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Kakashi y tú (2/2)

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Segunda parte de Mi aventura con el chico de la máscara.

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Ino caminaba nerviosamente por los pasillos del hospital, buscando la oficina de Sakura. Desde que Kakashi se había llevado el libro, no había podido sacarse de la cabeza la idea de recuperarlo. Estaba convencida de que ese libro contenía algo importante, algo que Kakashi no quería que se supiera. Sin embargo, Sakura, que al principio había mostrado curiosidad, ahora parecía desinteresada y evasiva cada vez que le mencionaba el libro.

Cuando finalmente llegó a la oficina de Sakura, encontró a su amiga inmersa en sus papeles, con una expresión tranquila y concentrada. Entrecerró los ojos, sospechando que Sakura sabía más de lo que dejaba ver.

Horas antes, mientras Ino aún estaba ocupada con sus quehaceres, Sakura había tenido la oportunidad de leer más del libro que Kakashi le había prestado. Las palabras de la autora la intrigaban y confundían a partes iguales. La autora describía al ninja como un hombre misterioso y solitario, que había salvado su vida en un momento de peligro. Según el libro, tras una noche de pasión, habían desarrollado una conexión tan profunda que incluso habían llegado a considerar el matrimonio.

Sakura había fruncido el ceño al leer esa parte. ¿Matrimonio? ¿Kakashi? No le cuadraba. Pero a medida que avanzaba, empezó a sentir una punzada de incomodidad. ¿Y si había algo de verdad en esa historia? La autora también mencionaba a un amigo del ninja enmascarado, un hombre del que hablaba con desdén, describiéndolo como "el compañero aburrido y secundario".

Ino entró sin previo aviso, interrumpiendo los pensamientos de Sakura.

—¡Sakura! —exclamó, sin molestarse en disimular su entusiasmo—. Necesito hablar contigo.

Sakura levantó la vista, tratando de ocultar la sorpresa que le había causado la aparición repentina de Ino.

—¿Qué sucede, Ino? Estoy ocupada —respondió, aunque su voz carecía de la firmeza habitual.

Ino se acercó, con una sonrisa llena de determinación.

—¿Cómo que "qué sucede"? ¡Es sobre el libro! ¿Acaso no te pica la curiosidad? —preguntó, sus ojos brillando con curiosidad.

Sakura, incómoda, trató de evadir la pregunta.

—La verdad es que no... No es para tanto, Ino. Tal vez Kakashi simplemente no quería que se supiera sobre... ya sabes, su vida privada.

Ino frunció el ceño, sospechando que Sakura no le estaba contando todo.

—¿Estás segura de que eso es todo? Tú querías saber más tanto como yo, y ahora, de repente, ya no te interesa. ¿Qué estás escondiendo, Sakura?

Sakura sintió un nudo en el estómago. Sabía que Ino no se daría por vencida fácilmente, pero también sabía que no podía contarle la verdad. No sin el permiso de Kakashi.

—No estoy escondiendo nada, Ino. Simplemente... no creo que valga la pena seguir con esto. Es solo un libro, y ya sabemos cómo son las novelas. Siempre exageran las cosas.

Ino la miró con sospecha, notando el leve nerviosismo en la respuesta de Sakura.

—¿Estás segura de que no estás ocultando algo? —insistió Ino, su tono lleno de desafío—. No es normal que te desintereses tan rápido. Primero estabas tan intrigada como yo, y ahora actúas como si no fuera la gran cosa.

Sakura sintió un escalofrío, sabiendo que Ino estaba cerca de descubrir la verdad. Intentó mantener la compostura.

—Estaba pensando que tal vez no valga la pena seguir con esto. Es solo un libro de ficción, Ino. No tiene por qué ser más importante de lo que parece.

La rubia frunció el ceño, claramente insatisfecha con la respuesta de Sakura.

—Lo que sea que esté pasando, Sakura, no me engañas. —dijo, cruzando los brazos con determinación—. Si Kakashi se ha molestado tanto en llevárselo, debe ser por algo. No voy a dejar que esto quede así.

