CONTINUACION! En verdad yo les agradezco muuuucho la paciencia por esperar continuación!

DISCLAIMER: Detective Conan y sus personajes no me pertenecen, sino a Gosho Aoyama.

Capitulo 17: Otro mensaje.

Ran veía el sobre con los recuerdos de la víctima en la mente, tantas cosas que habían pasado, como amigas y como colegas… y ahora esto. Su cuerpo estaba ardiendo por venganza, debía encontrar a Bailys y vengarse.

-Ran-san. – La voz de Otaki la volvió a la realidad. – Lo siento, pero tendremos que llevarnos la carta para analizarla.

-¿Qué ha dicho? – Preguntó Jinno en verdad cabreado. – ¡¿Cómo se atreve a decir algo así? ¡¿No ve que esa carta es la voluntad de mi hija? – Su cuerpo temblaba, tal parece que se estaba conteniendo en pescar su pistola y hacerle un agujero en la frente.

-En verdad lo siento Jinno-san. – Otaki estaba asustado ante la agresividad del hombre. – Pero esa carta puede tener pistas sobre el asesinato de su hija. Por favor, comprenda.

-Bueno, de todas maneras, no van a saber lo que hay dentro. – Dijo Sonoko con una sonrisa divertida y pasando una mano por su cabello. – Ya que el sobre es negro.

-¿Qué tiene de especial que el sobre sea negro, Sonoko-chan? – Preguntó Kazuha totalmente curiosa. Sonoko, manteniendo su sonrisa, se acercó a ella y le susurró en el oído, provocando que Kazuha sonriera. – Ah, ya veo.

-Hey. – Hattori las miraba con cara de pocos amigos, odiaba cuando las mujeres cuchicheaban secretos. – ¿Cuál es el misterio?

Sonoko lanzo un suspiro cansado, los hombres se quejaban de que las mujeres anden cotilleando, ¡pero ellos son peores!

-Cuando Takami envía cartas con sobres negros, eso significa que el contenido esta en código. – Dijo al fin, cruzándose de brazos.

-Por eso se los voy a dejar. – Dijo Ran, llamando la atención de los demás. – Pero antes de eso… ¿puedo verlo primero? – Le pregunto a Otaki con una sonrisa radiante.

Esa sonrisa, pensaron sus amigas y Jinno al verla así, estaba claro que algo tramaba.

-Claro, Ran-san, está a su derecho.

-Gracias. Kazuha, préstame por favor tu cuaderno para copiar la carta.

Kazuha asintió y busco en su bolso un cuaderno de sesenta hojas, de líneas y pequeño. Ran pasó algunos minutos traduciendo en una hoja la carta, estaba muy concentrada y parece que se conocía muy bien el código para no usar una autorreferencia. Al finalizar, no pudo evitar reírse.

-Esa Tamaki no cambia. – Guardándose la copia.

-¿Qué es lo gracioso, Ran-neechan?

-No, es sólo que Tamaki investiga sobre tesoros clásicos. Creyó haber encontrado el violín Hércules de 1732, pero resulto ver una falsificación ya que en vez de una AS, había una GA.

-¿Hércules de 1732? – Preguntó Otaki extrañado. – ¿Sabes qué es eso, Hattori-chan?

-Eh… yo…

-Hércules Stradivarius, es un instrumento musical. El Hércules de 1732 es un violín. – Dijo Conan.

-Así es Conan-kun. – Felicitó Kazuha con un par de aplausos. – El violín que le pertenecía a Eugène Ysaÿe, pero se lo robaron en 1906 en un concierto en Rusia.

-A ver señorita listilla, ¿desde cuándo usted sabe eso? – Pregunto el moreno, observándola con una cara de pocos amigos.

-Lo que pasa, Heiji, es que yo hago algo increíble: Leo. – Kazuha le devolvía la mirada de "vete al infierno y no me jodas". – Elegí los Stradivarius como mi trabajo de música.

-Aquí tiene Otaki-san. – Dijo Ran una vez termino de guardar la carta nuevamente en el sobre. Se la entregó al hombre de policía pacíficamente.

-Gracias, Ran-san. – Otaki se la guardo cuidadosamente en el bolsillo dentro de la chaqueta. – Descuide, que se la regresaremos pronto.

