Notas Iniciales: Llegó el momento de darle la primer prueba al único ship que aceptaré para Julia. Busquen a esa Nina adulta que diseñó la comunidad, ¡es hermosa! Y debo decir que el romance entre mejores amigas es una de mis dinámicas favoritas en ships.


Día 6.

Julia.

Estaba devastada. Había luchado en vano por mantener su relación con Andrew estable pero todo indicaba que su amorío estaba destinado a fracasar desde el momento que comenzó. Debió imaginar que nunca lo alcanzaría, que sus palabras de amor eran ilusiones utilizadas para su propio beneficio, que ella sólo era una tonta con la que se divertiría hasta que fuera demasiado agotador conservarla a su lado. Julia quería maldecirlo y derramar todas sus lágrimas por él. Lo habría hecho si Nina no se hubiese aparecido en su puerta justo después de esa última llamada que compartiría con su ahora ex novio.

Sin cuestionar nada o siquiera advertirle, ella la abrazó con fuerza y le aseguró en un murmullo amable que ahí estaba, que podía confiar que no la dejaría caer, que contaba con su apoyo en todo momento, porque eran mejores amigas. Nunca dejaron de serlo.

Julia lloró con fuerza cuando el sentimiento venció al shock. Olvidándose de Andrew cuando recordó todo el tiempo que habían estado separadas por esa rivalidad absurda, todo porque se habían enamorado del mismo chico. Andrew había coqueteado con Nina primero, pero ella nunca se convirtió en su novia, no porque Nina fuera fea, sino porque no parecía entrar en sus estándares de la chica perfecta; le faltaba el cabello negro y la estatura adecuada, poseía un cuerpo más proporcionado que Julia pero una sola noche hizo que Andrew se alejara de ella y cazara a su mejor amiga porque cumplía con los requisitos adecuados para su depravado plan.

Nina trató advertirle luego de su desconcertante experiencia pero Julia se había cegado con el amor que le tenía a ese chico, así que su amistad se vio terriblemente herida en el proceso. Julia no quería ver más allá y Nina admitió también haberse sentido celosa de su mejor amiga, inclusive traicionada por haberse quedado con el mismo chico que sólo la usó y abandonó.

Todo era tan complicado.

Julia no quiso ceder aun cuando comenzaron las llamadas de acoso, porque creía que valía la pena estar junto a Andrew, sus promesas eran la droga que hacía a su mente olvidarse de todas las alarmas sonando en su cabeza con cada extraña acción que lo había visto ejercer sobre ella. Para Julia, él era el indicado, su caballero de dorada armadura. Su verdadero amor. Por eso cuando se alejó de su amiga y su vida se volvió un infierno, nunca esperó poder abrazarla otra vez, nunca creyó contaría con su brillante presencia de nuevo, así que todo lo que pudo hacer fue aferrarse a su cuerpo, temiendo que se desvanecería si se atrevía aflojar la tensión de sus dedos sobre su espalda, si dejaba de arrugar su linda blusa entre sus puños.

Lloraron juntas hasta que sus mentes se aclararon y pudieron distraerse con otras actividades necesarias para recargar las energías que necesitaban para esa conversación. Mientras tanto revivieron momentos felices que pasaron durante su infancia, niñez y adolescencia, repasaron todo lo que se les ocurrió hasta que por fin iniciaron las disculpas, aclararon todos sus sentimientos, cada pensamiento negativo que tuvieron a lo largo de los meses. Y por fin estuvieron listas para reconciliarse, pues pronto se percataron que saldrían de todo ese melodrama si se ponían a trabajar juntas en ello. Su relación siempre había funcionado de esa manera y querían volver a intentarlo; no más controversias. No más mentiras.

Podían superar ese amor venenoso que les había inyectado Andrew en las venas.

