Y aqui hay otra continuación de Ángel! Bien! Ando tratando de agarrarle el ritmo otra vez, que ya van tres contis en poco tiempo! (Celebrando).
Este es un capitulo epico! XD Okay, no tanto, pero igual! Y la razón es porque cuando este capitulo lo escribi años atrás, tenía cuatro paginas. Ahora, luego de pensar que en esa ocasión escribia mierda, lo reescribi y subieron a 9 paginas. Estoy maldecida con el nueve! Nunca me deja llegar al diez! XD. Y de verdad que fue mucho lo que arregla, lo que más hice fue arreglar, luego corregir y muy poco se mantuvo igual. Así que estoy conforme con lo que quedo.
Pero bueno, como siempre digo, no los entretengo más y disfruten la lectura.
DISCLAIMER: DC, MK y sus personajes no me pertenecen. Todo es propiedad de Gosho Aoyama.
Capitulo 20: ¿Agentes vs Bailys? Jazmín vs Gin.
Diamante pesca a Conan con cuidado para no despertarlo y lo deja dormir tranquilo en el asiento del copiloto. Le cubre el cuerpo con su chaqueta para que no tenga frío y no se despierte. Ya listo, mira por arriba de su hombro a Ángel dirigirse a la casa con el equipo de apoyo mientras Akemi y Yokko intentaban calmar a Heiji.
—Pero lo que ha hecho no tiene nombre.
—Debes entender Hattori que Ángel trata de protegerlo. —Repite Akemi una vez más. — Esto es trabajo de agentes entrenados por años y por muy que sea Bala Plateada, es un suicidio ir con esa estatura.
—Y si alguien de la Organización lo reconoce está acabado. — Continúa Yokko. — Además, sin un arma es sólo un niño con un signo de "mátenme" en la frente.
—Pero…
—Suficiente. — A pesar de no gritar, su tono de voz es lo suficiente de alto para interrumpir la algarabía.
Diamante fulmina a Hattori con la mirada. El moreno sabía que Sonoko es prepotente, orgullosa y con un carácter duro. También un poco… ridícula pero no mala persona. Pero ahora… no luce para nada como la chica que muestra comúnmente a la gente.
Luce como una agente dura y fuerte igual a un Diamante.
—Este no es el momento de discutir la ética de agentes de Paradise, así que te callas ahora mismo Hattori o yo me aseguró que le hagas compañía a Kudo en el mundo de los sueños.
Kazuha haría lo mismo para protegerte.
—Será mejor que le hagas caso. — Akemi le susurra al detective en la oreja.
—Yokko, asegúrate de estar preparado en caso de que llamen por ayuda. — Ignorando a esos dos, especialmente al detective. No le interesa si le hace caso porque igualmente lo va a noquear.
—Lo sé, Diamante. Tranquila.
La puerta principal no es una corriente, se necesita de huellas dactilares y de un ojo. Último en tecnología. Por suerte tienen a Cheetah, entrenada por la CIA para dominar toda la tecnología existente. Le costó un minuto oír el clic y la puerta se abre con la victoria al otro lado. No se adentran hasta tener primero sus armas en mano y listas para disparar. Como todo está oscuro, se colocaron unas gafas blancas con visión nocturna.
Ángel trata de mantener su mente fría. Por fuera se ve tranquila, pero por dentro estaba dando mil vueltas a la memoria del pequeño detective dormido y se maldice por ello. Ahora es una agente, no una estudiante enamoradiza.
Vamos, soy Ángel… debo estar concentrada.
—Está bastante silencioso. — Dijo Cheetah.
—Demasiado… y eso me cabrea. — Touya se siente nervioso por eso. Por experiencia sabe que no es buena señal.
—Paren de preocuparse. — La voz autoritaria de Jinno rompe el tenso ambiente. — Los otros nos escuchan. Y si pasa algo, ellos llamaran al refuerzo.
Un reflejo llama la atención de Ángel y con sus gafas capta un arma resurgiendo de la penumbra.
—¡Disparos, escóndanse!
No dieron el primer paso cuando ya se escuchaba los disparos, pero por suerte no hubo bajas. Ángel suspira aliviada, escondida detrás de un gran sillón individual y de cuero. Nota entonces que se encuentra cerca de los interruptores de la primera planta y no duda en acercarse para encenderlos a pesar de la distancia de medio metro y los disparos no cesan. Enciende las luces, permitiéndole a ella y a sus colegas ver mejor el entorno de la casa. Las gafas automáticamente cambiaron de visión nocturna a claridad normal. Y de donde estaban escondidos, captan al lado de una abandonada chimenea (por falta de uso) a Bailys acompañado de…
—Qué raro es verde sin tu amante, el dominante rubio, Vodka. — Touya inicia el saludo con sarcasmo bien resaltado.
