-¿Qué tenés que qué? -preguntó Hermione.
-Me tengo que garchar a Julieta Prandi. ¡Lo que escuchaste!
-¡Fuaaa! -dijo Ron.
-¿Estás fumado, Harry? -dijo Hermione-. No te animás a hablarle a Ginny que es más fácil que la tabla del dos y vas a…
-¡Eh! ¡Esa es mi hermana! -dijo Ron-. Aunque sí, es verdad, está re puta últimamente.
-No me queda otra, Hermione -dijo Harry. Los tres iban caminando por el pasillo hacia la clase de Transformaciones.
-Harry, ¿vos confiás en el director?
-¿De qué hablás? Es Darín, ¿por qué no iba a confiar?
-No lo conocemos, Harry. Lo único que sabemos del tipo es que es buen actor, por lo que podría estar mintiéndote perfectamente. No es como Dumbledore, que re confiábamos en él. Además es re violento, justamente él mismo le pegó a Julieta Prandi durante la ceremonia de bienvenida, ¿no te acordás? ¿Y ahora te dice a vos que le saques un secreto a la mina, la misma a la que él fajó? No sé, Harry, es muy raro todo. ¿Y si es él el mago oscuro que está tramando algo raro?
-Na. Ya sé que es un violento, pero vos decís eso porque estás con todo el tema del feminismo. No digo que esté bien que la haya fajado, pero no creo que sea él el mago oscuro. ¿Sino para qué iba a querer que yo le saque un recuerdo a Julieta Prandi?
-¡Porque él habrá probado sacárselo a las piñas y no lo logró! ¡Es un violento! ¡Lo que hay que hacer es denunciarlo! No sé, Harry, pero acá está pasando algo re turbio. Más turbio que cuando Dumbledore nos pasaba guita a cambio de nuestro silencio. Más turbio que cuando lo reemplazó Cristina con poción multijugos y quería matar a Cho Chang, y resultó que Cho Chang estaba metida con la mafia de los supermercados chinos… Creo que este año la cosa está más turbada que nunca.
-¡Lo entendí! -saltó Ron, señalándola-. ¡Es que entendí la referencia!
-Y yo esa -Harry le guiñó un ojo.
-¡Sapeeeeeeee!
-¡Ese hombre está jugando un videojuego!
-Jajajja.
-Basta, córtenla con las referencias -dijo Hermione-. Estamos hablando de Darín, y es algo serio.
-No creo que el mago oscuro sea Darín -sentenció Harry.
-Siempre termina siendo el que menos imaginamos -dijo Ron-. ¿Qué les parece si este año apostamos a ver quién es el villano de la historia? Yo apuesto tres Galleons a que es Guillermo Francella. Por lo que dijo Harry, es el único al que le da la edad. Debe haber estudiado en Hogwarts más o menos por los sesenta.
-¿Francella? Na, no tiene esa personalidad -le dijo Harry a su amigo-. Tendrías que haber visto al nene este, Ron, era re psicópata. Te apuesto cinco Galleons a que termina siendoooo…mmm… creo que yo voy a ir por… ¡Ya sé! ¡Snape!
-¿Snape? No seas pelotudo, Harry, es una apuesta tirada a la basura. Todos sabemos que parece culpable pero siempre termina siendo el nene bueno. Además este año ni apareció todavía.
-Pero también debe tener esa edad, más o menos. O sea, ya sé que en los libros Snape no tiene setenta años ni en pedo, es re joven, pero este fic está adaptado a veces en los libros y a veces en las películas, según convenga para la trama, y en este caso como que conviene más que tenga la edad de las películas.
-Harry, no podés decir eso en un diálogo -dijo Ron-. A lo sumo en un párrafo descriptivo, pero ¿en un diálogo? Te vas al carajo.
-Y hay que ver qué pasa cuando salga la serie de HBO… Bue, ahí seguro que Snape es negro, bisexual, trans y mujer, todo a la vez. En fin, me la juego a que este año sí que es Snape. Ya van a ver.
-Son dos pelotudos -dijo Hermione-. ¿No vieron cómo suplantaron a Dumbledore la vez pasada? Les apuesto diez Galleons a los dos a que es Darín, y a que capaz en realidad es alguien más, no el verdadero, suplantándolo con poción multijugos como la vez pasada.
-Sería muy repetitivo que pase dos años seguidos lo mismo, Hermione.
-No son dos años seguidos, lo otro fue en cuarto y ahora estamos en sexto.
-Sí, ya sé, pero el fic no cubrió el quinto año, ¿no estás prestando atención?
Mientras hacían las apuestas sobre cómo iba a terminar todo ese año, se metieron en la clase de Transformaciones y se sentaron los tres a una mesa. Hermione sacó el mate y empezó a prepararlo.
Entonces empezó a sonar la canción…
-¿Por qué siempre tiene que entrar así al aula…?
Furiaaa, ella es la furiaa
Ella se llama Furiaa
Ella es la furia ah-ah-ah
Furia entró al aula haciendo cuernos con las dos manos, sacando la lengua y con toda la música sonando cada vez más fuerte, que había conjurado ella misma mediante magia.
