Bueno, despues de un tiempo largo, subo algunos contis de DC. Fue un dia de "re-escribir" xDDD ya que andaba leyendo los capis que iba a subir y agregar mas cosas o cambiar.
Yendo al manga, Gosho me ha dejado dalkrhgalrge, no lo hizo desde la confesion de Shinichi xDDD. Al fin sabemos quien es Bourbon! Yo SABIIIIIIIA que Sera era hermana de Shuichi, se parecen tantoooo y ni que hablar de que el Shu que hemos visto era Bourbon disfrazado...y volvemos a la teoria de que Subaru es Akai! Cosa que se sospecha desde que Conan le dejo su casa.
Bueno, sin mas que decir, les dejo la continuacion de este fic.
DISCLAIMER: Detective Conan y sus personajes son de Gosho Aoyama.
Capitulo 18: Fin de la apuesta.
Sonoko estaba que se mordía todas las uñas de sus manos de los nervios que la atacaban con el hecho de que Heiji y Conan se aparecen ante sus amigas. ¡Malditos cerebros de detectives!, pensó mientras se desordena el pelo con las manos.
Ángel y Conan mantenían un contacto visual, el pequeño sonreía confiado, la marca de los detectives, y la experta en los disfraces mantenía una mirada de póquer que la gente podría jurar que es alumna de Kaito Kid o algo así.
—¿Qué no te enseñaron que debes tocar antes de entrar pequeño? La agente hablo al fin, con una sonrisa casi maternal, metida en su actuación.
—Deja de jugar conmigo— Se queja el pequeño con una mirada de pocos amigos. —, sé que no eres la oficial Inoue
—¿Ah no? —Ladeando la cabeza. — ¿Quién soy entonces?
—Cheetah, debes actuar indiferente con Hattori. — A través de sus audífonos, podía escuchar a Touya darle tal orden a la agente. Ya se podía imaginar a Cheetah temblar como gelatina.
—Eres tú…Ángel. — Volviendo a su sonrisa marca detective y sin saber que mientras dijo eso, la chica, con sólo usar sus ojos ya que no se movía, logro encontrar lo que buscaba: La carta.
Sólo faltas tu Cheetah — Pensó la agente, devolviéndole al niño detective la sonrisa.
Por un momento, Cheetah no podía hablar, miraba a Heiji en silencio y temblando por dentro. Había sido descubierta y no se creía con la suficiencia de salir de esta.
—¿Quién eres? —Pregunto Hattori a la falsa Hagi
—Vamos Cheetah. — Touya le estaba brindado apoyo moral gracias a los micrófonos y audífonos. — Estás entrenada para esto
Por eso Ran es una de las mejores, ella si pudo con todo, en cambio yo…No me atrevo, no con Heiji — Pensaba la chica mientras veía al moreno —Pero aún así debo hacerlo
—Respóndeme. — Insistió el moreno.
—¿Disculpa? — Apoya sus manos en las caderas y refleja una cara de pocos amigos. — Entras así como así de golpe a mi oficina y me das órdenes como si fueses mi jefe, ¿Qué el comandante Heizo no te enseño modales? — Oye a través de los comunicadores como sus amigos suspiraban aliviados.
—No eres la oficial Hagi, eres una impostora. — Dijo Heiji con tanta confianza en sus palabras que Kazuha sufre de un pre infarto. — ¿Acaso eres una de las amigas de esa tal Ángel?
Cheetah no quiso responder y apoya ambas manos en el escritorio y en eso logra ver lo que buscaba: El cuaderno.
—¿Acaso te quedaste muda?
—Mi nombre… Llámame Cheetah y soy agente de la CIA. — Tomando el cuaderno mientras sonreía. — Y vengo por esto.
—¿Por qué?
—Haces muchas preguntas detective y desgraciadamente no puedo respondértelas, no está bajo mi mando. — Se guarda el cuaderno entre sus pertenencias y se acerca a la ventana. — Ahora si me disculpas… — Sin esperar respuesta, la abre, recibiendo la brisa del viento.
—¡¿Estás loca? ¡Estamos en el cuarto piso!
—Eso no es nada para mí. — Sonríe arrogantemente. — Good bye great boy — Y salta
Hattori corre hacía la ventana para ver asombrado como la agente caía al suelo de rodillas y con sus manos apoyadas, parecía un perro. Pero aquella agente se levanto sin perder tiempo, aunque en verdad le dolía, pero solo se hizo una pequeña herida en la rodilla derecha. Voltea para ver a Heiji y le lanza un beso al aire para irse corriendo.