—¿Acaso ya te reemplazó por otro? — Se burla Cheetah, risueña.
—Chicos, el hombre debe estar pasando por una depresión, no lo molesten. — Sigue Ángel.
—Oh Ángel, ojala Gin estuviera aquí… — Vodka no pierde la compostura por las burlas pero por dentro arde con el deseo de venganza. —, le hubiese encantado presenciar como tus ojos se apagan y tus amigos torturados hasta la muerte.
—Es todo una lástima, me encanta pasar ratos agradables con él.
—Especialmente cuando le das balazos en el trasero. — Cheetah no contiene el chiste.
—¿Qué será tan importante para no sentarse a tomar café con nosotros? — A Touya le pica la curiosidad.
—Tiene una cita en Tokio con un fantasma blanco.
¿Fantasma blanco? Eso pica la mente de Ángel, algo no le gusta de eso y piensa en llamar a Shuichi más tarde.
Bailys y Jinno no participaban en aquel juego de palabras, demasiado ocupados viéndose igual que dos eneamigos.
—Parece que el retiro no te ha afectado, viejo amigo. — Dijo Bailys.
—Vas a pagar por matar a mi hija.
—Que te sirva de consuelo, tu pequeña bribona se negó a morir sin dar batalla. — Le muestra su brazo izquierdo que está vendado. — Me lo ha dejado hecho una mierda.
—He criado bien a mis hijas, pero eso no te quita lo infeliz que eres. — Cabreado, bien dispuesto a cortarle la garganta.
—¡Cálmate Jinno! — Le grita Diamante a través del audio en su oreja, pero no es difícil para el viejo imaginarla molesta y con los puños alzados. — ¡Recuerda que nos has enseñado a nunca actuar con rabia o es muerte segura!
Jinno no evita sonreír. —Gracias Diamante.
Ángel apunta con su pistola directo al cráneo de Vodka.
—Entréguense y sigan vivos o denme la oportunidad de explotar sus sesos.
Y se escucha en la casa disparos.
El combate ha empezado.
Jazmín (Aoko) esperaba de su posición bastante aburrida, jurando que su presencia es una pérdida de tiempo porque Shuichi se va a enfrentar a Kid en el museo.
Viste una calza, botas militares hasta las rodillas, musculosa, chaqueta de cuero a nivel de los pechos y unos guantes que se fusionan como una segunda piel. Todo es de color negro. Su pelo se lo recoge en un moño pegado en la cabeza para ponerse una peluca roja intenso. Siempre quiso probar como seria de pelirroja. No elabora mucho en los disfraces porque no es tan buena como Ángel pero es lo suficiente para engañar a la Organización por años.
—Esto es una pérdida de tiempo, Shu lo atrapa en dos minutos.
Observa el cielo nocturno. Quedan cinco minutos para la aparición de Kid. Su punto de espera es un edificio que se encuentra a cinco cuadras por lo que usa unos lentes con binoculares incluidos que se activa dándole clic en la pata izquierda.
Luego de haber recibido la misión, se pasó el resto de la tarde investigando a fondo a Kid. Sobre sus logros por el mundo, su desaparición y reaparición luego de dos años de ausencia. Aquello siempre le ha parecido extraño, especialmente su obsesión de concentrarse en joyas. No presta atención a pinturas, coches, armas ni ninguna otra clase. Solo joyas. Y en un espacio reducido. ¿Por qué un célebre ladrón mundial de la nada decide cambiar de objetivos? ¿Alguna clase de cambio de hobbies?
Y eso no es lo único extraño. En varias apariciones de Kid, también se ha visto a Snake, por lo que el FBI, CIA, MI6 y otras organización públicas y secretas han tenido teorías que Kid va detrás de algo que la Organización quiere también. Algo valioso y tan secreto que aún no lo han averiguado… excepto el MI6.