-¿QUÉ PASA, HIJOS DE PUTA? -gritó la mina, re loca, haciéndoles fuck you y después haciendo como que tocaba una guitarra invisible.
Mientras Hermione cebaba el primer mate, Harry miraba a la nueva profe sumido en pensamientos…
El anti-messias era un nene, hombre… Claro que no podía ser… Sin embargo, ¿no tenía sentido que fuera Furia? Después de todo, la mina nunca había terminado Hogwarts. Y hasta sabían que en sus épocas de estudiante mató a una puta pendeja. La mina intimidaba tanto a todos que no les quedaba otra que obedecerla. Tenía todo el perfil de una loquita tal como ese nene… ¿Y si se había hecho el cambio de género? ¿Si en realidad había nacido hombre? Tenía sentido.
Pero no. No podía ser. No le daba la edad. Según Darín, el anti-messias debía tener como setenta años hoy en día. No podía ser Furia. Aun así, Harry recordaba las palabras de Darín: Podría estar acá mismo, en este colegio, en este momento…
¿Pero quién? ¿Alguien con una personalidad que resultara re obvia, como Furia? ¿O alguien como Snape, que hubiera estado en las sombras hasta ese momento? ¿O capaz alguno que nadie se imaginaría ni en pedo, alguien que no se te ocurriría nunca y después al final de la historia se revela que es él y te caés de recontra culo de la sorpresa…?
¡Bueno, loco, si estás tan ansioso adelantate hasta el último capítulo y no me rompás las pelotas, ¿tamo?! Qué ansiosos de mierda, loco...
Cuando terminó la clase, fueron para la zona de los techos, para la clase de Herbología. Salieron por una escalera de caracol de hierro oxidado que bailaba y chirriaba toda, a través de un agujero en el techo y se encontraron ahí arriba con María Becerra, que los esperaba con las macetas llenas de plantas mágicas.
-Hola, chicos, ¿cómo andan? -María Becerra era re buena onda-. Me siento rara, porque terminé la escuela apenas el año pasado y ya estoy siendo profe -la piba se tiró una risita-. Cuando terminé Hogwarts tenía unas ganas de volver tremendas. Me dejaste el corazón vacío, Hogwarts. Ja, ja, ja -todos se rieron-. ¡Tenía unas ganas de volver! Por suerte me dejaron venir a dar clases.
-¿Pero no tenés como veinticuatro años? -preguntó Justin Finch-Fletchley-. ¡Hogwarts se termina a los dieciocho!
-Repetí varias veces por culpa de Herbología, donde era malísima. Materia de mierda…
Hermione frunció el ceño, mirando todas las plantas alrededor de la profe.
-¿No te va mejor con la música, Maru? -le preguntó Parvati Patil, queriendo re entrar en confianza con ella-. ¿Por qué decidiste enseñar?
-¡Soy tu fan número uno! -gritó Ernie Macmillan en un chillido re fuerte y que sonó medio femenino.
-Gracias, gracias -la mina le sonrió-. Sí, Parvati, gano más con la música, pero este año me toca grabar disco nuevo y ando medio corta de inspiración, así que se me ocurrió que si volvía acá iba a poder inspirarme. Siempre me inspiró Hogwarts. Es una escuela con mucha historia, y está llena de sorpresas. Una vez estaba garabateando en un libro de la biblioteca y el libro me empezó a responder, ¡re zarpado! Terminé hablando con un chabón que había estudiado en Hogwarts en los sesenta y había dejado su recuerdo mágicamente en el libro. Re flash. Y otra vuelta estaba pensando en la letra de un tema nuevo y necesitaba donde grabarlo, ¿vieron?, y se abrió una pared y me encontré con una sala de grabación re profesional…
Harry ya no prestaba atención. Se había puesto a mandarse stickers por Whatsapp con Ron. Le mandó uno de un gatito con anteojos bailando y meneando una verga recontra larga, y se tapó la boca para que la profe no lo escuchara reírse.
-Bueno, vamos a empezar -dijo María Becerra-. Vengan acá, les voy a mostrar la plantita esta… No se vale fumarla, eh. Jajajaj.
Tuvieron una clase re copada, aprendiendo de varios tipos de plantas mágicas. Cuando terminó, fueron a almorzar un guiso de lentejas asqueroso que Ron casi vomita.
-Harry, ¿por qué no compraste nada hoy? -se quejaba el pibe.
-Bueno loco, vos podrías ir a comprar comida también de vez en cuando.
-¿Con qué plata? Soy más pobre que Carlitos Tévez en sus épocas en Fuerte Apache.
Harry estaba re nervioso, y Hermione se dio cuenta.
-¿Qué te pasa, Harry?
-Nada, nada… -pero Harry traspiraba de los nervios.
-¿Estás así porque hoy tenemos clases con Julieta Prandi a la tarde?