El tiempo pasó y las heridas cicatrizaban, ese tipo de cosas nunca fue fácil pero comprenderse mutuamente ayudó que las últimas migajas de resentimiento se borraran con una sonrisa, un favor desinteresado, una palabra de aliento. Y esa noche habían acordado quedarse juntas hasta el amanecer del día siguiente en el departamento de Nina mientras discutían un poco los planes que tenían para el futuro. Las cosas parecían ir bien en sus empleos y carreras pero Julia todavía no sabía si esa estabilidad conseguida se quedaría con ellas mucho más tiempo.

—Sólo vayamos a dormir por hoy —propuso Nina levantándose descuidadamente del sillón donde había estado recostaba boca abajo. Julia no pudo evitar notar cómo su escote descubría más de su piel con el movimiento. Desvió la mirada, empezando a sentir calor—. Prepararé la cama.

— ¿Dormiremos juntas?

—Como en los viejos tiempos, ¿no? ¿Recuerdas lo divertidas que eran nuestras pijamadas privadas? "Nadie está permitido. Mucho menos las niñas raras".

—Oh, si… recuerdo que detestabas a... ya sabes quién. —Julia no quiso nombrarla.

—Todavía lo hago. Además, nunca la perdonaré por acosarte.

—No importa. Si lo piensas, de algún modo me estaba haciendo un favor.

—Menos mal que pudimos alejarnos de ambos. —Nina se alzó de hombros mientras terminaba de concluir su tarea.

Julia la miró lo más disimuladamente que le fue posible, recorrió su cuerpo y clavó las pupilas en esos pequeños trozos de piel, temerosa de ser descubierta. No sabía cuándo fue que comenzó pero de pronto no podía parar de contemplar la belleza de Nina, era tan elegante, decidida y graciosa, todo lo contrario a ella. No podía evitar admirarla en cada cosa que hacía. Era un sol de persona, lista para ayudar, defender a los débiles y dar todo el amor del que dispusiera en el momento. En secundaría quería ser como ella pero ahora todo lo que anhelaba era ser la apropiada para ayudarla a brillar mucho más de lo que ya hacía.

— ¿Julia?

—Ah —La aludida se sonrojó furiosamente cuando esos ojos lilas se percataron de su descarada inspección—. ¡Lo siento! ¡No quise…!

—Sólo ven a la cama. Debes estar agotada —le dijo con una sonrisa divertida.

Julia no tuvo más opción que acercarse y comenzar a quitarse la ropa de manera retraída, avergonzada de que Nina la viera con aquella atención mientras se colocaba el camisón en su cuerpo delgado y sin gracia. Unas semanas atrás, ella le había confesado estar curiosa de involucrarse sexualmente con una mujer, así que a Julia le ponía nerviosa pensar en la posibilidad de que intentara seducirla. Si li hiciera, no podría resistirse a su toque, en realidad era todo lo que quería últimamente. Cuando estuvo lista se metió en la cama con ella y así fue como se dispusieron a dormir. Julia estaba empezando a perder esperanzas cuando los brazos de su amiga la rodearon de la cintura y la atrajeron su pecho. La acción disparó sus ansias de más contacto.

Pero sus impulsos sexuales se extinguieron cuando Nina le susurró.

—Te quiero. Gracias por todos estos años juntas. Buenas noches, Julia.

—…También te quiero mucho, Nina. Buenas noches. Espero sigamos así para siempre.

El sonido adormilado que emitió Nina le causó gracia a Julia, así que se movió sólo un poco para ajustar mejor sus cuerpos. No tenían prisa. Esto le estaba indicando a Julia que su relación estaría avanzando poco a poco y estaba dispuesta a ser paciente si eso significaba que sus corazones se sincronizarían en su totalidad. Las experiencias las habían hecho fuertes y aprendieron que el respeto era la herramienta más efectiva para encontrar las relaciones adecuadas, sólo el tiempo diría si estarían destinadas amarse mucho más de lo que ya hacían siendo mejores amigas. Julia confiaba en que podrían hacer de este amor el más puro y profundo del que habían entregado nunca.

Fin.


Notas Finales: ¿Qué les pareció? Porque pienso seguir dándole amor a esta pairing como ya dije alguna vez.