HERMIONE XXX TODAS LAS POSES REAL - MANUSCRITO ORIGINAL CON EL QUE SE TOCABA ROWLING / NO FAKE - 1 LINK

Ahora que tengo su atención...

Hola! La última vez que escribí este fic fue como en 2021, re zarpado. Pasaron banda de cosas desde ese momento, y cuando leés los capítulos anteriores es como que son referencias a cosas de hace mil años. Ni siquiera habíamos ganado el mundial, imaginate. Bueno nada, sé que dije que no iba a escribir más esta mierda pero en realidad siempre tuve planeado seguirlo, pasa que me daba alta paja y ni daba decirles que la iba a seguir si faltaban como 3 años para que por fin le pusiera un poco de onda y la siguiera. Pero nada, acá va la sexta parte, "EL PIBE MESTIZO". Si ya sé, hice trampa, me salteé como 3 libros de Harry Potter. Pero bue, pasa que soy argentino. Me encanta hacer trampa.

A diferencia de las partes anteriores, esta fue cuidadosamente planeada y ya la tengo casi toda escrita. Una gran diferencia, porque lo anterior la verdad que había sido una sarta de improvisaciones que en gran parte no tenían sentido. Pero acá van a leer algo de más calidad, con una historia cuidadosamente armada con un misterio que ya fue todo planificado y con pistas que resolver a medida que avanza la trama. Y la voy a ir actualizando al toque, porque como digo ya está casi toda escrita!

Sin más, acá les dejo esta tremenda obra de arte. Ideal para leer mientras estás cagando.


EL PIBE MESTIZO

Javier Milei estaba sentado en su nueva oficina completamente solo, admirando todo alrededor: la decoración, los cuadros ornamentados, todo era tan imponente… Hacía pocos días que había llegado a la presidencia luego de una larga y fatigosa campaña contra el candidato Kirchnerista, Sergio Massa.

Y, aún así, se sentía tan extraño estar ahí, haberlo conseguido finalmente… Todos esos años atrás, cuando jodían con su hermana Karina, y se decían "¿te imaginás que algún día lo logremos, boludo?", "¿te imaginás si te hacés presidente posta?".

Pensar en Karina hizo que se le pare la pija. Qué buena que estaba su hermana…

Y qué increíble… Él, el Javo, el pibito que atajaba la pelota para el orto, que le hacían bullying porque siempre hablaba de clonar perros y más perros… Ahora presidente de todos los argentinos.

Sin embargo, mientras admiraba el sillón de Rivadavia que estaba en una esquina, pensaba en que no había sido tan difícil como uno pensaría. Después de todo, ¿podía decir que había sido un esfuerzo tan grande, cuando su opositor era tan impopular?, ¿cuándo el tipo era el candidato de un partido cuyo principal ícono, el gran Juan Domingo Perón, había revivido de la ultratumba pocos meses atrás y se había batido en un duelo mortal contra el ídolo de todos los argentinos, el mismísimo Lionel Messi?

¿Podía decirse que el esfuerzo había sido grande, cuando la tapa de la revista Olé había mostrado una primera plana de Messi levantando ambos dedos índices al cielo, en su pose característica, luego de derrotar a Perón en ese cementerio? Los K habían intentado de todo para justificarlo… "Juan Perón estaba confundido, no sabía lo que hacía…", "acababa de despertar después de banda de años muerto, no sabía ni dónde estaba, pobre…" Pero nada había servido. La posta era que el chabón había tratado de matar a Lionel Messi, y eso no tenía perdón de D10s.

Ahora lo habían mandado a España, donde el año anterior había habido un juicio recontra largo en la Corte Internacional de no sé qué mierda, no terminaba más. Todo parecía indicar que el viejo iba a morir de nuevo mientras esperaba la resolución del juicio en una cárcel española.

Como si eso fuera poco, Messi se tomó muy a pecho las palabras del viejo, cuando en medio de la pelea le tiró las palabras prohibidas… "Nunca vas a tener un mundial", le había dicho. Eso fue el detonante. Leo, que llevaba más de una década fallando en su intento por tener un título con la selección, de final en final, se sintió tan tocado por el comentario de Perón que, en el mundial de Qatar, que se dio ese año, finalmente puso tanto pero tanto huevo que logró finalmente la tercera… Se me pone la piel de gallina cuando me acuerdo. Ah, re que rompía la cuarta pared el loco. ¡Parááá, amigo, qué te pensás! ¡Ahh, qué le pasaba!

