"Diversión" con Akari y Kyouko

Era sábado. Ese día, los padres de Akari habían salido de viaje todo el día, y Akane pasaría el día en casa de Tomoko. Los tres no volverían hasta poco antes de la hora de cenar, por lo que Akari tendría todo el día la casa para ella sola… Bueno, para ella y Kyouko, a la que invitó precisamente sabiendo que nadie las molestaría.

Akari estaba algo nerviosa, pensando en lo que haría con Kyouko. El sonido del timbre la puso aún más nerviosa.

–¡Akari! ¡Ya estoy aquí! – Giró Kyouko desde fuera.

–¡S-Sí! ¡Voy!

Akari bajó a la entrada y abrió la puerta, mostrándose algo avergonzada. Por el contrario, Kyouko estaba sonriendo. Se notaba que tenía ganas de "divertirse" con Akari.

–Con permiso. – Dijo, tras lo cual entró. – ¿Vamos a tu habitación?

–S-Sí… – Respondió Akari entre avergonzada y nerviosa, y después de cerrar la puerta, subió a su habitación con Kyouko.

Una vez llegaron a la habitación de Akari, las dos chicas se quedaron de pie, mirándose la una a la otra, produciendo un silencio bastante incómodo, aunque la sonrisa de Kyouko no desaparecía.

–Bueno, ¿nos desnudamos? – Dijo la rubia.

–Bu… Bueno…

Ambas chicas empezaron a quitarse la ropa, quedando desnudas en pocos segundos. Akari se tapó la vulva con sus manos, mientras tenía la mirada apartada, extrañando un poco a Kyouko.

–¿Qué haces, Akari? No me digas que te da vergüenza.

Akari asintió levemente.

–Un poco…

–Pero si ya nos hemos visto desnudas antes. ¡Vamos, quita esas manos! – Dijo Kyouko agarrando las muñecas de Akari y apartándolas.

–¡Kya!

–Cada vez tienes más vello público, Akari.

–¡Kya! ¡No digas eso! – Dijo Akari retrocediendo un par de pasos. – ¡T-Tú tienes mucho más que yo!

–Claro, soy mayor que tú, es normal. Pero aún debe crecerme mucho más. A ti también te pasará, Akari.

–E… Es vergonzoso…

–Tal vez un poco al principio, pero te acostumbrarás. A todas nos pasa. – Tras unos segundos de silencio, Kyouko, algo impaciente, siguió. – Bueno… ¿Empezamos?

Con algo de vergüenza, Akari asintió levemente.

–¿Cómo lo hacemos?

–Por el momento estírate boca arriba en la cama.

Akari lo hizo, estirándose de espaldas en la cama, y Kyouko se puso encima de ella.

–Prepárate, Akari. Voy a tocar cada centímetro de tu cuerpo.

–¿¡Eeeeeh?! ¡¿P-Por qué todo?! ¡¿No deberías tocar solo mis… Mis zo-zonas erógenas? – Dijo con algo de vergüenza.

–Ah, ¿no lo sabes? Todo el cuerpo entero puede ser una zona erógena.

–¿Qué dices?

–Sí. Si se estimula correctamente cualquier parte de tu cuerpo puede darte placer. He practicado conmigo misma estos días, y se ha sentido genial. Así que si te lo hace otra persona se sentirá aún mejor. Prepárate para sentir un placer sin igual, Akari. – Dijo Kyouko moviendo los dedos de sus manos y acercándolas a Akari, asustando un poco a esta.

–Uuugh… Kyouko-chan, cuida de mí, por favor…

–Tranquila, voy a hacerte sentir increíble. – Dijo Kyouko poniendo su mano derecha sobra la mejilla izquierda de Akari. – Ya verás, vas a desear que esto no termine. – Akari no dijo nada, por lo que Kyouko siguió. – Bueno, para que sientas todo ese placer, primero tenemos que estimularte la piel, para que esté sensible a cualquier contacto, así que primero voy a tocarte un poco por encima.

Kyouko empezó a frotar sus dedos por la barbilla de Akari, bajando después hasta el cuello, para luego desplazarlos un poco hacia los lados, y luego llevarlos un poco más arriba, hasta detrás de las orejas. Todo esto mientras movía sus dedos hacia adelante y hacia atrás, frotando la piel de Akari. La rubia siguió así hasta que vio que Akari empezó a soltar pequeños suspiros.

–Bien, creo que ya está listo.

Kyouko entonces empezó a frotar por detrás las orejas de Akari.

–¡¿Ah?!

–¿Qué me dices, Akari? ¿Se siente bien? – Dijo empezando a frotar también un poco por detrás de la cabeza de Akari.

–¡S-Sí! ¡Pero… ¡¿Cómo es posible… ¡Ah! Que se sienta tan bien?! Cuando me baño yo también me toco esos lugares y nunca, ¡ah! N-Nunca me había sentido así.

–Eso es porque no lo habías estimulado, Akari. Ya te lo he dicho, cualquier parte del cuerpo puede ser una zona erógena, solo hay que estimularla correctamente.

Kyouko siguió frotando diferentes partes de la cabeza de Akari, pasando de nuevo por detrás de sus orejas y luego de nuevo a los lados del cuello.

–¡Ah! Ah, ah…

Akari tenía los ojos entrecerrados, y su expresión inocente iba desapareciendo, empezando a mostrar una más pervertida. Tras unos segundos, Kyouko levantó el flequillo de Akari, extrañando un poco a esta, pero acto seguido empezó a dar suaves toques en su frente con la yema de sus dedos como si fueran gotas de lluvia.