Una fuente desconocida que trabaja en el gobierno británico asegura que tanto Kid como la Organización van tras Pandora. Aoko no sabe lo que es Pandora, está fuera de su jurisdicción, así que tuvo que mover muchos contactos y favores para que le llegara todo lo que tiene en la base de datos, internacionalmente hablando, sobre Pandora. Tal parece que es un joya oculta dentro de otra joya que te puede conceder la inmortalidad pero debes esperar en luna llena para que tenga efecto. No sabía que existía tales cosas en el mundo y se pregunta qué otras cosas le oculta su propia agencia.
Como que ahora tiene una idea de lo que sintió Ran al deja la agencia hace un año.
—Pero aun no queda claro lo que Kid quiere de Pandora… ¿Busca la inmortalidad también? ¿O ganarse el peso del planeta Tierra en oro?
Cansada de tanto darle vuelta se sienta. Ya tendrá sus respuestas cuando Shuichi lo atrape.
Flash Back.
—Tú posición será refuerzo. — Es lo primero que le dice Akai al reunirse.
Aoko suspira. Otro modo de Akai Shuichi para decir "hola"
—Serás refuerzo en caso que Kid escape.
—Pues entonces estoy perdiendo el tiempo aquí Shu, eres el mejor agente del FBI. Lo vas a atrapar en dos minutos.
—Solo haz lo que digo. — Frunce el ceño. — Hay que estar siempre con un plan B.
—Vale, vale. Ya entendí. — Se cruza de brazos y le pega a una piedra con el pie. — Ya no soy una niña, Shuichi.
Fin Flash Back.
Pero para su sorpresa han pasado diez minutos de la hora acordada y aún no escucha la voz de Akai en su oído. No sabe si preocuparse por él o por Kid al lograr mantener tanto tiempo con el agente. ¿Pero de qué está hecho?
Y ahí lo ve, al ladrón blanco volando por el cielo y abre la boca de asombro. ¡Kid escapó de Akai Shuichi! Pero por cómo se deslizaba en el aire, sospecha que Shuichi le dio un buen contratiempo, de seguro le atacó el abdomen… y el aeroplano al escuchar un disparo. El ladrón empieza a descender.
O bueno, es hora del plan B: Ella.
Por como luce la situación, Kid va cayendo a una plaza a veinte metros de distancia. Saca una pistola que lleva en sus caderas por detrás y corre para lanzarse de la azotea sin miedo de hacerse papilla, sólo le bastó disparar al edificio de al frente y un gancho de cinco garras se engancha de un balcón que le permite "volar" igual que Spiderman y cae de pie en la azotea del edificio de al lado. Jala y el gancho vuelve por donde salió.
Salta de edificio en edificio pensando en una estrategia para atrapar a Kid o mínimo tomar la joya si en verdad es la tal Pandora. Por supuesto debe pensar en qué hacer en caso que Gin se aparezca ante él… o ante ella luego de tomar Pandora.
Oh bueno, me ha salido bien improvisando.
Ha caído sobre el último edificio pero no le preocupa. Conoce el perímetro y sabe que tendrá un apoyo. Salta y abajo le espera un árbol, consigue agarrarse de una de las ramas, hace piruetas y se suelta para caer perfectamente de pie, con las piernas dobladas y una mano en el suelo. Corre a la plaza mientras vuelve a esconder la pistola-gancho en su espalda y prepara una con balas de verdad que tenía enfundaba en el muslo derecho.
Entonces escucha un disparo.
No puede evitar parar un segundo, horrorizada por el sonido.
Kid no usa armas.
¡Es Gin!
Apresura la carrera o sería demasiado tarde. Se está acercando a la escena, para y se esconde en un árbol para analizar la situación.
Gin está de pie y confiado como de costumbre con esa mirada de asesino en serie y esa sonrisa psicópata que la persiguió en sus pesadillas durante sus trece y catorce años. Es un león listo para cazar a su presa, y la presa es Kaito Kid. El ladrón no pierde su compostura a pesar de su respiración acelerada y la bala en el abdomen. Aoko mira mejor el ataque, es el mismo lugar dónde Shuichi lo atacó con su pistola, aunque el agente sólo le rozó el cuerpo, para dejárselo más fácil a ella en atraparlo. Pero Gin no tiene esa compasión, le dio un balazo en la zona y ahora el traje blanco se está tiñendo de rojo. Kid anda perdiendo mucha sangre.
—Debiste de haberle hecho caso a Akai y entregarle a Pandora. — Su voz sigue igual de frío y dominante.
