Capítulo 8
Lestrade miró de un hermano a otro, sorbiendo el café que aún quedaba en la taza. Con gesto ostensible retiró una de las sillas de la mesa de trabajo, dejando la taza ya vacía y se sentó cruzando los brazos.
-¿Cómo dos personas muertas son las responsables del secuestro de un niño? Por favor, explícamelo como si fuese idiota.
Sherlock puso los ojos en blanco, volviéndose de nuevo a la pared y a su pose contemplativa. Lestrade se volvió entonces hacia Mycroft, enarcando las cejas y esperando una explicación.
-Bien –dijo el mayor de los Holmes, retirando la silla contigua a la de Lestrade y sentándose como si estuviese en el salón de palacio. –No creo que sea necesario recordarte que nada de lo que escuches es para compartirlo. –El D.I. asintió, y esperó a que Mycroft ordenase sus ideas y comenzase a hablar.
-Como sabes, Magnusen era poderoso gracias a la información que conocía. Tenía bajo su influencia infinidad de personas, incluidos miembros en altos cargos de varios gobiernos y no reconoceré jamás haber dicho que eso incluía a miembros que podían pertenecer al nuestro. Eso le facilitaba influir de forma sutil tanto en el parlamento como en el ministerio de justicia, incluso en decisiones internacionales, tanto dentro como fuera del reino. Durante años compró, extorsionó y amenazó a cualquier persona que pudiera servir para sus propios intereses. Yo mismo fui uno de sus objetivos, y aunque lo dejé bailar a su aire creyendo que podría manipularme nunca tuvo influencia real. Cuando Sherlock cometió un error antes de Moriarty, Magnusen agudizó sus ataques para hacerse fuerte sobre mí, utilizando lo que sabía de mi hermano para manejarme. En aquel momento él y Moriarty se disputaban el poder, uno manejando la información y el otro manejando el submundo del crimen. Ambos eran una amenaza y ambos debían ser eliminados, aunque Moriarty se puso a la cabeza cuando se obsesionó con Sherlock. Uno de los topos de Magnusen era Vivian Norbury, para mi vergüenza admito que no supe de ella hasta que fue demasiado tarde. Debí haberla visto antes, pero su superior inmediata tenía una confianza inquebrantable en ella, lo que le permitió acceder a informaciones de muy alto nivel.
"Recordarás que la campaña de desprestigio de Sherlock cuando cayó en desgracia fue de una singular virulencia. En un solo día sus años de trabajo fueron desdeñados y se convirtió en enemigo público, lo que unido a su supuesto suicidio dió a Magnusen la que él creía la llave para someterme.
-Pero eso debió terminar cuando Magnusen murió –intervino Lestrade incrédulo.
-Un poco de paciencia Greg, si quieres entender debes saberlo todo. Tenemos al menos tres horas antes de tener que movernos.
-Está bien, continúa entonces -. El D.I. se pasó la mano por la cara para despejarse, mirando brevemente en dirección a Sherlock quien seguía absorto en su panel de información.
-Cuando Sherlock hizo su aparición dos años después de su falsa muerte, Magnusen retomó su acoso, pero esta vez eligió a las personas que rodeaban a mi hermano para encontrar el punto de presión que le daría lo que quería. Así llegó hasta Mary Morstan, quien como sabes tenía… como decirlo… una vida anterior muy alejada de la que llevaba en Londres. Al buscar información sobre ella se encontró con su extenso currículum, información que la señora Norbury proporciono con sumo gusto, dando a Magnusen hasta el último detalle de sus trabajos, sus empleadores y objetivos. Cuando intentó presionar a la señora Watson para que trabajase para él, se produjo el incidente en la oficina de Magnusen, donde Sherlock resultó tiroteado…
-¡Esa información no es relevante! -cortó Sherlock, moviéndose con demasiada rapidez hacia la mesa donde estaban Mycroft y Lestrade-.
-Yo creo que lo es, ya que al dejar con vida a Magnusen, Mary Morstan desencadenó esto.
-Espera un momento…. –Lestrade miraba de uno a otro hermano con los ojos asombrados-, ¿me estás diciendo que Mary disparó a Sherlock?
-¡Irrelevante! –Repitió el menor de los Holmes-. Después de eso Magnusen puso en conocimiento de cualquier persona que tuviese interés que conocía el paradero del integrante aún vivo de AGRA. Abrió una subasta para vender al mejor postor su ubicación, a lo que Norbury ayudó. Magnusen murió, la subaste se canceló y Norbury se quedó sin su beneficio, con lo que decidió hacerlo ella misma añadiéndome al lote.