–¡Kya! – Kyoko movía sus dedos hacia ambos lados de la frente de Akari y también un poco hacia arriba y abajo, para abarcarla toda. – ¡Ah! ¡Ah, ah!

Ver a Akari reaccionar de esa forma estaba empezando a excitar a Kyouko. Era cierto que ella misma también se sentía muy bien cuando se tocaba de esa forma, pero no reaccionaba de una forma tan exagerada como Akari. Era cierto que si te lo hacía otra persona se sentía mucho mejor, porque al no saber sus manos dónde irían exactamente, el cuerpo no está preparado para recibir esa sensación, aumentando la estimulación, mientras que al hacérselo uno mismo, al saber dónde va a tocar, el cuerpo se anticipaba a esa sensación, reduciendo la estimulación. Kyouko sentía un poco de envidia de Akari en ese momento, pero bueno, luego le tocaría a ella. Si enseñaba a Akari qué partes debía tocar y cómo debía hacerlo, después esta podría hacerle lo mismo a Kyouko, la cual ya empezaba a mojarse un poco, imaginándose que en unos minutos sería Akari la que le estaría haciendo eso mismo a ella, y que seguramente ella también pondría expresiones pervertidas mientras Akari la tocase, excitándola aún más.

La rubia siguió dando suaves toques a la frente de Akari, ampliando también sus toques al resto de la cabeza de Akari, mientras esta solo seguía soltando algunos gemidos. Akari estaba con su mente casi completamente en blanco. Solo mantenía la conciencia suficiente para sorprenderse de cómo de bien se sentía. Tras un rato, Kyouko se detuvo.

–¿Bien, Akari? ¿Cómo va?

–Ha… Ha… Es genial… Ha… Se siente increíble, Kyouko-chan…

–Me alegra oírlo. – Dijo la rubia ampliando un poco su sonrisa.

–Vamos a seguir con tus brazos, ¿de acuerdo?

Akari solo asintió. Kyouko entonces empezó a frotar con la punta de los dedos los hombros de Akari y alrededores.

–Ah…

Tras unos segundos, Kyouko empezó a frotar con la punta de sus dedos los brazos de Akari, desde los hombros hasta la punta de sus dedos. Akari soltó de nuevo un pequeño gemido cuando lo dedos de Kyouko pasaron cerca de sus muñecas, ya que aquella parte era más sensible que el resto. Kyouko siguió frotando los brazos de Akari de abajo a arriba y de arriba abajo, frotando con sus uñas desde los dedos hasta los hombros, y con la punta de sus dedos desde los hombros hasta los dedos.

Mientras Kyouko la frotaba, Akari iba soltando algunos gemidos, haciendo que Kyouko sonriera. Sabía que Akari se estaba sintiendo bien, porque en ese momento ella también lo estaba sintiendo, ya que había bajado sus brazos para que estuvieran al mismo nivel que los de Akari, de modo que cuando ella frotaba los brazos de Akari, al mismo tiempo los dedos de Akari quedaban frotando sus brazos, haciendo que la respiración de Kyouko empezara a hacerse más audible, incluso dejando escapar algunos suspiros.

–¿Se siente bien, Akari?

–Ha… S-Sí, muy bien. Ah…

Kyouko siguió frotando los brazos de Akari unos segundos más, hasta que decidió pasar a otro nivel.

–Bien, vamos a subir un nivel más en la sensación de placer.

–¿Eh?

Akari vio que Kyouko estaba mirando directamente a sus pezones, por lo que entendió lo que Kyouko iba a hacer. La pelirrosa tragó saliva, sabiendo lo que le esperaba.

–Bien, allá vamos.

Kyouko frotó de abajo a arriba los pezones de Akari, causando que esta soltara un fuerte gemido.

–¡Kya!

Kyouko, un poco sorprendida pero satisfecha por la reacción, siguió, haciendo que Akari gritara cada vez que la tocaba. Mientras con uno de sus dedos seguía frotándole sus pezones, con los demás frotaba los alrededores, estimulando aún más a Akari. No solo la chica gritaba y gemía sin parar, sino que además su cuerpo se movía de forma inconsciente, teniendo varios espasmos y convulsiones, notándose sobre todo en su barriga y su pecho. De forma inconsciente, Akari se agarró con fuerza a las sábanas, ya que era lo único que podía hacer. Ver a Akari, la cual ya tenía los pezones erectos, reaccionar de esta forma estaba excitando cada vez más a Kyouko, que decidió empezar a bajar hasta la vulva de la chica, aunque para eso primero tenía que pasar por su barriga, lo que hizo que Akari gritara nuevamente, incluso con más fuerza que antes.

Kyouko empezó a frotar sus dedos alrededor del ombligo de Akari y subiendo y bajando sus dedos por la barriga de la chica, haciéndola gritar aún más que antes y que los espasmos y convulsiones de Akari aumentaran de intensidad. No solo eso, sino que inconscientemente empezó a mover su cuerpo de lado a lado, como si quisiera evitar que Kyouko siguiera tocándola, y empezó a mover sus piernas rápidamente y en varias direcciones, descontroladamente. Kyouko estaba cada vez más excitada. Realmente las reacciones de Akari eran muy eróticas.

