Capítulo 5


Hola, mi nombre es Masako Ashino, trabajo en el departamento de bienestar infantil desde hace 4 años y sigo siendo la más joven de mi departamento, por varios años... ¡Cómo es posible!, pensar en ser la eterna kohai... No era bueno para mis episodios de ansiedad.

Y precisamente estoy en medio de uno. Esta ocasión me tocó un caso algo largo, un divorcio y una orden de restricción para una madre, no apunta a ser algo sencillo. Según una denuncia anónima este caso llegó a nosotros en conjunto con la policía metropolitana, la madre del niño había lesionado seriamente al padre y había escapado con el menor a quien sabe dónde. Mi trabajo es algo tedioso porque no hay un objetivo fijo. Mis tres casos anteriores solo incluyeron visitas ocasionales a madres primerizas solteras y el caso actual estaba lejos de parecer cercano al "informe de estado". Cada caso es cerrado cuando se redacta este informe, el seguimiento escrito y mi opinión sobre el caso.

En tanto regresando al presente, aun debo rastrear los pasos de esa mujer e ir ocasionalmente a la policía a preguntar por novedades. Ya llevo dos semanas en la misma rutina: despertar, comer un desayuno para nada saludable... Pero si a mi bolsillo, tomar el metro al edificio de gobierno, trabajar hasta que me sangren los ojos, cenar, ir a buscar ofertas al supermercado e ir a casa.

Mi rutina estaba a la mitad cuando me tocó ir a la policía, sin embargo mientras entraba a mi centro de trabajo noté que en la recepción alguien estaba esperando, una mujer para ser más precisos y la conocía.

Ella fue devorada por el sistema, tres años atrás el estado le quitó a su única hija por problemas de salud. La mujer fue internada en un hospital público y su hija de 3 años pasó a cuidado de un "Family Home", un hogar temporal que compartió con otros niños de edades cercanas. Le tomó dos años recuperarse completamente, pero eso originó una enorme deuda con el hospital y fue tan grande que ningún banco quiso prestarle el dinero para cubrir los gastos. Y como una moradora en el sistema, el estado decidió no devolverle a la niña porque la madre no podría cuidarla adecuadamente. Aquella niña había empezado a rebotar en el sistema, actualmente desconozco si continúa en el mismo hogar familiar o si tiene padres temporales con interés de adopción. En caso de ser la segunda opción, no creo que ella recupere a su pequeña. Es una absurda manera de pensar, pero en este trabajo solo nos regimos por la simple frase... "No es mi caso", es estúpido de mi parte si consideramos que crecí en este sistema.

...

¡Piensa en algo bonito!

Gatos, perros, fin de mes, san valentin... ¡Ya me deprimí!

Me tiré sobre mi escritorio a llorar, pero mi cara fue recibida por muchos documentos... ¿Qué no eran míos?

Sobre ellos habían notas de colores y en todas ellas el nombre de mi compañera del siguiente cubículo... Ayaka Minamino. ¿Ayer no vino a trabajar?...

¡Demonios, ella no vino!

Y las políticas de mi sección, eran una desgracia, a falta de un empleado los demás se hacen cargo.

Creo... Creo que esta noche no podré usar ese cupón de ramen... O almorzar a fin de cuentas.

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Cajas tras cajas eran llevadas desde un camión de pedidos a una prominente mansión, todas ellas contenían lo mejor de lo mejor en su tipo y su contenido sería para un niño.

Así fue como Ayner empezó a preparar la habitación de su hijo en su imponente mansión a las afueras de Tokio. Su hijo en pocas horas sería trasladado a su nuevo y definitivo hogar. Despertó a las pocas horas de ser internado, sus lesiones eran importantes y la mejor forma de tratarlas sería dentro de su mansión con todos los médicos, personal y equipos que necesitara. Ayner había trabajado muchos años por conseguir su fortuna... muchos años y lo gastaría como gustase. Y ahora mismo quería gastarlo en el nuevo objeto de su interés. Conan, el hijo de Sharon.