En fin, la tan buscada y deseada tercera, que hizo que todos los argentinos tuvieran un orgasmo futbolístico y que todas las argentinas se mojaran como nunca, en un momento tan épico que duraría para siempre en la mentalidad popular... Y ahora, campeones de nuevo, Leo era el héroe indiscutido de toda la historia de la República Argentina, y Perón quedó en el recuerdo como el villano que quiso atacarlo en aquel cementerio, rodeado de mortífagos kirchneristas. Ya no había vuelta atrás. Así como La Faraona nunca pudo volver de la cancelación, el peronismo murió para siempre. Por lo menos en las urnas. Había quienes creían que Perón lograría escapar de la cárcel española donde lo había metido Leo, y que tras la muerte de Cristina buscaría una nueva mortífaga para alzarse al poder nuevamente, esta vez con toda la sociedad plenamente consciente de que era un garca psicópata asesino y dictador…

"Perón no ha desaparecido, no realmente", afirmaban algunos. "Está por ahí, esperando, y cuando consiga un cuerpo nuevo… o sea, un candidato nuevo que le lave el cerebro a toda la gilada con pelotudeces de izquierda, ahí va a regresar al poder".

Cuestión que, gracias a eso, ahora él, Javier Milei, finalmente logró su ansiado sueño de ser el nuevo presidente de Argentina. Obviamente, nadie lo hubiera votado si no fuera porque la alternativa era el vasallo de un Señor Oscuro reviviendo en el cementerio de Chacarita para matar gente a lo sacado. Sin eso no tenía chances. Incluso ganó después de decir al aire que mientras unos se hacían la paja viendo el nopor, él se garchaba a la señorita en la cama. Nah, un desastre.

Y ahora miraba el bastón presidencial en una esquina de su nuevo despacho, sumido en todos esos pensamientos, el bastón que llevaba tallado el diseño de sus cinco perros, sus amados perros… En verdad, todos venían de uno solo: el gran, el único, el eterno Conan; que estaba representado en el dibujo arriba de los otros cuatro, como mirándolos desde el cielo.

¿Y quién lo hubiera dicho, todo ese tiempo atrás, cuando salía en los canales de televisión, hablando pelotudeces en Intratables, recontra calentándose y puteando a todos los panelistas de Santiago del Moro? Qué recuerdos. Cómo le gustaba salir de esos programas recontra al palo, listo para irse al telo más cercano y garcharse a su hermana toda la noche…

Pero no sería fácil. No, señor. No sería fácil como su hermana. Ser presi no iba a ser joda. No solo estaba el tema de la hiperinflación viajando al 17 mil por ciento, los pasivos remunerados del Banco Central y las Leliq, sino que también estaba el problema de esa neblina negra re turbia que se había ido apoderando de la ciudad de Buenos Aires las últimas semanas…

¿Qué hacía esa neblina tan grosa en pleno diciembre? ¿A dónde estaba el calor del verano? Era tan rara, y de alguna forma ponía del orto a todos los que andaban por la calle, como si adentro hubiera algún tipo de bicho, alguna cosa rara chupándoles la alegría… Esa sensación como si estuviera cerca de alguna criatura en estado de podredumbre que le succionaba el alma y la vida, dejándolo en total desesperanza, solo la había sentido unas semanas atrás cuando estuvo almorzando con Mirtha Legrand. ¿Qué podía ser?

Y estaba el quilombo del puente de la General Paz, que se había caído a la mierda hacía poco, matando banda de gente. ¿Cómo mierda se cayó el puente ese? Nadie entendía una goma. Bueno, sí, lo había concesionado Alberto Fernández con una empresa fantasma y había sido todo lavado de guita, así que era entendible que lo hubieran construido para el culo. Además, el ingeniero que lo licitó estaba implicado en la causa de los cuadernos, la de las lapiceras, la de Comodoro Pi y la de violencia de género contra la jermu de Alberto (el tipo también la golpeaba a la mina). Un re bardo.