Todavía no habían podido conocer a esa profe, a pesar de que ya era la segunda semana de clases. Como con Milei había paro de docentes día por medio, por el ajuste salarial, justo habían caído los días de las clases con ella la semana anterior.
-¿Vas a invitarla a salir? -preguntó Ron, re ansioso. Harry asintió.
-Harry, ¿sos pelotudo? -dijo Hermione-. ¡No vas a poder!
-Gracias por el aliento, Hermione.
-¡Pero mirá si te vas a coger a Julieta Prandi! ¡Qué ridículo! -y se le cagó de risa en la cara.
-A vos porque te da envidia, Hermione.
-¿Qué?
-¿Te pensás que no vi tu cara cuando el profe Darín la presentó y dijo que fue la única alumna de la historia de Hogwarts que metió todas las materias que tenemos sin usar un giratiempos? ¡Te morías de envidia!
-¡Nada que ver!
Pero Hermione tenía envidia, y se notaba. Cuando fueron al patio para la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas, Hermione tenía una cara de orto tremenda.
-Hola, chicos -Julieta Prandi les sonrió a todos. Tenía un aura extraña, como melancólica. Tenía el pelo rubio atado y una ropa muy formal. No tenía pinta de ser para nada fácil, sino todo lo contrario. -Es un gusto conocerlos. Este año vamos a estudiar a una criatura mágica argentina oriunda de las zonas rurales de nuestro país muy conocida y de la cual se han escrito innumerables leyendas entre los muggles: el Pomberito.
Había una especie de bicho negro con cara de orangután, brazos largos y piernas cortas, muy peludo, ahí delante de ellos. La profe lo señalaba mientras explicaba las distintas partes de su cuerpo.
-…Y como ven, sus pies no son peludos, por lo que los muggles están equivocados al creer eso. El Pombero, o en guaraní "Pombéro", se cree que viene en realidad del Paraguay, pero no hay una evidencia empírica de eso, y Argentina es el país donde más se ha esparcido.
Julieta explicaba todo de forma muy profesional, seria. Hasta ahora, Harry pensó que era la mejor de todos los profesores nuevos. Se notaba que en su época había sido una alumna re traga.
Cuando terminó la clase, Harry se armó de valor y le dijo a Ron:
-Voy a esperar a que se vayan todos y me la voy a encarar.
Hermione tiró una risita, escéptica.
-¡Cerrá el culo vos, Hermione!
-Suerte, Harry -se burló ella, revoleando los ojos. Agarró sus cosas y se fue.
-Suerte, amigo -le deseó Ron, en su caso en serio, dándole una palmadita de aliento.
-Gracias, amigo.
Harry esperó a que todos se fueran y se acercó a la profe, que estaba guardando al Pomberito en su jaula.
-¿La ayudo, profe?
-Muchas gracias, Harry -ella le sonrió, mientras Harry la ayudaba a cerrar el candado de la jaula. Le latía el corazón a toda velocidad.
Tenés que chamuyártela, pensaba Harry. ¡Pero no hagas como siempre! ¡No digas ninguna pelotudez!
-Me preguntaba algo sobre el Pomberito -empezó Harry, tratando de pensar algo que sirviera para hacer conversación con ella.
-¿Sí? -ella le sonrió de nuevo, acomodándose el pelo rubio atrás de la oreja. ¡Era hermosa! Qué mujer, por Merlín. -¿Qué cosa?
No digas nada estúpido, pensaba Harry. Por lo que más quieras, no digas algo estúpido…
-Me preguntaba si… si… -pero no se le ocurría nada.
¡Tenés que decir algo sí o sí ahora mismo! ¡Lo que sea!
-…si el Pomberito se hace la paja.
Julieta Prandi quedó boquiabierta del horror.
Ya está, flaco, retirate, pensó Harry, poniéndose todo rojo de golpe. Dedicate a otra cosa, sos un fracaso.
Pero entonces Julieta dijo, sorprendentemente:
-¡Wow! Veo que estudiaste. Me sorprendés, Harry, eso era contenido del final de este curso.
¿Cómo? ¿Qué acababa de pasar? Ahora la mina le sonreía.
-Aunque los antiguos guaraníes se esforzaron en que no se divulgara la información, porque era tabú en esa época, como todo lo sexual, el Pombero es una criatura sumamente sexual que se masturba entre catorce y dieciocho veces al día.
Casi tantas como yo, pensó Harry.
Julieta señaló adentro de la jaula, y Harry vio que el bicho había empezado a tirarse de la verga negra y enorme mientras miraba a Julieta Prandi con cara de jeropa mal.
Harry no podía creerlo. Le había salido bien de recontra pedo. Tenía un orto gigantesco.
-¿Dónde encontraste esa información, Harry? Ni siquiera está en el libro de texto que les mandé.
-Bueno, es que me gustan mucho las criaturas mágicas -dijo Harry, tratando de que su voz sonara sexy.
¡Vamos, capo! ¡Vos podés!
Julieta le sonreía. El sol le hacía brillar el pelo y era todo perfecto.
