DC es propiedad del asesino numero 1, Gosho Aoyama (Con tantos muertoooos)
Capitulo 14: Intento de asesinato.
-Prince, deja de comportarte de esa manera con la chica
-Descuide. – Dijo Ran para luego ver a Prince con una sonrisa de cómplice. – Estoy acostumbrada a este tipo de personas.
-¿Eh? – El joven se sorprendió.
Flash Back
-Si que no cambias. – Dijo una chica de ojos azules y de largo cabello ondulado y rubio
-No lo puedo evitar señorita, así soy yo
-Descuida… estoy acostumbrada a este tipo de personas
Fin Flash Back
Prince cierra sus ojos al volver a recordar a aquella mujer.
-Es solo una coincidencia. – Se dijo.
-¿Ocurre algo Prince-san? – Le preguntó Ran sonriendo.
-¿Por qué sonríes? – Pensó el pequeño
-No, no pasa nada. – Prince sonrió como si hubiese leído la mente de Ran. – Discúlpeme, Mouri-san.
-¿Puede devolverme mi mano?
-Está bien, pero es una lastima hacerlo. – Soltándola.
-Gracias. – Ignorando las miradas asesinas de su padre y Conan.
Era tarde y la familia Higushi los invito a cenar, fue una cena agradable, pero Conan no dejaba de ver mal a Prince debido a que él miraba atentamente a Ran y conversaban muy animados, parecía como dos buenos amigos o… le recordara a alguien.
¿Por qué tiene que verla tanto? Esté guaperas… si tuviera mi verdadero cuerpo…
-¿Te ocurre algo Conan-kun?
-N-Nada Ran-neechan. – Volviendo a actuar como un niño inocente.
-Si tú lo dices. – Murmuró.
-¡Ran! – Su padre la saco de sus pensamientos
-¡Lo siento! – Tratando de actuar con naturalidad. – ¿Qué me decías?
-Pues que tendrás que llamar a la escuela mañana porque nos quedaremos
-Está bien. – Lanzando un suspiro, sabia que su padre estaba borracho
-Este tío… ya salió con su borrachera. – Murmuro Conan
Te oí Shinichi. – Ran mira feo a Conan.
Kogoro Mouri, el famoso detective durmiente que ningún caso se le escapaba… estaba roncando borracho en el cuarto que ocuparían los tres hoy y destapado.
-Patético. – Dijeron Conan y Ran a la vez mientras lanzan un suspiro
-Espera aquí Conan-kun, voy al baño.
-Está bien Ran-neechan, no te tardes.
-Te comportas como mi padre… si fueras un poco más grande te molestaría diciéndote algo como "¿Acaso te gusto?" – Con una sonrisa divertida.
-Ah…. – No evita sonrijarse. – Si supieras
-Ya vengo – Se va.
Pero mientras iba caminando, su mirada se puso triste y nostálgica, le gustaría mucho decirle que sabía la verdad, pero… no será posible, por lo menos ya lo sabrá cuando él descubra su identidad… exacto, ella tenía confianza de que lo logrará, no por nada le dicen el Sherlock Holmes del siglo XX.
Pero… cuando él lo sepa… ¿Será capaz de aceptarlo?
Cuando salió del baño, lanzo un suspiro, estaba por volver al cuarto cuando oyó un ruido leve y despacio que llamó su atención, curiosa se dirigió al lugar proveniente, con sus sentidos alertas por si alguien la atacaba aunque no tardó en notar que el responsable era Prince, estaba lanzando pequeñas piedras a un pequeño río que tenían.
-Hola Prince… quiero decir…
-Descuida. – Voltea para verla. – Dime Prince, odio las formalidades
-Está bien, ¿Qué haces aquí tú solo? – Sentándose a su lado
-Me gusta venir aquí, me ayuda a pensar
-¿Y en qué pensabas? Claro, si es que se puede saber
-Pensaba en una chica. – Confesó sin pudor.
-¿Una chica? – Confundida.
-Si, una hermosa rubia de ojos azules que conocí en Francia hace muchos años
Ran no puede evitar sonrojarse ante lo dicho. – ¿Y cómo se llama?
-Se hace llamar…Ángel – Si, por eso su sonrojo, ellos ya se conocían, pero él la conoció como Ángel. – Y estoy totalmente agradecido con ella.
-Ya veo. – Sabía a que se refería, pero debía fingir.
-Y… me gusta mucho – Ran quedo más roja y shockeada
-¡¿Q-Q-Qué? – Sorprendida, esa si que no se la esperaba. – Ay no…
-¿Y esa sorpresa? ¿No me digas que te guste a primera vista? – Bromeó.
-¡C-Claro que no! – Moviendo sus manos de forma negativa. – Es sólo que me sorprendo muy fácil sobre estás cosas. – Avergonzada. – Además… a mi me gusta alguien. –Sonriendo levemente.
-¿En serio? ¿Quién?
-Un detective. – Confesó mirando al cielo. – Un tonto detective
-Espero que tengas suerte
-Te digo lo mismo. – Sonríe. – Eso sonó raro… pero no debo llamar sospechas
-Creo que deberías irte ya. Es tarde y de seguro preocuparas a tu padre… o a tu pequeño guardaespaldas
-¿Pequeño guardaespaldas? ¿Conan-kun?
-Si, he notado como anda manteniéndote alejada de mí
Ese Shinichi. – Pensó molesta
Al día siguiente, cuando se reunieron todos, lo primero que les llamo la atención fue que Prince estaba bostezando y que la madre tenía su mano lastimada ya que se había lastimado al preparar el desayuno, por lo que Ran la ayudo. Se sentaron a desayunar cuando llego Seiji y no había rastro alguno de Kamui, el mayor de los hijos.
