Capitulo 3: Libro misterioso… ¡Cuidado Ran!

Era un nuevo día en el barco "Mona Lisa" y se podía ver al pequeño Conan dando vueltas al caso, recordando las pistas y las entrevistas a los sospechosos y no era el único que lo hacía, la policía, el detective durmiente Kogoro también…Y no hay que olvidarnos de Touya, Yokko, Aarón e Idun que investigaban a su manera y de forma silenciosa, sin que nadie se de cuenta. Sonoko había llevado a la fuerza a Ran a la piscina ya que la karateka se rehusaba todo tipo de salidas, insistía en quedarse dentro de su camerino para evitar ser reconocida por el asesino.

-¡Vamos Ran! ¡No puedes estar encerrada toda la vida! – Le recriminaba mientras se la llevaba casi por las rastras.

-No pienso encerrarme toda la vida… ¡Sino hasta que bajemos del barco!

-¡Te comportas como una cría!

-¡No me importa! Sonoko, sabes que ese asesino puede saber de mí y no quiero arriesgar a mi padre o a Conan-kun

-Mira que buena actriz eres…Y no eres la única en este barco que corre peligro-Agrego antes de que su amiga alegara. – ¿O se te olvida que la vida de los chicos y la mía también corre peligro?

Ran se sorprende ante sus palabras, su amiga tenía toda la razón… ¿Por qué tenía que huir? Se había enfrentado al peligro ya muchas veces, es parte de su naturaleza.

-T-Tienes razón… Lo siento Sonoko

-Descuida… ¡Ahora vamos a divertirnos!

-Hai – Y se sentaron en unas sillas de la piscina sin saber que estaban siendo observadas por un misterioso.


-Aún no le doy-Dijo Aarón un poco va exhausto de tanto pensar.

-Sería más fácil si pudiéramos estar en la escena del crimen. – Recordó Idun

-No podemos. – Le recordó Touya. – Vigilan el lugar las 24 horas y la única forma de poder hacerlo sería revelando nuestra identidad.

-Cosa que esta prohibida por orden de Elizabeth – Finalizo Yokko. – Debemos encontrar otra forma

-¿Me pregunto si Ángel y Diamante estarán seguras solas? – Se pregunto Idun de golpe, bien a la nada.

-¡Si somos idiotas! – Exclamó Aarón

-¿Qué dije?

-Idun, lo acabas de decir – Yokko estaba perdiendo los estribos ante la poca memoria de su amigo y compañero de trabajo. – Ellas corren peligro como nosotros

-Si el asesino mato a alguien del Paradise sabrá sobre ellas

-Pero Ángel y Diamante… Ya no tienen nada que ver, bueno Ángel no, en cambio Diamante… Lo dudo.

-¿Y crees que a eso le interese al asesino? – Preguntó Touya

-… – Así quedaron Aarón e Idun, atónicos por no darse cuenta de algo tan obvio, mientras los otros dos suspiraron resignados XD


-Debe haber algo oculto tras de esto-Dijo el pequeño Conan mientras andaban por el camerino del capitán ya que había conseguido entrar sin ser visto por los guardias de policía que andaban de vigilancia

Recorrió el cuarto y lo único sospechoso que había encontrado era lo mismo que la policía: Un misterioso libro en jeroglífico desconocido que de seguro habían sido inventados por el capitán. Por más que investigara con el profesor no habían encontrado nada, estaba por desesperarse cuando oye como intentan entrar al cuarto y pensando que era el inspector Megure con los otros, deja el libro donde estaba y se esconde debajo de la cama.

-¿Por qué debo ser yo el que hace el trabajo sucio? – Conan se sorprendió al ver que no era ni Megure, ni Takagi, ni Shiratori o el tío… Sino Aarón. – Esto podría hacerlo Touya o Idun que son su especialidad, pero no… Tengo que hacerlo yo. – Suspirando resignados. Sus ojos lo guiaron hacía el objeto que buscaba. – Aquí esta – Con una sonrisa de triunfo, toma el libro. – Veamos… - Hojeaba de forma despreocupada, saltándose páginas. – Esto ya lo se… Lo se… Lo se… ¡Aja! ¡Aquí esta! – Saca fotografías desde la mitad hasta el final del libro. – Y Ran decía que no era bueno en esto… Ni su padre se dio cuenta de mi presencia y eso que es el famoso detective Durmiente. – Dejando el libro donde estaba para luego irse.