Tras unos segundos más de frotar su barriga, Kyouko se detuvo, pero Akari siguió teniendo algunos espasmos más durante algunos segundos, pues aún seguía sintiendo esa estimulación. Tras darle unos segundos para que recuperara un poco la consciencia, Kyouko habló.

–Bien, ahora empieza lo mejor.

–Ha… Ha… Ha…

Akari quería decir algo, pero apenas podía procesar las palabras de Kyouko, por estar su mente nublada con placer. Kyouko separó las piernas de Akari, para ver su vulva en todo su esplendor, la cual estaba ya bastante mojada por los fluidos que salían de la vagina de esta. La rubia también separó los labios vaginales de Akari, permitiendo ver la entrada de la vagina de la pelirrosa y también su clítoris, el cual estaba erecto. No se veía mucho ya que era relativamente pequeño teniendo en cuenta que estaba erecto, y la base de este estaba rodeada de piel, pero Kyouko pudo identificarlo sin problema. El hecho de que Akari todavía tuviese poco vello púbico ayudó a Kyouko a localizarlo.

La rubia empezó a frotar el clítoris de la chica de abajo a arriba, de la misma forma que hizo con sus pezones, haciendo que Akari gritara nuevamente, aunque con menos fuerza que antes, pues Kyouko no lo estaba frotando demasiado fuerte. Pero Kyouko quería oír a Akari gritar y gemir con fuerza, así que decidió estimularle el clítoris por dos lugares a la vez. Con su mano izquierda agarró al clítoris de Akari con los dedos pulgar y medio y empezó a moverlos hacia adelante y hacia atrás, como si estuviera masturbando un pene muy pequeño, mientras al mismo tiempo metió los dedos anular y medio de su mano derecha dentro de su vagina para frotar el clítoris desde dentro. Aquella doble estimulación sí que hizo gritar con fuerza de nuevo a Akari, por lo que Kyouko siguió con eso. Akari sentía como si electricidad recorriera todo su cuerpo. Que Kyouko estuviera estimulando su clítoris frotándolo desde dentro de su vagina era algo que a Akari jamás se le hubiera pasado por la cabeza. Es cierto que alguna vez Akari se había metido los dedos dentro de la vagina para masturbarse, pero solo muy pocos centímetros, y jamás se le hubiera ocurrido que pudiera estimular el clítoris desde dentro de la vagina. Aunque no era la única forma en la que Kyouko estaba estimulándola en ese momento, sino también por fuera, frotándolo como lo haría con un pene, aunque con solo dos dedos al ser el clítoris de Akari mucho más pequeño que un pene. Todo aquello hacía que Akari no pudiese parar de gritar y gemir, satisfaciendo a Kyouko, que tenía una sonrisa pervertida en su rostro.

–¿Qué, Akari? ¿Te vas a correr?

Akari quería gritar que sí, pero no podía vocalizar nada, así que simplemente asintió, moviendo su cabeza con fuerza.

Viendo que Akari estaba a punto de llegar al clímax, Kyouko quiso estimularle en un lugar más, para que tuviera el mejor orgasmo de su vida. La rubio dejó de frotar el clítoris de Akari con su mano izquierda, y en su lugar, con su mano derecha, con la cual seguía introduciendo sus dedos anular y medio dentro de su vagina para estimularle el clítoris desde dentro, usó su dedo pulgar para estimularlo desde afuera, "empujándolo" hacia atrás desde la punta. Su mano izquierda la dedicó a estimular la pierna derecha de Akari, frotándola con la punta de sus dedos de arriba abajo y después al revés.

–¡Aaaaaaaah! ¡Ah, ah, ah, ah, ah, aaaaaaaah! ¡Ah, ah, aaaaaaaaaah!

En circunstancias normales, que alguien le frotara la pierna a Akari no le hubiera producido ninguna sensación, más que tal vez algunas pocas cosquillas, pero al estar en ese momento tan excitada y estimulada, que Kyouko le frotara la pierna de esa forma le provocaba un placer sexual sin igual, acercándola más al orgasmo, el cual llegó en muy pocos segundos. Akari cerró los ojos con fuerza y su cuerpo empezó a tener fuertes espasmos y contracciones, haciendo que la espalda de Akari se arqueara, levantando su cuerpo de la cama varios centímetros con cada contracción, a la vez que expulsaba grandes cantidades de flujo vaginal con cada una de ellas, empapando completamente la mano derecha de Kyouko, incluyendo su muñeca y parte de su brazo, además de mojar las sábanas. Kyouko miraba aquello con los ojos abiertos como platos, queriendo grabar aquello en su memoria. A Kyouko no le gustaba ni le atraía sexualmente Akari, pero verla correrse delante de ella de aquella forma la hacía excitar mucho, haciendo que sus pezones y su clítoris estuvieran erectos y duros. Además, aunque ya había visto a Akari correrse una vez antes, no había expulsado tanto flujo como ahora. Teniendo en cuenta que la cantidad de flujo expulsada dependía en buena parte del placer sentido durante el orgasmo, Kyouko solo podía pensar que el placer que Akari estaba sintiendo debía ser increíble. Y la verdad es que no se equivocaba. Tenía unas ganas inmensas de que Akari le hiciera lo mismo a ella.