Sakura supo entonces que esto no había terminado. Ino no se daría por vencida, y tarde o temprano, intentaría averiguar más.

Después de un largo día de trabajo en el hospital, Sakura finalmente llegó a su casa, con el libro que Kakashi le había prestado bajo su brazo. Encendió una lámpara en su sala de estar, se acomodó en el sofá y, con una mezcla de curiosidad y nerviosismo, retomó la lectura desde donde la había dejado. El relato de la autora se volvía más dramático a medida que se acercaba al final.

La lectura era fácil de seguir, pero la historia que se desarrollaba en las páginas la dejaba cada vez más desconcertada. La escritora pintaba a Kakashi como un hombre enigmático y solitario, quien, en la intimidad de la noche, había compartido con ella no solo su cuerpo, sino también sus pensamientos más profundos. Según la autora, su relación no era un simple romance pasajero, sino una conexión tan intensa que parecía desafiar la lógica.

El relato continuaba describiendo la ruptura entre ellos como una consecuencia inevitable del destino de Kakashi como shinobi. Ella tenía que renunciar a él. Kakashi había considerado abandonar su misión y traicionar a Konoha por ella, retratándolo como un héroe trágico, dividido entre su deber y su corazón. Y la autora se había sacrificado, ya que sabía que, si le permitía hacerlo, llegaría un momento en que él la culparía de esa decisión. Sakura frunció el ceño al leer esas líneas, sintiendo una punzada de incredulidad. ¿De verdad Kakashi había contemplado algo tan extremo? La duda comenzó a dar vueltas en su mente, aunque algo seguía sin cuadrarle.

La autora también mencionaba a un "amigo" del ninja, al que trataba con desdén. Lo describía como un obstáculo menor, un personaje secundario y aburrido que no comprendía la profundidad del amor que supuestamente compartían. Sakura sintió un escalofrío al leer esas líneas, preguntándose quién podría ser ese amigo. La manera en que la autora lo despreciaba le resultaba incómoda, pero no podía identificar a quién se refería.

Justo cuando Sakura estaba sumida en sus pensamientos, intentando asimilar lo que había leído, escuchó un golpe en la puerta. Dejó el libro bajo el cojín del sofá, se levantó y fue a abrir, encontrándose con Ino en el umbral. La rubia vestía de negro de pies a cabeza, con un pasamontañas arrugado colgando de su cabeza, claramente lista para alguna especie de misión nocturna.

—¡Sakura! —exclamó Ino, entrando sin esperar una invitación—. Tengo un plan para recuperar el libro.

Sakura la miró, atónita por su atuendo y sorprendida por su determinación.

—Ino, no puedes estar hablando en serio... —comenzó, pero la otra le interrumpió.

—Lo digo en serio. Estoy segura de que Kakashi lo tiene guardado en su despacho o en su casa. Solo tenemos que encontrar la forma de recuperarlo —dijo, cruzando los brazos con resolución.

Sakura suspiró, sintiendo que las cosas estaban yendo demasiado lejos. No podía dejar que Ino se metiera en problemas, especialmente cuando sabía que Kakashi no quería que nadie lo leyera.

—Ino, creo que deberías dejar esto. Kakashi tiene sus razones para guardarlo, y no creo que sea buena idea seguir insistiendo —intentó disuadirla, aunque sabía que no sería fácil.

Ino la miró con una mezcla de incredulidad y frustración.

—¿Dejarlo? ¡Sakura, esto es importante! Si él lo guarda tan celosamente debe haber algo en ese libro que no quiere que nadie vea. ¿No te pica la curiosidad?

Sakura sintió un nudo en el estómago. Sabía que Ino no se detendría, y que tarde o temprano, intentaría llevar a cabo su plan. Pero no podía dejar que eso sucediera. Tenía que encontrar una forma de calmar a su amiga sin revelar la verdad.

—Mira... —comenzó, tratando de mantener la calma—, tal vez no sea tan importante. A veces, las cosas no son lo que parecen, y no vale la pena arriesgarse por algo que podría no tener ningún sentido.