—Igualmente me habrías matado. — Habla con una voz de niño pero deja un rastro de acento que le es familiar a Aoko. — Además, no pienso tirar por la borda el esfuerzo que he hecho para encontrar a Pandora.
—Pues tu estupidez será tu último error… — Su sonrisa se ensancha. —, igual que tu padre.
¿Su padre? Las orejas de la chica prestan mayor atención.
Levemente Gin mira a la izquierda y el cuerpo de Aoko se paraliza. Él no… — Pero que sorpresa, mi olfato me dice que tenemos una invitada.
Oh mierda, si se dio cuenta. En verdad estoy sospechando seriamente que es un hombre lobo.
—Sal, sal Jazmín… no seas tímida y ven a conocer al hijo de Kuroba Toichi.
De nuevo el cuerpo de Aoko se tensa. Está clavada en el suelo, incrédula por lo que escuchó. Él no puede estar hablando en serio. Si Kid es hijo de Toichi-san… Kid es Kaito. Toda la información que recolectó vuelve a su cabeza. Su aparición hace dieciocho años y su extraña desaparición por dos años. No ha tomado vacaciones, Kid había muerto… no, el primer Kid, Kuroba Toichi murió hace dos años. Y no hubo un regreso en realidad, es sólo su hijo heredando la capa.
No puede moverse. Quiere estar en su pieza y llorar.
—¿Jazmín? — La voz de Kid… o más bien, la de Kaito, la devuelve sutil a la realidad.
Eso no importa ahora, Kaito está sangrando. ¡Tengo que salvarlo!
—Jazmín es una hermosa agente del FBI que me causa dolor de cabeza. — No se distrae con Kid porque sabe que se le puede escapar. — Sal de una vez o te sacaré yo luego de matar a este vulgar ladrón.
Aoko presiona los puños y todo rastro de amabilidad o de querer llorar desaparece y sus facciones se vuelven duras.
¿Quiere ver a Jazmín? Pues bien, es hora de ser Jazmín.
—¡Tus deseos se han cumplido, Gin! — Grita al momento que se aparece por detrás del criminal en un segundo para plantearle una patada directa en los omoplatos, consiguiendo que caiga al suelo de rodillas. — ¿Acaso tu madre no te enseño a que los deseos vienen con consecuencias? Espera… ¿Has tenido madre alguna vez?
El ladrón quedo por un segundo en blanco. Otro agente se aparece, no sabe si va por él o por Gin… o quizás por los dos. Y está vez es una chica… ¿De dónde le es conocida? En un segundo Gin y Jazmín apuntan al otro con sus armas (la pistola que tenía Gin también cayó pero el hombre llevaba otra en sus ropas). La agente sonríe satisfecha de ver un hilo de sangre salir de la boca de aquel asesino.
—Maldita Zorra.
—¿No te ha gustado mi bienvenida? — Risueña. — Pues no te enojes conmigo, sino con mi mentor que no conoce el "hola" y "adiós" en su diccionario. — Refiriéndose claramente al agente Akai. — Y además, tú no tienes por qué quejarte, que tú saludas con balazos. — Mientras hablaba, se acercaba al ladrón para socorrerlo.
Gin recupera la compostura y vuelve a sonreír, confiado. — Pues me alegra mucho verte. Está noche descubriré tu identidad y será más placentero liquidarte.
—Muchos lo han intentado y aun no hay nadie que lo consiga. — Le guiña el ojo. Con una rodilla en el suelo, queda a la misma altura de Kid y le rodea la espalda por debajo de los brazos para levantarlo.
Kaito se deja levantar, tratando de no darle tanto peso. Su mano derecha sigue en la herida y la otra agarra a Pandora como su salvavidas. Mira su herida por medio segundo, confiando que Kid (o Kaito) le vigilaría la espalda, y maldice por lo seria que está. Y solo se trajo una jeringa anestésica, espera que sea suficiente para él luego de acabar con Gin.
—Jamás creí que ayudaría a uno de los ladrones que más desprecio. — Da gracias de haber activado el micrófono que le cambia la voz y que tiene pegado bajo la lengua o Kaito se habría dado cuenta quien es. — Pero tienes suerte que no te quiero muerto.
—Pues yo me siento halagado de ser rescatado por una bella dama. — Es sorprendente cómo su amigo de la infancia mantiene su cara de póquer a pesar de las circunstancias.
—Vaya, lucen bastante románticos a pesar de ser la primera vez que se conocen. — Se burla Gin.