-De todo este quilombo que se encargue Petovello -dijo Milei en voz alta, sacando los ficheros que decían "Quilombito del puente General Paz" de su escritorio y tirándolos encima de una pila de unos veinticinco mil archivos y cosas pendientes que decía "Petovello" en un cartelito arriba-. Yo me parece que me voy a tirar una siestita un rato…

Se tiró en el sillón presidencial y se puso a silbar la canción "Panic Show", de La Renga, mientras miraba su celular a ver si Elon Musk le había contestado el tuit de esa tarde.

Nada. El dueño de "X" no le daba ni pelota. Se sintió triste. ¿Y Donald Trump? No, tampoco. El tuit donde lo había arrobado no tenía ni un like del ex presidente yanqui. Ignorado totalmente. Ser presidente no le había dado amigos, seguía siendo re loser.

Pero entonces, se pegó un cagazo que casi hace que le dé un bobazo: un retrato acababa de hablar.

¿Podía ser? ¿Acaso había enloquecido… de nuevo?

-No… no puede ser -dijo en voz alta-. Hace años que no escucho cuadros hablando. La psiquiatra dijo que las pastillas ya no iban a dejar que eso siga pasando… Solo escucho las voces del más allá, a veces, pero nada más… Y la de Conan, obvio. ¡Pero cuadros no!

Pero pasó otra vez, y ya no había dudas: el puto cuadro le estaba hablando. Era un cuadro con la imagen de Belgrano, colgado sobre la chimenea. El tipo incluso giró la puta cabeza hacia él mientras volvía a llamarlo por su nombre.

-Señor Milei -dijo el personaje pintado desde el retrato-. Tiene un mensaje del Ministro de la Magia… Desea verlo enseguida.

-¿Ministro de la Magia? -Milei se puso de pie y caminó hasta el cuadro, re nervioso-. ¿Qué decís, Belgrano?

-Sí, señor -dijo el cuadro-. El Ministro le explicará todo cuando llegue…

-Pero Manu, escuchame, nunca me dijiste nada de un Ministerio de la Magia. ¿Qué es todo esto?

-Creo que me confunde con alguien más, señor presidente -dijo el personaje del cuadro, incómodo-. Usted y yo jamás habíamos hablado antes.

-¿Cómo que no? -Milei le sonrió con una cara de psicópata total-. Vos y yo hablamos siempre, ¿no te acordás de mí? Contame, ¿cómo anda San Martín? ¿Ya se curó del asma?

-Señor presidente, me está incomodando… Mejor me voy a mi otro retrato en San Mungo.

Belgrano se fue a la mierda, y en ese momento se prendió un fuego en la chimenea y apareció un mago girando entre las llamas. Cuando finalmente salió, el tipo, un hombre de pelo negro entrecano que recordaba a un tigre, le tendió la mano a Milei, pero él no se la dio.

-¿Sos un gato? ¿Te mandó Macri? -preguntó Milei-. Le dije que ya no voy a meter más amigos suyos acá. O sea, digamos, estamos llenos.

-No… Soy Rufus Scrimgeour, el Ministro de la Magia. Encantado.

-¿Cómo es eso de que hay un Ministerio de la Magia? -preguntó Milei.

-Sí, señor presiente, entiendo que su reacción sea esta, al enterarse que existe toda una comunidad de magos en el país, lógicamente. Se lo está tomando mucho más normal que su antecesor. Alberto Fernández quiso golpearme repetidas veces y hasta me pidió que "le diga algo lindo".

-Me chupa bien un huevo si quieren hacer truquitos de magia, pero se van para el Luna Park o al Colón -dijo Milei, que ahora estaba rojo de la bronca-. Digamos, o sea, te voy a decir lo mismo que le dije a las pelotuditas feminazis del Ministerio de la Mujer: NO HAY PLATA. ¿Está claro? Ahora limpiás el escritorio y se van todos los tuyos al re carajo, ¿tamos?

-Señor presidente, creo que no entiende…

-¿Son un Ministerio o no?

