Guau, al fin termino de re-escribir este capitulo! En serio! cuando lo lei, pense "Pero esta mi·$%% escribi?!" XD de seguro en unos meses más pensaré igual XD
Cuando lo escribi hace unos añitos, tenia 7 pags, ahora subio a 10! guau! XD
Bueno, disfruten del capi
DC es de Gosho Aoyama.
Capitulo 19: La cuarta agente.
Era un nuevo día y era la hora del desayuno. Un desayuno completamente en silencio. Sonoko miraba a su amiga preocupada, quien parecía indiferente mientras jugaba con la comida con su tenedor y Heiji no dejaba de ver a Conan, quien sostenía en sus manos el premio de la apuesta: los ingredientes de la droga. El silencio fue interrumpido por el sonido del móvil de Ran, más bien, el móvil negro de agente.
—Dime Idun. — Sea lo que sea que le habían dicho, Ran abre su boca de asombro y emoción. — Iremos de inmediato. — Y cuelga mientras se pone de pie.
—Wow, Ran, ¿Qué paso? — Pregunta Sonoko siendo contagiada de su emoción a pesar de no saber todavía lo que estaba pasando.
—Lograron entrar a la casa de Takami gracias a Jinno y han encontrado evidencias sobre el paradero de Bailys.
—Pues andando. — Dice poniéndose de pie y yendo tras ella.
—Nosotros iremos también. —Dijeron los dos detectives al mismo tiempo y parándose.
—Olvídenlo, ustedes nos tienen nada que ver con asuntos del FBI y de la CIA. —Les regaña Ran acusadoramente.
—Oh, pero Sonoko si puede tener asuntos con el FBI. —Se queja Conan con burla.
Frunciendo el ceño, Sonoko se inclina y le aprieta a Conan la nariz entre el dedo índice y del medio, disfrutando el verlo quejarse y tratando de mantenerse en el aire cuando ella lo alza para no caer al suelo.
—Para tu información, Bala Plateada… —Dio Sonoko con burla y le aprieta más la nariz. Sentía que se estaba vengando de todas las veces que la molestaba y ella sin poder desahogarse o revelaría su identidad como agente. —, soy también una agente del FBI. Así que… ¿Qué se sienta que tengo mayor autoridad que tú? Aunque claro, siempre te lo he dicho. —Y lo deja caer.
—Ya dejan que cualquiera sea agente. — Fue la respuesta del pequeño.
A Sonoko le crece la vena en la frente, estaba muy dispuesta a enseñarle sus habilidades de agente a Shinichi y dejarle bien claro quién manda. Pero el tono de Ran la tranquiliza justo a tiempo. A ninguna agencia le gustaría que Bala Plateada sea asesinado… por ahora.
—En el campo de batalla le mostraras lo que en realidad puedes hacer. — Le había dicho para luego lanzar un suspiro frustrado. — Y a estas alturas de la vida sabemos que aunque los noqueemos, ellos buscaran la forma de encontrarnos.
—¿Eso significa que los dejamos ir?
—Quiera o no, están involucrados con la Organización. — Les da la espalda y camina lo más rápido que dan sus pies. — Pero les recuerdo que deben comportarse y hacer lo que nosotros les digamos. No queremos que novatos arruinen años de trabajo.
Había un auto negro esperando afuera, con un chofer vestido en traje negro y gafas. Como si fuese algo natural, Ran y Sonoko se subieron y los detectives siguieron su ejemplo. El chofer mira a Sonoko, quién estaba sentada a su lado, de forma reprobatoria por la presencia de extraños y la agente tiene que explicarle que el niño era Bala Plateada para que los dejasen viajar sin problemas.
El viaje fue silencioso, ni siquiera las chicas mantuvieron una conversación con el hombre misterioso. El chofer desconocido los deja una distancia prudente del objetivo, de seguro una ética de espías para no llamar la atención de los enemigos. Las chicas dieron las gracias y él les responde con una simple inclinación de cabeza, para luego perderse.
