Muy buen día hermosas! Espero que estén teniendo un excelentísimo fin de semana.

Muchas gracias por estar aquí listas para leer el siguiente capítulo. Les recuerdo que la historia NO es para menores de edad o para personas sensibles al tema adulto.

GRACIAS POR SU COMPRENSIÓN.

DESTINO

CAPÍTULO 8

El caminar fresco de la joven enfermera había logrado que el tráfico que había en las calles de la ciudad se detuvieran para observar su figura moverse con naturalidad, aquel acto hizo que de inmediato Anthony ofreciera su brazo para alejar de ella las miradas incómodas e inapropiadas que había atraído sin percatarse de ello. Anthony se sorprendió a sí mismo por el vestigio de posesión que apreció en su pecho ante la admiración que la rubia despertaba en el sexo opuesto. Él jamás había sentido algo como eso en su interior, él que había compartido en otras ocasiones un café con alguna otra señorita, jamás le había molestado la admiración que estas pudieran causar en los demás, sin embargo al sentir que Candy era observada le provocó un malestar en su interior y unas locas ganas de ponerla a resguardo de aquellas miradas inquisitivas y curiosas que inocentemente provocaba.

-Adelante. – Le dijo con una sonrisa, colocándose detrás de ella para obstruir la vista de los jóvenes que se habían detenido a admirarla sin importar que estuviese acompañada. La mirada discreta de Anthony sobre ellos hizo que de inmediato reanudaran su camino, mientras Candy inocente entraba a la cafetería.

-¿Llevas mucho esperando? – Preguntó la rubia cuando estaban dentro del lugar.

-Acabo de llegar. – Respondió con tranquilidad, sin embargo sabía bien que había llegado con tiempo de sobra para pedir una mesa especial, una mesa apartada de las miradas curiosas y que les proporcionara privacidad para platicar sin interrupciones. - ¿Atendiste a alguien? – Preguntó al ver el maletín que llevaba la rubia en su mano, mientras la ayudaba a deshacerse de su abrigo para después quitarse el suyo.

-¿Lo dices por el maletín…? – Preguntó la rubia avergonzada, frotando sus coletas mientras buscaba una excusa que explicara por qué llevarlo. – No… - Respondió con nerviosismo. – Lo que sucede es que uno nunca sabe… - Agregó nuevamente. Anthony le sonrió encantadoramente, seguro de que no debía seguir indagando y hacerla sentir incómoda por haber tomado aquella decisión.

-Entiendo. – Dijo con una sonrisa de ensueño, sonrisa que le indicaba a la rubia que era suficiente con lo que ella le había explicado. – Por aquí… - Le dijo llevándola hasta la mesa que había elegido con anterioridad.

Candy se dejó guiar por él, quien la escoltaba del brazo, agradeciendo que no hiciera más preguntas por el maletín, se sentía verdaderamente como una boba por haberlo llevado, ella que iba con toda la intención de poner el maletín como una excusa para salir huyendo de ahí había caído presa nuevamente de la mirada profunda que él le dedicaba.

-Gracias. – Agradeció la rubia cuando Anthony apartó una silla para que pudiera sentarse. Anthony le sonrió y con delicadeza acomodó el asiento para que ella estuviera más cómoda.

Una vez que ella estuvo cómoda en su asiento, la rodeó para ponerse en la silla que quedaba frente a la rubia, de esa manera podría verla directamente. Candy asintió y volvió a ruborizarse, aquel inocente y sutil gesto en la chica le fascinaba a Anthony.

Una vez que estuvieron frente a frente sus miradas se perdieron por unos instantes, instantes en los que no tenían nada que decir, tan solo sus ojos se encontraban perdidos en la imagen del contrario, como si ambos estuvieran llenándose de la belleza que ambos poseían, pronto una de las camareras los interrumpió en su inspección y Candy se sintió aliviada porque comenzaba a ponerse cada vez más nerviosa en su presencia.

-Buenas tardes. – Saludó la chica con una sonrisa, sonrisa que se amplió una vez que Anthony giró su rostro para sonreírle y responder su saludo.

-Buenas tardes señorita. – Respondió el rubio con ese aire natural que poseía, esa sonrisa que le era imposible no tener y que cautivaba a las jóvenes que lo tenían cerca. Candy sintió una punzada incómoda en su vientre al ver la manera en la que la joven reaccionaba.

-¿Qué se le ofrece joven? – Preguntó sin dejar de sonreírle amablemente.

