Todo parecía haber acabado bien. Volvieron a ser los de siempre, con el añadido de que estaban muchísimo más unidos, casi pegados constantemente. Los del equipo curiosearon pero no le dieron mayor importancia pero por supuesto no pasó desapercibido para un Asahi acostumbrado a que él siempre fuese el foco de atención del líbero.

—¡Asahi-san buen remate! —Nishinoya fue hasta él y le dio un toque en la espalda.

—Gracias.

—¡Todavía no hemos acabado! —les recordó Daichi al ver que Kageyama y Hinata empezaban a ir a la suya y otros se distraían.

Esa noche cuando el entrenamiento terminó y Asahi salió, observó a Nishinoya a unos metros mirando las estrellas. Pero ahora tenía otra expresión. Se alegraba de que pudiese volver a ser él mismo. Era reconfortante y a la vez le hacía sentirse bien. Solo dolía un poco el saber que ahora él ya no sería su centro. Ahora otro "peleaba" por serlo.

Unas voces le hicieron volver de sus pensamientos.

—¡Te dije que saltases más alto!

—¡El balón iba desviado! —le recriminó Hinata a un Kageyama que le regañaba.

—¡Iba perfecto!

—¿Otra vez peleando? —Asahi les sonrió.

—¡Asahi! —habló Hinata —¡¿A qué tengo razón?! ¡Esa última colocación era malísima!

Tanaka salió y cruzaron miradas mientras los de primero seguían con su pelea tomando distancia.

—Yo ya me voy —comentó Tanaka alzando la mano.

—Tanaka —le llamó Asahi.

—¿Hm?

—No tienes porque estar tenso conmigo —se atrevió a decir habiéndose dado cuenta que aunque tratase de disimularlo para Tanaka estaba siendo difícil lidiar con él y podía entender el porqué.

—¡No estoy tenso! —contestó rápido.

—¡Heyy! —cuando Nishinoya se fue hacía ellos la situación para Tanaka resultó aún peor.

Sí, se tensaba con Asahi ¿Y quién podría recriminarselo? No podía evitar verle en ocasiones como un gran rival y sentirse celoso. Pero tenía que hacer de tripas corazón y aguantar el porte, por el equipo, por el buen ambiente de todos los compañeros y porque no quería estropear lo bien que se llevaba con Nishinoya.

—Yo ya me iba —anunció rápidamente echando a correr.

—¿Qué ha pasado? —inquirió el libero.

—Parece que tenía prisa —dijo Asahi empezando a caminar.

Asahi y Nishinoya por primera vez después de días volvieron a irse hacía sus casas juntos. Los anteriores había ido Nishinoya siempre acompañado de Tanaka y Asahi al final se iba con Daichi y Sugawara.

—¡Hacía días que no paseábamos juntos!

—Es verdad —Asahi se giró hacía el líbero quien estaba sonriente y de buen humor, nada que ver con el último día que compartieron —Me alegro de que vuelvas a tener esa energía tuya.

—¡Por supuesto! ¡No puedo estar decaído! ¡La deidad protectora del Karasuno siempre a tope!

—Hablar con él funcionó —lo dio por hecho al ver el evidente cambio en sus actitudes.

—Haha Tanaka puede llegar a ser muy cabezón.

—¿Quieres un helado? —A Nishinoya se le iluminaron los ojos—. Han abierto una nueva tienda. Podemos ir a ver si hay algún sabor nuevo.

—¡No hace falta ni que me lo preguntes! ¡Allá vamos!

Estuvieron conversando animadamente hasta llegar a la tienda en la que compraron los helados.

—¿Cuál es el tuyo? —preguntó Asahi fijándose en lo multicolor que era.

—Adivina.

Lo inspeccionó atentamente fijándose en el arcoiris de colores que tenía. Celeste, lila, rosa, junto con pequeñas bolitas también multicolor.

—Ese es nuevo.

—Pruébalo —Nishinoya se lo acercó y Asahi algo avergonzado se lo pensó —. ¡Dale un buen mordisco, no seas tímido!

Después de varios segundos se decidió y dejó que su boca se impregnase del sabor.

—Menuda mezcla.

El líbero sin avisar dio un bocado al de su compañero logrando que el mayor volviese a avergonzarse por el atrevimiento.