Se toma su tiempo. Señal que tiene un plan. De seguro un plan que la dejara con arto dolor físico.
Jazmín se pregunta entonces lo qué debe hacer con Pandora. ¿Debe llevárselo a la agencia o destruirlo? Su instinto le dice lo segundo, así la Organización nunca pondrá sus manos en dicho objeto peligroso. ¿Y si una de las agencias secretas lo quiere para investigación? Con el fin de mejorar la ciencia o la humanidad. Se muerde el labio.
Va a hacerle caso a las enseñanzas de Akai de usar el instinto y rogar no meterse en problemas más tarde.
—Kid… — Baja la voz para que Gin no lo escuche. — ¿Robaste a Pandora para ser inmortal o el dinero?
—No soy codicioso ni pienso en tener una aburrida vida eterna. ¿Por qué?
La agente sólo mueve el dedo que mantiene firme el gatillo, pero Kid lo percibe y sabe lo que quiere hacer. Sonríe. La justicia está cerca. Al fin vengará la muerte de su padre. Mueve la cabeza en afirmación y ahora es turno de Jazmín en sonreír.
—Bien, es hora de mi actividad favorita: cabrear a Gin.
—Muy bien, basta de secretos y entréguenme a Pandora.
—¿Qué te acabo de decir sobre pedir deseos Gin?
Kid lanza la joya al aire, en dirección a Gin. Todo parece que le haran caso. Gin iba a cogerlo, la joya está cerca de caer en su mano, pero se escucha un disparo y Pandora se rompe en pedazos delante de sus ojos.
—Te lo advertí.
—Alguien tendrá problemas con su superior.
—Y debo agregar que tu cara no tiene precio, nunca creí que te vería asustado… ¿Preocupado por perder favoritismo con tu jefe?
La actividad favorita de Jazmín se hace realidad, Gin se cabrea. Les grita maldiciones y dispara. Pero Jazmín también dispara al mismo tiempo que empuja a Kid para protegerlo de la bala al no tener libre motricidad. La bala de la agente consigue rozarle la mano de Gin para que suelte el arma, aunque la de Gin consiguió el mismo cometido al mover al ladrón. No se deja intimidar y corre hacía el rubio, quedando al frente en papel dominante y levanta su pie para patearle en la cara. Gin lo esquiva fácilmente, moviendo la cabeza hacia atrás, por lo que el impulso de la patada sólo le da una brisa que le hace perder la gorra. Pero Jazmín no se deja derrotar y vuelve al ataque sin importarle dar o no. El plan es mantenerlo activo para que no tenga oportunidad de recuperar su arma o hasta que Shuichi regrese.
—Movimientos precisos como siempre. — Detiene una patada frontal con sólo apoyar el pie en la rodilla para hacerle retroceder la pierna. — Digna alumna de Akai.
—¿Eso que escuchó es un halago? — A pesar que lo nerviosa que se siente al no poder darle, no pierde la compostura, incluso sonríe.
—Aunque me parece extraño que no uses tu fuerza de costumbre, la misma que usaste para noquear a Korn en el Caribe… ¿Acaso es por la herida en tu pierna derecha? — Jazmín maldice en la mente. Había tenido mucho cuidado para que no lo notase pero al parecer no se le escapó al asesino. — Puedo oler tu sangre con claridad. No te has recuperado de tu misión anterior.
Y otra vez vuelve a surgir la hipótesis que Gin es un hombre lobo.
—¡Cállate enfermizo! — Grita al momento que lanza su puño izquierdo a la quijada de Gin, pero él lo detiene fácilmente con la mano derecha, envolviéndole el puño con todo lo que alcanza sus largos dedos, y sonríe sádico al verla sorprenderse.
Y como si la chica fuese igual de ligera que una pluma, la agarra con fuerza del cuello con la otra mano y la alza sin importarle que la esté ahogando. Sus pies están unos centímetros rogando tocar el suelo mientras sus puños golpean sin resultado su brazo para recuperar el aire. Igual que en las luchas, y con mucha facilidad, dobla su brazo que la tiene de prisionera para ganar impulso y tirarla al suelo. Jazmín grita ronco de dolor por falta de aire, su pecho se mueve rápido por la desesperación de sus pulmones de volver a respirar y sus ojos ven borrosos por unos segundos. Lo bueno es que la peluca y su moño le salvaron de tener la nuca abierta.