-Confió en usted. – Dijo con una sonrisa, ignorando las miradas de sus amigas.


Las agentes estaban en la residencia Hattori, encerradas en el cuarto de huéspedes que ocuparían Sonoko y Ran.

-Eres una mentirosilla, Ran. – Dijo Sonojo de brazos cruzados y con seriedad en la cara, pero por el brillo en los ojos, se delataba que se estaba divirtiendo a lo grande.

De respuesta, Ran le saco la lengua, restándole importancia al asunto. – Tenía que hacerlo. – Se excuso. – Había que distraer a la policía, así no buscarían sus códigos inventados para descifrar la carta.

-¡No es correcto, Ran-chan! – Le acusó Kazuha con fingida preocupación porque en realidad, estaba disfrutando esto tanto como ellas. – Además, sabes que los polis buscaran de todos modos los códigos.

-Eso ya lo sé. – Ya no se pudo contener más y Mouri comienza a reírse, siendo seguida por sus amigas. – Pero los retrasará lo suficiente. No podemos permitir que descubran nuestras identidades o Paradise.

-¿Y qué piensa Jinno al respecto? – Pregunto la chica de la coleta. – Después de todo, la que está muerta es su hija.

-Jinno me apoya. – Respondió Ran con un semblante serio, volviendo a sus facciones de agente. – Takami haría lo mismo. Recuerden que somos agentes, debemos actuar fríamente.

-Eres la hija que Jinno siempre quiso-Dijo Sonoko en son de burla.

-¿Y de verdad la carta hablaba de Hércules? – Preguntó Kazuha aferrándose a su bolso, donde estaba el cuaderno. – Porque en realidad, tú no tradujiste la carta, sólo la copiaste para traducirla y les mentiste para la distracción. Como nos dimos cuenta de tu plan por tu sonrisa de mentirosilla, te seguimos el juego.

-Mentí en parte, lo de Stradivarius era verdad. – Confesó recordando lo que había copiado en el cuaderno. – Como ya sabemos, la Organización se ha fundado alrededor del 1800 y los que han tomado el mando de Jefe tienen algo en común: Amor por la música. Especialmente…

-Tienen fascinación por los instrumentos de Antonio Stradivari. – Dijeron las chicas al mismo tiempo.

Ran asiente en silencio, iba a buscar el cuaderno para explicarles más, pero la puerta se abrió, dejando ver a Heiji y a Conan.

-A cenar. – Fue todo lo que dijo el moreno, arruinando el ambiente misterioso y tenso que se había formado entre las agentes.

-¡Eres un inoportuno, Heiji! – Se quejó Kazuha con el ceño fruncido.

-¿Y ahora qué es lo que hice?

-Déjalo, déjalo. – Dijo Sonoko restándole importancia, soltó un suspiro hondo y se pone de pie. – Hablaremos más tarde, Kazuha-chan.

-Gracias por avisarnos, Hattori-kun. – Agradeció Ran.

Los cinco caminaron hacía el comedor para cenar. Como era habitual, Kazuha y Heiji discutían, esta vez, por lo que paso hace unos momentos, pero contaban con Sonoko como árbitro, callándolos con sólo molestarlos con la palabra Parejita 2. Conan y Ran iban al final de la cola. El pequeño detective fue capaz de ver preocupación en el rostro de la chica.

-¿Ran-neechan? – La llamó.

-¿Eh? – Ran reaccionó y ve al pequeño, deduciendo de inmediato que él había notado sus preocupaciones. – Lo siento Conan-kun, estaba pensando en Takami. – Confesó apenada, luego lanzo un suspiro que se veía lo triste que estaba. – Era una gran amiga, no puedo creer que alguien haya querido matarla.

Por eso iré tras de ti, Bailys… y te encerrare de por vida, pensó.

-No te desanimes, Ran-neechan. – Dijo, tratando de animarla. – Ya verás que Heiji-niichan y la policía lograran atrapar al culpable. – Le prometió, incluyéndose en silencio.

-Gracias, Conan-kun. – Regalándole una sonrisa.

Se sentaron en la mesa, comieron de lo más bien, aunque en ocasiones la pareja de Osaka comenzaba con sus discusiones y Sonoko molestaba a su amiga con el detective Kudo, provocando que Conan y Ran se sonrojen y Heiji se riera divertido del pequeño.