-¿Qué desea usted señorita White? – Preguntó Anthony con toda la caballerosidad con la que había sido dotado. Candy se sonrojó aún más al escuchar la manera en la que él se dirigía a ella, esa manera tan respetuosa de llamarla, pero al mismo tiempo tan sensual, tan de él, la hacía sentir que su estómago se ataba y desataba una y otra vez.

-Un chocolate por favor. – Pidió Candy para sorpresa de Anthony, quien pensó que la rubia preferiría tomar un café. Anthony sonrió a su petición y regresó su vista hacia la camarera, quien no lo perdía de vista a él.

-Un chocolate para la señorita y lo mismo para mí, por favor. – Dijo Anthony con una sonrisa amable. La joven ni siquiera veía lo que anotaba, tan solo sonreía asintiendo a lo que Anthony pedía. - También podría traer por favor un creme brülée… - Dijo mirando a Candy, preguntando con la mirada si ella también deseaba uno. Candy asintió con una sonrisa tímida, la verdad era que se le había antojado al momento de decirlo, él pudo vislumbrar en sus ojos un pequeño destello que demostraba el antojo que tenía. – Dos, por favor… - Dijo sin dejar de mirar a Candy, quien le sonrió agradecida por haber comprendido su petición.

-Gracias… - Agradeció Candy en cuanto la camarera se retiró. Anthony le sonrió mirándola detenidamente.

-Al contrario señorita White. – Le dijo con la impaciencia que sentía por llamarla tan formalmente, quería llamarla por su nombre, quería empalagarse de ese dulce nombre que ella poseía y que se moría por endulzar sus labios de lleno al repetirlo una y otra vez… Candy… - Quisiera agradecerle por haber aceptado mi invitación. – Dijo acercándose un poco más a la mesa, recargando sus brazos sobre ella para acercarse un poco más. Candy lo miró admirando sus hermosos ojos.

- ¡Que hermosos ojos tiene! – Pensó Candy de inmediato, sus palabras la traicionaban en su mente, porque entre más se había dicho que solo era un paciente, su corazón y sus ojos le decían que no era así. – La verdad no sabía si hacerlo o no… - Dijo Candy con pena por reconocer que había dudado de aceptar su invitación. Anthony puso más atención en sus palabras, específicamente en el lugar de donde estas salían. – No era necesario agradecer cuando lo único que hice fue hacer mi trabajo. – Dijo la rubia sin querer desanimar a Anthony. Anthony sonrió de lado ante las palabras de la joven.

-Sé que es solo parte de su trabajo, sin embargo quería tener la oportunidad de conversar un momento con usted… a solas… lejos del barullo que existe en el hospital, para no ocasionarle problemas. – Dijo Anthony sincero en los motivos que tenía para haberla invitado por un café. Candy lo miraba sin saber qué decir o cómo actuar, se sentía perdida en la mirada intensa que él tenía sobre ella, su corazón latía con fuerza y seguía sin comprender el motivo, jamás ningún hombre la había hecho sentir que su mundo se movía extraño bajo sus pies.

-Dos chocolates y creeme bruleé, joven. – Dijo la mesera interrumpiendo nuevamente la interacción entre los rubios.

-Muchas gracias señorita. – Agradeció Anthony amablemente, a pesar de que no le había gustado la repentina interrupción sabía que era parte del trabajo de la chica y de que no podía evitarlo. La joven le sonrió nuevamente y se retiró del lugar. Candy bajó su mirada incómoda, desviando la atención de Anthony para ponerla en la taza de espumeante chocolate que recién le habían traído. - ¿No le gusta el café? – Preguntó Anthony al ver que la rubia ponía toda su atención a la taza frente a ella.

-Prefiero una buena taza de chocolate. – Dijo Candy mientras aspiraba el rico aroma que desprendía aquella bebida caliente. – La señorita Ponny acostumbraba a servirnos una taza de chocolate con malvaviscos y un poco de canela, es lo más delicioso que he probado en mi vida. – Decía levantando su vista nuevamente hacía él, mientras un hermoso brillo iluminaba sus ojos, un brillo que hizo que Anthony tuviera un vuelco en su estómago.

-¿La señorita Ponny? – Preguntó Anthony con curiosidad, creyendo que era la persona que la cuidaba cuando era una niña. Candy asintió con una sonrisa.

-La señorita Ponny es quien me cuidó cuando era niña. – Respondió únicamente Candy, confirmando lo que Anthony había creído, algo así como la señorita Lane, quien era la joven señora que los había cuidado a ellos y a sus dos primos.