Ino la observó, frunciendo el ceño, pero antes de que pudiera responder, Sakura continuó.

—Confía en mí, Ino. Quizás es mejor dejar esto por ahora.

Ino se cruzó de brazos, claramente insatisfecha, pero no insistió más.

—Está bien, pero no voy a dejar que esto quede así. Es mi libro. Pagué por él —dijo finalmente, antes de despedirse y salir de la casa, dejándola sola con sus pensamientos.

Cuando la puerta se cerró tras la salida de Ino, Sakura se quedó un momento en silencio, dejando que la tranquilidad de su casa la envolviera. Sabía que Ino no se daría por vencida, eso era seguro. Pero lo que más la inquietaba no era el plan alocado de su amiga, sino lo que acababa de leer en la novela.

Sakura volvió al sofá y recuperó el libro para concentrarse en las últimas páginas, decidida a terminarlo de una vez por todas. A medida que leía, las palabras de la autora se volvían cada vez más dramáticas y sentimentales. La autora hablaba de un amor imposible, de una conexión tan profunda que ambos habían llegado a considerar el matrimonio y un futuro juntos, incluso hablaron de hijos durante una de sus noches juntos, antes de que las obligaciones de Kakashi como shinobi destruyeran todo.

El giro en la historia, que planteaba la idea de que Kakashi había contemplado casarse y tener hijos alejándose de la aldea, sus obligaciones y sus amigos, desconcertó a Sakura. La idea de Kakashi, siempre tan distante y dedicado a su vida como ninja, considerando algo tan personal e íntimo la dejó perpleja. ¿Realmente Kakashi había tenido un gran amor como el que describía el libro? ¿Por qué nunca había mencionado nada al respecto? ¿Qué lo avergonzaba tanto de esa historia? Las preguntas se agolpaban en su mente, y sabía que la única manera de encontrar respuestas era hablar directamente con Kakashi.

Decidida, leyó las pocas páginas que quedaban y se levantó del sofá. Sin perder tiempo, salió de su casa en dirección al despacho del Hokage. Necesitaba confrontar a Kakashi, entender lo que realmente había sucedido y por qué parecía avergonzado de esa historia.

Al llegar al edificio del Hokage, Sakura se movió por los pasillos silenciosos hasta llegar al despacho de Kakashi. Pero cuando abrió la puerta se quedó atónita al ver una figura vestida de negro, inclinada sobre el escritorio de Kakashi, tratando de abrir un cajón con evidente frustración.

—¡Ino! —exclamó Sakura en un susurro de incredulidad.

Ino se enderezó de un salto, golpeando sin querer una pila de papeles que estaban sobre el escritorio, haciendo que se esparcieran por el suelo y casi cayéndose de culo en el proceso. Se giró hacia Sakura con una expresión de sorpresa y alivio, mientras trataba de arreglar el desastre que acababa de causar.

—¡Sakura! Sabía que cambiarías de opinión y vendrías a ayudarme —dijo con una sonrisa triunfal—. ¡Juntas encontraremos el libro!

Sakura se llevó una mano a la boca, intentando contener el impulso de gritar. En su lugar, se acercó rápidamente a Ino y la agarró del brazo.

—Ino, tienes que parar con esto —le susurró con urgencia—. ¡No te das cuenta de lo que estás haciendo! Si alguien te descubre, esto podría considerarse traición a Konoha.

Ino frunció el ceño, claramente contrariada por la advertencia de Sakura.

—Pero es mi libro. El que traicionó Konoha fue él —por un momento Sakura se preguntó cuánto había leído Ino antes de perder el libro—. Kakashi me robó el libro. Un Hokage robando, ¡qué vergüenza! Por no hablar de que tiene algo que esconder, debemos saberlo —insistió, aunque su voz había perdido parte de la convicción.

Sakura sacudió la cabeza, manteniéndose firme.

—No así, Ino. Esto se te está yendo de las manos. Confía en mí, Kakashi no tiene ningún secreto increíble por el que merezca la pena arriesgarse así. Tienes que detenerte antes de que sea demasiado tarde.

