Capítulo 2


_/_/_/_/_/_/_/MENTIRAS_/_/_/_/_/_/_/

Una de las tiendas más exclusivas de Tokio, situada en el barrio de shinyuku, era ahora el lugar donde se encontraban, en aquel barrio donde las marcas más celebres y por ende más caras del mundo se lucían.

Frente a una tienda en particular se detuvieron y su llegada llamó la atención del personal japonés. Vermouth era un cliente "especial" aparentemente. Tres asistentes se le acercaron y ofrecieron sus servicios, Vermouth eligió a una mujer adulta de rostro duro y cabello corto, quien además le dirigió una fugaz mirada de curiosidad a Conan.

Vermouth recorrió la tienda por unos largos minutos, mientras que Conan era "atendido" por los dos asistentes no elegidos por la llamativa mujer. Atosigado por tanta atención optó por tomar el primer traje que fue de su agrado y encerrarse en uno de los probadores. Demoró todo el tiempo que pudo antes de ser molestado nuevamente por los golpes en la puerta del probador. Derrotado ante la situación, salió para ser ampliamente exaltado por su nuevo traje. Mientras que sus prendas anteriores eran sostenidas por uno de los asistentes.

Vermouth sin perder tiempo encontró a Conan, quien apreció el vestido morado que enmarcaba a la mujer de sus pesadillas. Un recuerdo lo abordo, su madre... Su verdadera madre había usado uno parecido cuando le mando una postal de los Ángeles recientemente.

—Good color, my kid— Vermouth estaba satisfecha con la apariencia de su nuevo hijo. Conan por su parte estaba molesto, no obstante, no planeaba obedecer en silencio a Vermouth.

— ¿Ya terminaste?— tajante quería irse de esa tienda antes de que alguien lo viera, ya era demasiado reparar en su nueva situación y lo último que quería era ser sometido a un interrogatorio por estar en un lugar caro, con una mujer americana diciendo ser su madre y además ser encontrado por alguien como Sonoko Suzuki, sí, esa sería la cereza del pastel.

Vermouth notó la inquietud del pequeño detective, consciente de ello, pagó por las prendas y fue en dirección a la puerta de salida, pero...
Antes de salir de la tienda Vermouth tomó las gafas de Conan y las partió en dos a vista y paciencia del menor.

— Oficialmente, casi todo en orden — Conan estaba perturbado por lo que había pasado, sin sus gafas perdió una de su útiles herramientas, ahora ya solo le quedaba su corbatín que escondió en su bolsillo, los tirantes que llevaba bajo su nuevo saco negro y el cinturón que había sido colocado hábilmente bajo su ropa. Y no podía reclamar nada o todos los de la tienda repararían en mirarlo más de la cuenta. No querría a ninguna persona que lo recordara por mirarlo de más.

Vermouth y Conan abordaron el lujoso automóvil con el que venían movilizándose parte del día. Partiendo así hacia su siguiente destino, una peluquería de alta gama, un lugar que solo estrellas y gente adinerada podían darse el lujo de concurrir.

El traje de Conan consistía en un terno negro de una tela de alta calidad, una corbata de seda verde, una camisa blanca con cuello redondo y un par de zapatos negros de charol. No era la primera vez que vestía algo así, de hecho en un par de ocasiones en su "primera infancia", había lucido algo similar para eventos de sus padres. No obstante, eso no quitaba la incomodidad que siempre le provocaban esos trajes.

Mientras la asistente de Vermouth se encargaba de guardar el automóvil en un estacionamiento propio del centro estético, Conan notó la mirada de dos fotógrafos astutamente posicionados en la puerta de la misma. ¿Reporteros, fotógrafos o incluso investigadores...?

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Incómodo por la presencia de estos personajes optó por agachar la cabeza, Vermouth de reojo lo miró y sorpresivamente lo cargó en sus brazos. Escondiendo el rostro del menor en su hombro, gesto que no pasó desapercibido por las cámaras inquietas que revolotearon un par de veces.

Tras pasar la puerta principal, una recepcionista apenas les dedicó mirada alguna en una habitación con un par de sillones lagos para los invitados sin cita previa.

Ella se sentó en el sillón de manera casual y desinteresada, palpando el asiento junto a ella con una mano, clara invitación para que le imitara. Esperaron hasta que la asistente de Vermouth llegó ligeramente algo agitada y con un teléfono en su mano.

"Una cita para Vineyard a la una de la tarde"

Una rápida charla con la recepcionista acabó con una indicación para pasar por una puerta corrediza de fina caoba. Pasaron junto a varios cubículos cerrados, otros clientes seguramente. Los tres entraron a una habitación apartada del resto, dentro había un estilista con quien inmediatamente hablaron ambas mujeres, mirando ocasionalmente a Conan entre comentarios lamentablemente inaudibles para el pequeño cliente; la primera en retirarse del espacio fue la asistente y rápidamente le siguió Vermouth, luego de sentar a Conan en la silla del estilista que la había preparado con anterioridad para su tamaño. El hijo de Yusaku solo pudo mirar furtivamente a Vermouth antes de que esta saliera de la habitación con una sonrisa tiesa en su rostro. Dejándole claro que estaría un buen rato sentado en esa mullida silla.