Tras algo más de medio minuto, el orgasmo empezó a perder intensidad, dejándose caer Akari de espaldas a la cara. Sin embargo, que perdiera intensidad no significa que hubiese terminado. Para nada. En la cama, Akari seguía teniendo contracciones, pero ya no eran tan fuertes como para hacerla levantar su cuerpo de la cama, y ya no expulsaba más flujo. Sin embargo, Kyouko pudo ver que el clítoris de la chica sí que se levantaba con cada una de ellas, de forma similar a un pene. Ver aquello la impresionó bastante. Había visto porno y hentai varias veces antes, y también a chicas eyaculando (en internet, en la vida real solo a Akari la última vez) pero nunca había visto un clítoris erecto, ni siquiera el suyo, y mucho menos que latiera como un pene. Kyouko se preguntaba si su clítoris hacía lo mismo cuando ella tenía un orgasmo, porque nunca se lo había visto en el momento de tenerlo, así que podía ser que su clítoris también palpitara en el momento de tener un orgasmo sin que ella lo supiera. Ahora tenía curiosidad, así que pensaba en pedirle a Akari que se fijara en su clítoris cuando la tocara para que se lo dijera.

Akari, por cierto, estaba con los ojos cerrados teniendo sus últimos espasmos, ya muy leves, e incluso empezaba a normalizar lentamente su respiración. Ver a Akari de esa forma delante de ella hizo que la vagina de Kyouko empezara a mojarse, la cual se llevó sus manos a la entrepierna empezando a frotarla para sentirse un poco mejor. Realmente estaba muy excitada y tenía muchas ganas de que Akari la tocara ya.

–A-Akari… ¿Qué tal? Ha sido increíble, ¿no?

–Ha… Ha… Ha… M… No tengo… Palabras… Ha sido increíble, Kyouko-chan… – Dijo la pelirrosa abriendo un poco los ojos.

–Bien… Ahora, ¿puedes hacérmelo a mí, Akari? No puedo esperar más.

Akari miró a Kyouko, pudiendo ver en su mirada que estaba ansiosa, y que incluso se estaba frotando su entrepierna ella misma. Nunca había visto a su amiga con esa expresión. Realmente debía tener muchas ganas. Akari asintió, y tranquilamente se incorporó en la cama, mientras Kyouko se tumbó boca arriba ocupando el lugar donde había estado Akari.

–No sé si yo lo haré tan bien como tú.

–Tranquila, solo hazme lo mismo que te he hecho a ti. Estoy tan excitada que creo que cualquier contacto me hará sentir bien.

Akari no estaba muy segura, pero decidió hacer lo que Kyouko dijo, simplemente hacerle a ella lo mismo que ella le había hecho. Después de todo, eso la había hecho sentir en el cielo, y quería hacer que Kyouko sintiera ese mismo placer, así que empezó a tocarla de la misma forma, frotándole por debajo de la barbilla y por los lados de su cuello, moviendo también sus dedos hacia adelante y hacia atrás.

–Ah… Qué agradable… – Dijo Kyouko cerrando los ojos para disfrutarlo más.

–¿Se siente bien?

Kyouko, con una sonrisa en su rostro, asintió.

–Sí, muy bien…

No está reaccionando como yo. Tal vez no está lo suficientemente estimulada. La tocaré un poco más por esta zona.

Así era, el hecho de que Kyouko estuviera excitada facilitaba que cualquier contacto con su piel le provocara placer, pero aún había que estimularla un poco físicamente, así que Akari decidió seguir frotando a Kyouko de la misma forma, moviendo sus manos para abarcar un área más amplia, frotando también sus hombros y cambiando la forma en la que le frotaba, moviendo sus manos hacia arriba y hacia abajo, frotándola con sus uñas cuando las movía de abajo a arriba y con la yema de sus dedos cuando lo hacía de arriba abajo.

La expresión de Kyouko empezó a cambiar y empezó a soltar pequeños gemidos, igual que Akari antes, por lo que esta intuyó que Kyouko ya estaba suficientemente estimulada, por lo que procedió a frotarle detrás de sus orejas y por detrás de su cabeza, como Kyouko hizo antes con ella.

–¡Ah! – Soltó Kyouko, sorprendiendo un poco a Akari.

–¿Estás bien, Kyouko-chan? ¿Sigo?

–¡S-Sí, sigue!

Akari volvió a tocar a Kyouko de la misma forma, haciendo que volviera a gritar.

–¡Ah! Ah, ah… Es… Increíble… ¡Se siente mucho mejor que cuando lo hago yo! ¡Ah! ¡Ah, ah, aaah…!

Akari estaba bastante sorprendida. Es cierto que ella misma se había sentido así de bien hacía solo unos momentos por estar Kyouko haciéndole eso mismo, pero aun así seguía sorprendiéndola ver a otra persona reaccionar así. En cualquier caso, Akari siguió frotando a Kyouko de la misma forma que esta lo había hecho con ella, frotándole la cabeza por detrás de las orejas, y subiendo lentamente hasta la parte de arriba, donde normalmente Kyouko solía llevar su lazo, haciendo que Kyouko siguiera gimiendo.

Es increíble cómo se puede sentir tanto placer solo frotando la cabeza. Kyouko-chan tenía razón, cualquier parte del cuerpo puede ser una zona erógena si se estimula lo suficiente.

Finalmente Akari llegó a la frente de Kyouko, la que empezó a tocar de la misma forma que Kyouko lo hizo con ella, dando suaves toques con la yema de sus dedos como si fueran gotas de lluvia.

–¡AH! – Gritó la rubia.

