Y aqui tienen otro capitulo del fic, como ya explique en DS2, lamento la demora pero es una paja el copiar el capitulo, corregirlo y ver que agregar o quitar (lo escribi hace añitos)... aburre, no? xDDD ok, no los entretengo más, lamento si no esta bien "narrado el fic", me consentre en el dialogo entre las agentes por asunto obvio entre la organizacion.
Bueno, sin mas que decir...
Detective Conan es propiedad de Gosho Aoyama
Capitulo 16: Una carta… ¿Para Ran?
Sonoko y Ran miraban a una insegura y nerviosa Kazuha, esperando por una respuesta. Resignada, Cheetah suspiro, comprendiendo que no se escaparía de esta.
-Es que… el mismo día en que supe que Kudo era Conan, fui secuestrada, ¿Recuerdas? – De respuesta, Ran asintió mientras recordaba.
-Fue cuando vi a Shinichi unos momentos y por una razón extraña me dormí.
-Sí. – Asiente. – Pues entenderás que él me ayudo al hacerse pasar por Heiji… pensaba decírtelo apenas supe la verdad, pero recordé lo que hizo por mí. Me había salvado, Ran y Jack me dijo el porque no te dice nada, le debía un favor por salvarme… ¿No crees que esta era la mejor forma?
-¿Aunque me veías llorar y sufrir por él? – Contraatacó mostrando su dolor en el rostro de todas las veces que lloró, aumentando la culpa en Kazuha. – Te confié todo Cheetah, ¡TODO! – Gritó.
-Lo sé, me era en verdad difícil… por un lado quería decírtelo, te lo juro, pero por el otro lado tenía las voces de Jack y de los demás diciéndome "No le digas" mientras pensaba en el momento en que Bala Plateada me salvo.
-Ángel, no te vallas a pelear toda la vida con Cheetah. – Intervino Diamante al ver que Ran no parecía persuadida por las palabras de Kazuha.
-Debería. – Dijo sería mientras les daba la espalda. – Lo sabías todo y no me dijiste nada, me veías llorar y nada… nunca debería perdonarte. – Kazuha se puso triste. – Pero… como dije antes. – Voltea para verla con una leve sonrisa. – Dije debería… te perdono Kazuha.
-Ran…. – Con lágrimas de felicidad y conmovida, se lanza a sus brazos. – ¡Gracias!
-Muy bien. – Después de unos minutos, se apartó de Kazuha y volvió a sus facciones de agente: serenidad y burla. – Aun nos falta cosillas por atender.
-¿De qué estás hablando? – Confundida, Kazuha ve a Sonoko por respuestas.
-Esta tonta reto a Shinichi a un juego. – Le dijo mientras la señaló por unos segundos. – Si él logra descubrir su identidad, ella le dará los ingredientes de la APTX 4869 que le regaló nada menos que Vermouth.
-¡¿Qué? – Viéndo a Ran sin saber si sorprenderse, asombrarse o golpearla. – ¡¿Tienes los ingredientes de la droga y te lo dio Vermouth?
Callándola para que guardase silencio en un lugar público, Ran la puso al día de su encuentro con Vermouth hasta el desafío que le lanzó a Shinichi, omitiendo lo que se había divertido molestándolo.
-¿Cómo se te ocurrió ir a ver a Vermouth sola? – Se quejó la de Osaka.
-Eso mismo le dije yo. – Dijo Sonoko mientras se cruzaba de brazos
-Ahora no es el momento, ¿Vale? – Sacando su móvil, el verdadero, ya estaba cabreada de los regaños… si lo había hecho por una buena causa… su causa. – Y no le digas de esto a nadie, ¿Entendido Kazuha?
-No me queda de otra. – Suspirando resignada, veía como tecleaba números. – ¿A quién llamas?
-A Elizabeth, quiero saber en que parte de Osaka vieron a aquel hombre de negro.
Llegando el celular a su oreja, esperó paciente a que la recibieran, cosa que ocurrió al tercer tono, claro que le habló una chica con tono de secretaria, Ran dio su nombre clave y a quien quería ver, oyendo una afirmación de respuesta, que en seguida la pondrían con Elizabeth.
-Hello Angel. ¿Cómo estuvo el viaje a Osaka?
-Hello Elizabeth, How are you?
-Fine! What happens?
-¿En que parte de Osaka vieron al miembro de la Organización?
-Pues en el castillo de Osaka.
-¿El castillo de Osaka? – Asombrada, pero no duro mucho.
-¿Pero no es un lugar público? – Le preguntó Sonoko a Kazuha, la guía turística.