Ino la miró durante unos segundos, sopesando sus palabras, antes de dejar escapar un suspiro de rendición.

—Está bien, está bien... —murmuró, quitándose el pasamontañas con un gesto derrotado—. Pero solo porque tú lo dices, Sakura.

Sakura asintió, aliviada de que su amiga finalmente cediera.

—Gracias, Ino. Vayámonos de aquí antes de que alguien nos descubra —le dijo, guiándola hacia la salida.

Ambas salieron del despacho, dejando el edificio en silencio una vez más. Pero mientras Ino se marchaba a regañadientes, Sakura no podía dejar de pensar en las respuestas que todavía necesitaba.

Cuando vio que su amiga tomaba el camino hacia su casa, Sakura decidió cambiar de rumbo, y se encaminó hacia la casa de Kakashi. Necesitaba hablar con él cara a cara, descubrir qué había detrás de la historia del libro y entender por qué Kakashi parecía tan avergonzado de lo que, según la autora, había sido un gran amor.

Sakura llegó a la puerta de la casa del shinobi y, tras un momento de duda, llamó con firmeza. No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera, revelando a Kakashi con una expresión de sorpresa al verla allí a esa hora. Sin embargo, la sorpresa en su rostro se desvaneció rápidamente, sustituida por una comprensión silenciosa. Sabía exactamente a qué había venido.

Sakura, sin perder tiempo, sacó el libro de su mochila y se lo colocó en las manos, mirándolo directamente a los ojos.

—Hablemos de esto —dijo, su tono firme y determinado.

Kakashi observó el libro en sus manos y, sin decir una palabra, se hizo a un lado, permitiéndola entrar. Una vez dentro, la tensión entre ambos era palpable. Kakashi la guio hasta la sala de estar, donde se sentaron, ella con una expresión seria y él con una resignación que dejaba claro que había estado esperando esta conversación.

—Entonces, ¿qué es lo que te avergüenza tanto? —preguntó Sakura directamente, sin rodeos. Sabía que tenía que abordar el tema de frente.

Kakashi suspiró, pasando una mano por su cabello plateado.

—No sé exactamente qué pone en este libro, Sakura. Solo sé que prefiero que nadie lo lea —admitió con franqueza dejando el libro sobre la mesa.

Sakura frunció el ceño, todavía sintiendo una mezcla de confusión y curiosidad.

—¿No lo has leído? Sé que tenías otra copia.

—La tengo. Pero no tengo ganas de leerlo. ¿Hay algo en él que debiera saber?

—La autora describe una relación... intensa —comenzó Sakura, buscando las palabras adecuadas—. Habla de cómo compartisteis una conexión profunda, no solo física, sino a todos los niveles. Según ella, consideraste dejar tu vida como shinobi para estar con ella... incluso menciona que hablasteis de matrimonio. —Sakura se detuvo un momento, observando la reacción de Kakashi—. Entonces, ¿es eso lo que te avergüenza? ¿Que casi abandonaras una misión por ella, o es tristeza por la oportunidad perdida de no haberte casado con ella?

Kakashi la miró, visiblemente sorprendido por lo que acababa de escuchar. No había esperado algo así.

—¿Matrimonio? —repitió, incrédulo—. Sakura, lo que sucedió entre esa mujer y yo fue... —Kakashi hizo una pausa, como si buscara las palabras—. Fue un error. Un error del que no fui consciente hasta que fue demasiado tarde.

Sakura lo observó con atención, esperando que continuara.

—Cuando la conocí, no sabía que Gai estaba... interesado en ella —comenzó, eligiendo las palabras con cuidado.

Sakura lo interrumpió suavemente, procesando la información.

—¿Gai? —preguntó con sorpresa—. ¿Es el compañero al que menciona la autora?

Kakashi asintió, su expresión se ensombreció.