-I ESPERA ¡–Lestrade se puso en pie, sujetando a Sherlock por el brazo- ¿Mary te disparó y tú simplemente la perdonaste? ¡Casi moriste Sherlock!
-¡PERO NO MORI! ¡REGRESÉ! –gritó el detective pálido de rabia-. ¡Yo tambien he matado gente Lestrade! ¡Al igual que tú! ¡Preferiría no haberlo hecho pero eran ellos o yo, y ninguno era inocente! Y si tengo que hacerlo parta mantener a salvo a mi familia te juro por Dios que lo hare de nuevo, así que no puedo culparla. - Sherlock se echó atrás, soltándose del agarre de Lestrade y respirando entrecortadamente-. Necesito un cigarrillo –murmuró desviando los ojos y palmeando los bolsillos donde no había nada. Sin una palabra el D.I. le entregó su paquete de tabaco y el encendedor, viéndolo salir por la puerta lo más rápido que le fue posible sin echar a correr.
Mycroft permanecía sentado, con las piernas cruzadas sin quitar los ojos del D.I. que parecía estar teniendo problemas para encontrar nuevamente su voz.
-En los dos años que Sherlock estuvo fuera hizo un trabajo para el que pocos están capacitados, Inspector –dijo al fin Mycroft, devolviendo a Lestrade al momento presente.
Volviendo a sentarse y pasando las manos por el cabello ya revuelto, Lestrade miró al mayor de los Holmes.
-Imagino que no se fue a conocer mundo mientras te ocupabas de las cosas aquí, y aunque nunca le pregunte vi las consecuencias cuando regresó.
-Tenía un equipo de apoyo, aunque la mayor parte del tiempo trabajó solo. Fue minucioso, negándose a regresar hasta que cualquier amanezca fuera eliminada de forma definitiva. Las personas que tenía para respaldarlo se veían obligadas a redoblar esfuerzos para mantenerse al día con su progreso. Hizo cosas que jamás le hubiese pedido a mi hermano pequeño, ya sea que se hundiera el mismo gobierno. Pero él había tomado una decisión y ya lo conoces cuando está en un caso, nada es más importante.
"Llevaba diecisiete meses fuera cuando comenzaron a encadenarse los errores. Ubicaciones que dejaban de ser seguras, objetivos cuya información dejaba de ser fiable, vigilancias descubiertas… no pude encontrar al topo antes de que se filtrara su presencia en Serbia donde lo capturaron, y sólo cuando accedimos a todo lo que Vivian Norbury vendió supe que fué ella la que lo delató. Ahí está la conexión de toda esta situación. En su asociación con Magnusen ambos parecían haberse puesto de acuerdo para acabar con Sherlock.
"Cuando Magnusen murió sin facilitar el paradero de la señora Watson, Norbury retomó la negociación, alertando a los supervivientes de que aún estaba por ahí, a quienes querían venganza sobre la mujer había matado a un padre, un hermano, un hijo… por eso Ayei la encontró, y por eso cuando ella quiso borrar todos su rastros sólo agitó el avispero de sus mentiras. Cada persona que tuvo algo contra Rosamund Clifford o la integrante de AGRA se puso a la cola para cobrarse la venganza.
"Hace ocho meses Vivian Norbury fue diagnosticada de un tumor inoperable, en fase terminal. Se le concedió permiso para despedirse sus seres queridos y disponer sus últimas voluntades. Recibió la visita de algunas personas… al parecer se las ingenió para facilitar al uno de los miembros relevantes venido a menos de la mafia Belga el nombre del responsable de la muerte de su primogénito en una redada policial y la consiguiente caída de sus negocios hace unos años, un tal Sherlock Holmes, de Londres. Tambien le informó de dónde encontrar a una segunda parte interesada en cobrarse el ojo por ojo trocado en hijo por hijo en la persona de John, pareja de Sherlock, y en la de la hija que ambos criaban.
"Aún estamos construyendo la línea de tiempo y los detalles, pero te basta saber que un objetivo sobreviviente de la señora Watson en su npapel de AGRA es el responsable de orquestar el secuestro de Rosamund y el traslado hasta el continente. Creemos que la reunión prevista donde se haría el supuesto intercambio si hubiesen tenido éxito, era para hacerles saber a Sherlock y John cual hubiese sido el destino de Rosamund y después acabar con ellos, no sin algo de tortura, ya que es algo personal. Solo henos puesto rostro a nuestro mafioso Belga, pero su socio temporal debe haberse comunicado en los últimos días, por lo que estamos analizando y limpiando todas sus comunicaciones. Sábenos donde estarán en unas horas y estaremos allí para hacerles saber que han mordido donde no debian.