Es ahora, capo. ¡Vos podés! ¡Invitala a salir!
-Juli, estaba pensando en si… en si… -se puso nervioso. ¡No! ¡No te pongas nervioso, pelotudo! ¡Pedíselo de una vez! -¿Te gustaría salir conmigo… a tomar algo?
¡Vamooooo, papáááááá! ¡Ídolo!
Vio que la profe se ponía roja.
-Harry, tengo como treinta años más que vos.
-A mí no me molesta -dijo él al toque.
Ella tiró una risita nerviosa.
-Me halagás, Harry, pero no creo que sea apropiado... Y creo que deberías llamarme "profe", no "Juli".
¡Nooo! ¡Qué corta mambos! Pero no podía darse por vencido. ¡Tenía que seguir probando! ¡El destino del mundo mágico dependía de él!
-Dale, no seas ortiva -le dijo Harry. El comentario no le gustó a la mina, que dejó de sonreír al toque. Se quería matar. Estaba derrapando. ¡Tenía que ponerse las pilas! No podía irse al pasto… -Quiero decir, dame una oportunidad. Por favor. Ya sé que soy chico para vos, pero te puedo sorprender.
-¿Ah, sí? -dijo ella, pensativa.
¿Lo estaba dudando? ¿Estaba considerándolo? ¿Iba a decirle que sí?
¡VAMOOO, PAPÁÁÁ!, dijo la voz en la mente de Harry. ¡DALE QUE LA TENÉS MUERTA, GENIOO!
Julieta lo pensaba, pero se veía muy insegura. Necesitaba algún comentario más, algo que la convenciera… Pero, ¿qué podía ser?
-Voy a llevarte a un lugar lindo, al mejor que haya -dijo Harry-. Voy a esforzarme en que sea la mejor cita de todas.
Sintió que era un comentario pelotudo, pero la mina le tiró una risita y después le tiró ojitos. ¡LE TIRÓ OJITOS! ¡ESTABA FUNCIONANDO!
-Bueno, hacía muchos años que no venía acá a Hogwarts y no conozco a nadie -dijo ella, nerviosa y con la voz finita-. Me aburro bastante, la verdad… Podría ser, no sé… Tengo que ver…
Se acomodó el pelo atrás de la oreja de nuevo. Estaba nerviosa. Necesitaba algo más. Un remate. Faltaba que Harry le hiciera el comentario final, el que terminara de convencerla… ¿Qué podía ser?
-Lo vamos a pasar re bien, tenemos tantas cosas de las que podemos hablar -dijo el pibe, pensando a toda velocidad-. Podés contarme de cuando estudiabas acá en los noventa, de cómo era el colegio en esa época… Si había alguien medio raro o no sé, si tuviste algún profe de unos treinta años que fuera medio loquito y estuviera fascinado con las artes oscuras o algo así -Harry tiró una risita, tratando de sonar gracioso.
Pero ahora la cara de Julieta Prandi se había transformado por completo.
La había cagado. La había recontra cagado.
Ella ya no sonreía. Ya no parecía nerviosa ni dubitativa. Ahora miraba a Harry fijamente recontra seria.
¡Sos un pelotuuuudoooooooo!
-Darín te mandó a hacer esto, ¿no? -dijo Julieta de repente, respirando agitada. Estaba poniéndose re caliente, respirando con dificultad, mientras lo fulminaba con sus ojos claros abiertos de par en par.
-Y-Yo… En real-En realidad…
-¡DARÍN TE MANDÓ A HACER ESTO! -le gritó la mina, histérica-. ¡TE MANDÓ A QUE TRATES DE ENCAMARTE CONMIGO PARA SACARME INFORMACIÓN! ¡¿NO?!
-Juli…
-¡JULI LAS PELOTAS! ¡SOY TU PROFESORA Y ME HABLÁS CON RESPETO, ¿ME ENTENDISTE?! ¡MIL PUNTOS MENOS PARA GRYFFINDOR!
Y se fue recontra caliente para el edificio, dejándolo ahí solo.
Harry se quería pegar un tiro en la chota.
…
A la hora de la cena, Harry llevó una docena de empanadas a la Sala Común y se puso a contarle a sus amigos lo que había pasado.
-Y si… Te dije, Harry -suspiró Hermione-. Era imposible.
-Tranqui, amigo, después podés seguir intentando -le dijo Ron, dándole ánimos-. Ya se le va a pasar el enojo y entonces podés ir y tratar de nuevo.
-¿Vos decís?
Decepcionado, Harry pasaba las páginas de su libro de Elaboración de pociones avanzadas con la punta de la pluma, evitando tocarlas con los dedos para que no le eyaculara. Hermione entrecerró los ojos mientras lo miraba.
-Pasás todo el día con ese libro últimamente. ¿Qué tiene de copado?
-Tiene muchas cosas -dijo Harry, leyendo las anotaciones del Pibe Mestizo-. El otro día encontré un hechizo buenísimo para cuando no podés ir de cuerpo. Si querés después te lo enseño.