Anthony de pronto tuvo una idea y levantando su mano sana llamó una vez más a la joven camarera, quien de inmediato se acercó a la mesa que ocupaban los jóvenes para atender a la petición que haría el rubio. Este le habló al oído y ante el rubor de la joven mesera Candy se sintió incómoda. Momentos más tarde la joven llegó con un frasco de canela en polvo y algunos malvaviscos para que Candy los pusiera en su bebida. El rostro de Candy fue de sorpresa absoluta, sus ojos se iluminaron y de inmediato se posaron en el rostro de Anthony quien sonreía complacido por la felicidad que parecía irradiar el rostro de Candy.

-¡Malvaviscos! – Dijo con emoción, tomando unos cuantos para poder derretirlos dentro del chocolate. – Muchas gracias. – Le dijo totalmente conmovida, sus ojos se llenaron de lágrimas, envuelta en los recuerdos de su niñez.

-Tal vez no es tan exquisito como el de la señorita Ponny, pero… - Candy negó intentando que sus ojos derramaran sus lágrimas,mientras Anthony esparcía un poco de canela en la taza de la pecosa.

-No importa… - Dijo Candy sin dejarlo continuar, sonriendo feliz por el detalle tan tierno que había tenido con ella, su corazón había dejado de latir por unos momentos, se sentía realmente conmovida por el gran detalle que había tenido con ella. - ¿Quieres probar? – Preguntó Candy tuteándolo sin siquiera notarlo. Anthony asintió ilusionado por la forma en la que lo había llamado, era como si aquella barrera de formalismo comenzara a ceder para dar paso a la confianza entre dos jóvenes que se sentían muy a gusto en compañía del otro.

Candy tomó más malvaviscos y los puso dentro de la taza de Anthony, mientras ella los revolvía esperando que se derritieran por lo caliente, él la admiraba perdido en su hermoso rostro, admirando sus lindas pecas y respirando el aroma a rosas que desprendía su piel. Candy se ruborizó al darse cuenta de las miradas que él tenía sobre ella, pero intentó pasar desapercibida esa atención que tenía en su persona.

-Delicioso… - Dijo Anthony sin siquiera probar el chocolate.

-Pero ni siquiera lo ha probado. – Dijo Candy con una sonrisa traviesa, volviendo ese respeto que tenía ante él.

-No es necesario. – Dijo Anthony sin dejar de mirarla. – Basta con llenarme de su aroma… - Dijo cerrando los ojos y aspirando profundamente, solo que a lo que se refería Anthony era al aroma de rosas que ella llevaba. Candy regresó a su asiento con una sonrisa, mientras su rostro volvía a colorearse. – Mi madre siempre preparaba este postre. – Dijo atrayendo a él el creme brulée que también estaba frente a él. Candy lo escuchó con atención, quería saber lo que tenía que decir, ahora era su turno de recordar aquel pequeño recuerdo de su infancia. – Era uno de sus favoritos… también el mío... – Dijo el rubio con melancolía, una melancolía que era imposible ocultar de sus ojos, los cuales siempre habían permanecido iluminados desde que lo había visto en el hospital.

-Lo siento mucho… - Dijo Candy con sinceridad, le había dolido ver en sus ojos aquel sufrimiento que se veía palpable aún en su mirada. – Hace mucho que…

-Cuando era un niño… - Respondió Anthony antes de que ella concluyera la pregunta. Candy respetó el silencio en el que había caído Anthony de pronto. – Sus ojos me recuerdan mucho a ella. – Dijo a Candy volviendo ver sus ojos detenidamente.

-¿Le recuerdo a su madre? – Preguntó Candy confundida con la comparación que él le había hecho. Anthony asintió con una sonrisa tierna.

-Ella también era una mujer muy hermosa. – Dijo mirándola fijamente. Candy se quedó sin aliento de pronto, su corazón latió con fuerza y sus piernas se sentían frágiles y sin fuerza en esos momentos, jamás nadie le había dicho con esa profundidad y sinceridad que ella era una mujer hermosa, mucho menos de frente y sin desviar por un momento la mirada.

-Lo imagino. – Dijo Candy sin atreverse a aclarar que se imaginaba eso por el hijo tan guapo y galán que había tenido.

