Día 5.
Role Reversal.
Su Leyley siempre fue inocente, alguien influenciable, fácil de herir. Para ella había sido complicado acompañarlo en cada una de sus travesuras o cuidar que no se metiera en problemas, y eso Andrew lo comprendía en cierta manera, a pesar de que tenía muchas cosas bajo control. Ashley no compartimentalizaba como él, continuamente era ahogada por la culpa y sufría pesadillas (esto último Andrew lo agradecía con creces, ya que cuando estaba en su cama podía sentir que de verdad era especial para ella, que podría significar más de lo que parecía querer externar). A pesar de ello su relación nunca había estado en peligro, salvo por el repentino noviazgo que Leyley había decidido compartir con Nicolás, compañero de escuela y presunto mejor amigo del difunto Julian, a quien ambos habían encerrado en esa caja cuando eran niños todavía.
Andrew daría lo que fuera por mantener la compañía de Ashley, temía perderla porque algún imbécil se apareciera y tratase de seducirla con mentiras, mentiras venenosas, logrando que lo abandone para siempre. Era quizás ese su mayor miedo.
Desde que ella había llegado a su vida supo que era la criatura más hermosa en el mundo, toda suya. Nunca perteneció a sus padres ya que su madre tardó más en parirla que en lo que la abandonó a cuidados de su hijo mayor. El señor Graves había sido claro con su mandato: Vigílala. Y Andrew había estado dispuesto a seguir su orden porque Leyley era una niña frágil, dulce y tan tranquila. Pudo dominarla y manipularla en todos los sentidos con facilidad, justo como su padre hacía con su querida esposa, cuya presencia se asemejaba a la de un fantasma sin voluntad; Andrew pensó en lo romántico que sería doblegar a su pequeña hermana de la misma manera. Pero sólo a veces le exasperaba lo evasiva que era Ashley con él. Siempre tratando de actuar correcta, de proteger un valor moral que no se profesaba en su familia. Ninguna raíz en los Graves era especialmente respetable, quizás por ello el Sr. Graves se molestaba mucho con Andrew cuando éste actuaba como un inmaduro y ponía en riesgo la imagen estándar que protegía frente a la sociedad.
Andrew odiaba esa casa, no podía esperar a ganarse su título universitario para largarse lejos y llevarse a Ashley con él, de esa manera ya no tendría que preocuparse porque su padre les echara en cara lo apegados que eran. Solos, un sueño que en esos instantes le resultaba inalcanzable. Andrew podría ser tan pegajoso cuanto quisiera una vez Ashley perdiera a todas su amigas y el amor de apeja se desvaneciese. Verían películas la madrugada entera y la invitaría quedarse en su cama todo el tiempo sin importar que tuviera pesadillas o no. Encontraría la forma de alejar a Nicolás (incluso si tuviera que matarlo) para por fin tenerla sólo para él, para empezar nunca debió permitirle tener a otro hombre además de él; era su hermano, tenía más derecho que ese idiota.
Si tan sólo Ashley no fuera tan terca.
—Andrew, ¿me escuchaste? —reprochó. El ceño fruncido y los labios apretados en una línea apática; el turquesa de sus ojos verdes lo hipnotizó. El mayor de los Graves era experto en sacarle una sonrisa pero todo indicaba que hoy sería uno de esos días donde la obstinación de Ashley superaría las bromas que Andrew pudiera hacerle.
—…No eres divertida.
—Estoy tratando de ser práctica aquí.
—Menciona una sola vez que nuestros padres lo hayan agradecido.
—No podemos esperar que nos agradezcan cada vez que hagamos algo a beneficio de todos, especialmente cuando es por nuestro propio bien.
—Si es para nosotros, no deberíamos compartirlo con nadie más.
— ¿Te das cuenta que eso sería egoísmo en su máxima expresión?
— ¿Y qué? Que se jodan todos, nadie ha hecho nada por nosotros de buena gana, Leyley. Tú mejor que nadie debería comprenderlo.
—Primero: estás equivocado. Y segundo: ¡te he dicho que dejes de llamarme así! Ya no somos niños.
—Sólo es un maldito apodo. Supéralo, ¿quieres?
—Como sea, saldré a comprar esos víveres. Le pediré a Ni-
— ¡Hey! ¿¡Por qué llamarías a ese imbécil si sólo debes salir a la tienda!? —Andrew casi saltó de su asiento cuando los labios de su hermana intentaron pronunciar el nombre de su novio. Ashley se encogió, incapaz de finalizar su oración, temerosa por esa expresión asesina—. No, me rehúso a que él se entere de las porquerías que solemos comer en casa. Yo iré. Dame las llaves.