-Sí, lo es. – Moviendo la cabeza en afirmación.
-Ya sabes como son ellos-Dijo Ran una vez que le dio las gracias a Elizabeth y colgó
Por otra parte de Osaka, nuestros detectives caminaban sin rumbo fijo, sólo buscaban relajarse para pensar, especialmente el pequeño de gafas.
-Oye Kudo, ¿Cómo se supone que vamos a encontrar a esos sujetos? – Pero no recibió respuesta, agacha la mirada para ver a Conan en estado pensativo. – ¿Kudo?
-¿Eh? – Reacciona, mirando por todos los ángulos hasta ver a Heiji y recordó todo. – Lo siento Hattori, estaba pensando en los acertijos de Ángel.
-El lugar de los bellos recuerdos cuyo único testigo es el tiempo y las paredes. – Recitó Heiji, asegurándose de no olvidar ninguna.
-Y no hay que olvidar el último que dejo. – Llevando una mano al mentón. – Al parecer, ambos tienen que ver algo importante para ella, la chica fuerte debe referirse a ella y tal vez la primera hace referencia a su casa.
-O la casa de una tercera persona, recuerda que también habla de un hombre.
-Tienes razón. – Alzando la cabeza al cielo, pensado.
En eso se oye el móvil de Heiji, curioso, saca el aparato del bolsillo para ver quién era.
-Es Otaki. – Dijo para luego aceptar el llamado. – Hola Otaki.
-Hola Hei-chan. – Se oyó al otro lado del teléfono. – Tu padre va a matarme, pero…
-¿Qué ocurre? –Extrañado y a la vez emocionado de que lo llame por un caso.
-Ha ocurrido un asesinato. – Lotería, había acertado, punto para Hattori Heiji. – Mataron a alguien en su propia casa.
-¡¿Un asesinato? – Bien, sus predicciones eran tan correctas que le dio miedo.
-¡Vamos Hattori! – Grito el pequeño totalmente dispuesto en ayudar, en parte para quitarse el estrés, ¿Qué mejor forma que patear el trasero a un criminal?
-¡Ya voy Otaki! ¿Dónde ocurrió?
-En el distrito 15 de Abeno-ku (Nota de la Autora: Estuve buscando los nombres de los barrios de Osaka XD)
-Estamos cerca-Cuelgan y comienzan a correr
Las agentes llegaron al castillo de Osaka con sus sentidos alertas por un ataque sorpresa y sin perder un detalle por si se encontraban al hombre de la Organización, pero el tiempo pasaba y no ocurrió ninguna de las dos cosas.
-Según Elizabeth, ha estado una semana rondando por donde ahora estamos paradas y a estas horas. – Dijo Ángel viendo sus alrededores.
-¿Habrá descubierto que lo espiaban? – Cheetah lanzó su teoría.
-O quizás…. – Diamante llamo la atención de sus amigas por mantener el suspenso. – Ya ha terminado con su trabajo.
-Interroguemos. – Dijo Mouri caminando hacía las tiendas.
Se separaron para invadir terreno e interrogar a las personas que trabajaban cerca del lugar.
-¿Un hombre de negro? – Diamante le pregunto a un señor de bigote, cabello negro con pocas canas y de 40 años, trabajaba en un restaurante. – Pues sí, últimamente se veía siempre a estas horas… parecía ser alguien sospechoso.
-Y se quedaba horas, sin moverse. – Cheetah interrogaba a una mujer de 20 años que era castaña y trabajaba en una heladería. – Aunque ayer fue algo diferente, en esa ocasión se le apareció otro tipo.
-Vestía igual que él y se veía más sospechoso. – Ángel interrogaba a una anciana de 55 años, canosa y que trabajaba en un kiosko de revistas. – Estuvieron hablando un rato y después se fueron cada uno por su lado.
-¿Puede decirme como era? – Preguntó amablemente Ángel.
-Déjame recordar…. – La anciana estaba tratando de volver al pasado con la imaginación. – Era bajo y regordete. Usaba una gorra, vestía smoking y usaba gafas
-Vodka. – Susurraron las tres a la vez cuando sus interrogados le dieron la información del sujeto.
-¿Y como era el que acostumbraba a venir? – Preguntó Cheetah a la joven, temiéndose que fuera Gin.
-Parecía viejo por su cabello canoso, pero tenía buen aspecto físico, parecía como de veinte años… no me importaría salir con él. – Confesó ruborizada por su mente oscura.
-Si no me equivoco, llevaba un bolso de gimnasia. – Dijo el hombre a Diamante. – Pero parecía estar vació.