-¿Cómo ese sujeto logro entrar? ¿Cómo es que él logro resolver estos jeroglíficos? – Se da cuenta de las palabras del muchacho. – ¿Qué tiene que ver Ran en esto? – Exclamó mientras la imagen de una sonriente Ran invadía su mente.

-¡Conan-kun! – Exclamó Ran con una expresión de enfado en su rostro al verlo salir del cuarto del capitán. – ¡¿Qué hacías ahí adentro? – Le regaño, buscando las respuestas.

-¡Ran-neechan! ¡Esto…! – Recordando nuevamente las palabras de Idun. – Ran-neechan, no estas metida en nada malo… ¿Verdad?

-¿Pero que clase de pregunta es esa? – Confundida, no entendía sus palabras

-¡No lo estas, ¿Verdad Ran-neechan?

-¡Por supuesto que no Conan-kun! – Le aseguro con una sonrisa. – ¿De dónde sacaste tal barbaridad? – Divertida.

-No lo se Ran-neechan, debo estar cansado.

-Deberías volver a tu camerino a descansar un poco antes de la cena. – Sus ojos miraron nuevamente la puerta del capitán, nunca lo conoció, pero era parte de Paradise, como ella, de un cierto modo, estaban conectados en deberes… y como personas. Cerró sus ojos y ahora decidió observar a Conan nuevamente. – ¿Y qué hacías ahí?

-Es que… Accidentalmente se me callo mi reloj y entro al cuarto del capitán… Lo estaba buscando. – Fue lo primero que se le vino a la mente.

-…-Y para sorpresa del pequeño, Ran lo había abrazado sin motivo alguno y de golpe, provocando que Conan se sonroje. – Ten cuidado.

-¿Eh? ¿Ran-neechan? – Algo sonrojado.

-Ten cuidado… Por favor… - Deja de abrazarlo para apoyar sus manos sobre el hombro del pequeño, quien se sorprende al verla con lágrimas derramadas. – Prométeme que tendrás cuidado y que no harás nada peligroso sin pensarlo primero… ¡Prométemelo!

-Ran… - Pensó Conan sorprendido, con la imagen de Shinichi de fondo y la veía derramando esas cristalinas lágrimas.

-¡Promételo Conan-kun! ¡Por favor…! – Sus ojos húmedos de lágrimas, estaban llenos de suplica. – Por favor…

-Tendré cuidado Ran-neechan, tranquila que te lo prometo.

Pero si tu vida corre peligro, rompería la promesa aún que signifique perderte Ran

-Gracias Conan-kun, ya me dejas más tranquila. – Se limpia el rostro. – ¡Ni siquiera entiendo el por qué de derramar lágrimas! De seguro te debe desaparecer tonto, no hago más que llorar.

-No Ran-neechan, todo menos eso

-De seguro debe ser porque no quiero que desaparezcas o algo así como Shinichi… Ese tonto… - Se levanta-Pronto será la hora de cenar Conan-kun, procura estar puntual y no te distraigas. – Sonríe.

-Claro que no. – Como todo un niño inocente sonríe mientras se despedía de Ran de la mano, quien hacía lo mismo mientras se iba corriendo. – Ran… ¿Qué tienes que ver con ellos? – Mientras pensaba en los cuatro misteriosos. – De seguro uno de ellos es el asesino.


Era la hora de la cena y estaban todo, menos Ran, incluso Sonoko invito a los chicos a cenar con ellos y mientras hablaban el mesero les servía sus órdenes.

-Está delicioso. – Dijo Kogoro mientras comía de lo más feliz

-Pero tío, ¿No te parece extraño que Ran-neechan aún no aparezca?

-De seguro debe estar tardando por el maquillaje o algo así

-Pero tío, ella estaba lista cuando la deje. – Insistió Sonoko al ver la poca preocupación del detective por su hija.

-Dejen de preocuparse que ella sabe cuidarse

-Esto no esta bien. – Murmuro Touya pensativo mientras Idun tomaba un vaso de vino

-Ran es buena en defensa personal, así que tranquilo. – Tratando de calmarlo.