Con un poco de cuidado esta persona le coloco un tapa ojos para evitar problemas de algún tipo. Estos especialistas tenían sus trucos para no molestar a sus clientes típicamente engreídos, solo le quedo dar un suspiro de rendición para con el destino de su castaña cabellera.

Tras una hora Conan finalmente pudo ver con asombro como sus hebras azabaches ya no lo eran más, sino más bien doradas, rubias para ser más exactos. Vermouth sin perder tiempo se le acercó y puso sus manos sobre los hombros de Conan, quien se erizó por su toque, no perdiendo la oportunidad de tocar sus cabellos.

—Es hora— le entregó a Conan una pequeña caja de plástico, unos lentes de contacto. Purpuras para la confusión del japonés. Pensó en ponerse de pie, pero el estilista se lo impidió y continuó su trabajo, aún faltaba cambiar la mirada del pequeño (Los rázgos típicos de un japonés serian difíciles de esconder).

CONAN_/_/POV

Mi rostro enmarca una mentira, Conan Edogawa ya no aparecía en mi reflejo... Mi cabello, mis ojos e incluso mi ropa. Vermouth estaba manejándome a su gusto y paciencia. Ella no me dejaría irme, su apuro por cambiar mi apariencia me llevaba a creer que no dudaría en llamar a Gin si escapaba.

Inclusive quizás podría poner una denuncia en la policía por un niño extraviado, me expondría ante la policía quizás con alguna mentira. Mi disposición a obedecer sus pedidos mantendría seguras a muchas personas. Y por más que odiara seguir su juego, muchos estaban en riesgo.

Por ahora, solo me queda jugar con las cartas que me han tocado y esperar por mi turno.

CONAN_/_/POV

—Gracias por tu ayuda Ayashima-san, mi hijo insistió en tener un cabello igual al de mamá. — Ella reía sínicamente mientras que el menor salía apresurado de ese lugar y no precisamente por miedo a otro cambio de apariencia.

Una voz inconfundible lo había asustado, la persona con la que había temido encontrarse, la única Sonoko Suzuki, se encontraba muy cerca de su cubículo. Pero no esperaba que lo interceptara tan directamente a unos cuantos metros de la puerta de salida, más específicamente no había esperado chocar directamente con ella.

— ¡¿Por qué corres por los pasillos niño?!

_/_/_/_/_/_/_/ La Mentira _/_/_/_/_/_/_/_/_/

_/_/_/_/_/_/_/ Conan _/_/_/_/_/_/_/_/_/

Cayó de bruces para ser sinceros, directo a la olla de sopa y sin exagerar frente a la posibilidad de lo improbable.

En un momento de sorpresa guardó silencio mientas ideaba un plan de escape, ella no estaría dispuesta a dejarlo irse sin más y por ende debía tener la primera palabra o acabaría con un dolor de cabeza.

La suave tela de su traje le recordó inmediatamente su situación y así mismo le dejó la respuesta servida en sus manos. El silencio, la confusión, la incredulidad, el miedo o la duda. El silencio ganó en gran medida y por tanto...

Con su mejor cara de indiferencia regresó al módulo que lo había aprisionado por la última hora. Caminando y restándole importancia a la vez con una mera acción, que además dejó irritada a la adolescente quien inmediatamente se apuró a seguir al niño. Su pequeño orgullo exigía una disculpa del menor y de la persona que lo dejaba correr libremente en los pasillos de su estética favorita.

_/_/_/_/_/_/_/ Conan _/_/_/_/_/_/_/_/_/

Porque simplemente no quería comentarios como "¿Nos hemos visto antes?" o "Te pareces a alguien que conozco"

Al sentir que la castaña no se había quedado tendida en la alfombra persa que había amortiguado su caída, infirió que debía llegar a un lugar seguro y el único de momento era la pequeña habitación de la que segunda antes había rogado por abandonar.

Irónica o no, su situación estaba empeorando, la única persona con la que podría haberse topado en un lugar así lo había visto y ahora también lo perseguiría hasta el fin del mundo de ser necesario.

Se reía ante su suerte y no precisamente por la heredera Suzuki a sus espaldas. La habitación estaba vacía.

_/_/_/_/_/_/_/ Conan _/_/_/_/_/_/_/_/_/

Vermouth tras un par de palabras con el estilista dio por finalizada su permanencia en el establecimiento. Los boletos que ella había separado para salir del país debían registrarse pronto o de lo contrario perderían el vuelo.