—Supongo que sí. Después de una pelea en durante una misión, Gai fue a entregar unos documentos mientras yo me dirigí al hotel a descansar un poco porque me habían herido. Quedamos en encontrarnos más tarde. Llegué a la hora, Gai aún no estaba. De pronto ví unos hombres armando jaleo, ella estaba en problemas. No pude ignorarlo. Fue así como nos conocimos. Ella era solo alguien que necesitaba ayuda. Cuando vio que estaba herido, se ofreció a curarme. Fue muy insistente. Así que fuimos a mi habitación de hotel y lo que pasó... —hizo una pausa, casi incómodo—. No significó nada para mí.

Sakura lo miró con una mezcla de sorpresa y curiosidad.

—¿Solo fue sexo? —preguntó en voz baja, intentando entender.

Kakashi asintió, desviando la mirada por un momento.

—Solo fue una noche —confirmó, tratando de mantener la compostura.

Sakura se quedó en silencio por un momento, antes de añadir con un tono más bajo:

—La autora describe muchas noches, Kakashi. Habla de encuentros intensos, muy explícitos...

Kakashi, visiblemente incómodo, sintió cómo un leve rubor subía por su cuello. Cogió el libro y pasó sus hojas como si estuviera buscando algo, pero sin prestarle atención a lo que ponía.

—No... —negó firmemente, algo sonrojado—. Solo fue una vez, Sakura. Una única vez. Y al día siguiente... Al día siguiente, cuando Gai y yo estábamos paseando por el pueblo la vimos de lejos, y él me dijo que esa era la chica, que estaba enamorado de ella. Había estado hablando durante días de una mujer, pero yo no sabía a quién se refería. Y fue cuando me di cuenta del error que había cometido.

Sakura lo observó, ahora entendiendo mejor la profundidad de la culpa que Kakashi cargaba. El contraste entre la versión de la autora y la realidad no solo le resultaba doloroso, sino que complicaba aún más la situación.

Kakashi continuó, con la voz más suave.

—No quería que Gai supiera lo que había pasado. No significaba nada para mí, pero para él... ella era importante. Cuando me lo dijo, me di cuenta de lo que había hecho, y de que podía haber arruinado nuestra amistad.

Sakura se quedó en silencio, procesando sus palabras. Kakashi siguió hablando, ahora con un tono más sombrío.

—La misión fracasó —dijo, recordando con amargura—, no por que estuviera pensando en abandonar Konoha o por cualquier otra razón que esa mujer haya podido escribir, sino porque no podía concentrarme. Me consumía la culpa por lo que le había hecho a Gai. Esa culpa nos costó la misión.

Sakura escuchaba atentamente, sus ojos reflejando una mezcla de sorpresa y comprensión.

—¿Qué pasó exactamente? —preguntó, sabiendo que había más de lo que Kakashi estaba revelando.

Kakashi hizo una pausa antes de continuar, su mirada fija en un punto lejano.

—La noche después de que todo sucediera, ella vino a buscarme de nuevo —comenzó, la voz más baja, como si estuviera recordando algo desagradable—. Quería repetir lo que había pasado, pero yo ya sabía que era la mujer de la que tanto había estado hablando Gai. No significaba nada para mí, pero sabía que para Gai sí... no podía seguir con eso.

Sakura notó la tensión en su voz, pero esperó a que continuara.

—Le dije que no. Me negué. Y ahí fue cuando ella me lo confesó... —Kakashi apretó los dientes, su expresión endureciéndose—. Dijo que solo quería una aventura, algo emocionante para inspirarse de cara a su próximo libro. Me dijo que, a diferencia del otro ninja con quien había estado hablando, yo le había ofrecido algo más intrigante. Habló de Gai con un tono tan hiriente... Yo por otro lado… le di justo lo que quería.

Sakura abrió la boca para decir algo, pero Kakashi la interrumpió, con un tono más amargo.

—Él le ofrecía amor. Pero ella prefería ¿qué? ¿sexo? —Kakashi cerró los ojos por un instante, la frustración evidente en su voz. De repente, con un gesto impulsivo, lanzó el libro con furia hacia la pared cercana, haciendo que cayera con un golpe sordo al suelo—. Yo le di justo lo que quería para su maldito libro.