-No, gracias -dijo ella, fastidiosa-. Prefiero usar hechizos aprobados por el Ministerio de la Magia y no los inventos de algún rarito que estudió acá quién sabe cuándo y que inventaba magia sospechosa.
Harry se encogió de hombros y siguió leyendo, ignorándola.
-Bueno, me voy a dormir -anunció poco después, guardó su libro con cuidado en la mochila y subió a la pieza.
Después de acostarse, Harry sacó el Mapa del Vigilante y buscó a Draco en él. ¿A dónde iría? ¿Por qué nunca podía encontrarlo a esa hora? Lo miraba todas las noches, y nunca encontraba a Malfoy por ningún lado. Era como si se esfumara en el aire a esa hora… Capaz se iba a hacerse más pajas que Harry y el Pomberito juntos, pero en ese caso debería figurar en algún baño o en su pieza, y no.
Entonces la puerta se abrió y Ron entró corriendo.
-¡Harry, mirá! -le dijo, y le puso la pantalla de su celular tan cerca de la cara que Harry no veía nada. Cuando logró entender lo que había ahí, alejándose un poco, vio que Ron le estaba mostrando un par de tetas desnudas.
-Sí… Unas tetas -dijo Harry, frunciendo el ceño-. Felicidades, Ron. Veo que a tus dieciséis años descubriste el hecho de que en la Internet hay porno.
-¡No, boludo! ¿No las reconocés?
-No… Pará -Harry se acomodó los anteojos y agarró el celular de Ron, para mirar la foto mejor-. ¿Es quién creo que es?
-¡Sí! -Ron estaba dando saltitos de alegría. No se veía la cara de la chica en la foto, pero ese par de tetas no se le iban a olvidar tan fácilmente a ninguno de los dos. -¡ES HERMIONE!
-Pará, boludo, bajá la voz -Harry se sentó en la cama y miró la foto de cerca-. ¿De dónde sacaste esto? ¿Alguien le sacó una foto el otro día cuando peló las tetas en la prueba de Quidditch?
-¡No! ¡Es su Only Fans! ¡Al final lo encontré!
Ron parecía estar orgulloso de su descubrimiento.
-¿No ves? -le dijo a Harry, sentándose en la cama y pasando las fotos con el dedo. Harry vio que la web donde estaban esas fotos era Only Fans. -¡No muestra la cara en ninguna de las fotos, pero está claro que es ella! ¡Son sus tetas! ¡Después de verlas el otro día, ahora estoy seguro!
-¿Cómo carajo encontraste esta cuenta de Only Fans si no muestra la cara en ninguna foto…? ¿Estuviste mirando tetas por todo Only Fans hasta encontrar las de Hermione? ¡Sos un re obsesivo!
-¡Bueno, pero ¿la encontré o no?! -Ron largó una risotada-. ¡Yo sabía, Harry! ¡De acá sacó toda la guita! ¡Por eso se compró todas esas cosas en el verano! Además, la cuenta se llama muggledaughter… ¡"Hija de muggles" en inglés!
-Bueno, felicidades por el descubrimiento… A ver, pasame eso un segundo -Harry le sacó el teléfono de nuevo y empezó a pasar las fotos, mirándolas embobado. En algunas mostraba el culo desnudo, en otras las tetas en distintos ángulos, en otras se colaba los dedos… En algunas se veía su cabeza desde atrás, y era el mismo pelo de Hermione…
-Eh, ¿qué mirás a mi chica, gil?
-No es tu chica todavía, si sos un lento de mierda -Harry le devolvió el celular-. Bueno, ¿qué vas a hacer ahora que la encontraste?
-No sé… -Ron estaba eufórico-. Ya le pagué la suscripción Platinum. Pensá en las posibilidades… Puedo hacerme unas re pajas con esto… También puedo pagarle para que me haga un show privado por acá sin que sepa que soy yo… ¿No me prestás guita para hacerlo, Harry? Ya me gasté todo el oro que me dieron para todo el año en suscripciones de Only Fans mientras la buscaba.
-Ni en pedo, Ron, ya bastante que le doy de comer todos los días a Hermione para encima financiarle el negocio de la prostitución.
-¡No seas ortiva! ¡Quiero que me haga un show!
-¿No sería más barato que te la levantes en persona, que es gratis, y de paso la pongas de una vez en vez de hacerte la paja mirándola por una app? ¡No seas cagón!
-Sí, sí, tenés razón, Harry, ya voy a tratar de hacer eso. Pero mientras tanto… Dale, prestame un poco. ¡Por favor! ¡Soy tu amigo! ¡Acordate de la vez que… eeeh… que no sé, que te tiraste un pedo en la Sala Común y yo dije que eran bombas fétidas de Fred y George para cubrirte!
-Ufff… ¿Cuánto cuesta?
-Acá dice que por treinta Galleons me hace un show privado.
-¡¿TREINTA GALLEONS POR LA FEA DE HERMIONE?! ¡NI EN PEDO! ¡NI PAMPITA TE COBRA TANTO!
