Louis se dirigía a la habitación de Clementine con una charola con dos platos de comida sobre ella, le llevaba de cenar a la chica. Hace cinco días había despertado y aunque todos sabían que iba a ser difícil, la realidad es que las cosas habían resultado peor de lo que esperaban. El mismo día que despertó, enmedio de la noche ella se levantó en un grito de dolor, tanto AJ como él reaccionaron de inmediato preguntando que pasaba, pero ella solo se quejaba tomando su pierna, Louis llegó a imaginar que la había golpeado mientras dormía, AJ no cejó y fue por Ruby, al llegar ella ayudó a Clem a relajarse, le explicó que tenía que respirar imaginando que su dolor se calmaba. Una vez todo bajo control, les dijo que se trataba del dolor del miembro fantasma, es como si su cerebro no entendiera que su pierna ya no estaba ahí y mandaba reacciones para sentirla una vez más. Desde ahí, Clementine había tenido momentos buenos y malos, siendo estos últimos los que abundaban, su pierna solía dolerle mucho, sobre todo por las tardes y las noches y parecía empeorar conforme al paso de los días, Louis prácticamente se había mudado de manera definitiva a su habitación, y en los momentos de dolor de Clem, solia sentarse con las piernas cruzadas sobre la cama y sentarla a ella en su regazo para darle consuelo durante sus ratos de dolor y lograr que el llanto se calmara, cualquiera pensaría que la situación estaba siendo agotadora, pero él estaba dispuesto a seguir al lado de su novia sin importar nada. También estaba el tema de Clementine a adaptarse a tener solo una pierna, estaba siendo muy difícil y frustrante para ella, y constantemente mostraba su preocupación por cómo movilizarse por sí misma, y él no sabía qué responder; estaba siendo un verdadero reto, pero podrían con ello. El chico llegó a la habitación y se paró frente a la puerta para acomodar la charola y abrir la puerta, al entrar se asomó a ver a su novia, estaba acostada boca arriba viendo la litera sobre ella.
— Buenas tardes, mi querida Clementine — la saludó sonriendo y dejando la charola en la cajonera a un lado de la cama, ella levantó su cabeza.
— Ah… Por fin llegaste — dijo ella suspirando aliviada.
— No pensé que me extrañaras tanto — dijo él sonriendo de lado, se acercó y la ayudó a incorporarse.
— Creo que eso es obvio — le respondió ella sonriendo, Louis sintió esa corriente eléctrica en su espalda — aunque igual estoy bastante aburrida, en estos días solo los he visto a Ruby, AJ y a ti — ella se acomodó para recargar su espalda en la pared y Louis le entregó su tazón de comida.
— ¿Violet no ha venido a visitarte? — preguntó él intrigado.
— No — respondió Clem empezando a mover su estofado con la cuchara — en el barco pasaron cosas — continuó mirándolo de reojo.
— ¿Quieres hablar de ello? — Louis se sentó en la cama con su tazón de comida en las manos, ella suspiró.
— Ella estaba enojada porque te salvé a ti y no a ella — Clem miró su tazón con tristeza — al parecer para ella eso quiere decir nuestra amistad no significa nada para mí — frunció el ceño — y tan molesta estaba qué no quería ni siquiera que intentaramos escapar, cuando intenté abrir la puerta, ella me golpeó y tuve que contenerla — dijo rodando los ojos enojada.
— Ah, ahora entiendo lo que Minerva y yo vimos después de discutir — dijo Louis recordando a Clem sometiendo a Violet por el cuello.
— Sabes que si yo hubiera podido, los habría salvado a ambos ¿verdad? — le preguntó Clem expectante, Louis le sonrió de manera comprensiva y acarició su mejilla.
— Claro que lo sé, así es como eres tú — le dijo tratando de calmarla, se sintió un poco enojado con Violet, sabía que tenía un carácter complicado, pero a veces podía ser muy terca en ciertas situaciones, y Louis estaba seguro que si Clem hubiese escogido salvar a Violet en vez de él, nunca se habría sentido enojado o traicionado, al contrario, ver que había llegado a rescatarlo lo habría alegrado, eso demostraba que le importa ¿no?