Ran, como toda una gran actriz, hizo que se le pareciera que en verdad se le había caído el tenedor y negándole al pequeño su generosidad de ir por el objeto, se agacha para buscarlo. Al tomarlo, no regresa con los demás, en vez de eso, saca el móvil de Ángel. Como ya tenía listo el mensaje, sólo aprieta el botón de Enviar y, cuando le sale un cartel con Mensaje Enviado, sonríe y se reúne con los demás, justo cuando el móvil de Conan comienza a sonar.

-¿Un mensaje de tu novia Conan-kun? – Dijo con un tono divertido.

-¡N-No es eso Ran-neechan! – Aseguró con el rubor en sus mejillas. Sus ojos ven e móvil para saber quién era, sorprendiéndose. – ¡Ángel! – Pensó para luego leer el mensaje

¡Hai Cool Kid! El hombre de negro que buscas se hace llamar Bailys y es el que mato a Tamaki Shidou, el motivo por el cual lo hizo no te lo puedo decir, espero que logres adivinar la identidad de Bailys (^^)

¿Y ya tienes una pista de mi identidad?

Ángel

Y notó que le envió una foto de un hombre de cabello platinado, de seguro era Bailys.

-¿Quién es el de la foto, enano? – Preguntó el de Osaka, estaba detrás de Conan y viendo con atención la foto. – Tu suegro no es

-¡Deja de molestar! – Alegó el pequeño y las chicas no pudieron evitar reírse.


Los detectives estaban en el cuarto del moreno. Estaban viendo la fotografía de Bailys en una laptop y conversaban sin saber que eran espiados por las agentes, Kazuha había escondido un micrófono de espía oculto bajo la gorra de Heiji (ya que nunca se despegaba de él), así que las chicas estaban escuchando en el cuarto de huéspedes. El plan fue idea de Ángel y el motivo es que quería usarlos para conseguir información interesante del asesino.

-Me siento mal por usar a Shinichi. – Admitió Ran al momento que se tiende en la cama, con la vista en el techo.

-Piénsalo de este modo. – Dijo Sonoko con su sonrisa de siempre. – Tómalo como una venganza por hacerte llorar.

-Sonoko está en lo correcto. – Apoyó Kazuha, sentándose en una silla.

-Okita me llamó, Kudo. – Las chicas se callaron de inmediato al oír la voz de Heiji. – Encontraron un cuaderno de la víctima, donde salen todos sus códigos. Piensan usarlo para traducir la carta que le escribió a Mouri.

-Eso es buena idea, ojala te llamen cuando este lista. Lo siento mucho por Ran, pero si la carta nos ayuda a atrapar a Bailys, pues hagámoslo

-Ay no. – Dijeron las tres a la vez. – ¡Van a descubrir nuestras identidades!

-¿Qué hacemos? – Preguntó Kazuha, estaba muy alarmada. – ¡Heiji me mata si se entera que le he escondido que soy de la CIA y que todos los días arriesgo mi vida!

-Tengo un plan, pero necesitaremos ayuda y materiales. – Dijo Ran.

-¿Materiales? – Preguntaron sus amigas mientras la veían marcar un número por su móvil.

-¿A quién llamas? – Preguntó Sonoko

-A Aarón. – Paso un rato de espera. – Hola Aarón, necesitamos tu ayuda, ¿Podrías venir con los chicos a Osaka? Y también…


Era un nuevo día en Osaka y a dos cuadras de la estación de Policía, se detuvo un furgón que por el exterior, parecía ser propiedad de una compañía de correos, pero por dentro, era al estilo de agentes secretos. Había computadores en las paredes, dos mesas llenas de teclados y encima micrófonos a manos libre, también había cinco sillas y ahí estaban sentadas el trío de agentes femeninas, Touya y Yokko mientras Idun iba al asiento del piloto y en el copiloto iba Aarón.

-Lo que no entiendo es porque deben ir Ángel y Cheetah. – Alegó Diamante de brazos cruzados y con mala cara, ella deseaba poder divertirse también.

-Es muy sencillo, ellas se harán pasar por las oficiales Inoue y Hagi, que hoy tienen el día libre – Dijo Idun.