—¡Hahaha! ¡Asahi-san qué cara! ¡Ya lo tengo! El que adivine, el próximo día invita.

Asahi bufó arrepintiéndose de haber comprado un sabor tan habitual.

—Vale…

—¡Banana! ¡Hahaha!

—Sí.

—¡Geniaaal! Te toca —al ver que no se decidía Nishinoya insistió —¿Necesitas más?

—¡No, no! —negó abochornado. Sin pretenderlo habían compartido helado y no pudo evitar verlo de un modo más íntimo aunque para Nishinoya fuese un juego —¿Algodón de azúcar?

Nishinoya sonrió de medio lado.

—¡Casi! Jiji

—¿Te gusta?

—No está mal. Lo he cogido por el nombre "Unicornio". El papel ponía que era de chicle, nube y frambuesa.

Asahi pensó que era muy característico de Nishinoya atreverse a probar cosas nuevas y extrañas. Siempre valiente, le gustaba innovar. En cambio él más tradicional, prefería ir a lo que ya conocía.

—El mío ponía "Estrella".

El líbero ensancho su sonrisa al máximo.

—¡Asahi! ¡Ese es perfecto para ti! ¡El próximo día quiero dos de ese!

El mayor sintió un cálido bienestar en todo el cuerpo. Mentiría si dijese que no disfrutaba al máximo esos pequeños y placenteros momentos con Nishinoya. Lograba despertarle el ánimo y recargarle energía al 100% tan solo con una de sus sonrisas. Había añorado pasar más tiempo con él.

—Los que quieras.

Terminaron de comerse los helados y volvieron. Nishinoya se despidió de Asahi y volvió a su casa. Cuando ya se había duchado y cenado y estuvo en su habitación tranquilo inspeccionó su móvil dándose cuenta que tenía un mensaje de Tanaka.

21:05 "¿Estás por ahí?"

Nishinoya enseguida escribió contestándole.

21:47 "He llegado hace unos minutos."

Tanaka casi al segundo de escuchar el sonidito procedente de su teléfono fue a leer el mensaje. Estaba preocupado. Pero más que preocupado, con ansiedad por saber que Nishinoya seguramente se habría ido con Asahi.

¿De qué habrían estado hablando? ¿Habría pasado algo? ¿Algo cómo qué? No podía evitar pensar en mil y una hipótesis e historias que se iba creando su cabeza no dejándole descansar.

¿Qué iba a decirle? ¿Que le comían los celos porque él y un compañero del equipo se iban juntos a casa? Pensaría que estaba demente.

Nishinoya al ver que lo había leído pero no contestado, volvió a enviarle otro mensaje.

21:48 "Lo siento, tenía el móvil en silencio."

Esta vez Tanaka le contestó.

21:48 "Solo quería saber si habías llegado bien a casa."

21:48 "Sí, ¡Aquí el mejor líbero en plena forma!"

Tanaka sonrío para poco después suspirar. Definitivamente se estaba volviendo loco. Un simple mensaje le hacía derretirse.

21:48 "Ojalá pudiese pasar otra noche contigo."

Lo escribió casi por puro instinto, era la pura verdad, lo que más deseaba en ese momento.

De golpe Nishinoya recordó la noche tormentosa que compartió con Tanaka. Calmada y sin sobresaltos después de todo, quitando algún contratiempo con Saeko por el ruido. Tanaka sin querer entrar en razón le cedió su cama y él durmió en un futón en el suelo. Sin duda una noche para recordar que quedaría en su memoria.

21:49 "Estuvo bien."

Tanaka dejó su móvil a un lado y se tiró de espaldas encima de su cama.

Maldita sea.

No iba a menos. Iba a más. Se había prometido a si mismo contenerse, controlarse, no forzar las cosas, pero había días que se le hacía demasiado. Quería estar con Nishinoya. La de veces que se había imaginado siendo su novio, eran incontables.

· · ·

—Lo siento —se disculpó de inmediato Tanaka después de haber terminado chocando con Asahi cuando ambos fueron a rematar —No miré donde debía mirar.

—¡Es mi culpa! —dijo Asahi nervioso—Yo tampoco me dí cuenta.

Ambos habían ido a por el balón como un león va hacía su presa. Todos se preocuparon y acercaron a los chicos para ayudarlos a levantarse.