-¿Quiere probar? – Preguntó Anthony extendiendo una cucharada de su postre hacia ella, quien lo miró por unos segundos dudando si aceptar o no aquel delicioso bocado. Candy asintió y se acercó a la cuchara para tomar el dulce postre, saboreando con sus labios aquel delicioso bocado. Anthony se quedó sin aliento al ver cómo la rubia saboreaba entre sus labios aquel dulce de leche que era su favorito.

-Está delicioso. – Dijo Candy sacando de sus pensamientos al rubio, quien seguía admirando la pequeña boca de la rubia.

La plática se extendió más de lo que habían pensado y poco antes de cerrar la cafetería ambos jóvenes se levantaron de sus lugares. Anthony apartó la silla caballerosamente de ella para que pudiera salir sin problema, tomó el maletín con la mano sana y ofreció su mano inmovilizada para que ella se tomara de ella.

-Pero podría lastimarlo. – Dijo Candy negándose a que él cargara el maletín.

-De ninguna manera. – Dijo Anthony seguro que ella buscaría la manera de no lastimarlo. Candy sonrió y aceptó el gesto tan caballeroso que él le ofrecía.

Caminaron entre las mesas y Candy no pudo evitar observar que las miradas femeninas se posaban en el caballero que la escoltaba, aquellas miradas la hicieron sentir incómoda sin saber el motivo, no era como si aquel joven le perteneciera o fuese algo de ella, sin embargo no le había gustado observar la admiración con la que giraban su rostro para verlo incluso las que estaban acompañadas de su prometido o algún galán.

Anthony por el contrario no se daba por enterado de las miradas femeninas, estaba acostumbrado a llamar la atención, pero también estaba acostumbrado a no tomar importancia o a no creer que se fijaban en él por su atractivo, sino simplemente porque lo observaban al estar en su periferia.

Para disgusto de ambos jóvenes llegaron frente al edificio en el que Candy habitaba, era un edificio elegante y Anthony podía advertir que no cualquiera vivía en ese lugar, solo gente con los medios económicos suficientes podría rentar o poseer un condominio en aquella zona de la ciudad.

-¿Vive con sus padres? – Preguntó Anthony intentando saber un poco más de ella. Candy sonrió ante su pregunta, sin embargo no quiso que sintiera pena por ella al contarle que era huérfana, no quería arruinar la hermosa tarde que habían compartido.

-Vivo con unas amigas que son como mis hermanas... – Dijo Candy segura de que el lugar en el que vivía era un lugar exclusivo, ajustando su abrigo para cubrirse del frío de la noche. – Sus padres compraron el departamento y nos permitió a mí y otra amiga vivir junto con ella, así se aseguraban que no estuviera sola. – Explicó Candy con tranquilidad, no quería que pensara que ella era una persona de dinero, además si le explicaba de una vez su situación tal vez él se desencantaría de ella y no volvía a buscarla, así ella continuaría con su vida antes de que pudiera enamorarse de él ya que después de haber compartido esa tarde fuera del hospital, había comprobado lo fácil que sería enamorarse perdidamente de aquel joven de bellos ojos.

-La acompaño… - Dijo Anthony dispuesto a acompañarla hasta la puerta de su departamento, lo que hizo que de inmediato Candy diera un pequeño salto para evitar que lo hiciera.

-¡No es necesario! – Dijo la rubia con nerviosismo, nerviosismo que Anthony advirtió en ella. Candy pudo ver la mirada confundida del rubio y se apresuró a explicar para no hacerlo sentir más incómodo de lo que parecía estar. – Creo que ya es tarde y debe descansar. – Dijo Candy sin poder encontrar una excusa válida. Anthony sonrió ante la pena de la pecosa y optó por respetar su decisión, no quería importunarla, tal vez ya era suficiente el tiempo que había pasado con ella.

-¿Entonces nos vemos pasado mañana? – Preguntó el rubio tomando una vez más la mano de la pecosa. Candy abrió los ojos confundida porque no recordaba la cita que tenía en el hospital. – Para cambiar el vendaje. – Agregó sonriente mostrando su brazo. El corazón de Candy se aceleró y de pronto sonrió al caer en cuenta a lo que se refería.

-Hasta pronto. – Dijo Candy con una sonrisa, para después sentir el beso de Anthony sobre el dorso de su mano, aquella sensación que le provocaba esa simple y caballerosa acción le provocaba una emoción en el centro de su corazón, el cual volvió a latir con intensidad como queriendo escapar de su pecho.

Anthony la observó fijamente y se quedó parado frente al edificio esperando que entrara, mientras la joven pecosa caminaba lentamente y giraba su rostro de cuando en cuando para ver si él seguía todavía ahí, expectante, como un vigía que se aseguraba que entrara al edificio.

