Una cena, un mago y el hada de las drogas

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"No está..." Yusaku miraba una cama vacía. La habitación que Shiho había ocupado hasta hacía un par de horas, no tenía a su ocupante. La niña de cabellos castaños rojizos se había ido.

No había carta explicando por qué no estaba ahí, no había cosas rotas para explicar un secuestro, pero había un mechón de su cabelló atado con una cinta blanca y botella de agua sobre la mesa.

Los pequeños zapatos de la entrada se habían ido y las pocas pertenecías de la pequeña mujer.

"¡Esposo mío!, ¿Cómo se encuentra nuestro pequeño angelito?" La madre del detective encogido llamaba a su compañero de vida desde el sillón de la sala del pequeño lugar. El viaje de regreso aun la tenía bastante agotada.

Preguntándose donde habría podido ir, sus recuerdos le susurraron las respuestas de la desaparición, era un genio después de todo... Por supuesto que ella había escuchado como querían enviarla muy lejos, fuera de la investigación y dejándola sin opciones para ayudar a recuperar a Shinichi.

El que pueda o no haber fingido estar mal antes esa noche, no daba en una solución actualmente. Considerando el contexto, la hija de siete años de la familia Kinomoto se había escapado de casa y corría por las calles de Kioto sola. Una llamada a la policía podría suponer localizarla con rapidez, pero la ellos pedirían firmas, declaraciones y los verdaderos Kinomoto tendrían problemas reales.

Cuestionarían el hecho que causó que una niña huyera de un par de padres amoroso y preocupados. Cuestionarían por qué se estaban moviendo tan rápido de ciudad en ciudad y exigirían saber porque la niña no tenía registro de identidad.

En un pasado lejano, Yusaku y el profesor Kinomoto fueron grandes amigos, pero el tiempo con las circunstancias los alejaron. El contacto de perdió y no había forma de saber que había sido de él o su esposa.

Yusaku estaba preocupado, contarle al FBI sería contraproducente y ellos también acabarían fuera del caso ¿O no? Las dudas rondaban.

"Yusaku... ¿Por qué no me respondes?" La mujer castaña aun esperaba algo adormilada una respuesta.

"¿Dónde crees que podría una niña de siete años podría resguardarse del frio?" Necesitaba abrir opciones.

Había mucho en juego. Yusaku quería a su hijo de regreso y necesitaba que Shiho regresara también. Apretando más fuerte el pomo de la puerta, la lógica le dijo aquello que necesitaba escuchar... Tu hijo. Ahí estaba la respuesta.

Cualquier padre escogería a su propio hijo, era algo natural y estaban lo suficiente desesperados para ello. No habían tomado identidades falsas si no hubieran estado seguros. No habrían conducido por tantas horas si no lo estuvieron.

"¿Y Shiho?" Yukiko estaba finalmente alado de su esposo, mirando aquella cama tan vacía...

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El Shinkasen tenía calcomanías pegadas. Kudo Shinichi estaba en primera clase. Leía unas revistas que había traído de su casa. La compañía le había comprado un pasaje a Kioto para investigar una amenaza de robo por Kaito Kid.

La búsqueda de Kaito lo estaba mandando a uno de los terrenos del grupo Karasuma en donde estaba albergada cierta joya que el presidente se había dado la molestia de importar desde tierras alemanas. También había una búsqueda personal implicada y si podía conseguir hacer amabas con ayuda de su nuevo benefactor, no lo rechazaría.

"Mira anciano..." Le extendió una revista de pirotecnia al hombre en el asiento contiguo. "Dice que pronto llegará una feria a Tokio, creo que a fines de setiembre o mediados de octubre"

El anciano tuvo que frotarse la vista, el sueño lo estaba aquejando hacia poco y el deseo de permanecer para su joven maestro no le dejaba darse el gusto. Con sus gafas acomodadas, analizó el pequeño articulo y recordó algo.

"Mi viejo amigo participara si no mal recuerdo. Él había creado un espectáculo digno de ver." Por supuesto que era el profesor Agasa, quien también había creado parte importante de las herramientas que Kaito kid solía emplear casi siempre. Pero eso no lo sabe Kaito.

Las casi tres horas pasaron rápidamente y las puertas se abrieron a ellos. Serían hospedados en un hotel poco conocido de la zona y tendrían cerca la mansión.

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No tenía mucho dinero, pero serviría bastante bien mientras estuvieran ahí y eso era lo importante. Shiho esperaba a que la luz del semáforo cambiara de color. Ya era casi media noche. Aun había gente en las calles y eso no la hacía resaltar del todo.