—¿Estáis bien? —preguntó Daichi.

Asahi asintió y le tendió la mano a Tanaka que seguía en el suelo.

—Estoy bien —agarró la mano de Asahi y se levantó mirando seguidamente y sin poderlo evitar al líbero del Karasuno.

¿Estaba perdiendo la concentración? Seguramente sí y encima parecía un animal compitiendo por los remates con Asahi. Aquello no era una rivalidad en el juego, eran compañeros. No había porque rivalizar, pero no es como si lo hiciese a propósito. Podía asegurar que muchas veces su cuerpo se movía por si solo, instintivamente.

—Podéis descansar —anunció Daichi a los dos chicos que se acababan de caer.

—Pero...—Tanaka quiso replicar pero al ver la cara seria de su capitán calló.

Se sentaron en el banquillo mientras los demás reanudaban el entrenamiento. Tanaka cogió una botella y empezó a beber sintiéndose lo peor. Asahi por su parte con una toalla se secaba el sudor.

Sugawara les animó.

—¡Esas caras! ¡Solo ha sido un susto! ¡Es normal que de vez en cuando pasen estas cosas!

Tras varios minutos en un silencio algo incómodo en los que simplemente se limitaron a observar como los demás entrenaban, Asahi lo cortó.

—Hiciste bien en ir a por el remate. No te tortures —murmuró pensando en que Tanaka estaría lidiando con cierto remordimiento.

—¡Eso me pasa por tener otras cosas en la cabeza! —soltó ofuscado.

—Sugawara tiene razón, solo ha sido un susto.

—¡Soy tan idiota! —escondió su cara entre sus manos —. Estoy celoso...—se quebró y su voz lo delató —. Jodidamente celoso — Asahi abrió los ojos sorprendido —. Celoso de ti y de lo bien que os lleváis. No paro de darle vueltas —levantó la mirada y volvió a mirar a Nishinoya desde su posición —Te gusta —afirmó.

No, no era una pregunta, era una afirmación. Lo suficientemente contundente como para hacer que sus puños ahora apretados temblasen esperando algún tipo de contestación.

Asahi que le estaba mirando chocado, desvió también su vista hacía el líbero.

—Es un chico con el que es muy fácil encariñarse —como si estuviese eligiendo las palabras correctas habló despacio —. Posiblemente me guste… —acabó diciendo y Tanaka simplemente cerró los ojos por un momento.

Nunca se había puesto a analizarlo o a ponerle un nombre a lo que tenía con Nishinoya pero no era algo nuevo que él se sentía tremendamente bien a su lado y que con la intromisión de Tanaka se había sentido no solo desplazado y extraño, sino invadido.

—Lo suponía —después de un breve silencio añadió—. No puedo dejar que te lo quedes —dijo a regañadientes como si necesitase a toda costa poner una barrera entre Nishinoya y cualquiera que se atreviese a acercarsele —Perdóname Asahi —se levantó y se fue hacía los vestuarios solo.

¿Tan evidente era? Como mínimo para Tanaka para que pudiese afirmarlo. ¿Para Nishinoya sería parecido? Se cuestionó un Asahi pensando en lo que le había dicho Tanaka. Sinceramente no quería entorpecer el buen rollo que tenía con Nishinoya hablándole de algo más cuando ni él mismo había hecho introspección sobre ello. Simplemente dejaba que los días pasasen y disfrutaba de su compañía. Quizás en el fondo, por cobarde, no quería plantearse si había más o podría haber más entre ellos porque se limitaba a ser el mejor amigo y compañero.

· · ·

20:33 "Ryu! Daichi se puso hecho una fiera. ¡Te fuiste sin avisar!"

20:35 "Hablaré con él mañana."

—¿Le pasa algo a Tanaka? —cuestionó Nishinoya al as que caminaba a su lado después de leer el último mensaje que le había enviado.

—No lo sé… —no supo que contestar.

—¡La cara de Daichi daba miedo! Haha

—Dímelo a mí. Sé perfectamente como es —dijo recordando la de veces que le había sermoneado —. Tiene mucho carácter.

—Yo también —señaló el más bajo alzando su puño.

—Sí, pero tú eres muy bueno Nishinoya.

—¡WOOOH Asahi-san! ¡No creas que te vas a librar de invitarme a los helados por decirme esas cosas!