Ángel refleja un fingido asombro, llevando una mano a los labios.
—¿Yo? Mmmm…. — Pensando, como si no estuviera segura, pero luego sonreír divertida y le guiña un ojo. — Eres muy inteligente Cool Kid, congratulation
—¿Qué es lo que hace una doble agente en un cuartel de policías? — Conan le devuelve la sonrisa, de nuevo se veían enredados en un enfrentamiento de poderes.
—Como siempre, haces muchas preguntas. — Se queja el agente dando un suspiro. — Que cruel forma de saludar y eso que no nos hemos visto hace mucho… ¿Cómo supiste quien era?
—Fue muy sencillo: Se supone que hoy es el día libre de Inoue así que no debes llevar tu arma, pero se puede ver en tu pantalón que llevas una. — Refiriéndose al bolsillo derecho de atrás.
De respuesta, la agente le dio un par de plausos sarcásticos (sí, aplaudió dos veces).
—Sí que eres inteligente Silver Bullet… el motivo por el cual estoy aquí es por esto. — Mostrándole la carta sin vacilar. — Takami Shidou era una agente y la policía no debe leer el contenido de la carta, ni mucho menos tú. — Como el escritorio estaba cerca de la ventana, estira su brazo y fácilmente la abre.
—¿Por qué no puedo leerla?
Se lo que diré a continuación hará que sospeche más, pero…
—Otra pregunta Cool Kid, ¿Qué no te cansas? — Se queja Ángel en un suspiro. — No quiero que la abras porque no quiero que descubras mi verdad por caminos fáciles. — Y salta por la ventana antes de darle tiempo de procesar la información.
Conan corre por la ventana y ve como Ángel caía como Cheetah, pero en vez del suelo, sobre un auto azul, lastimándose mucho más pero eso no la detiene y salta del auto al tiempo que un furgón aparecía, las puertas se abren y ella se sube para luego despedirse de Conan lanzándole un beso mientras el vehículo se iba alejando.
-¿Su verdad? — Lanza la pregunta al viento, llegándole la respuesta de inmediato.
Con una vena en la frente, Yoko ve a las agentes aficionadas al salto con los ojos cargados en enojo.
—¡¿Cómo se les ocurre lanzarse? — Ran y Kazuha dan un pequeño brinco y cierra los ojos por el potente grito. — ¡¿Acaso están buscando el suicidio?
—Oh, vamos… - Soltó Aarón, se veía divertido de la situación, más por el mal genio de su compañero. — Eso no fue nada… ya sabes cómo son este trío de lindas súper espías.
—Gracias por el cumplido. — Agradecieron las tres al mismo tiempo, sonriendo muy radiante.
—Además, tiene razón. — Agregó Cheetah.
—Sí. — Defendió Ángel el testimonio. — Si nos enfrentamos a la Organización todos los días y a los balazos de Gin, esto no es nada.
—Definitivamente yo prefiero tirarme de un edificio de cien pisos que otro balazo en mi cuerpo. — Acotó Diamante como conclusión del tema.
—Tal parece que en verdad extrañabas tu trabajo, Ran. — Dijo Idun con una sonrisa.
—Sí… — Confesó la mencionada, cruzándose de brazos. —, pero pienso dejarlo nuevamente cuando Paradise acabe.
—O… — Sonoko iba a dar un plan B —, podrías dejarlo cuando te cases con Shinichi. — Le dijo como lo más natural del mundo, sonriendo inocentemente.
—¡No pienses! — Se queja ante la risa de Kazuha. — Vamos a la agencia del FBI que se esconde en Osaka para acabar rápido.
Se había hecho de noche y Ran falto a la cena para encerrarse en la habitación que compartía con Sonoko y dedicarse a traducir la carta gracias al cuaderno de Takami. La puerta se abrió sin aviso, asustándola y reacciona con pescar todo y ocultarlo tras su espalda, pero al descubrir que la culpable era Sonoko (con una bandeja con comida entre las manos), suspira aliviada, pensando que su amiga podría tomarse la molestia de tocar para avisar... aun si compartían cuartos.
—Como te dio por faltar, le engañe a los demás diciendo que te comenzó a doler el estómago. — Le explica mientras dejaba la bandeja sobre un velador que estaba entre las dos camas de la habitación. — También pensé que tendrías mucha hambre.