— Me gustaría saber porqué se enojó tanto — dijo Clementine tomando una cucharada de estofado — se veía bastante herida, y cuando le expliqué las cosas, fue peor — dijo dando el primer bocado, Louis desvió la mirada ¿Cómo decirle que el enojo de Violet se debía a que tenía por sentimientos por ella? A él no le correspondía decir eso.
— Trataré de hablar con ella — le dijo Louis — aunque no te prometo nada, desde que volvimos no me habla — encogió los hombros y dio un bocado a su comida.
— ¿Y eso porque? — preguntó Clem frunciendo el ceño.
— Por Tenn — dijo Louis y ambos bajaron la mirada tristes — está convencida que no hice lo necesario para salvarlo, y aunque AJ también le explicó todo, parece no querer aceptar que Minnie fue la causante de todo ese caos — notó como Clem miró su pierna — pero veré que puedo hacer, tu no te preocupes por eso ¿está bien? — le dijo inclinándose hacia ella y sonriéndole, ella también le sonrió.
— Y cuéntame ¿Alguna novedad? — preguntó ella tomando una cucharada de su tazón. El mismo día que despertó, Louis la puso al corriente de todo, y no fue sorpresa para él que los días siguientes ella le preguntara sobre cómo iban las cosas, su instinto de líder no desaparecía por nada, y aunque él trataba de contarle lo mas que podía, también actuaba como un filtro y no le contaba las situaciones graves para evitar preocuparla.
— ¿Novedad? — Louis lo pensó un poco — ah sí — soltó su cuchara y levantó su dedo índice — me clavé una astilla en este dedo — Clementine sonrió.
— Vaya tragedia — le respondió en una risita.
— ¿Verdad? — el chico volvió a tomar su cuchara para volver a comer — mi satisfacción es que murió en el cumplimiento de su deber, ah y por cierto ¿sentiste algún sabor distinto en el estofado el día de hoy? — preguntó sonriendo una vez más, Clem miró su plato temerosa.
— Honestamente… — empezó a decir dudosa, Louis soltó una risita.
— Bueno, el estofado del día de hoy es de ciervo, Aasim y yo conseguimos una presa grande — dijo Louis orgulloso — y Ruby hoy tuvo su primera cosecha de hongos.
— Oh, vaya — Clem miró su plato — eso es grandioso — después arqueó una ceja mirándolo — ¿y qué va a pasar con el resto de la carne de ciervo?
— Esa es la mala noticia, creo que comeremos este estofado toda la semana — respondió un poco decepcionado, Clem soltó una risita, Louis sonrió al verla, era bueno verla así después de los días tan difíciles que había tenido y los que vendrían también, siguieron comiendo en silencio, Louis pudo notar que Clem veía ocasionalmente a la ventana. Una vez que terminaron, ella le entregó el tazón.
— Gracias, no estuvo mal — dijo ella sonriendo.
— Harás al chef Omar muy feliz, puso el alma y corazón en este platillo — le guiñó el ojo y acomodó los tazones en la charola.
— Lou… — lo llamó Clementine, él volteó a mirarla — ¿hay alguna forma de que me lleves afuera? — preguntó tímidamente — de verdad estoy harta de estar encerrada.
— Por supuesto — dijo tomando las solapas de su abrigo — puedo llevarte en mis brazos como el príncipe encantador que soy — continuó guiñandole un ojo y chasqueando su lengua.
— No bromees — le pidió ella sonriendo.
— Oye ¿quién crees que te ha traído hasta aquí las dos veces que has estado inconsciente? — Louis se acercó a la cama otra vez cruzando los brazos.
— No es verdad — dijo Clem arqueando una ceja y mirándolo con desconfianza.
— Bueno, suerte con que el debilucho de Aasim te lleve — dijo sonriendo dirigiéndose a la cajonera para tomar la charola — au revoir — se despidió en francés para causar más teatralidad.