-¿Un bolso de gimnasia?
-Sí. – Dijo el señor. – Fue justo ayer, era la primera vez que lo llevaba.
-Gracias. – Dijeron a la vez.
Volvieron a reunirse en su punto de partida, donde estaban antes de separarse y le contaban los mismos datos a la otra.
-No hay duda de que el de las gafas era Vodka. – Comentó Diamante. – Pero desconocemos al otro, dudo que sea Korn porque siempre anda con esa de Chianti. – Con una expresión de asco.
-Por lo menos no era Gin. – Confesó Cheetah. – O las cosas se pondrían delicadas.
-Sabes que a mí no me asusta Gin. –Dijo Ángel con mucha confianza. – No importa las veces que me dejó cerca de la muerta… JAMAS le mostrare miedo. Además no podría ser Gin, él y Vodka siempre andan juntos, como el pan con mantequilla.
-O una pareja de gay. – Se burló Diamante divertida.
-Tienes razón. – Devolviéndole la sonrisa.
-No es el momento. – Alegó Cheetah mientras lanzaba un suspiro. – Si hubiera una forma de saber quien era y sus planes. – Frotándose la barbilla.
-Creo que la hay. – Con una leve sonrisa de victoria, Mouri Ran indicó algo a lo lejos: una cámara de vigilancia. – De seguro no hicieron nada sospechoso por las cámaras, pero sus rostros debieron quedar grabados… ¡Cheetah!
-En seguida Ángel. – Sacó de su bolso una mini portátil y se sentaron en el suelo, ella en el centro. Estuvo tecleando por diez minutos hasta que…. – Ya, logre entrar. Grabaciones de ayer… ¡Aquí esta! – Teclea Enter y la pantalla muestra una imagen de video. – Hola Señor Misterioso. – Saludó al de negro mientras volvía a teclear y así ampliar la imagen. – Y hola Vodka. – Amplia de nuevo la imagen y la congela.
-Buen trabajo Cheetah. – Se queda mirando al borroso hombre misterioso con malas pulgas. – Que raro, siento haberlo visto antes…
-Es… se le conoce como Bailys. – Dijo Diamante. – Estoy segura de que es él
-¿Bailys? – Ángel se sorprendió por el buen diagnostico de su compañera. – Vaya, nada mal para un viejo de 50 años. – Y recordó algo que tal parece ser importante. – ¿No será que…?
-¿No le habrán ordenado que…? – Continuo diamante al comprender hacía donde quería llegar Ángel, incapaz de terminar también la pregunta.
-¿De qué hablan? – Preguntó Cheetah molesta de no comprender su lenguaje no verbal.
-Bailys es un rival de Jinno, un agente retirado del FBI. – Relató Ran mientras una imagen oscura que tomaba la silueta de un hombre invadía su mente. – Era el mejor de todos… bueno, lo sigue siendo para mí y Sonoko, él nos entreno a ambas.
-He oído hablar de él, dicen que tú eres su versión femenina y que Diamante podría tomar su lugar en la agencia.
-Y no te equivocas. – Dijeron a la vez y orgullosas
-¿Eh? – Al volver a mirar la imagen en el portátil, Diamante notó algo no visto fácilmente al primer vistazo. – Vodka le está dando algo, amplia más la imagen Cheetah
-Estoy en eso. – Aseguró mientras tecleaba y no tardó ni medio segundo cuando había terminado. – Al parecer es una hoja y por suerte, no está doblada.
-¿Podemos ver lo que dice? – Preguntó Ran tomándola de los hombros.
-Ya voy Ángel, no me apresuren. – Le tomo diez intentos, pero finalmente lograron que la hoja se vea bien y clara. – Es una dirección, es en Abeno y también se ve la fotografía de alguien, es una mujer…
-¡Pero si es…! – Gritaron las tres sorprendidas.
-Su nombre era Takami Shidou de 27 años. – Dijo Otaki a los detectives mientras leía su expediente. – Recibió un disparo en el abdomen derecho y la encontraron una hora después de su muerte.
-Eso significa que el asesino uso su arma con silenciador. – Opinó Heiji.
-El arma era una pistola con balas de 9mm. – Dijo Conan al ver la bala dentro de una bolsa de platico.
-Sus familiares consistían en su gemela Akemi Shidou y su padre Jinno Shidou. – Continúo el oficial. – Su hermana está de vacaciones en Londres y es escritora, su padre vive en Nishinari y esta recién volviendo de un viaje a Tokio.
-¿Su profesión? – Preguntó el moreno.
-Es un hombre retirado, es todo lo que dice Hei-chan.