Llegan a la casa de Takami y ven que los esperaba Jinno, el padre de la víctima con una chica idéntica a la fallecida. Era la gemela de la víctima, Akemi, quien al verlos de inmediato se dirigió hacia las agentes para abrazarlas, comentando lo feliz que estaba de verlas nuevamente a pesar de las circunstancias.
—Lamento la perdida, Akemi. — Dijo Ran sinceramente mientras le frotaba un brazo.
—¿Estás segura de querer estar aquí? — Pregunta Sonoko igual de preocupada por su amiga.
—No estoy emocionalmente bien, pero quiero estar aquí y ayudar. — Al parecer, recién nota la presencia de los detectives. — Oh, yo te conozco. — Dice apuntando a Heiji con una sonrisa. — Eres nuestra estrella del misterio, Hattori Heiji, ¿no?
—Así es señorita, el famoso detective de Japón a su servicio. —Se presenta Heiji, jactándose de su grandeza mientras Conan lo mira con cara asesina.
—Pero has perdido contra mí ya tantas veces Hattori. —Se burla Conan en venganza, disfrutando de la cara asesina del moreno.
—Pero… ¿Quién es el pequeño?
—Es Kudo Shinichi. —Le presenta Ran antes de que alguien lo presente con su nombre falso.
Akemi abre su boca de asombro y emoción y se pone de rodillas para verlo mejor.
—¡¿Eres Bala Plateada?! ¡Eres muy conocido en todas las agencias del gobierno, es un placer conocerte, Kudo-san! — Se da cuenta de algo. — Perdón, ¿Debo llamarte Edogawa?
—Mu-mucho gusto… Edogawa está bien por ahora.
—Mejor vamos a ver lo que encontraron los chicos. —Sugiere Sonoko luego de ver a Ran con el ceño fruncido.
—Problemas de adolescentes… —Murmura Jinno mientras levanta la cinta policial para que Ran y Sonoko pasen. —Un infierno. —Y pasa también.
—Eso sonó a comentario de viejo. —Dijo Sonoko en tono burlón.
—Soy viejo. —Le recuerda como si fuese algo obvio… y lo es.
—Claro que no, aun das para ochenta años más. —Le dice Ran palpándole el hombro.
—¿No vienen? — Pregunta Akemi luego de levantar la cinta y darse cuenta que los detectives no avanzaron.
—¿Cómo lograron entrar? — Pregunta Heiji señalando las cintas. — Aun esta bajo poder policial.
—Todos somos agentes. —Dijo Akemi sin perturbarse. — Tenemos contactos.
—¿No eres escritora? —Pregunta Conan frunciendo el ceño.
—¿Acaso Ángel es la única que puede ser multifuncional?
Los detectives y Akemi logra alcanzar al otro grupo antes de llegar con los chicos que estaban en el estudio con repletos de papeles y documentos alrededor. Touya parecía estar buscando algo en su teléfono y Yokko en una tablet para comparar con unos papeles, Idun estaba ocupado con una pila de papeles que podía superar el tamaño de una mesa y Aarón estaba viendo documentos en una carpeta amarilla y alza la cabeza al oírlos entrar.
—Hola Ángel. —Dijo este último con una sonrisa al verlos.—Hola Diamante, Bala Plateada, amigo de… —Se calla al darse cuenta que había gente de más y pestañea confuso para luego soltar un grito.— ¡¿Qué hacen ellos dos aquí?!
—Supieron mi identidad y ahora son mi cola… desgraciadamente. —Se queja Ángel mientras se cruza de brazos.
—¿Qué descubrieron, muchachos?—Pregunta Diamante nerviosa por el estado de ánimos de su amiga, no estaba de humor para una pelea adolescente de corazones.
—Direcciones. —Respondió Touya mostrando el teléfono.
—Déjame ver eso. —Pide Ran acercándose al agente para tomar el aparato electrónico y le echa un vistazo rápido. —Aquí estaban.
—¿Qué cosa? — Pregunta Idun sacando su concentración de los papeles.
—Verán, la carta que me escribió Takami decía que había descubierto la identidad de Bailys gracias al falso Hércules 1732 y que también, gracias a eso no solo descubrió que la Organización era responsable de robar los desaparecidos violines por orden del jefe, sino que podría descubrir quién es el Jefe de la Organización.