Aunque Akari se sorprendió un poco, no se detuvo, haciendo que Kyouko siguiera gritando y gimiendo. La chica tenía la boca y los ojos muy abiertos, con una expresión como si estuviera muy sorprendida y asustada. Eso era porque el que Akari le estuviera haciendo eso era mucho mejor que cuando se lo hacía ella misma, quedando la rubia un poco sobrepasada por esa sensación. Sin embargo, poco después cerró los ojos con fuerza, más instintivamente que conscientemente, como si estuviera intentando resistir un dolor, aunque en este caso en vez de dolor era placer.

Akari siguió dando toquecitos a la frente de Kyouko durante algo más de medio minuto más, rato en el que Kyouko no paró de gemir. Solo cuando Akari se detuvo fue que Kyouko paró, aunque respiraba rápidamente y por la boca. Tras unos segundos para dejar que se recuperara, Akari habló.

–Ahora voy a ir con tus brazos, ¿de acuerdo, Kyouko-chan?

–Ah… M… – Respondió, aunque Kyouko apenas mantenía la razón suficiente para procesar lo que le decía Akari, pues el placer nublaba casi por completo su mente.

Akari empezó a frotar los brazos de Kyouko de la misma forma en la que Kyouko se lo hizo a ella, poniendo sus brazos de la misma forma en la que lo hizo la rubia, de manera que cuando Akari frotaba los brazos de Kyouko de arriba abajo, los dedos de Kyouko quedaban de forma que también frotaban los brazos de Akari, sintiendo esta un placer similar al que le proporcionó Kyouko antes, aunque con una intensidad más leve.

En este caso, como Kyouko ya había sentido prácticamente lo mismo antes cuando ella se lo hacía a Akari, no se sorprendió tanto por el placer que le daba. Pero que no la sorprendiera no quiere decir que no lo disfrutara. Al contrario, Kyouko estaba disfrutando mucho de la forma en la que la tocaba Akari, soltando varios gemidos que la rubia intentaba contener, sin mucho éxito, y mostrando su cara expresiones muy pervertidas.

¿Yo también estaba poniendo estas expresiones tan pervertidas? Qué vergüenza… Yo estaba haciendo caras como esta mientras Kyouko-chan me tocaba… Pero… Ahora yo estoy tocándola de la misma forma que ella me lo ha hecho a mí, y está dejando que la vea hacer estas expresiones tan pervertidas. Bueno, es normal, después de todo ella me ha visto a mí. Pero…

Había algo más. Akari no sabía qué era, pero el hecho de que ellas dos le permitieran ver a la otra esas expresiones tan pervertidas que hacían, tan diferentes de cómo eran normalmente, y que no se las dejasen ver a nadie más, solo la una a la otra, la hacía excitar bastante, como si su relación fuera especial, pues para cada una la otra era la única persona a la que le permitía verle así.

El hecho de pensar en eso y de que al frotar los brazos de Kyouko los dedos de esta también frotaban los brazos de Akari, sintiendo ella también ese placer, la hicieron empezar a excitarse de nuevo, empezando a respirar por la boca.

Akari siguió frotando los brazos de Kyouko durante algo más de un minuto, tiempo en el que Kyouko estuvo soltando gemidos casi todo el rato, y la respiración de Akari se hacía cada vez más audible. De hecho, paró más por ella misma, sabiendo que iba a empezar a gemir ella también si seguía así, que por Kyouko. Ambas chicas se tomaron unos segundos para respirar, aunque en esta ocasión era Kyouko la que más lo necesitaba, pudiendo calmarse un poco y pensar con algo más de claridad, por lo que entendió perfectamente cuando Akari volvió a hablar.

–Ahora… Voy con tus pezones.

Kyouko mostró una expresión como si estuviera ansiosa y nerviosa a la vez. Akari acercó sus manos a los pezones de Kyouko, los cuales podía ver perfectamente que estaban erectos, y al igual que hizo Kyouko antes con ella, los frotó de abajo a arriba, causando que Kyouko gimiera de nuevo. Akari no se detuvo y mientras con uno de sus dedos frotaba los pezones de Kyouko, con los demás frotaba el resto de sus pechos y sus costados, un poco por debajo de sus axilas, provocando que Kyouko gritara aún más y empezara a mover su cuerpo de lado a lado rápidamente, dificultando un poco la tarea de Akari para seguir tocándola.

–Kyouko-chan, te mueves mucho.

–¡Lo… ¡Lo sien… ¡Ah! ¡N-No puedo evi… ¡Ah! ¡Es dema… ¡Ah! ¡Demasiado!

Al igual que Akari antes, Kyouko se agarró con fuerza a las sábanas, tirando de ellas, intentando sin mucho éxito no moverse tanto mientras Akari le frotaba los pezones y alrededores.