-Joder Mycroft, -Lestrade volvió a pasarse las manos por el cabello, alborotándolo aún más de lo que ya estaba-, creía que te ocupabas de las complicaciones que traen los trabajos de Sherlock, ¿Cómo demonios has permitido algo así?
La mirada de Mycroft vaciló durante un segundo con algo que el D.I. casi podía interpretar como vergüenza.
-Pedí muchos favores después de lo de Magnusen y me fueron recortados los privilegios de vigilancia que le tenia asignados. Además sabes que nunca ha colaborado, desarmando cualquier dispositivo que instalábamos. Sólo la presencia de John con su hija en Baker Street ha logrado el compromiso de mi hermano de permitir una vigilancia ligera, y aún así mira donde estamos.
Lestrade se puso en pie acercándose al muro de información, observando la infinidad de datos que se cruzaban, reconociendo vagamente algunos nombres y lugares, tan dispares unos de otros que slo los hermanos Holmes serían capaces de descifrar aquel galimatías.
-¿De cuantas personas puede esperar represarlias del tiempo que estuvo fuera? Imagino que esa mujer habrá vendido esa información a cuantos haya podido.
Con paso lento Mycroft se cercó, volvió a poner en manos de Lestrade una nueva tazado café que sin que este lo hubiese oído moverse detrás de él. El inspector agradecido le dio un sorbo, dejando escapar un murmullo apreciativo.
-Tengo personal encargándose de eso ahora que sabemos qué buscar. Si fuera necesario contamos con un plan de contención con lo que no debería ser complicado desviar la atención. Desde que comenzamos Sherlock y yo a dar forma a como seria su guerra contra la red de Moriarty en el continente creamos el rumor de un agente que trabajaba en Europa al que llamamos El Fantasma Holandés. Se le comenzaron a atribuir logros de otros agentes que así se afianzaban en su anonimato. Después de eso cualquier trabajo que Sherlock hizo o en el que se vio involucrado se susurró en los oídos adecuados que se debían a ese agente. Una vez que lo trajimos de vuelta, el equipo de apoyo de Sherlock continuo durante un año más y seguimos manteniendo vivo el fantasma del holandés. Incluso de filtró a ciertas fuentes interesadas que era el responsable del regreso de Moriarty. Reafirmaremos esa idea en las personas que pueden creer que tienen una deuda de sangre, y cuando todo quede atado haremos correr el rumor de que eEl Holandés ha sido eliminado.
-Pero Norbury filtró el nombre de Sherlock.
-Sí, y haremos saber que era una mujer desequilibrada, que buscaba venganza sobre la persona que descubrió que era una traidora al país, cualquier información que haya puesto en circulación será desacreditada y perderá credibilidad. Sus antiguos asociados entenderán que al final perdió la cabeza.
Ambos hombres quedaron en silencio, contemplando la vasta información.
-¿Sherlock acudirá a esa reunión? –El D.I. miró a Mycroft con preocupación, no estaba seguro de hasta donde sería capaz de llegar el detective consultot si tenía delante a la persona que había ordenado secuestrar a la hija de John.
-Por supuesto que no.
-¿Y él lo sabe?
-No hay necesidad de forzarlo a tomar esa decisión. Si estoy en lo correcto le permitirán unirse a los Watson en unos veinte minutos, se convertirán en su prioridad inmediata, y es posible que la doctora Cole se ofrezca a mostrarle a Sherlock las distintas pruebas que se están haciendo en busca de posibles fármacos en la sangre de su ahijada. Cuando quede satisfecho ya se habrá puesto en marcha el dispositivo para que toda esta situación quede finiquitada.
-Sabes –Lestrade le devolvió a Mycroft la taza de café vacía- a veces entiendo a Sherlock, eres un maldito controlador. Imagino que mi cometido es el de tranquilizarlo cuando se dé cuenta y quiera arrancarte la cabeza. –El mayor de los Holmes guardó silenco, desviando la mirada del D.I. hasta la pared cubierta de papeles-. Hijo de puta –susurró-, vas a ir tú.
Se sostuvieron la mirada hasta que Mycroft alzo los labios en la parodia de una sonrisa.
-Debo cuidar de mi familia Inspector.