Candy no se había percatado que todo lo había estado observando su vecino incómodo, quien de mala gana entró al edificio casi corriendo procurando alcanzar a la joven pecosa, sin embargo para su mala suerte el ascensor terminaba de cerrar su puerta, quedándose con las ganas de alcanzarla y molestarla, conformándose con subirse al de enseguida y rogar que llegasen al mismo tiempo, no sabía el motivo, pero quería intercambiar unas palabras con ella.

Candy subía con las manos aferradas al maletín, sus pensamientos estaban en el rubio, quien al igual que la pecosa estaba con el corazón acelerado, ninguno de los dos había advertido la presencia del actor, ambos habían estado sumidos en la presencia del otro que no se percataron de nada de lo que los rodeaba.

- Es tan guapo y caballeroso… - Se decía la rubia con un gran suspiro, un suspiro que nacía de lo más profundo de su corazón, sintiendo de pronto un temor en su pecho al descubrir que sus sentimientos estaban en peligro de comprometerse. – Pero qué piensas Candy… él es un joven estudiado, de familia importante… jamás se fijaría en ti… además… además tú no quieres enamorarte aún… - Se decía la rubia cambiando su expresión enamorada a una expresión más desanimada.

Las puertas del elevador se abrieron y sin que lo percibiera las del segundo aparato también lo hicieron, bajando Terry del ascensor para buscar de un lado a otro a la rubia, como si no supiera qué camino tomaría.

-Vaya por lo que veo sigues siendo una mal educada. – Dijo intentando hacerse presente frente a la rubia. Candy no quiso escucharlo, caminó deprisa sin permitir que echara a perder su perfecto día. – Y además eres sorda… - Le dijo de nuevo. Candy suspiró molesta, pero continuó ignorándolo. – ¿Ni siquiera eres capaz de saludar? – Preguntó molesto.

-¿Qué es lo qué quieres? – Preguntó Candy, cansada de que caminara detrás de ella sin guardar silencio.

-Un simple saludo. – Respondió Terry con indiferencia.

-Buenas noches. – Dijo Candy con ironía en cuanto llegó a la puerta de su departamento.

-Al cabo que ni quería. – Dijo Terry con una mueca al ver que la pecosa se adentraba a su departamento sin voltear a verlo. – No sé por qué la buscas… es pecosa, mal educada, bajita de estatura… - Decía enumerando en su mente todos los "defectos" que encontraba en la rubia, quien cerraba la puerta con tranquilidad y se dirigía hacia el comedor donde se encontraban sus amigas.

-Hola Candy. – Saludó Annie emocionada de verla. - ¿Cómo te fue con tú paciente? – Preguntó con inocencia, sin embargo el rostro de Candy las hizo dudar un poco.

-¡Muy bien! – Respondió con el tono de voz elevado, como lo hacía cuando estaba nerviosa. Annie que la conocía muy bien se acercó a ella para ver si todo estaba en orden.

-¿Sucede algo, Candy? – Preguntó acercándose a ella. Candy le sonrió intentando controlar la emoción y nerviosismo que sentía al recordar al rubio.

-Nada… es solo que… - Dijo Candy buscando una excusa, vaya que últimamente era mala buscando excusas, mientras se quitaba su abrigo.

-¿Te encontraste a Terry afuera? – Preguntó Cassie casi de inmediato.

-¡Eh… sí! ¡Eso es! Me encontré con ese malcriado una vez más y me siguió molestando según él para que lo saludara. – Dijo Candy con fastidio en su voz, demostrando que no soportaba al atractivo vecino que hacía latir el corazón de Cassie acelerado.

-¿Te faltó al respeto? – Preguntó Annie con cierto temor, ella le tenía mucho miedo al actor, muy al contrario de lo que despertaba en Cassie ya que el joven le generaba intriga y una atracción irremediable. Cassie esperaba la respuesta de la rubia.

-Por supuesto que no. – Respondió Candy con tranquilidad, dejando su maletín en la mesa de centro junto con sus guantes para después sentarse en el sillón. – Hubieran escuchado los gritos si se hubiera atrevido a tanto. – Dijo con una sonrisa pícara. Cassie sonrió con nerviosismo.

-Tal vez te busca porque tiene interés en ti… - Dijo Cassie con una sonrisa que demostraba que le dolía tan solo de pensarlo.