-¡DALE, HARRYYYYY!
-¡La concha de tu madre! -Harry abrió el monedero y empezó a sacar las monedas, re caliente-. No puedo creer que me convenzas… No tengo en metálico, amigo…
-Bueno, pasame por Mercado Mago.
-La concha de tu madre… -Harry abrió el Mercado Mago en el celular y le transfirió la guita.
-¡GRACIAS, GENIO! -dijo Ron cuando le llegó la notificación al teléfono. Se le tiró encima para abrazarlo.
-¡PARÁ, PAJERO! ¡SALÍ DE ACÁ! ¡ENCIMA TENÉS LA PIJA PARADA! ¡SOS UN ASCO!
…
Los días pasaron, y lo único interesante que pasó fue que Harry alcanzó a ver una parte del show privado de Hermione por Only Fans antes de que Ron le pidiera que se fuera de la pieza para poder tocarse tranquilo.
Mientras caminaba solo por los pasillos, miró el Mapa del Vigilante y vio a Malfoy caminando solo por un pasillo más adelante. ¿Qué estaría tramando…? Ya era hora de ir a ver.
Harry avanzó por los pasillos hacia donde estaba Malfoy. Se puso la capa invisible y se acercó… Pero entonces giró por un recodo del séptimo piso, donde se suponía que iba a encontrarlo, y vio que no había nadie ahí. Y cuando volvió a mirar el mapa, Malfoy se había desvanecido en el aire.
¿Qué carajo? Si estaba ahí dos segundos atrás…
Pero ya no estaba más. El chabón desaparecía en el aire.
¿Cómo lo haría? ¿Cuál era el zarpado misterio por el que Malfoy desaparecía? Qué misterio de la re puta madre, ¿no? SEGURO QUE NINGUNO DE USTEDES TIENE LA MÁS PUTA IDEA, ¿NO? NO ES COMO SI ESE MISTERIO SE HAYA REVELADO HACE CASI 20 AÑOS CUANDO SE PUBLICÓ HARRY POTTER Y EL PRÍNCIPE MESTIZO, NOOO, NI EN PEDO.
A la mañana siguiente, durante el desayuno, a Hermione le llegó un paquete amarillo enorme con el logo de El Mago Libre, con distintos productos comprados online. Se había comprado banda de cosas nuevas.
-Me pedí muchas plumas de colores, perfumes, inciensos aromáticos… -decía contenta, mientras abría los paquetes. Harry le tiró una mirada de bronca a Ron.
-¿Cuándo vas a garparme lo que te presté, amigo? -le susurró en voz baja.
-Después, Harry, no jodas -dijo Ron, haciéndose el boludo.
-Guita y vergüenza nunca tuviste, ¿no? Hijo de puta.
Los días pasaron, y Harry seguía aprendiendo hechizos nuevos de su libro del Pibe Mestizo, la seguía rompiendo en las clases de Pociones y practicaba Quidditch para el primer partido, que ya se acercaba. Julieta Prandi lo ignoraba olímpicamente en las clases de Cuidado de las Criaturas Mágicas, como si él no existiera.
Y así pasaron los días, hasta que llegó el día del primer partido contra Slytherin.
-Me tiemblan las patas, boludo -dijo Ron en el desayuno-. No puedo. Te juro que no puedo.
-Dale, no seas boludo. Vas a andar bien.
-¡NO PUEDO! ¡AHHH! Perdón, Harry, yo abandono.
Ron amagó a irse a la mierda, pero Harry lo frenó y le pasó un vaso de jugo que había comprado él mismo, porque no les daban más que agua de la canilla.
-Tomate esto, amigo, te va a hacer bien.
Ron obedeció, y cuando terminó de tomar Luna Lovegood se asomó y dijo:
-Hola, chicos, ¿cómo andan? Ron, te ves para el culo. ¿Fue por eso que metiste una poción en su vaso, Harry?
-¿Cómo? ¿Qué qué? -Ron miró a Harry, que guardaba en su mochila el frasquito de la poción afrodisíaca que había ganado en la clase de Francella.
-¿Poción afrodisíaca? -Hermione quedó boquiabierta-. ¿Qué hiciste, Harry? ¿Estás tratando de que Ron se sienta tan caliente que empiece a volar con más energías y le vaya mejor en el partido? ¡Eso es trampa! ¡Pueden expulsarte!
-No sé de qué hablás -dijo Harry, poniéndose de pie con su escoba en la mano-. ¿Vamos, Ron?
-Más vale, wacho -Ron cambió la cara al toque, ahora parecía re confiado-. ¡Estoy re manija! ¡Se me para el pingo! Qué ganas de coger, loco.
-¡Qué asco! -gritó Hermione.
-¡Volar esa escoba es lo único que va a poder hacerme canalizar toda esta energía sexual, Harry! ¡Vamos a ganar ese partido de mierda! -y Ron le dio un cachetazo a Harry en medio del orto.