-Sí, técnicamente…

-Entonces dependen de mí. ¡Y LES DIGOS QUE SE VAN TODOS A LA RE PUTA MADRE QUE LOS PARIÓ! -estaba re loco, re sacado-. ¡NO HAY PLATA! ¡NO-HAY-PLATA! ¡NOOO HAAAYYY PLAATTAAA! ¡¿MINISTERIO DE LA MAGIA?! ¿Qué sigue, el Ministerio de los Choriplaneros?

-Señor presidente, nuestro ministerio no fue creado por la gestión anterior, no tenemos nada que ver con el peronismo. Somos magos. Existimos entre ustedes, los muggles, desde hace siglos…

-¡AHH, PERO QUÉ BUENO! ¿PUEDEN HACER APARECER DÓLARES EN EL BANCO CENTRAL? PORQUE TENEMOS RESERVAS NEGATIVAS POR DIEZ MILLONES, Y ME VIENEN A QUERER METER MÁS MINISTERIOS… O SEA, DIGAMOS…

-Cálmese, por favor. No, no podemos hacer aparecer dinero muggle. No funciona así…

-¡ENTONCES NO ME SIRVEN, MAGOS DE CUARTA! ¡NO HAY PLATA! ¡DAME DÓLARES SI SOS MAGO! ¡SACAME LA DEUDA CON EL FMI! ¡SERVÍ PARA ALGO, INFELIZ!

-No podemos eliminar los acuerdos con el FMI… Le pido por favor que… Señor, baje ese bastón, se lo ruego -agregó, porque Milei ahora lo amenazaba con el bastón presidencial, como si fuera a darle una sacudida con este en la jeta en cualquier momento. -¿Por qué siempre los presidentes nuevos quieren golpearme…?

-¡NO VOY GARPAR UN MINISTERIO DE LA MAGIA NI EN PEDO! ¡HOY MISMO SACO UN DECRETAZO PROHIBIENDO LA MAGIA EN TODO EL PAÍS! ¡PREPÁRANSE PORQUE SE LES VIENE LA NOCHE A TODOS LOS MAGOS! ¡VAYAN PREPARÁNDOSE PARA AGARRAR LA PALA, MANGA DE ORCOS!

-¿Orcos? No, eso es de otra saga. En fin… Escuche, presidente, su gobierno no va a tener que pagar nada. Somos un organismo autónomo. Nos financiamos nosotros mismos, y de hecho siempre terminamos financiándolos a ustedes también. El presidente anterior, Alberto Fernández, nos pedía oro todo el tiempo. Casi funde al Banco Central de la Magia.

Ante estas palabras hubo un breve silencio.

-¿Oro? -dijo Milei, lentamente-. Digamos, o sea… ¿Dijiste "oro"?

-Sí, los magos tenemos nuestro propio oro. La cantidad de Galleons en circulación en el mundo mágico equivale a unos cien mil billones de dólares, más o menos. Claro que no podemos estar prestándoles a los muggles tooodo el tiempo, pero en caso de que haga falta, bueno…

Tartamudeó ante la cara de Milei.

-Pa… ¿pasa algo?

Milei empezó a reír, y la situación se puso cada vez más rara.

-Venga, venga, pase por acá -Milei le corrió una silla para invitarlo a sentarse-. Esto me viene buenísimo. O sea, digamos, vamos a empezar de nuevo. Javier Milei, encantado. ¿Quiere algo de tomar?

Milei enseguida llamó a su secretaria por teléfono y le pidió dos cafés.

-De hecho, estoy algo apurado…

-Nooo, no, nada, vamos a tener una charla muy amistosa -Milei sonreía feliz de la vida-. Magos, ¿no? Qué divertido… O sea, digamos, contame, ¿qué trucos hacen? Yo de chiquito me sabía uno con los naipes españoles que estaba buenísimo. Primero le pedís a la persona que elija una carta…

-De verdad estoy apurado, con todo respeto. Me gustaría que vayamos al grano.

-Bueno, dale, dale. Escuchame -Milei se puso serio y cruzó los dedos mientras lo taladraba con una mirada de enfermo total-. Necesito quince mil millones de dólares. Para ustedes no es nada. El pacto es este: ustedes me dan la guita, y yo la recibo. ¿Qué te parece? Así podemos sacar el cepo en abril y dolarizar todo para junio.