-¿interés en mí? - Preguntó Candy ofendida a su amiga. - ¡Por supuesto que no, Cassie! – Dijo casi casi queriendo soltar una carcajada. – Ese tipo no tiene ojos para nadie más, tan solo quiere molestar, además tiene una novia que se la pasa tocando la puerta de su departamento rogándole que le abra, pero cuando quiere entretenerse bien que la recibe. – Dijo la joven una vez más sin notar que el rostro de Cassie se iba entristeciendo.

Candy era una chica muy despistada y así como no se daba cuenta de lo que provocaba en el sexo opuesto cuando caminaba por las calles, tampoco se daba cuenta que sus amigas estaban enamoradas, se había dado cuenta de Annie porque ella misma se lo había contado, pero Cassie había decidido guardar sus sentimientos por temor a descubrir que no podría conquistar el amor de dicho muchacho rebelde.

-Candy… - Dijo Annie llamando la atención de la joven pecosa, quien de inmediato guardó silencio cuando se dio cuenta que su hermana le indicaba con los ojos que se callara.

-¿Qué sucede Cassie? – Preguntó Candy al ver que su amiga jugaba con sus dedos mientras veía la mesa del comedor.

-No es nada Candy. – Dijo Cassie levantándose de su lugar para irse a su habitación. Candy la miró triste e intentó ir detrás de ella, pero Annie la detuvo.

-¿Qué sucede Annie? – Preguntó Candy con preocupación.

-Hay Candy… - Dijo Annie con una sonrisa tierna, ella sabía que Candy era muy despistada y que no hablaba por lastimar a su amiga. - ¿No te has dado cuenta? – Preguntó Annie a su hermana. Candy negó a lo que esta le preguntaba. – Cassie está enamorada del vecino… - Dijo Annie bajando la voz para que Cassie no se diera cuenta de que la estaba delatando ante la enfermera y que ella misma se había dado cuenta de su pequeño secreto.

-¿Enamorada? – Preguntó Candy sorprendida. Annie le hizo un ademán con el índice para que guardara silencio y la llevó hasta su habitación.

Una vez dentro de la habitación de la rubia, Annie la llevó hasta la cama y la sentó ahí para después sentarse junto a ella.

-Candy, Cassie se enamoró del vecino, pero ella está casi segura que él está enamorado de ti. – Dijo Annie quien también creía que así era.

-¿Enamorado de mí? – Preguntó Candy ofendida, le causaba incomodidad el pensar siquiera que él tenía puestos sus ojos en ella. – Pero si ni siquiera me conoce, jamás hemos hablado más que para pelear, esa es la forma más tonta de conquistar a una chica. – Dijo Candy mientras cruzaba los brazos inconforme con lo que decía Annie.

-Es lo mismo que le digo a Cassie. – Dijo Annie también estando de acuerdo con Candy, ya que la manera en la que Archie había llamado su atención había sido con buenos tratos y palabras bonitas y no con burlas y pleitos. – Pero ella dice que él le ha preguntado por ti y noté que eso la entristece. – Dijo una vez más la ojiazul sin subir mucho la voz.

-¿Por mí? – Preguntó Candy incrédula. – Si se la pasa molestándome. – Dijo de nuevo la enfermera. Annie levantó sus hombros sin saber qué más decir.

-Yo ya le dije que tú no estás enamorada de nadie y que no está en tus planes hacerlo. – Dijo Annie segura de que Candy era fiel a sus convicciones.

-Es verdad Annie… - Dijo Candy con el rostro melancólico, de pronto pensar en Anthony y en lo que ella había decidido desde muy joven la habían hecho perderse en sus pensamientos. – Yo no pienso enamorarme todavía… - Dijo cada vez menos convencida, su convencimiento se había ido desvaneciendo un poco más cada día desde que había conocido a Anthony, su corazón latía emocionado cuando lo veía y bailaba de felicidad todo el día, esperando con ansias volver a verlo.

-Es tan lindo estar enamorada Candy… - Dijo Annie con un gran suspiro. Candy la observó fijamente y pudo ver en los ojos de su hermana que efectivamente estaba muy ilusionada, el brillo que desprendían sus ojos era un brillo tan intenso y tan genuino que no podía fingirse.

-¿Qué se siente Annie…? – Preguntó Candy con curiosidad, quería saber si esa emoción que sentía en su estómago cuando lo tenía cerca, tenía algo que ver con lo que llamaban enamoramiento. Annie la miró y sus ojos brillaron nuevamente.