—Gracias Sonoko. — Agradece con una sincera sonrisa. — Por favor, cierra la puerta con seguro... así cuando alguien toque, estaré más preparada para ejercer mi papel de mujer enferma.
Sin decir nada, Sonoko vuelve a la puerta para cerrar y colocar el seguro. Mientras tanto, Ran había decidido colocarse el pijama para dar más credibilidad a su "dolor". Ya lista, se sienta en la cama de nuevo y decide comer lo que le trajeron.
—¿Ya terminaste? — Sonoko rompe el silencio luego de cambiarse también. Se estaba refiriendo a la traducción.
—Sí… y te vas a sorprender.
—¿Por qué?
—Takami quiso escribirme de inmediato tras haber averiguado algo muy importante sobre las desapariciones de los Stradivarius… — Come un bocado para dar misterio al asunto con sus minutos de suspenso. — La Organización fueron los responsables.
Sonoko no pudo evitar abrir los ojos y la boca de asombro. De inmediato los cierra y trata de recomponer la postura.
—¡Tiempo fuera! — Cruza sus muñecas para formar una cruz con sus manos y brazos. — ¡¿Me estás diciendo que La Organización ha robado cada Stradivarius que se ha reportado desaparecido?
—Bingo… y todo por orden del mismo jefe. — Ran había sonreído sarcásticamente. — Y eso más su sospecha de saber quién es el jefe, ocasionó que Bailys la matara.
—Espera… — Sonoko se frota las sienes, procesando la información. — ¿Takami sabía quién es el jefe? ¿El mandamás de mandamases de la oscuridad?
—Sí, lo dice en la carta — Tomando el papel para leerle a su amiga. —… y con mis últimas investigaciones, tengo mis sospechas de quién es el jefe de los hombres de negro. Ángel... incluso se quién es Bailys, el rival eterno de mi padre… — Y se detiene.
—Vaya, o sea, no sólo te estaba dando valiosa información, también te estaba hablando con su nombre clave de agente.
—¿Entiendes del por qué era importante tenerlo antes de que la policía y Shinichi lo lean? No podía permitir que descubran así mi identidad de agente… incluso habla de ustedes: … tú con Sonoko, Kazuha y Jazmín deben investigar sobre esto en caso de que llegase a pasarme algo. Para saber la identidad del jefe, deben buscar el arpa Stradivarius…
—¿La única arpa que se hizo? — Medita unos segundos, quedando algo inconcluso. — ¿Cómo descubrió que la Organización era responsable de los robos?
—Según dice aquí, fue gracias al falso Hércules del 1732… — Vuelve a prestar atención al papel. —… me hizo dar cuenta sobre la identidad de Bailys, cuando descubrí que era falso, lo rompí porque vi algo extraño en su interior tras analizarlo y note que la madera tenía escrito una dirección que al principio creí que era del jefe. Pero al ir a ese lugar… supe que en verdad era la casa de Bailys…
—¿Qué más? — Insistió por el inesperado silencio de Ran.
—Eso es todo… ni siquiera me ha dicho la dirección.
—Mierda. — Se quejo la chica rica. — ¿Por qué no lo hizo?
—Según la carta, quería asegurarse por completo de que esa persona en verdad fuese Bailys antes de decírselo a su padre y a mí.
—Entonces, cuando estaba por hacerlo… Bailys se apareció y la mató.
Ran mueve la cabeza en afirmación, suspirando cansada a continuación. Mucha información en una simple hoja de papel y estaba segura de qué la mentira de Sonoko se haría realidad en cualquier momento ya que las tripas le dolían a pesar de haber comido y ya estaba prediciendo una migraña para su futuro.
—Llamare a Kazuha para decirle lo que-… — Se interrumpe al oír la puerta.
—Ran-neechan. — Escuchan al otro lado. — Vine a ver como seguías.
¡Shinichi! Exclama Ran en sus pensamientos. Por un segundo, no supo qué hacer, menos mal que tenía a Sonoko a su lado, así que la ve pidiendo ayuda.
—Acuéstate rápido. — Le ordena en un susurro. Tomó las cosas que Ran robó de la jefatura para guardarlo bajo la almohada de su propia cama para que Conan no sospechase. Ya estando Ran lista, se acerca a la puerta. — ¿Qué es lo que quieres niño? — Actuando con su voz de "odio a los niños".