Sakura se quedó inmóvil, sintiendo un nudo en el estómago al ver la intensidad de su reacción. La cruda realidad de lo que había pasado contrastaba brutalmente con la versión romántica que la autora había plasmado en esas páginas.

—Me cabreé —admitió Kakashi, su voz más áspera—. Le dije que se alejara, que no quería saber nada de ella. Y que no se acercará a mi amigo. Y al día siguiente, cuando tuvimos que completar la misión... era incapaz de concentrarme. Estaba distraído, enfadado conmigo mismo por haber caído en su juego, y preocupado por lo que Gai pensaría si se enteraba.

Sakura lo miró con empatía, comprendiendo el peso que había estado cargando.

—Gai pensaba que la misión falló porque él estaba distraído, pensando en "la mujer de su vida" —continuó Kakashi, su tono lleno de culpa—. Pero la verdad es que fue mi culpa. Yo era el que estaba distraído. Esa culpa nos costó la misión, y por eso... no quiero que nadie lea el libro. No quiero que Gai o cualquier otro se entere de lo que realmente pasó.

Sakura asintió, ahora entendiendo por qué Kakashi estaba tan decidido a mantener todo esto en secreto.

—Nada de eso está en el libro. Pero no se trata de lo que pasó con ella —dijo Sakura con suavidad—. Se trata de proteger a Gai, ¿verdad?

Kakashi asintió lentamente, agradecido de que Sakura comprendiera la verdadera razón de su silencio.

Sakura sintió una oleada de empatía por Kakashi, entendiendo finalmente el peso de su silencio. Lo que lo avergonzaba no era una supuesta historia de amor o una misión frustrada, sino el hecho de que su error había afectado a alguien que valoraba profundamente.

—No tienes que cargar con esto, Kakashi. —La voz de Sakura era apenas un susurro, pero su determinación era clara—. No deberías hacerlo. Supongo que Gay nunca supo la verdad, ¿verdad?

Sakura se levantó de la silla y se arrodilló ante Kakashi, que se había inclinado hacia delante, apoyando los codos en sus piernas y ocultando su rostro entre las manos.

Kakashi negó con la cabeza, suspirando, sintiendo un nudo en la garganta. Las palabras de Sakura eran un bálsamo para una herida que había llevado durante demasiado tiempo. Cuando finalmente la miró, sus ojos mostraban alivio, pero también un temor latente, como si el miedo a que Gai se enterara todavía lo persiguiera.

—No. Y prefiero que siga así. No quiero que sepa que fui yo quien arruinó lo que él creía que tenía con ella —Kakashi suspiró, su voz cargada de resignación.

Sakura asintió lentamente, entendiendo su deseo de proteger a su amigo.

Un pesado silencio cayó sobre la habitación. Sakura, todavía procesando todo lo que él había compartido, se acercó más, sus ojos reflejando una profunda comprensión.

—Kakashi... —comenzó, con un tono suave y lleno de empatía—, fue mejor así. Esa mujer no se merecía a Gai, ni a ti. Gai es alguien especial, una persona que merece a alguien que lo valore por lo que es. Y ella... ella era una estúpida que no supo apreciar lo que tenía frente a sí.

Sakura subió una mano al rostro de Kakashi y le acarició por encima de la máscara. Él la miró intensamente, como si evaluara el significado de sus palabras, leyendo en su expresión algo que nunca antes había visto. Sin pensarlo mucho, se bajó la máscara, deseando sentir el contacto directo con su piel. Cerró los ojos y tomó su muñeca con suavidad, impidiendo que retirara la mano. Giró la cabeza, inhalando profundamente mientras disfrutaba de su toque, dejando que sus labios rozaran la palma de Sakura. Ella estiró los dedos, acariciando delicadamente su cuello.

Un suave suspiro escapó de los labios de Kakashi cuando el pulgar de Sakura pasó sobre ellos. Abrió los ojos, encontrándose con su mirada. Ella sonrió, pero él notó la ligera tensión en su garganta, como si contuviera una emoción intensa.