Kyouko gritaba muy fuerte y se movía mucho, y Akari estaba impresionada por aquello, sintiendo ganas de llevarse una mano a la entrepierna y tocarse. Se había corrido hacía poco, pero Akari volvía a notar que su clítoris estaba erecto, aunque no pudiera verlo, a diferencia de sus pezones, que sí que pudo ver que estaban erectos, y los que también tenía muchas ganas de tocar. Ver a Kyouko gritar y sacudirse de esa forma, y con una expresión tan pervertida y con corazones en sus ojos hizo que Akari estuviera excitada de nuevo. La pelirrosa tenía muchas ganas de que Kyouko la tocara de nuevo, empezando su vagina a dejar caer algo de jugos que mancharon todavía más la cama, así que decidió terminar pronto con Kyouko para que esta pudiera tocarla de nuevo. Akari fue bajando sus dedos por la barriga de Kyouko, haciendo que Kyouko, además de gritar, tuviera algunos espasmos, haciendo que su barriga se contrajera y expandiera rápidamente. Finalmente, Akari llegó a la entrepierna de Kyouko, pudiendo ver el clítoris de esta, más grande que el de Akari y erecto. Kyouko tenía mucho más vello púbico que Akari, pero el hecho de que el clítoris de Kyouko fuera más grande que el suyo y estuviera erecto hizo que Akari pudiera verlo sin problemas. La pelirrosa entonces empezó a frotar con su mano izquierda el clítoris de Kyouko mientras que introdujo sus dedos anular y medio de su mano derecha en la vagina de Kyouko, frotando su clítoris por dentro.

–¡Aaaaaaaaaah! ¡Ah, ah, ah, ah, aaaaah! ¡Ah, aaaaaaah!

Akari estaba asombrada viendo a Kyouko gemir de esa forma, excitándose mucho al saber que estaba a punto de hacer que se corriera, además de que era la primera vez que tocaba el clítoris y la vagina de otra persona, ya que la última vez no lo había hecho.

–¡Ah, ah, ah, aaah! ¡A-Akari! ¡U-Un momento! ¡Ah! ¡Pa-Para!

Akari, extrañada, se detuvo.

–¿Qué pasa, Kyouko-chan?

Después de tener un par de espasmos por aún sentir tanta estimulación, Kyouko, con la respiración entrecortada, habló.

–Cu… Cuando me corra… Fíjate en mi clítoris…

–¿Eh? ¿Tu clítoris? – Preguntó Akari algo extrañada.

Kyouko asintió.

–Antes, cuando te has corrido, tu clítoris ha empezado a palpitar.

–¿Eh? ¿Q-Qué dices? – Soltó Akari sorprendida.

–Sí. Ha empezado a palpitar como si fuera un pene.

–¡Kya! ¡No digas eso, es vergonzoso! – Exclamó Akari ruborizada.

–Bueno, el clítoris es lo equivalente al pene en las mujeres, así que tal vez sea normal. Por eso quiero que tú mires el mío. Quiero que me digas si en el momento de correrme también se levanta y palpita.

Akari estaba avergonzada por solo oír a Kyouko decir todo eso. No entendía cómo la rubia podía decir todo eso con tanta naturalidad sin avergonzarse lo más mínimo, pero simplemente asintió, para después seguir masturbando a Kyouko como estaba haciendo, causando que esta volviera a gritar y gemir. Y más aún que lo hizo cuando la propia Kyouko empezó a frotarse los pezones con sus dedos. No era lo mismo tocarse una misma que el que lo hiciera otra persona, pero estimulando los pezones y su clítoris a la vez hacía que Kyouko se acercara cada vez más al orgasmo, gimiendo más rápido y más fuerte.

Por su parte, Akari estaba cada vez más ruborizada, y su respiración era cada vez más rápida y audible. No solo ver a Kyouko gemir así la excitaba mucho, sino que ella misma tenía dos de sus dedos dentro de la vagina de Kyouko mientras con la otra mano estaba frotando el clítoris de esta. Aquello hacía aumentar aún más la excitación de Akari.

–¡Ah, ah, ah, ah! ¡A-Akari! ¡Me voy a correr! ¡Ah! ¡Me… ¡Me corro! ¡Ah! ¡A-Akari! ¡Me corroooooooooo!

Kyouko empezó a tener fuertes espasmos y contracciones, arqueando la espalda y levantándose varios centímetros de la cama con cada contracción, igual que Akari antes, expulsando también una cantidad considerable de flujo con cada una de ellas, casi la misma que Akari, empapando por completo los brazos de esta.

Akari estaba tan impresionada que casi se olvidó de fijarse en el clítoris de Kyouko. Cuando dirigió su mirada a este, vio que, como le había dicho Kyouko con el suyo, estaba palpitando. Y mucho. El clítoris de Kyouko se levanta mucho, casi 45 grados, con cada palpitación, asombrando a Akari.

–Sabía que cuando se ponía duro se levantaba un poco, pero no sabía que podía levantarse tanto…

Pero Kyouko no la oyó por tener su mente nublada por placer. La rubia dejó caerse de espaldas a la cama, pero allí su cuerpo volvió a levantarse varios centímetros con cada espasmo que tenía la rubia, pues el orgasmo aún estaba lejos de terminar. Con cada espasmo de Kyouko, su clítoris volvía a palpitar de nuevo, levantándose con cada palpitación, aunque cada vez menos, a medida que el orgasmo iba perdiendo fuerza.

La respiración de Kyouko fue ralentizándose lentamente, tardando casi un minuto en recuperar su ritmo normal. En ese punto, Akari habló.

–¿Y bien, Kyouko-chan? ¿Cómo se ha sentido?

–Ha… Ha sido increíble… No tengo palabras… Ah, ¿has visto mi clítoris, Akari?

–S-Sí… Se ha levantado mucho. No sabía que podía levantarse tanto.

–Vaya, qué pena que no pueda verlo. Oye, Akari, La próxima vez grábame con el móvil para poder verlo.