— Está bien, está bien, te creo — dijo Clem apresurada, el soltó una risita y volvió a ponerse frente a la cama.
— Muy bien, cuando la princesa lo disponga, su transporte la espera — dijo haciendo una reverencia, Clem rodó los ojos sonriendo con simpatía, se acomodó en la orilla de la cama y Louis se inclinó para pasar su mano izquierda por su cintura y la derecha debajo de sus rodillas — ¿Lista? — preguntó antes de levantarla, ella asintió con un rubor en sus mejillas, la levantó y ella instintivamente rodeó su cuello con las manos — tranquila, te tengo.
— Debo estar muy pesada — dijo mirando abajo.
— Para nada, liviana como una pluma — dijo Louis subiendo y bajando sus brazos provocando que Clem se aferrara a él — bien ¿a donde quieres que te lleve?.
— Al salón de música — le dijo ella sonriendo, Louis la miró sorprendido y después sonrió, definitivamente sería agradable ir allá después de tantos días.
— Como ordene su majestad — dijo sonriendo y empezando a caminar, salieron al pasillo de los dormitorios y posteriormente al patio.
— ¡Louis! — escucharon el grito de Ruby a sus espaldas.
— Oops… — dijo él preocupado — pensé que estaría en el invernadero.
— ¿Qué carajo estás haciendo? — preguntó la pelirroja enojada, Louis giró para verla — ¡Clem aún no se ha recuperado por completo!
— No es su culpa, Ruby — explicó Clem — yo le pedí que me sacara de la habitación.
— Pero tu pierna, Clem — Ruby cruzó los brazos preocupada — me preocupa que te ataque uno de tus dolores.
— Solo serán unos minutos, por favor, Ruby — rogó la chica, la pelirroja suspiró.
— Está bien, unos minutos y de vuelta a la cama ¿entendido? — ambos asintieron — van a volverme loca en este lugar — se quejó mientras se alejaba. Louis y Clementine se sonrieron, los habían atrapado con las manos en la masa, Louis siguió caminando al edificio administrativo.
— Solo abre la puerta, Clem — le pidió una vez que hubieran llegado, la chica obedeció y se inclinó para girar la perilla, Louis acabó de abrir con su pie, recorrieron el pasillo hasta el salón de música y al entrar vieron que no había nada de las cosas que usaron para la fiesta antes de la incursión, Clem miró a Louis — supongo que fue Ruby — dijo él encogiendo los hombros, entró y se dirigió al taburete frente al piano, puso a Clementine con cuidado — espera aquí, iré por la silla de la oficina — le dijo con gesto preocupado.
— No, Louis, no es necesario.
— Pero tu pierna…
— Estoy bien, no te preocupes — le respondió ella sonriendo, él frunció el ceño y empezó a mirar a su alrededor, encontró un banco, fue por él y uno de los almohadones del sofá, los puso frente a la joven y ella sonriendo acomodó su pierna encima — gracias, aunque no era necesario — volvió a decir.
— Hey, no hay modo de que estés incómoda, no en mi guardia — le dijo sentándose a su lado, tomó aire y miró el lugar, era agradable volver a su refugio y más agradable aún que fuera al lado de Clem, habían sido días difíciles y llenos de incertidumbre, pero al fin parecían tener un respiro, pasó su brazo alrededor de los hombros de la joven, ella se recargó en su hombro, al parecer era algo que ambos necesitaban — me alegro mucho que estés aquí, Clem, vaya susto que me diste — dijo después de un momento, ya se lo había dicho, pero no quería que ella lo olvidara.
— Lamento haberte preocupado y… — se quitó de su hombro — gracias por traerme hasta aquí — continuó mirándolo.
— Hey, cuando quieras — respondió él encogiéndose de hombros mientras le sonreía.