—El Jefe de la Organización. — Repite Conan mitad sorprendido y mitad ansioso, sus instintos de detective le alertaban de que esto sería grande, posiblemente el fin de todo esto sea cercano.
—Pero ¿Por qué el arpa está involucrada? — Pregunto Akemi
—Según Takami, Antonio Stradivari dejo la única arpa a una familia italiana que 10 años después se fueron a vivir a Japón. Por todos los acontecimientos que ocurrieron en la historia, la familia a escondido en un lugar seguro el arpa, pero todos murieron, dejando huérfanos a sus hijos, quienes solo tenía una hoja con la ubicación del arpa… pero me temo que está escrito en acertijos.
—¿Se sabe quién es la familia? — Pregunta Jinno
—No, Takami no pudo saberlo. — Ella dijo en un suspiro. — Ella se aseguraría de investigarlo después de cerciorarse de que sus sospechas sean ciertas sobre Bailys.
—Son cuatro direcciones. — Dijo Diamante viendo la hoja por detrás del hombro de su amiga. — Aquí es donde encontró el falso violín. — Apuntando la primera dirección.
—Sí. — Le afirma su amiga. — No estamos seguras de cuál es la de Bailys o la del posible jefe de la pandillita por lo que esto haremos hoy: ver todos los lugares de esta lista.
—También veamos el lugar donde encontró la falsificación. — Aconseja Idun. — Por si las moscas.
—Buena idea Idun. — Le felicita Jinno dándole también unas palmadas en la espalda que según él eran ligeras, pero casi bota al pobre agente joven al suelo. — Iremos allá primero.
—¿Tú también Jinno? — Pregunta la agente de cabello moreno
—Por supuesto, han matado a mi hija por lo que no pienso quedarme tranquilo
—¡Lo veremos de nuevo en acción! — Exclama Diamante emocionada
Ran sonríe, contagiándose de la alegría de su amiga de ver a su mentor de vuelta al trabajo. Entonces se acuerda de Kazuha y ve discretamente a Heiji, quien estaba hablando con Akemi y Yokko. Su amiga de Osaka debe estar presente también, pero si Heiji andaba por aquí, debe estar disfrazada.
—Touya— Ángel ve al mencionado luego de haber meditado.—, llama a Cheetah y dile que venga acá inmediatamente y disfrazada si es que no quiere que nuestros invitados descubran su identidad.
—Por supuesto Ángel. — Y parte a buscar su móvil.
—Aarón e Idun se quedaran en la casa, seguirán buscando información y por las moscas
—¿Por las moscas? —Pregunta Idun
—Por si viene alguien de la Organización a robar las investigaciones de Takami. — Explica simplemente y con toda la tranquilidad del mundo
—Eso significa que posiblemente estaremos en un combate de balazos. — Fue la conclusión de Aarón
—Auch. — Dijeron los seleccionados a la vez con caras que claramente decían que no estaban contentos con la idea… — ¡A la orden capitana! —, hasta que cambian mágicamente sus caras a unas más alegres.
Ran le presta atención a los detectives, frunciendo el ceño.
—¿Quieren venir, verdad?
—Exacto. — Hablo el moreno confiado
—No pienso dejarte sola un segundo. — Le sigue el pequeño, determinado.
Las palabras del pequeño hicieron que por una fracción de segundo la karateka se mostrará triste pero vuelve a sus facciones serías y frías, ahora era agente y por su vida y la de sus seres queridos, debía ser fría y calculadora o todo se echa a perder.
—Hagan lo que quieran, pero después no me reclamen cuando reciban un balazo entre las cejas. —Cruzándose de brazos molesta, pero por dentro estaba preocupada por ellos.
—En realidad está preocupada. — Susurraron Sonoko y Akemi divertidas.
Kazuha se estaba poniendo una peluca de color verde nerviosa, hoy se disfrazaría al estilo punk pero lo que más le preocupaba era que estaría con Heiji como agente y temía que el chico la descubriera. Finalmente estaba muy cerca de su destino y pudo divisar a Touya afuera, llamando por teléfono, seguramente estaba pidiendo un medio de transporte.