-Bueno, como "pacto" es un poco débil… Básicamente nosotros estaríamos dándolo todo a cambio de nada…

-Podemos llamarlo "Pacto de Enero". No, mejor "Pacto de Diciembre". No podemos esperar hasta enero, la necesitamos ahora.

-Milei, como imagino que usted sabrá, la política es un ida y vuelta. Las negociaciones tienen que traer beneficios para ambos lados. ¿Qué vamos a obtener los magos a cambio?

-Van a poder seguir viviendo en este país. Sino, los rajo a todos a patadas en sus mágicos ortos.

-Con todo respeto… ¿con qué ejército?

La conversación se puso tensa.

-Bueno, el ejército está medio flaco, pero Trump dice que si gana las elecciones va a vendernos unos aviones… Digamos, o sea, a cambio solo pide que le entreguemos la Patagonia. Para mí es un ofertón. ¿Vos qué decís?

El Ministro de la Magia suspiró.

-Mire, presidente, lamentablemente no tengo tiempo para explicarle cómo ser un presidente, y además no es mi trabajo, pero en lo que respecta a la magia, le aseguro que sus fuerzas no van a poder contra uno solo de nuestros magos. Tenemos poderes que ustedes no podrían ni soñar. De hecho, "negociar" con los muggles es una sutileza de nuestra parte. Solo porque preferimos seguir viviendo en secreto, y no levantar conflictos innecesarios. Pero, si quisiéramos… podríamos superarlos cómodamente. Así que, si quiere que le prestemos ese oro, va a tener que mantenernos contentos.

El Ministro de la Magia se puso serio, y empezó a notarse por su mirada que era tremendo garca. Aunque era mago, no dejaba de ser argentino.

-¿No vio la niebla esa de afuera, presidente? ¿El colapso del puente en la General Paz? Fuimos todo nosotros, lo confieso… Sí, así es. Lo ordené yo, en estricto secreto. Solo unos pocos aurores lo saben. ¿Y sabe por qué? Para hoy. Para este encuentro. Considérelo mi regalo de felicitaciones por ganar la presidencia -sonrió de una forma de maldad total, era recontra mega garca el chabón-. Quería que usted viera bien de lo que somos capaces los magos con nuestros poderes… Mañana mismo voy a ordenar que retiren a los dementores de las calles. Son las criaturas que causan la niebla… Excepto en la intersección de Libertador y Lacroze, ahí lo que pasó fue que estuvo dando un paseo Mirtha Legrand. Pero en fin, si usted quiere que la ciudad siga limpia y sin accidentes, va a tener que cuidar muy bien las relaciones con los magos… ¿Está claro?

Milei no dijo nada. Scrimgeour sacó su varita del bolsillo y la sostuvo en el aire, mostrándosela.

-¿Sabe lo que es esto, presidente?

-¿Me estás dando un regalo? ¿Es un palito para que les tire a Milton y Murray, y que lo vayan a buscar? ¡Ay, qué lindo! ¡Aaaamooooo!

Milei sonreía tanto y de forma tan ingenua que parecía re pelotudo pero mal.

-No… No, no es para sus perros…

-¿Ustedes saben clonar perros?

-No entiendo qué tiene que ver eso con… -el Ministro de la Magia ya estaba exasperado. Lanzó un suspiro, rendido. -Sí, sí podemos clonar perros, creo. Solo hace falta una poción de clonación, pero…

-¡Sí, sí, yo quiero! -dijo Milei, dando saltitos de felicidad al borde de su silla-. ¡Aaaamoooo! ¡Quiero 20 de Conan!

-¿20? ¿No será dema…? Bah… -pero se detuvo al ver la cara de ilusión que tenía el presidente argentino, casi como un nenito al que estaban prometiéndole 20 kilos de golosinas. -Está bien… Sí, ¿por qué no? Si de esa forma consigo que usted coopere, no habrá problemas. Voy a decirle a Mathilda Grimblehawk, del Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas, que…

-¡NOOOOOOO! ¿Tienen un Departamento de Control de las Criaturas…? ¡AAAAAAAMOOOOOOOOO!