A Akari le salió una gota de sudor en la cabeza al escuchar a Kyouko proponerle esto.

–N-Nee, Kyouko-chan…

–¿Huh?

–¿Puedes… Tocarme de nuevo?

–¿Eh? ¿Otra vez?

Akari, que estaba bastante ruborizada y tenía sus manos en la entrepierna, siguió.

–Verte gemir de esa forma me ha excitado mucho. Quiero… Quiero que me toques otra vez…

Kyouko sonrió.

–Qué se le va a hacer. Soy muy sexy, no me extraña que te hayas excitado viéndome. – Kyouko se incorporó, sentándose enfrente de Akari, estando las dos a pocos centímetros. – Entonces… ¿Quieres que te masturbe otra vez? – Akari, avergonzada, asintió. – Muy bien, entonces tócame tú también.

–¿Eh? Pero, Kyouko-chan, te acabas de correr.

–Yo nunca tengo suficiente. – Eso hizo que a Akari le apareciera de nuevo una gota de sudor. – Ah, sí, y Akari, cuando te vayas a correr, grítalo.

–¿Eh?

–Grítalo, como he hecho yo.

–¿Po… ¿Por qué? Es vergonzoso…

–Un poco, pero también más excitante. Ya verás, cuando estés a punto de correrte, grítalo bien fuerte, ya verás como se siente mejor.

Akari, avergonzada, asintió.

–M…

–Bien, entonces…

Kyouko introdujo sus dedos medio y anular en la vagina de Akari mientras que con el pulgar le acarició el clítoris, haciendo que Akari gimiera, ya que estaba bastante excitada. Kyouko empezó a mover sus dedos, frotando con el pulgar el clítoris de Akari hacia adelante y hacia atrás y moviendo los dedos anular y medio dentro de la vagina de Akari, principalmente para estimularle el clítoris desde dentro, haciendo que Akari gritara de nuevo. La chica apoyó sus manos en los hombros de Kyouko, pues aunque estaba sentada sobre sus rodillas, aquella estimulación era tanta que no podía mantener el equilibrio, así que tuvo que apoyarse en ella para no caerse. Todo eso mientras seguía gritando y gimiendo al no parar Kyouko de mover sus dedos. Todos esos gritos y gemidos por parte de Akari hicieron excitar de nuevo a Kyouko, aunque se hubiera corrido hacía muy poco rato.

–Akari… Házmelo tú también…

–¡Ah, ah, ah! S… ¡Ah! S-Sí… ¡Ah!

Aunque la mente de Akari estaba casi toda nublada por el placer, pudo utilizar su mano derecha para hacerle a Kyouko lo mismo que le estaba haciendo ella, causando que esta también soltara un gemido, aunque no tan fuerte como el de Akari, y que se detuviera un momento, aunque solo un par de segundos después continuó, haciendo gemir de nuevo a Akari, haciendo que esta vez fuera esta la que se detuviera un momento, para seguir justo a continuación.

Al estar siendo estimuladas por la otra, les era difícil mover sus manos correctamente, haciendo que sus movimientos y la velocidad de estos no fueran constantes, pero esto al mismo tiempo las excitaba más, pues no sabían exactamente cómo las iba a tocar la otra, siendo más excitante que si el movimiento fuera continuo y constante.

Las dos chicas gemían y gritaban con fuerza, en especial Akari, al hombro de la cual Kyouko también se apoyó, al costarle mantener el equilibrio, igual que Akari. Esta tenía los ojos cerrados, ya que los cerró inconscientemente, mientras Kyouko miraba la expresión de Akari, excitándola bastante. En un momento, Akari abrió sus ojos, encontrándose su mirada con la de Kyouko, a muy pocos centímetros de ella. Ambas chicas se quedaron mirando a los ojos mientras seguían tocándose y gimiendo, viendo cada una la expresión de la otra mientras se masturbaban mutuamente. Les costaba creer que la chica que tenían delante y que estaba haciendo esa expresión tan pervertida fuera la misma que habían visto miles de veces antes con una expresión inocente o alegre, haciendo excitar a ambas, especialmente a Kyouko, a la cual hasta le estaban entrando ganas de besar a Akari. De hecho, si la chica con la que estuviera haciendo esto fuera Chinatsu, Yui, Ayano, o incluso Chitose o Chizuru, no se habría podido contener y la habría besado. Y le estaba costando contenerse con Akari. A Kyouko le costaba creer que estuviera teniendo ganas de besar a Akari. Estaba convencida de que aquello era solo por lo que estaban haciendo, ya que ella no sentía nada por Akari más que amistad. Sin embargo, su mente estaba tan nublada por el placer que no podía pensar con claridad y ahora eso le daba igual, por lo que estaba pensando seriamente en dejarse llevar y besarla. Sin embargo, cuando estaba a punto de hacerlo, Akari cerró sus ojos y sus gemidos se volvieron un poco más agudos y rápidos.

–¡Ah, ah, ah, Kyo… ¡Kyouko-chan!

Esta sonrió.

–¿Te vas a correr?

–¡S-Sí!

–Dilo.

–¿Eh?

–Di que te vas a correr.

Akari, avergonzada, intentó hacer espacio entre sus gemidos para poder decirlo.

–Ah, ah… Me… Voy a correr…

–No oigo nada. Más fuerte.

Más avergonzada, Akari lo repitió un poco más fuerte.

–Ah… Me voy a correr…

–Más fuerte.