—Hola Touya. — Le saluda cuando el chico cuelga.
—Hola Cheetah. — El agente le regala una sonrisa, captando un poco sus nervios. De seguro por el asunto del detective moreno. — ¿Lista?
—En parte. — Confiesa mientras mueve sus dedos preocupada, tenía miedo de ser descubierta.
—Tranquila. — La toma de los hombros para reconfortarla. — Hattori no te descubrirá, estás bien disfrazada.
—Pero somos amigos de la infancia, podría reconocerme.
—Te lo repito, todo saldrá bien, recuerda que fuiste entrenada para esto, incluso para tener doble personalidad.
—Haré el esfuerzo. — Decide al final de su dilema, suspirando resignada
—Bien, ahora ve adentro que Ángel te está esperando mientras yo espero el transporte para irnos.
—Hai. — Con una sonrisa nerviosa, Cheetah le da las gracias por su apoyo y entra a la casa.
—Esta niña. — Murmuro a los aires en un suspiro.
De vuelta en Tokio, se podía ver como una chica de cabello alborotado y ojos azules corría por la escuela como si su vida dependiera de ello, pero en realidad, corría para alcanzar a un chico que tenía también los ojos azules y por su rostro, estaba muy divertido por ser perseguido por aquella chica.
— ¡No huyas cobarde! — Le grita al muchacho frustrada de estar perdiendo su valioso tiempo del almuerzo por culpa de aquel idiota.
— ¡¿Y dejar que deformes mi cara?! ¡No gracias!
— ¡Debiste pensar en eso antes de ver debajo de mi falda mago de cuarta pervertido!
— ¡No soy ningún mago de cuarta!
— ¡Si lo eres! ¡Usando tus trucos para cosas cochinas y ridículas!
— ¡¿Siempre eres así de dulce?!
— ¡Solo cuando me haces enojar! — Grita al momento en que finalmente logra alcanzarlo y lo golpea bien fuerte en plena cara, dejándolo fuera de combate en el suelo.
Ella estaba contenta de su éxito, viendo satisfecha a su enemigo retorcerse en el suelo de dolor y tratando de volver a ponerse de pie.
—Eso me dolió. — Se queja en un gruñido mientras se frotaba la cabeza.
—A ver si aprendes a comportarte, Kaito. — Manteniendo su sonrisa de oreja a oreja.
—Oye Aoko. — Dice Kaito luego de haberse dado cuenta de algo. — ¿Y eso? ¿Qué te paso en la pierna?
-¿Eh? — Su sonrisa desaparece para su disgusto y agacha la cabeza, viendo que en su pierna derecha su calcetín blanco comienza a teñirse poco a poco de rojo. — Creo que me golpee sin darme cuenta mientras te cazaba, iré a enfermería.
—Te acompaño.
—¡No! — Se tapa la boca avergonzada luego de haber soltado aquella barbaridad de grito. — Es decir… ya va a tocar, no es necesario… además solo necesitare una bandita, ni que fuera a morirme. Nos vemos en la clase, Kaito. — Se va corriendo para no darle tiempo de protestar.
— Esta chica con sus genios… no quiero imaginar cómo será en la menopausia. —Al oír la campana, se regresa a clases.
Pero lo que no sabía era que Aoko no fue a la enfermería, en ves de eso, se escondió debajo de una de las tantas escaleras de la escuela, su pequeño escondite cuando quería estar sola. Con mucho cuidado se bajo el calcetín sangrado, mordiéndose el labio inferior para no emitir sonido alguno y ve una venda del tamaño de su calcetín, cubierto completamente por su propia sangre.
—Olvide que no puedo hacer cosas bruscas con esta herida, pero Kaito no ayuda mucho que digamos. — Quitándose el vendaje para ver una horrenda herida que parecía un asterisco y luego un poco podrido, mete su mano en el bolsillo y saca unos vendaje para atenderse ella misma la herida. — Dudo que la enfermera crea que esto me lo hice peleando con Kaito. — Sacándose el vendaje ensangrentado para ponerse el limpio. — Ya está.