Un policía al otro lado de la calle si parecía serlo. Shiho miró a todos los que querían cruzar e identifico a una mujer con un carrito de bebe. La mujer estaba hablando por celular y no parecía muy interesada a lo que pasara más allá del carrito del bebe.

Ella se puso por delante del carrito del bebe. El policía aún la miraba y parecía más dispuesto a acercarse. Confiando un poco más en sí, deslizó su pequeña mano al largo abrigo de la mujer y empezó a pisar cuidadosamente la cebra peatonal. Por fortuna, un par de personas chocaron de frente con el policía y le dio oportunidad de escabullirse.

Un callejón la alejó de todo el alboroto de la calle principal y le abrió una brecha de descanso. Aprovechando aun su soledad, de su mochila salió un mapa bastante detallado de Kioto y rápidamente encontró una marca que hizo con anterioridad.

La parada de autobuses estaba algo lejos y no había certeza que el que necesitaba partiera de ahí. Caminar tardaría más de tres horas por la lejanía del lugar. Se decidió a llegar en taxi al límite de la ciudad y luego caminar el resto del camino. Un hotel tradicional parecía buena opción, no habría muchas dudas del taxista si ese era el destino... Pero necesitaba a un adulto para que la embarcara.

Miró por las calles y no había nadie lo suficientemente crédulo para caer en una historia como esa y que además pudiera... Hacerle caso a una niña.

Un grupo de turistas estaba en una esquina con sus equipajes. Parecían interesados en ir a un punto, pero... No hablaban japonés, su boleto. Salió de su callejón y se acercó a ese grupo de cinco personas.

"Hi" Llamó la atención de ellos, quienes aún trataban de discutir con el taxista.

"Hola pequeña" Le contestó uno en inglés.

Con el idioma en disputa, ella se ofreció a traducir para ellos. Sin más opción uno de ellos aceptó la ayuda. Aprovechó e indicó al taxista el lugar al que querían ser llevados.

"... Pero quieren saber si otro taxi puede llevarme al hotel, está para el otro lado de la ciudad, pagarán con tarjeta de crédito y quieren cancelar por adelantado."

Les comunicó a ellos que debían pagar primero, sin dudar lo hicieron y subieron a dos taxis. Uno nuevo llegó antes que partieran los dos posteriores y la científica entró al vehículo.

Llegaron al hotel rápidamente sin preguntas, antes de bajar, ella entregó el dinero por la carrera y se despidió. El taxista no hizo problema alguno y se fue. Ya ahora, lejos del murmullo de la ciudad, los grillos la saludaron en la ya alta noche.

El mapa tenía que llevarla por un puente antes de siquiera empezar el recorrido. Según creyó estaba a diez minutos a pie. Así con la mochila puesta, el alumbrado público y un viento leve, podría caminar.

Un par de vueltas y puedo verlo a lo lejos, todo parecía ir bien. Con la variedad de paisajes, su mirada fue a un árbol son hojas juntó al puente. No estaba en el camino, pero podía permitirse un par de metros.

Al tocar la corteza, una sombra salió por detrás, el momento le obligó tomar una piedra y lanzársela a...

¿Kudo Shinichi?

"Auch, oye eso dolió... ¿Qué tú no eres una de las amigas de ese niño?"

"¿Quién eres tú?" Eso no era posible, él no podría haber vuelto a su forma verdadera sin un antídoto y él no tenía ninguno. Un segundo después de la pregunta, la opción de que esta persona fuera Vermouth fue muy factible y eso solo eran traducidos a problemas.

Dio un atrás por precaución y ese fue su error. Resbaló con el borde del caminó y cayó.

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El sonido del reloj era irritante. Ran y Sonoko estaban sentadas en la oficina del detective Mouri, quien sobra decir, ya no tiene clientela. Así que en medio de la oscuridad de la noche ambas chicas retrataban recuerdos.

"Fue como siempre, para él el tiempo fue en vano... " Ran sostenía en sus manos el viejo álbum familiar que hasta hacia poco estaba en un librero. Una gran cantidad de recuerdos fotográficos... Dolorosos.

"Sonoko, este es el fin..." No fue una crisis como en el parque de diversiones. Fue una profunda aceptación de realidad.

"Ran, es hora..." Una de sus manos fue a sostener el hombro de su casi hermana.

La campeona y su mejor amiga se levantaron del sillón de la oscura oficina. Cada peldaño fue ligeramente más agradable de pisar que el anterior, depuse de todo, algo mejor estaba esperándolas al pisar la vereda.

