Era una tarde tardía, y la sala de música estaba llena con el suave rasgueo de la guitarra de Boyfriend. Pico estaba cerca, marcando el ritmo con su pie mientras escribía algunas letras en su cuaderno. Habían perdido la noción del tiempo, completamente absortos en su proceso creativo.
De repente, un fuerte trueno sacudió el salón de clases, devolviéndolos a la realidad. Pico miró por la ventana y vio que el cielo se había oscurecido, con gotas de lluvia golpeando fuertemente el cristal.
—Parece que estaremos atrapados aquí por un rato —comentó Pico, cerrando su cuaderno y levantándose para estirarse.
Boyfriend asintió, dejando su guitarra a un lado.
—Beep.
Ambos caminaron hacia la ventana, observando cómo la lluvia caía a cántaros. El patio de la escuela se estaba convirtiendo rápidamente en una serie de charcos. Pico suspiró, apoyándose en el alféizar.
—Es algo agradable, ¿no? —dijo Boyfriend, su voz más suave—. Estar aquí, solo nosotros, con la lluvia afuera.
Pico lo miró, sintiendo un calor que se extendía por su pecho.
—Sí, lo es.
Boyfriend se giró para mirar a Pico, sus ojos encontrándose. La habitación estaba débilmente iluminada, el suave resplandor de las lámparas creando una atmósfera acogedora. Pico podía oler el reconfortante aroma a arándanos, mezclado con su propio olor a fuego y sidra. Se sentía como en casa.
—Sabes —comenzó Boyfriend, dudando por un momento, buscando las palabras adecuadas—. Nunca te he agradecido realmente por ser tan buen amigo a pesar de nuestras castas.
Pico sonrió, sintiéndose un poco tímido.
—No tienes que agradecerme, B. Yo siento lo mismo.
Hubo un momento de silencio, lleno solo por el sonido de la lluvia. Entonces, Boyfriend dio un paso más cerca, su expresión seria pero suave.
—Pico, ¿puedo decirte algo?
—Por supuesto —respondió Pico, su corazón latiendo un poco más rápido. Era una de las primeras veces que hablaba demasiado.
—He estado pensando mucho últimamente —dijo Boyfriend, su voz apenas un susurro—. Sobre nosotros. Sobre cuánto significas para mí.
Pico contuvo la respiración. No sabía qué decir, su mente corriendo con posibilidades.
—Sé que soy un omega y tú un alfa —continuó Boyfriend—, pero aun así tenemos una gran amistad.
Las palabras quedaron en el aire, cargadas de emoción. Pico sintió que sus mejillas se calentaban, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Quería decir algo, pero las palabras se ahogaban con pétalos que subían por su garganta.
Esa maldita palabra, amistad.
Por supuesto, Boyfriend era su mejor amigo, pero... sentía algo más, algo que no podía expresar.
—Yo... yo también pienso en eso —admitió Pico, su voz temblando ligeramente—. Me alegra que te sientas seguro conmigo.
Boyfriend sonrió, una expresión suave y genuina que hizo que el corazón de Pico latiera más rápido.
—Siempre me haces sentir seguro, Pico. Eres el mejor amigo que he tenido.
Pico asintió, tragando con fuerza para empujar los pétalos que amenazaban con escapar de su garganta. Quería contarle a Boyfriend todo, sobre los sentimientos más profundos que albergaba, pero no podía arruinar el momento con sus propios deseos egoístas.
—Gracias, B. Eso significa mucho para mí —Logró decir Pico, su voz apenas manteniéndose firme.
Otro trueno retumbó afuera, y Boyfriend dio un paso más cerca, reduciendo la distancia entre ellos.
—Sabes, a veces me pregunto si las cosas podrían ser diferentes —dijo Boyfriend suavemente, sus ojos buscando los de Pico.
—¿Diferentes cómo? —preguntó Pico, su pulso acelerándose.
—Como si yo no fuera un omega y tú no fueras un alfa. Si pudiéramos ser... nosotros, sin ninguna de las expectativas y roles que conlleva.
El corazón de Pico dolió al escuchar las palabras de Boyfriend. Deseaba poder decirle que nada de eso le importaba, que veía a Boyfriend por quien era, no por lo que se suponía que debía ser. Pero el miedo al rechazo, a perder a la única persona que lo hacía sentir completo, lo mantuvo en silencio.
—Lo entiendo —dijo Pico en su lugar, su voz suave—. Pero creo que estamos bien como ahora.
La sonrisa de Boyfriend regresó. Aunque en el fondo, no quería esa respuesta.
—Beep.
Se quedaron allí por un momento, la lluvia creando un telón de fondo reconfortante para su tranquila conversación. Pico quería acercarse, abrazar a Boyfriend, hacerle saber cuánto realmente le importaba. Pero en lugar de eso, se quedó donde estaba, temeroso de cruzar una línea que podría romper su amistad.
Además, un abrazo podría asustar al omega o algo así.
—Oye —dijo Boyfriend de repente, rompiendo el silencio—. ¿Qué tal si tocamos algo juntos? Solo una canción más antes de irnos.
Pico asintió, agradecido por la distracción.
—Claro, hagámoslo.
La lluvia continuaba cayendo afuera, pero dentro de la sala de música, Pico y Boyfriend encontraron consuelo en la compañía del otro. Por ahora, era suficiente con estar allí, compartiendo el momento, dejando que la música hablara las palabras que no podían decir.