—No era mi intención.

Volvieron a compartir buenos momentos comiendo helados y yendo hasta su casa charlando despreocupadamente. Cuando Nishinoya llegó a su casa hizo la misma rutina de siempre y miró el móvil, pero esta vez no había ningún mensaje nuevo.

Ciertamente él y Tanaka habían pasado de estar pegados a volver a distanciarse en apenas unos días y eso inquietaba al líbero que empezaba a preocuparse. Decidió marcar su número y hablar con él por teléfono pero a pesar de que sonó y sonó no se lo cogió. Lo volvió a intentar minutos después y nada. Se sabía su número de casa y decidió intentarlo por esa vía, para como mínimo comprobar que todo estaba en orden.

—¡Yu! —lo descolgó la hermana de Tanaka que enseguida reconoció su voz —. ¿Mi hermano? Está en su cuarto. Hoy ha llegado y se ha encerrado desde la tarde y sigue allí. No ha querido bajar a cenar y por como me ha contestado me ha parecido que lo mejor era dejarlo solo.

—Oh, entiendo…

—¿Ha pasado algo?

—¡Lo solucionaré, no te preocupes! —anunció un Nishinoya convencido —¡Gracias! ¡Buenas noches!

Nishinoya colgó y le envió un mensaje.

21:26 "Ni por un momento te pienses que volverás a alejarte"

Tanaka que estaba encima de su cama con los ojos cerrados, pero sin dormirse escuchó el sonido, cogió el móvil que tenía casi al lado y leyó el mensaje.

Sería mejor así, se dijo interiormente Tanaka. Se sentía abatido y desganado a pensar de que él siempre había sido un hombre firme y entusiasta que no se rendía, la situación le estaba superando.

Esa noche a ambos les costó coger el sueño.

· · ·

—¡Agrh! ¡Qué miedo da Daichi cuando se enfada! —mustió Hinata con cara pálida.

Todos se quedaron expectantes mirando la escena aunque no podían oír lo que estaban diciendo porque se habían alejado lo suficiente. El capitán y Tanaka a unos metros hablando y por sus expresiones se podía advertir que no era nada agradable.

—Pues ya llevan un buen rato —comentó Kageyama.

Sugawara siempre tratando de que el ánimo no decayese quiso calmar el ambiente.

—Él es así. Todo estará bien. Empecemos el entrenamiento.

Después de unos 15 minutos Daichi se unió al entrenamiento y Tanaka se sentó en el banquillo serio y completamente en silencio mientras los demás se quedaron expectantes. Nishinoya se atrevió a preguntar.

—¿No va a jugar?

—Hoy no. Ya no podemos consentir esa clase de actitudes. Estaremos jugando con los mejores equipos. Quien decida por su cuenta y no quiera estar que se vaya, pero que sepa que aquí en este equipo no permitiremos ninguna falta.

Sabía que estaba siendo duro, muy duro con un jugador como Tanaka, que siempre a pesar de sus cosas había sido brillante y era necesario en el equipo, pero también sabía que sin disciplina el equipo podía desquebrajarse e irse al garete y era su deber anticiparse.

Todos se quedaron serios ateniendo a las palabras de su capitán y el entrenamiento prosiguió mientras Tanaka irritado tuvo que pasarse todo el tiempo observando sin poder jugar. Sabía que traería consecuencias pero en ese momento no quiso pensarlo.

Cuando terminaron y antes de que Tanaka pudiese volver a escabullirse el líbero fue directo hacía él.

—¡Eh! ¡Espera! —le cogió del brazo obligandole a parar ya que había empezado a caminar hacía la salida.

—Tanaka quédate a limpiar —le ordenó Daichi —. Mañana podrás volver a entrenar.

—¡Sí! —contestó firme.

—Yo le ayudaré —se ofreció el líbero enseguida.

Tanaka se giró hacía él pero no dijo nada. Los chicos iban saliendo y despidiéndose hasta que ellos dos quedaron completamente a solas.

—No tenías porque quedarte —fue la frase que escuchó Nishinoya después de todo ese tiempo sin que hubiesen cruzado palabras. A pesar de todo su voz salió calmada.

—Y tú no tenías porque ignorarme —fue directo y la mirada que le envió fue desafiante —. No se trata de ti, se trata de todos.