Tan solo al poner un pie fuera de la propiedad, las luces de las cámaras no se hicieron de rogar y claramente la rubia con anticipación se había cubierto con unas gafas de sol. Todo marchaba como de costumbre para la americana.

Todo excepto ver como Conan salía corriendo del lugar y caía de bruces frente a la puerta de vidrio que apenas si había cruzado.

Con todo ese asunto, el llamado ángel de la muerte optó por levantarse lo más rápido posible, subir al automóvil que había llegado apenas unos segundos antes y guardar silencio debido a la vergüenza e irritación de lo acontecido. Fue perseguido y después fotografiado... Todo cuanto había querido evitar.

_/_/_/_/_/_/_/ Mentira _/_/_/_/_/_/_/_/_/

Su orgullo nunca antes había sido tan lastimado como este día. Un niño la había hecho quedar mal, frente a las cámaras que había llegado dispuesta a impresionar. Ya podía imaginarse los titulares de la farándula esa noche." La princesa tortura niños o la bruja come niños"

Ello dependiendo de cómo estuviese su cabello tras la pequeña persecución a baja velocidad. Sintiendo sus ojos llorosos decidió regresar a su cita... y ya luego, Makoto podría consolarla tras la vergüenza nacional que pasaría...otra vez.

El chico que le provocaba un caso de mariposas alborotadas, estaría esperándola esa noche en Tropical Island para su cita o mejor dicho pedido de ayuda por su parte. Makoto nunca faltaría si le decía que alguien extraño la había seguido todo el día, lo cual era mentira, pero su corazón añoraba ver a su querido Makoto. Una mentiría no lastimaría a nadie ¿Verdad?

En medio de su ensoñación resbaló con cierta pieza de metal enganchada en la alfombra.

Por segunda vez en el día Sonoko gritó de ira y buscó aquello que había provocado su tropiezo, demandaría a la estética por semejante día que le estaban provocando.

"Eso... ¿Esto no es uno de los juguetes del mocoso?"

Era la insignia de la liga infantil de detectives la que cierta heredera sostenía entre sus dedos, Conan había perdido una tercera herramienta: sus lentes, sus zapatillas y finalmente el pin transmisor.

"Me dio la impresión que era..."

Luego frota sus ojos con el reverso de su mano y se ríe de sus palabras. Claramente descartando la idea que le asomó por segundos y por varias razones además.

En primer lugar, Conan no era rubio, su apariencia era de un común niño japonés. Segundo, no cualquiera vestiría un traje como el que llevaba puesto, esa marca era la más cara del mercado y hasta donde sabia Conan no era alguien que tuviera gustos por esa ropa en particular. Y finalmente, la madre de Conan era una mujer japonesa de nombre... Fu-Fumi...go , Fumiyo Edogawa. Una mujer morena, de baja estatura, de huesos grandes y definitivamente japonesa, a diferencia de la mujer con la que el niño rubio abordo el vehículo.

Y luego se dice a si misma..."¿Y qué hago preguntándome eso?..¿Y cómo es que sé eso?"

Se regaña por divagar en sin sentidos y guarda la pequeña pieza dorada en su bolso, uno que quizás nunca más vuelva a usar tras ese día...

_/_/_/_/_/_/_/ Mentira _/_/_/_/_/_/_/_/_/

"Se nos informa que un edifico perteneciente a DAKOT Company, el cual funcionaba como un campo de tiro, está en llamas en este momento. El origen del incendio es de momento desconocido, los bomberos hacen su mejor esfuerzo para controlar este siniestro que amenaza con extenderse a los edificios continuos. Según se sabe un automóvil abandono la zona minutos antes de la explosión, informó el departamento de la policía metropolitana de Beika, se buscara a los culpables. Soy Akako Ichihara, Nichiuri TV"

_/_/_/_/_/_/_/_/_/_/_/ La mentira _/_/_/_/_/_/_/_/_/

Estaba completamente inmerso en sus pensamientos, como le era común desde su primera infancia, pensaba en los múltiples escenarios que traerían su nueva aventura.

A Vermouth esto le causaba gracia y a la vez le alentaba a no arrepentirse de sus últimas jugadas aquel año. Acciones que conscientemente iban en contra de todo lo que "esa persona", le había enseñado en tantos años.

Aprender su talento del gran Toichi Kuroba era grande, esa palabra podría ser incluso no suficiente para detallar cuanto le había facilitado la vida. Y a la vez... Complicarla.

No podía borrar aquel encuentro en América con ambos muchachos. Ella odiaba admitir que llegó finalmente a un punto de quiebre en su ya larga vida, dos vidas, con todo lo que ello involucraba. Ser madre e hija le resultaba su mejor personaje, personalmente hablando y además contemplaba la oportunidad de hacer mucho más de lo que había realizado siendo netamente Sharon.

