Capítulo 3

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Me gustaba esta sensación, semejante a la de correr libre en mi motocicleta, bajando por un terreno empinado a toda velocidad, con la adrenalina a todo lo que da recorriendo salvajemente todo mi torrente sanguíneo. Lo mismo sentía cuando entrenaba en el gimnasio y golpeaba el saco con mis guantes rojos, escuchando una música pesada. Pero ahora solo podía pensar en ella.

Mi cuerpo ardía. Me sentía ansiosa por encontrarla así que me incorporé, bajé las escaleras y caminé el pasillo hasta su habitación. Me encanta la libertad. Sentirme capaz de hacer todo en la vida, sin limitaciones, sin consecuencias, solo viviendo el momento.

Y mi momento empezó la ver sus ojos y comprobar que ella me deseaba tanto como yo a ella. La cara que puso fue magistral, como invitando a que pasara algo más. Shizuru se me insinuaba cada que podía pero todo el tiempo se contenía, al igual que yo.

Hoy no quiero contenerme, por primera vez en mucho tiempo me siento libre de ataduras. Quería explorar eso que tanto me he prohibido por los temores, quería estar con ella y demostrarle que yo también puedo ser sensual. Quería que Shizuru conociera esa parte de mí y ansiaba conocerla a ella.

Me acerqué a la castaña que evitaba mi mirada, de momento me preocupó su rechazo pero sentía que debía jugármela.

Shizuru… – Le hablé mientras me acercaba a ella.

¿Te sientes bien? – Me pregunto nerviosa y yo me sentía ahora más incentivada para hacer eso que tanto deseaba.

Me siento bien… – Me acerque a ella un palmo. Saboreé el momento, el rubor que se extendía por sus mejillas, sus labios entreabiertos, su expresión de deseo.

¿Qué ocurre?... – La castaña se giró nerviosa, logrando esquivar ese acercamiento directo que iba a hacer sobre sus labios – ¿Nat…?

La silencie en ese instante, solo quería besarla descontroladamente y no perder más tiempo. Así lo hice, deseaba hacerlo desde hacia tanto. Probar sus labios, abrasarla, quitarle la ropa, sentir su piel, hacerle el amor sin temor de arruinarlo todo, sin pensar en el futuro, ni en cómo debía comportarme, solo siendo yo libre y sin consecuencias, disfrutando el momento sin restricciones.

Shizuru era increíble. No podía dejar de besarla. Sus suaves labios. La forma en cómo respondía a mis besos, de una forma salvaje y entregada.

Me sentía encendida. Provocada como nunca antes. Me sentía libre y feroz.

Parece que por fin desaté mi instinto animal que durante tanto tiempo reprimí.

La acosté en la cama, sentía urgencia, estaba excitada. Yo y también ella. Su respiración se aceleraba cada vez más. Su rubor se había extendido de su cuello hasta sus blancos y suaves pechos.

Estaba sobre ella, besándola, escuchando algo que me enloquecía, sus suaves gemidos. Sus manos alborotando mi cabello, su aroma… No me pude contener y le hice una succión a su delicado cuello, incrementando más sus sonidos, suaves mordidas.

Quería besar sus pechos, su abdomen… Me incorporé y ella entonces me sacó la blusa y después de unos rápidos besos que me permití disfrutar volví a recostarla, usando un poco de fuerza para someter a mi presa, vaya mirada que tenia la castaña al verme sobre de ella.

En ese momento sentí como si una parte de mi se rompiera, como si me partiera en dos, me desperté sobresaltada como quien tiene un mal sueño. Aún seguía en la cama recostada, estaba sudando increíblemente.

Valla sueño, estaba intentando espantarlo pero me sentía realmente excitada y las sensaciones seguían acentuándose. Mi corazón bombeaba y me sentía agitada, deseosa y aterrada, porque cada que cerraba los ojos mi sueño continuaba y no solo lo veía como si lo estuviera haciendo en vivo y a todo color si no que continuaba sintiéndolo, escuchaba sus gemidos en mis oídos, sentía sus labios sobre los míos y su cuerpo.

No quería parar y en parte sí. Shizuru estaba ahora debajo de mí, indefensa ante la fuerza que ejercía sobre ella y yo sentía un tremendo deseo de estar con ella y no sabía porque, o quizá sí, pero me repetía una y otra vez que esto no era normal y quería que parara.

Me levanté entonces de la cama y bajé las escaleras. Me dirigía hacia su cuarto. Quería cerciorarme de que la castaña no estuviera en su habitación para apaciguar mi desubicada alma.

Entre más me acercaba más crecía mi urgencia de llegar, en mi mente estaba yo besando su pecho, aprisionando sus manos, besando su cuello…lamiéndolo…

Abrí la puerta y… ¡FUCK!

Ahí estaba yo haciendo precisamente eso.

¿¡Cómo era posible!?