-Eso nadie te lo niega – Le aseguro Aarón. – Pero…

-Pero no debes olvidar de lo que hablamos esta mañana. – Fueron las palabras de Yokko

-Es tu móvil Sonoko

-Tienes razón Aarón, gracias. – Le decía mientras tomaba su teléfono. Contesta – ¿Eres tu Ran?

-¡Sonoko! ¡Ayuda! – Su voz era de miedo y agitada, de seguro estaba corriendo

-¡Ran! ¡¿Qué pasa? – Los gritos de ambas, alertaron a los demás

-¡Me han…! ¡AAAHHHHH! – Y se cortó la llamada

-¡Ran! ¡Ran!

-¡Ran! – Gritó el pequeño detective en su mente mientras pensaba en la chica

-¡No recibe la llamada! – Exclamo Sonoko alarmada.

-Nos separaremos para buscar – Yokko fue el primero en ponerse de pie. – Todos iremos por nuestra cuenta.

-Lo mejor será que Conan y Sonoko vayan juntos – Recomendó Aarón

Y comenzó la búsqueda por la chica, Kogoro y Touya buscaron por separados por todo el nivel 1 hasta en 3, Idun y Aarón por el nivel 4 a 5 y Yokko con la policía buscaron en el embarque subterráneo, en la maquinaria y los niveles del 6 al 8, A Sonoko y a Conan les tocó buscar por los lugares restantes por lo que ahora buscaban afuera del barco, en la proa, pero no había rastro de Ran.

-¡Ran! ¡Ran! – Gritaba Conan alarmado de que algo le podría pasar.

-No debí dejarla sola… ¡No debí dejarla sola sabiendo que un asesino andaba por ahí!

-Sonoko-neechan, cálmate que lo primero que debemos hacer es encontrarla

-Tienes razón… - Pesca el Walkie Takie que le dió la policía – ¡¿Han encontrado rastro de Ran?

-Ninguno

-Para nada

-Aquí no hay rastros de ella. – Y así siguió.

-Estoy preocupada… ¿Eh? ¡Conan, mira eso! – Indicando algo a final de proa, cuando se acercaron vieron que era un pedazo de tela. – ¡Es de Ran! ¡Ella iba a salir con un vestido blanco que era de esta tela!

-¡Ran! – Gritó Conan al imaginar que posiblemente la hayan tirado al mar, cuando se apoya en proa y saca su cabeza para ver el mar, se sorprende al ver a Ran fuera del barco inconsciente, sin chaleco salvavidas en el mar y manteniéndose cerca del barco con una soga que estaba atada a uno de los botes. – ¡RAN!

-¡Llama a los demás mientras sacó a Ran! – Dándole a Conan el Walkie Takie

Mientras los demás se aproximaban a proa, Sonoko y Conan intentaban subir a Ran, pero la soga mojada y la fuerte corriente que producía las olas no ayudaban mucho y el pequeño detective comenzaba a desesperarse cuando la fuerte corriente provoca que Ran se golpee en el barco, teniendo de resultado que la sangre corriera por su cabeza.

Finalmente llegaron los demás y después de un grito desesperado por parte de Kogoro, con mucho esfuerzo lograron subir a Ran a bordo. Estaba sentada en el suelo siendo sostenida por su padre, quien la mantenía en su pecho en acto de protección, lucía cansada y más muerta que viva, estaba pálida, con la piel de gallina a causa del gran frío y no daba señales de vida.

-Necesita RSP. – Dijo Shiratori al ver que se le dificultaba respirar.

-Yo lo hago. – Se ofreció Aarón, pero de respuesta recibe un golpe en la cabeza por parte de Sonoko y Touya

-¡No tenemos tiempo para tus perversiones! – Gritaron sus amigos.

Kogoro tendió a su hija en el suelo y apoyó sus manos en el pecho de Ran y comenzó a empujar. Cuando dio el sexto empujón, Ran comenzó a botar agua por la boca mientras tosía con fuerza.

-¡Ran! – Grita su padre aliviado de verla viva

-Cof… ¿Papá?...

-¡Ran! ¡Ran-neechan!

-¿Eh? – Exclamó apenas, viendo hacía el otro lado y al cruzar su mirada con la de Conan, creyó ver a otra persona por culpa de su vista borrosa. – Shi-… Shinichi. – Susurro al fin, tan despacio que nadie la entendió.

Gracias Shinichi… por salvarme de nuevo.

Fueron sus pensamientos antes de caer inconsciente.