Después de atenderse la misteriosa herida, sale de su escondite una vez que se haya asegurado que no hubiera nadie alrededor. Estaba caminando de vuelta a su clase, pero cuando estaba por deslizar la puerta, oye una vibración que provenía de su bolsillo, era su móvil. Confundida, lo saca y al ver quien era, se sorprende tanto que si alguien la veía, la sorprendería blanca. Rápidamente se aleja de su clase para que no la oyeran nadie y una vez segura, contesta.
—Dime. — Susurro.
—¿Cuánto falta para que salgas de clases? — Fue la directa respuesta que recibe, sin siquiera oír un simple hola.
—Sólo me queda una hora. — Le responde con naturalidad a pesar del poco tacto al otro lado de la línea.
—Cuando salgas, ya sabes a donde ir. — Y cuelga sin esperar una respuesta o despedirse.
—Este nunca mejora sus modales. — Suspiro. — Ni siquiera un hola o adiós.
Las clases finalizaron y sin perder tiempo porque conocía bien el carácter de su amigo misterioso, Aoko comenzó a guardar rápidamente sus cosas y estaba por irse cuando una misteriosa fuerza la toma de la muñeca, haciéndola voltear para cruzarse con la vista del mago.
—¿Por qué tan apurada?
—Tengo que ir a comprar los ingredientes de la cena y terminar con la limpieza por lo que hoy me voy sola y volando. Adiós Kaito. — Se va corriendo, despidiéndose de sus amigas a gritos. De nuevo su estrategia de irse rápido para evitar un contraataque.
—Interesante. — Un joven de acento inglés y ojos castaños se puso al lado del ladrón. — ¿Qué pasara por la cabeza de nuestra doncella?
—No fastidies Hakuba… y no es tú doncella.
—Oh, ¿Entonces es sólo tuya? — Pregunta inocentemente, pero muy divertido de verlo ruborizarse y mirando hacia otro lado al no saber cómo contraatacar. — Mis hipótesis son: Uno: Te está escondiendo algo. Dos: Esta muy molesta contigo.
—¿Por qué me escondería algo? — Frunce el ceño. — Ella me lo dice todo
—¿Cómo tú con tu secreto de Kid? — Con una sonrisa mitad burlona, mitad victoriosa.
Por unos segundos se había sorprendido, pero rápidamente vuelve a sus facciones de póquer. — Te he dicho millones de veces que yo no soy Kid. — Y se va.
Aoko corría con la respiración agitada y con un gesto de dolor en el rostro por culpa de la herida, pero no le dio importancia y siguió, debía llegar lo antes posible. Llega a una especie de parque y se detuvo a tomar aire una vez que estaba frente a un furgón. Al calmar su sistema, toco las puertas traseras del vehículo y cuando se abrieron, entra sin pensarlo dos veces.
—Ya estoy aquí. — Dice dejándose caer de rodillas por el cansancio y el dolor.
—¡Aoko! Wellcome!
—Gracias Jodie. — Dijo con una sonrisa, pero está desaparece luego de ver a otra persona que estaba sentado como si nada. — ¿Por qué nunca usas los modales?
—Again? — Frunciendo el ceño, la antigua maestra de Ran ve al hombre. — Shu, se más amable con la chica, su última misión la dejo con la pierna herida. — Le regaña.
—Y me hiciste venir aprisa, por lo que me duele más.
Akai, vestido con sus clásicos jeans, chaqueta de cuero y gorro de lana, suspira y cierra los ojos por un momento.
—Eres una agente, acostúmbrate. — Dijo al fin.
—Malhumorado. — Se queja Aoko sacándole la lengua. — No entiendo como Ran te aguanta, eres un grosero.
—Oh, come on! Aunque en realidad, ella tiene sus trucos. — Dijo Jodie muy divertida por la cara de pocos amigos que ponía su ex novio.
Aoko suspira cansada, sabiendo que si seguían riñendo y bromeando, más se demoraría y llamaría la atención de su padre si no tenía la cena a tiempo, causando que le diga a Kaito y Kaito comenzaría a sospechar de ella. — ¿Por qué me llamaron?