¡Shizuru! – Le grité a la castaña para que reaccionara y a la vez a mi misma para despertar de esta pesadilla. Que sin lugar a dudas era una pesadilla al ver mi propio rostro excitado y a Shizuru sometida debajo de mí.

¿Natsuki? – La ojirubí me miró confundida y supe que ese era el momento en que tenía que detenerme, pero era como si esa parte de mí tuviera identidad propia y no pudiera hacer nada al respecto.

¡Déjala! –Me abalancé sobre mi misma para alejarme de Shizuru pero mi otro yo solo me dijo.

Aburrida… – Justo antes de desvanecerse y fui a dar directo al regazo desnudo de la castaña.

Para mi mala suerte mi libido no había disminuido, por unos instantes me dieron ganas de continuar lo que hacía segundos antes, pero afortunadamente recupere la razón y reaccioné. Estaba echada sobre Shizuru como Dios la trajo al mundo. Y supremamente apenada por mi comportamiento; Así que entre los nervios y el susto, salí corriendo de ahí, no sin antes soltar tremendo grito que, bueno es que no es para menos.

¿¡Qué rayos esta pasándome!? Me pregunté al llegar a mi habitación tras cerrar la puerta con seguro.

Me sentía débil, exhausta y a la vez molesta, enojada por no terminar lo que había empezado, estaba realmente prendida. ¿¡Qué me sucede!?

Me quite la ropa y me metí a la ducha con agua helada, pero no lograba aclarar mi pensamiento, nunca me había sentido así de excitada.

Después de unos momentos mi temperatura se normalizo y pude salir de la ducha, me vestí con lo primero que encontré y bajé a desayunar. Quería comer rápido para irme lejos. Tenía miedo de que mis más bajas pasiones siguieran desatándose.

Me serví un plato de cereal, llevaba la mitad cuando la puerta del comedor se abrió y entro nada más y nada menos que Shizuru, ¡Guapísima!

¡Natsuki! – La castaña se acercó con paso firme y todas las sensaciones que tuve momentos antes regresaron a mi cuerpo invadiéndome. Literalmente me caí de la silla en un vano intento de escapar.

¡Oe! ¡N… no t… te acerques! – Le dije con temor, además sentía mucha vergüenza por lo que había sucedido hace unos momentos.

Me le había aventado encima, sin darle la más mínima explicación, y ella me había respondido como las diosas, sin titubear, cosa que si reflexionamos no es para nada normal.

Me puedes explicar ¿Qué fue lo que…?

¡Buenos Días! – La cocinera entró en la habitación y aproveché para salir corriendo de ahí, tomé mis cosas y me subí rápidamente en la Ducati.

¿¡Qué voy a hacer ahora!? ¿Cómo podre mirarla a los ojos después de lo que hice? Porque sé que si fui yo… o por lo menos una parte de mi…

Me sentía tan atraída, tan realizada mientras la besaba, mientras descubría su cuerpo con todo mi ser. Cuando ella me beso… cuando me sacó la blusa y tocó mi piel, sus manos en mi espalda provocándome tremendos estremecimientos. Era una sensación que definitivamente nunca antes había tenido, o quizá nunca me permití tener con ninguno de mi breves romances.

¿¡Por qué tenía que pasarme esto con Shizuru!? ¿Cómo fue que me partí en dos?

El día se me fue como agua, intentando buscar una solución, no quería regresar, no me animaba a verla, después de todo lo que pasó. Sentía el estomago revuelto, y me sentía confundida, yo en mis cinco sentidos jamás habría hecho eso con Shizuru.

Sentía temor lo que pasaría al llegar, al encontrarme con ella. ¿Y si ahora ya no me quiere hablar? ¿Y si se ilusiona con que vaya a pasar algo más?, ¿Y si la pierdo?...

Cuando llegué Shizuru me esperaba, se veía entre consternada y aliviada de que hubiera llegado, pero yo que no pude articular nada inteligente al verla, me seguí hasta mi cuarto cerrando la puerta tras de mí.

Afortunadamente la castaña no presionó. Ella generalmente sabía hasta donde llegar conmigo y respetaba mi espacio personal, cosa que me agradaba demasiado.

Aunque esta noche me sentía extraña, una parte de mi deseaba que la castaña no respetara ese límite sobreimpuesto y estuviera cerca de mí.

Por otro lado, lo único que quería era estar sola, fingir que nada había pasado y volver a tener la misma relación que había tenido con Shizuru. Quería olvidarme de todo.

Me preguntaba ¿Cómo se estaría sintiendo ella? ¿Qué estaría pensando?

Me dolía la cabeza de tanto pensar que sucedería entre nosotras.

¿Qué debería hacer ahora? ¿Cómo borrar de su mente todo lo sucedido?

No podía más, me sentía agotada, finalmente me quedé dormida tratando de resolver todo eso…


N/A: ¿Cómo resolverán esta situación? ¿Qué pasará al día siguiente? ¡Coméntame que te imaginas! esto apenas comienza... ¡No te pierdas la continuación!

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¡Matta ne!