Arrancó el partido. Ron jugaba excelente. Atajó todas las Quaffles, una atrás de la otra, de forma perfecta. Les daba unas patadas de la concha de la lora para desviarlas a la mierda. Las corría de a puñetazos, de a panzazos y de a vergazos.
En un momento empezó a perseguir a Katie Bell con la escoba para tratar de cogérsela, gritando delante de todo el colegio que no podía más con las ganas de clavarle su palo de madera gigante y duro. El árbitro, que era el Kun Agüero, lo sancionó a pesar de que Katie era de su propio equipo y le dio un penal a Slytherin, pero Ron estaba tan manija que atajó el penal sin problemas y enfiló con la escoba atrás de Demelza Robins.
-¡Aaahhhhhhhhh! ¡Ayuda! -chilló Demelza, huyendo de él a las chapas.
La tribuna de Gryffindor no tardó en inventar un cantito:
-¡SLYTHERIN, DECIME QUE SE SIENTEEEEEEEE, TENER EN CASA AL SUCIO WEASLEYYYYYYY! ¡EL QUE NO SALTA ES SANGRE PURA! ¡EL QUE NO SALTA ES SANGRE PURA! ¡EL QUE NO SALTA ES SANGRE PURA!
Los de Slytherin miraban a la hinchada de las otras casas con la re cara de orto, algunos hasta se iban del partido para no tener que aguantar la humillación. Gryffindor los estaba haciendo mierda. Las otras dos casas estaban re del lado de Gryffindor, haciéndoles el aguante y cantando también.
Entonces Harry vio la Snitch volando cerca de la cara de la buscadora de Slytherin, que ni cuenta se dio de que la tenía pegada a la jeta, y enfiló para ahí a toda velocidad.
-¡TENÉS RAZÓN, HARRY, VAMOS A COGÉRNOSLA A ELLA! -gritó Ron, saliendo de la zona de los aros y volando para ahí a toda velocidad también, re al palo.
Los cazadores de Slytherin aprovecharon la ausencia de Ron para marcar un gol, pero igual estaban perdiendo 280 a 30.
-¡AHHHHHHHH! -empezó a gritar la chica de Slytherin, viendo cómo Ron volaba a mil por hora hacia ella con cara de pajero mal-. ¡AUXILIOOOO!
-¡ACÁ ESTÁ! -Harry agarró la Snitch y la levantó en alto, re sonriente.
-¡SÍÍÍÍÍÍ! ¡GANAMOS! ¡GANAMOS!
Lo siguiente que supieron fue que toda una multitud los alzaba en brazos y los llevaban por afuera de Hogwarts, dando la tradicional vuelta olímpica por la avenida Pasco y dándole toda la vuelta a la manzana.
-¿Qué onda estos locos con escobas? -preguntaban los muggles que los veían saltando y gritando. Pero pensaron que serían de algún piquete de la UOCRA y los ignoraron. La policía incluso cortó la calle re acostumbrados a que hubiera quilombo siempre y ni se gastaron en preguntar qué pasaba.
-¡Vení, loquita, entregá la cola! -gritaba Ron re sacado, corriendo atrás de una mina muggle por la calle, que empezó a gritar y a escapar de él re cagada hasta las patas.
Harry se acercó y le susurró con disimulo:
-Che, Ron, era todo mentira lo de la poción. No te puse nada en el jugo. Era para que te lo creyeras nomás y tuvieras más confianza en vos mismo, viste.
-¿Qué? -reaccionó Ron-. Pero si me sentía re al palo mal, tenía la pija parada y todo. Empecé a perseguir a todas las minas del equipo tratando de tocarles el orto y todo, ¡debí parecer un re depravado!
-Bueno, me alegro que te la creíste tan bien, ¡funcionó joya, amigo!
-¡Pero me comí tres denuncias por violencia de género! ¡Mi viejo va a tener que pagar como doscientos Galleons de multa! Que encima se los queda el gobierno en la Dirección de Géneros y Diversidades, porque no le van a garpar nada a las víctimas ni tampoco se lo van a devolver a él.
-Pero ganamos, amigo.
-¡VAMOOO', ES VERDAD! ¡GANAMOOOO'! ¡VAMO' GRYFFINDOR CARAJO!
-¡VAAAMOOOOOOOOOOOOOO'!
Se tiraron de cabeza en medio de la multitud de pibes y pibas a gritar y celebrar con toda la hinchada.
Esa noche se armó terrible joda en la Sala Común de Gryffindor. Había botellas de Manaos partidas a la mitad por todos lados, fernets marca 1882, porros de mandrágora, humo por todo el techo, y Parvati Patil bailaba en tetas re drogada arriba de una mesa.
-Mierda que le pegó duro la primera experiencia con el porro -decía Ron, mirándola, mientras le pasaba un fernet a Harry.
-Che, Ron -dijo Harry, acercándose a su amigo-. ¿Por qué no aprovechás toda la euforia y te encarás a Hermione? ¡Es tu momento! ¡Hoy sos la estrella, amigo! Además la vi por allá tomándose unos tragos, y ella nunca toma. ¡Capaz hasta la agarrás medio entonada!
