Pues de primera mano pedir las disculpas del caso. Otra vez.

Fueron unos días ajetreados en remodelaciones, navidad y más remodelaciones. Cada que empezaba a escribir, algo pasaba XD. (voltron T8!, por ejemplo)


Destrozo


_/_/_/_/_/_/Uno _/_/_/_/_/_/


"Estimados... Estimados kudo, Agasa y Miyano."

Haibara dejó caer la carta al leer aquel apellido que no podía portar más. El profesor tomó el sobre y trató de levantar a la pequeña que ahora yacía en el suelo de rodillas.

"El ángel de la muerte está taciturno y sus alas han encontrado abrigo. Su tiempo entre los mortales concluyó y ha encontrado un hogar perpetuo. El mosquero cardenal busca sobre quien impregnarse y así los llevará al más profundo de los sueños.

Una carta llegó a las manos de Sherry y esta era dirigida para Kudo Shinichi...


_/_/_/_/_/_/Uno _/_/_/_/_/_/


"Ellos no nos escucharán aquí, ¿Verdad?" El profesor Agasa estaba muy nervioso y no era de menos, su casa acababa de ser destrozada.

La gloria de la casa solo podría verse en la estructura externa. Muebles, sillones, el refrigerador, las puertas... Quemado, roto o simplemente fuera de lugar.

Salieron en una nueva mañana de investigación y al regresar nada estuvo igual. El profesor y Shiho no entraron a la casa, era muy peligroso, aun si había la necesidad de comprobar que había pasado más allá de la puerta rota del sótano. Por el APTXN. Shiho estaba evitando hablar del tema, ya daba por perdida la información, pero aun había algo que le impedía romper en llanto. Una copia parcial dispersa del avance del antídoto. Anticipó una situación similar y se preparó para lo inevitable. La información estaría segura mientras continuaban la búsqueda.

"No lo harán, somos blancos que no podrían matar por las repercusiones y este lugar es parte de una de nuestras sedes secretas"

Quien habló fue un hombre mayor de cabello y bigote plateado. James Black. Jefe de la misión que llevaba a cabo la investigación de la organización en Japón.

"Entonces, ¿Qué les parece si tomamos asiento y empezamos a compartir información?"

En la habitación había seis personas. Dos agentes, los Kudo, el profesor y Haibara.

"Mi nombre es Jodie Starling"

"James Black"

"Agasa Hiroshi"

Los Kudo no tuvieron necesidad de presentarse ya que previamente se habían presentado con los agentes. Sin embargo, Haibara fue la única que no dijo palabra, los Kudo habían omitido toda información sobre ella y solo precisaron que era hermana de un miembro de la organización que fue asesinado. En otras palabras, un clavo suelto que la organización buscaba desaparecer.

Shiho se había enterrado recientemente en una montaña de mentiras llamada Ai Haibara y la situación requería toda la verdad e información que se pudiera. Necesitaban a Shiho Miyano, no a Haibara Ai.

"... Así que podemos omitir esa parte" La castaña se perdió en sus pensamientos y no escuchó parte de la conversación. Tomó aire y se levantó del sillón que compartía con el profesor.

"Creo que faltó una parte de las presentaciones." Todos voltearon a verla.

"No te preocupes pequeña, ya sabemos quien eres y no debes preocuparte por nada"

"Mi nombre es Shiho Miyano y soy una antigua miembro de la organización."

Yusaku y Yukiko no daban crédito a lo que pasaba, habían procurado no comentar nada de su verdadera identidad con el fin de evitarle algún tipo de problema. Precisaron que fue valiente y atrevida al exponerse ante agentes del FBI. El profesor, por su parte, estaba más preocupado por los próximos movimientos de cierta organización y la respuesta del equipo estadounidense.

"Miyano..." La primera en caer en cuenta de ciertos eventos relacionados con ese apellido fue Yodi, quien sabía a ciencia cierta quien era Shiho y eso mismo le trajo un mal sabor de boca. La misión de Akai.

"Es preciso que les cuente todo sobre mi para que podamos avanzar mejor" Era firme y sin dudas.

"Adelante, te escuchamos" James no se sorprendió, conocía quien fue Conan Edogawa, podía creer que habría alguien más ahí fuera con el mismo mal.

"Mi nombre en la organización fue Sherry, trabajaba en una droga llamada APTXN 4869..."

No ocultó nada, la situación ameritaba eso y ella estaría dispuesta a colaborar. Así fue como el FBI se enteró de los alcances de la APTXN, algunas teorías y parte de la vida privada de Shiho que incluso los Kudo desconocían.

"Gracias por compartir esto con nosotros señorita Miyano, trabajemos juntos y no deberá preocuparse por lo que pasará después, se lo prometo."

"Entonces... Aclarado el asunto. ¿Que tanto han investigado sobre Karasuma Ayner?"


_/_/_/_/_/_/Uno _/_/_/_/_/_/


"¡Joven Arthur!"

Momo lo había perdido de vista unos segundos en los cuales estaba convencida que no se iría a ninguna parte. Todas las tardes tras su sesión de terapia del habla, Conan se quedaba con alguna actividad que su doctor quería que resolviera, como una rutina Momo llegaba dos horas después y recogía el ejerció de las manos del dormido heredero, guardándolo en su cajón de velador.

Pero aquella tarde el niño y su silla de ruedas no estaban a la vista. Todo era responsabilidad suya. Es por eso que tras revisar minuciosamente la mansión salió al jardín y empezó a buscarlo entre los árboles.

No hubo caso, solo pudo encontrar la silla, las ruedas eran movidas ligeramente por la brisa y a cada segundo más hojas le caían encima, Momo la levantó.