—Escucha con cuidado, Jazmín que no se repetirá.
—Lo sé Shuichi, hablen ya que tengo que preparar la cena.
— Veras Jazmín. — La agente de las gafas inicia la conversación. — Ángel y Diamante están en Osaka con Cheetah y… — Termina relatando todo lo ocurrido con lujo y detalle, incluso la misión que harían ellos ahora mismo.
—Están buscando a Bailys… — Susurra con una expresión triste luego de asimilar que su amiga Takami ha sido fríamente asesinada. — Entiendo todo eso, pero… ¿Qué tiene que ver todo eso conmigo?
Akai enfría más su expresión de chico malo si era posible.
—Iras conmigo a impedir el robó de Kid. — Él dijo.
—¿Ir a…? — No es capaz de terminar la oración por la sorpresa, pensando en el ladrón de guante blanco en la cima de un edificio y con la luna como fondo.
Ella siempre se enojaba que su padre y la policía fallara o que el ladrón siempre se salga con la suya y Aoko estaba segurísima que ella podría capturarlo sin problemas, es decir, era una experta en magos de cuarta (refiriéndose a Kaito), pero si fuese un capricho del destino, la agencia no la dejaba meterse en su captura hasta saber lo que planea.
—Hemos descubierto que Kid va a robar algo que quiere Gin, por lo que cuando tenga el momento, matara a Kid y tomará la joya. La gente creerá que se suicido y que escondió la joya para que nadie más la obtuviera.
—Y se publicaría la desaparición de la joya, su muerte y su identidad mundialmente. — Finaliza Jazmín mientras su mente imagina el cadáver sin vida del ladrón y eso le ocasiona un escalofrío. Qué manera cruel de morir. — ¿Hora?
—Robara a la medianoche, en el museo nacional. — Dijo Jodie entregándole una carpeta con toda la información necesaria.
—Bien, ya me voy. — Se guarda la carpeta en su mochila y se baja de la camioneta luego de despedirse y recordarle a Akai una vez más la necesidad de usar los modales.
De vuelta en Osaka, finalmente los agentes, el agente retirado y los detectives llegaron a la primera dirección de la hoja, la dirección donde se ubicaba el Hércules 1732 falso. Vieron que era una simple casa de un piso, pero muy ancha, incluso el jardín era enorme y era de la época del barroco. Bajaron solamente Ángel, Diamante, Conan, Heiji, Akemi y Jinno. Lo malo fue que cuando estaban frente a la puerta, notaron que estaba cerrado bajo siete llaves con un cartel que decía los horarios de atención y hoy, no estaba abierto al público.
—¿Una escuela musical cerrada un domingo por la tarde? — Pregunta Akemi.
—Eso es algo que nunca se ve. — Dijo Diamante.
¿En qué clase de escuela musicales van ustedes dos? Piensa Conan con sarcasmo.
—Yokko. — Dijo Ángel mientras se comunicaba con él en su micrófono en forma de collar con el adorno de una mariposa rosa. — Revisa si el sistema de seguridad está apagada.
—¿Qué tipo de marca es? — Pregunta.
—La ASG. Número de serie es FG37569-X. — Le responde Diamante con su propio micrófono.
—Entendido. — Paso un minuto. — Están encendidas.
—Cheetah, ahora vamos con tu especialidad, apaga los sistemas.
—Está bien— Se podía oír en la otra línea como la agente estaba tecleando. —, pero decídanse por donde entraran que sólo durara cinco minutos, tiempo suficiente para entrar y cerrar antes de que se active la alarma.
—Atrás hay un ventanal enorme. — Comenta Akemi volviendo con ellos después de hacer un recorrido por la zona.
—Ya la oíste Cheetah.
—Me tomara dos minutos. Apresúrense.
Corren hacía el gran ventanal y, mientras Jinno y Hattori esperaban la señal para abrirla, Conan se sonroja al ser abrazado por Ángel de la nada.