Fastidiosa. Pensó Conan con mala cara. Menos mal que la puerta se interponía entre ellos.
—Vine a ver a Ran-neechan.
—Déjalo entrar, Sonoko. — Pidió Ran, metiéndose perfectamente en su papel de chica enferma.
Sonoko suspiro frustrada y obedece. Conan se acerca a Ran sin despegar los ojos de ella. Ran tuvo que hacer un esfuerzo por ignorar la preocupación de los ojos del pequeño o iba a ruborizarse, ya que técnicamente, era Shinichi quien se estaba muriendo de preocupación… y eso la conmovía.
—¿Estás bien, Ran-neechan?
—Claro, sólo necesitaba dormir un poco… de seguro para mañana estaré como nueva.
—Qué alivio. — Dijo el pequeño totalmente sincero y con su sonrisa infantil.
De nuevo Ran se esforzó por parecer normal.
—Me contaron que fuiste a la jefatura con Hattori… ¿Paso algo emocionante?
Ni te lo imaginas. Pensó el niño para luego decir: — Sí, aunque han robado la carta que Takami te escribió.
—¿De verdad? — Ran fingió una naturalidad preocupación y sorpresa.
—Lo siento mucho, Ran-neechan.
—Descuida Conan-kun, por lo menos copie la carta primero, así que igual sabré lo que habrá dicho, ¿no?
—Sí… pero en verdad lo siento, estuve frente a la ladrona y tuve la oportunidad, pero…
—Conan-kun, no deberías andar tras los ladrones. — Regaña, suspirando a continuación. — No entiendo del por qué te metes siempre en cosas peligrosas.
Pero Conan no le dijo nada, se quedo en silencio tras dar el comentario anterior, porque eso le hizo recordar lo que Ángel le dijo.
—¿Conan-kun?
Ángel dijo que no quería que leyera la carta o sería un camino fácil para saber quién es en realidad... y se supone que esa carta va dirigida a Ran...
—¿Conan-kun? — Un segundo intento, se estaba preocupando por su silencio.
El lugar de los bellos recuerdos y donde cuyo único testigo son el tiempo y las paredes. — Los acertijos de Ángel resonaron su mente. — Un niño problemático y una niña temerosa se han convertido gracias al tiempo en un adolescente inteligente y en una adolescente fuerte en la fuerza física.
—Responde Conan-kun.
—Oye niño, despierta. — Sonoko le dio un zape, cansada de su largo silencio por andar de nuevo en su mundo… típico de Shinichi, pensó.
—No… — Susurro. — No puede ser verdad…
—¿Qué no puede ser verdad, Conan-kun? — Sonriéndole de forma amable, casi maternal, para darle confianza y abrirle su secreto.
—¡No es nada, Ran-neechan! — Volviendo a sus facciones de niño. — Me voy un momento con Heiji-niichan porque va a resolver un caso.
—Ten cuidado ¿Vale?
—¡Hai! — Y se va corriendo de la habitación.
—Sonoko… — La mencionada ve a su amiga, curiosa por su semblante neutral. — Lo descubrio. — Le dijo corto, pero preciso.
—¿De verdad? — No fueron necesarios más palabras, había comprendido. — Pero… ¿Por qué no te dijo algo?
—Porque no quiere aceptarlo. — Y se digno en reflejar algo: una sonrisa gentil, como esos días en que se emocionaba por una llamada del detective o lo veía jugar futbol. —Así es Shinichi, no quiere aceptar que mi vida corre peligro diariamente.
Los detectives del Este y Oeste caminaban hacía la estación de policías. El detective encogido no dejaba de andar con la cabeza gacha, en un estado de trance que no paso por alto para su "amigo y rival" de piel oscura.
—¿Qué es lo que pasa, Kudo? — Heiji decidió enfrentarlo por fin.
Conan suspiro, queriendo retrasar la verdad por un poco más, pero no iba a ser posible.
—Ya sé quién es Ángel. — Dijo simplemente.
—¡Eso es genial! — Exclamo Heiji, ignorando el peso que cargaba su compañero. — Eso significa que tendrás muy pronto tu cuerpo.
—Es irónico. — Conan sonrió ante las palabras de Heiji. — Pero por primera vez, desearía estar equivocado.
—¿Pero qué dices Kudo? Explícate.
—Ran es Ángel. — Directo, sin dar rodeos.