-Tal vez suene grosera, pero…. – Ran rompió el hielo. – Hay algo que no entiendo… ¿Por qué no fue con la policía en vez de ir donde mi padre? – Su pregunta llamó la atención de varias miradas confusas. – A lo que me refiero… si un loco va tras de usted, ¿Por qué no va donde la policía a demandarlo o algo así?
-Ran-neechan tiene razón. – Apoyó el pequeño mientras la veía
-Es que no sabemos quien es. – Respondió el señor
-Aquel loco ataca a mi padre de forma silenciosa, ocultándose con una máscara o cualquier cosa. – Explicó Prince
-Extraño. – Dijeron Conan y Ran a la vez, con rostros serios y sospechando. Conan, al darse cuenta, observó incrédulo a Ran, quien se puso tensa y con nervios mueve sus manos en forma negativa.
Me he dejado llevar por estar rodeada de detectives y casos. – Riendo de forma nerviosa
-¿Será verdad? ¿Acaso Ran…? – Se da cuenta de lo que estaba por pensar. – No, imposible, Ran no puede ser Ángel, es ilógico
-Kamui esta tardando demasiado mamá
-Bueno, ya sabes como es cuando se trata de su trabajo
-¿Trabajo? – Preguntó Kogoro.
-Vera señor Mouri, Kamui trabaja diseño grafico, igual que yo y Prince estudia leyes, quiere ser abogado
-¡Mi madre es abogada! – Exclamó Ran muy emocionada. – ¡Se llama Eri Kisaki!
-¿Qué? – Prince estaba sorprendido. – ¿Eres su hija? – Emocionado
-¿La conoces? – Ignorando la cara de pocos amigos de Kogoro al ser Eri mencionada
-Por supuesto, en mi primer año, me enviaron con Eri-san para la practicar, ella es alguien genial y fabulosa… debe tener mucha suerte de tener a Eri-san como su esposa, Mouri-san.
-Ah bueno… ella y yo estamos divorciados. – Sin darle importancia mientras comía
-¿Divorciados? ¿Entonces…Por qué lleva el anillo de casada?
-Un repelente de hombres. – Explicó Conan
-¡Shh! – Le ordenó Ran y le indico a Kogoro, quien por unos segundos parecía interesado, pero luego volvió a lo suyo que era desayunar
Cuando terminaron de desayunar, oyeron un grito de Kamui, quien estaba gritando desde su cuarto. Sin pensarlo dos veces, Ran con Conan comienzan a correr con Kogoro y los demás atrás. Al entrar, quedaron sorprendido al verlo sentado, quejándose de dolor mientras se tocaba su herido abdomen, cubierto de su propia sangre.
-¡Kamui! – Gritó su madre mientras se acercaba al chico. – ¡¿Estás bien? ¡¿Qué paso?
-Salí al baño y cuando volví, estaba alguien husmeando en mis cosas y me ataco
-Debió ser ese loco – Dijo Kogoro.
-Lo siento, desgraciadamente se llevó tus planos padre
-Lo importante ahora hijo es que estés bien.
-Llamare a la policía. – Dijo Ran mientras salía corriendo, en busca del teléfono
La policía llego en unos minutos, estaban presentes el inspector Megure, Sato y Takagi. Mientras ellos y Kogoro hablaban con los residentes de la casa, Conan examinaba a sus alrededores en busca de alguna pista cuando choca con alguien en la cabeza.
-Auch. – Exclamaron los dos mientras se frotaban dicha parte del cuerpo
-¿Eh? – Conan alzo la cabeza al reconocer la voz. – ¿Ran-neechan? – Confundido
-Estaba buscando mi reloj Conan-kun… ¡Ahí esta! – Aliviada de haberlo tirado por las dudas y en eso noto algo cerca. – Esto…
Conan también lo notó y ambos lo miraron fijamente, sin entender bien el por qué aquel objeto se encontraba ahí.
-¿Acaso…?
-Pero si fuera así. – Murmuró la chica, pero al recordar que no estaba como ángel y delante del niño, se tapa la boca y se ríe nerviosa. – Definitivamente me están contagiando, ¿No Conan-kun?
-H-Hmm… - Cuando ve a la chica irse, su rostro refleja sospecha. – Algo raro pasa aquí… ¿En verdad Ran buscaba su reloj? – Y decide ir tras de ella. Cuando la encuentra hablando por celular, de inmediato se esconde.
-Pero… si, si… ya me las arreglare… ¿Segura de lo que dices? Está bien. – Cuelga
-¿Ran-neechan?
-¿Eh? – Ve al pequeño. – ¡Conan-kun! ¿Podrías hacerme un favor? – Poniéndose a su altura. – Olvide que faltan algunas cosas en la casa, iré a comprarlas, por favor, avísale a papá, ¿Vale?
-¡Hai! ¡Lo haré Ran-neechan!
-Gracias. – Sonríe y se va corriendo
Paso media hora y Kogoro había dado una mala deducción, como siempre pero sonaba muy lógico a la vez.
Resignado, Conan estaba por dormirlo cuando…
-Se equivoca detective Mouri. – Todos dirigen su mirada hacia la puerta para ver a una joven rubia de ojos azules. Su cabello le llegaba a la cintura y vestía un simple vestido negro con zapatos de color blanco.
-¿Quién eres? – Preguntó Sato
-Tú eres…. – Murmuro Prince. – Tú eres… Ángel
-Vaya… me recuerdas después de tanto tiempo Prince. – Sonriendo con superioridad. – Confieso que me siento halagada.
¡Ángel! – Grito Conan en sus pensamientos.