-Empiezo a pensar que el nuevo presidente muggle no es el brillante economista que me habían dicho… -susurró Scrimgeour para sí.

Milei había empezado a dar saltitos de felicidad por todo el despacho.

-Me gustaría discutir rápidamente algunos temas con usted antes de irme -dijo Scrimgeour-. Por ejemplo, las nuevas autoridades de Hogwarts. Luego de la muerte del antiguo director, Albus Dumbledore, hemos estado cubriendo su cargo con suplencias los últimos meses. Murió trágicamente en la batalla contra Cristina Kirchner, verá.

-¿Él fue el que mató a la vieja?

-Él buscó y destruyó sus horrocruxes junto a R.A.B. y al santo pontífice, y formó parte de un grupo de valerosos magos que…

-Sí, sí, hay que clonarlo también. Como a Conan. -Milei sonreía mientras miraba una foto de su antiguo perro, al parecer ya no dándole nada de bola a la charla. -Mirá que lindo… ¿Pueden hacerlo un poco más flaco? Estaba medio gordito en esta foto. Tiene tendencia al sobrepeso. Es la raza. Pasa cada vez que lo clono. A lo mejor ustedes pueden perfeccionar eso.

-Voy a ver qué podemos hacer, sí. Como le decía, Albus Dumbledore está muerto. No estamos buscando clonarlo… Lo que queremos es aprobar la nueva comisión directiva del colegio, que seguramente renueve la mayor parte del staff, por eso mismo requiere autorización del presidente muggle. Es una ley antigua, del 1801, ni siquiera existía Argentina en ese momento, pero establece que un cambio mayoritario en las autoridades del colegio requiere de la firma de la monarquía española o de quien sea el muggle a cargo. Ni siquiera es una ley de Hogwarts, es una ley del nombre anterior que tenía el colegio en ese entonces…

Se dio cuenta de que Milei no le daba ni cinco de bola.

-En fin, Albus Dumbledore era muy importante para la comunidad mágica, pero murió, así que estamos seleccionando a un nuevo director…

-¿No lo pueden traer de la muerte? Ustedes son magos.

-No podemos traer gente de la muerte, no -dijo Scrimgeour con tranquilidad-. Lo de Perón fue una excepción, fue magia negra. Tenía hecho un horrocrux, igual que Cristina. Pero Dumbledore era un mago muy noble que jamás hubiera hecho algo así… Era medio garca a veces, pero nada, lo normal en un argentino. Así que cuestión que no existe una magia que pueda revivirlo. Bueno, técnicamente uno podría regresar con un giratiempos al pasado y reencontrarse con él ahí, hasta incluso regresar a esa noche y evitar su muerte de esa forma, pero claro que sería una locura volver en el tiempo solo para eso, ni siquiera tratándose de Albus Dum…

Se detuvo al ver la cara de Milei, y un escalofrío le recorrió toda la espalda al toque.

La había cagado.

-¿Ustedes pueden… volver en el tiempo para salvar a alguien de la muerte? -susurró Milei lentamente, con los ojos muy abiertos.

-Bueno, en realidad, sería totalmente ilegal…

-Digamos, o sea, digamos, oseadigamos -se había puesto re nervioso-, ¿pueden traer de vuelta a alguien que murió de verdad? O sea… o sea, ¿al auténtico? ¿No a una clonación? ¿Pueden volver al pasado y reencontrarse… con mi Conan?

Había algo nuevo en la mirada del presidente argentino. Algo muy distinto a esa locura rara de antes, incluso al enojo que había tenido antes de esa locura. Ahora parecía que había algo muy, muy grande surgiendo dentro suyo.

Scrimgeour la había recontra cagado.

-Como le decía, es ilegal. Podría alterar todo el entramado del espacio-tiempo y destruir el universo como lo conocemos… Los magos sufrimos pérdidas todos los días. Pérdidas humanas, claro, mucho más importantes que las de algún animalito… -hubo un destello de ira en la cara de Milei al oír esto último-. En la batalla contra Cristina Kirchner murieron varios alumnos de Hogwarts, aparte del director: Fred Weasley, Colin Creevey, Lavender Brown... La mayoría fueron muertes muy dolorosas para la comunidad mágica. Menos la de Colin Creevey, a nadie le importó mucho esa. Pero el punto es que nadie vuelve al pasado a salvar a un muerto, aunque quisiera. Porque es ilegal -remarcó-. Y ya está. Están muertos.