La prensa estaría revoloteándolo unos días más hasta aburriste o recibir una noticia más jugosa. Ayner ya había pensado demasiado en todos y cada uno de los detalles, todo estaba en orden. Incluso el asunto de Salvia* y su error de cálculo que casi había matado a Sharon. Pronto alguien de más confianza quitaría ese punto rojo fuera de su vista.

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"Mi nombre es Sherlock Holmes y

mi negocio es saber lo que otras personas no saben"

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No podía evitar sentirse preocupada, Conan aun no llegaba de la escuela... Sus pequeños amigos le habían mencionado que su padre lo había recogido y que posiblemente se quedaría con ellos esa mañana, pero ya quera muy tarde. Ran no podía cruzar la línea entre la responsabilidad que tenía como tutora temporal y la de la familia directa. Por eso no llamaba a Conan, aun si él no le había mandado más que un simple mensaje de texto avisando de su ausencia. Como Shinichi...

Su padre estaba ya dormido tras una mala tarde de casos, pensó que quizás Conan si era su amuleto de la suerte. Pero ella seguía ahí, sentada frente a la puerta de entrada de su apartamento con sus zapatos puestos por si recibía la llamada de Conan para recogerlo de quien sabe dónde. Ella no era paranoica, pero un sueño que tuvo la noche anterior no la dejaba tranquila y el protagonista de este era Conan desapareciendo sin dejar rastro.

Ya era entrada la madrugada que sintió como la puerta estaba siendo abierta por alguien, Ran ya no estaba adormilada y abrió la puerta rápidamente...

Tras la puerta había una cara muy familiar, pero no la que esperaba...

"Ma - Mamá... ¿Qué haces aquí?" Ran había despertado por completo.

"¿Qué una madre no puede visitar a su hija si esta no responde a ninguna llamada?" una mirada de preocupación tiñó toda la cara de Eri, pero se fue tan rápido como llegó cuando cubrió a su hija en un largo abrazo.

"Mamá..."

"¿Qué sucede Ran?"

"Estaba esperando a que Conan regresara"

Ran le explicó la situación a su madre y ella analizó cada palabra.

"Hija, Conan esta con sus padres, es un niño y debió perder la noción del tiempo. Mañana regresará o recibirás una llamada de sus padres, no te preocupes"

Ran no tuvo más remedio que creer en las palabras de su madre, fueron a la habitación de Ran y ambas durmieron en su habitación lo que quedaba de esa noche. La pesadilla se esfumó y en la tranquilidad del abrazo de su madre se quedó dormida.

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"Kudo"

"Conan... Edogawa"

"Conan..."

"Conan"

Sus ojos se perdieron en aquel mágico cielo, la suave hierva lo sostenía mientras respiraba y aquel muchacho parecía dormir muy profundamente. Pero las palabras que salían de sus labios decían todo lo contrario... Hablaba dormido. Era una buena señal, su subconsciente estaba trabajando y tenía una buena chance de despertar.

Se quedó dormido en medio de ese prado, que lentamente se convirtió en el mar... Fue cuando al empezar a sumergirse finalmente despertó.

Con una mascarilla en su nariz, una vía en su brazo y muchas vendas. Shinichi pasó unos largos minutos mirando el blanco techo de la habitación y luego llegó el momento de llamar a la comitiva.

"¡Doctor ya despertó!

Cinco médicos ingresaron a los segundos y empezaron a revisar al niño que tenía suerte de estar vivo. Sus signos vitales daban buena señal y llegaba el momento de probar a la mente.

"Pequeño, dime... ¿Puedes verme?"

Tardó unos segundos en procesar la pregunta hasta que asintió con la cabeza lentamente.

"¿Cuál es tu nombre?"

Y esta vez ante todos ellos, no respondió.

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