No me refería a eso, Kakashi. Me refiero a lo que todos vimos durante la reunión.

Kakashi frunció el ceño levemente, claramente intentando seguir la línea de pensamiento de Tsunade.

—No estoy seguro de entender a qué te refieres —dijo, con un tono que indicaba que, para él, todo había transcurrido con normalidad.

Tsunade apretó los labios y dejó escapar un leve suspiro. Era difícil discernir si Kakashi realmente no se daba cuenta o si estaba jugando con ella.

—Lo que quiero decir es —empezó Tsunade, eligiendo cuidadosamente sus palabras—, que todos vimos cómo tu mano estaba en el muslo de Sakura. Y cómo ella acariciaba tu brazo. Todo el tiempo. Y tú moviéndote para que siguiera haciéndolo, como si fueras un... —Se detuvo un segundo, intentando encontrar la mejor manera de describirlo—. Un perro suplicando caricias.

Kakashi parpadeó, procesando las palabras de Tsunade. Durante un breve instante, pareció realmente sorprendido, como si no hubiera sido consciente de lo que había estado haciendo.

—¿Ah? —soltó, en un tono que oscilaba entre la sorpresa y la confusión—. ¿De verdad? No... no he sido consciente de eso.

Tsunade lo miró con incredulidad, tratando de descifrar si realmente estaba siendo sincero o si simplemente estaba tratando de salir del paso. La vena en su frente comenzó a marcarse ligeramente, un claro signo de que su paciencia estaba llegando al límite.

—Kakashi, sé que puedes ser despistado en algunas cosas, pero esto... —Hizo una pausa, intentando mantenerse calmada—. Esto ha sido demasiado evidente. No solo yo lo vi, sino también Shikamaru. Y si él lo notó, puedes estar seguro de que otros también lo hicieron.

Kakashi se llevó la mano a la nuca, rascándosela con una expresión que mezclaba incomodidad y un ligero rubor en sus mejillas, a pesar de estar cubierto por la máscara.

—No sé qué decir. No soy consciente de que eso haya pasado —se excusó en voz baja.

Tsunade dejó escapar un suspiro más largo, mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba contra la mesa.

—Kakashi, si tú y Sakura están en algo... —empezó, hablando más en tono de consejera que de jefa—, al menos deberían hacerlo oficial. Porque si van a estar así, tan... —dudó un segundo, buscando la palabra adecuada—, tan cariñosos en público, deben saber que la gente comenzará a hablar. Aunque tampoco es que eso justifique que estén sobándose de ese modo en mitad de una reunión.

Kakashi abrió los ojos con sorpresa y la miró fijamente, notando que detrás de las palabras de Tsunade había más preocupación que reprimenda.

—Entiendo, Tsunade —respondió con más seriedad esta vez—. Pero no es algo que hayamos planeado o siquiera... hablado. Supongo que simplemente... sucedió... nos hemos dejado llevar. No hay nada que hacer oficial entre Sakura y yo.

Tsunade asintió, sin poder evitar que una pequeña sonrisa tirara de las comisuras de sus labios. A pesar de todo, Kakashi siempre había sido alguien en quien confiaba profundamente, y su relación con Sakura, aunque inesperada en su manifestación, no era algo que desaprobara, solo le preocupaba que lo manejaran bien.

—Solo ten cuidado, ¿de acuerdo? —le aconsejó, suavizando su tono—. Porque, aunque no parezca, estas cosas pueden ser más complicadas de manejar de lo que uno espera.

Kakashi asintió, entendiendo la advertencia.

—Lo tendré en cuenta, Tsunade. Pero ya le digo que no hay nada que manejar.

Con eso, Tsunade se enderezó, dando por terminada la conversación. Sin embargo, justo antes de que Kakashi pudiera salir de la sala, ella añadió con un tono más ligero:

—Y Kakashi... tal vez deberías considerar conseguirte un cojín en vez de la pierna de Sakura la próxima vez.

Kakashi soltó una leve risa, asintiendo con una mezcla de vergüenza y buen humor, antes de hacer una leve reverencia y salir de la sala, dejándola sola para reflexionar sobre la reunión que, definitivamente, había sido más peculiar de lo esperado.

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Después de la reunión, Sakura se dirigió a su oficina para revisar algunos informes pendientes. Mientras organizaba los papeles en su escritorio, la puerta se abrió y Shizune asomó la cabeza, sonriendo con una expresión traviesa.

—¿Qué pasa, Shizune? —preguntó Sakura, levantando la vista de sus documentos.

Shizune se acercó con una sonrisa cómplice en el rostro, apoyándose ligeramente en el borde del escritorio de Sakura.