Kakashi besó su pulgar, luego, sin soltar su muñeca, tiró suavemente de ella y depositó un beso en el interior de su brazo, descendiendo poco a poco sin apartar la vista de sus ojos. Cuando comprobó que ella no se alejaba, volvió a subir hasta besar de nuevo la palma de su mano.

Sakura recordó en ese momento las palabras de Ino "Las mejores historias son las que nunca nos atrevemos a vivir." Esa reflexión la empujó a acercarse más. Llevó su mano libre al otro lado del rostro de Kakashi, obligándolo a mirarla de frente.

Aunque nunca había pasado nada entre ellos, siempre había habido una conexión especial, algo que ambos habían sentido, pero nunca habían explorado. Kakashi la miró con una mezcla de vulnerabilidad y gratitud, y en ese momento, Sakura sintió que las barreras entre ellos se desmoronaban. Impulsada por el momento, se inclinó hacia él y lo besó suavemente en los labios.

Tras la sorpresa inicial, Kakashi deslizó una mano hasta su cintura, levantándola con suavidad para sentarla en su regazo, antes de volver a besarla con intensidad. Las manos de ambos comenzaron a recorrer el cuerpo del otro en un descubrimiento mutuo. Kakashi acarició la espalda de Sakura y sujetó con firmeza uno de sus muslos, asegurándose de que no pudiera resbalar.

Cuando se separaron, ella apoyó su frente contra la suya, y ambos esbozaron una pequeña sonrisa. Aun sintiendo el calor del beso, Sakura deslizó suavemente su mano por el rostro descubierto de Kakashi, trazando con sus dedos la línea de su mandíbula.

—Bueno, esto resuelve la duda que el libro no resolvió —dijo, con una chispa de humor en su voz mientras lo miraba a los ojos, dejando claro que se refería a su rostro.

Kakashi soltó una pequeña risa, su tono suave y cómplice.

—¿En serio? —respondió—. Decías que era explícito. Pensé que habría inventado algo al respecto.

Sakura lo miró, sorprendida.

—¿Inventando?

Kakashi asintió con un gesto sutil, como si lo que acabara de decir fuera lo más normal del mundo.

—Desde luego... debió ser solo sexo —susurró para sí misma, asimilando lo que significaba que la autora no hubiera visto su rostro, por mucho que fuera solo una noche.

Con esa revelación, la habitación quedó en un silencio que no era incómodo, sino lleno de comprensión y cercanía. Sakura, aun asimilando las palabras de Kakashi, notó cómo la atmósfera entre ellos se cargaba de electricidad. La barrera invisible que los había separado durante tanto tiempo parecía desvanecerse.

Kakashi, con la máscara bajada, la observó con una intensidad renovada, como si estuviera viendo una faceta de Sakura que nunca había notado tan claramente. El leve sonrojo en las mejillas de ella, y la forma en que sus labios permanecían entreabiertos después del beso... todo parecía atraerlo más hacia ella.

Sin intercambiar palabras, se inclinó de nuevo hacia ella, esta vez con más decisión. El beso que compartieron fue profundo, lleno de una intensidad que ambos habían reprimido durante demasiado tiempo. Sus manos se deslizaron suavemente por la cintura de Sakura, acercándola más a él, mientras ella respondía con igual fervor, aferrándose a sus hombros, dejándose llevar por el momento.

La pasión que había comenzado de manera contenida ahora se desbordaba. Los besos se volvieron más urgentes, y en un movimiento natural, Kakashi se levantó con ella y la guio hacia su habitación. Ambos eran conscientes de que este momento era la culminación de algo que había crecido entre ellos durante años.

Sin soltarla, la condujo hasta la cama. Sus manos se movían por su cuerpo con una delicadeza que contrastaba con la intensidad del momento. Sakura, con el corazón acelerado, respondió con la misma intensidad.