—R-R-… — Intenta decir algo, pero la sensación de los pechos detrás de su cabeza no lo dejaba dialogar muy bien.
—Ángel, recuerda que ahora debes llamarme así. Contamos con poco tiempo por lo que yo te llevare en brazos porque eres un niño y el ventanal comienza desde tu pequeña cabecita. No podemos desperdiciar tiempo.
—Graciosa. — Molesto por la palabra "Cabecita".
—Gracias. — Con una leve sonrisa divertida que oculto gracias a su cabello pero que el niño notó con claridad.
— ¡Listo! — Grita Cheetah. Sin perder tiempo, Jinno y Heiji abrieron la ventana a la vez y Akemi entra primero, seguida por Sonoko y Ran con Conan en brazos para finalizar a los que abrieron la ventana y la cerraron apenas entraron. — Felicidades, lo hicieron con tres minutos y treinta segundos.
—Nada mal para venir acompañados por novatos. — Exclama Diamante divertida mientras su amiga dejaba al detective nuevamente en el suelo.
—Busquemos por la casa algo que nos ayude. — Dijo Jinno.
—La casa es enorme así que lo mejor es que nos dividamos. — Sugiere Akemi.
Y así fue, cada uno anduvo por su lado, menos Ángel y Diamante que buscaron juntas como también Heiji y Conan, quienes fueron al lugar donde Takami vio el falso violín, pero nada que llamara su atención.
En cambio Ángel y Diamante…
—Me rindo. — Alega la morena. — Revisamos este cuarto dos veces y nada.
— Voy al baño. — Responde Diamante a su amiga mientras se encerraba en dicho cuarto.
—Esta chica. — Alega lanzando un suspiro agotador. Pasaron dos minutos y nada aún. — Diamante, ¿Qué piensas vivir en el baño?
—Tranquila— Se oye al otro lado, como también cosas moviéndose. —, es que estoy… ¡Eso es!
—¿Qué ocurre? — Extrañada de oírla tan contenta. ¿Un mensaje de Makoto?
—¡Llama a los demás! — Abriendo la puerta para salir con un espejo. — ¡Encontré algo!
—Ehhh… ¿Un espejo? — Dijo mientras apuntaba el objeto.
—¡Sólo hazlo Ángel!
—¡Vale, vale! — Dijo alzando los brazos en señal de paz. — Que impaciente. —Murmura y abre la puerta hacia el pasillo para llamar a los demás, reuniéndose todos en el interior del cuarto. La puerta del baño seguía abierta. — Bien, ahora habla.
—Tenemos quince minutos hasta que llegue el personal. — Dijo Akemi luego de ver su reloj.
—No tomara nada. — Dijo Diamante alegre mientras mostraba el espejo de lado. — Miren con atención, ¿No les parece algo grueso para el marco y para un espejo?
—Es verdad. — Dijo Heiji.
—¿Será una antigüedad? — Pregunta Ángel.
—No. — Le responde Conan caminando hacía Diamante. — Lo único que tiene de antiguo es la apariencia, pero se puede ver rastro de la etiqueta del código de barra. — Dijo luego de ver por detrás.
—¿Cuál es tu punto? — Exige saber Jinno, queriendo comprender el por qué tanta importancia a un espejo.
—Bueno, como profesional en la belleza, esto me pareció muy raro por lo que lo baje y lo examine por si encontraba algo. Estaba por creer que eran ideas mías cuando… — Y se interrumpe para que sus manos finalizaran, alejando al espejo de un pedazo extra de la parte de atrás. — Vi una pista. Un mensaje de Takami para ser exacto.
—¡Increíble Diamante! Exclama Ángel en felicitaciones mientras la abraza.
—Buen trabajo Diamante. — Jinno se une a la felicitación y eso era todo un honor para la susodicha o cualquier otro agente.
—Llevemos esto rápido, solo tenemos diez minutos antes de que llegue la gente. — Les recuerda Akemi una vez más.
—Cheetah, prepara nuestra salida por el ventanal. — Ordena Ángel mientras todos la seguían en fila india hacía su puerta de entrada.
—Está bien, avisen cuando para que comience.