_/_/_/_/_/_/Uno _/_/_/_/_/_/


"Estaré bien, todo está calculado, solo necesito que guardes la jeringa y yo haré el resto."

Ayaka pisaba el filo de la vereda en el cruce de shibuya, sin máscaras, con su rostro al descubierto y con un simple vestido celeste. Detrás de ella con una peluca negra corta y unos anteojos, estaba Masako.

Masako encendió una canción en su teléfono, todo sería muy rápido y no debería haber error.

Uno. Dos. La luz cambia y la gente empieza a cruzar.

Tres. Cuatro. El mar de personas se forma en todas direcciones.

Cinco. La pelirroja se detiene donde convergen todas las vías.

Seis. Mira hacía el cielo, por su rostro corren lágrimas y grita.

Siete. La gente la mira, algunos se detienen y otros solo se alejan.

Ocho. Ella saca una pistola y la apunta a su cabeza.

Nueve. Diez. Alguien del público se lanza y trata de evitar que se dispare. Un chico de cabello castaño, sus ojos azules apenas detectan más allá de lo que ocurre y lo siguiente se da cuando nadie lo espera.

Once. Ella empieza a quejarse de un dolor en su pecho y se agita frente a todos, el chico intenta hacer algo. Ella lo empuja lo más lejos que puede y se desploma en el suelo.

Doce. Una mujer entre el público se acerca y la recuesta boca arriba con cuidado. El chico vuelve hacia ambas mujeres.

Trece. Mientras el chico se acerca por su espalda, la mujer de lentes extrae cuidadosamente una jeringuilla de la manga ajena hacia la suya. Su abrigo oculta el objeto.

Catorce. La pelirroja pierde la conciencia. La mujer y el adolescente tratan de ayudarla.

Quince. Apenas respira y su pulso empieza a detenerse.

Dieciséis. Llega la policía y una ambulancia. Ella está recibiendo RCP.

Diecisiete. Su corazón se detiene totalmente. Es llevada al hospital y en el trayecto tratan de reanimarla.

Dieciocho. Diecinueve. Llega al hospital y es declarada muerta.

Veinte. Su cuerpo es llevado a la morgue.


_/_/_/_/_/_/Uno _/_/_/_/_/_/


Su reflejo era muy grande, nebuloso y desenfocado. Pero eso no lo alejó de la gran piscina.

No había mucha gente a su alrededor, ningún niño, ancianos en su mayoría y jóvenes asoleándose.

Apenas era un pequeño de cinco años, japonés e hijo de uno de los escritores de misterio más queridos que daría una conferencia en ese hotel y su madre, una brillante actriz, quien estaba hablando con un mesero para que les prepararan unas bebidas.

El agua lo llamaba y decidió entrar por sí mismo. Pese a la temperatura del agua, no se retractó de su decisión y se adaptó.

No alcanzaba el fondo de la piscina, ya había estado en piscinas antes, pero nunca solo...

Cerró los ojos unos instantes y se sumergió lo más que pudo. No estaba mal. El pequeño con las hebras húmedas miró hacia el otro extremo de la piscina y le pareció muy lejana. La idea llegó a él rápidamente, había visto antes nadar a extraños e incluso sus padres trataron de enseñarle a hacerlo. Holmes podría hacerlo, se dijo a sí mismo. Soltó una mano del borde de la piscina, posicionó sus pies en la pared, extendió la mano que no lo sostenía y la elevó a la superficie, apuntando a su objetivo.

Tomó aire y se impulsó. Su mano soltó el filo y rápidamente la colocó junto a la otra. Todo parecía bien por unos segundos, sus piernas se enrollaban y extendían. Pero la inseguridad lo consumió cuando el nivel del agua superó sus ojos y sus pulmones exigieron oxígeno a la vez.

El cielo a través de la piscina se veía extraño a sus ojos, no era aquel que había visto hasta hacía unos segundos en el exterior, bailaba, a su parecer era aun más brillante.

El silencio se impuso cuando el oxígeno escapó de su boca.

Pero para la fortuna del menor alguien estuvo atento y resultó ser un anciano que nadaba en la piscina.

Unas manos lo toman de los brazos y lo llevan a la superficie. Shinichi reacciona al sentir la fría y unos cálidos gritos.

"Shin!"

"Shin!"

Es constante aquel nombre, la mujer lo toma en sus brazos, le da palmadas en su espalda para que expulse el agua de sus pulmones. Está cansado y mareado, la mujer lo envuelve en una toalla y lo lleva a algún lugar...

Sus ojos se cierran mientras caminaban por un corredor y se abren al escuchar como una puerta se cierra. Su cuerpo es arropado en una suave y mullida cama, la mujer llama a alguien por teléfono.

Sale de la habitación y él queda en silencio...

Pero unos sollozos lo obligan a no ceder a los llamados de morfeo. Pequeña, una niña...

Su cabello chocolate era lo único apreciable, ya que sus orbes eran cubiertos por dos pequeñas manos.

"Pe- pensé que te irías para siempre..."

"Prometiste que iríamos al acuario"

"Prometiste que iríamos a tropical land"

"Shi- shinichi!"

Como un golpe en el rostro, la realidad regresó y él se alteró. Estando en la copa de un árbol, no fue acertado tratar de levantarse y afirmarse de alguna pared. Su estabilidad se perdió y se precipitó entre pequeñas ramas.

El golpe nunca llegó. Fue atajado por Momo, quien afortunadamente lo encontró. Dándose cuenta de su situación, Conan, miró con interés a la tranquila mujer e inesperadamente sucedió.

"Gracias"