-No sé, amigo, estoy re careta. Me falta tomar como tres fernet más para animarme a algo así.
-¡Pero si ya te tomaste una banda, qué te hacés el que es porque estas muy sobrio, es porque sos un cagón, boludo!
-¿Y vos por qué no te encarás a Ginny? Está por allá y está sola.
-Estamos hablando de vos, no de mí.
En esas se acercó Parvati, con las tetas ahí colgando a la vista, y abrazó a Ron con un brazo. Estaba arruinadísima.
-Hola, hermoso -le dijo a Ron, mirándolo con la baba chorreando, a punto de desmayarse-. ¡A WEASLEY VAMOS A CORONAAAAARRRRRRRR! Quiero decir, ¡WEASLEY, DECIME QUÉ SE SIENTEEEEEEEEE! ¡AH, NADA QUÉ VER! ¡JA, JA, JA, JA!
Se empezó a cagar de risa ella sola.
-Vení, tocame las tetas, lindo -le agarró una mano a Ron y se la apoyó arriba de todas las tetas desnudas. Después se le tiró encima y empezó a comerle toda la boca.
Harry se quedó mirando cómo Ron le devolvía el beso y le comía toda la boca re sacado, poniéndose re al palo. Entonces giró la mirada y vio que Hermione estaba mirando, ahí a unos metros. A la piba se le llenaron todos los ojos de lágrimas y se fue corriendo, saliendo de la Sala Común mientras se tapaba la cara.
Harry siguió mirando para allá, y lentamente se llevó la botella cortada de fernet a la boca y le dio un buen sorbo.
-Che, amigo, te quedó medio suave -le dijo a Seamus, que los preparaba ahí al lado-. Mandale más fernet, loco.
Le chupaba recontra un huevo los sentimientos de Hermione.
-Che, Harry, me parece que Hermione se fue llorando -dijo Neville, que se había acercado.
-Bue, ya fue, me decidí -dijo Harry, dejando la botella cortada que Seamus había rellenado arriba de la mesa re fuerte-. Me voy a buscar a la minita esta.
-¿Vas a ir a consolar a Hermione? -preguntó Neville.
-¿Hermione? No, gil. ¡Me voy a ir a encarar a Ginny! No puede ser que Ron ande chapando y tocando tetas y yo no.
Harry fue directo hasta donde estaba Ginny, y cuando estaba por llegar apareció Dean Thomas delante de él, salido de la nada misma, y le agarró la mano a Ginny. Ella sonrió, lo miró a los ojos y empezaron a chapar a full a centímetros de la cara de Harry.
-La re puta madre…
Bue, ya fue. Harry se resignó a que no se iba a comer a nadie. Mientras todos celebraran y seguían la joda, salió por el orificio del retrato de Gladys la Bomba Tucumana hacia los pasillos de afuera y se puso a buscar en las aulas a ver si encontraba a Hermione.
En la primera aula había un par garchando, en la segunda vendían falopa, en la tercera Dennis Creevey ofrecía un show porno, la cuarta estaba vacía pero tenía una pérdida de agua y estaba toda inundada… En la cuarta aula que probó encontró a Hermione, sola, sentada en el pupitre del profesor.
Harry se le acercó, pensando que era mejor tener mucho tacto y no ser insensible con la situación.
-Qué buenas tetas que tiene Parvati, ¿no? -dijo, sentándose al lado de ella.
Hermione le dio un cachetazo en medio de la cara con todas sus fuerzas y rompió a llorar con todo.
-Bueno, digo nomás… O sea, no lo tomes personal. Ron te re quiere a vos, pero unas tetas son unas tetas, ¿viste?
-¡ANDATE DE ACÁ, HARRY! -gritó la piba, sin poder dejar de llorar.
-Pero vos sos mi amiga también y te quiero ayudar a que entiendas y estés bien -dijo Harry, nervioso-. O sea, si yo estuviera re enamorado de alguien pero me ponen un par de tetas buenísimas como esas ahí adelante y tan regaladas, bueee, qué te voy a decir, yo agarro viaje.
Hermione sacó su varita, la apuntó a Harry y le tiró un maleficio de los pájaros come-pingos. Salieron un montón de pajaritos re sacados y enojados y empezaron a darle todos picotazos en la chota.
-¡AAAAHHHHHHHH! -gritó Harry, agarrándose la verga con las dos manos mientras los pájaros le picoteaban todos los huevos-. ¡AYY, QUÉ DOLOR! ¡AHHHHHHHHHHHH!
Hermione no dijo nada más y se fue a la mierda.
-¡AY! ¡ME QUIERO CORTAR LA CHOTA…! -gritaba Harry, ahora solo y en el piso del aula con todos los huevos picoteados por los pájaros-. Ron y la re concha bien peluda de tu madre, ¡DEVOLVEME LOS TREINTA GALLEONS, HIJO DE PUTAAAAA!