Gin le pisa la herida de la pierna sin misericordia y está vez la agente grita con mayor claridad. El criminal se regodea por ello, disfruta su dolor y tenerla bajo su poder. Sería perfecto que le rogase misericordia pero sabe muy bien que no lo hará, aun así, se siente satisfecho.
—Me fascina tu sufrimiento, igual que el de las otras. — Refiriéndose a Ángel, Cheetah y Diamante.
Sólo consigue de respuesta una mirada llena de odio.
No le va a suplicar. Nunca.
—Antes de matarte, quisiera saber quién eres en realidad. — Arrodillándose con la mano lista para arrancarle la peluca.
Una bala rosándole el hombro lo obliga a apartarse de la chica. Erguido nuevamente, dirige su mirada llena de rabia a Kaito Kid. El ladrón se encuentra de rodillas porque el ataque en el abdomen no lo deja levantarse y su respiración acelerada habla de que no podrá mantenerse despierto por mucho tiempo. Y aún así, su mano sostiene con firmeza la pistola que se le cayó a Jazmín y su cara de póquer en la noche.
Jazmín no lo quiere pero su corazón está acelerando rápido y no es por ningún dolor físico que le ha dejado Gin.
—Lo siento mucho, pero como el caballero que soy, no puedo permitir que lastime más a la señorita.
¿Kaito caballero? ¿Desde cuándo? Se pregunta con sarcasmo pero igualmente agradecida de haber sido salvada de morir… o que se sepa su identidad.
—Me había olvidado de ti como andabas postrado en el suelo. — Admite Gin molesto de olvidarse a veces de los insectos por preocuparse de criaturas más importantes.
—Y disculpen si me equivoco, pero… ¿Eso qué oigo son pasos?
Kid tiene razón. Se escucha pasos apresurados, de seguro gente corriendo, y de vez en cuando alguien gritando que hay que apurarse. Es la voz de Jodie. Jazmín celebra internamente de felicidad, al fin han llegado ella y Shuichi.
Gin había desaparecido en aquella leve distracción y se maldice por eso mientras se incorpora. Al menos sigue viva y Kaito no descubrió su identidad. Lo mira de reojo, él está peor que ella con su pierna, así que revisa en el bolsillo interno de su chaqueta y da gracias que la jeringa siga intacta. Le quita el seguro y se lo lanza, el ladrón lo recibe confuso.
—Es una anestesia muy poderosa. Inyéctatelo en la herida y el dolor te va a desaparecer al instante y el tiempo suficiente para que escapes. — Le explica rápido pero claro. — Vete rápido o serás tú quien termine en la prisión.
Kid pestañea confundido.
—¿Una agente ayudando a un ladrón?
—El objetivo principal se ha cumplido. —Hablando de los restos de Pandora. — Y es solo un agradecimiento por haberme salvado la vida, por lo que no te hagas ilusiones.
Kid se sorprende por dentro. Esa manera de regañarlo, esos gestos le son tan similares a…
No, solo me dejó llevar por la adrenalina del momento.
Se inyecta y Jazmín tiene razón. En menos de un segundo el dolor desaparece y puede estar de pie a pesar que sigue una bala dentro de él. Recupera su sombrero y se inclina ante la agente como despedida para luego correr y perderse en la noche. Es como si la oscuridad y la madre naturaleza lo protegiera.
Jazmín lo observaba en todo momento, incluso se queda mirando el lugar en dónde se perdió de vista y ve la silueta de su amigo en la escuela sonriendo feliz y no al ladrón.
—Gracias por salvarme… Bakaito.
Jodie y Akai son los primeros agentes en llegar. La mujer ordena a los otros que vienen detrás que llamen a un médico apenas ve las heridas de la chica. Akai, de rodillas, examina a una de sus alumnas y también la joya destruida en pedazos.
—Lo siento Shu. Destruí a Pandora para que ellos no lo tomen y deje escapar a Kid.
En vez de enojarse, Shuichi sonríe. Se ve bastante divertido. De seguro se anda imaginando la cara de Gin o cómo reaccionaran los superiores de las agencias. Jazmín tiene que morderse el labio para no imitarlo.
Y entonces, para su sorpresa, Akai la carga con mucho cuidado en sus brazos.
—¿Shuichi?
—Buen trabajo agente Jazmín. Al destruir Pandora, has destruido gran parte de los planes del Jefe de la Organización. — Le regala una leve sonrisa, algo íntimo entre los dos. — Felicidades Aoko.