—Nada, nada... solo que me preguntaba si deberíamos empezar a reservar un rincón privado para ustedes dos en las reuniones —dijo, su tono impregnado de un humor juguetón.

Sakura frunció el ceño por un instante, confundida, pero luego recordó la escena en la reunión y sintió cómo el calor subía a sus mejillas.

—¿De qué estás hablando, Shizune? —intentó mantener la compostura, pero el rubor en su rostro la delataba.

—Oh, ya sabes... parece que entre vosotros hay más química que en mi botiquín —continuó Shizune, sin poder contener una risa ligera—. Vamos, no te pongas roja, solo estoy bromeando. Aunque, admito que fue... ¿cómo decirlo? Bastante evidente.

Sakura soltó un suspiro, llevándose una mano a la cara para tapar su rostro.

—No fue a propósito —dijo, más para convencerse a sí misma que a Shizune—. Ni siquiera me di cuenta hasta que noté la mirada de Shikamaru sobre mí. Simplemente... sucedió.

Shizune le dio un golpecito amistoso en el hombro.

—No te preocupes, Sakura. Solo me parece curioso... y un poquito adorable. Pero, por si acaso, tal vez quieras tener cuidado en la próxima reunión. No vaya a ser que empiecen a hacer apuestas sobre cuándo te vas a sentar en su regazo.

Sakura dejó escapar una risa a pesar de sí misma y negó con la cabeza.

—Shizune, eres terrible.

—Lo sé —respondió Shizune, guiñándole un ojo antes de salir de la oficina con una risa suave, dejando a Sakura con una mezcla de vergüenza y diversión.

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Kakashi y Sakura estaban acurrucados en el sofá, él con un brazo alrededor de sus hombros, ella con la cabeza apoyada en su pecho. La película que habían puesto como excusa para estar juntos se reproducía en la pantalla, pero ninguno de los dos estaba realmente prestando atención a lo que pasaba en ella.

—¿Qué piensas de lo que dijo Tsunade? —murmuró Sakura, sin apartar la vista del televisor, aunque su mente estaba muy lejos de la trama.

Kakashi suspiró, pasando los dedos distraídamente por el cabello de Sakura.

—Creo que tiene razón, hemos sido un poco... descuidados. —Su tono era relajado, pero había un toque de preocupación en su voz.

Sakura asintió lentamente, acomodándose más cerca de él.

—Shikamaru también nos vio, y ya sabes cómo es... no se le escapa nada. —Sus palabras tenían un toque de resignación.

Kakashi sonrió, aunque su mirada se mantenía seria.

—Sí, eso lo hace aún más complicado. No estamos listos para que todo el mundo lo sepa, ¿verdad?

Sakura alzó la vista hacia él, buscando la mirada de Kakashi.

—Me gusta lo que tenemos... quiero que sea algo nuestro por ahora. —Apretó suavemente la mano que tenía sobre el pecho de Kakashi.

Kakashi asintió, bajando la cabeza para apoyar la frente contra la de ella.

—Sabes... ni siquiera soy consciente de lo que hago. —Su voz era suave, pero había una ligera risa en ella—. Es como si me transportaras a nuestro propio mundo, sin darme cuenta de que otros pueden vernos.

Sakura rio levemente.

—Tienes razón, tendremos que ser más cuidadosos... —Hizo una pausa antes de agregar—. Debemos ser más conscientes de que no estamos solos.

—Intentaré guardar las formas cuando estemos en público —Kakashi apretó su abrazo, asintiendo en silencio —. Pero no puedo prometerte nada más —añadió riendo.

Sakura sonrió levemente y cerró los ojos, disfrutando de estos momentos de tranquilidad.

—Eso será suficiente —aceptó tumbándose en el sofá y apoyando la cabeza sobre las piernas de él.

Kakashi acarició su espalda en silencio mientras dejaban que la película siguiera su curso.

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NdA: Mañana publico otro. Prometido.

Una pregunta, ¿soléis leer todas las historias de un mismo autor? Estoy pensando en abrir otro 'libro', también KakaSaku, como todo mi perfil.

Sería una colección de capítulos que no quiero mezclar con estos porque se desarrollarían todas en un mismo universo con continuidad, al estilo 'primeras veces', pero un una historia más compleja y creo que sería un poco caos que estuvieran salpicados entre los drabbles.

¿Qué pensáis? Lo leeríais igual o no habéis salido de los drabbles al resto de mis historias? Sé que muchas sí, porque veo comentarios en todas partes, pero tengo curiosidad si es habitual y soléis visitar los perfiles para leer todas las historias de un autor que os gusta.

Besis de papel.