-¿Y no hacen nunca una excepción a esa ley?

-No. Bueno, solo para que los alumnos puedan cursar varias asignaturas a la vez, a veces, pero… -se aclaró la garganta, nervioso-. En fin, creo que nos desviamos de la conversación.

Milei no respondió, pero su mirada lo decía todo. El brillo en sus ojos era desquiciado.

-¿Y dónde tienen estos… giratiempos? Digamos, es solo por curiosidad, o sea... Me interesa puramente con fines académicos -sonrió de forma todavía más demente.

-Lamentablemente eso es un secreto de Estado.

-Yo soy el Estado -dijo Milei lentamente, con las manos temblando. La tensión se cortaba con un cuchillo.

-No… Usted es el presidente muggle. Y los magos, como le dije, funcionamos aparte de ustedes.

-¿Y si le digo a los periodistas que ustedes existen? ¿Si salgo en TN o en La Nación+ y cuento todo sobre ustedes?

-Si, adelante, hágalo -dijo Scrimgeour, tratando de mantenerse tranquilo-. Lo único que va a lograr es que aumenten esos rumores de sus supuestos problemas de salud mental…

Jaque mate.

Y Milei lo supo, así que se lo quedó mirando con una sonrisa tras la cual había el más puro odio. No volvió a sacar el tema del giratiempos.

-Lo otro que tenemos que hablar -siguió Scrimgeour-, es el problema con los supermercados chinos. Están haciendo toda clase de cosas turbias en los sótanos. Hay una mortífaga… es decir, una seguidora de los magos tenebrosos, Cho Chang, que estuvo en la cárcel muggle solo un día y la largaron enseguida, cuando prácticamente era cómplice de terrorismo y asesinato. ¿Puede decirle a su Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que…?

Pero Milei no lo escuchaba. Su mente había quedado claramente congelada en el punto anterior de la conversación.

Cuando el Ministro de la Magia terminó de hablar sobre los supermercados chinos, miró la hora en su reloj de pulsera y se puso de pie.

-Tengo que irme. Fue un placer, señor presidente. Voy a asegurarme de que tengamos a sus perros clonados cuanto antes.

Milei arqueó las dos cejas y lo miró fijamente de una forma psicópata.

-¿Clona…? ¿Clonados? -sonrió-. No, mejor no. Gracias. Creo que cambié de opinión.

-Pero… No entiendo... Pensé que tenía muchas ganas de tener esos perros clonados. ¿Qué…?

-Nada… No importa. Digamos, o sea, va a ser mejor que no lo siga retrasando.

Y Milei le tendió la mano, despidiéndose.

Scrimgeour dudó, y entonces le estrechó la mano.

-Si vuelve a verme, será que pasó algo malo. Pero en teoría todo está en orden en la comunidad mágica, ya todo está bien… Y esperamos que siga así.

Milei asintió como toda respuesta.

El Ministro de la Magia estaba por meterse de vuelta en la chimenea cuando Milei lo detuvo de un grito:

-¡Pará!

Scrimgeour se dio la vuelta, intrigado.

Milei quería hacerle una última pregunta, algo que había estado anudado en su garganta desde el primer minuto en que lo vio aparecer en su despacho:

-Si ustedes son magos… ¿Por qué no evitaron la crisis del 2001? ¿Y el Rodrigazo? ¿Y la hiper del '89? ¿Por qué no evitaron la muerte de Ricardo Fort, la de Rodrigo, la inflación, la guerra de Malvinas, las dictaduras cívico-militares, la pandemia…? Tenemos más de la mitad de pobres en el país y ustedes tienen bóvedas llenas de oro… Digamos, o sea, ¡ustedes son magos! ¡Hacen magia! ¿Por qué no hacen nada por Argentina?

El Ministro de la Magia le sonrió.

-Porque nosotros también somos políticos, señor presidente… También somos políticos.

Y con esas palabras, se metió en la chimenea y se giró en el aire, desapareciendo.