-Es una sensación indescriptible Candy… - Dijo Annie con una sonrisa y mirada soñadora, mientras miraba al techo de la habitación como si buscara la mirada tierna del chico elegante que la pretendía. – Sientes que te falta el aire por segundos cuando él te mira, los colores se te suben al rostro, sientes la necesidad de verlo todo el día y estar con él porque un momento no es suficiente, cada día quieres más y más, tu estómago se revela y tus piernas se derriten cuando toca tu mano… - Decía la joven tomando su mano como si recreara la suavidad del roce del ser que amaba.

Candy la escuchaba muy atentamente, ella había sentido todo eso que ella le decía, pero aun así se negaba a reconocer que estaba enamorada, le parecía que era demasiado rápido para tener ese sentimiento que ella creía debía labrarse a base de trato y convivencia.

-¿Sientes como si lo conocieras de tiempo atrás…? – Preguntó Candy con intriga, porque eso era lo que ella sentía cuando tenía a Anthony cerca.

-Sientes que puedes confiar en él y entregar tu corazón sin riesgo. – Decía Annie sin percatarse bien de la pregunta hecha por la rubia. Candy la miró con una sonrisa tierna, su hermana si estaba enamorada realmente y ella… ella no podía estarlo.

-Me alegra verte tan feliz Annie. – Dijo Candy con una sonrisa sincera, le daba mucho gusto el saber que la pequeña miedosa que siempre había cuidado se había convertido en una joven feliz y llena de ilusiones, ilusiones que estaban cerca de convertirse en realidad.

-Soy muy feliz Candy. – Le dijo Annie a su hermana, sonriendo con ternura al ver el rostro algo melancólico de la rubia. – Y espero que un día tú también encuentres a alguien que te haga tan feliz como Archie me hace a mí. – Agregó la joven al mismo tiempo que abrazaba a Candy, ésta la recibió con gusto, permitiendo que su hermana la contagiara de esa alegría que desprendía en cada poro de su ser.

Annie salió de la habitación de Candy, dejando a una rubia muy pensativa, ella tenía algunos "síntomas" parecidos a los que hermana le había mencionado, sin embargo creía que todo podría ser una simple casualidad, se negaba a aceptar que por primera vez en su vida tenía emociones diferentes a las de un amor fraternal, eran sentimientos que jamás había experimentado y que al mismo tiempo le daba miedo entregarse, en sus planes no estaba enamorarse mucho menos de una persona que era muy distinta a ella en clase social.

- Tal vez es solo algo pasajero… - Se dijo animándose una vez más como siempre, buscando encontrar el lado bueno o positivo de las cosas, intentando convencerse que aquella emoción que nacía en su vientre al verlo y el movimiento alocado de su corazón se debía a que realmente aquel atractivo joven había sido su primer paciente real en la vida.

Continuará…


Terminamos por hoy hermosas, ¿Qué les pareció la cita no cita? Espero que les haya gustado esa primera interacción afuera del hospital, porque les confieso que a mi me encantó jajaja, pero como les he dicho antes yo lo escribí jijijijiji.

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Rose1404:

Hola hermosa! Como siempre un placer leer que estás muy bien. Gracias por leer.

Tienes razón Anthony todavía es joven jijijiji y sigue enamorando corazones, creo que alguien como él siempre tendrá ese don. Efectivamente Candy es hermosa y no le hicieron mucha justicia en la caricatura, una de las imágenes que me gustan de ella es cuando monta a caballo con Anthony el día de la cacería, ahí creo que es donde mejor se ve de todas las imágenes que dibujaron de ella, esa y donde tiene el cabello suelto cuando Dorothy la peina para ponerle el vestido verde con el que la anuncian como una Ardlay.

¿Qué te pareció la cita no cita de los rubios? ¿Te gustó? Espero que sí.

Te mando un fuerte abrazo amiga.

gidae2016:

Hola hermosa! Que linda! mil gracias por tus palabras, a mí me encanta que te encanten mis historias! siempre es lindo leer que las personas comparten esa emoción que genera escribir sobre esta pareja que en verdad adoro.

Espero que te haya gustado la cita no cita de los rubios! te aseguro que es la primera de muchas. Te mando un fuerte abrazo amiga.

TeamColombia:

Hermosas, ustedes saben mejor que nadie que esta pareja está que arde! son fuego puro pero apenas van comenzando a cruzar esa línea de amistad, aunque la pecas está entre si o no, pero no creo que se vaya a esforzar mucho en no permitírselo! jaja yo no lo haría y sé que ustedes tampoco.