Heiji abre sus ojos todo lo posible. Abre su boca un par de veces, y la cierra al ser incapaz de decir algo.
—¿Mouri es un agente? Oye, sé que es un arma mortal en karate, pero… eso es imposible.
—Las evidencias se dirigen hacia ella.
Hubo un momento de silencio sin saber que decir, pero sabiendo cómo se estaba sintiendo Kudo, Heiji cerró los ojos y apoyo una mano sobre el hombro del pequeño, sorprendiéndolo, más con esa mirada de apoyo y compasión que normalmente se da cuando un conocido esta en el hospital porque su ser querido sufrió de algo grave.
—Entonces debes desenmascararla… tal vez, si tienes suerte, no es ella y te quedas tranquilo.
—¿No te das cuenta de lo que estás diciendo? ¡Si en verdad ella es Ángel, su vida esta dependiendo de un hilo!… ¡Especialmente en las garras de Gin!
—Pero si no lo haces, jamás sabrás la verdad.
Mientras Sonoko se encontraba en la cocina preparándose un té de manzanilla, Ran se encontraba durmiendo plácidamente en la cama, dejando que su cuerpo descansara por todo lo ocurrido durante el día, especialmente por su salto desde la ventana. Pero toda paz se acaba al sentir un violento cambio de iluminación. Se quejó mientras se frotaba los ojos y tapaba con las almohadas.
—Te dije Sonoko que llevases linterna. — Se queja sin tomarse las molestias de verla, quería mucha oscuridad para volver a dormirse.
—Lo sentimos. — Ran reacciona y se incorpora de un movimiento para ver que no fue Sonoko la culpable, si no Heiji y Conan. — Pero esto es importante.
—Hattori… Conan-kun… ¿Qué es eso tan importante como para no esperar al sol? — Se queja en un bostezo, volviendo a sentir su cuerpo pesado.
Sonoko se estaba acercando cuando ve las luces encendidas, obligándose a detener. Al oír las voces de su amiga con el dúo de jóvenes detectives, rápidamente se esconde entre la oscuridad que producía la noche, preguntándose preocupada si acaso ocurriría lo que pensaba.
Tal parece que el juego se acabo... buena suerte Ran.
—Ran. — Conan ya no la estaba llamando con el respeto de "neechan", afirmando más a las agentes sus sospechas. — Deja de jugar.
—¿Jugar a qué, Conan-kun? — Regalándole una sonrisa. — Sean más específicos que no entiendo nada.
—Los acertijos se referían a nosotros. — Dijo al fin, acabando con la sonrisa de Ran, viendo como la chica refleja más seriedad. — En todos los años que hemos estado juntos.
—Y del por qué Ángel quería con tanta desesperación una carta que iba a dirigida a "Ran"… — Prosiguió Heiji.
—Es porque en la carta, la destinataria estaba siendo descrita como "Ángel". — Finalizo Conan.
Ran se mantuvo siempre atenta mientras los oía hablar, manteniendo siempre una cara de póquer como el famoso Kaito Kid.
—¿Y con esto… que me tratan de decir?
Conan no respondió de inmediato como otras veces, no quería hablar para alargar la verdad, deseando muy en el fondo que todo fuese un error en sus deducciones, o que estuviese soñando y pronto despertaría en la agencia... o en su casa.
—Vamos Kudo, tú puedes. — El apoyo de Heiji le hizo darse cuenta que no era ningún sueño.
Que no sea cierto. Rogó Conan en sus pensamientos.
—Tú eres Ángel. — Dijo al fin el pequeño detective.
Ran recibió esas palabras agachando un poco la cabeza y en silencio, como pensando que decir. Sonoko se había tapado la boca de asombro.
No quieres que sea cierto, ¿Verdad? Por primera vez, deseas equivocarte… lo siento Shinichi, pero un trato es un trato.
Al fin Ran decidió reflejar algo: una sonrisa. Era una sonrisa sarcástica y superior, queriendo ocultar la nostalgia y lamento hacía Conan.
—Congratulation, Cool Kid. You found me.
—Así que era verdad. — Dijo Heiji mientras ve a su compañero, preocupado.
—Me temo que sí… yo, Mouri Ran soy Ángel. Me has encontrado por fin… Shinichi.
—Ojala no lo hubiera hecho. — Fue su respuesta.
—I'm sorry, but… the life sucks. This is the end, you winner this bet.