Al llegar a la cama, se dejaron caer sobre el colchón, sus cuerpos entrelazados en un movimiento natural. El mundo a su alrededor dejó de existir, y lo único que importaba era la conexión que finalmente estaban permitiéndose vivir. Lo que había comenzado como una búsqueda de respuestas sobre un viejo libro se transformó en una noche completamente diferente, dejando solo el sonido de sus respiraciones.

-o-

Era primera hora de la mañana, y la luz se filtraba a través de las cortinas, iluminando la cama. Sakura despertó lentamente, sintiendo la comodidad de las sábanas y la calidez de Kakashi a su lado. Al abrir los ojos, lo vio todavía dormido, con su rostro relajado, mostrando una paz que pocas veces había visto en él.

Por un momento, Sakura simplemente lo observó, permitiéndose disfrutar de esa imagen. La paz en el rostro de Kakashi era algo raro de ver, y ella se sintió extrañamente reconfortada por ello. Finalmente, decidió que era hora de levantarse.

Con cuidado salió de la cama, notando cómo Kakashi empezaba a moverse también. Sin decir una palabra, recogió su ropa y se dirigió al baño para arreglarse un poco. Al salir, el aroma del café y beicon recién hecho llenó sus sentidos, haciéndola sonreír.

Kakashi entró en el salón con una bandeja en las manos. El aire estaba impregnado de aquel delicioso aroma, y el suave tintineo de las tazas al ser colocadas sobre la mesa era lo único que se escuchaba. Sin pronunciar palabra, Kakashi comenzó a servir el desayuno.

Sakura se sentó a la mesa, observando cómo Kakashi se movía con una naturalidad que la hizo sonreír.

—No me importaría que me prepararan el desayuno más a menudo —bromeó Sakura, con una chispa traviesa en sus ojos.

Kakashi sonrió mientras le servía la comida en su plato.

—Ya veremos qué se puede hacer al respecto —respondió, su tono tranquilo, pero con un toque de complicidad.

Mientras comenzaban a comer, Sakura rompió el silencio.

—Sabes... yo no estoy buscando inspiración para ningún libro —dijo, su tono juguetón—. Pero si Ino supiera lo que pasó, ya estaría escribiendo "Kakashi y tú".

Kakashi rio suavemente, bajando un poco la cabeza mientras negaba con una sonrisa.

—Eso sí sería un bestseller —añadió Sakura, tomando un sorbo de café.

—Tal vez, pero es mejor que esta historia quede solo entre nosotros —respondió Kakashi, mirándola con una mezcla de seriedad y complicidad.

Sakura lo observó, asintiendo con un toque de diversión en sus ojos y sintiendo una nueva complicidad entre ellos.

—Por cierto, Kakashi…

Él levantó la vista para mirarla.

—Deberías pagarle a Ino el libro que le robaste. Quizás eso temple sus ganas de entrar a tu casa a robarlo de regreso.

Kakashi casi se atraganta con el café.

—¿Bromeas?

—No. Nunca lo haría respecto a los planes delictivos de mi amiga —dijo riendo.

Terminaron de desayunar entre bromas. Ninguno de los dos mencionó lo que sucedería después ni intentó definir lo que aquello significaba para su relación. La conexión entre ellos, que en realidad venía de largo tiempo atrás, había cambiado, y eso era suficiente por el momento.

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NdA: Espero que el hecho de que Kakashi no haya llegado "virgen al matrimonio" no os haya hecho enfadar demasiado :P

Por otro lado, estoy de bajón total porque tenía un fic casi terminado de 50 páginas que quería publicar como especial número 150... y lo he perdido. El archivo se fue al carajo y ahora solo tengo una maldita página. Así que me ha dado el bajonazo y no tengo ganas de reescribirlo y estoy enfadada (en parte conmigo misma por no hacer una copia) y no sé cuando lo reescribiré porque estaba a falta de un repaso y una escena en mitad del fic para poder publicarlo. Pero bueno, tengo otros terminados, así que mientras hago duelo por el fic perdido aún podré ir publicando. Lo que no sé es si habrá especial nº 150 o será uno normal.

Más la próxima semana. Os quiero, me voy a seguir llorando.