Nadie puede culpar a Aoko por ruborizarse en ese momento.
—¡Oh Shu, que nice! — Exclama Jodie mitad conmovida y mitad burlona.
—Gracias Shuichi.
Y se deja llevar al fin por el cansancio y se duerme en sus brazos, con la cabeza apoyada en su pecho y confiada que él va a cuidarla.
Volviendo a Osaka, Diamante, Yokko, Akemi y Hattori están con los nervios de punta por oír solo disparos y quejas provenientes de la casa. Han pasado ocho minutos y no se reporta ni mejorías o bajas. Y Conan sigue durmiendo en el asiento del copiloto.
—Esto ya me está provocando que me nazca canas. — Se queja Diamante revolviéndose el pelo con una mano.
—¿Y me lo dices a mí? Mi padre está ahí dentro… ¡Y está retirado!
—Hey, no tienes que alarmarte. — Yokko trata de ser un buen apoyo. — Puede que Jinno-san este retirado pero no deja de ser uno de los mejores agentes.
Akemi no puede evitar sonreír al comprender sus intenciones.
—Gracias Yokko.
—Y Kudo se lo está perdiendo todo… mejor lo despierto.
—No lo hagas Hattori. — Le regaña Diamante al tiempo que le da un palmazo fuerte en la nuca. — Si se despierta y oye los disparos, el tonto de Kudo se irá corriendo a la zona de peligro por Ángel y sólo se conseguirá una bala en la nuca.
Dentro de la casa, Ángel se queda sin balas y se esconde en su pequeño refugio mientras maldice por no tener más cartuchos.
—Mierda, mierda y otra vez mierda. — Lleva su dedo al oído para activar el micrófono y hablar con los que están afuera. — Diamante, ya han pasado los diez minutos y nos estamos quedando sin repuestos. No sé cuántos tendrá guardados el enemigo, así que llama a los refuerzos.
—Enseguida, Ángel. — Escucha la voz de Diamante bastante alarmada en clara señal de preocupación.
No pienso morir en este lugar. Rápido busca en sus bolsillos alguna herramienta útil que le permita pelear.
—¿Jinno y Akai no te enseñaron que nunca hay que bajar la guardia en una zona de guerra? — La chica se paraliza con los ojos clavados en Bailys frente a ella. ¿En qué momento se apareció? — Estás indefensa y atrapada.
Él dispara y Ángel consigue moverse a tiempo, aunque su hombro termina con un corte y ella se aguanta la necesidad de quejarse. Lo enfrenta a los ojos. Si va a ser su fin, lo va a enfrentar con la cabeza en alto y sin suplicar.
—Digna alumna de Shuichi como Jazmín… ninguna de las dos pedirá piedad. Pero a pesar que admiro eso, no escaparas de tu fin Ángel.
—Deja de hablar y dispara de una vez.
Bailys sonríe como admiración por su valor.
Y se escucha el disparó.
—¡Ángel! — Chillan Diamante y Akemi al otro lado de la línea.
Pero el disparo no lo provocó él, sino Cheetah, para que Bailys soltase el arma. Apenas el objeto toca el piso, Ángel aprovecha la oportunidad para darle al hombre una patada de karate directo en el pecho. Bailys se queja de dolor mientras da dos pasos atrás. No termina ahí. Como no cayó, la chica lo toma de un brazo para derrumbarlo con la llave de judo que aprendió de su papá sin preocuparle el peso de su oponente.
—¡Estoy bien! — Le dice a sus amigos de la furgoneta para darles alivio. — Fue Cheetah quien disparo y ahora Bailys está inconsciente en el suelo… — Contempla al asesino de su amiga Takami. — Estás bajo la custodia del FBI y la CIA… Hiro Utaka.
Al verse atrapado, Vodka dispara al candelabro para dejar a todo en oscuridad total. Como todos continúan con sus gafas especiales, Touya es el primero en activarlos apenas paso un segundo pero el miembro de la Organización igualmente desapareció. Anuncia su escape y los otros maldicen a la rata gorda rastrera.
Los refuerzos llegaron a los cinco minutos y se llevaron a Bailys, o a Hiro Utaka, a la jefatura del FBI oculta en Osaka.
Mientras los agentes celebran otro buen éxito sin importarles el agotamiento de sus cuerpos, Akemi se toca su collar para contemplarlo con nostalgia y felicidad. Es un regalo de su gemela.
—Ya te hemos vengado Takami. — Susurra al viento.