–Me voy a correr… – Repitió un poco más fuerte.

–¡Más fuerte, Akari! ¡Grítalo!

–Me… ¡Ah! ¡Me voy a correr…!

–¡Más fuerte!

–¡Me voy a correr!

–¡Más!

Akari, a punto de alcanzar el clímax, ya no le importó nada y gritó con todas sus fuerzas.

–¡ME VOY A CORRER!

Decir esto fue el estímulo suficiente para que Akari se corriera de nuevo, arqueando su espalda hacia atrás y expulsando flujo vaginal con cada contracción que su cuerpo empezó a tener, aunque menos que unos minutos antes, y poniendo una expresión casi como un ahegao, aunque con los ojos cerrados.

A Kyouko le excitó mucho ver a Akari con esa expresión.

–¿Quién hubiera dicho que serías capaz de poner esta cara? Qué pervertida… – Akari había dejado de mover sus manos porque estar teniendo el orgasmo le impedía poder pensar nada más, como mover sus manos en la vagina y el clítoris de Kyouko, así que la rubia sacó su mano de la vagina de Akari y agarró la mano que Akari tenía en su vagina para seguir moviéndola. – Ah… Me voy a correr… Me voy a correr, Akari. ¡Ah! ¡Me… ¡Me corro! ¡Aaaaaaaaaah!

Finalmente, Kyouko empezó a correrse igual que Akari. Al empezar Akari tener el orgasmo antes de Kyouko, el de Akari empezó a perder intensidad justo cuando el de Kyouko estaba en su clímax. Akari recostó su cabeza en el hombro de Kyouko, pudiendo notar perfectamente las contracciones y espasmos del cuerpo de la rubia por el orgasmo que estaba teniendo, aunque eran cada vez menores a medida que pasaban los segundos. Tras poco más de medio minuto, el orgasmo finalmente terminó, pero ambas chicas seguían respirando rápidamente. Kyouko, por su lado, también apoyó su cabeza en el hombro de Akari, quedándose así las dos durante un tiempo. Ni siquiera cuando su respiración recuperó completamente su ritmo normal y volvían a respirar por la nariz, ninguna dijo nada. Ambas chicas se quedaron así durante un tiempo que ninguna de las dos sabría decir si fueron solo unos pocos segundos o varios minutos. Sin cambiar de posición, la primera en hablar fue Kyouko.

–Tú cama ha quedado completamente mojada.

–Voy a tener que cambiar las sábanas.

–Lo siento por eso.

–Tranquila, no pasa nada. Hace calor, se secará pronto.

–Por el momento vamos a bañarnos para quitarnos todo el sudor y flujo de encima, ¿no?

–Sí… – Asintió Akari.


Después de pasarse la ducha para quitarse el sudor y el flujo que tenían por su cuerpo, ambas chicas entraron en la bañera.

–¡Aaaaah, sí! ¡Qué bien sienta esto! – Dijo Kyouko estirándose. – Eso ha sido increíble, ¿no, Akari?

–S-Sí… – Dijo algo avergonzada, extrañando un poco a Kyouko.

–¿Qué ocurre? No me digas que todavía te da vergüenza.

–Claro que sí, Kyouko-chan. Esto que hemos hecho es muy pervertido.

–Por supuesto, pero eso lo hace más excitante. – Dijo Kyouko con una sonrisa.

–Precisamente por eso es vergonzoso.

–No tiene sentido que te avergüences ahora después de todo lo que hemos hecho.

–Aún no sé cómo he sido capaz de hacer todas esas cosas… – Dijo Akari aún algo avergonzada.

–¿Qué quieres decir?

–Cuando estaba haciendo eso no podía pensar con claridad. Era como si no fuera yo. Como si fuera otra persona.

–¿Me estás diciendo que eres como el doctor Jekyll y Mr Hyde?

–No sé, pero cuando estaba haciendo eso no podía controlar mis acciones, simplemente queriéndome sentir mejor más y más.

Kyouko sonrió.

–No sé si te entiendo muy bien, pero me gusta mucho esa "otra personalidad" o lo que sea que dices que tienes. No te contengas y déjala salir la próxima vez que hagamos esto.

Akari no respondió. Kyouko se estiró hacia atrás. La rubia entonces recordó cuando quiso besar a Akari. La verdad es que a la propia Kyouko le costaba creerlo. Ahora mismo ni siquiera se le pasaba por la cabeza besar a Akari, pero en aquel momento realmente lo habría hecho. Kyouko estaba sorprendida de que realmente habría sido capaz de hacerlo, lo cual le hacía pensar que tal vez ella también tenía "otra personalidad" o algo parecido que surgía cuando estaba haciendo cosas pervertidas y le impedía pensar con claridad. Pero la chica decidió atribuir eso a que el placer nublaba su mente y decidió no pensar más en eso.


Omake:

En invierno, Akari se tomó un batido caliente, sonriendo después.

–Ah, qué caliente estoy…

Kyouko se sorprendió mucho de que Akari dijera eso de esa forma.

–A… Akari… ¡Pervertida!

–¿Eh?

–¡Eres una pervertida!

–¿Por qué?

–¡¿Cómo que por qué?! ¡Has dicho que estás muy caliente!

–Claro. Este batido caliente me ha dado calor.

–Ah.

Akari ladeó un poco su cabeza, confundida.

–¿A qué creías que me refería, Kyouko-chan?

–Nada, olvídalo…