Akemi con Sonoko habían dejado el espejo en su lugar y corren hacía el ventanal para alcanzar al resto mientras le daban la orden a Cheetah de que comenzara.
Llegaron a la dirección que les marcaba su mapa del tesoro. Todos estaban con la respiración agitada y con los nervios en punta pensando que allá dentro se encontraba Bailys y a lo mejor el jefe de la Organización. O podría ser uno de los lugares donde los de la Organización se reunían, por lo que podrían ver algunos miembros, quizás los más temidos.
—Dinos el plan Jinno antes de que me dé un ataque de nervios. — Ruega Aarón luego de un corto silencio tenebroso e incómodo.
El hombre mayor suspira resignado, murmurando algo sobre la impaciencia de la juventud en estos días.
—Cheetah— Dijo Jinno luego de su queja por los cambios sociales con los pasos de los años. —, tú, Diamante, Ángel y Touya vendrán conmigo allá dentro.
—Entendido. — Respondieron en diferentes tiempos.
—Los demás esperaran aquí y si no salimos en diez minutos o se corta la comunicación, llamen a la jefatura del FBI y de la CIA de Osaka de inmediato.
—Cuenta con ello Sir. — Le asegura Yokko levantando el dedo pulgar.
—¿Tenemos que quedarnos con él y su hija? — Se queja el moreno por aquel plan.
—Escúchame bien detective, no importa que tan bueno seas, estás desarmado, no posees armas y no creo que allá adentro te reciban con té y galletas. — Heiji siempre creía que su padre era el único que le transmitía miedo y nervios como un niño que comete una travesura y es regañado, pero aquel Jinno lo hacía sentir igual y eso no le gustaba. Estaba viendo el por qué él es un hombre de respeto. — Todos los agentes que ves aquí presente están entrenados para esto y llevan sus armas, están preparados para pelear y matar.
—Eso no me importa, yo pienso ir. — Alega Conan neciamente. — No voy a dejar que Ran entre allí sin mí.
—¡Shinichi! — Le reta su amiga de la infancia mientras se ponía a su nivel. — Escúchame, soy Ángel ahora, la famosa agente, la enemiga número uno de Gin, que le hace la vida imposible a él y etc, etc. Estoy entrenada para esto y te prometo que saldré bien, aunque me den tres balazos prometo volver viva.
—Creo que lo de los balazos estaban de más. — Murmura Yokko y Diamante mueve la cabeza en afirmación.
—No me importa que seas Ran o Ángel, no permitiré que te hagan daño.
—Shinichi. — Sus facciones se ponen serias de pronto. — Si quieres ayudarme, quédate aquí porque dudo que ayudes mucho con esa estatura. — Fingiendo burla mientras se ponía de pie y comportándose como si él no valiera nada.
—No me importa lo que digas, iré. — Insiste tanto que él, como el chico de Osaka, quedan sorprendidos al ver como Ángel apuntaba al pequeño con un arma.
—Lo siento Shinichi, pero… no me dejas alternativa.
—Espera Mouri, no es para que lo mates o le dejes sin brazos. — Heiji trata de hacerla entrar en razón luego de captar que los colegas agentes no intervenían.
—Entiende que lo hago por tu bien. — Y sin prestarle atención a las palabras de Hattori, dispara.
Conan creyó por un segundo que era su fin, pero lo único que siente es un pinchazo y se percata que no era una bala, sino un tubo bien delgado que tenía pinta de aguja. Iba a decir algo cuando comienza a sentirse cansado, sus parpados los sentía pesados y finalmente cae al suelo profundamente dormido.
—Estará dormido hasta mañana. — Comenta como ninguna emoción, pero luego sus labios forman una leve sonrisa triste. — Lo siento Shinichi, pero… no puedo permitir que te pase algo. — Y ve al moreno. — Cuida de Shinichi mientras entro.
—Mouri, no es buena idea lo que hiciste.
—Cállate Hattori o serás el siguiente. — Abriendo las puertas del furgón para luego bajar. El moreno nota en un segundo como una lágrima se desliza por la mejilla de la chica, lágrima que ella borra de inmediato.