—¿Te crees que no lo sé? —le enfrentó —. Ya bastante me lo ha repetido Daichi. Lo de ayer de irme sin avisar y dejaros tirados fue de lo peor —suspiró poco después —. Y para rematar ni siquiera fui capaz de dar la cara cuando me llamaste por la noche —tragó saliva sin apartar la mirada —. Estar colgado de ti me hace hacer gilipolleces.

Empezó a recoger varios balones que aún estaban por el suelo ante la atenta mirada del líbero.

—¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué no puedes ser el de siempre…?! —Nishinoya habló alzando la voz y Tanaka no pudo más que volver a prestarle atención. Cuando el líbero fue hacía él y le cogió de la camiseta los balones se le cayeron otra vez al suelo —. ¡Preocupas al equipo, preocupas a tu hermana, me preocupas a mi! —gruño sin deshacer el agarre. El forcejeo a pesar de su estatura lo dominó Nishinoya ya que Tanaka no ejerció casi presión —. Sé un hombre y comportate.

Aquella última frase sonó inaudita. Nishinoya nunca creyó tener que decírsela a alguien como Tanaka, totalmente en serio, sintiendo que por momentos se comportaba de manera muy inmadura e iba a la suya, como cuando le pidió salir y después se distanció. Odiaba que se comportase así y él odiaba sentirse así de vulnerable como se sentía cuando eso pasaba. No quería que Tanaka se separase, no quería que Tanaka pudiese tomar distancia de él y llegase a un punto de no retorno.

Y sin saber muy bien si fue por la sensación que le causó el que Nishinoya le hubiese dicho aquello, o porque ya no podía más con esa tensión dentro, si fue porque le estaba atravesando con esa mirada que le haría ir con él al mismísimo infierno o por todo a la vez que Tanaka cazó su boca, juntando sus labios con fuerza. Apretó con tanta fuerza que por un momento pensó que podría hacerle daño. Nishinoya impactado y sin esperárselo simplemente se aferró con más fuerza a su camiseta. No detuvo el beso, no se alejó y esperó a que fuese Tanaka quien se separase.

—No me digas eso y esperes que me quede sin hacer nada.

Las manos de Nishinoya se despegaron de la camiseta del otro, reparando poco después que las tenía sudadas. Tanaka volvió a su faena de recoger balones dejando a un Nishinoya afectado.

Por dentro Tanaka tiritaba aunque hizo su mayor esfuerzo para mantenerse cuerdo y no quedar en evidencia, que poco más y se cae de espaldas al haber besado a Nishinoya. Ni existiendo mil Kiyokos esperando por él, ni nada que se le pareciese hubiese podido hacer sombra a ese beso. Que por mucho que pudiese hacer el tonto con algunas chicas y sentirse atraído, lo que le pasaba con Nishinoya era muy diferente. Y ahora al haberlo probado lo podía asegurar al mil por cien. Nishinoya era todo lo que deseaba en una pareja.

Nishinoya volvió a ir hacía él y agarró uno de los balones que había cogido Tanaka ayudándole.

—No me beses de esa manera y esperes que me quede sin hacer nada —dijo ensanchando una amplía sonrisa.

Tanaka por un momento pensó que se estaba cachondeando de él lanzándole las mismas frases pero pronto su malestar se fue al garete cuando el más bajo en un impulso fue quien le besó. Y él quien al principio sin creérselo se quedó paralizado, correspondió a ese beso con ganas.

Debía estar soñando pero no lo estaba, Nishinoya le había besado. Y por un segundo pensó que quizás sí, quizás ahora sí se sentía con fuerzas de volver a pedirle salir, incluso si le rechazaba. Valía la pena atreverse.

—¡Nish...Nishinoya! … ¡¿Quieres salir conmigo?!

.

.

.

Al no encontrar casi fanfics de esta pareja me he atrevido a escribir algo sobre ellos. Me gustan juntos, aunque mi favorita siempre será ver a Asahi con Nishinoya, en esta historia le he dado más protagonismo a Tanaka, con el que no estoy del todo acostumbrada, así que quizás me haya quedado algo Ooc, No lo sé. Quiero pensar que él puede tener ese lado más adulto .

Me apetece escribir algo más de ellos y lemon pero por ahora lo dejaré aquí.