—Andrew, lo siento, no quise…
—He dicho: dame las malditas llaves.
Ashley suspiró derrotada e hizo entrega a su hermano de dicho artilugio, conformado por una aureola que unía todas las llaves que podían usarse dentro del pequeño departamento, incluida la de la puerta del balcón, el baño y los cajones del mueble sobre el que se posaba la televisión. Era a ella a quien su padre solía encargarle ese tipo de responsabilidades porque su hermano era demasiado impredecible para confiarle ese tipo de cosas. A veces a Andrew no le importaba que ignorasen sus habilidades (estaba acostumbrado), pero le bastaba con levantar la voz para que Ashley cediera el comando sin importar si su padre llegaba a regañarla por ser tan condescendiente con él. No lo diría en voz alta pero a Andrew le gustaba que ella se sometiera así de simple. Prefería pensar que confiaba en él y no era porque le tuviese pavor a sus ataques.
—No tardes mucho, necesito cocinar esa cena. Estoy hambrienta también.
—Déjamelo a mí. Volveré antes de lo que te imaginas —afirmó con una sonrisa llena de orgullo, antes de extender un brazo hacia su hermana para rodearle la nuca con los dedos, atraerla a su cuerpo y así depositar un beso sobre su enredado cabello negro, ese que tanto adoraba—. No le abras la puerta a nadie, ¿sí?
—Andrew…
—Sólo bromeo.
— ¿Seguro que sabrás elegir los ingredientes que necesito? —inquirió Ashley después de un suspiro, devolviendo la sonrisa juguetona a su semblante.
—Aunque no lo creas, soy muy observador, he memorizado todo lo que usas para preparar esas sopas. Te aseguro que sólo trabajarás con ingredientes de la mejor calidad esta noche.
—Intenta no pasarte del presupuesto o papá nos matará.
—Lo mataría yo antes de eso —se burló, aunque Ashley no consiguió reprimir un escalofrío por la manera tan segura como lo dijo. Lo creía absolutamente capaz.
Cuando Andrew la dejó sola y escuchó a la puerta ser asegurada con las mismas llaves que le entregó, Ashley se recargó en la pared más cercana mientras se frotaba el cabello, justo la zona que su hermano mayor había besado. Pudo reconocer a ese calor familiar instalarse en su vientre y ascender por todo su cuerpo hasta teñir sus mejillas, única evidencia de su desorden hormonal. Sabía bien que no debería sentirse de esta manera cada vez que Andrew le mostraba afecto pero era más y más difícil reprimir los sentimientos que se habían estado acumulando en su interior.
Andrew era peligroso, lo sabía desde pequeña. Pero en su lucha por recuperar un poco de la normalidad que nunca poseyó, inició una relación con Nicolás. Ese chico no le gustaba, ni siquiera era su tipo; sus ojos lilas amables no poseían miradas salvajes, su cabello claro lacio nunca se alborotaba ni formaba rizos, pero parecía el mejor prospecto para olvidar el fuego que su hermano mayor despertaba en ella.
Debía abrazar a su novio con tanta fuerza que fuera capaz de confundir sus depravados anhelos de las apariencias que generaba. Necesitaba seguir fingiendo que durante el sexo no fantaseaba con el único hombre a quien había deseado desde que tenía memoria. ¿Cómo se desharía de esas sensaciones? ¿De qué forma podría ahogar la necesidad y alejarse para respirar aire fresco y nuevo si Andrew se aseguraba de que pensara en él en todo momento? Ashley se sentía atrapada y lo peor de todo es que no podría negarse a un avance prohibido aunque quisiera, aunque tuviera la oportunidad de correr por una vez en su vida.
Después de todo comenzaba a creer que no quería irse después de todo.
Fin
Notas Finales: Alguien muy sabio una vez dijo que el Role Swap es peor que el original porque Andrew domina las áreas tanto físicas como mentales y emocionales, así que Ashley sería incapaz de luchar contra él incluso si lo intentara. Al menos nuestro canon Andrew tiene la oportunidad de elegir, nuestra Ashley swap no.
Y por si no fuera obvio, Nicolás es MaleNina, por lo tanto Julian corresponde a MaleJulia.