-Hemos encontrado una caja fuerte. – Anunció un policía.
-¿Debemos abrirlo? – Pregunto otro.
-¡Ni se les ocurra! – Oyeron.
El que había hablado era un hombre ya alrededor de los cincuenta años, completamente canoso, pero su cuerpo no parecía ser afectado por la edad, estaba muy bien trabajado y mantenido, parecía que hacía pesas, ancho y alto, daba un aspecto que aterrorizaba a cualquiera. Como venía llegando de un viaje, usaba unos jeans holgados, una pollera suelta y fuera del jeans y zapatillas.
-¿Quién es usted? – Preguntó Conan mientras pensaba que era todo un mastodonte.
-Soy Jinno Shidou, el padre de la víctima. – Estaba serio, no mostraba ninguna emoción alguna, ni siquiera tristeza por la muerte de su hija.
-Señor Shidou, lamento decirle pero tenemos que abrirla. – Dijo Otaki también temeroso por su altura. – Puede ser parte del misterio del asesinato de su hija.
-El único motivo que hará que se los permita es si son del FBI, cosa que no son.
-Como siempre, un busca problemas, Jinno-san. – Todos vieron a Sonoko con Kazuha y Ran atrás. - ¿Qué no estás algo viejo para eso?
-Bromista como siempre Sonoko, ¿Cuándo vas a aprender algo de respeto?
-Es mi trabajo ser así. – Sonriendo mientras le daba la señal de la paz.
-Guau, no puedo creer que este ante Jinno Shidou. – Exclamó Kazuha sin poder evitar emocionarse, tenía ante ella al mejor agente de la historia.
-¿Lo conocen? – Preguntó Conan actuando de nuevo como un niño.
-Es amigo de la familia. – Explicó Sonoko sin darle importancia. – Uno muy querido. – Agregó con una sonrisa divertida. Jinno lanzo un bufido.
-Jinno-san. – Ran se puso frente al hombre. – Lo siento mucho, se que estás triste por Takami.
-¿En serio? – Preguntaron Conan y Heiji a la vez, recibiendo miradas fulminantes por parte de Sonoko y Kazuha.
-Gracias Ran. – Inclina la cabeza. – Es bueno verte de nuevo, en verdad… y me enteré que vuelves a los viejos pasos.
-Ya sabes lo que dicen: no es fácil olvidar viejos hábitos. – Sonriendo, dejando a Conan extrañado, estaba claro que esas palabras ocultaban algo no agradable. – Por favor Jinno, deja que la policía abra la caja fuerte.
El alto hombre lanzó un suspiro después de verla por segundos con esos ojos pasivos. – Esta bien… pero sólo porque me lo piden ustedes. – Ve a los policías que mantenían la caja fuerte bajo su poder. – Si no les molesta, yo lo abriré.
-Gracias. – Dijeron las amigas con una sonrisa.
El anciano ex agente se acerco a la caja fuerte, lanzo un suspiro murmurando un "Lo siento Takami" y abre la caja. Estuvo revisando personalmente los contenidos de la caja, sólo habían carpetas con archivos de trabajo clasificado sobre su proyecto de los Stradivarius, especialmente con lo de la búsqueda de los robados y perdidos hasta la fecha de hoy. En eso encontró algo entre el montón: Un sobre.
-Ran. – Dijo mientras mantenía la mirada y las manos sobre el sobre.
-¿S-Si? – Insegura de saber para que sería buena en una situación así, ella no conocía los códigos de Takami.
-Toma. – Extendiendo su brazo para entregarle la carta. – Takami la escribió para ti.
-¿Qué? – Dijeron los detectives y las agentes secretas a la vez. Ran miro la carta asombrada y en efecto, tal como estaba escrita en el sobre, iba dirigida hacía ella.
-Una carta… de Takami para mí. – Murmuró mientras, con manos temblorosas, aceptaba la carta. Pensó en la chica con su sonrisa y energética en sus investigaciones. Quiso llorar, pero se mantuvo firme.
-De seguro te la iba a enviar hoy, ya la conoces. – Jinno se inclinó un poco para mantener un contacto visual con Ran y ayudarla en silencio a no largarse a las lágrimas. – Te la entregó como su última voluntad.
Después de mirar al hombre por un largo rato, Ran agachó la cabeza para ver el sobre, era negro con su nombre escrito con tinta blanca, con la letra en una elegante ortografía. Su vista se dirige al lugar donde antes estaba el cadáver conocido una vez como Takami y la ira la invade al pensar en el asesino.
-Bailys. – Susurró molesta y el único que la oyó fue Jinno.
