Preludio


"Hola Ran, ¿Cómo has estado?", ella siempre había sido tan dulce. Kobayashi era una persona que amaba su trabajo y Ran la admiraba por ello. En las muchas reuniones que tuvieron acerca del asombroso rendimiento de Conan siempre evitó hacerle preguntas incomodas del porque Conan vivía con ellos y no con sus progenitores.

"Mucho más tranquila desde que acabaron las naciones de karate"

"No olvides que siempre me emociona estar frente a la campeona regional. Pasaste a los octavos de final ¿Verdad?"

"Si, este año en mi categoría se presentaron personas más fuertes, pero me esforzaré aún más para ganar las nacionales el próximo año."

"Es verdad, ahora que lo mencionas creo que vi en la televisión al CEO del grupo Karasuma decir que patrocinaría los torneos de karate y Judo."

"¿Eso es cierto?" Ran había estado bastante distraída desde la partida de Conan.

"Estoy decidida ir el próximo año a presenciar algo tan emocionante" Apretó sus puños y los alzó ligeramente al aire.

"Entonces de ser el caso, estaré muy feliz de verla entre el público"

Tras esta pequeña conversación Kobayashi le entregó a Ran una caja medianamente pesada y en ella todos los trabajos del niño. Entre ellos se lucían esculturas, dibujos, composiciones de poemas, notas de profesores y varias fotos.

"Ran, eso sería todo, confió en que puedas comunicarte con los padres de Conan, solo pasaron por sus documentos y no pude hablar con ellos. No pensé que se irían tan rápido, de haberlo sabido hubiera preparado sus cosas con más antelación."
"Descuide señorita kobayashi, yo me encargaré personalmente de hacerlo"...

Tras despedirse de la maestra Ran se encaminó hacía su hogar, ya era entrada la tarde, debía hacer la cena para ella y su padre. La castaña silenciosamente de deslizó por las calles de Beika, por la que alguna vez transitó junto a Conan y Shinichi.

"Ese príncipe de las deducciones... ¡Que idiota!" Ran empezó a llorar en lo que restaba de camino, cada día sin respuesta de ellos se sentía más desolador, cada día de soledad le causaba mucho dolor y no sabía cómo salir de ese circulo.

En su camino a casa atravesó un parque en el que dos mujeres estaban sentadas mirando a la gente pasar mientras el sol se ponía a lo lejos.

"El centro de bienestar me dará respuesta dentro de dos semanas, no se puede acelerar más el proceso... No me dejarán ver el caso, lo más probable es que el jefe de sección se encargue de mi solicitud..."

_/_/_/_/_/Dos semanas y un día _/_/_/_/_/

"Vamos Ran, no te pongas tan triste, Makoto nos va a invitar a Tropical Land esta semana... Y además podemos tomarnos unas fotos en esa nueva atracción..." Sonoko notaba que no estaba causando mucho cambio en su amiga. Ya eran dos semanas en las cuales solo pensaba en Conan y Shinichi.

Con el tiempo la heredera comprendió a la perfección que la presencia del niño entrometido ayudó a Ran a sobrellevar las largas desapariciones de Shinichi y ahora que ya no había un pequeño niño revoloteando. Pudo medir la responsabilidad que había llevado a cuestas desde su aparición. La paz de Ran.

"R-Ran, ¿Qué te parece si nos vamos de viaje este fin de semana?"

"Viaje... ¿A dónde?" Dejó de agitar su merienda y le dio unos segundos de atención a la castaña.

"Pues no es tan lejos de Japón..." Su mano se deslizó al bolsillo de su chaqueta, pero se detuvo al escuchar a Ran.

"Lo siento Sonoko, no puedo... Papá esta últimamente muy deprimido, no puedo irme y dejarlo solo por tanto tiempo"

"¡No, no, te equivocas! No es tan lejos pues... pues porque... Iremos a la sede del que será el próximo torneo de Makoto y también del tuyo"

"Pero Sonoko, aún no está definido el lugar del torneo"

"Sabemos que será en la prefectura de Tochigi, muy cerca al monte Nasu."

Pasaron unos minutos en los cuales Sonoko convenció a Ran de acompañarlos.

"No lo olvides Ran, mañana iré a recogerte a las 6 de la mañana."

"Está claro Sonoko, cuídate" En medio de su conversación habían llegado al hogar de la hija del detective.

Ran antes de subir entró al café de la primera planta y pidió un café cargado. Se estaba sintiendo muy cansada, tan solo fueron dos semanas y ya sentía estragos de su partida.


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No fue lo prometido, me acabé complicando la vida, mi tiempo voló y finalmente acabamos con esto (600 palabras )

Agradezco su tiempo y disculpas mías por la tardanza.