— No, me refiero a traerme aquí, a la escuela — Clem frunció el ceño — sé lo lejos que está el granero, no debió ser fácil — la chica lo miró un tanto preocupada ¿cómo le decía que estaba tan angustiado que el cansancio ni siquiera pasó por su mente? ¿Que estaba tan desesperado de que ella sobreviviera que su estado físico pasó a segundo plano? Podía recordar muy bien lo pesadas que sus piernas se sentían y como el ardor de sus pulmones se intensificaba en cada respiración, pero también recordaba con exactitud la angustia y la impotencia por haberla dejado atrás y el miedo al verla tan débil, y era algo que rogaba no vivir otra vez.
— No pienses en eso, estas aquí, sana y salva y es lo que importa — le dijo no queriendo ahondar en el asunto — ahora, para el primer número de la noche — dejó de abrazarla para poner ambas manos en el piano.
Oh, my darling, oh, my darling
Oh, my darling Clementine
You got lose and gone forever
Dreadful sorry, Clementine
Empezó a cantar la misma canción que cuando se conocieron, siempre con una sonrisa en su rostro, ella también lo miraba sonriendo mientras disfrutaba el momento.
Light she was and like a fairy
And her shoes were number nine
Herring boxes without the topses
Sandals were for Clementine
Esta vez la pequeña risa fue de parte de Clem, él sonrió mirándola complacido.
— Amo esa canción — le dijo ella sonriendo — solo faltan un par de waffles con miel.
— Quien sabe, tal vez algún día consigamos esos waffles — le respondió Louis sonriendo de lado.
Clementine apoyó sus manos en el taburete y levantó su cabeza hacia la parte superior de la ventana, suspiró con pesadez, Louis la miró y notó su mirada bastante apagada, sabía que realmente no podía hacerse la idea de lo que le pasaba a la chica, pero estaba dispuesto a ayudarla en todo lo que pudiera y hasta más, ella se quedó mirando la ventana un rato, al ser más grande que la de su habitación le permitía ver un poco más el paisaje.
— ¿Clem? — la llamó casi en un susurro.
— Gracias por sacarme de la habitación — dijo ella sin mirarlo — me sentía tan atrapada ahí.
— Si, lo sé — Louis pasó su mano por su espalda tratando de reconfortarla.
— Si te soy honesta, me siento muy perdida ahora — continuó sin dejar de mirar la ventana — solo puedo pensar en las cosas que no puedo hacer o en las personas que no puedo ayudar — una lágrima escapó de su ojo pero ella no la limpió — lo único que me tranquiliza es que AJ está a salvo.
— Clem, tu y AJ están a salvo ahora, se que somos solo un montón de chicos, pero creo que nos defendemos bastante bien — le dijo con una sonrisa — y con todo lo que nos has enseñado, vamos a mantenerlos seguros, ya veras — volvió a abrazarla y ella lo miró sonriendo.
— Pero… — miró al suelo — no puedo hacer nada, Lou ¿se supone que debo quedarme en cama todo el tiempo? — Louis iba a hablar, pero Clem lo impidió — si, agradezco que me cargues y me saques de la habitación — dijo con un rubor en sus mejillas que Louis admitió para sus adentros qué era adorable — pero no es algo que podamos hacer todo el tiempo, tu tienes que cuidar al resto de los chicos y no puedes estar perdiendo tu tiempo conmigo — las lágrimas empezaron a salir, y su voz se quebró, empezó a llorar una vez más, Louis sintió su corazón quebrarse como en cada ocasión que la veía asi.
— Clementine, escúchame — ella dejó de llorar para mirarlo — se que ahora todo se ve bastante mal, pero no te voy a dejar sola — le dijo inclinándose para mirarla, ella limpió sus lagrimas — se que debo vigilar que las tareas se hagan, tal como Marlon, Violet y tu lo hacían, pero los chicos saben que las tardes son solo para ti — le dijo sonriendo causándole un rubor en sus mejillas — y se que no puedo cargarte todo el tiempo, aunque en lo personal no me molestaría — le guiñó un ojo sonriendo de manera boba haciendo que Clem soltara una risita — pero necesito tiempo para encontrar una forma de que te muevas por ti sola ¿si? Dame unos días y haré que su majestad tenga su transporte — sostuvo la solapa de su abrigo con su mano libre — mientras tanto, no digas esas cosas ¿está bien? Yo no estoy perdiendo el tiempo contigo, sabes que disfruto mucho estar a tu lado — le dijo tomando su mano y sintiendo sus mejillas arder — y estoy muy feliz de que sigas aquí, conmigo — la jaló un poco más hacia él y Clem soltó una risita.