Espero que les haya gustado este primer encuentro fuera del hospital. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.

Luz Mayely León:

Hola hermosa! Espero que te haya gustado este primer encuentro fuera del hospital, la verdad que a pesar de que todavía se tratan de "usted" la atracción que hay entre ellos es innegable, solo falta que la rubia deje de creer que no puede estar enamorada, porque Anthony ya sabe que si lo está jajaja

Hermosa te mando un fuerte abrazo como siempre, espero que estés muy bien y que tengas un excelente fin de semana.

Silandrew:

Hola hermosa te entiendo! Sé del esfuerzo que haces por leer, te lo agradezco infinitamente. Fíjate que hace poco me animé a escuchar una de mis historias en audio y se escucha bien! me sorprendí jajaja así que creo que tienes una buena lectora cuando estás conduciendo u haciendo alguna que otra labor en tú hogar.

También me da pena Cassie, ella muy enamorada del rebelde pero no se dio a notar pronto pues, y lo que Terry necesitaba era una buena sacudida, esperemos que pronto la note.

Hermosa mil gracias por tus palabras te aseguro que aunque difícil ahí la llevo, hay días buenos, pero aún me visitan los malos. A pesar de todo trato de distraer mi mente y continuar adelante por mi familia.

Te mando un fuerte abrazo hermosa!

María José M:

Hola diablito bello, Me da gusto que pudiste ponerte al corriente, si no no te lo perdonaría jajaja. Tienes razón Stear lo hizo dudar pero creo que que estar frente a Candy de nuevo le dio el impulso para invitarla a salir, tuvieron su primera cita no cita y ahora están más cerca el uno del otro, aunque aún tienen ese respeto que era normal entre los chicos de la época, amo el trato que tenían al principio, pero odio que lo tuvieran algunas parejas ya casadas jajaja.

¿Quién no se enamoraría de Anthony? Hermosa te entiendo, créeme de verdad. Estoy segura que no necesitas que te lleven a alguien parecido al rubio porque sencillamente no lo hay, además de que no conozco a ninguno jajajaja. Sorry!

Me encanta atraparte, me gusta que te quedes con esas ganas de más y sobre todo que me cuestiones qué más sucederá, pero recuerda nada de spoilers jajajaja.

Te mando un fuerte abrazo amiga.

Julie-Andley-00:

¿¡Verdad que sí!? Es emocionante que se hayan quedado de ver en una cita que para ella no es cita, porque te aseguro que para Anthony sí lo es! creo que de esa forma la pecas iba un poco menos relajada, un poco, dije un poco jajaja.

Muchas gracias por leer amiga, en serio que me gusta leer tus comentarios. Te mando un fuerte abrazo y deseo que tengas un excelente fin de semana.

Mía Brower Graham de Andrew:

Hola Mía! por supuesto que me acuerdo de ti! Mil gracias por dejarme un comentario por cada capítulo! Me estaba preguntando por ti, ya que sé que estás atenta a las actualizaciones y eso me da mucha alegría.

Me encanta que te haya gustado este nuevo inicio y que hayas aceptado a las parejas que se van formando. Te mando un fuerte abrazo y espero que continúes hasta el final.

ViriG:

Hermosa! No sabes que emoción sentí cuando aceptaste mi invitación a leer esta nueva historia! de verdad me hacían falta tus comentarios y análisis de esta nueva aventura que he emprendido.

Definitivamente Neal tiene que venir hacer sus maldades, no creo que su personalidad sea diferente en esta historia.

Archie! Este Archie es un inmaduro aún, le gusta la fiesta y quiere divertirse, creo que la libertad que han obtenido de pronto le ha caído mal jajaja, pero entiendo que muchos han sido Archie alguna vez en su vida jajaja yo la verdad fui muy aguada jajajaja en mi juventud jamás tomé para emborracharme y no sé hasta el día de hoy qué es una cruda jajaja y no quiero saberlo, capaz que a esta edad ya no me levanto jajajaja.

Me encanta que te hayan gustado los capítulos, la verdad que tengo muchas sorpresas aún guardadas y espero que te guste.

Te mando un fuerte abrazo amiga!


Muchas gracias a todas y cada una de las personas que están al pendiente de la lectura, gracias por dejarme entrar a ese espacio tan personal y dejarme quedar unos minutos en él. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes y mi más profundo agradecimiento.


GeoMtzR

05/10/2024.