Y ahí estaba. Casi una cuadra lejos de la casa de Ran, un basurero, pero no cualquiera... Era aquel que había guardado el secreto de Ran, el daño que se estaba haciendo por un recuerdo y el cual precisamente llevaba en las manos. Decidieron dejar todo en ese álbum, todos esos sentimientos de odio, de inseguridad, de duda, de fe ciega y esperaba Ran, también el amor.

Esto era simbólico, pero representaba mucho para ambas chicas y eso era lo único que importaba. Para Ran su libertad y para Sonoko la tranquilidad.

"Adiós... Shinichi" Y de entre sus dedos, lentamente cayó el libro al contenedor de reciclaje...

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En otro lugar bastante lejano, en medio de una cena importante, a un niño se le caía un tenedor al suelo con un ruido sordo. El niño ya lo conoces y la cena ya debes de imaginártela.

"¿Algo te inquita Arthur?" Una voz masculina lo llamó desde el otro lado de la gran mesa del comedor.

Antes que el niño pudiera alcanzar el cubierto por su cuenta Momo, su asistente, lo hizo por él y un mayordomo le entregó uno nuevo en menos de lo que tardó en responder a la pregunta.

"No, solo fue una extraña presión" Dijo sosteniendo en donde estaría su corazón.

"Iremos inmediatamente al hospital" Una tercera voz se unió a la conversación, era firme y denotaba preocupación a diferencia del hombre mayor.

"Sharon, ¿Lo llevarás tú?" Renya preguntó a su persona importante.

"Si, debo hacer un par de cosas, pero podré hacerme algo de tiempo."

"Creí no darte misiones estos meses."

Tras el accidente Vermouth no había asesinado a ningún desafortunado o desafortunada. Misiones de encubrimiento, amenazas... No habría tenido cabeza, aunque no hubiera sido así. Mucho había pasado desde el día del accidente. Pronto seria la quincena de octubre. Y el desafortunado evento un ocho de agosto.

Desde el momento de despertar, Vermouth trató de cubrir todas las pistas del paradero de Conan, soltando mentiras aquí, mandando a personas allá... e incluso matando a otros.

Karasuma encontró un gusto en su nuevo pasatiempo, jugar a la familia con Sharon y ver a donde llegaba todo. Siendo el hombre más poderoso y rico de Japón no le dejaba mucho en manos para su entretenimiento personal. Vivir tanto tiempo no dejaba cosas nuevas a probar y la inmortalidad abría gusto a cosas más inusuales. Drogar niños para mantenerlo dóciles, robarlos de sus familias, fingir que el niño al otro lado de la mesa en realidad no era un adolescente de diecisiete años convertido en niño a causa de una imitación de la APTXN original. También estaba el asunto de confundir al FBI, espiar a los padres del niño, la otra niña y el gemelo del detective.

Este último mantenía a Karasuma en una cuestión constante, su identidad solo podría resumirse a Kaito Kid y precisamente por ello, estaba planeando hablar personalmente con él durante cierta fecha a casi fines de mes.

Para mantener su pasatiempo libre de molestias externas, quería limpiar todo lo que el niño tuviera para que nada lo esperara más allá de los muros de la mansión. Sharon lo sabía y por ello buscaba proteger a lo que el niño apreciaba. Sumiko Kobayashi por ejemplo.

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Conan no podía comer lo que tenía delante, un enorme pastel de chocolate... ¿Cómo hacerlo si sentía que algo terrible había ocurrido?


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Hay una imagen del capitulo, pueden verla en mi tumblr como en deviantart

desaidas. tumblr. com

www. deviantart dainaga1

www. deviantart dainaga1/art/Sherry-y-el-barranco-814112423?ga_submit_new=10

¡Disculpen!

No tengo su perdón, me metí a una cosa llamada juego de rol y llevó semanas sin dormir XD

Pero la buena noticia es que ya le tomé el truco a escribir cosas largas.

Pero la vida es bella. Digo no es como si rompieras un mostrar de vidrio en tu trabajo con una botella de vino y que la muy desgraciada no se rompiera, pero el mostrador si... !

Está en la lista de las cosas improbables que me ocurren...

Hola Ennael, espero que leas esto XD...

El equipo Kaito y Haiji, aun no los he metido... Pero ten por seguro que Heiji sabe que Conan ha desaparecido y aun no muestra señales por cierta razón misteriosa. XD

Es más, esa razón está en esta cajita.

Y Hakuba Saguru se está preguntando donde esta Kaito... Y la escusa de estoy enfermó, no se la está tragando.