— Gracias — le dijo ella limpiando los últimos rastros de lágrimas que le quedaban.
— No hay nada que agradecer — le dio un beso en la frente, era extraño lo natural que se sentía — ahora ¿qué te parece si toco para ti la canción que compuse para mi fruta favorita? — volvió a bromear haciéndola reír.
— Adelante, escuchemos la canción de la fruta — le respondió ella también bromeando, Louis se sintió complacido, empezó a tocar su canción una vez más, Clementine se mantenía en silencio escuchando, él sonreía mientras tocaba, era un lindo momento entre ellos, todo parecía ir bastante bien hasta que Clem frunció el ceño antes de gritar — ¡Ahg! ¡Espera, espera! — de pronto se quejó Clementine tomando su muñón, el chico se levantó de un salto.
— Tranquila, no te preocupes — dijo Louis, aunque él sentía que estaba entrando en pánico — vamos de vuelta a la habitación — la tomó en sus brazos.
— ¡Ahg! ¡Espera, duele mucho! — se quejó ella apretando más sus ojos de donde empezaban a salir lágrimas.
— Perdón, perdón — se disculpó Louis saliendo del salón de música y después salió del edificio administrativo — ¡Ruby! — llamó a la pelirroja una vez en el patio mientras sentía como las uñas de Clementine se clavaban en su cuello debido al dolor.
— ¡Ah, se los dije! — los regañó la chica mientras avanzaba a los dormitorios — ¡llévala pronto a su cama! — abrió la puerta dejándolo pasar, Clem enterró su cara en el cuello de Louis, llegaron al cuarto de la chica y él la colocó en la cama, ella volvió a tomar el muñón mientras se retorcía del dolor — tranquila, Clem, sabes que debes respirar — dijo Ruby sentándose en la orilla de la cama.
— No, el dolor es más intenso hoy — dijo Clementine, Louis vio como el sudor caía de su frente, se sentó a su lado para tomar su mano.
— De acuerdo, revisaré tu muñón ¿está bien? — dijo Ruby empezando a quitar el vendaje, casi cualquier contacto hacía que Clementine se quejara.
— Se que duele, Clem — le dijo Louis limpiando el sudor de su frente, ella había empezado a llorar de dolor y él podía sentir como apretaba su mano con fuerza.
— Todo parece bien — dijo Ruby viendo la herida ya cerrada, volvió a vendar el muñón ocasionando que Clem apretara los dientes, una vez que acabó, empezó a hacer un masaje — tal vez esto ayude — Ruby masajeaba con suavidad el muñón haciendo presión en ciertos puntos, después de unos minutos, Clem empezó a calmarse, jadeó un poco antes de normalizar su respiración — ¿te sientes mejor? — preguntó la pelirroja dudosa, Clem solo asintió — mujer, que susto nos diste — le reclamó Ruby una vez que todo estuviera tranquilo.
— Lo siento… — les dijo ella cerrando sus ojos más aliviada.
— No pasa nada, afortunadamente no fue por tu pequeña aventura al salón de música — Ruby suspiró — necesitarás hacer masajes a tu pierna de vez en cuando, eso aliviará el dolor fantasma y hará que sea menos frecuente.
— ¿Se puede hacer todos los días? — preguntó Louis aun tomando la mano de Clem.
— Si, si ella lo tolera — dijo Ruby cruzando los brazos — busque en los libros de la señorita Martin, no hay mucha información pero se recomienda un masaje para estimular los músculos — Louis asintió.
— Gracias, Ruby — dijo Clem, en ese momento se escuchó que tocaron la puerta, todos voltearon y era Willy.