-Y tienen la altura de Ángel y Cheetah. – Continuo Touya

-Y no nos olvidemos del nivel de los pechos, son los mismos. – Finalizó Aarón con diversión marcada en su rostro.

-¿Cómo saben eso? – Preguntó Cheetah sonrojada y molesta

-Sus admiradores del FBI y la CIA arriesgaron sus vidas investigando su talla de pechos, caderas, cinturas…

-¡YA! – Cortaron las tres sonrojadas.

-Ángel, Cheetah, conocen la misión. – Hablo Yokko trayendo de nuevo la concentración en sus colegas. – Deben entrar, tomar la carta y el cuaderno de los códigos e irse.

-Nosotros estaremos en contacto a través de los micrófonos. – Dijo Diamante sonriendo

-Entendido. – Dijeron las otras agentes y bajaron

Ran se estaba haciendo pasar por la oficial Inoue, una chica de cabello rojo, cortó como Sato y liso. Por cosas del destino, la oficial tenía el mismo color de ojos que Ran por lo que esta ves no uso lentes de contactos que se usan para cambiarse el color de los ojos. Kazuha se había pasar por la oficial Hagi, quien era una chica de cabello largo hasta la cintura, algo ondulado y de color miel como sus ojos, por eso Kazuha si tuvo que usar aquellos objetos mencionados.

Encendieron a la vez sus comunicadores en forma de pendientes para poder comunicarse con sus demás compañeros y se dirigieron al cuartel de policía. Lograron entrar exitosas, pero casi se les para el corazón cuando ven a Okita acompañado de Conan con Heiji, llevaron sus manos al pecho unos segundos para calmar sus corazones y volvieron a actuar como si nada.

-Pero que sorpresa. – Dijo Okita al verlas. – ¿Qué hacen aquí Inoue y Hagi? Se supone que hoy es su día libre… pero que grosero de mi parte, él es Heiji Hattori el hijo de Heizo, y el pequeño es Conan Edogawa.

-Con que tú eres el hijo de Heizo. – Dijo Ran imitando perfectamente la voz de Inoue. – Lo siento por ti

-Es un placer. – Dijo Kazuha, con la voz de Hagi. – Vine porque se me ha olvidado algo importante Okita.

-Y yo vine por unas carpetas con información sobre la investigación que me dejaron

-Trabajando en tu día libre, nunca cambias Inoue. – Le reprochó con una sonrisa.

-Soy policía Okita, mientras el crimen este suelto, yo debo estar preparada para todo. – Respondió, devolviéndole la sonrisa. – Con permiso, debo apresurarme

-Yo también. – Dijo Hagi y ambas se fueron.

-Son buenas chicas.

-¿Eh? – El pequeño detective se puso serio, estaba sospechando sobre las oficiales. – Hattori.

-Dime. – Poniéndose a su altura y el pequeño le susurra algo en el oído. – ¿Estás seguro? Que si te equivocas mi padre me matara.

-Tranquilo Hattori. – Con una sonrisa triunfante.


-Me están poniendo de pelos de puntas de tanto suspenso. – Se quejó Sonoko, impaciente. Se pone los micrófonos de manos libres. – Cheetah, Ángel, ¿Me oyen?

-Fuerte y claro. – Dijeron a la vez, estaban separadas porque estaban en las oficinas de las verdaderas Inoue y Hagi.

-¿Por qué se demoran tanto? – Quiso saber, golpeando el borde del teclado con sus dedos. – Me están preocupando.

-Oye Diamante, nos aprendimos con lujo y detalle TODO lo de las oficiales. – Dijo Ángel con un tono despreocupado.

-Pero eso no significa que sepamos como ordenan sus lugares de trabajo. – Siguió Cheetah molesta, revolviendo entre documentos.

-Cheetah tiene razón Dia…. – Ángel se interrumpe al oír la puerta abrirse de golpe. Voltea para ver quién era. Al verlo, mantuvo una expresión tranquila a pesar de la situación. – Ala… ¿Pero que hace un niño por aquí y solo? – Preguntó con una sonrisa.

-¿Un niño? – Pregunto Sonoko en susurro.

-¡Kudo! - Pensó Cheetah una vez que oyó a Ángel. También abren la puerta de "su oficina" y al voltear, queda de piedra al ver quién era. – ¡Heiji!