Ahora era Cris Vineyard, una mujer de 30 años que se abre pasó en un mundo oscuro, uno en el cual un ángel le dio la más bella sonrisa y una razón para terminar su vida... Redimiéndose.

Por eso, en su bolso había dos pasaportes junto a los boletos del avión que abordarían tan pronto llegaran al aeropuerto. Esta bala plateada ya estaba viviendo bajo otro nombre, tenia la experiencia necesaria para cumplir su nuevo personaje.

― Arthur Conan Vineyard, americano y japonés. Hijo de la famosa actriz Cris Vineyard y de Kara...

_/_/_/_/_/_/_/_/Conan_/_/_/_/_/_/_/_/_/

Solo fue una vez y ella no es precisamente una persona con memoria fotográfica. Esto a lo mucho acabaría en una nota de espectáculos local, pasarían de mi tan pronto como Sonoko hiciera otro espectáculo o Kaito Kid mandara otro aviso de robo.

Este asunto quedará parcialmente resuelto.

Pero tenía mejores cosas en que poner mi atención, lo primordial recae en saber por lo menos quien era a estas alturas del "juego", necesitaba saber todo sobre mis piezas antes de hacer mi jugada.

Pero ese extraño zumbido junto a un extraño calor en mi cabeza, me impidió cuestionar aquel nombre.

Recuerdo cuando mamá me llevó a una piscina en América, el agua estaba clara y agradable a la piel de un niño de cuatro años. En ese entonces no sabía nadar, aunque eso no me impidió intentarlo por mí mismo... al menos por vez quería llegar solo al otro extremo de la piscina. Pero no pude flotar con la facilidad que esperaba y acabe hundiéndome hasta lo más profundo, mamá rápidamente me rescató, aunque no olvidaría jamás la sensación de estarse ahogando.

Algo que precisamente me estaba sucediendo...

_/_/_/_/_/_/_/_/ Close Conan_/_/_/_/_/_/_/_/_/

― ¡Lo siento mucho! ― un hombre mayor lloraba desconsolado mientras era aprendido por un policía de tránsito cercano a la escena. ―El acelerador se descompuso y... y... yo no pude frenar. ―

Muchas personas estaban reunidas frente al ahora inservible automóvil plateado. Los heridos ya habían sido referidos a la cíclica más cercana, pero el automóvil daba fe de lo terrible y milagroso de la suerte de sus ocupantes.

Un camión estacionado en un callejón inició su camino de manera regular como le era costumbre, solo que en esta ocasión una falla en su vehículo originó que al presionar el embriague, su camión saliera a toda velocidad del escondido callejón en medio de la avenida metropolitana.

Como resultado dos peatones estaban gravemente heridos, así como los ocupantes del automóvil que impactó el camión.

Hechos como estos eran la comidilla de cualquier noticiero. Un crimen con un culpable claro no requería investigaciones como otros casos, la audiencia condenaría al conductor, se lamentarían de las víctimas como era costumbre y pedirían al ciudadano ser precavido.

Pero hay más en este caso, las bellas cerezas que adornan la cima de este exquisito postre tienen un nombre y apellido.

Chris Vineyard y su hijo Arthur Vineyard.

Pero no nos olvidemos de la fina cubierta que le da vida al postre, la cubierta de crema, la primera víctima mortal confirmada. Ayaka Zuriyomi. Con solo treinta años, asistente de una famosa actriz en tierras extranjeras, madre, esposa y conductora con récord impecable.

Los médicos solo pudieron confirmar su muerte tan pronto llegó al hospital. El impacto directo al asiento del conductor, inmediatamente la mató y se presumía que ella no sufrió.

Fue un espectáculo, ver como el automóvil volaba por los aires y rodaba por el suelo hasta detenerse en medio de la autopista en medio de un fuerte ruido y chispazos.

Una chica de cabello rojo corrió a socorrer a las personas del automóvil, frente a la vista de los impactados espectadores, sacó del mismo a dos mujeres adultas y a un niño pequeño.

Dejó a los tres recostados en la vía actualmente cerrada y esperó a la llegada de las ambulancias.

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Mientras los médicos trataban en lo posible en comprobar el estado de salud de madre e hijo, se procedió a llamar a algún contacto de emergencia. El menor traía entre sus ropas, dos modernos celulares, mientras que la mujer tenía tres en su poder...

Ambos celulares del menor requerían de un código por lo que ninguno fue usado. Mientras que dos de los tres teléfonos de la mujer estaban destrozados y en el que extrañamente no tenía clave de acceso, la mayoría de los contactos tenían nombres de bebidas alcohólicas a excepción de dos de ellos: "jefe" y "Tooru-kun"

La enfermera no dudó en ir por lo seguro, llamó a...