— Louis… — dijo un poco temeroso — ¿Dice Aasim si puede hablar contigo en la oficina? — Louis volteó a ver la puerta enojado.
— Ahora no, Willy — respondió con el ceño fruncido.
— Es que es importante… — volvió a decir algo tímido.
— Dije que ahora no — volvió a decir él, Clementine se empezó a incorporar, Louis la ayudó a sentarse.
— Ve, Lou, estaré bien — le dijo ella ya mas tranquila.
— Pero… — Louis la miró desconfiado, Clem arqueó una ceja.
— No te preocupes, ya pasó, y aquí está Ruby — le dijo Clem tomando su muñón, él suspiró resignado.
— Está bien, no tardo — le dio un beso en la frente antes de levantarse — vamos — le dijo al niño antes de empezar a caminar a su lado. Fue de regreso al edificio administrativo e iba con el ceño muy fruncido, Aasim no podía ser más inoportuno, subió de dos en dos los escalones para llegar rápido a la oficina, Willy se mantuvo todo el tiempo a su lado, abrió la puerta y Aasim estaba parado frente al escritorio — creo recordar que les dije que las tardes las ocuparía en el cuidado de Clementine — dijo enojado caminando a la silla del escritorio, Willy se paró junto a Aasim.
— Lo sé — respondió Aasim de manera altanera — pero esto no podía esperar más, llevo días esperando poder decírtelo — Louis se sentó en la silla y lo vio fastidiado.
— Ajá ¿de qué se trata? — preguntó el chico aún con el ceño fruncido, Willy dio un paso al frente.
— Esta es la nueva área de caza ¿no? — dijo señalando el nuevo mapa en el escritorio — bueno, más o menos a una milla de aquí encontramos un… ¿cómo dijiste que se llamaba?
— Dispensario — dijo Aasim.
— ¿Un qué? — preguntó Louis confundido y molesto.
— Un dispensario, aquí el amigo Aasim dice que en esos lugares solían dar atención médica gratis a la gente — señaló Willy sonriendo.
— Ajá ¿y qué? — preguntó Louis impaciente.
— Willy y yo fuimos a explorarlo, por supuesto — dijo Aasim cruzando los brazos y sonriendo, Louis se levantó de golpe.
— ¿Cuándo carajo hicieron eso? — preguntó enojado.
— Hace casi una semana — respondió Willy sonriendo, Louis suspiró.
— Bien, ya entiendo — dijo sobando el tabique de su nariz — ¿podrían ir al grano? — exigió impaciente, solo estaba pensando en Clementine.
— Trajimos algunos suministros que Ruby necesitaba, ya sabes, medicinas, vendas, material de curación… — dijo Aasim de manera despreocupada — y encontramos algo que a cierta persona le va a servir — se dirigió al armario de la oficina y abrió la puerta, de ahí sacó un par de muletas, Louis las miró sorprendido.
— No puedo creerlo — dijo empezando a sonreír y caminando hacia Aasim — es lo que Clem necesita — dijo tomándolas en sus manos, eran de madera, se veían un poco viejas, pero funcionales.
— Quería hablar contigo desde que las encontramos, pero fue justo el día que Clementine despertó, y a partir de ahí no escuchas a nadie, viejo — le dijo Aasim en tono burlón, Louis lo miró un poco avergonzado.
— Aasim las probó y tuvimos que ajustar algunos tornillos — dijo Willy tomando una muleta y apoyándose en ella — nos aseguramos que Clem las pueda usar sin peligro.
— Tengo un moretón en el trasero, me debes una — dijo Aasim sonriendo y cruzando los brazos, Louis les sonrió a ambos.
— Gracias, chicos, Clem va a estar feliz — Louis miró las muletas una vez más, Clementine podría moverse y seguro eso la animaría bastante, y se alegraba mucho que Aasim y Willy tomaran eso en cuenta al ir en su expedición, aún quedaba el asunto de que habían salido sin avisar, pero es algo que arreglaría después. Todo iba mejorando poco a poco.
